Sept. 4, 2024

EL TALLER EMBRUJADO - 3 Historias de Terror DE CARPINTEROS

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Inframundo Relatos De Terror
EL TALLER EMBRUJADO - 3 Historias de Terror DE CARPINTEROS

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0:00 Muy buenas noches esperando. Se encuentren últimamente bien toda la querida audiencia que nos escuchan aquí en historias de horror con Inframundo. En esta ocasión les narraremos unas extrañas historias fuera de lo usual, relatos ocurridos en Carpinterías esperando sean de tu agrado, sin más. Por el momento comenzamos. ¿El taller de mi padre, confesión por Ernesto Fernández, relatos de carpinterías, buenas noches siempre escuchas? Espero que ustedes y sus familias se encuentren muy bien. Hace unos años mi padre tenía un taller de carpintería en nuestra casa, era su lugar favorito.

0:56 Donde pasaba horas trabajando en proyectos y disfrutando de su pasión por la carpintería. Aunque trabajaba como contador, cada que tenía tiempo libre, aunque fuera unos segundos, iba directo al taller para realizar su última invención. Algunas veces eran juguetes, otras muebles, Marcos, todo tipo de cosas. Conforme pasaron los años, envejeció y finalmente, después de una larga vida, terminó sus días en esa misma casa. Eso sí, sin que hubiera la menor duda de que seguía amando su taller, ya que siempre preguntaba si alguien lo estaba usando, si teníamos todo, si se encontraba bien surtido después de que mi padre falleció.

1:51 Empezaron a notarse cosas extrañas en el taller. A Menudo podía escuchar el sonido de las herramientas y máquinas de carpintería, como si alguien estuviera trabajando allí. Pero cuando iba a comprobarlo no había absolutamente nadie. Incluso en más de una ocasión pude observar montoncitos y aserrín que quedaban tirados por todos lados. Como si se tratara de una especie de señal que las cosas seguían funcionando tal como antes. Una noche me desperté por un ruido fuerte y extraño que venía del taller.

2:35 Era como el estruendo de algo que se había caído contra el piso, algo pesado y metálico. Fui a comprobar y cuando entré vi a mi padre sentado en su mesa de trabajo. Como si estuviera trabajando en un proyecto. Me acababa de levantar de la cama, así que al principio pensé que estaba soñando. Como de esas veces que ves cosas tan reales dentro de tu sueño que crees que son verdaderas. Sin embargo, al pellizcarme noté que si estaba en pleno uso de mis facultades. Mi padre había fallecido hace varios meses atrás. Y su presencia allí me causó una gran sorpresa. Un estremecimiento que era de miedo, pero también de una especie de ansiedad.

3:30 Sentí una gran emoción al ver a mi padre. Tenía el mismo semblante de muchos años atrás, con el rostro regordete, el cabello medio cano medio negro y unos lentes muy gruesos sobre su nariz. La ropa estaba holgada, como le gustaba usarla, además de que en el lugar percibí el mismo aroma de su colonia. Lo único que no checaba era que tenía un test demasiado pálido para ser el mismo que me había cuidado antes. Me acerqué a él, pero cuando intenté hablarle poco a poco comenzó a tomar un semblante mucho más estéreo. Como si poco a poco se hiciera cada vez más transparente, se desvaneció ante mis ojos mientras me dedicaba una sonrisa de lo más tranquila, como siempre la tenía después de un día largo de trabajo, cuando de pequeño iba corriendo al taller a pedirle que me hiciera un juguete nuevo. El que fuera me iba a gustar, pero por alguna razón. Siempre realizaba figuritas de animales, especialmente caballos.

4:49 Fue en ese momento cuando me di cuenta de que lo que había visto no era realmente mi padre, sino un fantasma. No sé de qué otra forma decirle entre quién sabe, aunque esa palabra no me satisface del todo porque no creo que él estuviera penando o vagando por el mundo. Sólo pienso que al igual que a nosotros le costaba trabajo despedirse, recuerdo que el olor de su colonia tardó varios días en irse, de manera que estaba seguro de que realmente se había encontrado allí. No teníamos planes de vender la casa, de manera que simplemente comencé a limpiar más el taller, a dejarlo como le gustaba, con todas las herramientas listas y limpias.

5:41 Aceitadas las resinas nuevas, trataba de conseguir maderas que recordaba que le gustaban de cuando en cuando escuchaba el ruido de mi padre trabajando y de nuevo podía sentir su espíritu por el olor, pero no me tocaba verlo en esos momentos, solamente que de cuando en cuando me dejaba una pequeña obra. Un caballito tallado como premio y el suelo lleno de virutas de madera. Desde entonces he visto a mi padre varias veces en su taller de carpintería, en los días cercanos a los cumpleaños de mis hermanos y hermanas o en el de mi madre, como que siempre se presenta en fechas importantes, aunque inicialmente me asusté después de un tiempo. Aprendí a aceptar su presencia y agradecerle por el cuidado incluso después de su muerte.

6:41 Hoy en día, cada vez que escucho el sonido de las herramientas en el taller de mi padre, siento su presencia reconfortable y me recuerda su amor por la carpintería. Ahora ya tengo esposa e hija. El murió cuando tenía 25 años y aún yo no tenía ganas de formalizar nada. Me gusta también utilizar el taller para hacerle pequeñas muñecas a mi bebé. Sé que aún no va a jugar con ellas, pero espero que se logre hacer una tradición que perdure mucho más de lo que yo viviré en esta Tierra.

7:22 Muchas gracias por escucharme. Buenas noches. Los muebles, confesión por Martín López, relatos de carpinteros. Hace algunos años trabajaba en una carpintería que fabricaba muebles de madera de alta calidad. Era un trabajo duro, pero disfrutaba del ambiente y de la satisfacción de crear algo hermoso con mis propias manos. Era un negocio pequeño de tinte familiar, así que pronto los dueños, que eran un par de hermanos de ya bastante edad, me adoptaron como suyo y me comenzaron a enseñar todos los trucos del negocio.

8:13 Por eso mismo sentía una gran afinidad por ellos y constantemente daba mucho más de lo que me exigían para poder seguir aprendiendo. Una noche estaba trabajando en la carpintería hasta tarde, tratando de terminar un proyecto antes de la fecha límite que nos habían asignado con poco tiempo de anticipación. Estaba solo en la carpintería, con el sonido constante de las máquinas y el olor a madera recién cortada, como era algo muy detallado. Se necesitaba de una persona joven para completarlo, así que ahí me tenías haciendo el trabajo detallado, minucioso, que requería cuando de un momento a otro escuché un ruido extraño detrás de mí. Estaba tan concentrado que creo que ya lo llevaba percibiendo un rato, pero simplemente no me había dado cuenta de qué se trataba.

9:20 Hasta que ya fue demasiado tarde. Me di vuelta y vi una figura oscura en el rincón de la carpintería. Tenía forma humana. Parecía ser una especie de recorte contra la penumbra que lograban los focos del taller que no alcanzaban a iluminar del todo el rincón oscuro en el que se escondía esa cosa. Pensé que era uno de mis compañeros de trabajo, que a veces solían jugar bromas, pero eso se me antojo demasiado elaborado como muy pesado para que ellos intentarán realizarlo.

10:05 Me acerqué de a poco llamando a voces a Ricardo, un chico de unos 20 años que era el que mejor conocíamos por tratar de meternos sustos a todos. Pero al estar a una buena distancia, me di cuenta de que no había nada ahí, solamente las sombras que las tablas proporcionaban contra la pared. La experiencia me dio mucho miedo, así que como empecé a sentir incomodidad, decidí ir a fumar algo para despejarme la cabeza. O simplemente volver mañana, de manera que pudiera continuar con el trabajo de forma más efectiva. Justo antes de retirarme, escuché ruidos extraños a mi espalda, como si algo se estuviera arrastrando por el suelo.

10:59 Me di la vuelta para ver a una criatura compuesta por varias partes del taller. Era como si montones de madera. Se hubieran fusionado con una persona que en lugar de ojos tenía un par de bocas que parecían susurrar, cosas que apenas lograba entender. Enseguida me di cuenta de que estaba moviendo en mi dirección, así que enseguida comencé a retroceder para ir a la salida. Sin embargo, la puerta que iba a la recepción estaba trabada. No tenía seguro, pero tampoco la podía abrir por más que la golpeaba.

11:45 Mis nervios me estaban ganando, pero al menos me podía mover. El ser se estaba acercando cada vez más. No tenía piernas. Era solo una colección de madera, clavos, fierros retorcidos, herramientas viejas. Todo tipo de sobrantes de obras anteriores. Sentí que el aire se estaba volviendo pesado y difícil de respirar. Se me ocurrió escapar por una de las ventanas, pero al verlas me di cuenta inmediatamente que eran demasiado pequeñas como para que funcionara por completo. Se me ocurrió saltar al lente para poner una buena distancia entre nosotros.

12:33 Y darme tiempo de pensar en qué hacer exactamente. Corrí para luego apoyarme contra la pared y poder realizar un brinco que me dejara pasar al lado del ente. Como ese ser era más lento, alcancé a hacerlo. Iba a correr al otro lado del taller, pero entonces el ser se materializó enfrente de mí y me di cuenta. De que debajo de todos los montones de madera era una figura humanoide con una piel casi transparente. La figura se acercó y me agarró con fuerza.

13:14 Sentí un escalofrío recorrer mi cuerpo. Supe en ese momento que estaba en peligro real, que tenía unas intenciones verdaderas de hacerme pedazos en cuanto pudiera. Empecé a luchar para liberarme, pero la figura era mucho más fuerte que yo. Estaba aterrorizado y no sabía que hacer. Lo pateaba con fuerza. Me retorcí, aprovechaba todo tipo de daño en lo que podía ver de su cuerpo. Después de un rato. Finalmente saqué mi encendedor.

13:58 Era un zippo. Así que lo prendí y dejé la flama activa. Me dije que si me iban a matar, nos íbamos a ir todos juntos de haberlo lanzado sobre los montones de aserrín y de cenizas. Eso hubiera ardido inmediatamente, pero justo antes de hacerlo, cuando el encendedor ya estaba resbalando por mis dedos en ese instante. El ser me vio con esas bocas babeando del lugar donde deberían estar sus ojos. A mi cara podía sentir el aliento pestilente de la criatura, darme en la nariz sin piedad alguna.

14:44 Creo que estaba evaluando si realmente me iba a animar a realizar lo que mis manos estaban prometiendo cuando se dio cuenta de que sí. Que todo lo que haría sería para llevármelo conmigo. ¿Entendió la advertencia? El ser me soltó y desapareció en la oscuridad. Poco a poco salí corriendo de la carpintería y nunca volví a trabajar allí de nuevo. Me llamaron varias veces para reclamarme de todo lo que estaba pasando, pero nunca me animé a contestar. Simplemente mi madre lo hizo y les contestó que había tenido un accidente.

15:29 Fue entonces que decidí montar un pequeño taller en mi casa para seguirnos manteniendo y me olvidé casi por completo de ese tema. Desde ese día he tenido problemas para dormir y todavía tengo pesadillas sobre lo que pasó. Ahora siempre tengo cuidado de no quedarme solo en lugares oscuros y desconocidos, pero por lo menos puedo trabajar la mayor parte de las horas de día en mi taller. La carpintería embrujada.

16:10 Confesión por Cristian Pérez, Buenas noches a todos. Quisiera contarles mi historia. A lo mejor muchas personas no les atrae la idea de pensar en una carpintería o ni las conocen, pero esa es mi profesión y no se encuentra. Desprovista de encuentros con lo paranormal, hace algunos años trabajaba en una carpintería que se encontraba a las afueras de la ciudad de Guadalajara, que es donde yo vivo. Era un lugar aislado y tranquilo y aunque trabajaba solo en la noche, me sentía cómodo y seguro en mi trabajo.

16:57 Por esos días teníamos que hacer doble turno porque el dueño prometió acabar con unas reparaciones en un tiempo mucho menor del que solíamos tener, de forma que nos esforzamos bastante para lograr que todo estuviera apunto. Sin embargo, una velada las cosas comenzaron a ponerse paranormales. Mientras trabajaba concentrado en mi mesa de carpintería, empecé a sentir como si alguien me estuviera observando. Era difícil definirlo porque en ese momento estaba cortando madera.

17:40 Así que con la sierra encendida era condenadamente difícil darse cuenta de cualquier otra cosa. Me di vueltas varias veces, pero no había nadie allí, aunque eso lo hice más por costumbre que por haberme dado cuenta realmente de lo que estaba pasando. Una vez que terminé con los cortes, me concentré en ensamblar las piezas. Y fue en ese momento que sentí que algo me arrojaba pequeñas cosas como tornillos y piezas de madera. Al principio creí que eran solo piezas de mi imaginación, que no había nada de qué preocuparse más que de seguir con mi trabajo. Porque seguramente eso era solamente el temblor que provocaban los tráilers que pasaban o cualquier otra cosa. Pero me convencí de que no era una alucinación, cuando de pronto un martillo se clavó casi al lado de mi cabeza. Era como si el mundo se pusiera de cabeza en ese momento. Ahora, si ya estaba completamente asustado y demasiado confundido como para seguir trabajando, tenía que saber que era lo que estaba provocando. Todo eso finalmente.

19:06 Decidí que tenía que investigar lo que estaba ocurriendo. Salí de mi mesa y caminé por la carpintería, buscando la fuente de los objetos arrojados. Pero no había nadie allí, solo el sonido de las máquinas y el olor a madera. En ese momento estaba seguro que era el único en el lugar. Después de todo, mi tío era el dueño y nadie más se había comprometido tanto como para quedarse sin pago extra mientras me estaba agachando sobre montones de madera. De repente, una faja llena de herramientas de tallado que pesaban bastante, fue arrojada hacia mí, por lo que caí al suelo y me lastimé la mano. Fue en ese momento cuando me di cuenta de que algo peligroso estaba sucediendo en la carpintería, algo que estaba tratando de hacerme daño seriamente. Y lo peor del caso es que no podía verlo por ningún lado. No nos había pasado nada de eso antes, así que no tenía idea de qué podría estar pasando.

20:20 Pensé que entre unos montones de madera había una figura moviéndose, de manera que me animé a pensar que habría una explicación a lo que estaba ocurriendo. Me quedé viendo en la oscuridad, tratando de encontrar lo que había causado todo ese estruendo. Pero lo único que me respondió fue uno de los estantes cayendo de forma muy pesada contra el piso. Preferí desistir de mi empeño. Creo que no hay nada más que valga la vida de las personas, menos entre ese montón de cosas afiladas y resinas que a la menor provocación se volverían tóxicas. Sin pensarlo 2 veces salí corriendo de la carpintería y no volví a trabajar allí nunca más.

21:11 Nunca supe qué fue lo que me atacó esa noche, pero sé que nunca quiero volver a experimentar algo así de nuevo. Espero que mi experiencia les haya gustado buenas noches.