EL TAXI - Historias de Terror en la Ciudad
🔥MÁS CONTENIDO EN YOUTUBE: https://goo.gl/MjkWjb 💀VIDEOS DE HORROR: https://www.facebook.com/inframundorelatos/ CANAL SECUNDARIO: https://www.youtube.com/c/INFRAMUNDORELATOS
🔥MÁS CONTENIDO EN YOUTUBE: https://goo.gl/MjkWjb
💀VIDEOS DE HORROR: https://www.facebook.com/inframundorelatos/
CANAL SECUNDARIO: https://www.youtube.com/c/INFRAMUNDORELATOS
Conviértete en un seguidor de este podcast: https://www.spreaker.com/podcast/inframundo-relatos-de-terror--5605088/support.
0:03 Esta experiencia es una de las que me hace creer todas las anécdotas que me puedan contar relacionadas con taxistas, sin importar lo locas o paranoicas que puedan llegar a sonar. Si otra persona me lo hubiese contado me hubiera echado a reír, pero después de que me pasó ni siquiera sabía cómo decirlo. Esa noche estábamos en un concierto. Mi mejor amigo me había insistido por semanas al punto en que fue él quien compró los boletos. Ya no pude negarme. Pedimos de más. Quería relajarme por la semana tan pesada que había tenido en el trabajo.
0:47 Soy diseñador gráfico y esa vez tuve que generar propuestas para una nueva campaña publicitaria de la compañía. Eso impulsó a que aceptara la invitación de mi mejor amigo. Como era de costumbre, mi mejor amigo se fue con una chica que apenas había conocido en el concierto. Ambos estaban muy borrachos, así que quedaron en irse del lugar para pasar la noche en un motel. No protesté. De todas formas, también quería irme. Estaba muy mareado y no quería continuar bebiendo. Para empeorar el cómo me sentía. Tomé mi celular y pedí un Uber.
1:33 Tuve que salir del concierto para que las luces y el ruido de la música me dejaran manipular correctamente mi móvil. Ahí estaba esperando a que mi chofer llegara. Recuerdo que varios taxistas pasaron a mi lado ofreciéndome su servicio. Y a todos los rechacé. Era bueno que a esta hora de la noche hubiera mucho movimiento de gente. No me preocupaba que me robaran ni mucho menos. Alguien vendría ayudarme o al menos contaba con eso. En mi espera revisé mis mensajes. Mi novia clara se había ofrecido a irme a buscar, pero le dije que ya estaba esperando un Uber.
2:21 Que no se preocupara y que le dejaría un mensaje en cuanto llegase a casa. Ella insistió ya que ha habido secuestros recientemente por esta zona de la ciudad, aunque bueno, los hay en todas partes. De nuevo Volteé y miré a las personas que estaban por ahí cerca. Había una gasolinera frente a mí y varios autos y motos. Decidí cruzar la calle y esperar el Uber ahí. Era más seguro ahí que en la esquina de una acera. Recuerdo que habían pasado unos 30 minutos y mi chofer todavía no llegaba. Estaba tan mareado que me costaba ver su ubicación en tiempo real, incluso parpadeando varias veces. Era confuso, pero tanto el icono del auto como el de mi ubicación estaban cerca, por lo que deduje que no demoraba en llegar. Comenzaba a sentirme incómodo.
3:23 Era difícil disimular lo ebrio que estaba. Hacía lo posible por quedarme quieto, pero me tambaleaba de un lado a otro. Era incontrolable. Mis pies no podían mantener el equilibrio y antes de hacer una escena y caerme, mi Uber había llegado. No verifiqué la placa. Confié en que se acercó y bromeó diciéndome. Perdón por la demora. Tuve que lidiar con mi novio cuando acepté el servicio. Sí, mi chofer era una chica, aparentaba unos 25, 2 años menor que yo. Consideré subirme en los asientos de atrás y recostarme, pero era muy linda, sin intención de resistirme a su encanto.
4:14 Me senté de copiloto y andamos. Tenía gran carisma. No le gustaba el silencio y siempre buscaba un tema de qué hablar, así que decidí preguntarle que era lo que había sucedido con su novio. Al momento en que aceptó el servicio de Uber, comenzó a contarme que era un poco celoso y que varias veces le exigía el celular para confirmar que ella no le era infiel con nadie. El problema se intensificó cuando ella se negó y tuvieron una fuerte discusión. No lo pregunté. Pero deduje que su novio estaba con ella al momento en que aceptó mi tarifa, ya que dudo mucho que una llamada La Haya retrasado tanto.
5:00 Llego casi 1 hora después de que lo pedí. Estaba muy borracho, era evidente incluso para ella, pero no pude evitar notar que iba muy despacio. Le tomaba mucho tiempo pasar de una calle a otra. No comprendía por qué. La carretera estaba sola, casi no había autos. También noté que cuando el semáforo estaba en verde, ella reducía drásticamente la velocidad hasta que este cambiaba a rojo y se detenía. Estaba claro que no quería llegar con rapidez a mi destino, pero era absurdo lo que hacía, así que se lo dije de manera amable. Le pregunté por qué iba tan lento. El auto a veces señalaba que la velocidad no superaba los 10 km/h.
5:51 Ella sonrió y dijo que estaba pensando en cómo reconciliarse con su pareja y que por la distracción, bajaba la velocidad para evitar un accidente. La manera en que me lo dijo fue tan convincente que no dudé. Sonaba muy segura de sí misma y al mismo tiempo apenada por mi queja. Pero eso no hizo que fuese más rápido. Siguió avanzando con la misma lentitud que al principio no iba a comenzar una discusión. Así que tomé mi celular y le escribí a mi novia contándole lo que ocurría con la chica del Uber. Inmediatamente ella me pidió que le enviase el link con mi ubicación en tiempo real, ese que la APP ofrece justo cuando iba a hacerlo.
6:42 ¿La chica me interrumpió preguntándome, hablas con tu pareja? Cuando le respondí que sí, pidió insistentemente que le mostrase una foto. Apenas podía escribir, así que le mostré la foto que mi novia tenía en WhatsApp y comenzó a halagarla diciendo que era muy linda, que le gustaba su cabello y esas cosas. Luego me pregunto cómo nos habíamos conocido y fue cuando guardé mi celular, ignorando a la petición que mi novia me había hecho. Comencé a contarle cómo nos habíamos conocido, lo mucho que me costó conquistarla y esas cosas. Después de unos segundos llegó una notificación a mi celular, lo saqué para mirar de qué se trataba, ya que no sonó como un mensaje ordinario.
7:39 Se trataba de la APP de Uber que me notificaba que mi chofer había llegado, pero que yo me encontraba muy lejos del lugar donde debía recogerme. Recuerdo recuperar gran parte de mis sentidos al leer eso, pero antes de asustarme o pensar cualquier otra cosa, decidí preguntarle a la chica si su Internet funcionaba correctamente. Y le mostré la notificación que la APP de Uber me había enviado. Ella bromeó nuevamente y me dijo que debía tratarse de un error, pero yo no recordaba haberla visto usar su celular al momento en que me Subí al auto, por lo que no pudo confirmar nada.
8:26 Para salir de dudas, le pedí que confirmará el servicio. Así me llegaría la notificación y podía tranquilizarme. Ella amablemente dijo que lo haría, así que sacó su celular y comenzó a teclear. Yo estaba esperando alguna notificación de la APP que me diera tranquilidad, pero los segundos pasaban y nada llegaba y cuando creí que no podía estar más nervioso, ella comenzó a subir la velocidad. Insistí unas 2 veces más, pero ella seguía diciendo que no tenía cobertura en su red y que por eso tardaba.
9:09 No le pregunté más nada, pero algo pasaba de nuevo. Tomé mi celular para comentarle a mi novia y enviarle la ubicación en tiempo real, pero como si de un golpe de mala suerte se tratase, mi celular quedó muerto. Ya no tenía carga. Y se me hizo imposible comunicarle lo sucedido a mi pareja. Respiré profundo y comencé a mirar a los lados. Casi no iba a esa parte de la ciudad, por lo que no podía estar seguro si íbamos camino a casa o a otra dirección. Y eso empeoraba el cómo me sentía.
9:49 Ella se había dado cuenta de que mi celular se había quedado sin batería por los intentos que hice para encenderlo. Así que sacó un cable USBY lo conectó al auto Ofreciéndomelo para volver a tener carga. Me pareció amable y no miento. Eso me trajo un poco de tranquilidad. Ojalá hubiera sabido que dicha relajación se iría al momento en que mi móvil encendiera. Al hacerlo había otra notificación de la APP de Uber. Esta vez no era un mensaje genérico. Sino alguien que decía que era el chofer del auto que yo había pedido preguntándome dónde estaba y que él me estaba esperando en la gasolinera frente al lugar donde se celebró el concierto al que asistí.
10:41 Fue entonces cuando me di cuenta de que me había subido al auto equivocado y era así. Nunca me llegó confirmación del servicio por parte de la chica y nunca llegaría. Éste no era el auto que yo había pedido y se hizo obvio que sea donde sea que nos estábamos dirigiendo. No era hacia mi casa. Comencé a quitarle importancia lo linda que era ella y le exigí que detuviera el auto, que éste no era el Uber que yo había pedido y que me había estado mintiendo todo este tiempo. Incluso le ofrecí pagarle la tarifa sin ningún problema. Pero que detuviera el auto.
11:27 Es increíble cómo una persona puede recuperar sus sentidos perdidos por el alcohol, cuando de miedo se trata y si estaba asustado, no sabía dónde me encontraba y si desconectaba mi celular. Iba a ser cuestión de tiempo para que muriese nuevamente la chica no me hizo caso, no se detuvo. Y mi cuerpo quedó helado cuando una voz gruesa y masculina habló desde los asientos de atrás. ¿Cuál es la prisa? Estamos por llegar. Voltee rápidamente y encendí la linterna de mi celular. Mi cuerpo comenzó a temblar ante la impactante escena que mis ojos me estaban mostrando en los asientos traseros no había nadie. Estaba seguro de lo que había escuchado. No era un truco.
12:19 No se sintió como una bocina o un parlante. Alguien me había hablado a mis espaldas. Sabía que era tonto, pero le pregunté a la chica si había escuchado lo que acababan de decirme. Y ella sonriendo me dijo que lo mejor era que me pusiera el cinturón de seguridad para ese momento. ¿Había perdido la noción de cuánto tiempo había dejado de ver el camino? ¿Por dónde íbamos? Cuando volví a mirar al frente, ya no pasábamos edificios o casas, sino árboles en una carretera de solo 2 carriles. ¿Estábamos fuera de la ciudad, pero como me preguntaba cómo era posible haber salido de las calles tan rápido?
13:08 Mi celular estaba encendido, así que decidí que era momento de entregarme a los brazos del miedo y la desesperación. Traté de abrir la puerta y cómo era de esperarse, estaba atrancada. Pensé que que aunque hubiera logrado abrirla, saltar no era una opción. El auto iba muy rápido. Si lo intentase podría morir y por unos segundos pensé. Si eso era mejor, a lo que más adelante podría pasar debía ser algo inmediatamente. Así que tomé el volante a la fuerza y ella retiró sus manos. Pero para sorpresa mía, este no se movía.
13:49 Parecía una piedra de un grito ahogado le exigí que retirase los pies de los pedales del auto, pero al hacerlo nada ocurrió. La velocidad no se redujo, ni siquiera cuando. Bruscamente pasé mi pie al lado del piloto y pisé el freno. Ya no tenía caso el gritarle a la chica, algo estaba ocurriendo con el auto. Comencé a sudar frío y mi cuerpo no dejaba de temblar. Ella seguía sonriendo, como si intentase darme algún tipo de seguridad, pero ya había quedado claro que sus intenciones no eran buenas. En mi desesperación y apunto de soltar una o 2 lágrimas, le pregunte qué es lo que quieren, a lo que ella me respondió, porque asumes que no estoy sola.
14:44 Le había dado más importancia a eso que a la cuestión de cuáles eran sus intenciones. Nunca le había puesto una mano encima a una chica, pero esa vez estaba a punto de hacerlo. Mi vida corría peligro y lo peor es que ella me miraba a mí y no al frente. Parecía que el auto se manejase solo y creí que ya me había vuelto loco, pero pude ver las luces de algunos autos que venían de regreso. Eso estaba pasando, era real y eso era todo lo que mi mente podía pensar. No te abrocharas el cinturón. De nuevo escuché la misma voz en los asientos traseros como la primera vez. Encendí mi linterna e ilumine todo el auto, pero no había nadie.
15:37 La chica se burlaba al ver mi mirada horrorizada, cerrando sus ojos y llevándose las manos a la boca, como si de un acto de ternura se tratase. Me preguntaba cómo una persona que expresa tanta seguridad podría hacerme eso y ni siquiera yo estaba seguro de lo que ocurría. En cualquier momento. Podríamos estrellarnos y morir, pero a ella ni le importaba. No sé si era el alcohol o el miedo, pero algo estaba impidiendo que cayera desmayado. No podía con tanto. Agarré mi celular para llamar a emergencias, pero no había señal.
16:18 Estábamos muy lejos, no había nada que pudiera hacer y la desesperación fue tanta que comencé a llorar. En ese momento escuché el sonido del seguro de la puerta quitándose no lo confirmé, pero estaba casi seguro de que la puerta podría abrirse si lo intentase. Recuerdo que miré por el vidrio, por varios segundos, hasta que la chica en tono de burla. Me preguntó si iba o no a saltar. Más que una duda, sonó como si me estuviese retando, voltee a mirarla y observó mis lágrimas.
16:59 Fue entonces cuando múltiples Risas comenzaron a escucharse en los asientos traseros. No solo eran Risas masculinas, sino también femeninas. Hice por tercera vez la inspección con mi celular, pero aunque no logré ver nada. Las risas no paraban, era imposible saber de donde venían, pero las escuchaba como si esas personas estuviesen frente a mí. Cuando volví a mirar por el vidria de la puerta, los insultos de esas Risas comenzaron a escucharse, cobarde, miedoso y otros. Mi cuerpo ya ni siquiera me respondía y dejé caer mi celular hasta que entre todas esas burlas alcancé a escuchar. No te pondrás el cinturón.
17:48 Era la voz masculina que había escuchado Por Primera Vez. Casi involuntariamente. Tomé el cinturón y lo abroché rodeando mi cuerpo. Instantes después de hacerlo sentí un fuerte impacto, como si el auto hubiese chocado con algo. Fue entonces cuando perdí el conocimiento sin saber que había ocurrido. Pero recuerdo algo. Cuando abroché mi cinturón, la chica que conducía ya no estaba ahí. Había desaparecido. Desperté tirado en el piso, justo en el mismo lugar donde estaba esperando mi Uber. Me puse de pie y en mi mano estaba el celular.
18:33 Mi novia me había dejado muchos mensajes preguntándome por qué no le respondía y si todo estaba bien minutos después. Un chevrolet negro se estacionó frente a mí con los vidrios arriba. Al bajarlos, observe a la misma chica que confundí con quien en realidad era mi Uber, pero esta vez no estaba sola de copiloto. Había un chico moreno, robusto y con barba en los asientos de atrás había 3 chicos ebrios. Ella amablemente me preguntó si el concierto ya se había acabado. Pero quedé helado.
19:14 No tenía fuerzas para responderle y mucho menos voluntad. Fue un momento vergonzoso y la chica no tuvo más remedio que decir, Okey, gracias. Fui la burla de ellos, pero lo que me dejó peor fue que antes de que subieran los vidrios, el chico que estaba de copiloto me dijo, No te olvides de abrochar tu cinturón. Después de decirme eso, se marcharon entre Risas. Minutos después llegó un auto con las mismas descripciones que decía la APP de Uber Corroboré al número de la placa y si era ese el chofer era un señor de edad, Aparentaba unos 50.
20:01 Se disculpó diciendo que había demorado porque casi no conocía esta parte de la ciudad. Subí al auto e inmediatamente me llegó la notificación de Uber, confirmando el servicio y preguntándome si ya me encontraba en camino a mi destino. Guardé silencio durante todo el viaje hasta que llegué a casa y ni siquiera yo pude saber cómo logré dormir. A la mañana siguiente estaba listo para contarle lo sucedido a mi mejor amigo y a mi novia. Pero indagando en Facebook encontré la noticia de que un chico había muerto en la vía saliendo de la ciudad.
20:44 Al parecer estaba ebrio y el auto chocó con un árbol al salirse de la carretera. Lo curioso es que no había conductor y el chico, quien estaba en el asiento de copiloto, no tenía el cinturón de seguridad abrochado. Apenas pude contar algo sobre lo que me había pasado. Varias semanas después. Mi mejor amigo pareció haber escuchado el mejor chiste del mundo al escucharme y mi novia dijo que eso solo lo decía como excusa para no contar lo que realmente había sucedido. Después de que salí del concierto, el no responderle los mensajes le dio fuerzas a su versión, pero yo estaba seguro de que le había respondido.
21:33 Nunca volví a ver a esos chicos, pero tampoco regresé a esa zona de la ciudad. No lo haría por nada del mundo. A veces recuerdo lo sucedido y me erizo sintiendo frío cada que la brisa rebota en mi piel. Esa historia nunca más la volvería a contar y hasta el sol de hoy la recuerdo como si hubiese sucedido hace horas. Me castigan. Un placer, querida comunidad. Traigo ante ustedes un relato que marcó mi vida tanto para bien como para mal, y la experiencia tan desafortunada que tuve que vivir para darme cuenta de mis errores. El mal habita en todos lados y a veces es el mismo el que se encarga de hacer pagar a las malas personas. Me mantengo en el anonimato por razones que pronto descubrirán. Espero les guste y sirva de enseñanza. Era un día como cualquier otro, un martes, si mal no estoy. Me había estacionado con unos amigos en las afueras de un centro comercial de la Ciudad de México, esperando tener pasajeros.
22:50 En vista de que la situación no parecía muy prometedora, decidí circular por las calles. No tenía tanta fe en que fuese un día tan productivo. Pero debía dar mi mayor esfuerzo. El primer pasajero fue un estudiante, iba para una universidad que estaba a poco más de media hora en el camino. Me dijo que iba tarde, era su primer día y había decidido ir en taxi, ya que no sabía moverse muy bien con el transporte público. E intentarlo esa vez provocaría que llegara todavía más tarde. Ya tenía experiencia con pasajeros así, así que escogí bien mis palabras hasta que le revelé el precio del viaje, el cual era el doble de lo que justamente le debía cobrar.
23:43 Vi la expresión de asombro en su mirada, pero al llegar a la universidad me los pagó sin falta. Tenía la mala costumbre de hacer eso con las personas, que se notaba que eran muy inexpertas. O fáciles de engañar con algunas me había comportado como la peor persona del mundo. Tal vez arruinándoles el día con mi actitud irritable, pero me importaba más el dinero. Sacaba mucho más provecho cuando llevaban de 3 o cuatro personas, en especial a adolescentes que venían de una fiesta o discoteca.
24:24 ¿Era una mala acción a la que me había acostumbrado? Sí. Pero me cegó tanto que no me di las consecuencias que ni en 1000000 de años me imaginaría que pasaría. Después del almuerzo, recogía un hombre con traje y un maletín en sus manos. Parecía abogado o empresario de esas personas que pagan lo que sea en un taxi porque el dinero le sobra en cantidad. Bueno, de esas. En el camino traté de meterle conversación, pero me daba respuestas tan secas que me daban la impresión de que no quería hablar con nadie.
25:05 Así que guardé silencio sentado detrás de mí. En la ventana opuesta me hizo una pregunta que me dejó pensando muy bien mis palabras antes de responder, era una suerte que estuviésemos detenidos en un semáforo en rojo en ese momento. ¿O hubiera perdido la concentración? Ese hombre me preguntó. También me vas a cobrar el doble, como al estudiante y de todos de los que te aprovechas. Lo miré por el espejo retrovisor, me miraba fijamente con el entrecejo fruncido y una mirada que parecía que tuviera ganas de darme varios golpes en la cara. Me hice el tonto y le dije que no sabía a que se refería. Se sintió muy extraño cuando me dijo que lo había visto todo, como si de un policía encubierto se tratase y eso me asustó mucho.
26:03 De nuevo me negué y dije que tal vez estaba confundido. Apresuré el paso para dejarlo en la dirección que me había dicho. Cuando detuve el auto sacó 2 billetes, me los arrojó y me dijo, Es una lástima que Gloria tenga que pagar por tu culpa. Luego se bajó y se me perdió de vista. Recogí los billetes con mi pulso tembloroso, ya que Gloria era el nombre de mi madre. ¿Cómo sabía eso? Ella se encontraba internada en una clínica. El cáncer había empeorado y los tratamientos eran poco efectivos. Tuve miedo, no sólo por mí, sino por mi madre. En verdad, ese hombre sabía mucho. Esperaba no tener que volverlo a ver más nunca en mi vida, pero eso último que me dijo me dejó pensando la siguiente pasajera era una maestra, la VI frente al Colegio, Estirándome la mano. Esperaba que tener una conversación con ella me despejara la mente.
27:10 Ella siempre eran sociables y muy agradables. Se sentó en el asiento de copiloto. Era inusual que lo hicieran. En especial las mujeres, pero no le dije nada, me dió la dirección de su destino y me puse en marcha. Me preguntó si no le molestaba que usara el espejo de tocador para hacerse un ligero retoque en su maquillaje. Le dije que no había problema y se puso en lo suyo. Mientras estaba en eso me dijo, qué buen chico es Andrés. Lástima que te hayas aprovechado de él. En su primer día de clases abrí mis ojos como campanas y el corazón se me aceleró.
27:56 Era la segunda persona en el día que me hablaba sobre el acto deshonesto e injusto que le había hecho a ese muchacho, como lo sabían de nuevo, me hice el tonto y lo negué con una sonrisa fingida, como si no entendiera sus palabras, pero la verdad era que comprendía cada sílaba. Guardó el espejo del tocador, metió su lápiz labial en el bolso de mano y luego concentró su mirada en mí. Me dijo que ellos lo veían todo y que aunque no se metían en todos los actos injustos, era de muy mala suerte ser escogido por ellos y recibir su castigo.
28:39 ¿Le pregunté, qué clase de castigo? Entonces me sonrío con preguntarle eso. Me delaté por completo. Y el miedo me invadió. No parecía una simple maestra. Su mirada angelical cambio completamente cuando le hice la pregunta. No me hubiese librado de nada si no la hubiera hecho, pero sí lo empeoró todo. Llegamos a su destino, me pagó sin siquiera yo haberle dicho cuánto era. Y antes de salir del auto dijo, pobre Gloria y cerró la puerta con fuerza. El estruendo me hizo pestañar.
29:20 No entró a ninguna casa, solo caminó por la acera y se perdió de vista al cruzar en una esquina. Pasaban tantas cosas por mi cabeza que no supe qué pensar. Quería irme a casa, pero no había hecho suficiente dinero por el día. Ni siquiera lo mínimo que me estipulaba debía seguir laborando, aunque mi mente fuera un caos con lo que había pasado. Ya había decidido no abusar de la inocencia o inexperiencia de las personas, pero el día estaba lejos de terminar. Mi siguiente y última pasajera fue una anciana. Se sostenía con ayuda de un bastón y a duras penas pudo alzar la mano para hacerme la seña de que me detuviera. Parecía la persona más amable del mundo. Yo mismo la ayude a subirse en los asientos de atrás y no dejaba de darme las gracias y decir que era un buen hombre. Emprendimos el viaje.
30:25 Me estaba diciendo que disfrutaba ver a la gente en los centros comerciales, salir a caminar, pasear por las escuelas, etcétera. Me sorprendí de que le gustara caminar tanto en las condiciones en las que estaba, pero sin duda era admirable. Me preguntó por mis hobbies y le dije que me gustaba leer y a veces jugar fútbol con mis amigos. ¿Al escuchar eso me preguntó, y estafar a los vulnerables? ¿No lo vas a mencionar, Dios? Recuerdo las ganas de llorar tan intensas que sentí. Era otra, como los otros 2 pasajeros, lo sabía todo ya el cómo no era importante, nunca iba a descubrirlo.
31:13 Esa vez no pude hacerme el tonto, así que le dije que reconocía mi error y que no lo volvería a hacer. La anciana me dijo que eso no era suficiente, que si no fuera por el miedo que yo sentía no me hubiera atrevido a cambiar, así que ellos. Se asegurarían de que fuese permanente. Esa fue la peor amenaza que alguien me haya hecho jamás. Y lo peor era que no sabía lo que me iban a hacer hasta que recibí una llamada. Era de la clínica en la que estaba mi madre. Me informaron que había perdido la vida. Su corazón se detuvo repentinamente y no hubo nada que pudieran hacer para salvarla.
32:01 Colgué. Me estacioné a un lado y partí en llanto estrellando mi frente contra el volante. La anciana ni siquiera se compadeció. Era evidente que ella y los otros 2 sabían lo que pasaría o tal vez lo habían provocado. En un tono despreciable me dijo que ni me molestara en llevarla. Ella iría sola. Bajó del auto sin aparentar dificultad para moverse o caminar. Y observe cómo se alejaba sin ayuda del bastón. Ese día perdí a mi madre. Mis actos provocaron tal castigo, pero sigo pensando que fue injusto. ¿Es decir, cuántas personas hacen cosas mucho peores a esa y ni siquiera reciben su castigo?
32:51 Les entrego esta historia escribiendo las últimas partes del relato con el corazón desgarrado. Y espero sirva de advertencia para aquellos que se aprovechan de los demás.
Apple Podcasts
Spotify
Castro
RSS Feed