Dec. 17, 2025

El Encuentro con los Nahuales Que Nadie Sobrevive para Contar

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Inframundo Relatos De Terror
El Encuentro con los Nahuales Que Nadie Sobrevive para Contar

Dejanos 5 Estrellitas y no Olvides SEGUIRNOS...🎙️ Relatos de Terror Reales por Inframundo Relatos

Historias mexicanas de apariciones, carreteras, brujas, traileros y sucesos paranormales basados en testimonios reales.

Este episodio es una recopilación profunda y oscura narrada con estilo cinematográfico y ambientación realista, diseñada para provocar tensión, miedo y ansiedad nocturna. Prepárate para vivir experiencias que marcaron para siempre a quienes las enfrentaron.

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🔎 Temas de este episodio

  • Historias paranormales reales

  • Relatos de terror en México

  • Relatos de carretera

  • Relatos de traileros

  • Brujas reales en México

  • Terror narrado en primera persona

  • Relatos para no dormir

  • Misterio y sucesos inexplicables

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0:00 Buenos días, queridos madrugadores, los saluda su amigo Inframundo a todos los estudiantes que ya van camino a la escuela. Medio dormidos, pero cumpliendo. Gracias por escucharnos aquí comenzamos. Saludos a toda mi gente bella. En esta ocasión vengo a contarles una historia muy personal. Pero que quiero compartir para que sepan cómo prevenir ese tipo de cosas. Vivo en una región muy selvática de Chiapas, cerca de San Cristóbal de las casas.

0:42 Por acá es normal escuchar historias de distintos aparecidos y criaturas que rondan los caminos en plena oscuridad, pero la verdad es que nunca creí que eso fuera cierto. Como buen joven de 20 años, andaba de fiesta en fiesta, sin que me importará mucho pasar por los caminos llenos de plantas exuberantes de la selva chiapaneca. Es cierto que podía escuchar todos los sonidos de los animales que recorrían la oscuridad a mi alrededor, pero sabía que ellos seguramente ya estarían acostumbrados a los seres humanos. Así que no se me acercarían.

1:26 Incluso los jaguares no me daban el menor miedo. Tontamente, me sentía invulnerable. En una de esas andanzas me invitaron a una fiesta en un campo despoblado. Fui porque prometí alcohol y mujeres a montones. Al llegar no decepcionaba era en un pueblito. Ellos le dijeron a un amigo mío que era parte de sus usos y costumbres dar una buena fiesta en honor de su señor, que estaba representado como un Jaguar Negro. Aceptamos ir porque no se notaba que fueran gente violenta. Al contrario, cada año ofrecían comida de la mejor calidad y bebidas, además de que si eras listo, el amor de alguna de sus mujeres era algo prometedor.

2:18 Esa velada estaba dispuesto a todo, de forma que llegando al sitio me puse a buscar a la dama más hermosa que pude y la encontré con creces. Era una muchacha de piel extrañamente pálida que brillaba como la Luna misma frente al fuego. Sus cabellos eran castaños, de tonos rojizos, los ojos de un café profundo que recordaba a la madera de caoba. Unos labios enormes, de un tono rosado muy lindo, que incitaban a besarlos tiernamente. Todo ello estaba completado por un cuerpo que despertaba todos mis deseos. Quería tocar esa piel.

3:00 Inmediatamente me lancé a conocerla con mi mejor sonrisa y mis mejores frases de conquista. Inmediatamente entablamos una conversación dirigida a fines de intimidad. Ella no ocultaba su deseo por probar macho. Yo no le estaba haciendo difícil la tarea, pero me dijo que tendríamos que pasar primero por todos los ritos de la aldea y luego podríamos irnos a donde quisiera. Le pregunté un poco extrañado como ella podía tener esa apariencia entre todas las personas de rasgos más morenos que se encontraban alrededor, ella sonrió.

3:43 Y dijo que su papá había sido un hombre rubio. Añadió que ella era muy feliz ahí, pese a que le hubiera gustado tener un tono más bronceado en la piel que no se quemara tan fácil con el sol le tomé la mano para besarla. Luego fuimos junto al fuego a cantar todos los ritos de los indígenas que se dirigían la ceremonia. Después de sentirme un poco mareado entre el alcohol y los cantos guturales, comimos carne que me supo muy distinta a cualquiera que hubiera probado antes, aunque ellos me dijeron que era de cerdo. Tenía mis serias dudas, pero lo pasé sin problema. Estaba realmente rico.

4:30 Le estaba tomando la mano a mi enamorada. No veía a mi amigo por ningún lado cuando de pronto ella me dijo. Entre las nubes de mi borrachera, que ya era tiempo de jugar, le sonré y torpemente, y como otro de los muchachos que había alrededor, nos metimos a unas chozas de paja mientras el resto de la fiesta seguía afuera dentro de la covacha, ella se arrojó sobre mí como una bestia. Me tiró al piso cubierto por un petate y unas sábanas tejidas toscamente. Se quitó la poca ropa que llevaba encima, que eran apenas una falda y una blusa.

5:13 Luego me retiró la camisa y comenzó a lamerme como lo haría un depredador probando a su presa. La cosa es que me gustó, así que le seguí El juego cuando pude y ya estaba en buen punto para continuar. Me coloqué encima de ella que se retorcía y casi ronroneaba de placer por todo lo que hacía al tocar su piel, adorando por completo esa bendición de suavidad de la Seda. El cabello olía a hierbas salvajes. Los labios sabían a algo dulzón y ferroso, pero no le di importancia. Creo que me mordió el labio y este sangro ligeramente al probar mi líquido vital.

5:59 Los ojos le brillaron. Me saltó encima con violencia deliciosa y me rascó los pantalones con una fuerza que se me hizo algo extraña. Pero finalmente nos encontrábamos en medio del deseo más profundo, así que lo que me importaba realmente estaba entre sus piernas, no en sus manos. Con presteza tomó mi zona íntima y comenzamos el acto finalmente. Creo que ha sido la mejor noche de mi vida a la fecha. La extraño. Una vez que terminamos con todo, ella me dijo por fin su nombre se llamaba Tábata.

6:42 Me abrazó hasta que amaneció, momento en el que me comentó que tenía que marcharme porque sino sus parientes se iban a enojar. Le di un último beso. Ella me comentó que si la quería contactar podía hacerlo por llamada. Me dio su número de teléfono, pero advirtió que su celular no era muy bueno, así que solo podíamos contactarnos por ese medio. Salí corriendo de esa aldea a los caminos de la selva, aunque todo el tiempo me sentí observado. No sentía miedo, menos con la experiencia de haber conocido a Tábata esa noche.

7:24 Me fui de lo más contento a casa luego de pedir un aventón en la carretera. Pasaron unos días y decidí hablar con tábata. Ella me respondió emocionada, pero nuestras llamadas eran siempre breves. No quería que la escucharan los demás. A mi amigo no lo vi de nuevo, pero como éramos más conocidos no pensé que fuera nada importante. Después de unas semanas quería volver a verla, pero ella me decía que la tenían muy vigilada, así que solamente podríamos compartir palabras de amor por ese medio. Hasta que llegaran las fiestas. Nuevamente esperé con paciencia, cosa que nunca había hecho antes.

8:10 Meses después ella me dijo que tenía una noticia que me la daría por la noche en mi casa. Le pregunté cómo sabía donde vivía, a lo que ella solamente se rió y colgó esa velada. Unos golpecitos me despertaron y salí a verla. Ahí estaba de nuevo tan bella como la Luna e igual de llena tenía el vientre inflamado de una embarazada. No podía creerlo. Le pregunté con un poco de duda qué pasaba. Ella me dijo que los bebés que esperaba eran míos. Me beso alegre. Estaba bastante confundido, pero estaba tan radiante que no dude en abrazarla y otra vez llenarme de su aroma a selva.

8:58 Le pregunté si eso estaba bien con sus papás. Tábata contestó que esas eran las costumbres de su pueblo y su madre estaba contenta por eso. El único problema es que no podría ver a los bebés hasta la siguiente fiesta porque no dejaban entrar a extraños a la aldea. Solamente en esa fecha la besé de nueva cuenta y con el primer amor en el corazón le dije que con gusto la esperaría. Ella comentó que era libre de ver a quien quisiera. Sabía que no podía darme una relación como la acostumbraba mi gente. La abracé y le respondí que lo único que necesitaba era tenerla y lo hice con el corazón.

9:46 No sé qué me había dado esa mujer, pero estaba loco por ella. Dejé pasar los días con paciencia, nos llamábamos a cada rato. Escuché los llantos de mis hijos, que resultaron gemelos por el teléfono y era duro vivir así. Mi corazón se apretaba con la situación. Pero contaba los días para verla. Llegada la fecha de la fiesta de nueva cuenta, fui al sendero y lo encontré a la primera. Me dirigí a la aldea y al entrar lo vi todo como antes. Busqué a tábata con los ojos. Enseguida la encontré y ella me llevó a su choza sin mediar palabra. Ahí encontré a mis hijos gateando junto a su madre. Ella me sonrió y me los presentó. Dijo que aún no los había nombrado para que lo hiciéramos juntos.

10:42 Le sonreí. Quedamos en llamarlos Carlos y Nicolás, abracé a los 3 toda la noche. Nos pasamos juntos en esa pequeña burbuja hasta que me dormí en sus brazos. Antes de llegar el día de nueva cuenta pasó lo mismo. Me dijo que debía marcharme porque así eran las reglas de su gente. Lo acepté con cierto cansancio de la situación, pero quería seguirla viendo. Pasaron las semanas de la misma forma que antes. Hablamos constantemente por teléfono y le pedía de rodillas que me dejara ayudarla, que nos fuéramos a vivir juntos, que me haría cargo de los niños y de ella igual o más que su gente. Ella se reía con cierto cinismo.

11:36 Comentó que no podía, pero que quizá cuando los bebés tuvieran un poco más de edad los llevaría a visitarme inmediatamente. No entendí porqué, pero lo acepté. Pasó un año rapidísimo, regresé a la aldea, la VI y de nuevo nos fuimos a su casa. Ahora mis hijos habían crecido muchísimo, pero no lo cuestioné, ya caminaban bien e incluso hablaban. Tábata estaba contenta, dijo que en 2 meses me irían a visitar por la noche como la vez pasada. Creo que esa ha sido de las veladas más alegres de mi vida de nueva cuenta me fui al amanecer, pero ahora tenía la esperanza de verla en poco tiempo continuaron las llamadas y los meses pasaron hasta que un día me dijo que esa misma noche me vería y llevaría a los niños. Le agradecí emocionado.

12:37 No podía ocultar más mi alegría. Mi familia ya había empezado a sospechar de lo que pasaba. Así que, envalentonado porque verían a mis bebés que eran mi copia con la paleta de colores de tábata, les presentaría a mi familia. Mi madre estaba infartada, mi abuela era la más tranquila. Me preguntó que había pasado. Le dije los detalles menos escabrosos del asunto. Ella me comentó con cierta tristeza que tenía que invitar a pasar a la muchacha con mis hijos y si lograban entrar a la estructura sin problemas, entonces los bendeciría como familia.

13:22 A eso mi mamá se quedó con los ojos abiertos como platos, pero no podía decirle nada a mi abuela, así que solamente asintió y se cruzó de brazos. Por la noche, como lo prometió Dábata, llegó con los niños, todos estaban felices de verme. Los pequeños parecían tener ya 4 años en lugar de 2. Ella se veía tan bella como siempre, mi corazón salto. Sabía que mi abuela estaba viendo atenta desde la ventana, así que cuando no saludó y finalmente estuvimos felices con todo lo que habíamos platicado. Le dije la buena nueva.

14:04 Podrían conocer a mi familia si entraban a la casa. Esa era la única condición de mi abuela. Ella dudó un poco al tener esa invitación. Inmediatamente se puso a la defensiva, pero como le insistí mucho y le comenté que eran buenas personas, accedió un poco de mala gana. Tomé a los niños con las manos y con una sonrisa del tamaño del mundo. Camine al portal de la casa. Enseguida mi abuela se puso ahí con una mirada recelosa de Tábata. Sus ojos decían que la odiaban y veían con tristeza a los pequeños. En ese momento no comprendía lo que estaba a punto de hacerles mi abuela.

14:50 De haberlo sabido, jamás lo habría permitido. Al momento de dar un paso por la puerta, los pequeños comenzaron a retorcerse en mis manos. Los vi asustado. Estaban sufriendo mucho en ese momento y quería evitarles cualquier molestia que pudiera. Los quería en mi vida. Al voltear a verlos con una cara de sorpresa, noté que sus pequeñas extremidades se ponían cada vez más peludas bajo la luz de la casa. El vello que tenían era más parecido al pelo de un animal para ser específico de crías de Jaguar, pero de un tono blanco con manchas negras que se les comenzaron a extender por todo el contorno de su pequeño cuerpo. Vi a mi abuela con los ojos más traicionados que sorprendidos. Ella tenía una mirada gélida e impasible. Inmediatamente escuché los gritos de tábata. Me dijo que los sacara y me los colgué en brazos. Pese a que me rasguña.

15:59 Van sin quererlo por el dolor que les causaba lo que fuera que estuviera pasando. Yo los apretaba contra mi pecho. Mi madre y abuela también soltaban alaridos, pero ellas, por el miedo que les causaba ver mi sangre, a mí no me importaba. Lo único que quería era salvarlos. Tábata alargó los brazos para tomarlos. Inmediatamente ella también gritó de dolor y comenzó a transformarse también en un Jaguar de tamaño adulto. Pude ver directamente cómo sus ojos cambiaban por completo al amarillo salvaje de esos animales.

16:40 La cara se le contorsionaba los colmillos que le salían de la boca le rompían los labios para dar paso a un rostro animal, pese al horror de ese espectáculo. Sabía que era tábata la que estaba dentro de ese animal, así que fui a abrazarla junto a mis bebés. Lloraba por el dolor de todo sin darme cuenta, hasta que sentí chorros de lágrimas cayendo sobre mis mejillas, mezclándose con la sangre de mi pecho. Al caer al piso los apreté tan fuerte que los dejé llenos de mi líquido vital, de forma que su pelo originalmente blanco. Se notaba rojo bajo la luz de la Luna llena. Al terminar con su transformación. Fue mi abuela la que interrumpió todo, sacó detrás de la puerta una escopeta y les apuntó a los 3 Tábata, convertida en un jaguar de tamaño descomunal, le rugió de forma tan brutal que las ventanas de la casa temblaron. Mi abuela estaba por dispararles. Una ronda.

17:50 Lo que seguramente los lastimaría muchísimo. La nahualt se encontraba a milésimas de segundo antes de brincarle encima para destrozarla. Cuando me interpuse entre ellas, los bebés lloraban de miedo, los protegía con mi cuerpo, tanto a ellos como a Tábata. Estaba enloquecido de la IRA. Le grité a mi abuela que si los quería matar a ellos nos matará a todos de una vez, porque para mí ella ya estaba muerta, al igual que toda esa familia. Esas palabras crueles hicieron que bajara el arma el tiempo suficiente para que tabata y mis hijos se perdieran en la oscuridad corriendo en cuatro patas.

18:37 ¿Lo último que alcancé a ver? Antes de que ella se fuera, fue que volteó la cabeza para verme. Trate de seguirlos, pero ya había perdido mucha sangre, de forma que mis piernas se rindieron y la noche me engulló por completo. Cuando desperté, estaba en mi cama. Tenía unas vendas enormes alrededor del cuerpo. Salté de ahí sin que me importara abrirme las heridas de nueva cuenta, gritando por tábata, Carlos y Nicolás. Me dolía más el alma que los músculos y piel que los pequeños me habían dejado hechos trizas. En su miedo y dolor, mi madre corrió a mi lado, trató de Calmarme, pero no pude.

19:24 Entonces mi abuela llegó a la habitación y me dijo que ella sabía que esos seres eran nahuales. Se alimentaban de gente y no podía dejar que me comieran. La vi con odio en los ojos. Le pregunté que había hecho. Ella respondió que nada, en especial la Cruz de Hierro que siempre tenía sobre la puerta era para esos casos, para que los seres malignos no pudieran entrar a la casa. No supe que más sucedió porque me desmayé de nuevo por el dolor. Cuando por fin me cure, me fui de la casa, salí solamente con la ropa que llevaba puesta.

20:07 Me repugnaba tener cualquier cosa de esas mujeres y mantuve mi promesa. Para mí era como si estuvieran muertas de tábata. Solamente me quedó su último mensaje. Como estuve inconsciente una semana no pude responderle y cuando lo hice, el mío ya no llegó nunca. Supongo que ella dio de baja el servicio. Decía que sentía mucho lo que debía hacer, pero que ahora tendría que dejar de contactarme por completo, pero que supiera que los 3 estaban bien. Sólo habían pasado por una transformación repentina, pero eso realmente no los afectaba demasiado.

20:51 De hecho, era natural para ellos porque como lo había visto con sus propios ojos. Eran nahuales. Continuaba diciendo que todo lo que decían de ellos era cierto, pero comían seres humanos de cuando en cuando. Solamente el resto del tiempo tenían costumbres que permitían cierta convivencia, pero como lo había experimentado, simplemente mi gente no nos dejaría estar juntos. Añadió que a partir de ese momento no la vería más ni a mis hijos. Que simplemente dejaría de existir para ellos, porque de ese modo era más seguro mucho tiempo. Traté de llegar de nuevo a la aldea sin conseguirlo. Desde entonces conseguí trabajo como guardabosques de una reserva de la naturaleza en Chiapas y cada que veo a algún Jaguar pasar entre las plantas me pregunto si será ella o mis gemelos visitándome.

21:57 Estoy muy comprometido con la protección de estos magníficos animales. Después de todo, jamás sabré si alguno de ellos es mi familia, como recordatorio de lo que pasó cargo en mi cuerpo. Las marcas de los rasguños de mis hijos. Estas nunca se terminaron de curar bien por completo, simplemente se cerraron, pero me duelen de cuando en cuando. Sobre todo al acercarse la Luna llena. Lo que me tortura más es el recuerdo de la breve felicidad que compartí con ellos, además del dolor imperecedero de saber que aunque mi alma gemela fuera un monstruo que come carne humana, está ahí en la selva y yo no puedo verla. Saludos a todos los infra escuchas. En muchos pueblos de México, como el mío, que es ixtlahuacán de los membrillos, existen muchas cosas que se cuentan sobre los nahuales, que son seres mágicos con la habilidad de transformarse en animales, pero no cualquier tipo de ser, sino versiones enormes o mejoradas de los mismos, lo que les voy a contar, lo que le pasó a un primo mío llamado Ricardo. El tenía unos 15 años cuando le pasó esto. Era un joven muy revoltoso, por

23:30 esos años que le encantaba irse a caminar por los cerros, buscando todo tipo de seres sobrenaturales, especialmente los nahuales, esos seres mágicos que vagaban por los sitios oscuros de la naturaleza. Le fascinaban siempre había querido saber que sentirían. Al correr como animales o al colarse a sitios donde otros seres humanos no podrían meterse, simplemente porque lo reconocían como tales, en tanto que a un pequeño pájaro o a un perro nadie les prestaría atención como nunca se los había encontrado en sus numerosas andanzas por los bosquecillos de guajes que se hacían en las tierras semiáridas. Ricardo había sido escéptico acerca de la existencia de los nahuales, pero una noche, mientras regresaba a casa después de una fiesta y se le había ocurrido dar una caminata por la ruta panorámica que daba a un pequeño riachuelo. Algo extraño sucedió, la Luna estaba llena y brillaba intensamente en el cielo.

24:43 Las estrellas pálidas hacían eco de su presencia con una luz tenue. La brisa fresca de la noche le inundaba la cara mientras caminaba por un sendero solitario cubierto de unas pequeñas plantas llamadas aceitillos que se te pegan en los pantalones. Comenzó a escuchar sonidos extraños a su alrededor. Lo alertó el crujido de unas ramas frente a él. Se notaba que un ser pesado estaba caminando cerca. De repente un animal salto frente a él. Era un perro grande y oscuro, con ojos brillantes y pelaje desaliñado. Lo tenía corto, era como una especie de Labrador. Ricardo trató de alejarse por el miedo que le causaba el ser, aunque no era precisamente agresivo, tenía algo que le estaba dando escalofríos por todo el cuerpo. Era un aviso de que las cosas no estaban tan bien como pintaban. El perro lo siguió, mi primo quiso sacarle distancia, así que comenzó a correr, pero entonces el ser tomó forma semihumana y se paró en 2 patas.

25:58 Comenzó una persecución que terminó en que Ricardo cayó de frente luego de tropezarse con una piedra. Cuando se levantó, el animal estaba parado frente a él, con una mirada muy penetrante y desafiante. No tenía ese encanto de los cánidos, sino toda la inteligencia y malicia de un ser humano. Mi primo quiso correr de nueva cuenta, pero el perro lo alcanzó en un paso largo y lo agarró por el cuello de la camisa. Ricardo luchó por liberarse unos instantes. Antes de que el perro lo arrojara al suelo con una fuerza que le hizo crujir las costillas al impactarse contra la Tierra, el ser le enseño los dientes cubiertos de una baba espesa, tanto que apenas se podían distinguir entre la espuma.

26:54 Las garras del animal se le clavaron en el costado y creyó escuchar unas palabras saliendo de la boca de ese perro, pero al no tener labios. No se expresaban de forma correcta y no podía entender que le quería decir. Con todo eso le cayó encima la veracidad de la existencia de los nahuales. Sabía que estaba siendo víctima de uno. Aterrorizado, Ricardo intentó defenderse, pero era demasiado tarde para quitárselo de encima con el peso que le estaba poniendo en las costillas. Apenas si podía respirar la cabeza, le estaba dando vueltas, pero tenía el instinto básico de quitarse a esa bestia de encima.

27:43 Arrancaba terrones del camino con las manos y pataleaba tanto como podía, resistiéndose tanto como le dieron las pocas fuerzas que le quedaban, hasta que el nahual pareció enojarse y se agachó para morderle el cuello a mi primo. Ricardo sintió un dolor agudo desde esa zona hasta la punta de los pies. Rápidamente perdió la conciencia mientras escuchaba al ser reír de forma horrible. Cuando despertó a la mañana siguiente, después de que un arriero lo encontrara, estaba tendido en el suelo con un charco de sangre a su lado y totalmente desorientado.

28:25 El hombre conocía la familia. Así que decidió llevarlo de vuelta a casa para que pudiera descansar. Pese a que tenía un buen corte en el cuello, no había muerto ni se sentía demasiado extraño. Así que le contó a mi abuela que había vivido la noche anterior. Ella enseguida se persignó para después contarle que aunque algunas gentes creían que los nahuales eran seres maléficos. Capaces de hacer daño a los seres humanos, sus ancestros sabían que los nahuales eran considerados seres sagrados y poderosos, capaces de curar y proteger a la gente. Nadie sabía bien a bien cómo repartían su magia, pero algunos creían que podría ser por medio de mordidas. Como si se tratara de una infección que cundiera por el cuerpo del nuevo discípulo para poder reproducir su conocimiento.

29:26 Como mi abuelita no quería que Ricardo se convirtiera en uno de estos seres, le regaló una cruz de hierro y le dijo que jamás se la quitara de encima, mucho menos en Luna llena. Los padres de mi primo insistieron en llevarlo al hospital para hacerle las pruebas pertinentes. Resultó que no tenía parásitos de ningún tipo ni rabia. Solamente le quedó una horrible cicatriz de la mordida en el lateral del cuello. Y el Consejo de que no se quitará el collar nunca me ha querido decir bien con cierta precisión. Sí ha intentado formar parte de las filas de esos seres sobrenaturales, pero sí sé que en una ocasión. Cuando tenía unos 20 años cumplidos, se perdió por 3 días en el Cerro, Coincidentemente en Luna llena y una vez que regreso a la casa, Encuerado y sin la cruz encima, dijo que unos hombres lo habían secuestrado y escapó. Desde entonces ya no volvió a ser el mismo. Tenía una mirada salvaje.

30:39 Como anhelante de los secretos que los bosques, montes y desiertos tienen para los que lo saben escuchar, ya no quiso hablar de lo que vivió en esa ocasión, ni de naguales ni nada más de nueva cuenta. Simplemente se consiguió otra cruz de Hierro que ya no se quitaba ni para nadar en el río y se mudó a la ciudad lo más lejos posible de los sitios naturales que lo vieron crecer. Sobre el perro nahual que se presenta en esa zona, aún la gente dice muchas cosas, incluso que han visto a otros seres como coyotes o aves que andan por el pueblo, pero nadie sabe exactamente que buscan como calmarlo, si es que les hemos ofendido en algo, o que intenciones tienen, si las de cuidarnos y guiarnos o las de hacernos males irreparables. Del tipo que Ricardo ya nunca nos quiso contar y que seguramente lo perseguirán hasta que terminen sus días.