CUATRO HISTORIAS DE TERROR EN LAS CARRETERAS MALDITAS DE MÉXICO
Muy buenos días madrugadores y buenas noches trasnochadores.
Hoy recorrerás cuatro relatos de horror ocurridos en carreteras solitarias de México, donde traileros, viajeros y conductores vivieron experiencias que jamás lograron olvidar.
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0:00 Muy buenos días en punto de las 6:00 de la mañana. A todos los madrugadores los saluda Alejandro al micrófono. Saludos, por cierto, también a todos los que ya van rumbo a la oficina revisando pendientes desde antes del amanecer. Gracias por estar aquí. Tan temprano iniciamos con los relatos. Buenas noches a todos los escuchas. Mis amigos y familiares me llaman rubé. No me dedico al transporte ni nada similar, pero a mi familia y a mí nos gusta mucho viajar por las diferentes carreteras del país.
0:44 Mi abuela decía mucho que todo lo que vemos y hacemos es lo que nos vamos a llevar a la tumba. Nada más. Eso se me grabó y como ella. Mejor invierto cada que puedo en viajes, de manera que mis experiencias de vida se multipliquen con locura. Esa ocasión nos fuimos de viaje a la sierra, queríamos ver las Barrancas del Cobre, pero estábamos debatiendo si irnos por tren o carretera, así que lo echamos a suerte. Y ganó la segunda opción. Les cuento que tengo como propósito en la vida hacer ese recorrido en algún momento. Y ese era el tiempo de hacerlo.
1:29 Vivimos en Puebla, así que la manejada iba a estar larga, pero al menos tendríamos forma de llegar a dormir en los pueblitos. De camino a ese punto estábamos entrando a coahuila cuando nos tocó pasar por una carretera rural. Al parecer la que se encontraba habilitada normalmente había sufrido daños. Comenzaba a atardecer. Pero nosotros no podíamos parar porque no estábamos cerca de un alojamiento. Llevaba en el auto a mi mujer Mariana y a nuestros 2 hijos, Paco y Pedrito. Los oficiales nos indicaron que había un punto turístico no muy lejos de ahí y que si conducíamos con cuidado llegaríamos antes de que fuera muy noche para andar por la carretera.
2:22 Tenía que confiar en las palabras de esos oficiales. Después de todo, no teníamos mucha opción, fuimos avanzando. Conforme la luz comenzaba a escasear, los alrededores de la carretera tenían montones de hierba muy crecida y seca, lo suficiente como para que si una persona se parara y las plantas le llegaran al menos a la rodilla. Mi esposa estaba cambiando las estaciones de la radio. Los niños ya iban dormidos con una manta por encima de sus cuerpos pequeñitos. Comenzó a hacer un frío impresionante. El cuerpo entero me temblaba conforme seguíamos el camino. Había olvidado sacar del maletero una chamarra o suéter para evitar esa sensación molesta, pero algo me decía que no debía parar por ningún motivo, que tenía que mantenerme con el rumbo correcto.
3:20 O podría pasar algo muy malo. Estaba algo distraído en mis pensamientos, así que me sorprendió que Mariana me jalara del brazo. Tenía la cara pálida por el miedo, el labio inferior le temblaba y tenía los ojos muy abiertos desde donde me encontraba. Sentía que su pulso estaba lo que sigue de acelerado, además de que me lastimaba con las uñas por el miedo intenso. Le pregunté que estaba pasando al tiempo que mis ojos regresaban al frente del camino y entonces las vi. Eran varias mujeres, todas puestas en una especie de círculo entre las hierbas y la carretera.
4:06 Era imposible no pasar por encima de ellas si no me detenía, así que reduje la marcha sin apagar el auto. Con las menudas luces de mi vehículo pude ver que todas ellas estaban muy delgadas. Sus rostros tenían esa forma característica de la gente extremadamente delgada, con los pómulos sobresaliendo, haciendo que los ojos se hundieran aún más en las cuencas. Los labios delgados, secos, sin vida. El tono de la piel era cenizo. Casi azul por la falta de aire o descomposición que estaban sintiendo en sus adentros. Las ropas que tenían puestas parecían atravesar varios siglos de personajes.
4:51 Algunas tenían faldones blancos o con bordados que se notaban muy maltratados, otras blusas largas de tonos vivos que parecían no haberse lavado en mucho tiempo con sendas manchas de líquido que parecía haber sido sangre en algún momento. Todas tenían los cabellos largos llenos de ramas y pedacitos de pasto, montones de plumas que se notaba que eran producto del azar y no la decoración. Mi esposa estaba por decirle a las que teníamos frente al auto que se encontraban de espaldas a nosotros, que se movieran para dejarnos pasar, pero le tomé la mano y le dije que se callara. Paré por completo el vehículo y después fui moviendo la reversa con el mayor sigilo posible.
5:44 Pero eso no bastó para que esas mujeres nos voltearan. A ver, ellas se notaban que eran las que tenían más edad. Sus cuerpos, destrozados por el paso del tiempo, emanaban una presencia aterradora. Tenían la piel surcada por llagas enormes. El tono gris de la piel hacía juego perfecto con sus ojos blancos. Los rostros carcomidos apartes de tal forma que mostraban el interior de la boca soltando borbotones de saliva negra por los agujeros que les quedaban. Una no tenía nariz, la otra no parecía poseer la parte superior de la cabeza, de la cual colgaban apenas unos trozos de cabellos largos de color negro.
6:33 Los brazos se movían debajo de la piel como temblando, como si algo escalofriante y asqueroso estuviera dentro de ellos. Cuando ese par nos notó, las otras voltearon a vernos retirando la vista del suelo. Pude ver en sus rostros una descomposición muy similar a la de sus compañeras más cercanas. Ellas empezaron a moverse. Se escuchaba el crepitar de sus articulaciones. Y tejidos como si hubieran pasado mucho tiempo sin emitir el menor esbozo de movimiento. Su motricidad era muy torpe, como la que esperarías de un muñeco que realmente no está hecho para soportar la vida cotidiana. Mi corazón empezó a latir como loco. El sudor me bajaba por la cara, cayendo sobre mis ojos, entorpeciendo la visión.
7:30 Pero fue la voz de mi mujer. La que me sacó de ese embrujo de terror que me estaban provocando las mujeres, gritó con tanto horror que me heló la sangre. Estaba luchando por sacar las manos de una de esas apariciones que trataba de tomarte el cabello a pedrito. El pequeño también comenzó a llorar y pedir ayuda. El ser, al no poderlo sacar del auto, comenzó a lanzar alaridos horribles, como si le estuvieran matando. Lo que alertó a las otras para que se movieran más rápido y nos alcanzaran. Que nos tomaran con sus dedos cadavéricos y lograran hacernos lo que sea que querían de nosotros, que por la forma en que se comportaban no creo que hubiera sido nada bueno.
8:21 Entonces supe que no podría hacer las cosas de otro modo. Les dije que se agarraran. Presioné la reversa con toda la potencia que pude y la mujer que trataba de entrar al auto salió despedida por la fuerza del auto. Después, cuando tuve oportunidad, me di una vuelta de campana y presioné el acelerador detrás de nosotros. Las mujeres nos perseguían flotando sobre la carretera, mi mujer estaba gritando como desesperada y una música de cumbia sonaba al fondo. ¿Por qué? Nadie se había molestado en apagar la radio. Me sentía enfermo, a punto de vomitar todo lo que había comido muchas horas antes, cuando finalmente la carretera federal se abrió camino frente a nosotros, pisé el acelerador con más ganas, aumentando la velocidad hasta que Mariana me dijo que las habíamos perdido. Regresamos a la última caseta que vimos y para nuestra sorpresa se encontraba en perfecto estado, sin los letreros de reparaciones que habíamos visto en un principio. Mi mente estaba dando vueltas, pero de nuevo mi esposa me trajo a la realidad, tratando de calmar a los niños con un canto suave.
9:43 Se había quitado el cinturón para abrazarlos con todo el cariño que les tenía y consolarlos. Cuando pasamos de vuelta por la caseta pregunté cómo habían resuelto tan rápido el inconveniente en la carretera, a lo que los oficiales me comentaron que no había ninguno cuando ellos cambiaron el turno. Luego les describí a los otros policías que nos habían desviado y me dijeron que no conocían a nadie del turno con esas características. Mi mente entera dio un vuelco bajo las farolas de colores que flotaban sobre nosotros. La mirada desconcertada de los oficiales me dijo todo lo que necesitaba saber que quién sea que nos había mandado por ese camino con anterioridad lo había hecho con alevosía y ventaja. Como una manera de acercarnos a esos entes malvados con intenciones que se notaba eran para que nos consumieran a pedazos o algo similar, tuvimos que estacionarnos en la tienda de la caseta y descansar un largo tiempo antes de movernos de ahí antes de que mis manos dejarán de temblar por completo y que mi familia se calmara.
11:01 Luego de que mi esposa llevara a los niños a comprar algunos juguetes y golosinas, finalmente, como pequeños que eran, no se habían quedado demasiado tiempo con el susto. Simplemente sus mentes infantiles habían compartimentado ese recuerdo y lo lanzaron a la basura para que nadie lo recordara nunca más, para que fuera una de esas cosas que piensas en situación de crisis. Que se resuelven a sí mismas porque tu mente simplemente las olvida. Prefiere la bendición de la nada a que el trauma haga estragos en la cabeza.
11:46 Buenas noches a todos. Quisiera contarles una historia que me pasó cuando iba de camino a Guanajuato, desde la Ciudad de México estaba pasando por Toluca en ese momento que tiene carreteras llenas de árboles. Cuando vi algo que no estoy seguro de que fuera totalmente natural, iba conduciendo de noche. A mi lado se encontraba mi novia, profundamente dormida. Teníamos que ir de visita con su familia ese fin de semana y para no perder el tiempo decidimos partir justo al terminar el trabajo. Así que cuando ese día salí tarde fui a mi casa por mi maleta y a dejar mi ropa de oficina.
12:30 Además de darme una ducha y pasar por ella, apenas nos pusimos de rumbo a su comunidad de origen alrededor de las 12:00 de la noche. No era mucha la distancia, pero queríamos llegar lo antes posible al hotel para luego dormir un rato y estar frescos para la visita social. No tenía la música prendida para dejarla dormir, así que simplemente. Iba viendo el camino en oscuridad. Mis faros iluminaban de forma placentera la base de los árboles al lado de la carretera. No parecía haber nada fuera de lo normal.
13:13 Habíamos pasado el famoso kilómetro 31 de la carretera, un sitio donde se cuentan muchas leyendas. Algunas de ellas son que se aparecen muchas cosas sobrenaturales y eso no me dejó tranquilo. Ya que me dan bastante miedo los fantasmas y no habíamos visto ninguno. Cuando de entre los árboles vi pasar a un venado, creo que era una hembra por el tamaño pequeño que tenía y que no poseía cornamenta, casi lo choco, pero al menos alcanzamos a librar el impacto gracias a que frené a tiempo. El problema fue que Cecilia se despertó por el movimiento desconcertada.
13:57 No nos había pasado nada y como el auto estaba detenido, me di la vuelta en su dirección para calmarla y ver que no se hubiera pegado con algo. Estaba examinando su bonito rostro cuando ella me dijo que volteara al frente con tanto apremio que pensé que había pasado algo o que venía un auto en nuestra dirección. Ahí fue cuando me di cuenta de que frente a nosotros se había posado un venado como el anterior, pero con la diferencia que tenía el cuello totalmente torcido a un lateral. La lengua estaba fuera.
14:37 Ambos nos quedamos mudos con los ojos abiertos del miedo, observando el hilo de saliva sanguinolenta que salía de la boca de ese animal después de varios minutos de vernos. En los que ambos nos quedamos quietos como estatuas, el venado Resopló aburrido y se movió de las luces hacia los árboles del lado del camino. Sin embargo, al tener la cabeza torcida no podía moverse de manera adecuada, así que se detuvo. Por un momento se paró en 2 patas y con las pezuñas del frente, Usándolas como si se tratarán de manos. Se acomodó el cuello lo mejor que pudo y se fue saltando de nueva cuenta por el susto.
15:24 Mi novia abrió la puerta para vomitar todo lo que tenía en el estómago. Avanzamos en el camino temblando, pero ya no se nos apareció nada más. Siempre me ha quedado la duda de que rayos fue lo que vimos. Saludos a todos. Tengo 18 años y esto me sucedió en una ocasión, que fuimos de viaje a una zona rural del estado de Hidalgo. Íbamos de día de campo con mi familia, pues nos encanta irnos a ver paisajes diferentes a los de la ciudad donde vivimos en Querétaro.
16:05 En ese viaje en particular no nos alejamos mucho de la carretera porque mi papá decía que no conocía bien la zona. Y no quería que nos quedáramos en un sitio muy lejos. Esto, por si acaso necesitáramos algún tipo de ayuda. Mi madre y yo pusimos una manta con los alimentos que habíamos llevado mientras mi papá y mi hermano probaban un rifle de copitas contra un blanco que habían comprado para esa finalidad. En ese momento sentíamos que las cosas eran bastante normales. El sol brillaba en el cielo con tan solo unas cuantas nubes. La hierba estaba alta y los árboles un tanto lejanos del camino, pero no tanto como para no estar tentados por su sombra. Como mi hermanito, que en ese momento tenía 10 años y yo 14, se había cansado.
17:03 Mi papá y yo fuimos a caminar un poco mientras él se quedaba junto a la camioneta con mi mamá. Avanzamos unos metros y alcancé a percibir el aroma de las hojas bajo la luz caliente. Era muy agradable y se sentía mucha tranquilidad, pero esa tranquilidad se quebró como un vaso que se estrella en el suelo, porque escuchamos que mi mamá gritaba aterrada el nombre de mi papá. Enseguida salimos corriendo para llegar a donde se encontraba ella a la distancia. Vimos que tenía mi hermano a su espalda y con un cuchillo de cocina.
17:45 Estaba amenazando a un hombre de buena altura que estaba vestido con un rompeviento rojo. Se notaba que tenía la piel muy maltratada. Más tarde descubrí que realmente lo que tenía era el rostro y las manos. No pude ver el resto de la piel putrefacto por el tiempo que había pasado fallecido. Ya que una vez que estuvimos con mi mamá, mi padre tomó el rifle que cargaba mi hermano y amenazó al hombre con disparar si no se iba de ahí. El ser comenzó a dar pasos torpes. Parecía que quería hablar, pero notamos que tenía la boca despedazada, como si se hubiera caído de cabeza en algún sitio.
18:32 Sin dudarlo mi papá disparó, aunque uno de esos rifles no hace mucho daño. Él le apuntó directo a los ojos, cosa que en caso de darle a una persona no la mataría, pero al menos nos daría tiempo para alejarnos. Para sorpresa de todos, cuando el proyectil impactó, el hombre simplemente se esfumó en un montón de flores de montaña rojas. Sobra decir que nos quedamos boquiabiertos. Mi madre notó que había un camino de esos mismos pétalos que. Llevaba a un árbol. Cuando llegó al punto vio que había una especie de túmulo en la Tierra.
19:14 Mi padre le dijo que no lo tocara y llamó a la policía. Cuando llegaron tuvieron que pedir un forense, ya que nos habíamos topado con una tumba clandestina. Mi padre les dijo que se había encontrado un hueso y vio que había algo ahí. Nos dejaron partir como si nada porque era jefe de familia con 2 menores. No podría haber hecho algo a propósito con un cuerpo que tenía mucho tiempo en ese sitio, ya que solamente encontraron en esa fosa varios restos óseos y una chamarra roja.
19:56 Hola a todos, se cuenta que por mi pueblo, ixtlahuacán Colima, dicen que las mujeres embarazadas debemos tener más cuidado y en una ocasión supe por qué. Tenía 20 años y era mi primer hijo, apenas tenía 3 meses con él. Una noche tuvimos que ir al hospital de Guadalajara, que no estaba tan lejos porque comencé a sangrar sin razón y al ser amenaza de malogro me tuvieron que llevar inmediatamente, pero como no había ambulancias disponibles, nos fuimos en el auto con mi esposo y una prima. Yo iba en el asiento trasero para mantenerme con las piernas arriba, de forma que el sangrado disminuyera un poco.
20:44 Íbamos bastante agitados, pero lo que nos hizo temer más fue que mi prima vio que frente al auto, una cosa como si fuera una cabeza, solamente con el cuello y las tripas pegadas se arrastraba dejando detrás un montón de sangre. Ella tuvo la oportunidad de verla más a fondo. Comentó que parecía ser de una mujer porque tenía el cabello largo y negro con una fuerza sobrenatural. Se hirió cuando vio al auto cerca. Mi marido la alcanzó a esquivar y ese ser de ojos negros como el vacío mismo, con su boca llena de pus que le salía a chorros y dientes destrozados, no seguía dejando atrás un rastro de sangre. Mi prima iba rezando todas las oraciones que se sabía y el ente no seguía tan de cerca que alcancé a escuchar, que me decía que quería a mi bebé, que ese niño era suyo, que dejara de resistirme.
21:48 Mi corazón se llenó de tanto miedo que instintivamente me tomé el vientre y le dije a mi marido que acelerara, afortunadamente al llegar a las luces de la CASETA. El maldito ser se esfumó en la nada y mi esposo pudo controlarse cuando por fin llegamos al hospital. El doctor dijo que el bebé aún estaba luchando por su vida y que le iban a dar una oportunidad, la cual funcionó porque finalmente se recuperó y pude seguir con mi embarazo, aunque por el alto riesgo. Los médicos recomendaron que me quedara una temporada en Guadalajara para cualquier emergencia, cosa que hice porque gracias a Dios, mi esposo tenía una tía que vivía en la ciudad y se ofreció a Cuidarme.
22:40 Ahora Julián tiene 15 años y está sano como ninguno. Eso sí, nunca volví a viajar de noche, mucho menos embarazada.
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