CAMINO A SAN JUAN DE LOS LAGOS (Historia Paranormal)
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0:08 Camino a San Juan de los lagos, historia de terror escrita por Alex lanza, hola, muy buenas noches, les quiero contar una historia. La historia de lo que me pasó hace algunos años en el camino a San Juan de los lagos lo hago como testimonio y también para que se prevengan aquellos que hacen las peregrinaciones, como verán en mi historia. ¿Hay peligros en la noche que deben ser considerados? Mi nombre es Pedro y en ese momento me encontraba en la base del cerro llamado la mesa redonda.
0:56 Había salido junto a mi padre Ramón en peregrinación desde nuestra ciudad. Hacía 4 horas y estábamos en un punto de descanso tradicional para aquellos que van al santuario de la Virgen de San Juan, una virgen con más de 200 años de devoción para mí. Era la primera vez que hacía el recorrido por voluntad propia cada año, desde mi nacimiento hasta los 12 años. Mi padre me llevaba después entre los tiempos de la escuela y el fútbol y mi convicción de que la peregrinación no servía para mejorar nuestras vidas.
1:39 Dejé de acompañarlo, pero ese día habíamos caminado con buen ritmo. Bajando hacia el valle donde estaba situado el cerro, yo no tenía la condición de joven. Ahora con mis 45 años, las piernas me dolían por la caminata y sufría por adelantado por los kilómetros que me faltaban. Volteé hacia la cima del cerro, el cual se levanta en medio del valle, con una altitud aproximada a 200 m. Más allá de donde las fogatas y luces de los puestos de comida hacían fiesta, la mesa redonda recibe ese nombre, pues su cima forma una especie de óvalo alargado plano en sentido norte sur.
2:30 Yo la conozco como el paso de la Mesa, uno de los puntos de descanso para los peregrinos. Ya no recordaba a todas las personas que a lo largo de la ruta regalaban comida y bebidas a los viajantes. Era esperanzador saber que aún había gente que ayudaba a otros. Por un momento pensé que tal vez me había endurecido del corazón en estos años por no venir y que el proceso del peregrinaje de alguna manera ayudaba a tener buena actitud en la vida. Aún así, me preocupaba más mi padre, al cual había accedido acompañar después de ver en sus ojos una súplica que nunca había visto antes.
3:22 Le era en extremo urgente que lo acompañara. Mi madre había muerto hacía 10 años y mi padre se había sumido en una depresión de la cual sólo salía para hacer el peregrinaje. Después de regresar de San Juan hace 5 años, había cambiado. Contento, comenzó a comer y a recuperar su peso y buen ánimo hasta mediados del año pasado, que enfermó sin tener claro el origen. Se veía cansado, pero decía que su fe lo sostenía con todo y todo. Mi padre me dijo que él subiría solo al cerro que lo esperara.
4:05 Así que yo estaba ahí, en medio de los cánticos de los grupos de peregrinaciones, de los gritos de los tenderos, de los recurrentes fuegos artificiales y el olor a comida, polvo y pólvora, hasta el hedor de las letrinas oficiales y no de la zona. En un momento dado empecé a dormitar y a caer en trance debido a todo las luces, las voces. Cada sonido me estaba haciendo perder la conciencia plena y al agregar el cansancio del viaje comenzaba a cabezar. Ya no supe si por un momento todo cayó, todo se oscureció y si una parvada enorme de pájaros pasó por el lugar graznando agitada, lo que me regresó a la Tierra fue la ovación coordinada de todos los que estaban en el campamento de descanso. Cuando reaccioné, vi a muchos de ellos Abrazados, llorando de felicidad.
5:10 Me extrañé por eso, para estirar las piernas. Decidí levantarme y dar unos 10 pasos hacia la derecha y después 10 a la izquierda. No debía moverme tanto, ya que encontrarme en esa multitud sería casi imposible para mi padre en todo lo que pude observar. El patrón se repetía, la gente estaba feliz, contenta. Tal vez algo pasó que no pude registrar antes de que pudiera preguntarle a alguien. Mi padre apareció por el camino que bajó del cerro. Lo acompañaba un hombre de apariencia recia, un hombre de campo.
5:54 Mi padre me dijo que pudo hacer las oraciones para mi madre. Después se detuvo a ver a la gente del campamento. Me preguntó si pude ver lo que había pasado, le dije que no, que estaba adormilado. Mi padre dijo entenderlo y se volteó hacia su acompañante. ¿Me presentó con él diciendo, cómo ve don José? Este es mi chiquillo. Don José me miró de arriba a abajo 2 veces. La segunda con una lentitud que me pareció despectiva antes de que pudiera decir algo. El hombre habló mucho gusto, muchacho, y una enorme sonrisa se iluminó en el rostro.
6:40 Me extendió la mano y cuando se le estreché don José me jalo para darme un fuerte abrazo. Me quedé con el rostro viendo hacia mi padre, el cual estaba sonriendo, feliz y conmovido. En mis ojos había la súplica de que mi padre me sacara de esa situación. Pero no hizo intento alguno por resolver mi situación. Don José finalmente dejó de abrazarme, me masaje los brazos en los lugares donde recibí la presión. Don Ramón, mi padre, estaba muy divertido y feliz con la situación. Mi padre sacó una botella y le dijo a don José que si se acordaba que le había prometido traerla.
7:28 Don José sólo dijo que si era lo que pensaba la noche sería para recordar. Rió por lo alto. Mi padre le dijo que traía poco porque la otra vez perdieron todo el tiempo aquí y esta vez quería que caminaran hasta donde don José solía ir. Don José meditó un poco, volteó para ver a la multitud reunida. Cada vez había más personas bajando del cerro de la mesa plana. Así es, todos sabemos regresar, dijo con seriedad. Me parece bien sorpréndeme. Nos sentamos alrededor de un fuego cercano. La noche de finales de enero caía fría en el campamento, pero los cánticos no cesaron mientras compartíamos la pequeña botella de mezcal que mi padre había llevado. Cada uno tuvimos oportunidad de beber 2 veces de la botella. Brindamos a la salud de la peregrinación de la virgen y de nosotros mismos.
8:35 Yo quería preguntarle a don José porque me parecía conocido. Una pequeña memoria de la infancia se filtró en mi mente entre el mezcal y una risa desbordante de mi padre a un chiste algo obsceno de don José. ¿Alguna vez nos acompaño cuando era niño? Pregunté, don José me dijo que tenía viniendo desde muy joven, pero no, no puede ser. ¿Chamaco me dijo, eso fue hace cuánto 3035 años? Yo tengo 55, no creo, pero entre la bola tal vez me viste señal de que sigo igual de joven. ¿No cree don Ramón?
9:20 Mi padre se había quedado callado cuando yo pregunté. Después de la respuesta de don José dijo, Yo lo recuerdo así como es ahora. Después me dijo, Desde hace 5 años don José y yo nos vemos aquí en el cerro, yo subo y él ya está allí. Nos esperamos a que terminen los rezos y ritos de aquellos que tienen mandas por hacer allá arriba, en el frío de la noche, en despoblado, lejos de los cánticos. Una verdadera prueba de fe, pues la noche no siempre es benigna y otras cosas que no se deben nombrar siguen en las peregrinaciones.
10:06 Terminó la oración don José, Le recuerdo don Ramón, que ha habido veces que nos ha costado bajar, pues entre las sombras se han escuchado cosas. Hizo una mueca de asco. Cosas del demonio escupió a un lado y se santiguó los 3. Nos quedamos callados, todos concentrados en el fuego frente a nosotros. La gente dejó de bajar del cerro, por lo menos en esa parte. ¿Padre, perdone la pregunta, cuánto nos falta? ¿Dije en verdad, no recuerdas? Quedan 2 lugares de descanso antes de la ciudad. Y don José nos acompañará hasta allá. Don José afirmó que no podía ir más lejos. Mi padre dijo, son las 2:00 de la mañana. El siguiente punto de descanso está a 14 km. Hagámoslo esta noche para evitar el calor de la mañana. Comenzamos entonces a caminar.
11:15 Mi padre y Don José siguieron platicando todo el camino. La gente caminaba en sus cosas, unos rezaban, otros cantaban, pero a mí me llamaba la atención un grupo de gente que iban muy callados, hombres, mujeres y niños que no platican con nadie ni cantan y sólo se limitan a caminar entre la multitud. De vez en cuando nos cruzamos con grupos de personas que estaban haciendo un pase de lista para evitar que alguien quede muy atrasado. Escuché al líder de un grupo contabilizar 57 personas. Le oí reírse.
11:58 Mientras sigo caminando, escucho pedir que vuelvan a iniciar el conteo y que alguien vigile que nadie se cuenta doble, ya sea por olvidarlo. En el cansancio o por hacer la misma broma de años pasados. Así pasamos la noche. Llegamos al segundo lugar de descanso. Ya sobre la carretera que lleva directo a San Juan de los lagos. Ya podríamos olvidarnos del barbecho, las piedras y hierbas. Ahora solo queda el asfalto y el acotamiento. Pero nos mezclaremos con las peregrinaciones ciclistas y entre todos, entre tanta gente habrá momentos de retraso y de estorbarse. Entre todos comimos un desayuno sencillo, proveído por una de las personas que regalan la comida. Tomamos agua y café.
12:57 Mi padre me prohibió el refresco con gas. Recuerda que sólo te empanzona y empiezan a dolerte las tripas. Yo estaba fascinado ante la confianza que mi padre le tenía a don José. Seguía sin entender la naturaleza de la relación que tenían, pero es evidente que mi padre le guardaba respeto a don José. Al ver que el volumen de la plática no iba a bajar entre ellos, le dije a mi padre si puedo dejarlos solos por un momento para ir a ver el sitio de descanso con más detalle. Quería ver qué tan cambiado estaba el lugar deambulé entre la gente. Vi los camiones guía de las peregrinaciones estacionados a lo largo del lugar.
13:47 Había gente dormida en las sombras que pudieron conseguir la fila a los baños. Era larga. Había carpas instaladas por los buenos samaritanos del camino, carpas que servían para dormir. Descansar o platicar con la gente que venía de otros lugares y coincidían, allí me encontré al líder del grupo, al cual escuché contar durante la noche. Llegué con él, lo saludé y le pregunté sin más, buen día, siempre cuántos fueron. ¿Cómo dice anoche en el camino? Lo escuché durante el conteo siempre fueron 57.
14:32 El líder del grupo rió. Déjeme decirle algo, salimos 49 personas, me podría decir porqué van 3 años seguidos que los conteos de la noche dan arriba. De ese número, 49 personas llegaron a este lugar. Son los que debo resguardar las razones para que los números no den durante la noche. Se lo dejo a la virgen misma, ella sabrá sus razones, se volteó. Y siguió en su asunto, Ay joven llave por hacer preguntas obvias, intervino una mujer de edad avanzada, voltea mi izquierda, era una mujer bajita que me llegaba al pecho, era quien había hablado.
15:23 ¿A qué se refiere? ¿Es tu primera vez, ya estás grandecito para apenas empezara a venir, qué te pasó? Un hijo cayó enfermo. ¿Tu esposa qué manda, estás pagando? Las preguntas salieron una tras otra sin apenas respirar. Una parte de mí lo encontró gracioso, otra, no, no, señora, dije de la manera más amable que pude encontrar. Vengo acompañar a mi padre. Oh, excelente. La virgen da dobles bendiciones a los que ayudan a otros. Vas a ver que te va a ir muy bien este año. ¿La señora sonrió sincera señora, a qué se refiere? Con preguntas obvias, la señora Volteó para todos lados, incluso al cielo.
16:19 Sonrió complacida, mire, joven, yo tengo 70 años de venir aquí. Y le puedo decir que por las noches la peregrinación se llena de gentes que van dispersas y calladas, peregrinos silenciosos, les dicen, unos jamás miran para arriba, aseguran otros más. Los más prácticos dicen que son personas que se pierden. Nunca entendí ese término. Dicen que se pierden en el cansancio, que caen en un tipo de trance. Lo único que sé es que al amanecer nunca los vuelves a ver.
17:02 Yo camino 5 días desde mi pequeño pueblo de Zacatecas y cada noche hay más caminantes de los que hay durante el día. Lo bueno es que los rezos nos ayudan a prevenir que los maleantes nos hagan algo. Hay una clase de respeto por el peregrino que Evita robos y esas cosas, pero de esos no debe de preocuparse. Se lo digo, pues no sabe. Durante las noches nunca se salga de los extremos de la peregrinación. De niño mi hijo los veía hoy, yo ya los empiezo a ver, quizás porque tanto de niños como de ancianos estamos más cerca de la muerte.
17:47 Son sombras, cosas que solo esperan que nos descuidemos para. Un grito pidiendo ayuda nos distrajo. Una señora estaba consternada y a punto de un ataque de pánico. Otras personas se acercaron con la intención de ayudar y saber qué pasaba. Está muerto, decía la señora está muerto. ¿Quién está muerto? Donde la cuestionaba, pero la señora sólo repetía que estaba muerto. Un hombre comenzó a preguntar si alguien la conocía. De la multitud salió. Un joven que llegó con la señora, la pudo calmar y finalmente pudo alcanzar su dicho. El joven bajó el mezquite allá, señaló al fondo del campamento, me acerque a darle una torta y un vaso de agua. Está todo quieto, todo quieto, comenzó a llorar, se abrazó de su conocido.
18:51 La señora y yo comenzamos a movernos hacia el fondo del campamento para ver al joven. Varias otras personas se apresuraron para llegar antes que nadie lo toque. Necesitamos a los de la Cruz Roja o algún médico. Yo voy, dijo un chiquillo y salió corriendo a buscarlos. Varios de los que se acercaron comenzaron a rodear el árbol y formaron una cama con las manos. La señora me dijo bien, así hacen 2 cosas, evitar que alguien se acerque y podemos rezar por él. Venga, únase a la gente, nos unimos a la cadena de oración. La señora me dijo, mi nombre es Alta Gracia de la Santísima Asunción y lo que le puedo decir es que este muchacho está a salvo.
19:47 Bendito por la Virgen. Debía llegar hasta aquí y así lo hizo. Cumplió y la virgen se lo llevó. Alabada sea, vamos a rezar por él. Cerré los ojos y comencé a seguir las oraciones sin saber cómo comencé a llorar por el alma de ese joven y tal vez por la mía propia. Sentí que un espíritu de camaradería y solidaridad me invadía mientras compartía este rito con la Comunidad. Me sentí agradecido de seguir vivo y tener tiempo con mi padre. Un agradecimiento que nacía de estar ahí.
20:29 En ese momento pasó el tiempo y la señora me sacó de mi trance. Una camilla de la Cruz Roja ya se encontraba llevando el cuerpo del joven que había muerto bajo el mezquite. La cadena se había terminado. ¿Cómo se llama joven? Me llamo Pedro, le contesté a la señora. Falta una noche para llegar a San Juan. Pedrito prométame que no se apartará de la peregrinación, me tomó del brazo con mucha fuerza. Con una expresión de súplica en su rostro, señora, le quité la mano de su brazo.
21:12 Le aseguro que después de este día, entre su súplica y el muerto, lo que menos haré será separarme de mi padre con permiso y muchas gracias. Encontré a mi padre dormitando un poco. Al igual que a don José se le veía con una paz que hace tiempo había perdido. Me acosté a su lado y también me dejé dormir. Recuerdo ir caminando en medio de la peregrinación, procurando siempre tener a alguien a ambos lados para confirmar que seguía el camino correcto. Mi padre y don José van adelante de mí a mayor velocidad, así que debo hacer un esfuerzo extra para no perderlos. Eso lo lamento.
22:01 Pues un paso irregular cansa más y así lo voy sintiendo. A pesar de haber dormido en algún momento de la noche, comienzo a caer en ese trance del que hablaba la señora. Mi mirada se va concentrando en la luz de una linterna en el suelo que va marcando el camino. Sigo la luz mientras mi sentido propio sinético me dice que sigo rodeado de personas, que no hay problema. Que estoy en medio de la peregrinación. Un aleteo en el cielo me saca del trance. Me encuentro con que la luz de la linterna se apaga. En ese momento me detengo sorprendido por el cambio de estímulo visual.
22:47 Una ráfaga de viento me da a entender que no tengo gente a mi alrededor. Volteo asustado y veo la linterna de la carretera y las linternas de los peregrinos a cientos de metros. Empiezo a correr esperando no encontrarme con algún obstáculo o piedra en la oscuridad. No tengo ni idea si traigo o no una linterna conmigo. Todo mi instinto me dice que la salvación está en la luz frente a mí y a esa idea me aferro. Quiero evitar que el terror me domine peor. Debo dejar que el instinto me guíe una parte de mi. Observa muy interesado ese dilema, si sobrevivo a esto, me dará muchas cosas en las cuales meditar. Si sobrevivo un viento de frente me trae un murmullo apagado. Los rezos.
23:46 Pienso que si me acerco lo suficiente para que se escuchen con claridad, estaré a salvo. El aleteo de cientos de aves se acercan a mí. Siento que algo me persigue por Tierra también, al menos eso pienso eso. Creo que pienso comienzo por reír. ¿Qué importa si imagino eso o no? ¿Qué importa si estoy delirando o es verdad? La luz y los rezos son la salvación. Lo tengo claro, veo una luz que se desprende de la peregrinación. ¿Alguien sabe que estoy perdido y hay más perdidos como yo? Esto último me aterra lo que me persigue por Tierra. Gruñe y acelera.
24:36 El sonido de los aleteos se aleja, pero después regresa con más fuerza. Tengo tiempo de imaginar un giro final de la parvada antes de descender para atacarme cuando soy tacleado de frente. Al caer, pierdo el aire y comienzo a boquear buscándolo. Algo me detiene de levantarse. Quédate abajo, me dice una voz que te quedes abajo. Me empuja con brusquedad al suelo. Me giro un poco a la izquierda y sin levantarme, comienzo a buscar el aire que me falta. Finalmente mis pulmones recuerdan su función. Y en una inspiración fuerte recupero el aliento, jadeo sin control mientras se me disipa la dosis de adrenalina y comienzo a sentir mucho frío y miedo.
25:35 Si tienes que llorar, hazlo, me dice. La voz que comienzo a recordar es la de don José Don José Silva, una tonada aguda de campo que ni siquiera el viento puede detener. 3 luces convergen sobre nosotros en poco tiempo sigo aturdido, pero entiendo que para 2 de esas luces encontrarlo no les dará consuelo en la tienda médica del último lugar de descanso. Soy revisado por una doctora, los temblores me atacan de vez en vez y la cobija apenas y me da confort. La doctora termina y me dice, salvo algunos moretones en la espalda y tu evidente estado de shock, el cual ya está remitiendo, estás bien.
26:29 Recomiendo esperar unas horas antes de continuar. Gracias doctora, dice mi padre desde la entrada de la tienda. No se preocupe, tenemos la intención de llegar a San Juan al atardecer de este día en el último campamento antes de entrar a San Juan. Pasamos el día, nos sentamos a comer un plato de carnitas y ahora sí un refresco. Nos quedan 10 km para llegar al santuario, pero todo es dentro de la ciudad y no se requiere un gran esfuerzo. Podemos ver el monumento de la virgen que marca el inicio de la ciudad. Su estructura representa unas manos en señal de adoración. Y en medio de ellas se forma la imagen de la virgen. Eso será lo que veremos al acercarnos al atardecer de ese día.
27:26 Don José y mi padre mantienen su plática continua. Después dormitan todo un rato, yo comienzo a reaccionar al mediodía. Una idea se forma finalmente en mi mente, don José. Como me encuentro sin linterna, no lo vi llegar. Don José ve a mi padre. Este se encoge de hombros, como dándole permiso para que me lo diga si quiere, porque puedo orientarme en el campo de noche sin necesidad de luz. Y tengo buen oído. Todo lo puedo escuchar solo por eso jovencito y agradézcalo.
28:11 Eso lo salvó. Yo estoy cansado física y mentalmente, así que no discuto la respuesta. Sé que las probabilidades de ser encontrado tan rápido son muy bajas y la evidencia es que los otros que se salieron de la peregrinación no fueron encontrados, por lo menos que yo supiera padre, porque nos detenemos todo el día aquí. Estamos a 2 horas de llegar al santuario. Mi padre ve a don José, Este es encoje de hombros, como dándole permiso para que me lo diga. Es para pasar el mayor tiempo posible con don José. Él se queda aquí.
28:59 Estoy tan cansado física y mentalmente, así que no discuto la respuesta, aunque no entiendo del todo lo que sucede entre ellos. Sé que don José ayuda a que mi padre esté mejor emocionalmente. Los dejo seguir hablando y me levanto para moverme por el campamento. Me acerco a la zona de llegada de las peregrinaciones, me detengo por 1 segundo refresco para reanimarme y observo llegar al líder del Grupo de 49 personas. Dudo por un momento, pero me acerco para preguntar Hola.
29:40 Si les llegaron los 49, el líder del Grupo me reconoce, es evidente que la pregunta le molesta, me ve de arriba a abajo 2 veces, tal vez entendiendo por lo que pasé o tal vez no todos llegamos, pero otro grupo no tuvieron tanta suerte. Hay reportes de al menos 5 personas perdidas y eso sin contar a los que vienen solos y que. Si se pierden, nadie pregunta por ellos, sino hasta el santuario. El líder del grupo se voltea y sigue en lo suyo. Yo volteo lentamente a la izquierda y bajo la mirada, esperando encontrar a doña Asunción. Pero no hay nadie.
30:29 Sonrío para mí cuando veo que va llegando un grupo de peregrinos que vienen de un poblado de Zacatecas, llegué antes, me dijo. Me muevo para localizar a doña Asunción. Doña Asunción me ve llegar y antes de cualquier cosa me suelta. Sin más joven. Le dije que no se separara del Grupo. Me sorprendo cómo es capaz de saberlo, me dice, tiene el semblante de alguien que se separó del grupo. He visto a muchos en estos años. Doña Asunción sonríe. Vamos por algo para comer y me cuenta todo al terminar mi relato.
31:12 Estoy más tranquilo y el shock termina por ceder desde hace 5 años que ataques similares han aumentado, sobre todo en ese tramo, ya que es la noche en que todo el cansancio acumulado nos hace más vulnerables. ¿Y si cree que esos aleteos fueron cuervos? No está entendiendo nada joven. Usted tuvo la suerte de ser encontrado. Otros tal vez se vuelven. Eso que aumenta nuestros números en las noches y que sirven para seguir llevando víctimas lejos de la peregrinación. Venga, recemos un Rosario por usted y la gente por usted y por los que no fueron encontrados.
32:00 Después del Rosario me despido de doña Asunción. Y le aseguro que el año siguiente nos volveremos a ver, se lo prometo por todos los santos y todas las vírgenes que nunca se volverá a separar de la peregrinación. Entonces me dice que por todos los santos y todas las vírgenes que nunca me volveré a separar de la peregrinación. Finalmente, ya con el sol cayendo a punto de pasar por el medio del monumento. Don José y mi padre se despiden efusivamente prometiendo encontrarse de nuevo el año que entra en la cima de la mesa redonda.
32:42 Como siempre desde hace 5 años, don José se despide de mí y me abraza con mucho cariño. No te pierdas de nuevo, hijo, no siempre estaré ahí. Cuida a tu padre, los espero el año que entra le vuelvo agradecer por haberme salvado. Estrechamos las manos por última vez y mi padre y yo comenzamos el tramo final del camino. El sol empieza a verse entre los monumentos. Parece que la virgen nos llena a todos con su luz, su bendición. Ya no volvemos la vista atrás.
33:22 Todo lo que había que decir fue dicho, mientras seguimos iluminados por el sol, le pregunto a mi padre la verdadera razón de hacerlo venir a él. Mi padre me mira por un momento. Esperaba decírtelo en el viaje de regreso en el camión, pero creo que es buen momento. Lo encontré o me encontró hace como 5 años en la cima de la mesa redonda. Subí a hacer algunas oraciones a nombre de tu madre y se me acercó. Desde el principio entendí que no sabía quién era, aunque a veces habla de cosas que me permite entender que en ciertos momentos toma conciencia de su situación. Cuando pude conciliarme con la idea de quién era el, decidí aprovechar todo el tiempo que pudiera. Siempre se quedan en el último puesto de descanso. Nunca entra a la ciudad, la verdad. No tengo idea si está atrapado en este tramo, si en algo le falló a la virgen y ese es su castigo. Lo único que tengo claro es que desde que nos encontramos pude salir de la tristeza por la muerte de tu madre. En ese sentido, a lo mejor la Virgen me lo envió para curarme, para salvarme y reconciliarme con la vida. Ese hombre, don José, es tu abuelo, falleció a la edad en la que lo ves.
34:55 Ahora lo viste de muy niño, por eso lo reconociste, aunque sorprendido. Entiendo que muchos detalles durante el viaje me confirman que eso es cierto y me trajiste para que lo conociera. Sí, pero por encima de todo, para decirte que no sé si sea capaz de vivir otro año completo. Sé que parezco sano, pero siento que algo no me está del todo bien y temo no llegar. Por eso me era importante traerte para que supieras de don José, sí, pero por encima de todo, para que si muero, sepas dónde encontrarme, no prometo reconocerte.
35:41 No prometo que será con don José. Deseo con toda el alma que sea con tu madre y puedas vernos juntos otra vez. Sólo sé que haré todo lo que está en mi parte para estar ahí en la mesa y podamos convivir. Durante el viaje a la mención de mi madre, comencé a llorar. Recordándola, claro que estaré ahí con la esperanza de verlos juntos, felices como en los viejos tiempos. En ese momento entendí que tal vez me había faltado lágrimas por llorar. Ya no dije más. Deje que las palabras profundicen en mi mente y alma.
36:22 Mi padre entiende que es mucho para procesar, así que el resto del camino lo anduvimos callados en el atrio del santuario, en medio de toda la gente. De toda devoción que se percibe como un ente físico que flota entre todos. Yo le juré a mi padre por la virgen que no dejaría de acompañarlo desde ese momento y que cuando muera subiré a la mesa redonda para encontrarlo y esperaré un día presentarle Asus nietos. Esa es mi historia. El tiempo ha pasado y era momento para hablar de ella.
37:05 Sirva mi historia de esperanza para muchos, pero también de alerta. Cosas oscuras siguen rondando las peregrinaciones, gentes malditos siguen mezclándose, entre otros, para separarnos del camino y los aleteos de la noche no son aves que podamos reconocer.
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