EL COLADO - Relatos de ALBAÑILES
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0:00 Buenas noches, tardes o días esperando, se encuentren corridamente bien del otro lado de la pantalla. Las historias que estás por escuchar son basadas en hechos reales, relatos de albañiles, pero de un punto de vista paranormal. Ponte cómodo y apaga la pequeña luz de tu habitación. Comenzamos. El colado confesión por Mario F relatos de albañiles muy buenas noches a todos. Espero que se encuentren bien todo el equipo de Inframundo. Me gusta mucho escuchar este programa mientras ando en friega en la mezcla.
0:58 Ya saben, con un oído a una cosa y el otro, en los esfuerzos que estamos haciendo para ganar el pan de cada día. Trabajo como albañil desde hace algunos años de chavito no me gustaba ir a clase y mi papá siempre se ha dedicado a la construcción, así que cuando le pedí ser su chalán no se opuso. Se gana muy bien siendo albañil. Además de que los maestros tenemos la ventaja de que andamos en friega todo el día y se te marcan los obstáculos que dan gusto.
1:41 Tenía que tener sus aspectos buenos un trabajo tan riesgoso, ya que más de uno acaba mal cuando se están haciendo obras grandes. De ahí que venga esa leyenda urbana que resulta que no es una invención, que de cuando en cuando más de uno de nosotros muere en accidentes que los jefes de obra luego no quieren reportar. Es cierto que en la gran mayoría de las ocasiones, si uno de los compañeros se lastima, bajamos todos de lo que estemos haciendo hasta que lo atiendan. Pero muchas veces, en las construcciones que tienen un turno nocturno, eso no pasa.
2:31 Les vengo a contar la historia de lo que viví en esa noche y los días posteriores. Todo comenzó cuando nos contrataron para la construcción de un edificio en Querétaro. Al principio los trabajos iban viento en popa. Así que todo se movía como debía. Teníamos la facilidad de llevar rápido la construcción de los cimientos porque los materiales y la maquinaria estaban disponibles, además de que los pagos nos los daban a tiempo. Después de unos meses comenzó la desgracia.
3:14 Ya que como dejaron de pagarnos una semana, nos fuimos a huelga hasta que nos la repusieran y pudiéramos continuar con la construcción. Pasaron un par de meses para que ello pasara. Debo decir que, penosamente, este tipo de cuestiones no es rara en mi gremio, al contrario, creo que pareciera ser una constante. Finalmente, los dueños de la constructora pudieron ponerse de acuerdo con los del edificio y continuó fluyendo el dinero. Sin embargo, las fechas de apertura de los departamentos ya estaban bastante retrasadas y esto aún más por el paso de la temporada de lluvias. De forma que los ingenieros y arquitectos. Establecieron que lo mejor era realizar una serie de jornadas nocturnas para poder completar a tiempo todo lo necesario. Pidieron voluntarios, pagarían el triple por el horario nocturno que nadie quería, así que me anoté. Necesitaba mucho el dinero porque estaba quedando bien con una novia.
4:36 Los primeros turnos fueron bastante normales, nada más allá de unas cuantas caídas pequeñas y golpes con el personal. Los más animados a llevar a cabo las labores, como era usual cuando se trataba de dinero extra, eran los jóvenes e inexpertos. Así que de pronto me vi rodeado de puro Chamaco. Igual que yo, eso no me gustaba. Usualmente los mayores te andaban cuidando de todo lo que pudiera pasar, pero con puro chamaco tendría que hacerme a la idea de ir en puntas, todo lo que pusiera en riesgo de caerme.
5:21 Las semanas pasaron y de pronto los cimientos ya tenía la profundidad adecuada. En ese momento ya era mucho más difícil trabajar con seguridad. Ahora, si cualquier caída significaba irte de lleno al fondo de los cimientos o las vigas, lo que seguramente iba a ser un accidente fatal, siempre le he tenido miedillo a las alturas, así que me colocaba un arnés de seguridad para lograr mantenerme en la posición correcta, pero en una de las veladas.
6:02 En las que nos quedamos pocos a terminar el trabajo, la mayoría ya se había dado por vencido. En cuanto a lo que venían las horas de sueño, en comparación con lo que pagaban, sucedió lo que se esperaba. Uno de los compas se cayó al colado, fue cosa de 2 segundos, ya estábamos por retirarnos cuando el pobre resbaló en uno de los andamios. Las máquinas mezcladoras ya estaban vaciando el material al fondo de los cimientos. Tuvo tan mal tino que se fue de cabeza a esa mezcla espesa. Después de todo eso, fue en picada los que quedábamos en la obra, unos 10 más.
6:53 Los operarios detuvimos la respiración. Del hombre solamente quedó una bota flotando, que seguramente se le había desprendido con los últimos estertores de su cuerpo. De haber caído en la Tierra, creo que podríamos haber visto el fondo de su cabeza sin demasiado trabajo. Los ingenieros nos llamaron a gritos. Detuvieron la operación. Pero era más que obvio que esa persona estaba más allá de lo salvable, deliberaron sobre qué hacer entre ellos. Y la decisión llegó pronto en forma de un bono a los presentes a cambio de nuestro silencio.
7:44 Ese pobre era de otra ciudad y poco sociable, así que nadie dudó en dar la razón a los superiores. Era Claro que de cualquier manera no iba a sobrevivir y sacarlo de un colado era una cosa casi imposible. Antes de que la mezcla curara por completo, nos dejaron ir inmediatamente y al día siguiente todos seguimos el trabajo con normalidad. Con la excepción de que ahora tendríamos que procurar tener más cuidado o ya sabíamos que era lo que nos esperaba, esa noche comenzaron a pasar cosas extrañas. Uno de los compañeros juraba que había visto al fallecido, dijo que estaba en los baños y alguien le tocó al abrir la puerta luego de terminar sus necesidades. Vio con sorpresa que era el mismo chico que nunca supe como se llamaba, pero para fines prácticos le diremos Gustavo. Total, que la aparición estuvo rondando los puntos de descanso, los puestos de comida al menos 15 personas. Entre ellos, los mismos ingenieros que tomaron la decisión de encubrir todo lo que pudieran presenciar. A mí me tocó verlo mientras
9:18 seguíamos trabajando en los cimientos, acomodando las vigas y colocando soportes. Estaba concentrado en mi labor. Me di cuenta de que algo me está observando desde la oscuridad. Me di la vuelta para ubicar el punto desde el que sentía la mirada penetrante, pero solamente pude observar que todo estaba vacío. Regresé a mi trabajo, pero la sensación no se iba y mi cuerpo se estaba comenzando a estresar por algo que la mente no comprendía.
10:02 Tenía los cabellos de punta en la nuca. Pasaron varios minutos hasta que no pude más y dejé mis herramientas para ir a fumar un poco. Pensé que esa era la mejor forma que podía para relajarme, para luego seguir con la chamba. Al salir de la construcción noté que entre los árboles que habían dejado en la banqueta había una figura parada. Enseguida me di cuenta de que era el compa que había perdido la vida. Allí estaba Gustavo, con un par de botas demasiado grandes para sus pies, un pantalón bastante trabajado que ya tenía varios parches y hoyos, una camisa de seguridad que siempre se remangaba y su casco de albañil. El corazón se me hundió cuando el ente salió a la luz amarilla de las farolas.
11:07 Ese momento lo hizo parecer aún peor de lo que estaba. Tenía la piel llena de grumos, de mezcla. Era del tono gris de la piedra curada. Sus ojos se encontraban también cubiertos de eso. Por la boca sacaba un río interminable de la sustancia que le impedía articular adecuadamente. Sabía que me estaba viendo porque se dirigía perfectamente en mi dirección. Extendió las manos, tenía los antebrazos partidos por el impacto de su caída.
11:50 Los dedos, de igual manera, sobresalían de una combinación de gris y sangre. Echó la cabeza atrás. Pude ver que tenía el cráneo deformado por un impacto. Los cabellos le colgaban en un jirón de piel que no tenía apariencia de estar vivo. Tenía un miedo atroz. Todo mi cuerpo gritaba que me moviera. Que saliera corriendo del peligro, pero mi cabeza aún estaba congelada. Quería entender qué estaba pasando, cómo era posible verle ahí estaba quieto, como una estatua, hasta que Gustavo soltó un grito de dolor cuando por fin dejó de sacar mezcla de su boca. El sonido me resonó en la cabeza. De tal modo que tuve que cubrirme las orejas y hacerme un novillo en el piso para aminorar la sensación de que el mundo entero se me estaba rompiendo a pedazos. Eso me aterró tanto que finalmente mi cerebro se apagó y le dio permiso a los músculos de actuar solos. No sé exactamente qué hice.
13:10 Pero salí corriendo a tal velocidad y con tal intensidad que llegué a mi casa después de 1 hora. Usualmente me toma unas 2 horas llegar caminando. Cuando llegué a la puerta tenía las ropas empapadas en sudor. Las piernas me dolían de forma intensa y mis pantalones estaban cubiertos también de orina. Creo que simplemente me valía lo que pudiera pasar y salí del peligro. Reaccioné a lo que había hecho hasta que tenía que buscar las llaves de mi casa y me di cuenta de que estaban guardadas en la mochila que había quedado en el trabajo.
13:59 Sin nada que hacer. Me tuve que regresar caminando a la obra. Cuando llegué VI que había un túmulo de gente protestando con los ingenieros al medio. Todos decían que habían visto al espectro de Gustavo en la obra y que no continuarían trabajando si no hacían algo para que las cosas cambiaran. Los jefes no tenían ni idea de cómo resolver eso, pero uno de los maestros más viejos. Que ya nada más estaba por amor al arte que otra cosa, le sugirió poner cruces consagradas en los 4 puntos de la obra y no retirarlas hasta que terminaran de construir.
14:49 Luego que todos se callaran, porque finalmente era una buena idea la que estaban escuchando, el anciano les dijo que. En todas las obras había ese tipo de cosas que incluso en sus tiempos pensaban que si alguien no se moría durante la construcción era de mala suerte, porque se supone que el espíritu que se queda en el edificio hace que no se caiga en su juventud. Eso era algo que hacían los ingenieros y siempre les resultó. Pensamos que no sería malo hacerle caso, de forma que enseguida los compas se pusieron a hacer las cruces y mandaron a uno de los aprendices a tocar a la iglesia a ver cómo le hacía, pero esa misma noche se regresaba con un padre, o al menos con agua bendita, para llevar a cabo el ritual. El chico mejor se metió a la iglesia y nos trajo una botella de coca con agua bendita que inmediatamente usaron para bañar las cruces y ponerlas en los puntos que indicó el anciano. Esa noche no se construyó nada.
16:14 A la velada siguiente nos pusimos a trabajar y como si fuera arte de magia, ya no se apareció nada. Terminamos el trabajo lo más rápido que pudimos. Quitaron las cruces y me fui de esa obra para olvidarme de que siquiera había participado. Me enteré por chismes de uno de los compas. Su mujer trabajaba limpiando edificios de que en esa construcción en las noches los guardias reportaban escuchar alaridos intensos. Como de un ser que se estaba lamentando por todos los rincones y que algunos habían podido ver una especie de bulto que caminaba entre los pasillos. Él no le dijo nada para no espantarla, pero cuando me contó lo que pasaba, el cuero se me enchino como nunca en la vida y sencillamente.
17:17 Ahora no puedo dejar de pensar en todos los seres humanos cuyo sitio de descanso final es la base de algún edificio del cual nadie más que los testigos de los hechos está enterado, escombros, confesión por Héctor Lara. Relatos de albañiles agárrense bien el pantalón porque les vengo a contar una cosa que me pasó estando en la obra de una casa. Era una construcción antigua, de esos que la gente mamona quiere conservar.
18:08 Así que aunque le íbamos a hacer una remodelación. Teníamos que tener cuidado de conservar la estructura lo más posible. Estaba cerca del centro de la Ciudad de México. De entrada, el edificio ya era bastante escalofriante. Tenía una fachada de cantera vieja con unas gárgolas talladas alrededor de la puerta. El interior mantenía el mismo tema y se sintió frío como la fregada. Nomás de entrada te daba una sensación ominosa de que no eras bienvenido.
18:50 Enseguida nos llevaron en cuadrilla al patio principal. Como esa zona era la más dañada por los años, tenía el plan de reemplazar todos los pisos de azulejos antiguo con cantera nueva y que la fuente se mantuviera en el mismo sitio. Ese trabajo iba a ser un dolor en los blanquillos, así que accedieron a pagarnos más porque tendríamos que separar cada azulejo con cuidado primoroso y guardarlo al lado. Los dueños tenían el plan de vender esos materiales para no desperdigar ingresos. Comencé con la tarea.
19:40 Era cosa de que con el pico dar golpes delicados hasta que el material saltara un poco y luego irlo separando con las herramientas para lograr que las piezas salieran lo más completo posible. Sobra decir que íbamos a paso de caracol para eso del mediodía. Mi cabeza ya daba vueltas. Teníamos que descansar. A los ingenieros les urgía que termináramos eso lo más rápido posible, así que llegamos al trato de que íbamos a trabajar hasta tarde.
20:21 Si nos daban comidas, descanso y nos dejaban quedarnos a dormir en la obra, ellos accedieron con gusto. Terminamos de hacer las cosas a eso de las 10:00 de la noche. ¿Compramos algo de cenar? Y Cocas. Éramos 15 trabajadores. Nos sentamos en las zonas que aún tenían azulejo. Los ingenieros nos trajeron unos catres, medio feos para quedarnos y nos indicaron que podríamos usar unas duchas para el personal si queríamos. No era un maltrato. Porque así no tendría que ir hasta mi casa, que quedaba a unas 3 horas de distancia.
21:10 Estábamos cenando de lo más a gusto y platicando de tonterías cuando me di cuenta de que entre los pilares del interior de la construcción había alguien caminando a esa hora. Se suponía que solamente íbamos a estar nosotros. Así que paré asustado y le dije a los demás, a veces pasa gente a robar la herramienta y cosas así en las construcciones, así que nos pusimos en friega a ver qué estaba pasando. Revisamos todo y no encontramos a nadie, así que nos dimos por bien servidos. Suponíamos que se había espantado el ladrón. Después me fui a dar un regaderazo con unos compás, mientras los otros carnales ya se iban a dormir o esperar por su turno.
22:09 Nos metimos en unas duchas largas que tenían apenas una separación de construcción y parecían baños de cárcel, que ya me había tocado estar en un par por robo, que salió mal por unos años. Me estaba enjabonando de lo más a gusto cuando de nuevo tuve esa sensación de que alguien estaba por ahí y encuerado más. Se me enchinaron los pelos de la nuca. Me di la vuelta con bastante extrañeza. Los otros también lo sintieron porque realizaron la misma acción. Ahora sí vimos a una mujer con los cabellos amarrados en una trenza. Tenía puesto un vestido de manta muy suelto y no traía zapatos. La cara era de una especie de miedo espantoso. Tenía los pómulos sobresalientes y los ojos hundidos. Le gritaron que qué era lo que quería. Entonces salió corriendo a la oscuridad. Ya estaba harto de lo que pasaba, así que nomas me cubri con mi toalla y salí en pelotas a buscarla. Los otros me vieron así, les avise lo que pasaba e inmediatamente nos pusimos a buscarla. La vi entre las sombras de los corredores y fui caminando hasta que la vi hecha un ovillo en el
23:42 suelo. Estaba llorando. Pero no se escuchaba su voz ni nada. Le pregunté con suavidad qué le sucedía, si la podía ayudar en algo. Pero antes de tocarla, ella se desvaneció en el aire. Pegué un grito que se escuchó en toda la casa. En poco tiempo. Los otros estaban ahí. El jefe nos dijo que quitáramos el piso con cuidado, el punto donde había desaparecido. Y a mí me mandó a cambiar. Cuando regresé ya habían quitado las maderas y debajo encontramos una caja de madera bien clavada.
24:27 Se notaba que alguien había hecho un agujero en la Tierra para colocarla. En ese mismo instante, el jefe llamó a los dueños y le recomendó que reportaran el hallazgo con la policía. Luego nos ordenó que fuéramos a descansar. Horas después llegaron los dueños a ver de qué se trataba el relajo cuando el maestro le recomendó que no moviera nada de eso, ellos mejor lo pensaron. La caja tenía un olor medio raro. Llamaron a los policías y vinieron los forenses.
25:08 Se llevaron la caja en una bolsa. Seguimos con la obra del otro lado. Pero nos ordenaron no tocar nada del otro lado. Después de unos días, el maestro nos pasó el chisme de que en la caja encontraron el cuerpo de una mujer. El cadáver ya era muy viejo, tendría unos 80 años y cuando murió apenas 20 primaveras trataron de indagar con los propietarios anteriores sobre lo que pasó. Pero todos los involucrados ya estaban muertos. Para ese momento los huesos fueron a parar en una fosa común. En la obra ya no vimos más apariciones, pero nunca me podré olvidar de la sensación de desamparo que me daba esa aparición.
26:05 Le preguntamos al maestro cómo había sabido que eso era lo que estaba pasando. A lo que no respondió con un suspiro cansado, que las casas y edificios guardan secretos más oscuros de lo que uno pudiera imaginarse. ¿Amigos, qué opinan al respecto de estas aterradoras historias? ¿Relatos en construcciones en específico ocurridas a albañiles? Por favor, Déjame tu opinión en la caja de comentarios. Me despido no sin antes desearles dulces pesadillas, buenas noches y hasta la próxima.
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