Dec. 29, 2022

EL LAMENTO ESPELUZNANTE (Relatos De Militares)

EL LAMENTO ESPELUZNANTE (Relatos De Militares)
EL LAMENTO ESPELUZNANTE (Relatos De Militares)
Inframundo Relatos De Terror
EL LAMENTO ESPELUZNANTE (Relatos De Militares)

SI QUIERES ESCUCHAR MAS RELATOS POR FAVOR SIGUEME EN EL CANAL DE YOUTUBE (INFRAMUNDO RELATOS): https://goo.gl/MjkWjbO Ó EN MI CANAL ALTERNO HISTORIAS DE HORROR: https://www.youtube.com/c/INFRAMUNDORELATOS

SI QUIERES ESCUCHAR MAS RELATOS POR FAVOR SIGUEME EN EL CANAL DE YOUTUBE (INFRAMUNDO RELATOS): https://goo.gl/MjkWjbO Ó EN MI CANAL ALTERNO HISTORIAS DE HORROR: https://www.youtube.com/c/INFRAMUNDORELATOS

0:02 El llanto espeluznante, basado en hechos reales por el ex militar José León, escrito y adaptado por Alejandro Chaboya. Al escuchar tus tantas buenas e interesantes publicaciones en tu canal de YouTube, Inframundo, relatos, me sentí motivado a escribirte sobre un hecho espeluznante que me sucedió en la entrada del aeropuerto. En la población de Santo Domingo he estado táchira, Venezuela, soy venezolano.

0:55 Mi nombre es José León Taborda. Estos hechos sucedieron antes de mi retiro de la vida militar por allá a principios de los años 90. En la actualidad estoy retirado. Casi todo mi servicio activo lo presenté en Caracas, distrito capital de Venezuela. Me encontraba destacado en la dirección de inteligencia, Estado mayor general de aviación militar. Y fui enviado de comisión por un breve tiempo para la apertura de un nuevo departamento de inteligencia militar que se daba apertura en la base aérea de Santo Domingo, base fronteriza entre Venezuela con Colombia, donde también funciona en sus instalaciones el aeropuerto de San Cristóbal. Que se encuentra aproximadamente a 1:30 de distancia, bajando por carretera troncal 5 que comunica el Estado táchira con el Estado apure y Barinas.

1:56 Estas instalaciones, tanto las del aeropuerto como las de la base aérea, se encuentran rodeadas por los terrenos de pastoreo de las reses de la Hacienda Santo Domingo y un caserío de pocas casas muy humildes. Que lleva el mismo nombre y se encuentran ubicadas al costado derecho del camino que sirve de entrada a las instalaciones de la base aérea. Por lo general yo solía ser una persona de carácter un tanto escéptico y con un criterio de ver para creer en reiteradas oportunidades, un compañero de servicio llamado escalona, oriundo de esos lugares.

2:39 Nos recomendaba que tratáramos de no transitar a altas horas de la noche por la carretera de la entrada de la base aérea y el aeropuerto, que desde la carretera troncal 5 hasta la alcabala de entrada a la base aérea tiene aproximadamente unos 2 km y medio de distancia, ya que por ahí asustaban y se hacían presentes algunas apariciones. A lo cual le respondimos otros compañeros y yo que dejara de ser mentiroso y dejara las tomaderas, pues ese tipo de temas era muy absurdo y nunca le tomábamos muy en serio estas recomendaciones. Supuestamente al sargento escalona lo habían asustado por esos lugares, eso por encontrarse en una ubicación tan lejana de la ciudad, en las adyacencias de la base aérea. Pues no existían sitios donde comprar útiles de higiene personal y era más fácil trasladarse a la ciudad de San Cristóbal para adquirirlos.

3:45 Cierto día, requiriendo de esas provisiones, me dirigí a la ciudad de San Cristóbal. Al llegar a la terminal de pasajeros. A eso de las 2:00 de la tarde, pasé por la panadería del sitio a saludar a una amiga que ahí trabajaba. Estuve charlando con ella un largo rato y nos pusimos de acuerdo para retornar juntos, ya que ella vivía en un poblado que estaba a 20 minutos de Santo Domingo llamado mata de café. Luego de hacer estas coordinaciones me retiré a las tiendas para adquirir lo que yo había ido a comprar, a visitar varias tiendas y conseguir todo lo que requería. Me retorné 2 horas después a la terminal. Eran aproximadamente como las 5:30 de la tarde. Mi amiga sale del trabajo a las 6:00 de la tarde, quedando a escaso tiempo para dirigirnos al andén donde salen los carros que se dirigen para todas las poblaciones que se encuentran por esos sectores.

4:48 Llegamos unos minutos después de que salió el último carro con preocupación, le pregunté al despachador que si no habían más vehículos que pudieran trasladarnos. Contestando que ya eran las 6:00 de la tarde y que el último carro ya se había retirado, pero de haber más de 10 personas habilitarían uno más. Le dije a mi amiga que esperaríamos que sí llegarían el resto de los pasajeros y habilitarían otro vehículo como cosa del destino, todo estaba confabulado en mi contra. Aproximadamente eran las 7:15 de la tarde, solo había 7 pasajeros.

5:29 Y el conductor decidió que ya era hora de que no llegarían más personas, que tendrían que salir con esa cantidad de personas porque él vivía por esos lugares y no esperaría a que se le hiciera más tarde. Decisión que, por supuesto, nos agradó a todos los que allí nos encontrábamos y teníamos que viajar. Pues sí, exactamente a las 7:30 de la noche nos pusimos en marcha. Nos ubicamos en nuestros lugares mi amiga y yo a las 8.10 de la noche, luego de charlar todo el camino, llegamos a mata de café, lugar de destino de mi amiga, nos despedimos y ella descendió del vehículo, pero siguiendo yo el resto del viaje por la carretera troncal 5 a bordo de la camioneta de pasajeros, por ser una vía periférica. Existen partes donde no tiene torres de alumbrado, así como lo es la entrada del aeropuerto, lugar donde yo tenía que quedarme.

6:34 ¿Al transcurrir 20 minutos de viaje, el conductor pregunta en voz alta, alguien se queda en la entrada del aeropuerto respondiendo que yo me bajaría? El vehículo se detuvo y me bajé de inmediato, pero en ese instante me doy cuenta. De que ese sitio a esas horas de la noche no tenía alumbrado. Pero cuando decido reaccionar ya era demasiado tarde. El vehículo estaba en marcha y lo único que le noto son las luces rojas de la parte trasera. No tenía oportunidad de tomarlo nuevamente y llegar al poblado más cercano llamado San Lorenzo, que a lo lejos podía divisar las luces de alumbrado.

7:19 Reacciono y medito. Qué torpeza he cometido. Te vi llegar a San Lorenzo y pagar un taxi, que me trasladara hasta la entrada de la base aérea. Lamentablemente ya es muy tarde. Miré hacia la entrada del aeropuerto y pensé, tengo en cuenta que por lo menos me queda caminar kilómetro y medio para llegar a la entrada y todo está tan oscuro. Sin esperar más tiempo me puse en marcha sin pensar en nada. Solo resignándome por mi torpeza de haberme quedado ahí. A esa hora de la noche emprendí la caminata por todo el centro de la vía para evitar toparme con algún animal que posiblemente pudiera salir de los arbustos. Al poco rato, habiendo avanzado unos 150 m, comencé a escuchar unos sollozos de una mujer adolorida provenientes de una cuneta del lado derecho.

8:17 Rápidamente se me ocurre que está tirado una mujer para mi imaginación. Fue atropellada por algún vehículo y de alguna manera se arrastró hasta ahí. Con mucho cuidado me dispongo a mirar más de cerca y a medida que me aproximaba, los sollozos se convertían en unos extraños y espeluznantes gritos lastimeros que me crisparon. De pronto la piel y un frío penetrante me recorrió la columna. Logré mirar dentro de la cuenca con la poca claridad que la oscuridad de la noche me permitía al no notar nada y escuchando esos horribles gritos extraños y espeluznantes, corría hacia la carretera troncal 5 y de manera muy extraña, los gritos ya no estaban dentro de la cuneta. Ahora se escuchaban a la orilla de la carretera con más intensidad.

9:11 Lo primero que se me ocurre. Y sacar de mi cartera una estampita de la Virgen de Coromoto que mi madre me había regalado para que me protegiera. Entonces comencé a rezar un ave María y seguidamente un padre nuestro. Pero los gritos no cesaban y se escuchaba cada vez con más intensidad, como si se aproximaran al centro de la carretera troncal 5, donde yo me encontraba parado desesperadamente. Me acuerdo que escuché que alguien había dicho antes. Que a ese tipo de espantos no se le reza porque se alborotan más. Rápidamente cambié mis rezos por vulgaridades de todo tipo y decidí actuar y correr hacia la entrada del aeropuerto, pasando con bastante prisa por un lado del lugar de donde el sonido de los gritos extraños y espeluznantes se escuchaban con mayor intensidad.

10:07 Corrí y corrí desesperadamente hasta llegar a un puesto de vigilancia. Ahí se encontraban 2 soldados que me preguntaron cuál era la razón de estar sudando y jadeando. Sin comentarles nada de lo sucedido, les dictamine que se comunicaran con el que se encontraba dentro del turno de guardia en la base aérea para que en el único chip que existía disponible para el servicio nocturno vinieran a recogerme, contestándome que era ya tarde y el vehículo no funcionaba. Les pedí que por favor lo hicieran arrancar, que yo esperaría. Al transcurrir aproximadamente unos 20 minutos, se comunican para informarme que el vehículo no funcionaba, que tenía que caminar todo el trayecto, que era aproximadamente como kilómetro y medio. No era la distancia el problema que se me presentaba en la oscuridad, toda esa vía en su totalidad, ni tenía alumbrado. Sino por aquella cosa que había escuchado anteriormente, ya más calmado y descansado, decidí caminar el trayecto con paso apresurado.

11:18 Al llegar al sitio donde se encontraban las hileras de casitas. Miré mi reloj y noté que eran las 11:00 de la noche. Faltándome poco camino para llegar a la entrada de la base aérea. Noté que en plena vía había 2 hombres sentados en medio del camino, charlando entre sí. Cosa que no le presté mucha atención al pasar al lado de ellos. Le di las buenas noches y me respondieron normalmente, pero uno de ellos me dijo de manera muy amable, tenga cuidado porque el ganado está suelto. Seguí caminando con paso apresurado al alejarme de ellos, aproximadamente unos 30 M.

12:00 Volví a mirar hacia atrás. Y cuál fue mi sorpresa, que no se encontraban ahí. Eso me causó mucho miedo, pues desaparecieron bastante rápido, a lo que decidí meterle velocidad a mí paso cuando de pronto sale de un costado de la vía un enorme toro negro bramando de forma tan fuerte que me escupió con impresión. Noté que en esos corrales el ganado es de una sola raza romo, sinuano, colombiano y de color pardo rojizo. En ningún momento he visto ahí ganado de otro color. O sea, ganado negro. Esto me asustó de nuevo y comencé a apurar más el paso agotado de tanto correr y caminar.

12:44 Con los nervios de punta logré llegar a la entrada de la base aérea, donde de pura casualidad se encontraba de servicio el sargento escalona. Así sería mi apariencia, pues el notó mi cara de temor y me dijo estas palabras. Por el aspecto que tiene y esa cara de susto, lo espantaron, ve, se lo dije, no le respondí nada, sólo afirmé con la cabeza después de esa espeluznante experiencia. Nunca más pasé por esa vía después de las 5:00 de la tarde. Espero les haya gustado mi relato y pueden publicarlo próximamente. Muchas gracias.

13:29 Se despide su amigo el ex militar José León.