Jan. 3, 2025

DEMONIOS en la GASOLINERA

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Inframundo Relatos De Terror
DEMONIOS en la GASOLINERA

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0:00 Demonios en la gasolinera por ezequiel Rodríguez, madrugada, gris oscuro pavimento de una carretera del estado de México, frío entorno de un mar de pensamientos inocentes, de sueños que sin saber, serían frustrados conduciendo hacia un destino incierto. Alejado de todo lo que mi imaginación pudiera dibujar en mi mente, así me siento hoy al momento de escribirles el ambiente en el que me encontraba, matices de una noche malvada en todos sus aspectos que ingenuamente menosprecié al negar lo que mi instinto de trailero me iba advirtiendo. Así es como.

0:57 Les voy a narrar mi relato, en el cual viví aquello catalogado como lo que jamás se olvida, lo que deja huellas tatuadas en lo más profundo del alma, lo que cambia la vida para siempre, para así sepultar en el pasado la lúcida creencia de que el mal no existe erróneo concepto cuya drásticas consecuencias. Pueden hasta arrebatar la vida de un ser querido. Marcelo fue mi compañero en la prepa. Una vez que finalizamos esta por cosas del destino, a cada quien le tocó tomar rumbos diferentes. También yo permanecí ausente por varias décadas y es por eso que cuando aquella noche lo encontré en el lugar menos pensado, mi alegría fue inmensa.

1:56 Mi nombre es Ezequiel Rodríguez y esta es mi historia. Lo encontré trabajando de empleado en una gasolinera, una que antecedía a una ciudad que me quedaba en el trayecto. No podía creer que fuera el ciertamente estaba igual que como lo recordaba, pero como habían pasado tantos años sin verlo. No dejamos pasar la oportunidad para platicar un buen rato, me contó que se fue de la ciudad donde vivíamos por cuestiones familiares, que desde hacía poco estaba trabajando en esa gasolinera y que estaba a punto de convertirse en padre, imagínense esa escena, 2 sujetos con más de 40 años de edad platicando como 2 adolescentes.

2:50 Pero de llevarse décadas sin verse, intercambiamos los número de teléfono. Y cuando ya estaba a punto de despedirme de él, sucedió aquel supuesto tierno evento. Un trío de niños de unos 10 años de edad aproximadamente, se acercaron a nosotros para ofrecernos unos dulces que vendían. Nunca me gustó dejar pasar esa clase de oportunidad para ayudar a quienes más lo necesitan, así que me volví a subir a mi tráiler, tomé mi cartera y le compré lo que traían, así que me volví a subir a mi tráiler.

3:34 Tomé mi cartera y les compré lo que traían. El brillo en sus ojos rebosando de alegría. Fue incomparable lo que por supuesto. También a mí me alegró, así mismo vi a Marcelo sonreír en tanto observaba a los 3 niños corriendo, seguramente felices por la venta, me despedí de mi amigo, prometiéndole que cada vez que pasara por esa gasolinera, independientemente si necesitará combustible o no, me detendría para que pudiéramos platicar al menos 1 poco. Me marché, no sin antes dejarle algunos dulces, ya que para mí eran bastantes.

4:20 Pasaron 2 semanas más para recién volver a verlo, eso debido a que el trabajaba en el horario nocturno. Les juro que me sorprendió. Apenas llegué a la gasolinera y lo vi, pues su estado era muy distinto a como lo había visto la vez anterior. Literalmente parecía estar enfermo. Se notaba leguas que había bajado de peso y que no tenía la misma fortaleza que antes. Incluso en su rostro tenía plasmada esa anomalía. Su piel era más clara que de costumbre y en sus ojos reflejaba un dolor que intentaba disimular como les narré.

5:04 Al principio del relato. Éramos amigos desde la adolescencia nos conocíamos muy bien. Quizás por eso él se sincero conmigo, ni bien le cuestione que le sucedía. Bajo la mirada lanzó un suspiro para, a continuación, enfocar sus ojos en los míos y en tanto estos empezaban a humedecerse. Comenzó a contarme lo que jamás pensé que escucharía alguna vez. Me preguntó si recordaba a los niños de los dulces, aquellos a quienes les compre toda la mercancía. Y la compartí con él, pues estos y de la nada empezaron a aparecerse en sus sueños, convirtiéndolos en verdaderas pesadillas.

5:54 Paralelamente a ello, comenzó a sentirse mal de un día para otro. Ya no había alimento que pudiera digerir, ya que a todo lo devolvían y bien terminaba de comer. Lo mismo empezó a suceder con los líquidos y a esas alturas nada más podía beber agua. Al preguntarle si fue al médico para que lo revisaran, me respondió que sí, que ya le iban haciendo varios estudios, pero hasta ese momento nada bueno arrojaban. Era como si simplemente se tratara de algo que había comido y le había caído mal. A lo que el culpó a los dulces que vendían esos niños. Lo único que se me vino a la mente en ese momento fue preguntarle si buscó a los pequeños. Eso pensando que tal vez sus padres fabricaron los dulces de una forma poco salubre.

6:54 Pero él se lanzó con una pregunta que me hizo caer en cuenta que lo malo que le estaba pasando se trataba sólo de él. Me preguntó si yo también comí los dulces y si es que me cayeron mal. La respuesta fue obvia, yo me encontraba en perfectas condiciones. Es más, también mi esposa e hijos comieron de ellos y no tuvieron ninguna clase de consecuencia. Agregó que eso fue lo que más lo preocupó, ya que su esposa embarazada también comió los dulces. Pero que gracias a Dios nada malo le paso ni a ella ni al bebé en camino. Sin embargo y al volver a referirse de aquellos 3 niños, me compartió algo que me hizo sentir escalofríos. ¿Fué como si muy dentro de mi ignorancia, cuál era el propósito?

7:50 Pero que a la vez sabía perfectamente como terminaría todo. Según Marcelo, al preguntarle Asus compañeros si vieron a los niños merodeando por la gasolinera, estos respondieron que no e incluso le aseguraron que jamás vieron a 3 pequeños, tal como los describió. Peor aún, juraron que cuando esa madrugada tuvimos el encuentro entre ambos, ni siquiera los vieron en la gasolinera junto a nosotros. No sabía que decirle para calmarlo. Al menos quería quitarle ese temor que se le estaba notando, ya que difícilmente haría algo contra el dolor que expresaba. Le pregunté qué haría ese fin de semana, que si quería, nos podíamos reunir de nuevo.

8:46 Un espacio de reserva natural había al lado de la gasolinera y no sería mala idea. De que pasáramos una jornada en familia, el aceptó gustoso, ya que quería conocer a mi esposa e hijos y de igual forma quería conocer yo a su amada. Así fue que en esa ocasión me despedí planeando el nuevo encuentro con él, pero no pude evadir ese sentimiento de agobio debido a su mala condición. Ese domingo nos reunimos en el lugar indicado un poco antes del mediodía y excepción de él nosotros almorzamos sin inconvenientes, luego nos dispusimos a platicar en tanto mis hijos corrían por los alrededores. Fue justamente mi hijo mayor quien corriendo desesperado hacia nosotros, nos dijo aquello que me hizo sentir nuevamente ese escalofrío.

9:49 Un grupo de niños aparecieron desde el monte y se acercaron a ellos para invitarlos a jugar. Por alguna extraña razón, mi hijo mayor sintió desconfianza y se negó. Ante esa reacción, los desconocidos amenazaron con llevarse a mi hijo menor y cuando se abalanzaron contra él fue que su hermano vino a nosotros a pedir ayuda. Vi el rostro de Marcelo Palidecer cuando mi hijo dijo que. Los niños eran 3 y al describir sus vestimentas fue mucho más espeluznante que ya que coincidían con los 3 niños de los dulces.

10:30 Gracias a Dios no tardamos en encontrar a mi pequeño, pero no estaba en el monte ni en ningún lugar por donde lo buscamos. Primero estaba ahí mismo, en la gasolinera, en un viejo cuarto detrás de la construcción. Se encontraba aterrorizado, apenas podía hablar entre lágrimas. Nos contó que esos 3 niños no le hicieron daño alguno, pero lo amenazaron con llevarlo al infierno. Junto con ellos está además decir que de inmediato nos marchamos del lugar y no volvimos jamás. Mi hijo tardó más de una semana para recién recuperarse un poco del miedo. Justo el tiempo que transcurrió para que yo volviera a pasar por la gasolinera en un viaje y encontrarme otra vez con mi amigo.

11:25 En esta ocasión quedé estupefacto al verlo. Su Estado ya era deplorable, tan así que me costaba similar como lo veía. Estaba sentado a un costado de la playa del estacionamiento. Prácticamente no estaba trabajando. Pero quería de igual manera estar ahí, ya que la empresa estaba cubriendo los gastos médicos de los tratamientos que le hacían. Una vez más me habló de esos 3 niños que lo soñaba todas las noches y que sentía sus presencias. Apenas llegaba a la gasolinera como si estos estuvieran ahí, esperándolo. Cuando le pregunté sobre cómo iban los estudios médicos me respondió negativamente y tal vez fue eso lo que le hizo perder la paciencia por unos instantes, ya que no tuvo control al lanzarme aquellas palabras que nunca había escuchado en él, fueron maldiciones, pero de esas fuertes, grotescas, maldijo de lleno a esos 3 niños. Y me confesó que aquella noche, cuando estos se aparecieron en la gasolinera para ofrecer los dulces, él estaba a punto de echarlos, pero se detuvo cuando vio que yo me apiadé de ellos. Creo que nunca antes había

12:55 estado en una situación así. Sinceramente, no sabía qué decir, o al menos algo que hacer para calmar su enojo. Creo que fue el mismo silencio de mi parte el que lo ayudó, pues de la nada guardó silencio para a continuación pedirme disculpas por irritarse de esa manera. Pasados unos minutos me pregunto si no tendría problemas con mi trabajo. Al quedarme ahí con él le mentí al decirle que no, que tenía tiempo de sobra y que me gustaba descansar en esa gasolinera. Esa fue La Última Vez que él fue a trabajar. Al día siguiente tuvo una recaída y debió ser internado en un hospital, pero ese no fue mi caso, ya que volví de nueva cuenta a la gasolinera noches después, cuando una madrugada decidí estacionarme ahí para descansar un rato antes de continuar, recuerdo que había varios traileros en el lugar, todos de igual manera, descansando. Hubo uno a quien reconocí un excompañero que tiempo antes trabajó conmigo, pero que ahora lo hacía para otra empresa. Junto con él conversé un rato y luego cada quien se fue a su tráiler a descansar.

14:21 No pasó mucho tiempo para que de la nada sonarán 2 disparos haciendo eco en el entorno. Rápidamente me bajé de mi vehículo para saber qué es lo que ocurría. Se trataba precisamente de ese ex colega quien, en un Estado tembloroso, sostenía un arma en sus manos. Sentí que se me erizó la piel cuando me contó que ya se hallaba acostado en el interior de la cabina y alguien tocó ligeramente el vidrio de una de sus ventanas. Al levantarse y asomarse, vio a 3 niños mirándolo desde el otro lado. Quienes en sus manos los tenían unas pequeñas cajas con lo que parecían dulces.

15:09 Eso no es para nada un motivo para bajarse de un tráiler y disparar. Pero según él, esos no eran niños, sino demonios. Una vez que se negó a comprarles, los insultó por molestarlo. A esas horas, en ese mismo instante, fue cuando los rostros de esos niños se transformaron de tal punto. En quedar como unos demonios cuyas macabras miradas expresaban amenazas y maldad hacia él. Fue por eso que actuó de esa manera. Rápidamente buscó su arma para defenderse, pero al acercarse de nuevo a la ventana ya no los vio.

15:53 Aún así, tomó valor y se bajó para buscarlos. Los vio corriendo en cuatro patas como si fueran animales. Siendo en esa circunstancia en la que disparó y Claro que en vano fueron las detonaciones, ya que estos simplemente se perdieron en la oscuridad. Los otros traileros al escuchar su relato comenzaron a marcharse. Casi todos se dieron la media vuelta con una sonrisa burlona, pero hubo uno que se quedó para hacer más preguntas sobre las apariciones. Según ese colega, ya había escuchado una historia sobre esos 3 niños, siempre se aparecían vendiendo dulces y a quienes los despreciaban, incluso con el pensamiento, estos comenzaban a atrementarlos de la manera menos imaginada. Lo turbio fue que a esa historia se la contó su abuelo, quien en vida también fue trailero.

16:54 Pero que eso ocurrió hace ya muchos años atrás, y no precisamente en la gasolinera, puesto que está aún no se había construido. Esa historia macabra tenía como origen justamente la ciudad colindante, en donde cuya leyenda se perdió en el olvido con el paso del tiempo. Así mismo le aconsejo a mi amigo que fuera a visitar a un curandero para que le hiciera una limpia. ¿Che, a que si esos 3 niños eran los mismos de la historia, de seguro volverían? Atormentarlo para ello le mencionó a un famoso con andero que vivía precisamente en esa ciudad y que si había alguien que lo pudiera ayudar, sin lugar a dudas sería él. Creo que no hace falta decirles que me resultó imposible no traer a mi mente a Marcelo.

17:51 Y teniendo en cuenta por todo lo que él estaba pasando, lamentablemente le quedaba muy poco tiempo. Fui a verlo al hospital para contarle lo que sabía, pero por desgracia no pude hacerlo, ya que en esos momentos él ya se encontraba en coma. De igual manera fui hasta esa ciudad para buscar al curandero y pedirle ayuda. Lo encontré. Pero lo que me dijo terminó de Destruirme por completo. Me narró que esa historia era verdad, que en aquellos tiempos era común que niños anduvieran en la calle y a altas horas de la noche vendiendo dulces.

18:35 En una de esas madrugadas y estando en estado de ebriedad, un sujeto los arrolló y huyó, dejándolos fallecer en el frío clima de la calle. Pero lo más espeluznante fue saber que, según los rumores que se dispersaron en esas épocas, el sujeto que los atropelló y les quitó la vida, se trataría de uno de los más adinerados de la ciudad. ¿Quién fue el que tiempo después construiría la escalofriante gasolinera en ese lugar que es donde ahora se aparecían las 3 almas de los niños para cobrar venganza?

19:17 Le pedí y le pregunté al Curandero para que ayudará a Marcelo a Sanarse. Prometió que lo haría, pero ya fue demasiado tarde. Apenas llegué a mi casa. Después de ese encuentro con el brujo. Mi esposa me contó que mi amigo acababa de fallecer de seguro. Muchos de ustedes coincidirán conmigo al pensar que es posible que las almas de esos niños hicieran eso. ¿Tal vez se trataban de espectros? Pues no se olviden que mi excompañero, cuando tuvo su encuentro con estos seres, éstos se le manifestaron como legítimamente demonios. Creo que esa es la única explicación válida, aunque jamás logré comprender porque pasó todo eso. ¿Y cuál es el verdadero motivo de esos espectros? Al mostrarse como esos inocentes pequeños cargo con la culpa de todo, si yo no hubiera estado ahí esa noche, tal vez las cosas no hubieran sucedido así, 3 niños vendiendo dulces conmueven a cualquiera.

20:31 Pero eso no significa que debas actuar sin la prudencia de siempre. Yo le di esos dulces a Marcelo, lo hice partícipe de su propia conducta. Fui cómplice del mal, acabé con su vida en esa maldita gasolinera, la que, por cierto, se mantiene en pie hasta el día de hoy.