EL HOTEL - Relatos de Horror
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0:10 Todo comienzo allá por el año de 1998. Mi padre tuvo un accidente laboral, por lo que tuvimos que llevarlo al hospital de la ciudad. En esos tiempos el pueblo donde vivimos apenas tenía una sala de emergencias para realizar curaciones, pero debido a la gravedad del asunto de mi padre. No nos quedó otra opción que viajar. El primer día fuimos todos con él. A partir del segundo ya tuve que quedarme yo solo, puesto que no contábamos con suficiente dinero como para estar viajando todos los días.
0:54 Mi madre y demás hermanos cursando la cuarta jornada fue cuando las cosas se complicaron. No en el sentido de la salud de mi padre. Gracias a Dios eso estaba saliendo todo bien. El punto era que debían hacerle más estudios para así asegurarse de que no se haya gestado alguna infección en la herida que él tenía en la pierna. Y para eso debía quedarse más tiempo de lo estimado. Esto comenzó a preocuparme. Ciertamente podía seguir quedándome para acompañarlo, pero una vez más el dinero era el obstáculo. Tarde o temprano se nos agotaría y en casa habían quedado con lo justo.
1:53 Mi padre me propuso marcharme a casa, que recién venga los fines de semana para verlo. Sí, eso me daría tiempo para seguir trabajando y poder ahorrar más dinero. Pero a ninguno de la familia le alegró la idea de dejarlo solo. Fue entonces cuando se me ocurrió buscar un trabajo ahí mismo en la ciudad, ya que teniendo ganancias en el lugar podría estar generando ingresos y a la vez lo visitaría todos los días. El problema ahora era conseguir ese tan necesitado trabajo. Ya saben, a nosotros, la gente de campo, no nos resulta fácil conseguir oficio en una ciudad grande y si es que lo conseguimos, la paga.
2:49 Nunca es buena. Hasta que de repente apareció mi Ángel guardián, ese ser que dice que es enviado por Dios para solucionar nuestros problemas. Sólo que en mi caso se trataría de un paciente más. Su nombre era Román, un joven que trabajaba en un hotel de la zona y que había tenido un altercado delictivo, motivo por el que estaba internado precisamente en la misma habitación junto a la de mi padre, Luis, no te preocupes. Ya mismo le pediré a mi familia que hable con don Figueroa. Él es el dueño del hotel, aún anda buscando un reemplazo para mí, por lo que se pondrá contento. Si le digo que ya conseguí, uno te va a ir bien, no te preocupes, total, si quieres, una vez que yo me recupere y tu padre también podrás abandonar el trabajo y regresar al pueblo de donde vienes.
4:00 Román era un muchacho de unos 23 años de edad, aproximadamente la misma edad que yo tenía en esos tiempos. Dado a las circunstancias, no me quedó más remedio que aceptar su oferta, pues como les digo, era un poco difícil que alguien como yo pudiera obtener un empleo allí. Me sorprendió cuando. Más o menos en 1 hora más, el tan mencionado Don Figueroa llegó al hospital, pero no para visitar al muchacho. Es más, apenas lo saludó.
4:41 Una vez que nos presentaron se puso a hablar conmigo y en cuestión de minutos ya habíamos echado el trato laboral. Esa noche me despedí de mi padre con un aire de alivio. Lo que a él lo dejó más tranquilo. Así mismo me despedí de Román y le agradecí el favor. Una vez fuera del hospital, busqué una cabina telefónica para darle la buena noticia a mi familia. Cerca de la medianoche ya iba rumbo al hotel. Literalmente no tenía de qué preocuparme.
5:23 Ahí me darían comida y alojamiento. Así que nada podría ir mal. Al menos eso es lo que creí. Mi nombre es Luis Ignacio Salas. Esto que están a punto de conocer son eventos reales y vividos, no solo por mí, sino también por las personas con las que compartí ese breve tiempo como empleado de aquel tétrico hotel. La estructura no era tan grande como me la imaginaba. Pero no puedo negar que era bellísimo. El hotel contaba con apenas 2 pisos, pero un exuberante lujo era visible tanto desde afuera como del interior.
6:09 Los empleados me recibieron con los brazos abiertos. Según ellos, Don Figueroa no se encontraba presente, pero había dejado la orden del trabajo en el que debía desempeñarme junto a mí. Había otros 2 muchachos más con quienes nos encargaríamos de la limpieza y el mantenimiento, más precisamente del área de la sala de ingresos y el comedor donde se servían los alimentos para los que se hospedaban, otras 2 muchachas se ocupaban del aseo y de las habitaciones de los pasillos y un par de señores. Eran los cocineros justamente con estos 2 comencé a entablar una buena relación desde la primera noche, siendo precisamente ellos a quienes noté padecer la primera anomalía.
7:08 Convirtiéndome en un involuntario testigo, siendo ya plena madrugada y estar yo limpiando el comedor junto a mis 2 compañeros, escuché un fuerte estruendo. ¿Seguido por un grito proveniente desde la cocina, al instante volteé a mirar a los muchachos que estaban conmigo, como preguntándoles qué diablos había sido eso? Uno guardó silencio y se quedó paralizado. En cambio, el otro me siguió cuando rápidamente me dirigí hacia el lugar para saber qué había pasado uno de los cocineros. Era de baja estatura y de complexión delgada. Este era quien estaba en la cima de uno de los estantes de la cocina, sosteniéndose para no caer, mientras que el otro yacía en medio del lugar, totalmente paralizado. Contemplando a su colega con un notable terror en sus ojos, pregunté que pasó, pero no obtuve respuesta. A continuación, como si esa no fuera la primera vez que sucedía algo similar, tanto mi compañero como el otro cocinero se apresuraron en ayudar a bajar al de la baja estatura para a continuación, empezar a limpiar
8:39 el suelo. Todo lo que se había roto de seguro estaban jugando. Ellos son así. Nada más que a veces se les va la mano y rompen cosas tal como sucedió ahora. Esa fue la excusa que me dieron los muchachos con los que yo hacía mi parte. Una ridícula y torpe excusa. Si se tiene en cuenta lo que fue esa escena, yo mismo vi el rostro de terror del cocinero al que bajaron del estante. Su uniforme estaba rasgado y sucio. Era como si lo hubieran golpeado y arrojado hasta esa altura, dejándolo ahí antes del amanecer llegó Don Figueroa y los cocineros se pusieron a hablar con él en privado. Nada más pude averiguar, ya que nos tocó descansar unas pocas horas antes de levantarnos para la nueva jornada. Esa mañana conocí a las 2 muchachas de la limpieza, 2 jóvenes, probablemente de más o menos mi edad. En su acento se notaba que venían de otra provincia. Es más, recién ahí caí en cuenta que todos los empleados parecían venir de diferentes lugares.
10:12 Carla y Patricia se llamaban ellas. Y aprovechando que en un momento dado nos pusimos a conversar, les conté sobre el incidente ocurrido con los cocineros durante la noche, lo que cambió el amé en un momento instantáneamente sus ojos se desorbitaron, sus rostros palidecieron y las 2 quedaron totalmente enmudecidas mi presencia al no quitarle la mirada de sus ojos. Dándole a entender de esa manera que esperaba, su respuesta obligó a Patricia a decirme una excusa, aunque no me resultó tan ridícula como la que me dieron durante esa noche.
11:01 Nada, aquí no pasa nada, simplemente habrán tenido una tonta discusión entre ambos y peleando habrán causado ese alboroto. Y los días posteriores se convirtieron en una tortura para mí, no sólo debido a la incertidumbre que me provocaba la inconfundible sensación de que me estaban ocultando algo, sino que también comencé a notar raros sucesos a los que no les hallaba explicación alguna. Fue una tarde en la que regresé del hospital. Faltaba poco para anochecer. Por lo que me apresuré en Enfocarme en mis ocupaciones, puesto que dentro de poco se serviría la cena si se preguntan por el cocinero al que vi maltrecho sobre un estante, les cuento que estaba normal, como si no hubiera pasado nada. Noté que faltaban algunos líquidos de limpieza, por lo que me dirigí al depósito, este era 1/4, ubicado en la parte trasera de la planta baja.
12:11 Y no sé por qué, pero sentí un ligero escalofrío. Cuando llegué intenté encender la luz eléctrica y no funcionó, pero como les digo, todavía no había anochecido, así que había un poco de iluminación ingresando por la ventana. Estaba parado justo al lado de este, cuando tuve la tétrica sensación. De que alguien me observaba desde el lado de afuera. Mire, pero lo que vi no era lo que imaginé. Ciertamente había alguien observándome, pero tan solo era su reflejo, ya que me miraba desde el lado de adentro, es decir, detrás de mí.
13:01 Por instinto, voltea rápidamente, pero no vi a nadie. Y estando a punto de salir corriendo de ese lugar, sentí perfectamente cuando alguien me tocó el hombre desde atrás, turbia confusión que se convirtió en un terror indescriptible. Llegué corriendo a la sala, sentía mi corazón querer estallar. Cuando los muchachos me preguntaron qué me ocurría, les conté que me habían espantado. Siendo su reacción como en las anteriores, ni siquiera se burlaron como para pensar. Así que todo fue producto de mi imaginación.
13:44 Bajaron la cabeza y atinaron a decir que no me preocupara, que limpiáramos con los elementos que había desde esa noche. Me costaba dormir. Tenía la imagen de esa cosa grabada en mi mente. La que usaba un velo negro en su cabeza y podría jurarles que era la santa Muerte si no fuera por su rostro, pues este no era el de una calavera. Más bien podía ver que se trataba de una anciana en cuyo rugoso rostro sobresalían un par de ojos rojos que me miraban con odio. Otros eventos que presencié.
14:31 Fue ver sombras corriendo por los costados, eso incluso a plena luz del día. Así mismo me daba cuenta que los demás también la notaban, ya que inconscientemente volteaban a mirar la evidencia drástica. Fue cuando 2 noches después me desperté sintiendo un ardor tremendo justamente en la zona del hombro donde me habían tocado. Cuando vi a la anciana, cuando fui al baño para mirarme, quedé estupefacto, pues tenía marcadas claramente unos arañazos y les juro que la noche del incidente no las tenía.
15:18 Pero sí, hasta ahora todo era aterrador. Permítanme contarles lo que pasó poco después, siendo lo más terrorífico que viví en ese lugar. Eran como las 3:00 de la tarde. Me preparaba para irme al hospital cuando alcancé a ver a una de las muchachas parada en medio de la sala, mirando hacia el pasillo que dirigía hacia aquel depósito. Se trataba de Carla. Su rostro denotaba temor y fue a raíz de eso que me acerqué para preguntarle qué le ocurría. Ella simplemente sonrió, cambiando así su semblante para disimular, a la vez que me respondía que estaba todo bien, pero que le hiciera el favor de acompañarla hasta el depósito. Tal como les dije, yo sabía que estaba asustada, así que por eso acepté acompañarla.
16:22 Sin cuestionar nada más, entramos los 2 juntos al sitio. Y cuando ella se disponía a tomar unos baldes. El lúgubre acontecimiento comenzó en medio de esa leve oscuridad, ya que las luces tampoco encendieron. En esa ocasión vi perfectamente cuando alguien la tumbó. Ella gritó en tanto caí al suelo y cuando yo aún seguía sin poder reaccionar. Algo la tomó del cabello para a continuación empezar a arrastrarla. Sus gritos retumbaron en el lugar al mismo ritmo de los latidos desesperados de mi corazón.
17:09 Cuando pude salir de ese pálvido Estado, me lancé sobre ella y la tomé de los pies, para así empezar a jalarla con la intención de liberarla. Sentí claramente como se me congeló la sangre al contemplar como la horrida presencia comenzó a hacerse visible. Era aquella anciana que yo había visto quién sonreía malévolamente mientras la jalaba de los cabellos. Pese a eso, logré ayudarla, pero cuando esa cosa la soltó, provocó que yo cayera de espaldas rápidamente. Carla se sentó y siguió mirando al frente mientras ollozaba. Ni ella ni yo podíamos ver dónde estaba la anciana, puesto que quedamos alejados de la ventana.
18:05 ¿Qué es donde ingresaba la única iluminación? Pero instantes después supe dónde se encontraba un fétido respiro. Comencé a percibir en mi cuello. Mientras hacía un rápido movimiento para alejarme, volte a mirar. Allí estaba esa monstruosidad viéndome con esa maldad escalofriante. Alertados por los gritos, los demás llegaron casi al mismo tiempo en el que Carla y yo nos poníamos de pie para salir. Ella fue directamente a los brazos de uno de los muchachos para romper en llanto. Pronunciando aquello que por fin me revelaría lo que estaba pasando en ese hotel me atacó.
18:57 Ya no soporto más este lugar, ese demonio nos va a arrebatar la vida todos. Esa jornada no fui al hospital, preferí quedarme con ellos, no solo para escuchar lo que tenían que decirme. Sino que no quería dejar sola a Carla, quien todavía no podía salir de ese aterrador Estado, según me comentaron desde siempre espantaban en ese hotel, pero los eventos paranormales se resumían en siluetas rondando el lugar, luces encendiéndose y apagándose por sí solas.
19:39 Y ruidos inexplicables que se oían más en las noches. A raíz de eso los empleados no duraban mucho trabajando en el lugar, hasta que los que quedaron decidieron pedirle a Don Figueroa que hiciera algo al respecto y este les hizo caso y trajo un sacerdote para que bendijera el hotel. Pero eso no hizo más que empeorar las cosas. Ya que la presencia de esa anciana comenzó a hacerse notar. Si a todo eso se preguntan si en algún momento, mientras hacía las visitas a mi padre en el hospital, le pregunte a Román sobre las cosas que ocurrían, ella jamás quiso reconocerlo totalmente lo contrario, ponía excusas tontas como las que escuché en los primeros días. Entonces comprendí que en realidad él no había sido asaltado, como habían dicho todos esos moretones y golpes que tuvo.
20:44 Sin lugar a dudas fueron recibidos por parte de ese ente. Y teniendo en cuenta esto, creo que ya sabrán quién fue el que atacó y arrojó al empleado aquella noche en la cocina. Siempre trate de hablar con Román sin que mi padre nos escuchara. Es decir, cuando estaba dormido. Pero cuando los médicos nos dijeron que ya podría llevarlo a casa. No dudé ni 1 segundo en abandonar ese trabajo. Por supuesto que recibí mi paga por esos días laborales. Tampoco Carla abandonó el hotel sin llevarse su parte. Estando recién en el pueblo les conté todo a mis familiares. Pero no conseguí nada más que espantarlos a ellos. También.
21:38 Nunca supe qué es lo que originó el mal en ese hotel. Ni siquiera quise averiguar sobre su historia. Lo que sí me quedó grabado fue lo que me dijeron los muchachos. Me refiero a que Don Figueroa buscó ayuda, pero no hizo más que empeorar el asunto. Quién sabe, tal vez un exorcismo al lugar sería lo mejor. Algo que tampoco no estoy dispuesto a averiguar. Esta ha sido mi experiencia con algo paranormal. Muchas gracias por escucharme.
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