EL SANTUARIO TERREMOTO DEL 85
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0:00 Recuerda que puedes encontrar nuestro contenido en Spotify, Amazon Music y Apple Podcast como Inframundo, relatos donde hallarás espeluznantes y aterradoras historias. Te dejaré los enlaces en la descripción y comentario. Muy buenas noches, tardes o días. Gracias por escucharnos una vez más a través de sus dispositivos. En esta ocasión les contaré una historia que precisamente acontece en septiembre, pero de 1985. Una tragedia que lleva marcados a muchos mexicanos una experiencia de vida y de muerte.
0:49 Le invito a ponerse cómodo para escuchar este relato de terror. Aquí comenzamos. Muy buenas noches Alejandro. Estoy a punto de cumplir 62 años esta historia que les comparto. Me sucedió el 19/09/1985 cuando estaba por cumplir 23. En ese tiempo vivíamos en unos edificios de la Ciudad de México para poder entrar en contexto. Les diré que un mes antes de esta fecha descubrí a mi hermano con una imagen de la muerte.
1:36 Eso fue horrible para mí sin que mis papás lo supieran. Mi hermano menor había puesto un pequeño altar escondido detrás de su ropero, al que él llamaba el Santuario. En él tenía la figura de una muerte vestida de negro con una guadaña en su mano derecha. Nada más de verla me dio como un escalofrío. Su figura esquelética me hizo hacerme para atrás. Nunca me imaginé ver su rostro así en la casa. Le pregunté por qué tenía eso.
2:17 Él no sabía qué contestarme. Puso su dedo en la boca para decirme que no dijeran nada. En ese tiempo, tener una muerte en casa no era común. A mi edad ya tenía conciencia y esas cosas. Sabía que era una cosa prohibida para mí. Era la manifestación de un demonio que iba en contra de nuestra religión, además. Jugar con esas entidades solía ser peligroso, pero era mi hermano. No iba a ponerlo en evidencia ni con mis papás ni con nadie más. Le dije que guardaría el secreto este. Como agradecimiento me dijo que le iba a pedir a la santa por mí para que siempre me protegiera de cualquier peligro. Me aseguró que desde que ella era su protectora todo le iba mejor.
3:21 Aunque yo no creía en eso, le dije que estaba bien. Así quedó. Ese día transcurrió normal, pero al llegar la noche algo cambió. Comencé a sentir la necesidad de entrar al cuarto de mi hermano para ir a ver aquella imagen de la santa Muerte. Pensé que tal vez me había quedado impresionado. Por el aspecto tan terrible que tenía, era tan fuerte lo que sentía que supe que era ella la que me estaba llamando. Me resistí cuanto pude rato después cuidándome de que nadie me viera.
4:04 Moví el ropero con cuidado y la VI por unos segundos. Eso fue todo. Pero fue como decirle, aquí estoy para que me quieres. Esos instantes bastaron para marcarme, no sé si me entienden, si les digo que sentí como que algo se movió dentro de mí, algo raro que no puedo explicar. Sentí miedo de aquello y acomodé todo de nuevo. Luego fui a cenar y a dormir. No puedo asegurar si estaba dormido o despierto. Lo cierto es que nada más cerré los ojos y escuché una voz que me hizo estremecer.
4:51 Alguien desconocido me habló por mi nombre, me dijo que sólo si yo quería podría ser mi protectora. Esa primera vez desperté súbitamente busqué con la mirada tratando de encontrar quién me había hablado. Pero me encontraba solo en el pequeño cuarto. Me levanté de un salto y encendí el foco. Estaba tan desconcertado que incluso busqué debajo de la cama. Me di cuenta que aunque me encontraba, solo había una presencia. Podía sentir una fuerte mirada que me provocaba una incomodidad. En ese instante quise contarle a mis papás, pero entendí que la muerte, por petición de mi hermano, me había elegido. No puedo negarlo.
5:49 La verdad es que le tenía miedo a lo que aquella imagen representaba, pero no podía hablar y echar de cabeza a mi hermano. Por algunos días pasaron cosas extrañas. Escuchaba voces y comencé a sentir una opresión en el pecho que en ocasiones no me dejaba respirar. Eso me asustaba pensando que era un castigo de Dios por tener aquellos acercamientos con esa entidad, porque cada que sentía su llamado iba a verla.
6:29 No solamente era eso cuando apagaba la luz. Ya para dormir, estaba seguro que la muerte caminaba alrededor de mi cama. Podía escuchar sus pisadas y cuando arrastraba su manto, además miraba su sombra. A cualquier hora entraba a la recámara de mi hermano para dejarle una ofrenda en el santuario, según yo, para que se tranquilizara. Cuando ya no pude más, hablé con mi hermano. Habían transcurrido 2 semanas, le dije lo que me pasaba y le pedí que me enseñara lo que tenía que hacer para hablar con la muerte.
7:15 Me dijo que siguiera llevándole pequeñas ofrendas al santuario, cosas sencillas como cigarros o monedas. Que lo hiciera con mucho respeto, pero además de eso que le hiciera algunas peticiones. Cuando estuviera seguro 100% de que iba a aceptar entonces que se lo dijera en su presencia, pero que tuviera en cuenta que sería para siempre, porque con la santa, como él le decía, no se juega. Me prometió que después de que hiciera eso me enseñaría unas oraciones dirigidas a ella. Así transcurrió una semana más.
8:00 Comencé a tener sueños extraños donde la muerte se me aparecía y me hablaba, pero por más que me esforzaba, no lograba entender lo que me quería decir. Era desesperante mirar que se me manifestaba cada noche me hablaba y movía sus manos de manera que fuera hacia ella, pero yo solamente la miraba desconcertado. Así pasó casi el mes. Mi comportamiento era tan extraño que mis papás ya me hacían preguntas de lo que me estaba pasando, pero por no descubrirme y de paso a mi hermano trataba de esquivarlos.
8:45 Cabe mencionar que esto solo me pasaba a mí. Yo nunca supe que mi hermano también miraba a la muerte. La noche del miércoles 18 de septiembre fue la más extraña de todas. Todo el día había andado inquieto, pero antes de dormir sentía una desesperación. Quería salir corriendo de la casa y ponerme a salvo sin saber, porque toda la noche estuve escuchando a los perros aullar de extraña manera. Por más que hice el esfuerzo por dormir, algo como una fuerza me lo impedía. Tenía el presentimiento de que pasaría un trago amargo.
9:31 Era tanto así que en ese momento quería levantarme e ir a decirle a la muerte que él aceptaba que me protegiera porque en verdad tenía mucho miedo. Pero no sabía que para no despertar a mi hermano lo haría. Antes de irme al trabajo me dieron las 5:00 de la mañana y seguía despierto. Sentía una angustia que me ahogaba. Así mire el amanecer, un poco después de las 6:30 del jueves 19 de septiembre, mis papás fueron a llevar a mi hermano a la universidad. Yo me arreglé pronto para ir al santuario a decirle a la muerte que quería que me cuidara.
10:17 Minutos después de las 7:00 ya estaba listo. Sin pensarlo mucho entré al cuarto de mi hermano, decidido de lo que iba a hacer. Ya hasta había estudiado las palabras. Me apure porque a más tardar tenía que salir a las 7:30 para poder llegar a tiempo a mi trabajo. Moví el ropero, pero ni siquiera alcancé a ver el santuario. En ese momento sentí que todo se movió y me tuve que agarrar de donde pude. Creí que estaba mareado. Voltee para todas partes sin saber qué era lo que estaba pasando.
11:00 Todo comenzó a temblar más fuerte. Algunos pedazos del encarre del techo se desprendieron y comenzaron a golpearme. Tronaron los vidrios de las ventanas, además los muebles brincaban por todas partes, se fundieron los bocos y se cuartearon las paredes. Pensé que todo era parte de un sueño o alguna alucinación. Me acuerdo que llegue a pensar que era un ataque militar. De pronto se escuchó un estruendo muy fuerte y así, literalmente, se desapareció el piso.
11:42 Sentí que caí en un pozo horrible e interminable. Me comenzaron a caer piedras, Tierra. Los propios muebles y muchas cosas más. En ese momento no se me vino a la mente la idea de que era un terremoto, pero sí que el edificio había colapsado. Sentí que los pisos de arriba cayeron sobre mí en cuestión de segundos. Para mí han sido los más aterradores de mi vida. Me vi atrapado en mi propio departamento todavía. Siguió temblando un poco más.
12:23 Escuchaba crujidos y tronidos por todas partes, pero de un momento a otro todo quedó en un silencio sepulcral. En cuestión de segundos me llegó el dolor de los golpes recibidos y de las raspaduras, además de un ardor horrible en los ojos, pero sobre todo en la garganta, por tanta Tierra que había tragado. Tal vez al gritar, Aunque no me acordaba de eso, también había mucho polvo de cemento en el ambiente. Batallé un poco para acostumbrarme a la oscuridad. Por inercia me comencé a tocar todo el cuerpo para comprobar primero que estaba vivo, después que estaba completo. Por unos minutos me quedé con la mente en blanco. No procesaba lo que había sucedido. Cuando tomé conciencia que me encontraba encerrado bajo escombros, me dio tanto miedo que grité con todas mis fuerzas. Comencé a manotear y a patalear, pero eso hizo que me cayera más polvo y Tierra, los cuales me hicieron docer de una manera escandalosa.
13:40 Cuando me cansé de gritar, Guardé silencio. Comencé a respirar despacio porque ya me faltaba el aire. Así me fui calmando poco a poco. Fui escuchando los gritos desesperados de otras personas. Me di cuenta de que había tenido mucha suerte de ser un sobreviviente, al igual que muchas otras personas que se encontraban también encerradas, algunos a mis costados, otros, seguramente muchos sobre mí. Sólo que había un terrible problema.
14:20 ¿Cómo diantres iba a salir de ahí? Con el paso de los minutos el ambiente se fue volviendo sofocante. Al quitarme el polvo de la cara. Supe que estaba lleno de sangre. No podía hacer otra cosa de nueva cuenta. Entré en desesperación y volví a gritar como nunca lo había hecho. Sabía que de que me escucharán dependía mi vida. Por eso grite por horas pidiendo ayuda hasta casi destrozarme las cuerdas vocales. Los minutos se volvieron horas y aunque se escuchaban las sirenas de las ambulancias, yo sentía que nadie hacía nada por rescatarme.
15:10 Los gritos de las personas eran interminables. Todo el miedo que tenía, la desesperación y los golpes fueron mermando mis fuerzas hasta que ya no pude más y perdí la conciencia. Cuando desperté fue terrible recordar que seguía enterrado. No tenía idea cuál era la situación, pero el solo hecho de saber que nuestro edificio era el sexto piso. Y que seguramente estaban sobre mí. Me daba una idea de la dimensión del desastre. Ya eran muchas horas prácticamente en la misma posición.
15:56 Sentía las piernas dormidas, tocando las piedras con las manos. Comencé a estudiar el lugar porque comprendí que mi vida dependía de lo que yo hiciera para salir de ahí. A un costado mío había una abertura que no podía distinguir bien. Eran unos cuantos centímetros, pero fueron suficientes para que haciendo muchos malabares pudiera salir de donde estaba. Como pude, me arrastré por en medio de aquella oscuridad. No sé por qué, pero sentí que me estaba metiendo en una boca de lobo. Aún así lo haría hasta donde llegara. Tal vez podría llegar a la superficie por mi cuenta. Mis esperanzas terminaron a unos cuantos metros cuando topé con pared de un lado a otro.
16:53 Comencé a llorar pensando que no tenía escapatoria. Esa fue la primera vez que me vino la idea de que ahí iba a morir. Lo peor era pensar que lo haría de dolor, de sed. De hambre, de desesperación y terror. El lugar donde ahora me encontraba no estaba tan estrecho. Me daba la oportunidad de moverme un poco más. Cuando todo quedó sumergido en un negro profundo, supe que se había hecho de noche. Aunque el sonido de la sirena no dejaban de sonar, sí disminuyeron.
17:36 También noté que los gritos de auxilio se fueron opacando cada vez más. Entonces mi miedo cambió. Sentí algo en el ambiente que me hizo presentir que no me encontraba solo en ese oscuro lugar, tal vez en el hueco que me había metido había alguien más. Mi miedo era que ese alguien fuera un muerto o algo peor, un demonio. Yo nunca había sido miedoso, pero la verdad era que nunca había estado en una situación tan espantosa como esa. Puedo decir que no le tenía miedo a la oscuridad en sí, sino a lo que se escondía en ella.
18:20 Lo digo así porque tal vez eran mis nervios, pero en medio de aquella oscuridad alguien respiraba. Pero además. No dejaba de sentir esa presencia. Por eso pregunté quién estaba ahí. Como nadie me respondía, volví a preguntar. En ese momento aquella sensación se incrementó. Sentí que lo que estaba rondando era algo de otro mundo. Pronto me quedé quieto. Porque comencé a sentir que me picaban los clavos o alambres.
19:03 Además, algo caminaba por mis pies, no sé por qué, pero yo me imaginaba que era una mano huesuda. Me aguanté todo lo que pude sin moverme. Era terrible sentir cómo esa mano avanzó lentamente hasta mi rodilla. Luego se brincó a la otra pierna. La sentí caminar por un costado hasta pasar muy cerca de mi oído. Eso me hizo sentir un fuerte escalofrío que estuve a punto de gritar hasta que por fin desapareció por el miedo que tenía. Así me quedé sin moverme.
19:50 Se pasaron las horas. Había ocasiones en que solo me daba ánimos pensando que pronto me rescatarían, pero luego me invadió el pensamiento al ver que se pasaba el tiempo y yo seguía en el mismo lugar. Gritaba con todas mis fuerzas llorando. Pero nada seguía con eso. Me imaginaba que esa sería mi tumba. Creí que. Se había pasado la noche porque los ruidos se intensificaron afuera. Al paso de unas horas se volvió a sentir el ambiente sofocante.
20:32 En realidad no tenía noción del tiempo, no puedo decir qué hora era cuando todo comenzó a temblar. De nuevo comenzaron a caer muchas cosas, sobre todo piedras y polvo sobre mí, escuchaba. ¿Cómo se quebraban las paredes y se retorcían las varillas? De nuevo y de nueva cuenta me llené de terror. Grité casi con mis últimas fuerzas. Por unos segundos pensé que mi fin había llegado. La Tierra se estremecía de nuevo, tan fuerte que quizá hubo fuga de gas que se comenzó a filtrar. El olor era tan fuerte.
21:18 Que se me revolvió el estómago. Sentí que los escombros se sacudieron de una fuerte manera. De pronto, como algo tan pesado como una viga de cemento cayó sobre mi pecho. Fue tan duro el golpe que casi me desmayo. El peso me impedía respirar bien varias veces hice el intento por liberarme, pero era inútil. Así estuve por unas horas. Tenía que hacer el último esfuerzo por intentar sobrevivir. Recuerdo que tenía una sed espantosa. Era tanta, así que mojé una de mis manos con mi propia orina para remojarme los labios.
22:04 Llegó un momento que me llegaron todos los recuerdos de mi niñez, buenos y malos. En unos cuantos segundos miré la película de toda mi vida. Me acuerdo que lloré amargamente. Me arrepentí de mis errores. Juré que si salía con bien, de ahí los ENMENDARÍA. Sentí que estaba a punto de morir. En ese momento recordé a la muerte. Seguramente su imagen se encontraba enterrada junto a mí, porque antes del temblor había ido al santuario en lugar de gritarles a mis padres. En lugar de gritarle a los rescatistas o a Dios para que me ayudaran, que clamee a ella, ayúdame, Niña Santa fue lo único que pude decir.
22:58 No sé cómo explicarlo, pero sentí que me había escuchado vencido entre cerré los ojos. Ya no podía más al abrirlos de nuevo, quizá. Por última vez, ahí estaba la muerte frente a mí, aún ante su figura esquelética. No pude tener una reacción ni de miedo ni de alegría. Solamente la miré como lo hacían todos los días. Ella estiró su mano hasta colocarla en mi frente. Me hizo sentir un frío excesivo y extraño.
23:41 Sentí que caí en un sueño profundo. Creí que estaba muriendo. Luego de eso todo se volvió oscuridad. Me sentí flotar tan ligero como si fuera un espíritu. Pasé por un lugar donde todo era calma y tranquilidad. Nunca había tenido un descanso tan reconfortante en ese momento. Anhelaba poder quedarme ahí para siempre. Me dejé llevar por todo aquello. Me sentí limpio y transparente. En ese momento no importaba nada ni mi casa, trabajo, amigos o familia. Súbitamente todo aquello se esfumó. Desperté porque me iban estirando los pies. Rápido reaccioné.
24:33 Fue tanto mi miedo al pensar que la muerte me iba llevando, que grité tirando patadas. La persona que me arrastraba sin soltarme trataba de calmarme diciendo que era un rescatista, pero yo no lo escuchaba. Cuando me quedé sin fuerzas me dejé arrastrar. ¿Qué podía perder? La única vez que lo pude ver ya había un poco de luz. Por eso pude distinguir. Su rostro era el de una calavera. Aunque sus cuencas estaban vacías, sentí su fuerte mirada. Entonces entendí que la santa Muerte, valiéndose de una persona, me estaba sacando de aquel oscuro y horrible lugar. Cuando por fin salí a la superficie, me llegó la luz del sol.
25:34 Como no podía abrir los ojos, escuché que se referían a mí como un sobreviviente. Cuando pude ver algo, todo era ruinas. Olía a humo, a sudor, a sangre, a gente que corría para todos lados. A veces reconozco no haberle dado gracias a Dios, a la muerte ni a nadie de aquellas personas. Pero es que apenas tenía fuerzas para respirar. Fue impactante escuchar el griterío de la gente cuando buscaban Asus familiares. Creo que personal de la Cruz Roja me subió a una ambulancia.
26:19 Ahí nos quedamos un rato hasta que trajeron a un herido más. Al ponerlo junto a mí y mirar cómo estaba, sin pedazos de cuero cabelludo y grandes cortes por todas partes, supe que yo había salido bien librado. La ambulancia arrancó a gran velocidad, sin ningún cuidado. La sirena retumbó en mi cerebro. En menos de media hora se detuvo en los salones de una escuela convertida en hospital provisional. Nos bajaron cuando el doctor me atendió y dijo que estaba grave.
27:00 Entonces me asusté. Me rodearon las enfermeras y comenzaron a quitarme la camisa. Recordé que me había caído una viga encima, aunque en ese momento ya no sentía tanto dolor. Me dijo el doctor que si era creyente, era el momento de pedir. Lo último que recuerdo fue ver a la muerte parada al lado de mis pies. De nuevo le pedí que me ayudara. Ya no recuerdo nada después de eso. Cuando abrí los ojos, ya estaba en un hospital. A un lado de mi cama estaban mis padres junto con mi hermano.
27:42 Le dieron gracias a Dios porque al fin desperté después de largos días y me hicieron saber que me habían salvado de milagro. No quise esperar más. En ese momento les dije que la santa Muerte me había ayudado. Aunque trataron de convencerme de que todo había sido un sueño o tal vez una alucinación por haber estado enterrado tanto tiempo, yo siempre sostuve desde un principio la realidad, el tiempo que estuve en el hospital, que no fue mucho. Todas las noches se me apareció la muerte.
28:23 Supe así que seguía cuidándome primero vestida de negro. Pero la última noche que pasé ahí estaba de blanco, majestuosa, triunfante, rodeada de luz. Sentí que estaba recuperado ya en otra casa de renta, aunque mis papás no estuvieron de acuerdo en un principio. Al final, con la ayuda de mi hermano, pusimos un altar dedicado a la santa Muerte, al que le llamamos santuario. Debo aclarar que no por eso dejé de ser católico. Sigo creyendo en Dios y en la Virgen.
29:03 Al paso de los días me enteré de la gran tragedia que resultó ser el terremoto. Y aunque todos estábamos bien, siempre vivimos con el nervio de que nos volviera a suceder. Desde ese día jamás he vivido en un edificio. Mi recuperación no se dio de un día para el otro. De verdad la sufrí. Tuve sueños espantosos donde todas las noches regresaba a ese lugar y volví a pasar por lo mismo una y otra vez. Hasta la fecha sufro de claustrofobia al final de mi historia.
29:45 Lo único que me queda por decir es que la Santa Muerte, al menos por mi experiencia, no es mala. Respeto las creencias de los demás, pero yo a la muerte, mis respetos, agradecimiento y devoción por siempre, querido espectador. ¿Qué opina al respecto de esta anécdota? Esta vivencia, como les dije al inicio de vida y de muerte, por favor, hágamelo saber en la caja de comentarios. Antes de retirarme quiero enviar. Saludos para Evaristo vergara, José Preciado y Usher.
30:31 HN cuatro, saludos para Ana Mariana Miranda, 566, Rocky Juárez, 1358, saludos para Lola Ribana, 3666. Saludos también para Eric Pérez Reina, Selena Vázquez 8982 y saludos para Urpe Gallo. ¿Esto ha sido todo por hoy, queridos amigos, me despido no? Sin antes desearles dulces pesadillas. Recuerda que si el video te gustó puedes compartirlo con algún amigo o alguna amiga.
31:15 ¿Nos ayudarías a seguir creciendo? Buenas noches.
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