Aterradores Exorcismos Reales - Madrugadores - Inframundo Relatos
Madrugadores, gracias por estar aquí una vez más. Este episodio contiene energía pesada. Escúchalo bajo tu propio riesgo. Los exorcismos reales dejan marcas… incluso en quienes solo los escuchan.
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exorcismos, demonios, posesiones, rituales, historias reales
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0:00 Muy buenas noches. Soy el sacerdote Gerardo y esto ocurrió en una zona rural. Conocí a Marisol desde que nació la bauticé, le di su primera comunión y proyectaba casarla. Todavía me duele saber que eso ya no podrá ser. Inexplicablemente, ella cambió de un día para otro. En pocos meses ya era otra persona. Yo mismo descubrí que estaba poseída y comenzamos a realizarle los rituales de Exorcismo.
0:41 Les estoy hablando de una noche de junio del año de 1999. La vi ingresar al templo y rompí en llanto. No podía creer que fuera ella. Su cuerpo estaba reducido en puros huesos. Revestidos con esa piel blanca, tampoco no tenía el color rosado en sus mejillas. Sólo el verde de sus ojos brillaban al mirarme sus labios. Estaban partidos sangrantes, como sus dedos, a los cuales ella misma arrancó las uñas. Sus parientes la traían arrastrándola por el pasillo, como si fuera un delincuente.
1:29 Ella se reía de eso. Podía ver sus dientes rotos detrás de esa Maléfica sonrisa. Su lengua tenía un color oscuro, seguramente debido a insectos o heces con los que se alimentaba en esos últimos días. Olía a orina, a vómito, a maldad, a muerte. Su madre me miraba con sus ojos llorosos. Su padre me suplicaba con su semblante de aflicción. Me pedían intentarlo una vez más, pedirle a Dios que fuese liberada de los demonios que llevaba dentro. Aún había esperanza.
2:10 La escucharon hablar lúcida al despertar una mañana. Sin embargo, ahora eran esos entes los que se manifestaban. Me maldecían y me oteaban. Los conduje hacia el cuarto, donde llevábamos a cabo cada sesión de ritual. Cubrí mis hombros con la estola, tomé la Biblia, el Rosario y nos preparamos para otra batalla más. Vi sus ojos, volverse completamente blancos. La piel seca de su cuerpo se arrugó como la de una tortuga. Con la voz ronca de un hombre, comenzó a tararear una canción mientras meneaba su cabeza en gesto de ironía.
2:54 Yo no podía ver a marisol en eso. En cambio, era el horror más inmenso que un sacerdote pudiera ver. Apenas las oraciones iniciaron, se puso rígida. A medida que el ritual se desarrollaba, se estremecía de dolor. Esos demonios sufrían dentro de ella. Les preguntaba por qué se obsesionaban tanto al permanecerse en el cuerpo, a lo que respondían que ella ya les pertenecía. Yo, en una posición segura, les decía que eso no era cierto, que marisol le pertenecía a Dios.
3:35 Al llegar el momento de obligarlos a que me revelaran sus nombres, nos preparamos para lo más fuerte. Ya que La Última Vez uno de los entes le quebró una de sus piernas para evitar que yo continuara con estupor, contemplamos que ahora fue mucho más allá el mencionar el nombre de Dios para que se identificaran de un sonido desgarrador, un lamento que retumbó en toda la iglesia. Seguí ordenandole lo mismo hasta que su mirada volvió a tener sus ojos verdes. Trataba de soltarse como un astuto animal. Por instantes parecía ser marisol, pero de repente volví a hablar con todas esas voces a la vez. Sentí claramente como si una mano presionara mi pecho cuando puso sus ojos en mí.
4:33 A la vez que me decía que se la llevarían al infierno, pronto la respiración se me dificultó. Los latidos de mi corazón se hacían más débiles, proseguía yo con el exorcismo, pero la voz se me entrecortaba. Creo que esa noche me tendría que haber tocado a mí, pero ni siquiera pude expulsar a los demonios antes de que todo terminara. Recuerdo ver su semblante, recuperar su paz, pero ellos se la retiraron cruelmente. Todos los presentes escuchamos cuando estos dijeron que si no era de ellos, no sería de nadie más. Con asombro y estupefactos, observamos como el cuello de la chica se dirigió pesadamente hacia atrás. Escuchando como su nuca se separaba de su espina dorsal, su cabeza quedó hundida a su cuerpo. Sólo la piel del cuello.
5:41 Marisol falleció al instante. Esos malditos demonios le arrebataron la vida de la manera más espantosa que alguien puede contemplar. Actualmente soy un pobre anciano. Continúo sirviendo a Dios desde lo que este cuerpo gastado me permite. No volví a ver a los padres de marisol desde aquella noche. Creo que ellos me consideran un fracaso, así como lo fue el exorcismo a su amada hija. Le pido a Dios misericordia y a ella que algún día me perdone por no poder ayudarla.
6:24 Esta es una historia que me contó hace mucho el sacerdote Gerardo Dios lo tenga en su Santa Gloria, muy buenas noches, Inframundo, me llamo Leopoldo Acevedo, soy del estado de México. Lo que les voy a compartir ocurrió en la década de los años 90, cuando todavía tenía 17 años. Israel, uno de mis primos, fue quien padeció de manera directa esto, un sacerdote, amigo de la familia, como así también varios parientes.
7:14 Fuimos testigos de todo, puesto que en aquel tiempo vivíamos en la misma casa una mañana de abril del año 1993.28 años, Israel amaneció con dolencias musculares. Él trabajaba como profesor de boxeo en mi ciudad. ¿Se darán una idea entonces de su condición física alto y robusto? Lo vimos caminar durante penas. Él mismo atribuyó el dolor al arduo entrenamiento al que se expuso aquella noche. Sin embargo, había algo raro en todo eso. Estaba un poco encorvado por momentos. Su mirada también era distinta.
8:03 Se miraba callado, evadía a platicar con nosotros. Estuvo descansando el resto del día, llegando la tarde, se dirigió al gimnasio donde sus alumnos lo esperaban, a pesar de que su madre le pidió que no fuera a trabajar. A su regreso tuvimos el primer evento Paranormal. Estábamos cenando cuando él llegó. Se sentó a nuestro lado, mostrándose más dolorido todavía. De repente, uno de los vasos que había sobre la mesa comenzó a levitar con violencia. Fue arrojado por una fuerza invisible, estrellándose sobre la pared, rompiéndose en 1000 pedazos.
8:50 Luego de ver aquella escena, Israel cayó desmayado sobre el suelo, pasando los días. Los sucesos iban en aumento al mismo ritmo que las conductas extrañas de mi primo. A veces lo encontrábamos caminando por la casa en las Madrugadas Semidesnudo, con la mirada perdida. Lo regresábamos a su habitación, pero aún estando allí parecía estar fuera de la realidad. A las pocas semanas su carácter se tornó irreconocible. Lucía, despiadado, respondía con groserías. La voz parecía también haberle cambiado un poco. Prácticamente era otra persona.
9:40 Una noche llamó a la policía para decirnos que Israel estaba en la comisaría en medio del entrenamiento de Vox en el gimnasio había golpeado salvajemente a uno de sus alumnos. Hasta dejarlo inconsciente debido a la buena reputación que tenía. Lo dejaron libre, pero le prohibieron volver a ejercer el oficio del profesor. Mis tíos hablaban de llevarlo a un psicólogo, pero fue el propio Israel quien una noche nos hizo entender cuál era su problema. Mi tío salió al patio de la casa para saber por qué nuestro perro no dejaba de llorar.
10:23 Pero llegó tarde. Trepado sobre un árbol, Israel sostenía al animal desde el cuello y frente a la mirada congelada de su padre, le partió la cabeza, destrozándola con sus propias manos con una fuerza descomunal, mientras sonreía macabramente. Como lo mencioné en un principio, un sacerdote de la familia vino a visitarlo. Mi primo estaba amarrado en la cama porque amenazaba con quitarle la vida a todos. Apenas lo vio en esa condición. Dijo que tenía todas las características de un proceso, su voz, su rostro, su fuerza. Nada era como la recordábamos.
11:10 Ya llevaba 5 meses haciendo sesiones de Exorcismo. Creo que perdí la cuenta de cuántas fueron, pero esa última noche fue sin dudas alguna de las más siniestras. El sacerdote leía un ritual en un pequeño libro, en tanto le arrojaba agua bendita. Mi padre, junto a mi tío, sostenían de los brazos amarrados a una soga. Mi primo y yo hacíamos lo mismo con sus pies. Los alaridos que daba eran insoportables. Insultaba e intentaba soltarse. Mientras escupía a todos, hablaba con una voz de anciano y por momentos lloraba como un niño, pretendiendo que lo liberáramos.
12:01 El sacerdote le ordenaba en nombre de Dios para que revelará su identidad. Entretanto, continuaba realizando el ritual, se retorcía de dolor, vomitaba un líquido negro pestilente a la vez que las venas de su cuerpo se hinchaban tanto que parecían reventarse la batalla contra el innombrable, finalizó cuando este gritó su nombre, enardeciendo en furia. Vimos su pecho, inflarse hasta que salió de él. Un nauseabundo humo blanco que se disolvió en el aire. Apenas abandonó el cuerpo después de permanecer desmayado por horas.
12:44 Despertó sin recordar absolutamente nada. Pese a los intentos, no logramos saber por qué le pasó eso a mi primo. Escuchamos tiempo después a una curandera de la zona decir que probablemente la posesión fue producto de algún trabajo, brujería, pero ninguno de la familia se interesó por eso, pues desde entonces todos empezamos a practicar frecuentemente e ir a misa. La iglesia se convirtió en nuestra segunda casa y rogamos que Dios permita que siempre sea así.
13:24 No sabemos quién le hizo el mal a Israel o qué fue lo que pasó o quizás el hizo algún pacto, pero desde entonces cambió muchísimo. Espero les haya gustado mi historia. Un abrazo a todos. Cuando vi mi teléfono eran las 4:15 de la madrugada de aquel 19 de octubre del año 2001. Recibía el quinto mensaje del padre López.
14:07 La noche anterior habíamos tenido la sesión número 33 con avelino, pero esta vez las cosas ya estaban fuera de control. Conducía mi auto en dirección a su casa pensando en lo que ocurría. Me preguntaba por qué un hombre inocente tenía que padecer ese sufrimiento. ¿Por qué su familia tenía que ver a su ser amado en ese Estado? En la puerta de la casa, su hermana me esperaba empapada en llanto. Al ingresar a la sala vi al Padre López siendo atendido por un médico en uno de sus brazos. Le faltaba un pedazo de carne.
14:50 La marca coincidía perfectamente con la mordida de un hombre. Era la de él, de Avelino. El muchacho estaba atado en su cama, peor de como lo vi la noche anterior. Su rostro ahora era el de un anciano pálido, con llagas abiertas que expulsaban esa pus asquerosa impregnando el cuarto. Estaba esquelético, demacrado, sin apariencia humana. Los hombres de la familia presionaban las ataduras. Luego de unos minutos, el padre López ingreso para continuar ayudándome con el ritual como un verdadero Guerrero.
15:37 Sostenía un Rosario en sus manos, mientras que con un paño colgado sobre su hombro sostenía su brazo herido recién vendado. Abrí mi libro para comenzar la recitación del exorcismo, en tanto al unísono los presentes comenzaban a orar junto a nosotros. Las voces sonaron nuevamente, eran de 3 demonios diferentes, pero saliendo de la misma boca de una persona quien con mirada maligna me insultaban diciéndome que se lo llevaría consigo al infierno. Cuando llegó el momento de exigir que nos dijeran sus nombres en el nombre de Dios, este gritaba muy loco.
16:24 Repetía lo mismo una y otra vez, pero tal condenado se rehusaba a hacerlo como la noche anterior. Trato de distraernos pronunciando los pecados graves de los que estábamos presentes, esos que ninguno deseaba escuchar. Algunos bajaban sus cabezas avergonzados, en tanto los demonios se burlaban eufóricos y siniestros levemente. Voltee para notar al padre López llorar lo justifico, pues el poseído imitó la voz de su madre, quien acababa de fallecer recientemente. Le grité al padre que no se dejara engañar por él. Lo salpiqué con agua bendita, por lo que continúa estremeciéndose de dolor en esa cama en nombre de Dios. Le ordené una vez más que nos dijeran sus nombres. Este poseso simplemente me maldecía. Proseguimos recitando el ritual hasta que de repente todo comenzó a temblar.
17:29 Adentro, la cama brincaba unos centímetros del suelo. Las muñecas y los tobillos, desde donde las sogas sostenían a avelino, se cubrieron de sangre. El crucifijo que tenía en una de las paredes salió volando. Los cuadros e imágenes religiosas que había dentro cayeron al suelo haciéndose pedazos. La voz del joven se hacía cada vez más débil, ya tenía la garganta deshecha. No obstante, uno de los demonios se negaba a abandonar su cuerpo. Empezó a moverse bruscamente, tratando de lastimarlo tal cual lo había hecho en todo ese tiempo. Horrorizado, escuchamos cuando el crujir de los huesos torturaban al cuerpo del poseído. Lloraba de dolor a la vez que las risas de quien lo poseía resonaban con aire de triunfo.
18:28 Lastimosamente la vida de avelino se apagaba frente a nuestros ojos. Yo sentía desfallecer, el padre López me pedía que continuara, en tanto estaban los rezos con más fuerzas. Le exigí nuevamente al demonio para que me diera su nombre y no me detuve hasta que finalmente lo reveló, dando su último alarido de resistencia. El nombre de Dios hizo eco en el cuarto. Cuando lo invoqué para expulsar a ese maldito, todo se convirtió en el olor nauseabundo. Desapareció. El rostro del muchacho volvió a la normalidad, quedando inmóvil sobre la cama. El tenue movimiento de sus pulmones nos decían que todavía estaba vivo.
19:21 Llamamos al médico que aguardaba fuera para que entrara y pudiera asistirlo. De ese modo la pesadilla terminaba. Avelino logró recuperarse con el paso del tiempo. Como era de esperarse, no recuerda nada. Ya pasaron 10 años. Demoró en curarse de sus heridas y huesos quebrados, pero por fin volvió a sonreír como antes. Su familia jamás dejó de agradecer por la ayuda que le brindamos, convirtiéndose en fieles creyentes. Actualmente suelo llamar al padre López, pues fue trasladado a otra diócesis y aun así no perdemos contacto. Yo soy el sacerdote.
20:09 Santiago, el exorcismo de Avelino fue el último que realicé. Para aquellos que se preguntan qué le sucedió a Avelino, solo le responderé dándoles un consejo, jamás tomen un libro de magia negra pensando que con solo leerlo no pasará nada. Además, él se metió a jugar con cosas que no debía, como por ejemplo con la ouija. Ahí pueden abrir puertas que no deben. Encontrar invocaciones con solo leerlas y estarán cometiendo el peor error de sus vidas. Mi nombre es Benito Quinteros.
21:07 Soy policía. Este relato que les compartiré es verídico, pues lo viví yo mismo en enero del año 2005. La noche ocupaba la mayor parte de mi jornada laboral. Los recorridos que hacíamos en la colonia implicaba también que en ocasiones llegáramos hasta los lugares más recónditos de la zona, tal cual era el sector rural que inspiraba más inquietud de paz, pues desde semanas pasadas recibimos una serie de denuncias sobre un loco que gritaba por las calles quitándole el sueño a todos. No obstante, nunca habíamos tenido la suerte de encontrarlo. A las 11:30 de esa noche nos notificaron que un grupo de personas fue vistas entrando de manera sospechosa en un campo cerca de allí.
22:04 Cuando llegamos, escuchamos al instante unos gritos saliendo del lugar. Nos parqueamos a un lado lo más cercano posible. Y con arma en mano ingresamos en la vegetación. Sentí un escalofrío tremendo. Mi razón no daba crédito a lo que mis ojos veían. Había unas personas que nos vieron espantadas con rosarios en sus manos. Al costado de una precaria casa había un hombre encadenado a un árbol, gritando endemoniado frente a él y dándonos la espalda. Había un sacerdote, dimos la orden de alto, pero cuando el cura volteo, lo reconocí. Era el padre Juan, el cura de la parroquia. Tenía un libro abierto con un Rosario al medio. Su mirada suplicante nos indicó que, por favor, le diéramos un poco de tiempo confundido, nos aproximamos más hasta comprender lo que estaba ocurriendo.
23:09 El muchacho atado en el árbol también lo reconoce. Era un campesino de la zona, solo que su aspecto era impactante. Tenía sus ojos como si de ellos saliera sangre, fruncía las cejas expresando odio. Su voz era ronca y su cuerpo estaba lleno de cortes que después supimos se realizaba a sí mismo. Gritaba maldiciendo al sacerdote, en tanto este proseguía con el ritual. Así es, estábamos frente a un exorcismo. Las personas que estaban a su lado superan su familia. Unas mujeres sollozaban mientras rezaban casi gritando. El muchacho se movía desesperado, como intentando escaparse de las cadenas, a la vez que el sacerdote le ordenaba que le revelara su nombre.
24:10 Enmudecido apuntaba con mi arma tembloroso, preso de un pánico nunca antes vivido. Era el mismo demonio. ¿Quién poseyó el cuerpo del campesino? Mi compañero estaba en un estado idéntico al mío. Lo escuchaba morhumurar el nombre de Dios. El padre Juan continuaba siendo el ritual exigiendo que en nombre de Dios hablara, pero éste sólo lo insultaba, prometiendo que le arrancaría la vida. Los rezos seguían, los llantos aumentaron, los gritos se hicieron aterradores, pero nada podía lograr que yo quitara la mirada de aquel demonio hasta que.
24:56 Las cadenas comenzaron a ceder ante la fuerza descomunal del joven y una a una se cortaron en pedazos. Era algo imposible. Por instinto tuve que disparar inmediatamente. El joven cayó sobre el suelo, riéndose a carcajadas. El sacerdote me pidió que por favor no le hiciera daño y continuó rezando momentos después. Sucedió lo desconcertante. El joven comenzó a Convulsionar Gruñía como un animal, en tanto la herida de la bala de su hombro seguía sangrando. Escuché al sacerdote mencionar el nombre del demonio y expulsarlo antes de que el joven cayera inerte sobre el suelo.
25:44 Maldiciéndolo de una forma espeluznante, el anciano sacerdote se tumbó de rodillas. Con la cabeza baja, tomó aire para dar un suspiro que le renovó hasta el alma. Llevamos al muchacho hasta el hospital y no dijimos nada de lo que había pasado. Creímos que todo había acabado allí, pero años después tuvimos la noticia de esa familia nuevamente. El mismo joven le había quitado la vida al sacerdote cuando lo detuvimos bien su mirada, el mismo terror de aquella noche, como si nuevamente se tratara de ese mismo demonio, quien volvió para cobrar venganza y cumplir su juramento, pues el sacerdote falleció esa noche acostado en su cama, con los ojos abiertos y mirada de pánico.
26:41 El campesino Endemoniado se quitó la vida a los días siguientes en su celda. Jamás supimos el motivo de su posesión. Lo único que aún me mantiene con pesadillas es saber el nombre del demonio, el cual se llamaba Belcebú. Hasta aquí los relatos del día de hoy. No me queda más que agradecerles por escucharnos en otra emisión más. En este podcast de Spotify nos vemos en más historias de horror con Inframundo. Les deseo una aterradora noche y dulces pesadillas.
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