El Autobús Que Nunca Debió Detenerse Aquella Madrugada
Dejanos 5 Estrellitas y no Olvides SEGUIRNOS...🎙️ Relatos de Terror Reales por Inframundo Relatos
Historias mexicanas de apariciones, carreteras, brujas, traileros y sucesos paranormales basados en testimonios reales.
Este episodio es una recopilación profunda y oscura narrada con estilo cinematográfico y ambientación realista, diseñada para provocar tensión, miedo y ansiedad nocturna. Prepárate para vivir experiencias que marcaron para siempre a quienes las enfrentaron.
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🔎 Temas de este episodio
Historias paranormales reales
Relatos de terror en México
Relatos de carretera
Relatos de traileros
Brujas reales en México
Terror narrado en primera persona
Relatos para no dormir
Misterio y sucesos inexplicables
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0:00 Muy buenos días madrugadores. Los saluda Inframundo a todos ustedes que van rumbo al trabajo, a la escuela o cualquier compromiso. Gracias por escucharme entre vagones, estaciones y el movimiento de la ciudad. Aquí arrancan las historias sin más comenzamos. Buenas noches a todos amigos de Inframundo.
0:44 Espero que tengan tiempo para narrar mi relato. Si lo hacen, quiero mandar un saludo a Jaime, mi hijito, que me convenció de relatarles. Todo esto recuerdo claramente aquella noche, cuando me encontré con una experiencia aterradora y sobrenatural. Estaba caminando sola por las oscuras calles de mi vecindario. Sumida en mis pensamientos, cuando me acerqué a una figura solitaria sentada en un banco, la mujer parecía estar esperando a alguien y pensé que sería amable ofrecerle compañía. Por esos días trabajaba como afanadora en una compañía de seguros y por lo regular terminaba mi turno tarde, aunque no tanto como para que no pasara el autobús en ese momento. Me acerqué y con una sonrisa comencé una conversación casual. La mujer respondía con voz suave y educada, hablando de su vida y de sus experiencias.
1:48 Nada parecía fuera de lo común hasta ese momento. Sin embargo, a medida que nuestra charla continuaba, empecé a notar detalles extraños. Sus respuestas eran vagas y evasivas. Y a veces parecía desconectada de la realidad, como mirando a una distancia, sin sitio alguno, llevándola a la nada, casi como si lo que me estaba diciendo fueran recuerdos muy lejanos, desprovistos de toda lógica que pudiera ayudarnos a discernir que estaba pasando. También noté que no emitía ningún tipo de sonido al respirar, como si sus palabras flotaran en el aire sin pasar por sus labios.
2:33 Tenía un color muy pálido en la piel, los labios casi azules por la forma en que los apretaba, con una fuerza inusitada en oraciones que parecerían ser de lo más tranquilas. A pesar de mi creciente incomodidad, decidí no mencionar nada y seguir adelante con la conversación. Fue entonces cuando la mujer mencionó algo que me heló la sangre. Comenzó a hablar de su propia muerte como si fuera un evento pasado y superado. Me quedé atónita y mi mente luchó por procesar lo que estaba escuchando. Al principio me reí un poco de forma nerviosa, como diciéndole que era sólo una broma lo que estaba expresando, pero la mujer ignoró mi comentario y siguió con lo que estaba diciendo a medida que la conversación avanzaba. El entorno a nuestro alrededor se volvía más extraño y funesto. La atmósfera se cargaba con una energía que hacía que me sintiera inquieta.
3:43 Fue cuando mi corazón comenzó a latir de manera descontrolada y frío, que recorría toda mi anatomía, como si alguien me estuviera pasando un hielo por la espalda. En ese momento la mujer se volvió hacia mí y sus ojos se clavaron en los míos. Pude ver el vacío y la desolación en su mirada carente de vida, como si estuviera atrapada en un estado de tormento eterno. Fué entonces cuando su voz se volvió más profunda y cavernosa generándome un helado escalofrío que me recorrió por todo mi cuerpo. Me dijo en un tono horrendo que me dió un miedo terrible, que había cometido un error al hablar con ella. Que no pertenecía a ese mundo y que los que se cruzaban en su camino tendrían que sufrir las terribles consecuencias de lo que pasaría con sus almas.
4:43 El terror se apoderó de mí mientras me quedaba paralizada en el lugar. La mujer se desvaneció ante mi mirada atónita, dejando solo el eco de sus palabras retumbando en el aire. Me alejé tambaleándome del lugar. Sintiendo como si algo me persiguiera, estaba por tomar un taxi. Cuando el autobús finalmente pasó por la parada. Me Subí hecha una flecha y me senté al lado del chofer. Como era normal. A esas horas era la única pasajera. No sé que me poseyó, pero comencé a contarle todo lo que me había pasado.
5:24 Era casi un extraño ese hombre, pero con un gesto amable, me dijo. Que esa mujer se aparecía seguido en esa parada, que de hecho me recomendaba que no me quedara ahí mucho tiempo, porque era común que asaltaran a las personas en esa zona. De hecho, ese fue el caso de la dama. Al parecer la habían degollado en esa parada unos meses antes, luego de lo cual comenzó a aparecerse y a amenazar a las personas con consecuencias horribles. Vio que me puse muy nerviosa, a lo que añadió que su madre le había dicho que eso se resolvía dedicando oraciones a las ánimas del purgatorio, a lo que él lo había hecho por si las dudas, y nunca le había pasado nada malo pese a trabajar cerca de tantos entes.
6:18 Entonces me compartió una estampita con la oración y me puse a Rezarla todo el camino a casa. Desde ese momento le pedí a mis hijos que pasaran por mí al trabajo y no he vuelto a encontrarme con nada sobrenatural. Desde aquel día evito cualquier encuentro con extraños solitarios y sigo adelante con cautela en las sombras de la noche. Aquella experiencia me enseñó que hay fuerzas más allá de nuestra comprensión y que a veces. La apariencia engañosa puede ocultar la verdadera naturaleza terrorífica de alguien. Saludos a todos los suscriptores del canal. Este relato me sucedió por no fijarme bien en que terrenos andaba.
7:21 Era una noche fría cuando decidí abordar un autobús desconocido. Normalmente habría esperado a mi ruta de siempre. Pero ese vehículo decía que iba en la misma dirección que el otro y, para serles honesta, estaba agotada y sólo deseaba llegar a casa lo más rápido posible. Sin embargo, a medida que el autobús avanzaba por las calles desoladas, me di cuenta de que algo no estaba bien. El conductor del autobús parecía ser un hombre sombrío, con ojos sin vida. Y con una gran sonrisa siniestra que le abarcaba su rostro. No había nadie más en el vehículo, lo que me hizo sentir incómoda.
8:07 Además de que parecía que no se iba a detener por ningún motivo. Varias personas le hacían la parada y él simplemente se pasaba de largo. Traté de ignorar mi creciente inquietud y me aferré a la esperanza de que me llevaría a mi destino. Como cualquier otro autobús que había tomado antes. Pero poco a poco, el miedo comenzó a trepar por mi cabeza hasta convencerme de que estaba en una situación especialmente mala. A medida que el tiempo pasaba, me di cuenta de que las calles se volvían cada vez más desoladas y oscuras.
8:48 Los edificios se desvanecían lentamente. Dejando paso a un paisaje sombrío y desconocido, las luces de la ciudad se extinguieron. Sumiéndome en una negrura espeluznante, el autobús continúa avanzando por un camino cada vez más estrecho y retorcido. No había señales de vida, sólo la sensación de que nos estábamos adentrando en un destino incierto. Mi corazón se aceleró y un escalofrío recorrió mi espalda. Estaba claro que ya no me encontraba en el rumbo que debía tener. Saqué mi celular con discreción y busqué la manera de contactar a los servicios de emergencia, pero no había quien pudiera responderme.
9:36 Miré por la ventana y vi figuras borrosas que parecían moverse a la misma velocidad del autobús como si fueran unos guardianes. Custodiando a que ninguno de los pasajeros descendiéramos antes de llegar al que pareciera nuestro último destino, gritos y lamentos provenientes de todos lados llenaban el aire y sentí una presencia Maléfica a mi alrededor. Me pregunté si este autobús había sido llevado a algún tipo de dimensión siniestra y retorcida, si lo que realmente estaba pasando. Era algo mucho más aterrador que simplemente encontrarme en una especie de secuestro exprés desesperada por escapar de aquel terrorífico viaje.
10:27 Y sin saber bien qué hacer, pensé que quizá podría resolver todo eso de forma pacífica. Me acerqué al conductor y le pregunté dónde estábamos y cuándo llegaríamos a mi destino, pero solo obtuve una risa macabra como respuesta. Seguida de unas palabras sin sentido alguno en las que me indicaba que en ese momento ya no podría llegar a ningún lado, que ahora era parte de las tantas almas torturadas por ese camino horrendo al infierno mismo. El pánico se apoderó de mí mientras me alejaba del conductor y me aferraba a la esperanza de que todo esto fuera sólo una pesadilla. Pero cada intento de despertar fue en vano, ya que el autobús continuaba su avance inexorable hacia lo desconocido. Las horas pasaron, pero el tiempo parecía haberse detenido. En ese oscuro viaje me sumergí en una sensación de desesperación y claustrofobia, sintiendo que mi destino estaba sellado y que nunca escaparía de aquel autobús que me llevaba a un lugar horroroso.
11:41 El autobús se detuvo en medio de la nada. Después de bajar poco a poco la velocidad, las puertas se abrieron lentamente, revelando una oscuridad aún más profunda y aterradora. Con el corazón en la boca, salí corriendo del vehículo, sintiendo un alivio momentáneo al dejar atrás aquel transporte infernal. Sin embargo, me di cuenta de que estaba perdida en un mundo que. Parecía haber sido abandonado por el tiempo y la vida. El destino fantasma al que me habían llevado era un lugar sin esperanza, donde el miedo y la soledad se apoderaban de todo, donde cientos de personas vagaban, al igual que yo.
12:28 Desesperada, comencé a rezar la oración de San Benito de San Miguel de la Virgen de Guadalupe. Pedí profundamente con el corazón. Que todo lo que estaba pasando terminara después de todo. Era una buena persona y podría ser una mejor. Prometí dedicarme a la caridad de ese momento en adelante y lo hice tan de corazón que mientras me encontraba haciendo esos rezos, de pronto vi frente a mí a un hombre muy viejo. Parecía que tenía la edad del mundo, tenía una barba larga y me levantó con manos suaves. Me dijo que no me preocupara, que todo estaría bien, pues con su mano, señaló.
13:13 Hacia adelante pasamos por ese torrente de luz y así como entré en ese mundo de pesadilla. En pocos minutos estaba al borde de la carretera por el kilómetro 31 de la carretera a Toluca, estaba condenadamente, lejos de donde se supone que debería haber pasado mi autobús. Pero al menos me encontraba con vida. Después de eso, cumplí con mi promesa y dedique todo lo que pude a mantenerme en el mundo de la caridad. Me volví voluntaria de varias asociaciones y me mostré más que dispuesta para poder ayudar a quien lo necesitara. De hecho, por eso les comparto este relato que se que parecería algo de locos.
14:05 Pero finalmente. Es lo que quisiera que no le pasara a nadie más en ningún momento. No tengo explicación de lo que me pasó, pero sé que fue real porque el miedo que sentí y encontrarme a kilómetros de distancia del sitio original donde debería estar, me hicieron saber que hay cosas mucho más horripilantes que tener que pagar el taxi o esperar a que pase el autobús correcto. Gracias por contar mi experiencia.
14:51 Hola a todos. Me llamo Arturo y tengo 30 años cuando me sucedió la experiencia que les voy a contar. Apenas tenía la edad de 20 años y estaba trabajando en un sitio de hamburguesas que aunque no cerraba tan tarde, no me dejaba muchas opciones de transporte para llegar a mi casa. En esos años aún vivía con mis papás. Era una noche calurosa y horrible de verano cuando decidí abordar un autobús. Estaba tan agotado y deseaba llegar a casa lo más rápido posible. Que no me di cuenta que el autobús que abordé nunca lo había visto pasar por esa parada, además de que tenía mucha hambre, porque en esa ocasión no hubo sobrantes en el restaurante. Así que no hubo manera de poder consumir algo de las hamburguesas en lugar de que las tiraran. Le pregunté al chofer si iba en mi dirección y dijo que me podría dejar cerca de una intersección a partir de la cual podría irme caminando a casa.
16:00 Pensé que no era un trato tan malo, así que me puse en un asiento a medio del bus. Sin embargo, a medida que avanzaba por las calles ya desoladas. Me di cuenta de que algo no estaba bien. El frío de la noche se hizo presente en el autobús mientras avanzábamos a través de una solitaria avenida. Se me hizo raro que no hubiera gente, puesto que no era tan tarde. Quizá tenía que ver con que era fin de semana y no mucha gente estaba dispuesta a trabajar en ese momento. Era tarde y sólo unas pocas almas valientes. Habíamos decidido tomar ese último autobús hacia casa sin saber lo que me esperaba.
16:47 En ese viaje fatídico, saqué mi teléfono de la mochila para ver los mensajes que tenía y navegar un poco en Internet antes de dormir un rato para poder ganarle horas al día. A medida que avanzábamos, comencé a sentir una extraña sensación de malestar en el ambiente. Mire alrededor, pero. No había señales de alarma, así que decidí descansar un poco más con tal de mantenerme dormitando. No me importaba que el conductor nos llevara al mismo infierno. A veces la vida es bastante difícil y por esos tiempos estaba pasando por un periodo así, de manera que me podría haber muerto en ese mismo instante. Y las cosas no habrían dolido tanto como pensar en que, pese a lo que me esforzaba, no hacía ni el salario mínimo. Me consolé pensando que al menos podría darle algo a mi mamá y pagar un tanto de la universidad. Con esa poca cantidad, el ambiente se volvió denso, opresivo y un escalofrío recorrió mi columna vertebral. Miré alrededor.
18:02 Y me di cuenta de que no éramos los únicos pasajeros en ese autobús. Una figura oscura y borrosa estaba sentada al final del pasillo, observandonos fijamente. Cuando Subí no lo había notado, pero instintivamente me metí el celular dentro de la camiseta con la esperanza de que ese hombre no se lo llevara. No tenía certeza alguna, pero tenía pinta de ser un ladrón o algo similar. Ya me habían asaltado infinidad de veces, así que como dicen por acá en México ya me la sabía. Mi pulso se aceleró y un sudor frío cubrió mi frente.
18:45 Aunque traté de apartar la mirada, no podía al cabo de unos segundos que parecieron interminables. Pude girar mi cabeza hacia delante, pero aún así sentía que sus ojos parecían seguirme. Quise ignorarlo por completo porque aún no me pagaban la quincena y apenas llevaba los últimos 100 pesos que me quedaban para comprar boletos de metro u otro tipo de transporte. De repente, el autobús se sumió en la oscuridad total y sólo una débil luz de emergencia iluminaba el camino. Un grito Resonó en el interior del autobús rompiendo el silencio de la noche.
19:32 Me giré hacia la fuente del sonido y me encontré con un pasajero que estaba siendo arrastrado hacia atrás por una fuerza invisible. Sus manos se aferraban desesperadamente a los asientos, dejando marcas en el cuero mientras luchaba por mantenerse a salvo. Entonces salgo dentro de mí. Supo que eso no era resultado de un asalto normal. Era mucho peor y no había manera de que nos libráramos de esa cosa con tanta facilidad. El pánico se apoderó de todos nosotros rápidamente. Uno de los pasajeros que iba más adelante fue corriendo en dirección del chofer para poder avisarle que algo extraño estaba pasando. Pero en ese momento un par de brazos muy largos salieron de la penumbra y lo tomaron.
20:25 Metiéndolo hasta el fondo del Bus no tenía idea de cómo no nos escuchaba el conductor, a menos que él también supiera lo que estaba pasando. O quizá era cosa de la música a todo volumen que llevaba prendida en la radio gritábamos tratando de buscar una salida de aquella pesadilla. Pero el terror alcanzó su punto máximo cuando la figura sombría se levanto lentamente de su asiento. Y con cada paso que daba hacia nosotros, sentíamos una opresión más intensa en nuestros pechos. No había rastro de los otros pasajeros. Era como si se los hubiera tragado la Tierra misma. Nos dijo en una voz profunda y horrenda que guardáramos silencio que las cosas pronto terminarían si nos portábamos bien.
21:18 Conocía bien esas palabras. Pero no tenían sentido. Luego de lo que había pasado con los 2 hombres, una luz iluminó repentinamente el interior del vehículo, dejándonos ver que al fondo de los asientos habían quedado 2 cuerpos hechos carne molida. Era una pesadilla en toda la extensión de la palabra. Una señora no pudo evitar gritar como una loca al darse cuenta de lo que había pasado para simplemente. Ser jalada por otro de esos brazos escalofriantes a la parte trasera, un choque húmedo y el crujido de sus huesos, además de los gritos ahogados, nos dejó ver que ella no había sobrevivido a lo que sea que había sucedido. En ese momento, el hombre se acercó y extendió una mano hacia uno de los pasajeros exigiendo sus pertenencias. Su rostro desfigurado y su voz lúgubre resonaban en nuestros oídos, obligándonos a obedecer.
22:27 No había manera de huir a ningún lado. Nos encontrábamos a merced de este ser y si no queríamos terminar como la anciana o nosotros tendríamos que sacar todo lo mire con odio por todo lo que nos estaba haciendo. Era una frustración profunda que no me dejaba en paz. Mi mente daba vueltas alrededor de la idea de salir de ahí corriendo. El asalto continuó durante unos angustiantes minutos hasta que por fin el conductor se dio cuenta de lo que pasaba. Paró el camión de pronto, haciendo que todos nos estrelláramos contra los asientos, pero el ser no se movió 1 cm.
23:10 Enseguida el conductor prendió todas las luces y luego. Se fue corriendo en contra de la aparición con una llave de cruz en la mano. Le metió un par de golpes para después darse cuenta que estaba golpeando a la nada porque la figura oscura se desvaneció en la nada, dejando atrás un aire cargado y un grupo de pasajeros aterrados. Con todo iluminado, nos dimos cuenta de que los otros pasajeros simplemente estaban inconscientes. En la parte trasera del Bus, al parecer, no hubo un derramamiento de sangre tan perverso como habíamos pensado antes. Estaba mareado y me sentía muy mal, así que el conductor nos llevó a la estación de policía más cercana para que diéramos parte de lo que pasó.
24:05 A medida que salimos del autobús, nos dimos cuenta de que habíamos sobrevivido a una experiencia de lo más extraña. Algo sobrenatural. Nuestros corazones aún latían rápidamente, pero el alivio nos inundaba. Nos abrazamos unos a otros sabiendo que nunca olvidaríamos esa noche de terror en la que un fantasma nos había asaltado en un autobús solitario. Obviamente nos dijeron que estábamos locos y lo anotaron como un asalto con un modus operandi extraño. Ellos pensaron que habían rociado algo en el ambiente que nos hizo alucinar a todos, pero yo no me creí esa explicación en lo más mínimo.
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