EL LATIGO DEL PECADO (Relatos De Horror)
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0:03 El látigo del pecado, historia de terror escrita por Alex Moralex. En la oscuridad de un callejón llegaba Ángel, un chico bebedor, mujeriego y pendenciero. Muchos hasta se atrevían a decir que. En noches de copas llegó a agredir a su madre. Muchos le tenían odio por ser lo que era, pero las chicas de su edad sólo podían adorarlo. No se podría decir que les atraía de él, pero era como miel para las abejas.
0:50 Una voz lo llamo en la oscuridad por su nombre. La voz no era de alguien conocido. Así que Ángel llevó su mano a la pretina del pantalón, donde cargaba un cuchillo. Se cree que ya tenía víctimas en su FILO. La voz volvió a hablar, esta vez más fuerte y atronada. Ángel jamás lo confesaría así, hubiese vivido para contarlo, pero en aquel momento sintió miedo. Ángel, pagarás por tus pecados, le dijo la voz. El chico no sabía de qué pecados hablaba en especial, pues tenía muchos que pagar.
1:39 En ese instante sólo pudo pensar en algún marido celoso, herido por la traición. Empuñó fuerte su cuchillo y se preparó para la pelea, pero no tuvo tiempo de saber que. Ni cómo lo atacó. Solo sintió una opresión en el pecho que momentos antes de morir se convirtió en un dolor insoportable. En la madrugada encontraron el cuerpo sin vida de Ángel. Pareciera como si le hubiesen descargado un peso indescriptible. Encima. Su pecho estaba reventado, no había manera. Que pudiera haber sobrevivido a algo así. La policía buscó alguna pista, un simple indicio que les dijera con qué y quién lo había atacado. Pero era casi imposible.
2:38 Nadie podía llevar un peso como a a descargarlo sobre alguien y desaparecer sin dejar marcas del transporte de algo tan grande y pesado. Ana no decía exactamente en qué casa y por qué llegaba tan tarde, sólo que trabajaba de noche. Le iba muy bien en lo que hacía, así que su madre se hacía de los ojos ciegos. Pero sospechaba que su trabajo no era muy digno, el pueblo que daba a las orillas de un troncal una vía nacional que era muy concurrida. Donde Ana podía conseguir muchos clientes esta noche en especial le había ido muy bien, no por la cantidad sino por el beneficio. 2 camioneros estuvieron en sus brazos dejándole buena suma de dinero, 2 calles.
3:40 Antes de llegar a casa vio una sombra que se movía rápido, no parecía ser humo. Igual era una mujer acostumbrada a la noche. Sin pensarlo 2 veces, metió la mano en su bolso y consiguió un bisturí que siempre llevaba con ella. Por muy grande que sea, es agresor. Le dejo su recuerdo de un momento a otro. Escuchó su voz en una voz fuerte. No era uno de sus clientes ni de sus vecinos. ¿Quién sería y porqué sabías su nombre? Fagarás Pecadora fue lo último que escuchó un ataque inesperado.
4:27 La derribó al suelo, sintió como su pecho se quemaba, intentó gritar, pero no sólo era quemazón, era una opresión que no le permitía respirar. Antes de soltar su último aliento sintió un dolor indescriptible. Su último pensamiento fue es el demonio. Marcos tenía cuatro hijos sin reconocer más 3 que tenía en casa. A su mujer le daba mala vida y Asus pequeños ni para un bocado de comida. Los niños le temían al sentirlo llegar.
5:10 Sabían que pediría de comer y al decirle que nada había porque él nada, llevaba emprendería a golpes a su esposa y terminaría con sus hijos. Se estuvo en un punto oscuro, encendió un cigarrillo. Pensó que en esa casa nada habría de comer, pero ya se ensañaría con su mujer. ¿Cómo se debe atender al esposo? Asus mocosos les demostraría quién es el que manda. Encendió el cigarrillo. Cuando levantó la mirada. Pudo ver una sombra, algo así como un hombre, pero un poco más alto.
5:55 Se podría decir que vestía de negro, pero al parecer eran harapos. Marcos sacó su revólver, el mismo que hacía poco había comprado. Y aunque él no lo sabía, con el mismo que el destino, le tenía preparado para arrebatarle la vida a su esposa y Asus hijos. Cuando escuchó una voz que lo llamó por su nombre y como hombre de noche que era, supo que aquello no estaba bien. ¿Disparó sin preguntar, quién vive? No tuvo tiempo de la segunda descarga.
6:35 Una fuerte opresión lo derribó. Sintió un peso muerto en su cuerpo que no dejaba que se moviera, pero no un peso cualquiera. Es como si le hubiesen descargado un camión encima. Sintió que no podía respirar, pero lo asustó más el ardor en el pecho. Ese dolor que quemaba hizo su último intento de pararse, pero ya no tuvo oportunidad. Le llegó la muerte. En el pequeño poblado sólo había un policía, el cual sus mayores actuaciones en pro de la ley fue recuperar un gato perdido y multar al dueño de un perro que mordió a una niña.
7:22 Así que al ver desaparecer la tercera víctima tuvo que llamar al pueblo más cercano, donde si había un cuerpo policial y un investigador. Enviaron a este último al pequeño pueblo. Debía descubrir que estaba ocurriendo y capturar al asesino. Cuando el investigador llegó al pueblo, su primer orden fue decretar toque de queda después de las 6:00 de la tarde. Nadie podía estar afuera de su casa, sólo el sacerdote si tenía algo que ver con su oficio. El médico y el policía del pueblo pasaron 3 días. ¿Y no se repetía otro crimen?
8:05 Pues claro, no había a quien. Así que el investigador dio libertad que todos volvieran a transitar libremente. La cuarta víctima apareció 2 días después las mismas circunstancias. Tenía fama de bruja y su muerte fue similar a las otras. El investigador le propuso al policía que ellos debían dormir en el día. Ambos vigilar en la noche se repartieron el pequeño poblado. Las personas dejaron de salir en las noches. Las cantinas cerraban temprano, pero igual se veía circular personas. Tarde, pasada la medianoche, el investigador pudo ver pasar al sacerdote extraño, pero no imposible. ¿Podría alguien necesitar?
9:00 Los santos Óleos no se encontraron de frente, así que el sacerdote no logró verlo. A la mañana siguiente apareció la quinta víctima. Cuando el sacerdote fue a ofrecer una oración por la víctima. El investigador le preguntó al sacerdote si en la noche anterior había alguien enfermo de gravedad. El sacerdote confesó que no. El investigador no le comentó nada de esto al policía, pero ya tenía un sospechoso en la noche. Lo vigiló sin ser visto. Pasaron 3 noches sin el sacerdote salir, pero tampoco había víctimas.
9:47 A la cuarta noche, el sacerdote salió de la casa, no parecía, él parecía otra persona. El investigador pensó que tal vez consumía algo, lo siguió, se veía seguro de adónde iba. Su caminar también era seguro y su recorrido bien definido se paró a las afueras de una cantina en la oscuridad. Cuando salió un borracho, el investigador pudo ver cómo al sacerdote lo cubrió una sombra 2 o 3 veces más grande que él. Se dirigió al borracho y lo llamó. Emilio no era la voz del sacerdote.
10:30 Era una voz aterradora y terrorífica. El investigador vio cuando aquella sombra levantó las manos y Emilio cayó al suelo llevándose las manos al pecho. El investigador gritó, padre, no lo haga. El sacerdote reaccionó y miró al investigador, pero también la sombra en forma separada lo miró. La sombra desapareció sin dejar rastro. El investigador sintió un frío insoportable, de esos fríos que se meten dentro de la piel. El sacerdote cayó al suelo, estaba muerto, le dio un paro cardíaco.
11:16 No le dio tiempo de reaccionar. Emilio logró vivir, pero 3 días después murió en una clínica de la ciudad. El sacerdote se dijo era el culpable, aunque todos saben que algo así no lo hace un humano más. El investigador, que no quiso poner en su informe la sombra que había visto.
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