July 11, 2024

EL PANTEONERO Y LA NIÑA Del Cementerio

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EL PANTEONERO Y LA NIÑA Del Cementerio
Inframundo Relatos De Terror
EL PANTEONERO Y LA NIÑA Del Cementerio

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0:01 ¿Como sabemos, hay innumerables historias de terror, pero cuando ocurren en el cementerio, el camposanto, el panteón, son realmente extraordinarias las experiencias? ¿Pues quién puede pensar que en estos lugares santos puede haber apariciones de fantasmas o cualquier otra cosa más? Son muy interesantes estos relatos porque te dejan pensando qué hay después de la muerte, porque los muertos vuelven después de estar enterrados bajo Tierra. No sabemos explicarlo a ciencia cierta.

0:41 Te invito a quedarte a escuchar estos aterradores relatos. Apaga la pequeña luz de tu habitación. Comenzamos. El panteonero y la niña del cementerio, confesión basada en hechos reales por el panteonero Norman Laredo. Muy buenas noches a todos. Mi nombre es Norman. Llevo trabajando como enterrador. Unos 6 años, en este tiempo he podido vivir cosas un tanto extrañas en el sitio donde trabajo, en el Panteón de San Juan Tlihuaca.

1:38 Mi familia lleva muchos años viviendo por acá, tanto que tenemos por bien sabido que hay muchísimos brujos en la zona. De hecho, tradicionalmente el nombre del pueblo significa. Lugar de lo negro o lugar de lo oscuro por las prácticas que supuestamente se realizan cada noche. El panteón es un centro para ello. Particularmente solo me ha tocado quitar algunas brujerías de las lápidas, nada particularmente desagradable, pero eran cosas extrañas al final del día.

2:22 Lo que me tocó presenciar de primera mano, eso sí, lo recuerdo punto a punto. Pese a que los años que han pasado desde que me sucedió se supone que en el panteón se aparece una niña pequeña, sobre todo a las personas que llegan tomadas a las inmediaciones del lugar, nadie sabe a ciencia cierta cómo se llamaba la pequeña antes de morir. ¿Pero le hemos puesto mari por llamarla de alguna manera? Se presenta con una estatura baja, la quita con un vestido amplio y unos zapatos de suela de Goma como aptos para realizar todas las travesuras de las que se dice que es partícipe mari, según dicen los miembros más viejos del servicio del cementerio. Era una niña de unos 6 o 7 años que vivía en una de las casas cercanas a este camposanto.

3:29 Cierto día sus padres tuvieron que salir a atender una emergencia familiar, por lo que se vieron forzados a dejarla sola en casa. Al parecer, su abuela, la mamá de su papá, estaba muy grave en el hospital. Tanto que todos los parientes estaban reunidos para esperar los últimos momentos de la señora. Como él estaba en un mal punto emocional, la madre de Mary tuvo que acompañarlo para manejar hasta el hospital, de forma que se pudiera prevenir un accidente que terminara de forma fatal para el señor, como ya era tarde, la habían acostado a dormir. Se confiaron en que podrían salir sin que ella corriera algún peligro.

4:22 Cerraron las puertas, tomaron sus cosas y salieron corriendo de la casa a cumplir con sus obligaciones. Tuvieron que tardarse más de lo esperado después de todo. No es que haya hora de entrada y salida para las emergencias. Como Mari se levantó de su cama para ir al baño. Y no los encontró. Se le ocurrió ponerse a jugar al no haber adultos que la supervisaran. Comenzó primero a desordenar toda la casa, jugar con todo lo que encontraba a la comida, al doctor, a la mamá, a todo lo que se le ocurrió. Pronto se aburrió de las cosas comunes que podía hacer todos los días.

5:13 De forma que tuvo una idea que resultaría nefasta. Tomó sus muñecas y pensó en jugar al funeral. Como el panteón quedaba muy cerca, se le hizo fácil pensar que podría salir y regresar sin problema alguno, mucho antes de que sus papás lo notaran en su cabeza infantil. Era una idea magnífica. Que le proporcionaría mucha diversión que nunca había podido experimentar con tanta libertad. Tomó sus muñecas preferidas, las metió en una mochila que usaba para la escuela y poco después, colocando una silla para alcanzar el FILO de la ventana que daba a la calle, la abrió y se brincó al jardín de la casa. Como era una niña bastante atlética, trepó la reja de su hogar y salió a lo desconocido mientras iba canturreando por la calle.

6:22 No pasó nada, llegó sin problemas al panteón, pero al verlo cerrado se decepcionó de no poder entrar. Las bardas y rejas de acá probaron ser demasiado para la pequeña y no pudo brincarse. Se estuvo un buen rato buscando la mejor forma de entrar, pero simplemente se aburrió después de unos minutos y ya para regresar a su casa, ocurrió la tragedia mientras cruzaba la calle distraída. Jugando con sus muñecas, un auto la atropelló.

7:05 El conductor iba borracho a una velocidad alta, de modo que no hubo forma de que pudiera ver a la pequeña en la oscuridad y reaccionara para frenar y evitar el fatal accidente. Pudo detenerse ya pasado el hecho. Cuando bajó del auto para arrodillarse sobre el cuerpo flácido de la pequeña, las muñecas salieron volando hasta la banqueta del panteón. Al escuchar los gritos y derrapón, varios vecinos salieron para ver qué sucedía y presenciaron el fatal suceso. Pese a que los servicios de emergencia y policía llegaron pronto, no había mucho que hacer por Mari. Una niña tan pequeña no habría podido sobrevivir al golpe de un auto.

8:00 Con el primer impacto, sus huesos en formación se rompieron a la altura del brazo y las costillas. Luego de la caída procedente de la proyección por la fuerza del vehículo transmitida a su carne, una de sus piernas terminó fracturada al caer en un ángulo extraño. Para terminar, su cabeza pegó directamente con la orilla de la banqueta, acabando con su corta vida sin siquiera haberlo notado. El asunto fue tan cruel que el mismo perpetrador se entregó sin chistar a las autoridades, lloraba y gritaba que él no había querido hacerlo.

8:46 ¿Que por qué estaba una niña en la calle? Al estruendo de esas palabras pronto se agregaron los gritos descarnados de la madre de Marie. Los vecinos llamaron a los padres para que vinieran de forma inmediata. Al llegar, su progenitora no pudo más que sacar desde el fondo del vientre todo el dolor de perder a un hijo, dicen quienes la llegaron a escuchar. Que nunca se les va a borrar de la cabeza la intensidad de esos lamentos talagraban. Los oídos llegaban hasta el interior del alma indicando que un suceso órrido había pasado.

9:34 Era como escuchar que a una persona le están arrancando el alma misma. Pasaron los funerales a la pequeña mari. La enterraron en este mismo camposanto. Los padres se mudaron al poco tiempo, no podían soportar seguir en el mismo sitio donde su hijita había muerto de forma tan cruenta. Incluso dicen que la madre terminó por perder la razón, ya que decía que podía ver a mari en la acera del panteón jugando con sus muñecas. Cosa que más tarde se pensó que quizás era cierta. Después de todo pasaron los meses y de pronto el número de accidentes pareció aumentar en las inmediaciones del camposanto.

10:29 Eso le extrañó a las personas porque pese a que era una calle algo conflictiva debido a que había una zona de bares cercana los eventos mortales. No eran algo de todos los días, comenzaron a ver un patrón luego de varios años, las noches sin Luna, los conductores chocaban con más frecuencia, casualmente contra un poste en específico que se puso luego de que Mari Falleciera y con el que se habían dado tantos encontronazos que incluso lo reemplazaron por un tope de contención.

11:11 Con señalamientos de pintura reflejante, pese a lo cual se estampaban con bastante frecuencia, los conductores por lo regular eran personas que iban bastante tomadas, por lo que al principio nadie tomó en cuenta los alegatos de los sobrevivientes, pero al ser cada vez más. Se dieron cuenta de que todos describían ver a una niña de unos 6 años con el cabello suelto, un vestido cómodo, zapatos con suela de goma y una mochila jugando con un par de muñecas sin ver a los lados del camino.

11:55 Al tratar de evitarla del volantazo, usualmente daban contra ese punto. Los vecinos que se iban enterando de lo sucedido, poco a poco se comenzaron a espantar cada vez más, al punto de dejar algunas ofrendas a mari el Día de Muertos o cuando podían, con esperanza de algún modo lograr que descansara en paz. Pasaron unos 30 o 40 años y ahora yo estoy trabajando en este panteón. Se que el relato pareciera ser algo fantasioso y créanme que al principio yo también pensé que era una exageración de las personas supersticiosas que quizás veían fantasmas en la oscuridad de las noches de Luna nueva, pero luego de un tiempo empecé a notar que los accidentes si sucedían de la forma en que ellos describían. Claro, con mucha menos frecuencia que antes, porque como ya se corrió la leyenda, por acá son pocos los conductores que se aproximan a la zona, menos por las noches de la madrugada.

13:15 Pues bien, no es raro que me dieran el turno nocturno en el cementerio. Como les había comentado. Los turnos eran bastante movidos, pero no peligrosos. Había que estar correteando a la gente para evitar que cavaran las tumbas para realizar brujerías, sacando a las parejitas morbosas de entre las lápidas, sacando en montones de bolsas negras el montón de fetiches mágicos que las personas trataban de dejar en la Tierra del camposanto. Para que no estuviera sucio o las familias de los difuntos se molestaran porque no las habían dejado en paz.

14:05 Sin embargo, quizás por mi corpulencia y estatura, nunca tuve problemas con los transgresores, mejor salían espantados en cuanto escuchaban mis pasos por la noche. Persiguiendo a las personas en la oscuridad, fue que me topé en varias ocasiones con la niña de la que les platico. A veces me la encontraba jugando a la rayuela entre los nillos, brincando de una losa a otra, fingiendo que el piso estaba dibujado con los trazos correspondientes.

14:45 Corriendo entre los pasillos, como jugando a las escondidas conmigo y al ir por ella para reprenderla, nunca la encontraba. En otras ocasiones podía haber rastros de su presencia, pequeñas huellas en la Tierra fresca por la lluvia, flores de las coronas fúnebres. Acomodadas en trenzas, como si alguien hubiera tratado de acercarse un brazalete o una diadema con ellas. Juguetes que le dejaban a otros pequeños regados por lugares que no les correspondían. En general, no eran cosas demasiado molestas al preguntar a los otros compañeros.

15:37 Me dijeron que se trataba de Mary, una aparición recurrente luego de varios meses trabajando en el sitio. Me acostumbré e incluso comencé a apreciar las ocurrencias del pequeño fantasma que parecía ser inofensivo para nosotros. Eso sí, pude presenciar la cara terrible de la niña una noche. Mientras me encontraba dando una ronda por el Panteón, como era mi rutina, algo me llamó la atención del lado del arroyo vehicular cercano a la puerta de entrada del camposanto.

16:23 Al principio, como que no sabía que era exactamente lo que mis ojos querían buscar al ajustarse en la oscuridad, solo tenía un instinto visceral. Que sabía que se aproximaba algo horrible y era necesario ser testigo de ello. Al poco tiempo, con la endeble iluminación de las farolas públicas, pude notar la silueta apenas visible de mari. Ahí estaba, tal y como la había visto en ocasiones anteriores, pero ahora, en lugar de la presencia juguetona usual.

17:06 Tenía un aire enojado. Casi podrías jurar que estaba haciendo vibrar el aire a su alrededor del odio que nacía en ese pequeño cuerpo fantasmal, casi transparente. Pocas cosas en la vida me han dado más miedo que eso. En pocos segundos pude ver la razón de su enojo. A la distancia se notaban las luces de los faros de un vehículo en movimiento. Presté atención a esa fuente repentina de contexto. No podía ver bien el modelo, pero por el rumbo que tomaban las luces parecía estar dando zigzags de forma inconsciente. Seguramente el conductor venía borracho. Enseguida la mente se me iluminó. Y comprendí la intención de Mari. Quise gritarle que se detuviera, que por favor volviera a jugar al panteón, que yo jugaría con ella a diario si era necesario. Pero las palabras se atoraron en la garganta. Vi con horror como ella corría en dirección del auto, que ya se encontraba casi a nuestra altura. Con paso decidido y toda la intención, se lanzaba derecho a la defensa del carro.

18:35 El conductor se asustó. Inmediatamente podía ver con claridad el cuerpo de una pequeña dirigiéndose a una muerte segura, de forma que dio un volantazo y pegó derecho contra la barrera vehicular que ahora estaba instalada. El auto era un chevy. De forma que el impacto deformó por completo la parte delantera del vehículo. Se abrieron las bolsas de aire. Afortunadamente, esta persona llevaba puesto el cinturón de seguridad, de manera que no salió volando a través del parabrisas. Con el impacto abrí a toda velocidad la puerta de metal pesada para ir a auxiliar a la persona.

19:25 Pude notar de reojo la sonrisa burlona de Mari al sentirse satisfecha de continuar con su venganza. Los vecinos se asomaron por las ventanas mientras yo auxiliaba a la conductora. Otras personas ya estaban marcando al 911 para que los equipos de emergencia pudieran acudir antes de que fuera demasiado tarde. A los pocos metros de acercarme pude oler el tufo de alcohol. Entendí de forma perfecta que no sólo venía tomado, sino que prácticamente estaba ahogado en alcohol.

20:06 Sentí una mezcla de coraje, con pasión y miedo. Todo de golpe. Nadie podría culpar a mari de estar haciendo ese tipo de cosas después de su pasado. Me quedé por ahí hasta que la ambulancia llegó y luego me aparte. El ir y venir de los tonos de los códigos de las ambulancias se reflejaba en el rostro infantil de mari, que observaba divertida detrás de las rejas del cementerio. En ese momento supe que tenía que hacer algo, pero no sabía exactamente qué. Al día siguiente era mi turno de descanso.

20:50 Fui con el sacerdote de la Iglesia a la que va a mi mujer. Le expliqué la situación. Me sugirió que colocáramos una cruz en la zona donde ocurrían los accidentes. Pese a que la niña estaba enterrada en el camposanto, al parecer seguía sin poder descansar debido a la naturaleza bruta y violenta en que murió. Quizás con eso podría encontrar algo de paz, o al menos ya no podría lanzarse a los autos en movimiento. Con tanta facilidad hablé con mis compañeros del tema, decidimos que era una cosa buena realizar ese esfuerzo, así que pusimos manos a la obra y en poco tiempo logramos conseguir los recursos.

21:43 Para colocar una cruz de metal en el punto de los accidentes. Creo que el párroco tuvo razón, aunque no lo sé a detalle, ya que después de eso me parece que Mary se enojó conmigo y ya no la volví a ver en los terrenos del Panteón ni fuera de él. Y aunque ahora sigue habiendo accidentes de cuando en cuando, ya no son tan violentos como antes. Las personas que han llegado a ver a mari dicen que ella se queda viendo con un gesto enfurruñado a los autos desde la cera del cementerio, sin poder pasar de ahí como supuestamente lo hacía antes, en tanto he seguido con mi vida normal, llena de situaciones extrañas que quizás en ocasiones posteriores les iré contando. Muchas gracias por escuchar el relato de este pobre panteonero. Saludos y buenas noches.