Nov. 6, 2024

El Trailero Poseido - Relatos en Carretera

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Inframundo Relatos De Terror
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0:04 Poco a poco se fue apartando del círculo social. Comúnmente solía juntarse con sus amigos o parientes para disfrutar de un fin de semana, pero nos enteramos de que de la nada dejó de hacerlo. Inclusive comenzó a comportarse así con nosotros. Sus compañeros de trabajo. Y de eso me fue imposible no darme cuenta, ya que era muy unido conmigo. ¿No? Ya no teníamos esas largas charlas que solíamos tener con frecuencia, como así tampoco esas escapadas a un bar para tomar unas cervezas en esas ocasiones en las que coincidimos en la empresa cuando íbamos a dejar los camiones.

0:57 Todos pensamos que se debía a la reciente pérdida que había tenido, pues su esposa, con quien compartió la mayor parte de su vida, acababa de fallecer hacía poco después de batallar contra una maldita enfermedad terminal. Yo también lo acompañé. En esos duros momentos estuve en el velorio, como así también en el entierro, sin embargo. Parecía que no había palabras que pudieran calmar su dolor, ni mucho menos levantar ese ánimo que tenía por el suelo.

1:38 Pensé que respetar su espacio era una buena idea, pero cuando me di cuenta ya era demasiado tarde. Cuando regreso al trabajo apenas iniciaba diálogos y en días menos pesados. Parecía que hasta ya le costaba responder nuestros saludos. Lo que más me descolocaría serían las actitudes impropias que empezó a tener de un día para el otro. Era como si estuviera molesto, irascible. Nada parecía parecerle bien y a eso nos lo hacía saber sin piedad, pues si no, respondía.

2:23 Lo hacía de mala manera a veces hasta con insultos. Prácticamente se estaba convirtiendo en otra persona. Cuando ya se había cumplido como 3 meses desde el fallecimiento de su mujer, todo indicaba que necesitaba ayuda profesional. Ella no era nuestro amigo, era como un perfecto desconocido. Que no hacía otra cosa que demostrar odio y resentimientoel.es que llegó a su límite cuando aparentemente estando en estado de ebriedad golpeó a uno de nuestros compañeros sin motivo alguno, puesto que este solo se acercó a él para saludarlo. Estuve presente en ese momento.

3:14 ¿Y les juro que hasta el día de hoy no puedo sacar de mi mente su rostro, no? Definitivamente él ya no era el amigo admirable al que tanto apreciábamos las autoridades de la empresa. Fueron muy comprensibles con él. Me refiero a que no lo despidieron tal cual solían hacer en esos casos en los que había enfrentamientos de ese tipo. No obstante, ni siquiera eso pareció importarle a él, ya que siguió trabajando y comportándose de la misma manera como si nada.

3:58 David era su nombre. Una noche me lo encontré en un parador de camiones, lugar en el que hay un comedor donde los viajantes solemos tomarnos un descanso. Ya sea para comer o hasta para dormir en el estacionamiento. Y se podría decir que desde ese día fue cuando comenzó el infierno al que sin querer también fui involucrado. Mi nombre es José Antonio Rodríguez. Lo que les estoy a punto de compartir sucedió hace ya unas décadas. Actualmente tengo 57 años de edad y estoy a punto de jubilarme y créanme que es verdad cuando les digo que desde hace mucho que quiero hacerlo, ya que con solo subirme a ese camión y comenzar a viajar en soledad por esas rutas oscuras y silenciosas, me es imposible no traer a mi mente todo lo que me tocó vivir en esas noches.

5:06 Reviviendo cada instante de terror experimentado, aún no había anochecido. Cuando llegué al Parador. Mi intención no era descansar. Más bien sería comer algo para así, tener el estómago lleno y continuar con el viaje. Dejé mi camión en el estacionamiento. Procurando que estuviera la vista para así vigilarlo y me dispuse a entrar al local, me senté frente a una ventana e hice señal a la mesera para pedirle la orden. En tanto miraba a los alrededores para corroborar si había algún otro colega o conocido en las mesas.

5:54 Así fue como lo vi, pero fue por fortuna. Porque a esas alturas estaba irreconocible, con la mirada baja, meneaba la cabeza al son de la música y en su mesa ya había varias botellas de cerveza vacías. Fue gracias al logo de la empresa en su camisa, que me di cuenta de que era un colega y por el aspecto deplorable que tenía, comprendí de quién se trataba. Estaba sucio y las moscas que revoloteaban a su alrededor me daba a entender como olía un cigarrillo a punto de consumirse, sostenía entre sus dedos mismo el que por instantes llevaba su boca para fumar. Me levanté de la mesa y me acerqué a la suya y todavía dudando si lo que estaba haciendo era una buena idea o no.

6:55 ¿Dejé a un lado cualquier temor y le hablé David amigo, cómo estás? ¿Qué haces aquí en esas condiciones? ¿Desde qué hora estás tomando? ¿Acaso no tienes un viaje por hacer? Le cuestioné. No me respondió nada, pero supe al instante que me reconoció. Pues sin levantar la cabeza siquiera dejó de hacer ese movimiento torpe que realizaba para, a continuación, quedarse quieto. Dejó pasar unos segundos y cuando supuse que no me hablaría y que tal vez sería mejor regresar a mi mesa, él me habló para pronunciar aquellas palabras que me dejaron pasmado.

7:49 ¿Qué es lo que quieres, rodríguez? ¿Acaso no ves que estoy ocupado? Sentí escalofríos al escuchar su voz. Parecía que hasta eso había cambiado, ya que ahora esta era ronca como si fuera la de otra persona. Ni bien terminó de pronunciar. Eso levantó lentamente su cabeza para mirarme. Siendo de esa manera en la que finalmente me hizo sentir terror, su cara estaba prácticamente desfigurada. Su piel era rugosa, cubierta de mugre y al sentir el nauseabundo olor a transpiración que despedía, confirmé que llevaba varios días sin hacerse. Pero sin lugar a dudas fueron sus ojos los que me dejaron perplejo.

8:47 Su mirada expresaba odio. Ira que pese a los típicos rasgos de una persona en estado de ebriedad, esos tétricos detalles resaltaban en su semblante. Les juro que fue tanto el impacto que sentí al verlo, así que inconscientemente comencé a retroceder unos pasos. No obstante, ese temor se entremezcló. Con los sentimientos de aprecio que yo aún le tenía, puesto que a fin de cuentas seguía siendo mi amigo y era más que obvio que necesitaba ayuda. Ese mismo sentimiento de amistad me hizo ponerme firme para volver a dirigirme a él y siendo lo mayor sutil posible, traté de hacerle notar el profundo pozo de perdición en el que se encontraba hundido.

9:44 ¿David, Mírate, cómo estás? Por favor, debes hacer un alto a todo, sabes que soy tu amigo y es por eso que te lo digo. ¿Dónde dejaste tu camión? No lo vi estacionado, ya no puedes seguir conduciendo así, será mejor que te acuestes a dormir para que descanses y en la mañana pueda retomar tu viaje. No te preocupes por nada. Esto queda entre nosotros, pero si alguien más te ve así, los de la empresa se pueden enterar y vas a tener problemas. Esta vez no, me respondió. O mejor dicho que no usó palabras para hacerlo, ya que con su simple mirada, la que aún persistía en manifestar, me dio a entender que quería que lo dejara en paz. Regresé a mi mesa y recibí la orden. Comí y me quedé por unos minutos más pensando en qué hacer con él.

10:51 Fue entonces que se me ocurrió aprovechar el tiempo estancado para ir a las duchas que hay al lado del local para así aprovechar y darme un baño. Yo ya me encontraba en eso cuando de repente alguien golpeó la puerta de la ducha en donde estaba. Ni siquiera tuve tiempo para preguntar quién era, pues desde el otro lado lo escuché hablar, pero ahora, usando su voz de siempre, con la que lleno de temor, me dijo, Ayúdame, por favor, le pedí que por favor esperara que no se preocupara, que me diera 1 minuto porque ya mismo me desocupaba y estaría con él.

11:41 No volvió a hablarme, pero escuché claramente sus pasos cuando salió del lugar y cerró la puerta. Les juro que no demoré ni 1 minuto. Me sequé y me vestí rápidamente para salir, pero sucedió lo que temía. Él ya no estaba, era ya de noche. Lo busqué por todas partes, dentro del comedor, en el estacionamiento y en todo el lugar. Alrededor donde podría haber dejado su camión. Pero no lo encontré. Y eso no hizo más que aumentar mi preocupación al pensar que ya se había marchado conduciendo en ese Estado.

12:25 Cuando decidí emprender el viaje ya habían pasado como 10 minutos más. Normalmente los que parábamos ahí teníamos una sola dirección, así que tenía la esperanza de encontrarlo en el camino. Motivo por el cual acelere la velocidad. Lo más que pude, les juro que lo encontré, pero a varios kilómetros más adelante, lo cual era humanamente imposible de que haya llegado hasta ahí en tan poco tiempo. Eso teniendo en cuenta de que iba caminando al costado de la carretera, haciendo ese vaivén inconfundible de una persona que está en estado de ebriedad.

13:09 Cuando llegué a su lado me estacioné y me bajé del camión para sujetarlo, siendo de esa manera en la que me quedé horrorizado al verlo en su rostro. Todavía tenía plasmado el odio con el que lo había visto en el comedor, no más que ahora, remarcaba en él una macabra sonrisa. Misma que estaba empapada en un líquido rojo que le chorreaba por su mentón. A su vez tenía la ropa llena de lodo. Recordé que por ahí cerca hay una laguna, así que imaginé que pasó por ese lugar. Me asusté tanto que pensé que había tenido un accidente o, peor aún, que se había hecho daño a sí mismo. Sin embargo, cuando terminé de revisarlo me di cuenta de que no era así y al preguntarle por qué tenía sangre en su boca no me respondió.

14:15 A duras penas logré hacerlo subir a mi camión y en tanto le daba marcha para sacarlo de ahí. Le preguntaba una y otra vez que había hecho con su vehículo dónde lo había dejado y por qué estaba caminando solo una vez más. Su respuesta fue nula, pero a continuación hizo algo que me dio a entender la razón del porque tenía su boca. En ese Estado comenzó a hacer arcadas y en cuestión de segundos empezó a vomitar. Sé que tal vez les cueste creer lo que les diré, puesto que hasta a mí me costó creer lo que vi en su vómito. Arrojaba pedazos de lo que estuvo comiendo. Eran sapos.

15:03 Y al parecer comió varios, ya que no dejaba de lanzar patas y vísceras de esos animales combinados con ese líquido rojizo. El asco que sentí fue tan grande que por poco vomito. También empecé a regañarlo preguntándole si se había vuelto loco porque había comido eso. Y que por favor, me dijera de una buena vez que diablo le estaba ocurriendo en esos momentos y cuando ya había arrojado toda la asquerosidad que tenía en su estómago, fue como si volviera en sí. Dirigió su rostro hacia mí y así pude verlo tal cual él solía ser.

15:51 Ahora sí era su rostro mismo que expresaba un sufrimiento indescriptible. Sus ojos comenzaron a humedecerse hasta que lágrimas salieron de ellos en modo imparable para, una vez más, hablarme con su propia voz y decirme que finalmente me hundiría en pavor, amigo, ayúdame, algo malo me pasa, es ella, mi esposa. El alma de ella es quien me está haciendo daño. Ella me está haciendo todo esto acabado de decir esto.

16:32 Cayó de costado sobre el asiento, inconsciente. Como pude, logré acomodarlo y empecé a conducir a mayor velocidad, sabiendo perfectamente ahora que debía llevarlo al hospital de la ciudad más cercana. Esa noche lo dejé en el hospital y salí para llamar a su familia. Mientras los médicos lo atendían, sólo pasaron unos minutos y luego de hablar con su hijo mayor, regresé al hospital dándome con la tétrica sorpresa de que David se había escapado del lugar. Según los médicos, no pudieron detenerlo. Mi amigo despertó y de la nada se puso como loco. Tenía una fuerza descomunal, infrahumana. Tanto que arrojó a varios metros a los que intentaban someterlo en la búsqueda.

17:29 Fue infructuosa, motivo por el que no me quedó de otra que dar aviso a la policía para que así me ayudaran. Horas más tarde llegó su hijo y recién entonces yo tuve que regresar a mi trabajo, cuando ya en la mañana siguiente chequé a la empresa. Lo primero que hice fue preguntar por David. Ya que yo los había puesto al tanto de todo, el encargado me dijo que aún no lo encontraban, pero que si hallaron su camión, este estaba a unos metros del parador, donde lo encontré básicamente dentro del monte, como si en algún momento perdiera el control y fue a parar. Ahí pasaron varias noches más.

18:21 Y mientras todavía no sabíamos nada de él, Dios quiso que me lo volviera a encontrar, aunque al terminar esa lúgubre experiencia puedo decir que fue con otro ser con el que me encontré, lo vi saliendo desde el monte, precisamente donde lo había visto la vez anterior, sus ropas percutidas. Me hizo saber que de seguro estuvo en la laguna también, sólo que en esta ocasión parecía no haber comido nada de aquellos animales. Me detuve y me bajé lo más rápido que pude. Me hizo erizar la piel.

19:05 Cuando contemplé su paz estaba mucho más irreconocible y cuando me habló de esa tosca manera entendí lo que pasaba. Su mirada de odio lo delataba. Eso ya no era. David, era un demonio, quien se dejó al descubierto al decirme, ya no puedes hacer nada por tu amigo. Ahora es mío. El me invocó, él me llamó, él me invitó a Poseerlo. Acto seguido me empujo, haciéndome caer varios metros detrás.

19:46 Al instante, y como una bestia salvaje, se lanzó sobre mí, cayendo sobre mi cuerpo el dolor que me hizo sentir con el abrupto yo, que me dejó vulnerable, comencé a gritar tanto que él se reía a carcajadas. A su vez, podía sentir su aliento nauseabundo, aumentando más mi tortura. Sólo recuerdo mencionar su nombre pidiendo clemencia y al parecer eso me salvó. Pues instantes después me soltó y se quedó sentado observándome, mientras que su rostro y voz volvían a la normalidad.

20:27 Vete de aquí, amigo, por favor, vete de aquí. Le hice caso, tal vez por cobardía, pero les juro que hay que estar en esas circunstancias como para juzgarme. El terror que sentía no fue impedimento para dejarlo así. Sólo en medio de esa carretera, al llegar al pueblo de aviso a la policía del lugar. Asimismo, llamé a su familia y en un rato llegó su hijo. Cabe mencionar que en esa oportunidad yo no me uní a la búsqueda y curiosamente, su hijo tampoco. Ambos nos quedamos ahí hasta que 1 hora después llegaron los uniformados trayendo consigo el cuerpo de mi amigo. Según sus dichos, David se quitó la vida por manos propias, lo encontraron en aquella laguna donde se había cortado las muñecas dentro de un círculo satánico dibujado en el lodo, rodeado de sapos y ranas que habitaban el lugar. Pasaron varios meses desde entonces, cuando me vi obligado a visitar a su familia.

21:47 El motivo era porque no podía liberarme de su presencia. Me refiero a la de David. Veía su alma en cualquier lado, con su rostro sufriendo pidiéndome ayuda. Agradezco a Dios que decidí hacer esa visita, ya que gracias a eso. Pude saber la verdad de todo. Su hijo me contó que a los pocos días de haber fallecido su madre, David, llegó a casa con un extraño objeto que al preguntarle para qué servía el le respondió que era para comunicarse con su difunta amada.

22:29 Me mostró ese elemento, era un tablero, ouija. Una vez más, queda comprobado que a esas cosas hay que tomarlas en serio. Difícilmente es un alma de un ser querido con el que contactas, los demonios usan ese medio para invadir nuestras vidas, tal cual el demonio que contacto sin querer mi amigo y lo llevó hasta convertirse en sacrificio en aquella maldita laguna.