July 2, 2024

Carga de Animales - EL HORROR DE LOS TRAILEROS

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Inframundo Relatos De Terror
Carga de Animales - EL HORROR DE LOS TRAILEROS

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0:00 Muy buenas noches esperando, se encuentren muy bien del otro lado de la pantalla. Han sido bastante los relatos de camioneros y traileros que nos han enviado y parece que les gustan mucho. Agradezco a todos por enviar sus experiencias de camioneros, que es precisamente el tema del cual vamos a hablar el día de hoy, relatos en la carretera que le ocurren a los camioneros y traileros. Sin más comenzamos la carga de animales, confesión por Pedro Mendoza, relatos de traileros, muy buenas noches, mi nombre es Pedro. Espero que puedan contar mi relato. Sé que sonará un poco loco, pero como yo no trabajo en la empresa, pues no me parece que me vaya afectar mucho que lo conozcan.

1:13 Hace unos años trabajaba como chalán de Trailero. Uno de mis tíos se llamaba Gerardo en paz descanse. Me llevaba cada verano a recorrer las carreteras del país a su lado y mi mamá me prestaba para que fuera aprendiendo a ganarme el dinero y el trabajo. En esos días tendría unos 12 o 13 años, pero como iba con un familiar nadie le veía problema a que avanzara por todos lados. Ayudando a mi tío a descargar pesadas cajas de frutas y verduras, como ver animales por los distintos sitios. Cuando teníamos carga de algún tipo de ganado vivo, teníamos que viajar de noche, aprovechábamos el fresco de esas horas y la oscuridad para que los animales no se estresaran tanto y que siempre les pasa, pero. Al menos así es ligeramente mejor el trayecto para ellos. En una ocasión nos tocó transportar unos borregos del norte del país a un rancho en hidalgo. Como eran pies de cría, es decir, ganado que se utiliza para reproducir, no iban tan apretados en el tráiler, sino que tenían espacio para moverse

2:45 y echarse. Además de que teníamos la instrucción de vigilar que tomarán agua si lo requerían, como era un viaje de 16 horas, no necesitaban alimento, partimos de Torreón, por eso de las 7:00 de la tarde, Gerardo se había asegurado de llevar todo lo necesario para no detenernos en ningún punto y poder entregar el ganado a tiempo, lo que más le estresaba de esa situación. Era que alguno de los animales muriera de estrés en el camino y no se iba a arriesgar a perder dinero y reputación. Por eso nos subimos al tráiler.

3:29 Encendió la marcha y las carreteras nos recibieron con amplitud en la oscuridad cuajada de estrellas que iluminaban con palidez el cielo. El motor rugía tranquilo. Pusimos un poco de música para relajarnos, él me dijo que podría colocar unas 10 canciones para empezar y luego otro disco o si quería podíamos poner la radio. 2 horas después abrió la hielera que llevaba cerca de las piernas y sacó un par de sándwiches para que comiéramos, así como 2 refrescos.

4:13 Ese contenedor estaba lleno hasta el tope de comida con azúcar que nos ayudaría a pasar los tramos más rudos del camino sin demasiado tema. Cuando íbamos cruzando por la caseta de entrada a Hidalgo, escuchamos unas voces que platicaban cosas de lo más anodinas, como se sentían que estaban pasando. Era como un grupo de personas, simplemente saludándose. Algunas de ellas se preguntaban cómo les iría en el nuevo lugar. Era un sonido muy apagado, pero eso no dejó de extrañarnos. A los 2 apagamos la música y entonces nos dimos cuenta de que las palabras eran pronunciadas desde la parte trasera del Tráiler.

5:06 Cuando se dieron cuenta de que no había forma de amortiguarlas, dejaron de hablar y se dio paso al ruido normal que se esperaría de los rumiantes. Mi tío pensó que estaba imaginando cosas o quizás era un fallo en la radio, así que mejor nos fuimos sin música y seguimos el camino para las 12:00 de la noche. Yo ya me había ido a dormir a la parte trasera de la cabina. Un espacio que Gerardo había dejado acomodado como una especie de cama pequeña con mantas y demás estaba arrebujado en las cobijas cuando me despertó de nuevo una conversación, pero esta vez tan callada que solamente la podría escuchar yo que estaba pegado a la caja de los animales. Para mi tío el único sonido disponible era el ruido del motor y de las llantas contra la carretera. Las voces decían que casi nos habíamos dado cuenta de lo que pasaba, que tendrían que tener más cuidado. Una de ellas parecía femenina.

6:23 Sugirió que si no era más fácil viajar como humanos normales. Otra voz de varón le contestó que no porque una de las hembras a las que se refirió como tu tía estaba embarazada y si los pasaban por alguna máquina de rayos X, iban a ver que lo que llevaba dentro estaba algo raro. La pequeña insistió en que ya estaban en México y no sería probable que eso pasara. Abrí una pequeña ventanita que daba la caja del tráiler, que usualmente iba tapada, pero como llevábamos animales vivos se podía ver el interior desde las rejas abiertas que componían la caja del ganado. Desde ahí me di cuenta para mi horror y extrañeza que efectivamente eran los borregos quienes estaban discutiendo eso en voz baja.

7:27 Pero moviendo los labios en la forma inequívoca que hacemos nosotros al hablar, apenas pude contener mi grito de espanto. Me tembló todo el cuerpo al ver algo desconocido. Inmediatamente quise cerrar la ventanita, pero lo hice con un ruido tan intenso que enseguida callaron los animales. Seguramente dándose cuenta de que estaban descubiertos, mi tío Volteó para ver qué era el escándalo. Cuando yo ya estaba al frente del asiento con él le conté en voz baja lo que vi. Decidió que entregaríamos la carga y nos olvidáramos del tema.

8:13 Era un viaje bien pagado y si no nos deteníamos dentro de poco íbamos a llegar al sitio correcto. Me la pasé temblando de miedo. Todo el camino más porque en un momento de travesía los borregos comenzaron a balar enojados. Después como si uno estuviera lastimado. En casos normales, mi tío detendría el transporte para ver qué estaba pasando, pero con los sucesos paranormales que nos acechaban no dijo palabra y se siguió de largo por la carretera. Llegamos 2 horas antes al destino, entregó la carga sin dejar que yo me acercara a decir una palabra y nos fuimos pelados, de ahí de regreso a Torreón, después de eso el tío Gerardo habló conmigo y me dijo que no le mencionara el tema a nadie, pero creo que ahora que soy adulto ya no trabajo en esa línea y él ha fallecido.

9:20 No es necesario mantener esa promesa. Hay noches que me sigo preguntando qué eran realmente los entes que estábamos transportando, pero creo que no quiero saberlo. La criatura arácnida. Confesión por Carlos Guevara, relatos de camioneros, buenas noches, Inframundo, mi nombre es Carlos vivo en Cartagena de Indias, Colombia, y me gustaría contar de una aparición que sufrí mientras iba a entregar unas cajas de frutas a Santander. Soy transportista de profesión.

10:17 Y aunque me han ocurrido otras cosas inexplicables, creo que esta es la peor de todas. Tenía que llevar fruta fresca. Los que saben cómo es Colombia entienden que hace bastante calor más en los caminos. Así que pese al riesgo de un percance, decidió mi compañía que tenía que entregar los activos por la noche. Esto para que llegaran frescos no tenía problema. Después de toda la jornada la pagarían al doble, así que dejé que cargaran la caja y emprendí mi camino. Conforme avanzaba en la ruta me di cuenta que tenía una sensación extraña, como de algo que me recorría el cuello una y otra vez.

11:11 Pensé que sería la combinación de aire y cabello que en esos tiempos tenía largo, de forma que me quitaba lo que me estaba molestando en la piel y seguía con el trayecto. Estaba algo nervioso porque la sensación era como de un animal que me estaba caminando por el cuerpo, pero finalmente. Tampoco era tan apremiante como para pensar que no fuera algo más que un poco de cabello en una zona poco grata. Continué el viaje por unos minutos.

11:52 Todo siguió de forma regular, pero la molestia no paraba. Me detuve al lado del camino, lleno de la exuberante vegetación de la selva. Me tomé un tiempo considerable para revisar toda mi ropa, sin éxito alguno, de manera que me Subí al vehículo y avancé de nueva cuenta. Después de 1 hora me di cuenta de que aunque ya no tenía esa sensación, que algo me tocaba la piel, si estaba escuchando un sonido molesto en la ventana del camino, pensando en que quizás eso sería cosa del viento. Lo quise ignorar, pero cuando otro auto pasó frente a mí, iluminando de lleno contra el frente del tráiler, me di cuenta de que en la ventana había una especie de araña enorme que posaba sus patas contra el vidrio, produciendo el ruido de forma continua, tratando de llamar mi atención para entrar. La cuestión es que ese ser no era propiamente un arácnido, sino que sus patas tenían las puntas como las falanges de un dedo humano.

13:15 Las uñas eran las que producían ese ruido de picoteo constante. Las extremidades largas se unían a un cuerpo pequeño lleno de pelo de un tono rojizo bastante alocado. Los ojos eran 8, con la facultad de verse como los de un animal muy diferente. Las pupilas se acrecentaron con la falta de luz, dando la apariencia de que eran completamente negros. Al verle un escalofrío me recorrió por completo la columna.

13:55 Sentí que mi cena se paseaba en dirección de la garganta. Un miedo animal me atizó las entrañas. Trate de acelerar para que el ser se cayera por la acción de la fuerza de gravedad, pero no se movía 1 mm. Era como si estuviese pegado de algún punto al tráiler me di cuenta de que lo que había estado sintiendo eran el cuerpo de ese ser paseando por mi cuello. Por la espalda, por las piernas, haciendo que todo se volviera, una especie de pesadilla de la cual quería despertar.

14:39 De inmediato vi que adelante donde estaba pasando había una rama enorme que por lo regular procuraría evitar, pero se me ocurrió que era la mejor forma de liberarme de ese ser, que no podría ser parte del mundo común de los mortales. Con la habilidad de los años, pese a la velocidad, di un volantazo que pegó por completo en la rama, casi arrancando de cuajo al miembro de esa planta. Pero al menos ahora la araña no se encontraba por ningún sitio visible.

15:20 Respiré con un alivio mal dispuesto. Pensé que ese sería el fin del ser. Pero a los pocos kilómetros de nueva cuenta lo vi solamente que esta vez estaba frente a mí. En el vidrio que cubría el frente de la cabina tenía la sangre helada. No me quedaba más que acelerar mucho y frenar para ver si con eso podía deshacerme de lente. Tomé velocidad de un camino recto que se encontraba al frente. Pisé el acelerador sin piedad hasta el fondo.

16:01 Sentí que las llantas comenzaban a derrapar un poco. El asfalto debía estar húmedo. Cuando me sentí listo, presioné el freno con el agua que se había posado sobre la carretera. El tráiler casi derrapa, pero alcancé a controlarlo de forma que el ser salió volando al frente. Y aunque el vehículo se dio la vuelta, al menos no giró sobre sí mismo. Al calor de todo esto no noté que había aplastado al ser con las llantas traseras hasta que bajé del vehículo pistola en mano, listo para acabar con la vida de esa criatura, Claro. Supe que había terminado sus días cuando me di cuenta que bajo el neumático trasero, el último del Tráiler, había una mancha enorme de un líquido verdoso que tenía aspecto de ser una especie de gel de un verde intenso. Un par de patas con falanges al final de las mismas sobresalía de entre un montón de licuado de monstruo. Cuando finalicé el viaje me di cuenta que en toda la piel que me había recorrido ese ser tenía sendas marcas de uñas, rasguños que me recorrían toda la espalda

17:32 y que a la fecha no se me han curado con nada. Ahí siguen unas cicatrices bastante visibles. Espero que mi relato haya sido de su agrado. Muchas gracias por escucharme la mudanza, confesión por Sebastián lazo, relatos de traileros. Les quisiera contar una experiencia que viví mientras transportaba una mudanza para una familia de la Ciudad de México a Mérida. Durante la carga de las cosas todo fue normal. Mi chalanes, que eran 2 de mis primos menores, se encargaron rápido de que todo fuera viento en popa, mientras que la dueña de las cosas supervisaba todo.

18:41 Al terminar de colocar los muebles nos subimos todos a la cabina e iniciamos la marcha. La familia llegaría por avión mucho antes que nosotros, así que no nos preocupábamos por quién recibiría las cosas. Comenzamos el trayecto de madrugada para llegar a buena hora a Mérida, como éramos familia todos los integrantes de la comitiva. Se me hizo sencillo invitarlos a pasar la tarde en el sitio y comer algo antes de regresar por la noche. Si bien las carreteras mexicanas son un poco peligrosas mientras vayamos por la federal o también llamada carretera de paga, no tendríamos mayor cuestión que el preguntarnos si podríamos comer algo en el trayecto o no. Íbamos echando desmadre cantando algunas melodías de reguetón que quisieron poner los muchachos cuando de un momento a otro sentimos un fregadazo en la caja, como que algo se había caído, cosa que era imposible porque siempre nos asegurábamos de que los muebles tuvieran un buen agarre antes de subirnos en la cabina, sin embargo.

20:07 Siempre cabía la posibilidad de que los cabrones de mis primos hubieran perdido la concentración y dejaran mal puesto los muebles. Me enojé con ellos. Detuve el vehículo al lado del camino y les exigí que fueran a ver qué estaba pasando. Fueron bastante nerviosos a revisar. Creo que estaban pensando lo mismo que yo, que quizás habrían amarrado mal a alguna cosa. Pero al abrir la caja soltaron un grito horrible. Vinieron corriendo a mi encuentro. En ese momento tomé una escopeta que llevaba debajo del volante.

20:49 Corté cartucho y me fui con prisa a la caja. No podía entender bien lo que decían ellos, pero al menos sabía que había peligro ahí al llegar a la puerta de la caja. Me di cuenta de que se había zafado de los garzones, un armario que cayó de lado presionando contra la mesa de madera que estaba acostado de lado pese a que no se había abierto por completo. Distinguí en la luz mortecina de los focos de mi tráiler que salía de ahí, una mano pálida que estaba temblando. Tuve que armarme los blanquillos bien para subirme a la caja y preguntar quién estaba ahí.

21:38 En ese momento, la mano tomó vida y se metió, cambiando su presencia por la de unos ojos que no tenía nada de humanos. Eran de pupilas amarillas y escleras negras. Tenían odio en la mirada. Enseguida retrocedí y del armario trató de salir alguna cosa que por el peso de la Mesa no pudo. Salí de ahí, cerramos la caja y nos apresuramos a llevar todo a su destino. Al llegar la misma familia descargó todos los muebles del armario. No salió nada pese a que se abrió accidentalmente mientras lo descargaban.

22:26 Haciéndonos saltar hacia atrás no supimos más de esas personas. ¿Luego de lo que pasó, quién sabe qué brujería llevaban? Espero les haya gustado la historia. Muchas gracias por escucharla. La mujer de tacones, historia basada en una experiencia real. Relatos de camioneros muy buenas noches y saludos a todos los amigos del camino.

23:11 Prefiero no decir mi nombre, aunque me encuentro en labores para una empresa y no creo que les parezca bien que ande contando cosas. Lo que me sucedió fue mientras llevaba una carga de la ciudad de Guadalajara a Puerto Vallarta. Era un viaje corto, así que cuando me dijeron que había que hacerlo por la noche, acepté sin mayor problema. Una vez que salí de la ciudad a unos kilómetros de distancia, noté que en la caja del tráiler sonaban pasos. Así como lo oye el taconeo de una persona tomando una caminata sobre el techo de mi vehículo, lo primero que pensé es que se trataba de una especie de repiqueo de la mercancía contra la caja, pero enseguida me di cuenta de que eso era imposible porque toda la mercancía iba colocada de forma adecuada. Regresé a la cabina y seguí avanzando. A diferencia de lo que pasó antes, cuando registré los pasos en mis oídos, saqué la cabeza para asegurarme de que lo que estaba pasando realmente, para mi sorpresa, tenía encima de la caja la figura de una mujer de vestido largo y tacones caminando de un lado al otro de

24:46 la caja. Sus piernas tenían el tono mortecino del Azul y Verde del que se llenan los cadáveres en las morgues. El rostro se notaba preocupado. Llevaba las manos a los lados como si tuviera mucho frío. Antes de esa visión decidí mejor quedarme dentro del tráiler. Traté de distraerme con música, pero ella seguía caminando. Haciendo cada vez más ruido, sin rendirse, decidí parar el vehículo de nueva cuenta, pero esta vez le grité groserías directamente. Había escuchado a mi abuela y a mis tías decir que en muchas ocasiones eso era suficiente para exorcizar a cualquier criatura que se presente en nuestras cercanías, para que no te hagan daño o se vayan en ese mismo momento. La mujer me volteó a ver con una cara que me llenaba de sudor y frío.

25:54 El color de sus pupilas era de un negro profundo. Abrió la boca gritando de una forma poco natural. Le seguí diciendo Groserías por un buen rato, hasta que se dio en su voluntad de dejarme sordo y desapareció poco a poco. Entre la penumbra creada por las luces de mi vehículo, que parpadeaban con lentitud escalofriante, una vez que me libré del rostro maligno de ese ente, me di cuenta que toda la parte interna de la caja estaba llena de pisadas que se habían hundido en el metal con una fuerza que no podía ser remotamente humana. Traté de no pensar en eso.

26:47 Llevé la mercancía entre la que estaba una caja misteriosa, que supongo fue la culpable de la aparición, ya que en ocasiones posteriores no se presentó nada de nuevo, como si todo el trámite lo hubiera alucinado. Eso sí, se quedaron las marcas de los zapatos por un rato hasta que los agentes de la empresa. Se dieron a la tarea de Resanarlos. Muchas gracias por escucharme. Recuerda que puedes encontrar nuestro contenido en Spotify, Amazon Music y Apple Podcast como Inframundo, relatos donde hallarás espeluznantes y aterradoras historias. Te dejaré los enlaces en la descripción y comentario.