Sept. 24, 2024

ENCERRADO EN EL VAGON - Historias del Metro

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Inframundo Relatos De Terror
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0:02 Encerrado en el vagón basado en la experiencia real de Carlos Cepeda, mi nombre es Carlos y les voy a platicar algunas cosas que me pasaron por despistado, como a muchos ya les han pasado, me quedé dormido en el metro, vivo en la Ciudad de México por acá. Todo es friega y para ayer, así que las horas del día no nos alcanzan para dormir bien. Trabajé esa velada hasta tarde. Apenas alcancé el último tren con dirección a toreo. Como ya no podía más con mi cuerpo me dormí en el asiento. Usualmente me despierto faltando pocos minutos para que el metro llegue a la estación.

0:59 O cuando pasan los vigilantes diciendo que ya hay que bajar porque es la última estación o los mensajes del tren que te recuerdan que ya es momento de bajar. Eso hace casi imposible que te quedes a altas horas de la noche en el vagón, casi aunque quisieras esconderte. Llamenlo casualidad el destino, descuidos todas las anteriores. Pero al momento de despertarme me di cuenta que ya era la 1:00 de la mañana. Las luces estaban apagadas y no había persona alguna a mi alrededor.

1:43 De hecho, por alguna razón que desconozco, estaba debajo de los asientos. He hecho bolita. Supongo que eso fue lo que sucedió. Finalmente me debió vencer el sueño por completo y por alguna razón me coloqué en la parte debajo de los asientos. Y como a esas horas ya casi no hay gente, pues no me extraña que nadie haya visto mi acción. Creo que si hubiera querido hacerlo a propósito, no me salía como estaba en un tren cerrado. Busqué de todas maneras posibles.

2:23 La forma de al menos salir del vagón, pero las puertas hidráulicas estaban totalmente bloqueadas, así que no hubo mucho que hacer, más que resignarme a que podría salir hasta que llegaran los trabajadores del metro y vieran lo que había pasado, ni señal del celular tenía como para llamar al 911 y decirles que estaba pasando. Pensé que mi mejor opción podría ser seguir durmiendo, así que me coloqué de nueva cuenta en la posición que estaba ahora, con el añadido que extendí mi chamarra en el suelo del vagón y me tapé con algo de ropa del trabajo que llevaba en una maleta. Al menos eso me iba a dar cierto grado de comodidad. Estaba dormitando cuando escuché un sonido fuera del vagón. Eso me animó un poco.

3:26 Pensé que quizá podría ser un vigilante, pero como uno no se puede confiar a todo lo que pasa, me asomé primero por la ventana para ver si alcanzaba a notar alguna luz o algo similar en la penumbra. No quería arriesgarme a quedarme sin batería en el teléfono. Así que me aguantaba el negro total del túnel donde estaba guardado el vagón. Cuando miré por la ventana pude ver una luz donde la esperanza de por fin acabar con mi tormento. Y finalmente no era tan tarde e iba para las 3:00 de la mañana.

4:08 Así que aún podría tener algo de tiempo para llegar a mi casa, lo que vi avanzar por el lateral de las vías. Me dejó con la sangre. Lada era una como de un hombre, pero tenía la cabeza entre las manos. Las cuencas luminosas de esa aparición brillaban como si fueran 2 faroles que buscaban algo en esa oscuridad casi eterna, apenas interrumpida por algunos señalamientos luminosos en el camino. Las manos del ser estaban carcomidas por el tiempo, al igual que su cuerpo flaco, que apenas podía cubrir un montón de jirones de ropa.

4:56 Sus pies no tocaban el piso. Estaban flácidos bajo los tobillos, como si la persona estuviera colgando de algún sitio. Lanzaba lamentos que no se entendían correctamente. Me pregunté cómo podría haber muerto. Pero no tenía explicación alguna para esa visión paranormal. Mis latidos eran tan fuertes que pensé que me iba a adelantar, así que me agaché para esconderme. Cuando ese ente pasó al lado del vagón, pude sentir el vibrar de sus lamentos. Trataba de hablar, pero la garganta cercenada le impedía cualquier comunicación eficiente.

5:43 Solamente dejaba percibir sus gorgueos sordos. Estaba temblando de miedo, gotas de sudor. Me corrían por la frente. Estaba a punto de salir corriendo por ahí, por puro instinto, sin voltear a ver qué podría pasar cuando finalmente la luz desapareció por completo para ser reemplazada por los focos del metro. Estaban encendiendo todos los vagones y seguramente pronto se movería esa mole de metal para comenzar con su aseo de rutina e iniciar actividades. Dentro de poco noté como el tren se movía unos metros para colocarse contra la luz de la estación y varias personas ya se movían fuera de las ventanas.

6:36 Grité como loco para llamar su atención. Uno de los trabajadores me vio espantado. Llamaron a los guardias para contenerme. Cuando abrieron las puertas del vagón, salté para prensarme de la pierna de la primera persona que vi. Estaba tan asustado que se me fue la vergüenza y el decoro. Simplemente me abracé a un policía y comencé a llorar mi alma entera. Simplemente me abracé a un policía y comencé a llorar mi alma entera. Tardé varios minutos en Calmarme. Cuando finalmente lo hice, me llevaron a una oficina en la estación donde tuve que dar mi declaración.

7:23 Se dieron cuenta que efectivamente, no había sido con dolo mi estancia en el metro, así que me dejaron ir con una advertencia. Uno de los oficiales que me acompañó fuera de la estación mencionó que debería tener más cuidado en los túneles de ese transporte existente, pues había una buena cantidad de cosas que no descansaban cuando las luces se van y siempre están buscando el calor de la vida para obtener lo que su condición les niega en la muerte. Desde ese día no he vuelto a pestañear en el metro. De hecho prefiero no tomarlo, pero no tengo otra opción de compra a un auto o una moto, de manera que me aguanto.

8:13 Espero que mi relato haya sido de su agrado. Viaducto, confesión por Omar Rodríguez. Muy buenas noches. Vivo en la Ciudad de México y me gustaría contarles algo que veo o suceder, seguido por las inmediaciones del metro viaducto, que es cerca de donde resido, después de que los últimos vagones del metro dejan de funcionar por ahí de las 12:00 de la noche. A veces pasan cosas inexplicables. En esa estación, que es parte de una de las líneas más usadas y con mayor flujo de personas en la ciudad de por sí, el ruido por el que estamos se encuentra lleno de leyendas y apariciones, las cuales se cuentan entre los trabajadores de la vida galante de la Avenida Tlalpan. A eso hay que sumarle que un hecho trágico marcó que en esa estación las almas no puedan descansar del todo. Hace varios años por ahí de los ochentas pasó que por errores de Comunicación, 2 trenes chocaron de lleno, provocando que al menos 31 personas perdieran la vida en el accidente. Esto dejó a muchas personas

9:46 marcadas de por vida. Ya que nunca se había vivido un suceso de esa magnitud, luego de llorar a los muertos, pasaron unos meses pacíficos en los que poco a poco a las personas se le fue quedando solamente el recuerdo de lo sucedido como un mal sabor de boca que se irá quitando con el paso de los años. Pero se dice que muchas veces las locaciones no olvidan y esta fue una de ellas. Por ahí muchas personas han observado que pasan cosas paranormales. Por ejemplo, se ven personas esperando el paso del vagón en las estaciones sin que haya servicio o siquiera los vigilantes puedan observarlas.

10:36 En ocasiones podemos notar si luetas corriendo como desesperadas por la plataforma o escuchar los gritos de personas que no se pueden ver por ningún lado. Llorando por ayuda que nunca va a llegar. A mí en particular me tocó que una ocasión que iba tarde a casa, pero no tanto como para no tomar el metro mientras estaba bajando de la estación, tuve la sensación de que un contingente nutrido de gente se dirigiera en mi dirección. Cosa extraña, ya que había sido casi la única persona que bajó del andén. Podía escuchar los pasos de varios entes corriendo, tratando de librarse de quién sabe qué desgracia. Luego las voces que decían cosas que no alcanzaba a entender por la premura de sus palabras.

11:35 Después los gritos de histeria total, de desesperación. Todo eso pasó en unos segundos, de manera que al voltear a ver dónde venía ese escándalo no pude distinguir fuente alguna, simplemente era el mismo andén de la estación de siempre, con las luces de los autos iluminando de forma difusa las bancas de metal, las losas grises y las escaleras que iban a las distintas direcciones de la Avenida. Salí corriendo lo más rápido de ahí para llegar a casa.

12:16 Cuando le conté a mi madre lo sucedido, me explicó que eso pasaba desde hacía mucho, ya que las personas involucradas del accidente, al parecer nunca han podido descansar del todo la vendedora. Historia real compartida por María del Carmen Güelles. Mi padre es puertorriqueño y mi madre mexicana, pero vivo en la ciudad de Nueva York junto a toda mi familia. Por eso, disculpen si escribo de forma medio extraña. A veces esto me sucedió en una ocasión que tuve que tomar el metro de la ciudad.

13:06 Acá este transporte opera las 24 horas del día, de forma que todo el tiempo puedes usarlo si tienes alguna emergencia. Como me pasó a mí, no es muy seguro que digamos, pero como me habían robado todas mis cosas en un auto al que me fui de fiesta, no tuve más remedio que usarlo. En ese momento incluso ya me había despedido de mis amigos y demás, de forma que no podía acudir con nadie más que a la buena voluntad de la gente que cuando me dieron dinero suficiente para marcharme del barrio donde me encontraba, pues no lo dudé y me fui a tomar un vagón. Al subir estaba casi vacío.

13:57 A excepción de una extraña anciana que tenía un montón de cosas en una caja con un pequeño letrero de que vendía los objetos, no le presté mucha atención hasta que un montón de hombres que se veían sospechosos abordaron el mismo vagón que yo. Me entró miedo, así que me fui del lado de la señora Para distraerme un poco. Vi por curiosidad, las cosas que tenía en la caja eran una cantidad de legas para el cabello, ropa, suéteres y demás. Al ver que los otros pasajeros no bajaban en la estación, sino que se comenzaban a acercar cada vez más me entró el pánico. No creí que la anciana fuera a hacer algo en particular. Pero decidí ir con ella a pedir ayuda. Los maniacos no dejaban de mirarme de forma lasciva y decir cosas por lo bajo entre ellos para luego reír. Cuando la anciana me escuchó, dijo que me podría ayudar si yo le daba 1 USD.

15:12 Me quedaban 2 de los que había conseguido antes de subir al metro y se me hacía una petición extraña. Pero se lo di de todas formas porque no tenía nada más que perder. Enseguida ella me extendió un chal y me dijo que me lo colocara y sería invisible para ellos y cualquiera que me quisiera hacer daño. Obviamente pensé que estaba loca, pero le hice caso porque estaba helando y al menos así esos desgraciados no iban a estar hablando de mi escote. Inmediatamente la luz parpadeó en el vagón y de pronto la vendedora ya no se encontraba en el lugar. Éramos solamente yo y los maleantes. Estos quedaron desconcertados, volteaban en mi dirección, pero no parecían estar emocionados.

16:11 No estaba segura si era porque la señora había desaparecido frente a nuestros ojos o realmente el chal tenía alguna propiedad única. En cuanto tuve oportunidad bajé del metro, ya quedaban pocas cuadras de distancia entre mi casa y podría arriesgarme menos ahí que en el vagón. Mientras caminaba una ráfaga de aire me quitó la tela de encima. Que solamente pude ver cómo volaba en dirección al río. Demasiado lejos de mí como para poder tomarla con las manos a la fecha. No sé qué fue todo eso, ni he tomado el metro de nueva cuenta. Para nada.

16:58 Ahora prefiero cargar una tarjeta de prepago y algunos dólares escondidos entre la ropa a pasar de nueva cuenta por esa pesadilla. El acosador del metro, basado en la experiencia real de Adriana López. Muy buenas noches. Soy una oficial de servicio en el tren ligero de la ciudad de Guadalajara y les tengo una historia que creo que les va a gustar a los escuchas de este canal. Tengo algunos años trabajando en este punto. De forma que he visto cantidad de sucesos paranormales y de naturaleza cotidiana.

17:44 A veces no sé cual me asusta más el que les voy a contar. Desgraciadamente combina un tanto de ambos. Como sabemos, nuestro país no es tan seguro para las mujeres como nos gustaría, de manera que los oficiales estamos más atentos. Conforme las horas del servicio nocturno se acercan, hay muchos delincuentes que buscan robar o lo peor, acosar a las damas que utilizan este medio porque no tienen de otra recuerdo que era una noche tibia de primavera, cuando llegó corriendo en mi dirección un sujeto flaco con ropas muy flojas tipo gabardina.

18:36 Y que gritaba de terror, que por favor lo arrestáramos al cuestionarlo por su rara petición, me dijo que él se mostraba desnudo a las mujeres del transporte, pero que no les hacía nada más, que no se merecía lo que esa dama en los vagones le trataba de hacer. Con esas pocas palabras bastó para arrestarlo y llevarlo a la oficina para continuar con el interrogatorio. Ahí nos contó una historia inverosímil que a la fecha me hace cuestionarme si realmente existe un más allá y qué tipo de justicia tiene.

19:19 Inició diciendo que su nombre era Raúl, era un hombre que ya reconocíamos como un regular de las últimas horas de pasaje. No tenía nada en particular que señalar. Se notaba que estaba flaco. Su cara estaba consumida por un acné juvenil que dejó sus huellas. Tenía los ojos hundidos en las cuencas, el tono de su piel se notaba enfermizo como verdoso. Indicó que de forma común iba al metro sin ropa interior. Solamente vestido con un pantalón deportivo flojo y una caparatina.

20:03 Eso era con la intención de mostrarse a las mujeres. Indicaba que eso le producía satisfacción y lamentablemente era una compulsión que no podía dejar de realizar como si fuera una adicción. Ya tenía algún tiempo haciendo eso, pero como ninguna usuaria había denunciado. O teníamos manera de saber que pasaba y actuar en consecuencia. El motivo de su confesión era porque esa noche, en el último viaje del tren, había visto a una mujer muy hermosa, en el último vagón dijo que tenía el cabello largo y negro atado en una media coleta, un vestido provocador de color rojo vivo.

20:54 Tacones al juego y una bolsa diminuta con tal presencia, el tipo sintió que la dama estaba ahí para provocarlo, para darle ese permiso casi implícito de mostrarse a ella. Al escuchar eso se me revolvió el estómago continuo diciendo que se acercó a ella, que estaba volteando a la ventana del tren. De forma que no le podía ver el rostro. Añadió que se le hizo extraño que de pronto bajará la temperatura del tren. Comenzó a helar de tal modo que su aliento se esparcía por el vagón en forma de vapor.

21:41 Pese a todo, la lujuria de ese hombre fue más que su razón y se siguió acercando a la mujer que describió. Tenía un aroma muy extraño. Como algo que se descompuso mucho tiempo atrás, el supuesto Raúl indicó que la mujer le gritó para llamar su atención, al tiempo que le abría la cabardina para revelar su cuerpo, de forma que las usuarias, al voltear a la fuente del ruido, se toparon sin poder dejar de observarlo, esto con sus zonas íntimas expuestas, sin embargo. Lo que sucedió le quitó las ganas por completo de realizar ese tipo de actos.

22:29 Comentó que al ver el rostro de la dama se dio cuenta que no tenía facciones humanas, solamente una boca enorme de dientes afilados por cientos, además de que las manos las tenía compuestas por sendas garras de uñas afiladas, como dagas. Él apenas alcanzó a retroceder, pero como tenía el pantalón a medio bajar, se ralentizó su marcha a tiempo suficiente como para que la entidad se le acercara, lanzar un golpe que cayó en su abdomen, apenas rozando y dejándose en 2 cortes, atrás de los cuales tuvieron que prestar parte de la declaración. Indicó que al momento de que la sangre tocaba sus manos, la aparición soltó un grito de júbilo parecido al sonido que un ave rapaz dejaría al tomar su presa. Era un gozo que no se puede descubrir de otra manera, más que la del depredador, lanzando su cuerpo sobre la comida cálida de la presa.

23:43 Como pudo, el acosador salió corriendo del vagón con tan mal tino que inmediatamente nos vio a los compañeros y a mí. Punto en que pensó que lo mejor era que lo rescataran. Era rogar porque lo pudieran defender de la criatura que lo esperaba en el interior del tren. Claro, cuando el resto de los compañeros fue a verificar la historia. Se dieron cuenta que no había un alma en el interior del vehículo y las cámaras nunca grabaron la presencia de una mujer como la que había descrito. Ese hombre lo arrestamos por haber confesado sus crímenes contra las damas. Le hicieron un examen toxicológico para asegurarse de que no había ninguna estupefaciente en su sangre. Y la gran sorpresa y misterio fue que al parecer. Estaba muy sobrio, mis compañeros tienen otras historias sobrenaturales que espero contarles de nueva, cuenta en otra ocasión.