Jan. 11, 2023

ELENA LA BRUJA (Historias de Terror)

ELENA LA BRUJA (Historias de Terror)
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Inframundo Relatos De Terror
ELENA LA BRUJA (Historias de Terror)

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0:02 Elena, la bruja, basado en experiencias 100% reales de alma, contado a manera de historia, escrito y adaptado por Alejandro Chavolla Hola, te envío mi historia, que es 100% real. Espero ayude a las demás personas a que no se metan a cosas ocultas si no sabemos y aunque sepamos, sólo nos metemos en problemas.

0:43 Esto lo escribí a manera de historia, pues soy escritora. Gracias. Tengo una manda de dar testimonio con ello y aunque le he mandado a varios canales ya más de medio año, no la pasan. Apenas descubrí tu canal y estoy suscrita. Te sigo y me gustaría mucho que la sacaras, por favor. 1000 gracias y bendiciones. Mi nombre es alma, aunque en el relato me puse el nombre de Elena, les pido que me crean y que por favor, jamás hagan lo que yo hice y esta es mi historia. La muerte la iba siguiendo, Elena corría.

1:23 Por más que corría, una piedra enorme la perseguía y detrás de ella iba la muerte con su guaraña. Elena solo volteaba y por más que corría la muerte, con un solo paso la alcanzaba. La piedra iba de prisa. Elena corría y corría, pero aquella huesuda la seguía lentamente con su guaraña en la mano. De pronto Elena despertó llorando. Bañada en un sudor frío y con mucha fiebre en una litera vieja y con mucho frío, pues donde vivía era la capital. Aún así, ella seguía sudando y gritando.

2:05 Muy asustada, su madre, Luisa, llegó, la abrazó. Ellos vivían en una parte baja de una casa de 3 pisos, por decirlo así, en el sótano. Raquel, abuela, solamente se reía de Elena y decía que era una niña muy chillona, que no las soportaba. Elena solamente tenía 5 años, pero jamás podía dormir en casa de su abuela paterna. Luisa. La madre la tomo por los brazos, la calmó y la volvió a dormir en su regazo. Pasó el día, pero Elena seguía asustada con lo que soñó. Esos sueños eran muy recurrentes y no sabía porque soñaba con la muerte. Elena siempre fue muy preceptiva, su abuela paterna casi no la quería.

2:55 Ella era de una ciudad donde se realizaba la brujería, pero nadie lo sabía. Raquel, abuela, había hecho muchas cosas en su vida y era una bruja. Elena había heredado eso de la abuela. La familia de Elena decidió irse de la casa de la abuela por los problemas que tenían con ella constantemente, tanto la madre, Luisa y Elena. Ellas se habían ido a vivir a un lugar en una casa hecha de Adobe, donde el frío penetraba por todos lados. Casi ya no visitaban mucho a Raquel porque se reía mucho de Elena. Pero los sueños, con la muerte, seguían.

3:38 Entonces la vida de Elena comenzó a cambiar. Ella empezaba a ver cosas que nadie veía, veía sombras, escuchaba ruidos, que tampoco nadie escuchaba. Veía que se movían las cosas y las pesadillas se guían y seguían. Elena, a pesar de ser una niña, sufría de mucho insomnio. Le daba miedo dormir porque si no tenía pesadillas soñaba con la muerte que la perseguía. El tiempo fue pasando hasta que Elena fue creciendo también, pero esos dones nunca desaparecieron. Ya era común para ella ver cosas que nadie más veía o escuchar cosas que tampoco nadie escuchaba.

4:23 Decían que Elena estaba loca. Aparte, Elena era una niña muy enfermiza y siempre o casi toda su vida, se la pasó en el hospital hasta cuando estaba encamada. Elena veía cosas en el hospital. Siempre fue una niña sumisa, pues siempre le daba miedo, ya que no era normal para ella ver cosas que nadie veía. Su madre, Luisa, nunca le creyó y siempre le buscaba pretexto para las cosas que ella veía. Pero Elena sabía que no era cierto y solo ella sabía lo que veía. Sabía que todo era real. Elena rezaba en Las noches, pero aún así los sueños con la muerte siempre eran recurrentes. Ese sueño lo atormentaría toda la vida, desde la niñez hasta el resto de sus días.

5:15 Era muy apegada a su padre, Antonio, y solo él la trataba de entender de lo que ella veía o soñaba. Aunque el padre no viera nada, trataba de entender a su hija al entrar a la secundaria. Elena no tenía muchas amigas. No era de buen ver, siempre tuvo cuerpo de niña, sus amigas estaban muy desarrolladas y ella nunca se desarrolló. Pero ella sabía que tenía algo que nadie más tenía y era ese supuesto don de leer las cartas que su abuela camelia le había enseñado. Entonces le robo unas cartas a su papá, Antonio, el cual era aficionado a la baraja.

5:59 Se fue con las chicas más populares y empezó a leerle las cartas y todo lo que Elena les decía era verdad y así la empezaron a buscar, pero no por su amistad, sino por el don que ella tenía. Elena comenzó a ser más popular en la secundaria. Ya tenía más amistades. Pero no sabía en lo que se estaba metiendo lo que el destino le deparaba con el tiempo, pues ya había abierto una puerta sobrenatural, la cual se le olvidó cerrar y antes de abrirla, protegerse. Ella misma. Nunca curó la baraja, pero no sabía y se le hizo fácil hacer todo lo que estaba haciendo. Ella solo quería ser popular.

6:47 Elena se dio cuenta con el paso de los días que tenía algo especial, soñaba cosas que la ponían angustiada, sueños que no la dejaban en paz y poco a poco se fue dando cuenta de que lo que soñaba eran cosas que iban a pasar con el transcurso de los días, ya sea alguna catástrofe, alguna muerte, un nacimiento. Hasta si iba a llorar. Y su propio cuerpo se empezó a adaptar a lo que iba a suceder con el paso de los días, los cuales no eran muy lejanos. A más tardar en 3 días ocurría lo que ella comenzaba a soñar. Al principio no le tomó importancia y decía, no puede ser, pero empezó a buscar en libros, en bibliotecas. Consultó con personas que sabían de brujería. Y ellos le dijeron que ella era especial, que tenía una energía muy fuerte y que lo que soñaba era porque sí iba a pasar. En realidad, así pasó toda su adolescencia. Helena sabía lo que iba a suceder. Muchas veces no la dejaban en paz emocionalmente, pues solamente estaba esperando que sucedieran cosas extrañas. Poco a poco fue descifrando lo que iba ocurriendo con exactitud.

8:12 Para ella era una angustia muy fuerte, pero a la vez emocionante. Se empezó a sentir más especial de lo que ya se sentía y se sintió diferente a los demás. Elena comenzó a hacer rituales de magia blanca. Primeramente empezó con las más sencillas, como los de endulzamientos congelamientos. Lo más típico, la magia con los cigarros, con miel, con listones rojos. Oraciones de Santa Elena, etcétera. Todo eran trabajos para ella porque nunca tuvo suerte con los hombres y empezó a hacerles endulzamientos para tenerlos Asus pies. Poco a poco se fue adentrando y vio de lo que era capaz de hacer todo.

8:59 Se cumplía ella solamente muy segura hacia los rituales y segura esperaba que causara efecto en máximo una semana. Todo se le iba cumpliendo, así que Elena comenzó a adentrarse más y más en esas cosas. Ya cuando era más grande se tuvo que ir de la ciudad y se le veía mal económicamente. Un día sentada en una banqueta de la calle esperando fuera de una tienda la reparación de su celular, se le acerca una señora que ya había visto antes en un trabajo entre la plática. Elena le había comentado todo lo mal que le había ido y cómo le estaba yendo, así que esta señora le habló de la santa Muerte y que ella era fiel creyente, que si quería que le fuera bien, podía rezarle a ella.

9:53 Y casualmente el hermano de la señora estaba de visita en su casa. Era un chamán, la invitó a su casa para que le dijera él cómo debía rezarle. Elena le dio las gracias y tomó el papel donde anotó la dirección le dijo que lo iba a pensar. Así pasó toda la tarde y noche y al día siguiente se decidió por fin ir a la Casa de la señora y su hermano, el Chamán Elena, al entrar a su casa, vio cómo estaba llena de la santa Muerte. Varios colores, tamaños y cientos, velas, fotos, lociones, aceites, etcétera. Así que ya en la plática le explicaron cómo se trabajaba con ella, cómo la debía de tratar, lo que debían llevar sus ofrendas, lo cual no debían faltar, el vino, el puro, las flores, la comida y siempre que ella le pidiera a la santa Muerte, ella se lo cumpliría, pero Elena debía de atender bien a la Santa Muerte, tenía que atender sus veladoras. Había veladoras de muchos tipos, ya sean verdes, rojas, amarillas, doradas, de las 7:00, potencias de Chile, blancas y un sinfín de ellas.

11:16 Todas tenían su significado y eran para diferentes cosas. La señora y el chamán le explicaron todo, le enseñaron y le regalaron una figura de la santa Muerte Blanca. Le dijeron que empezara con lo más leve, pero Elena, al saber que tenía la facultad para hacer más cosas, se fue a lo más grande y a realizar trabajos más difíciles. Con energía. Casi no dormía, pues siempre se le subía el muerto, pero en realidad no era ningún muerto, sino que era el incubo que se estaba aprovechando de ella.

11:57 Pues Elena empezó a REZARLE y a pedirle al justo juez negro, o sea, el diablo. Ella no sabía a quién le pedía, pensaba que le pedía la santa Muerte, pero en realidad se estaba metiendo con el demonio antes de que empezaran las cosas más fuertes. Un día ella estaba durmiendo y sintió y también vio como un demonio parecido a una lagartija. Quería hacerlo con ella, entrar dentro de sus sueños, el cual solo era literal, pues ella lo podía ver así que dentro del sueño y ella desprendió su alma y agarró al demonio del cuello y lo restregó en el piso, haciéndole la señal de la cruz en la frente.

12:46 El demonio comenzó artería a retorcerse. Salía humo, se quemaba y de pronto se esfumó. En eso Elena se pudo desprender de él. Elena tenía pensamientos muy feos sobre el sexo, solo pensaba en ello y a veces ella sola sentía que estaba teniendo relaciones con alguien más en la cama. Se restregaba. En su mente sólo eran imágenes que no tenían nada que ver. Pensaba en hombres, en mujeres, en ambos al mismo tiempo, aunque le gustaban más las mujeres. Y con esos pensamientos ella llegaba a lo más alto.

13:29 Elena ya sabía que estaba metida muy adentro, pero pensaba que todo era parte de los rituales que hacía. Siempre que se quería dormir no podía hacerlo. Pues siempre se le subía el supuesto muerto. En ese momento, recordó, cuando tenía 18 años, una noche ella estaba sola en casa, en bata y de pronto un ente, sin que ella pudiera verlo, lo sintió encima. Ella se retorcía. Parecía que la agarraban por todos lados. El ente de un momento a otro desapareció, pero ella se quedó con la sensación de estática en todo su cuerpo.

14:12 Ese ente la reclamaba Elena ya era de él sin saberlo. Así pasó el tiempo y se fue metiendo más y más en eso de la brujería y pócimas. Hasta que ya no eran endulzamientos, lo que ahora hacía eran congelamientos, aplastamientos trabajos con veladoras, con forma de partes del cuerpo, simplemente con los nombres de las personas. Ella lo graba en una semana lo que quería hacia sus trabajos de 9 días, con esas veladoras, con fotos de cuerpos o tan solo con los nombres. Todo esto incluía aceites, platos blancos o de barro, por ejemplo, también lociones, polvos y muchas cosas más. Cuando alguien la hería o le hacían algo, ella les hacía trabajos para que estuvieran mansos con ella por medio de la santa Muerte.

15:09 Luego le enseñaron cómo matar a una persona a través de un sapo y con leche, pero debía tener mucho cuidado, pues si el sapo moría antes, entonces ella podía morir. Aprendió a hacer el trabajo más fuerte, que era el 33, pero ninguno de esos 2 se atrevió a hacer, pues sí, tenía bastante inexperiencia y no lo quiso hacer. Conseguía fuertes cantidades de dinero con rituales y de la nada el dinero aparecía, ya sea por premios o préstamos que les llegaban o de cualquier otro lado. Elena ya estaba muy metida en la brujería negra.

15:51 Y en el justo juez negro un día no pudo más y una conocida que era cristiana platicó con ella, le hizo una oración para recibir el Espíritu Santo, pero esto fue inútil. Un día Elena bebió y tomo pastillas para suicidarse, pero no lo logró, pues las pastillas eran tranquilizantes y solo dormían. Pues no se dejó tratar en el hospital, hasta golpeó al médico y la dejaron así. No sabían de dónde tenía tanta fuerza. Fue cuando de nuevo su conocida, a quién llamaremos Laura, se le acercó y le dijo que su suegro podía liberarla, que él se dedicaba a eso. Elena no estaba convencida, pero al final aceptó. Los cristianos la vieron desesperada, así que un señor grande llegó a su casa, platicaron de todo lo que sucedía y ella le contó su historia. El pastor le habló de la Biblia, los versículos, los salmos, entre otras cosas.

16:59 Después de casi 1 hora, le dijo que empezarían con el ritual de liberación, un tipo de exorcismo en su casa. La sentaron en una silla, la sujetaron de las manos solamente. Y empezó todo. Fue una lucha entre el pastor y el diablo. El pastor terminó cansado, ella Vomitaba negro y moscas. Por más que se esforzaba, el pastor simplemente se cansaba muy fácil, cosa que nunca le había pasado hasta no poder más. Y el pastor se agachó bastante cansado. Ocurrió que se escuchó una voz, era la voz de Satanás, se carcajeaba del pobre pastor. Con una voz bastante horrible, dijo que Elena era suya. Ella del miedo se trepó con uno de los ayudantes, pues jamás había escuchado al diablo y menos cómo se burlaba de ellos. Le dijo que necesitaba otro ritual de liberación, que ya estaba muy cansado, pero jamás regresó. El pastor pasó el tiempo y Elena dejó un tiempo. Todo esto.

18:09 Enterró su figura de la muerte y se confesó con un sacerdote, pero no la dejaron en paz. Siempre que ella dejaba la santa Muerte de algún modo se le aparecía. La veía en algunos lugares. Entonces decidió, en un momento de crisis y desesperación económica, volver a ella. Se contactó nuevamente con un demonio. Elena le pedía cosas. Al principio todo iba saliendo bien hasta que de pronto las cosas dejaron de llegar. Así que compró una estatua de la muerte, la cual empezó a dorar. Fue tanta su emoción y desesperación que compró de todos colores, para el amor, para el dinero, para la salud, cuestiones legales, etcétera. Contactó a una persona que la orientó cómo debía de tratar a la muerte.

19:02 Ella empezó a aprender lo más rápido. En noches de Luna llena hacía pactos de sangre a las 3:00 de la madrugada. Ella hacía rituales, aprendió rápido y tenía el don a todos lados. Llevaba su Santa, pues tenía de todos colores y varios tamaños. Su favorita era una santa muerte negra pequeña, que llevaba en su bolso, en el auto, en el pantalón. En todos lados tenía pulseras de la Santa. Tenía su cadena con su dije. Todo esto siempre lo tenía limpio, con rituales para que se apoderarán de ella varias cosas, las bañaba al llegar a casa, cada santa que compraba con ciertos elementos que Elena sabía, las podía serenar bajo la luz de la Luna. Al día siguiente las bañaba, las limpiaba y le daba recorrido por toda su casa presentándola.

20:01 Y al final le daba su lugar en un altar con su ofrenda, la cual no podía faltar, al igual que el pino, el puro, el incienso y varios aceites con la que la untaba. Ella le pedía por personas que le querían hacer daño. Empezó a ganar cosas y al pie de la letra seguía los consejos del maestro que la aconsejaba e iba al cementerio y robaba almas de los muertos para usarlas en las cosas que hacía. Sus rituales se llevaba Tierra de muerto, de las tumbas para los rituales y más cosas. Un día vio que ya no había resultado. Ella, consternada, pregunto a su maestro. Él le dijo que no todo era gratis, que tenía que pagar por ello y que para eso había una cosa que tenía que hacer. Elena le dijo que sí.

20:56 Pues estaba en la desesperación de la economía, tenía el don y energía, así que era más fácil. Le pidió cerrar los ojos y le dijo, piensa en mí. Ella, al pensar en el maestro, vió a un demonio con cuernos, color café, oscuro, abierto de patas, por donde metía sus miembros, también mujeres, y a otras a las que se comía. Ella abrió los ojos enseguida y le describió el demonio, aquel maestro. El maestro tomó una foto y ella dijo, ese demonio es al que yo vi. Él le dijo, ese demonio que viste soy yo. Elena quedó impactada, le dijo, su nombre era el mismísimo diablo, el Príncipe de la Oscuridad. Ella le dijo que no haría nada, que adoraba la santa Muerte, no al diablo.

21:53 El contestó, La Santa Muerte es lo mismo. Ella es solo un paso para llegar al príncipe de las tinieblas. Elena quedó aterrorizada y dijo que no seguiría más. Pasaron unos días y le empezó a ir bastante mal, así que de nuevo recurrió al maestro. Este le dijo que él ayudaría, pero demandó que la quería solo para él. Elena en un principio no entendió, así que el supuesto maestro le dijo que ella no debía de estar con nadie más porque ella era mujer del demonio. Oh, sorpresa. El demonio era un incubo que llegaba y la poseía en sus más asquerosos deseos cada vez que él quería. Elena no quería que pasara eso, así que no aceptó y él le contestó que si lo abandonaba tendría que pagar las consecuencias.

22:52 Elena lo dejó y buscó ayuda con otra bruja, pero todas huían de ella porque lo que Elena traía era más fuerte que ellas. Era un demonio que traía por dentro. Hasta que una bruja le dijo que primero que nada tenía que pedirle perdón a esa persona, la cual había ido a molestar a su tumba. Era una señora grande que falleció de una enfermedad sola. Elena fue a la tumba de esa señora a devolver la Tierra un ritualizo y también oraciones para que la perdonara. Pero las cosas no acabaron en su casa pasaban muchas cosas raras. Por supuesto, Elena estaba acostumbrada, pero llegó un momento de tanta desesperación en la que otra vez quiso suicidarse.

23:42 Era una angustia terrible la que estaba pasando. Todo se tornó muy feo, ya no podía más. Su familia se le volteó, no querían saber de ella. Cuando alguien la molestaba, ella mandaba espíritus para que no dejaran dormir a la persona que se reía de ella. Las personas le tenían mucho miedo a Elena, pero todo esto se le empezó a Voltear, pues se confió demasiado. Dejó el altar de la santa Muerte sin atender y todo se fue tornando en su contra. En su desesperación por hacer que acabara todo lo que estaba pasando.

24:23 Hizo un tipo exorcismo con rezos de salmo. Y en el centro de la sala de su casa hizo una cruz con alcohol, así que prendió la luz en compañía de su esposo y una amiga. La cruz empezó a elevar fuego hasta que se formó un remolino. Elena seguía con las oraciones de la Biblia en su mano, pero el fuego se aventaba hacia ella. De pronto, ella exigía en nombre de Jesucristo, que la Presidencia maligna que estaba ahí se fuera. Pero empezó a quebrarse el piso, como si un gusano se arrastrara por debajo. Esa cosa se iba arrastrando, pasando por el comedor, alzando el piso e iba al cuarto de ella, pero se detuvo en la puerta, pues en ese cuarto ella ya tenía sus santos, la Virgen María, la Virgen de Guadalupe a Jesucristo. Fue algo terrible.

25:21 Entonces decidió mejor buscar ayuda por otro lado. En su desesperación de que nada ni nadie le podían ayudar, entró en pánico, así que esa noche no pudo más. Salió corriendo a toda velocidad en su auto, bajo la lluvia. En la noche oscura, solo tenía en mente volver a intentar suicidarse, hasta que, no muy lejos, llegó a una iglesia de madera. Casi cayéndose vio que había misa. Con la misma entró y toda la misa se la pasó llorando hasta que al final de ésta se acercó al sacerdote y le contó todo. El sacerdote le dijo que la esperaba al día siguiente en la misa de las 7:00 de la noche, terminando irían a su casa. El sacerdote le dijo, ven mañana a esta hora a misa y vamos a ir a tu casa a sacar todo lo malo que hay ahí y te voy a ayudar. Al día siguiente, Elena estaba puntual en misa. Cuando terminó, el sacerdote se acercó a Elena y le dijo, Bien, ahora vamos a tu casa.

26:33 Llegaron a casa de Elena. El sacerdote bajó todo lo necesario para sacar lo malo y limpiar la casa de los espíritus malignos. Al abrir la puerta, el ambiente se sintió muy tenso, pesado y fuerte. Llegó el sacerdote detrás de ella. Entró y empezó a bendecir su casa, a romper todas las figuras de la santa Muerte. Se llevó todo el sacerdote de lo que ella tenía en su casa. Todos los aceites, mesas, platos, inciensos, cuatros velas, vasos, flores, etcétera. Se empezaron a escuchar ruidos en toda la casa y a mover cosas.

27:16 El sacerdote le dijo que estuviera tranquila, que se refugiara en el salmo 91 y el salmo 23 de la Biblia. Ella recordó que hacía un tiempo una persona enferma se le acercó y le preguntó que si creía en Dios, y ella le dijo que sí. El señor, ya en estado terminal enfermo, le dijo que dejara todo lo que hacía y rezara el salmo 23. Ella no entendió o no quiso entenderlo, pues era común que muchos ofrecieran esas almas de los enfermos al diablo a cambio de cosas materiales. A veces los dejaban morir a propósito para poder ofrecérselos al demonio.

28:01 En la plática que tenía el sacerdote con ella le dijo que tenía que hacerle un exorcismo, pues su casa estaba llena de moscas. Por más que limpiaba no se iban. Era algo fuerte con lo que él no podía. Un detalle que se les olvidó, la Tierra del Panteón. Eso se le olvidó al sacerdote y a ella. Así que aunque el sacerdote haya bendecido la Casa, el ente seguía ahí y por supuesto, el alma de la persona que ella fue a robar en el Panteón. El lunes temprano, Elena ya estaba en la catedral. Habló con el obispo y mandaron su caso al Vaticano. Fue apta para un exorcismo, así que mandaron a buscar a un sacerdote especialista en Exorcismos desde Brasil y la programó.

28:50 Llegó la fecha y llegó ella a la catedral. Ahí estaba ella, viendo lo grande que era esa catedral, las imágenes religiosas, las estatuas con dolor y llanto en la faceta. El Cristo grande, la Virgen María, los Santos Arcángeles, la pila del bautismo y por dentro sentía mucho miedo. Estaba sola. Eran las 8:00 de la mañana. Llevaba en una bolsa agua, sal y aceite. Esperaba al sacerdote a que llegará mientras se sentó en una banca. Ella estaba como incómoda. Por fin llegó el sacerdote y la pasó a una salita más chica a un lado de la iglesia.

29:34 El sacerdote estaba bastante tranquilo, solo la veía y ella lo veía con mucho miedo. Primeramente él se preparó, se vistió. Sacó su Rosario, la sotana, el cíngulo que había traído desde Brasil y se lo puso. Procedió a platicar con ella. La confesó, Bendijo y Exorcizó el agua, la sal y el aceite. Le pregunto sobre todo lo que había pasado. Y Elena le contó, le pidió que describiera al demonio que había visto. Ella lo describió tal cual, y el sacerdote, ya experto en ello, le dijo que ese demonio no era ningún demonio.

30:18 Era Belcebú, el Príncipe de las Moscas, el mismo diablo. Elena quedó impactada, asombrada, asustada. Jamás pensó que tuviera eso o que llegaría hasta ese extremo. No le quedó de otra mas que seguir ya en lo que estaba muerta de miedo, pero con un gran deseo de que todo esto acabara. A un lado del sacerdote estaba un apóstol. Procedió a sentarla en una silla frente a la eucaristía, agua, sal y aceite. Él y el apóstol comenzaron con oraciones. Ella sentía mucho frío, ellos oraban a Dios, ella estaba ya incómoda. No podía ver de frente la eucaristía. El sacerdote empezó a orar en latín y hebreo, puso su mano en la cabeza de Elena, le colocó la estola y el Rosario. Ella sentía que le estaban aplastando contra el suelo. Se sentía bastante rara e incómoda. Se hacía para atrás empujando la mano del sacerdote. Él volvía a poner la mano.

31:29 Le daba de beber agua con aceite y comer sal. Ella empezaba a vomitar poco a poco hasta que llegó a empezar a vomitar mucho. Era entre Baba y Vómito Negro. No paraba de vomitar solamente negro. Le costó mucho al exorcista sacarle al demonio y ella de pronto empezó a vomitar moscas, pues el demonio que tenía era el príncipe de las Moscas. De pronto se le atoraban en la garganta y el sacerdote tenía que hacer oraciones para que ella pudiera vomitarlas, porque el diablo no la dejaba en paz y prefería matarla a dejársela a Dios.

32:12 El sacerdote vio que el demonio ya empezaba a manifestarse y acercó la eucaristía y el demonio no la veía. El sacerdote se le acercaba a la cara. Ella solo se reía, pero nunca veía la eucaristía. Solo veía el sacerdote a los ojos retándolo. Él volvió a poner la mano en su cabeza sin hacer fuerza, pero parecía que le estuviera restregando en el piso, el aire, el ambiente. Todo era bastante frío. El sacerdote seguía con las oraciones ordenando al demonio dijera su nombre, pero nunca lo dijo más por los síntomas.

32:55 Ya sabía cual demonio era, eran las oraciones adecuadas para que el demonio saliese. El sacerdote le daba de beber agua a Elena y esta le escupía. Le daba sal para vomitar y ésta también se le escupía con una mirada profunda intensa hacia el sacerdote, retándolo y burlándose de él. El sacerdote comenzó a regar el agua bendita en el cuerpo de Elena, pero ella no la aguantaba. Parecía que la quemaba mientras el Apóstol seguía orando. El sacerdote seguía con la lucha por el alma de Elena con el demonio. Ella, cuando regresaba en sí, ya estaba muy cansada, casi 3 horas peleando con el demonio, hasta que el sacerdote vio que las oraciones y el exorcismo daban resultado, así que siguió con las oraciones.

33:52 Elena ya había vuelto en sí, pero estaba muy cansada, agitada, agotada, desganada. De pronto se iluminó la sala y ella vio a Dios y al diablo peleando por ella. El diablo la dejó por fin Elena era libre. El sacerdote le dio la Hostia para que ella comulgara y prometió ella con la condición de ser hija de Dios, rechazando muchas cosas como los rituales, lo gótico, la brujería, entre otras cosas. Todo lo que tuviera que ver con lo oscuro, como las veladoras de colores, las figuras del mal, los dragones y cualquier tipo de oración que no sea de Dios.

34:34 Y sobre todo, el lado oscuro. ¿Dónde se había metido? Al igual, prometió dar testimonio de lo que había pasado y no volver jamás a donde había estado. Por más que le ganara la curiosidad, Elena perdió todo lo que había ganado a través de la brujería. La santa Muerte se le aparecía constantemente y Elena la corría. Le movía las cosas al dormir, la despertaba y la muerte estaba al lado de ella con su guaraña. Elena la corría, ya no le tenía miedo. Así pasó casi un año tratando de que ella cayera de nuevo en las manos del mal, pero no regresó y poco a poco la fueron dejando en paz hasta que empezó a llevar una vida normal.

35:21 Ya tenía su Biblia, sus Santos a Cristo, al espíritu santo en su corazón. Y una tranquilidad que jamás había sentido. No le fue bien, la verdad. Sufrió, pues perdió todo, se enfermó de por vida, perdió su trabajo y muchas cosas, pero por lo menos estaba fuera de todo eso y ya se encontraba tranquila. Ella siguió con los sueños premonitorios y el exorcista le explicó que Dios daba dones a las personas y que lo que ella tenía había nacido con él y que no era nada malo que estuviera tranquila. Espero que sirva para aquellas personas que piensan meterse en este tipo de cosas.

36:06 Les recomiendo que no lo hagan o que lo piensen 1000 veces antes de hacerlo. Hasta la fecha sigo sabiendo la vida de las personas sin conocerlas. Y se asombran o se impactan y terminan alejándose de mí. A mí no me gusta decirles que pasa en sus vidas, pero si me preguntan solo una vez lo digo y nada más. A mi esposo le he dicho varias cosas que han sido verdad. Él es fiel testigo de todo lo que sé y todo lo que pasó. Ahora sufro con mi enfermedad, pero ahí voy llevando mi vida como puedo. Cada día esta enfermedad me va matando, pero me siento tranquila espiritualmente y con mucha paz. Tengo mi altar con la virgen con Dios y mis Santos, entre ellos San Miguel Arcángel.

36:57 Gracias por escuchar mi historia y por favor, jamás se metan a la brujería, así sea blanca, roja o negra. Cualquiera es brujería y es mala. La brujería existe, el mal igual y te pueden llevar hasta la muerte. Esta fue la historia de Elena, una mujer ambiciosa que no sabía hasta dónde llegaría. Es una historia 100% real. Les agradezco por su atención.