April 17, 2026

BRUJAS EN EL PANTEONLAS BRUJAS DEL PANTEÓN | Historia de terror Real

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Inframundo Relatos De Terror
BRUJAS EN EL PANTEONLAS BRUJAS DEL PANTEÓN | Historia de terror Real

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🎙️ Relatos de Terror Reales por Inframundo Relatos

Historias mexicanas de apariciones, carreteras, brujas, traileros y sucesos paranormales basados en testimonios reales.

Este episodio es una recopilación profunda y oscura narrada con estilo cinematográfico y ambientación realista, diseñada para provocar tensión, miedo y ansiedad nocturna. Prepárate para vivir experiencias que marcaron para siempre a quienes las enfrentaron.

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🔎 Temas de este episodio

• Historias paranormales reales

• Relatos de terror en México

• Relatos de carretera

• Relatos de traileros

• Brujas reales en México

• Terror narrado en primera persona

• Relatos para no dormir

• Misterio y sucesos inexplicables

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0:20 Buenas noches Alejandro, me presento, mi nombre es Patricia Sosa. Esta historia me pasó en el estado de Hidalgo hace ya muchos años ahí en medio de unos pueblos. Había una pequeña ranchería sumida totalmente en la obscuridad, muy pegados unos de otros, había 3 ranchos, en uno de ellos vivía una tía de mi mamá, la cual íbamos a visitarla muy de vez en cuando. Esa señora era el único familiar que le quedaba, porque había sido una familia muy pequeña por tradición. Si acaso las mujeres tenían uno o 2 hijos, que para ese tiempo eran muy pocos. En una ocasión nos quedaríamos un poco más de 2 semanas con esa tía llamada Gertrudis.

1:10 Durante el día todo era tranquilidad, si acaso se escuchaba el cacareo de las gallinas o el gruñido de los puercos, esa clase de ruidos propios del lugar, pero antes de que se oscureciera pasaban cosas que para los 8 años que tenía en ese momento me resultaban extrañas. Para empezar, los sonidos de los animales eran otros que convertían el rancho en algo siniestro. Se escuchaba el aullar de los coyotes demasiado cerca y el canto de las lechuzas. Además silvaba el viento al colarse por las rendijas. Doña Gertrudis, como le decía mi mamá a su tía a esa hora, se vestía de negro después de hacer algunas señas. Sobre su cuerpo agarraba una tina de agua y se iba atrás de su casa.

2:02 Ahí, muy al fondo y casi pegado al monte, había 3 árboles que aunque yo nunca me había acercado, se podía ver que ya estaban totalmente secos. Siempre daba 3 vueltas porque le echaba una tina de agua a cada árbol. Aún siendo yo una niña, no entendía para qué estaba haciendo eso. Era evidente que esos árboles no iban a revivir por más agua que les pusiera. Mi mamá solamente la miraba con atención, como si estuviera aprendiendo una rutina. Cuando terminaba de hacer eso ya estaba prácticamente todo obscuro. Entonces hacía otras cosas todavía más extrañas.

2:46 Agarraba un puño de sal, se frotaba las manos con ella y con su dedo dibujaba una seña en la puerta. Luego la atrancaba, agarraba la escoba, la ponía Volteada al revés, Apagaba todas las velas y se ponía a rezar. Pero esas oraciones eran muy extrañas, no eran padres nuestros ni aves marías. La mire a hacer eso por 3 días seguidos, como durante el día me salí a jugar, conocí a una niña del rancho vecino, nos sonreímos y comenzamos a platicar. Cuando llegó la tarde y el sol estaba por ocultarse, me preguntó si ya había visto a las Brujas, a lo que sorprendida le contesté que no volteando para todas partes.

3:34 Le pregunté a qué bruja se refería. Bajando la voz me dijo que todas las noches unas mujeres vestidas de negro se posaban sobre el techo de nuestro rancho. Refiriéndose a la Casa de la Tía Gertrudis. Me aseguró que. Todos las habían visto por lo menos una vez y que eran horrendas. Un poco asustada. Le pregunté qué era lo que buscaban sobre nuestro techo de comer. Me contestó. Antes de irse me pidió que no le dijera a nadie sobre eso, porque si sabían que ella andaba contando algo sobre las Brujas, la regañarían y tal vez ya no la dejarían volver a salir a jugar conmigo.

4:18 La verdad, me quedé con la duda. Antes del anochecer, la tía Gertrudis hizo lo mismo de todas las tardes de manera misteriosa, llevó sus 3 cubetas de agua al final del patio, luego ya que cerró la casa, me mandó acostar en silencio. Esa noche no me dormí, enseguida me quedé en vela para ver qué cosa sucedía. No había pasado 1 hora cuando claramente escuché que algo pesado cayó sobre el techo. Al recordar lo que me había dicho la niña, que eso eran Brujas, me enderecé algo sobresaltada. Así estuve tratando de entender que había sido ese ruido.

5:00 Luego de unos minutos se escuchó algo igual, pero todavía un poco más pesado. Hasta donde estaba podía escuchar a mi mamá y a su tía como rezaban en medio de la obscuridad. Lo hacían tan bajo. Que parecía que solo cuchicheaban entre ellas. Mientras tanto, alguien caminaba sobre el techo de lámina de un lado para el otro, como si arrastraran algo. En ese tiempo no tenía idea cómo era una bruja, pero yo me las imaginaba de verdad horribles. Era un ir y venir así lo hizo por mucho tiempo. Me acuerdo que me cubría hasta la cabeza y yo también me puse a rezar lo poco que me sabía.

5:45 Cuando no se escucharon más, aquellas pisadas sobre la lámina también dejaron de rezar. Entonces todo se quedó en un completo silencio. Ya faltaba muy poco para amanecer. A la mañana siguiente nadie comentó nada. Cuando volví a ver a la niña, platicamos sobre eso. Me llevó a un lugar apartado para decirme que en el patio de la tía gertrudis muchos años atrás. Había un pequeño panteón, ahí estaban enterradas 3 Brujas, eran ellas las que despertaban cuando se ponía la noche y salían para hacer cosas inimaginables. Le dije que yo no había visto nada de cruces en el patio. Entonces apuntó con su dedo rumbo a los 3 árboles secos y me dijo que ellos eran las Brujas, que cuando la señora del rancho les echaba agua, ellas revivían.

6:44 La verdad que no lo creí. Al darse cuenta de eso. Me dijo que eso sucedía porque la tía Gertrudis también era una bruja que hacía hechizos. Le pedí que me acompañara a ir a ver ese panteón, porque a mí me daba miedo hacerlo sola. ¿Entonces le creería? Respondió con su cabeza que sí, pero sería hasta el día siguiente porque tenía algo que hacer en su casa. Así se pasó el día. Muchas veces volteé a ver aquellos árboles, pero no tenía nada raro. También cada que miraba a la tía de mi mamá trataba de encontrarle algo que la descubriera que era una bruja. Tal vez fui muy obvia porque al darse cuenta ella también me comenzó a ver con insistencia.

7:32 Esa tarde puse un poco más de atención en lo que hacía. Me di cuenta que lo que le echaba a los árboles no era simple agua. En ella le vertía otros líquidos que ya tenía en algunos frascos. Además les hacía una especie de oraciones y le imponía las manos. Mientras caminaba parecía que hablaba con alguien con un poco más de intriga. Le pregunté a mi mamá porque su tía hacía eso, pero no me dejó terminar. Me dijo que no anduviera preguntando. Era sólo una costumbre que ella tenía. Desde que vivía su abuela y teníamos que respetarla, seguí con mis muchas dudas. Ocultándome un poco pude ver que la señora Gertrudis caminaba alrededor de esos árboles.

8:22 A veces levantaba las manos como haciendo unas plegarias. Luego retrocedía sin darles la espalda. Esa noche en especial noté otras cosas que sucedían. Aullaban los coyotes, pero de una manera bastante rara. Parecía que se estaban comunicando entre ellos. Además, todo el rancho se sentía muy quieto, como si algo extraño estuviera por suceder. Algunas aves volaron muy cerca de la casa, supuse que eran las lechuzas. Como en las otras noches comenzaron los ruidos extraños. Esta vez no solo eran pasos afuera, en el patio andaban arrastrando unas pesadas ramas. Lo hacían de un lado para el otro, como ya tenía mucho que se escuchaba, me ganó la curiosidad y me animé a Asomarme. Me acuerdo que la ventana no era común, se encontraba un poco más arriba, por eso arrimé una silla de madera, me paré de puntitas y comencé a buscar con la mirada quién hacía ese sonido. Para mi asombro, alcancé a ver una mujer que caminaba muy despacio.

9:35 Parecía que su vestido era de ramas o que ella misma era un tronco de árbol. Me sorprendí tanto que estuve a punto de caer de la silla. Esa mujer caminaba sin sentido, sólo iba y venía con su cara mirando al suelo. En otra parte del patio también se podía escuchar algo similar, pero mi visión no me alcanzaba. Además, todo era tan obscuro y ellas vestidas de negro. ¿Que se confundían con la misma noche? De pronto todo lo que me había platicado la niña parecía ser verdad. Esas mujeres eran los árboles, pero entonces había mucho de qué preocuparme porque también me había asegurado que la tía gertrudis era una bruja y nosotras nos encontrábamos metidas en su casa. Ya no sabía ni que hacer ni que pensar. Sentí que estábamos rodeadas de brujas. Y tal vez mi mamá ni se imaginaba afuera. La mujer seguía caminando despacio. Actuaba como si nunca dejaría de hacerlo. También recordé que las Brujas seguramente andaban buscando comida.

10:48 Entonces, ya nerviosa, sin hacer ruido, me bajé de la silla y me acosté de nuevo porque ya no quería ver más. Toda la noche se escuchó que caminaban alrededor de la casa y que se arrastraban. Yo me la pasé imaginando muchas cosas. Pensé que había otra cosa rara. La tía gertrudis no dormía durante las noches y no mostraba sueño en el día. Eso también me daba mucho que pensar. A la mañana siguiente ya se cumplía una semana que estábamos ahí. Todavía faltaban muchos días para marcharnos. Era muy difícil para mí. Poder disimular el miedo que toda esa situación ya me estaba dando.

11:33 No solo con la tía, también con mi mamá, que a veces se comportaba como su cómplice. Cuando miré de nuevo aquella niña le pedí que me contará más sobre las Brujas, porque ahora sí las había visto y se las describí. Me dijo que sí, pero todo lo que me iba a decir era lo que ella había escuchado de boca de los adultos. Sobre todo de su mamá. Ya sabría, yo sí creía o no estuve de acuerdo. Entonces me platicó que en esa parte del rancho había un panteón donde estaban enterradas la bisabuela, la abuela y la mamá de la señora Gertrudis.

12:16 Al morir las habían enterrado ahí porque al ser brujas no podían estar en un camposanto, pero como tenían pacto con el diablo. Por las noches se salían de sus fosas removiendo la Tierra. Así había sido por mucho tiempo. Las Brujas hacían de todo para ya no morir, pero al caer el sol se volvían cadáveres hasta que una de ellas, la más joven, queriendo ser inmortal, una noche le enseñó un hechizo a doña Gertrudis para que les ayudará y ella por error a las 3:00, las convirtió en esos árboles. Por eso en ese panteón no había tumbas.

12:57 Esas 3 Brujas estaban convertidas en esos troncos secos, tratando de remendar su equivocación con un nuevo hechizo, utilizando agua preparada. Se podían transformar por las noches en lo que realmente eran, pero en el día volvían a ser árboles. Según me contó la niña, la tía Gertrudis tuvo que aprender brujería y magia. Para seguir despertando Asus familiares, porque había hecho esa promesa de ayudarlas y de no cumplir. Sería atormentada por ellas. De hecho, la podían convertir en árbol también como castigo.

13:39 Esas Brujas en realidad no se metían con la gente de los ranchos vecinos, pero si en los pueblos cercanos donde las tenían, aborrecidas por todas las maldades que hacían. Querían cazarlas, pero nunca las podían encontrar y nadie de la ranchería se atrevía a contar que estaban en ese rancho. Aunque las acusaban de muchas cosas, a lo más que llegaban era a robarse algunos animales. Cuando regresaban, ya muy de madrugada, se volvían a convertir en árboles secos. De hecho, todo ese pedazo del rancho parecía estar maldito porque no crecía la hierba. Era un lugar muerto donde no se veían ni siquiera las hormigas. Le pedí que me acompañara a ver el Panteón como habíamos quedado entonces.

14:33 Escondiéndonos entre las cosas, fuimos a esa parte del rancho. Pude notar que no sólo yo iba nerviosa, la niña también lo estaba, pero ambas tratábamos de disimularlo cuando nos faltaban unos 5 m para llegar. Ya se sentía algo negativo. Parecía que alguien nos miraba desde algún lado. Yo no le quitaba la vista a esos árboles que más que otra cosa, parecían sólo troncos a punto de caer por lo seco y podridos que estaban sus ramas crujían cuando se mecían, pero ni siquiera hacía tanto viento. La niña me dijo que no me fuera a asustar, pero que los árboles se movían porque estaban vivos.

15:20 Las Brujas sabían que nos estábamos acercando y eso les incomodaba. Eran solo unos cuantos metros a su alrededor, pero parecía un desierto. La Tierra estaba agrietada y se podía sentir la soledad, así como cuando uno entra a un panteón solitario. El poco aire que corría se sentía muy frío y en ocasiones se escuchaba como si estuviera alguien llorando. Efectivamente, ahí no había tumbas ni cruces, sólo esos árboles, pero sí se sentía que había cuerpos enterrados. De vez en cuando. Nos mirábamos a los ojos como esperando que una de las 2:00 dijera que ya nos regresáramos.

16:07 Me dijo la niña que el árbol más grande y que estaba en medio era la bisabuela. Ese era el más viejo de los 3 y era ella la que había hecho más maldades. A ese si le teníamos que mostrar respeto, no sabía si me lo decía por asustarme, pero me pedía que no me acercara mucho porque me podrían atrapar sus ramas. La verdad, yo me reí divertida para mis adentros, pero al voltear a la Copa en sus ramas había pájaros muertos. Eran tantos que no podría contarlos de manera extraña. Se encontraban ensartados entre las ramas. Algunos de ellos ya estaban secos. Ni mirando eso creí que fueran brujas. Sí me sentía nerviosa, pero era más por lo que me decía la niña que por lo que ahí había.

17:01 Me acuerdo que a uno de los troncos le arranque un pedazo de cáscara y la aventé a la Tierra haciendo un ademán de asco. Iba a tocar la seca corteza de otro de ellos, pero me gritó mi amiga que no porque podía agarrar un mal. Fue ella la que me pidió que ya nos regresáramos. Les di el último vistazo porque después de todo no dejaban de ser unos simples árboles secos. La verdad no me convenció de que fueran mujeres dormidas. Al darnos la media vuelta sentí que alguien me iba a agarrar. Entonces voltee deprisa, mire para todas partes, porque se sentía una presencia.

17:46 Así nos quedamos unos segundos frente a esos árboles que movían sus ramas. Al parecer, ella había sentido lo mismo. Entonces le dije que retrocediéramos sin darle la espalda a los árboles, así como lo hacía la tía Gertrudis, aunque se podía sentir una fuerte mirada, pudimos retirarnos sin dificultad. Aún así nos sentimos acosadas. Nos pusimos de acuerdo para no decir que habíamos estado ahí. Cuando llegué a la casa me estaba esperando mi mamá para decirme que nos había visto junto a los árboles secos, sin poder ocultarlo.

18:26 Le dije lo que había averiguado al terminar de contarle sobre las Brujas y todo lo que me había dicho la niña no la miré sorprendida. Me dijo que en todo eso había algo de verdad. Ahí había 3 generaciones de Brujas, pero que su tía no lo era. Sabía hacer algunos rituales, pero nada más porque su mamá la había obligado a aprender y ya no se podía zafar. Negó que las Brujas fueran esos árboles y que se levantaran por las noches. Me aseguró que sí, había brujas por las noches, pero venían de otros lugares a visitar la Tumba de la mujer más anciana porque ella.

19:10 Había sido madre de un aquelarre, me aseguró que por eso su tía se encerraba en la casa porque les tenía miedo. Por más de 1 hora escuché a mi mamá, entonces ya no sabía quién me decía la verdad, la niña o ella. Lo cierto era que todos aquellos ruidos se seguían escuchando tanto afuera de la casa como sobre el techo. Así se pasaron 3 noches más, era extraño, pero. Las Brujas nunca habían hecho el intento de meterse a la casa, pero a partir de que habíamos estado en el supuesto panteón las escuchaba que rascuñaba las paredes por los ruidos que hacían. Podría suponer que por lo menos serían entre 8 o 10 de esas perversas mujeres.

20:01 La Última Vez que hablé con aquella niña me asustó. Cuando supo que ya me regresaría para mi casa, me dijo que las Brujas. No me dejarían en paz si no les pedía perdón por burlarme de ellas y por haber arrancado un trozo de corteza, porque eso había sido una ofensa. Seguramente me seguirían a donde fuera y hasta mi mamá se miraría afectada la última noche, que estaríamos ahí. Decidí hacer lo que me había dicho la niña por eso, antes de que se empezarán a escuchar cómo se arrastraban esas mujeres. Y todos los ruidos cuando rodeaban la casa, en un descuido de mi mamá, quien ya se encontraba rezando junto a la tía gertrudis, de manera imprudente y sin medir los riesgos. Abrí la puerta con cuidado, luego sin hacer ruido, salí despacio para el patio.

20:55 Sólo quería comprobar si estaban los árboles o no. De una vez del ejercito les pediría perdón por si acaso y me metería de nuevo. No perdía nada con hacerlo. Además, me sentiría más tranquilo cuando nos fuéramos, pero obviamente todo estaba tan obscuro que desde ahí no podía distinguir nada. Entonces, dominando mi miedo, camine deprisa. Me di cuenta que mientras más me acercaba al final del rancho, más fuerte corría el viento, pero no se escuchaban crujir las ramas cuando me encontraba a medio camino. Pude ver la Luna a lo lejos.

21:37 Supe así que los árboles no estaban. Lo que sentí en ese momento ni siquiera lo puedo describir. Entonces caí en cuenta que las Brujas si eran esos troncos viejos y ya andaban sueltas, seguramente muy cerca de mí, no sólo ellas, también las que llegaban de otras partes. Iba a correr a la casa cuando miré que sobre el techo estaba una mujer parada. Así, de pronto me quedé paralizada, pero no podía quedarme ahí. Estaba seguro que era una de esas Brujas, quien más podría ser. Comencé a caminar despacio para que no me viera. De pronto escuché que venían arrastrando unas ramas detrás de mí.

22:23 Ni siquiera quise voltear. Sentí un escalofrío porque me acordé de la mujer que había visto noches anteriores, aquella envuelta en ramas. Entonces comencé a pedir perdón por lo que había dicho y hecho. A cada paso que daba. Se incrementaba mi miedo, pero sabía que entrando a la casa estaría a salvo. Me faltaban como 30 m para llegar. Cuando del otro lado de la casa miré que una silueta dio vuelta y camino hacia mí. No me dio tiempo de pensar que hacer por instinto. Corrí todo lo que pude a la casa. Y a unos metros de chocar con ella logré meterme.

23:06 No estaba seguro de lo que vi, pero esa mujer estaba tan arrugada que parecía un tronco. Cuando di el portazo se dieron cuenta que me había salido. Mi mamá corrió a atrancar la puerta y asustada me preguntó que andaba haciendo afuera. En ese momento no me dijeron nada. Doña Gertrudis me puso sal en todo el cuerpo y me envolvió entre las cobijas y por mucho rato no dejaron de rezar. Cuando me preguntaron que había visto, ya no quise decir nada. A media mañana salimos para nuestro pueblo, por lo menos yo no deseaba volver ya en casa y seguramente sugestionada por lo que había vivido. Me la pasaba escuchando ruidos semejantes. A los que escuché en el patio de la tía gertrudis algo se arrastraba, pero las veces que me animé a asomarme no había nada.

24:04 Mi mamá fue todavía en varias ocasiones, pero solo de entrada por salida, porque ya no quise acompañarla. Nunca tocábamos ese tema porque yo no quería saber nada. Me acuerdo que años después le pregunté si todavía existían esos árboles viejos. Me contó que no, que una mañana llegaron personas a la casa de su tía Gertrudis. Eran de otras rancherías, sin preguntar nada, con hachas los habían cortado y prendido fuego. A partir de ahí las Brujas no se volvieron a ver más, pero su tía meses después había fallecido y nadie supo de qué. Ya no supe que fue de aquel rancho. Yo jamás me volví a parar por ahí. Esta es mi historia de encuentros con Brujas. Quiero mencionar que esto ocurrió hace ya muchos años, cuando se tenía temor de Dios.