El Cazador de Nahuales (Creepypasta)
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0:00 El cazador de nahuales, historia de terror escrita por la tenebrosa. Se cuenta que hace décadas, en un pueblo, una misteriosa criatura los mantuvo viviendo con miedo por mucho tiempo, la gente se santiguaba día y noche. Pero el terror era evidente y cuando el sol se ocultaba y la oscuridad de la noche se convertía en cómplice de aquella aberración, dicha comunidad está cerca del Estado de Aguascalientes, cuando ocurrió aquel suceso en que a varios dejó marcados con heridas aún visibles en sus cuerpos.
0:55 Pero hubo heridas imposibles de sanar. Estas fueron la pérdida de familiares y amigos a manos de una fiera. Hay versiones diferentes, pues los que no estuvieron presentes en aquellos años han ido modificando los acontecimientos contado por algún lugareño de los alrededores. Pero esta es la verdad de lo que ahí ocurrió. Eran finales de los años 50. En aquellos años llegó un maestro, el cual recientemente se había graduado Agustín Mendoza.
1:38 Fue asignado a este pueblo apartado del modernismo y de las grandes o pequeñas ciudades. Aquellos poblados o rancherías se les decían en aquellos tiempos olvidados de Dios. Cuando llegó a aquel lugar, todo se encontraba en completa calma. Fue recibido por una familia del pueblo para que viviera cierto tiempo con ellos. Esa noche, al retirarse a su habitación, el dueño de la casa le dijo, escuche lo que escuche, no salga de su habitación por ningún motivo. Por el cansancio no quiso hacer preguntas.
2:21 Ya habría ocasión para enterarse del por qué así fueron pasando los días y noche a noche. Aquel hombre le repetía lo mismo hasta que el joven le preguntó cuál era el motivo real de que no quería que saliera de la habitación. El hombre cuidadosamente escogió las palabras para darse a entender. Mire, profesor. Afuera, en el monte y en los alrededores de este, hay un animal que le quita la vida a cuanto se le pone por el camino. Animales, hombres y mujeres. Ya lleva varias semanas queriendo entrar al pueblo. No vaya a ser que se lo encuentre por allí. Agustín, como se llamaba el profesor, le contestó. Ha de ser un lobo o algún animal que caza por las noches por sus alimentos.
3:19 Pero la cara del hombre fue diferente y le contestó que aquello no era un animal. Aquello era el mismo diablo que rondaba por los montes y la sierra. Agustín, creyendo que todo aquello era por las creencias que los del pueblo tenían, no quiso dar rienda suelta a las palabras del buen hombre y se retiró a descansar. A la mañana siguiente, de camino a la escuela, se encontraba a un grupo de personas. Se abrió paso entre los que estaban allí presentes para enterarse que era lo que estaba sucediendo. En uno de los corrales se encontraban los restos de lo que fuera un caballo, este estaba completamente destrozado, mostraba laceraciones en los costillares. Que exponían los restos de sus entrañas, masticadas un enorme mordida en el cuello que le arrancó gran parte del mismo, así como heridas en angas y lomo, como si algo lo hubiera sometido violentamente hasta quitarle la vida y dejarlo en tan lamentable estado con una expresión de horror puro en su muerto rostro.
4:39 El pueblo entero se estaba llenando de miedo. El temor era evidente de encontrarse con ese animal. Las mujeres iban a dar rollo siempre acompañadas unas con otras. Los jornaleros regresaban temprano de sus labores. Los que tenían que ir a un pueblo vecino no regresaban hasta la mañana siguiente, ya que llegaron noticias al pueblo que habían encontrado a un hombre sin vida en uno de los caminos en las mismas condiciones en las que encontraron al caballo. La vez anterior el profesor pensó que aquello era solo para asustar a todos en el pueblo. Que por ignorancia de las personas era más fácil doblegarse.
5:30 Pero con el tiempo se dio cuenta que Don Teodoro en verdad estimaba a los que allí habitaban, tanto que se hizo amigo de su sobrino Vicente, quién estaba estudiando medicina para que el pueblo tuviese ese servicio. La temporada de invierno se acercaba y empezaría a oscurecer más temprano. Días cortos, noches demasiado largas, cansados de la situación y ver como el miedo se apoderaba del pueblo. Lentamente se juntaron varios hombres en el pueblo, junto a la autoridad competente de aquellos años, Don Teodoro y Don Remigio organizaron a la gente, al igual que el párroco, llegando al acuerdo mutuo de cazar a la bestia. Armados con palos, machetes, rifles y con todo lo que se tenía a mano, varios hombres salimos del pueblo en 2 Grupos. Vicente me dijo que pasara lo que pasara esa noche llevaríamos flores a la tumba.
6:40 Como recuerdo que seguíamos siendo amigos. Aquellas palabras me hicieron reaccionar. Como hombre de ciudad, los peligros son muy diferentes a los que en los poblados fuera de la urbanización y grandes ciudades, estas personas estaban expuestos. No tengo intención de morir, le dije con una sonrisa antes de salir del pueblo. Mire a la mayoría de ellos que a los pocos meses que llevaba viviendo ahí ya los conocía a todos. Porque eran los padres de mis alumnos. Poco a poco las luces de las casas se fueron perdiendo en la oscuridad del monte y la niebla que esa noche empezó a caer mirando al cielo.
7:32 La Luna se ocultaba detrás de las nubes. Me dio la impresión de que ni ella misma quería ver lo que estaba por ocurrir. Los 2 grupos de hombres tomaron rumbos diferentes. Uno quedó cerca del pueblo por si a este se le ocurría entrar en él, el otro se adentró al monte. Todo estaba incompleto, silencio. Ni los animales nocturnos hacían ruido alguno. Lo único que se hacía presente era una densa niebla que no permitía ver más allá de 2 m de distancia. No había pasado mucho tiempo cuando de repente se escuchó un ruido proveniente de entre los árboles de donde nos encontrábamos.
8:20 Todos comenzaron a ponerse en alerta. Pasaron unos minutos sin que se volviera a escuchar sonido alguno. En todo el ambiente se sentía la atención y el miedo. Pasada la media hora de aquel ruido, este se volvió a hacer presente. Ya en alerta tomaron sus rifles apuntando a la nada, solo a la oscuridad de la noche. Los ruidos estaban escuchando más cerca de ellos. En breves momentos la Luna salió detrás de las nubes que la cubrían, solo para ver que en la oscuridad del bosque aquel animal se lanzó sobre jeremías.
9:06 De un solo zarpazo le arrancó la cabeza. La sangre salió a borbotones, salpicando a los que estaban cerca de él. En la confusión y el miedo, muchos empezaron a correr. De ese momento cada quien tomó rumbos diferentes. Un grito los hizo detenerse. Era el grito de un hombre que pedía ayuda, pero. Los gritos eran acompañados por el rugir de aquel animal, así que empezó nuevamente el corretero de hombres en todas direcciones. Se escuchó otro grito desgarrador, otro hombre estaba siendo atacado.
9:51 En la huida se encontraron con el grupo de Don Teodoro, quienes armados ya iban al encuentro de quien estuviera gritando. Un tercer grito alertó a todos. En ese momento aquella bestia se estaba acercando a nosotros. El párroco del pueblo comenzó a rezar y escuchamos a aquel animal lanzar un fuerte rugido, el cual nos asombro porque no era de una bestia solamente, sino que se mezclaba con el grito de un ser humano. Todos regresan al pueblo sin saber cuántos hombres se habían perdido. De los que estaban ahí reunidos no se encontraba Vicente. Las mujeres lloraban al darse cuenta que sus maridos e hijos no llegaron con nosotros.
10:45 Todos acordaron que con la luz del día saldríamos a buscarlos cuando nos acercamos para mirar en donde habían quedado aquellos cuerpos. La sangre y despojos de un ser humano estaban regados por varios metros del monte. Lo único que encontraron de Vicente fue la cadena de oro con la imagen de la virgen que siempre llevaba puesta, en la cual hasta en estos días el abuelo aún conserva, no deben engreírse de las protecciones. Puesto que éstas deben haber sido especialmente dedicadas a su portador, de otra manera no sirven. Se dio sepultura a los restos que quedó de aquellos hombres. Con los días salieron jacobo y Martín del Pueblo para ir con las autoridades para que les ayudaran a cazar a aquel monstruo que les estaba quitando la tranquilidad del pueblo. Así vivieron por casi un mes más en el pueblo. Nadie salía por las noches, aunque se escuchara que sus animales en los corrales fueran atacados y amanecieran sin vida. Nadie se atrevía a asomarse siquiera fuera de su casa. El peor error que cometió adelaido fue resguardar una noche dentro de su casa, los pocos animales que le quedaban en mitad de la noche.
12:19 Gritos de personas irrumpieron el silencio de la noche. Armados, los hombres salieron de sus casas para ayudar a adelaido al entrar a ella. No podían creer lo que miraban. Era una criatura similar a un gran gato de color oscuro, pero pareciera que estuviera mezclado con reptil y tenía plumas, al igual que una especie de púas por todo su cuerpo. Colmillos enormes, ojos rojos y garras como cuchillos, además de orejas puntiagudas y una cola larga con una especie de espina afilada en la punta. Aquello salió de la casa rumbo al monte. A la mañana siguiente, aquel hombre con la ropa rasgada no dijo absolutamente nada.
13:13 En una de las carretas se miró pasar con los pocos muebles y con su familia, abandonando el pueblo para ya jamás regresar. A partir de ese momento ya se escuchaba en todo el pueblo que aquello era el mismo diablo que se hacía presente en el lugar. Los testigos dijeron que esos animales no tenían orejas ni cola, otros que le faltaba pelo en su cuerpo. Muchos daban la descripción de aquel animal de diferentes maneras, pero quienes le vieron concuerdan en la descripción real de la criatura. Era similar a un gran gato de color oscuro, pero pareciera que estuviera mezclado con reptil y tenía plumas, una especie de púas en su cuerpo y grandes colmillos, al igual que ojos rojos, garras como cuchillos.
14:13 Lo cierto es que aquello no era ni un puma o lobo, como todos pensábamos o como muchos creían, no, eso era algo más, lo que tenían de hermosos los alebrijes, este ser lo tenía de imponente y espantoso. El asunto se agravó más cuando en diferentes rancherías, en una noche atacaron al ganado, matando a 3 trabajadores en uno de ellos. Por alguna razón, yo no lograba conservar la calma. La imagen de aquella noche me causaba las más horribles de mis pesadillas. En ellas escuchaba a Vicente gritar imágenes de cómo había sido destrozado por aquel animal. Me despertaba empapado en sudor.
15:04 Quería largarme de aquel pueblo, pero el deseo de venganza me tenía atado a este lugar. A las 2:00 semanas de lo acontecido al pueblo llegaron 2 hombres 1.1, aspecto típico indígena de alguna región, el otro con una cicatriz que le cruzaba gran parte de su rostro del lado derecho. El hombre se presentó diciendo que él no venía a cazar animales que bajaban de las sierras en busca de alimentos, lo que el cazaba era nahuales. Y aquello que estaba por los alrededores no era un simple lobo animal que cazaba para alimentarse. Aquello era un nahual.
15:55 Poco hablaba aquel hombre, pero el otro era más servicial para hablar con él haciendo el recorrido de día. Aquel hombre dijo ser un curandero. Me explicó a lo que se dedicaba y el porque acompañaba al cazador. El cual se llamaba Eduardo merino, un nahual le había matado a su esposa que estaba embarazada de su primer hijo. Ellos vivían en el estado de Querétaro, salvó la vida de aquel hombre y es por eso que va cazando aquellos nahuales que van dejando a su paso desolación en los hogares. Me explico que no todos hacen daño a las personas. La transmutación solo sucedía cuando el sol se empezaba a ocultar un verdadero nahual.
16:46 Es una criatura fantástica creada por el Dios Tezcatlipoca. Se convierte en una especie de alebrije similar a un gran gato de color oscuro, pero pareciera que estuviera mezclado con reptil y al igual que tuviera plumas con una especie de púas. Además de orejas puntiagudas y una cola larga, todas las formas de estas criaturas son diferentes. Como aquella noche se volvió a reorganizar un grupo de hombres guiado por el cazador, muchos tuvimos miedo de volver a encontrarnos con aquel ser, otros con miedo de morir, pero yo con la venganza de ver morir a aquel que mató a mi amigo.
17:37 Mientras casi todos cabeceaban por el sueño, Félix escuchó un ruido muy extraño. Con voz apenas audible, pronunció mi nombre señalando el lugar de donde escuchó aquel ruido. Los demás, lejos de estar despavoridos, estaban muertos de miedo, inmóviles ante lo que se estaba acercando desde el lado del arroyo. El cazador y el chamán se mostraban bastante seguros de sí mismos, ni siquiera intentaban ocultarse de aquel animal. Ninguno se los quitaban de los ojos de algún punto fijo.
18:18 A pesar de estar todo oscuro. De la nada salió aquel náhuatl destrozando a cuanto hombre se encontrara en su paso. Todos empezaron a dispararle, pero aquel ser pareciera no detenerlo nada. El cazador, con una paciencia que nunca había visto en un hombre, apuntaba su arma. De alguna manera, aquella bala le destrozó gran parte de su pecho. Derrumbándolo a lo lejos se escuchó un fuerte aullido de un animal herido. Otro animal se venía acercando por alguna parte.
18:58 Quizá rodeándonos sin que alguno de nosotros lo viera. Otro de los hombres notó que a lo lejos, entre los matorrales, se estaba ocultando. Lo que lo delató fue el ruido de sus pisadas al quebrar una rama. Al ocultarse, el cazador emprendió la búsqueda de aquel animal. Recordé a mi amigo Vicente y salí detrás del cazador. Quería ver cómo mataba a aquel náhuatl. Ver aquello que mató a mi amigo. Al llegar junto a él, este cazador apuntó su arma al nahual. Aquel ser extendió su pata trasera como suplicando que no lo matasen, pero eso no detuvo al cazador rezando una letanía en dialecto y sus signos en el suelo, y disparó su arma a varias veces. Primero en las patas, luego al lomo y después al Costillar, pues a un nagual no se le puede matar de frente. Los 2 tiros finales fueron en las costillas. Mientras veía con izar al engendro, le dio finalmente el tiro de gracia en la cabeza y finalmente el monstruo murió. Los rezos de los blancos de nada sirven, pues los dioses con los que pactan son los que adoran los indígenas. Se debe saber eso para entender
20:32 cómo acabarlos, porque de hecho no era una sola criatura, sino 2. Los que los cazadores mataron esa noche arrastraron los cuerpos de los nahuales hasta el pueblo, colocándolos frente a la Iglesia. Ya había amanecido. Aquellos cuerpos que tenían forma de seres bestiales, como los que se observan en los Códices Aztecas y mayas, amanecieron como cuerpos de un hombre y una mujer, pero aún con rasgos animalescos, nadie de los presentes podía creer lo que estábamos presenciando.
21:15 Nadie conocía a esos 2 jóvenes que estaban sin vida frente a la multitud aterrada y curiosa. Esa noche de la cacería perdieron la vida varios hombres, entre ellos Don Teodoro y el párroco de la Iglesia. El pueblo y sus alrededores se vistieron de negro por el luto de varias familias. Caminaron por la calle principal con pasos lentos. El cazador y el chamán salieron del pueblo rumbo a otro lugar a seguir con su labor, librar a algún pueblo del asedio de los nahuales. Para el profesor Agustín fue imposible olvidar lo que había vivido esa noche, lo que había pasado en aquel poblado desolado.
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