Aterradoras Hitorias DE NUESTROS ABUELOS
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0:00 ¿Hola, qué tal? Esperando te encuentres sólidamente bien del otro lado de la pantalla. En esta ocasión te contaremos algunas anécdotas que nos contaban nuestros abuelos bendecidos a los que aún los tienen, pero cuando éramos niños se nos ponía la piel de gallina y espero que sientas eso mismo con los relatos que estás a punto de escuchar sin más por el momento. Comenzamos el abuelo, confesión por Adriana Cervantes, historia de terror basada en un hecho real.
0:54 Lo que les voy a contar sucedió en casa de mi hermana Abigail. Esto fue a mediados del año 2021. Es muy reciente y aún sigue sucediendo. Mi nombre es Adriana Cervantes, nosotros somos de Alumine Argentina. Mi hermana tuvo a mi abuelo Juan Luis viviendo el último año y unos meses con ella. Déjenme decirles que el abuelo. No era para nada una persona y ninguno de sus hijos o parientes quiso hacerse cargo de él.
1:38 Mi tío Franco estuvo a punto de ingresarlo a un asilo, ya que la situación se puso muy fea para la abuela Lucy y sus vecinos. A pesar de su edad de 70 años, tenía una fuerza que ya muchos quisieran tener. Comenzó a tener dificultades con los vecinos de los departamentos del mismo edificio. Su vocabulario a la hora de insultar, ya sea a menores o adultos, pues al hombre le molestaba el ruido que hacían la música hasta la alegría de las personas y en su entorno le molestaba bastante. Era un viejo amargado.
2:27 Tanto que llegó a insultar a la abuela Lucy y el día que la golpeó fue la gota que derramó el vaso. Y eso fue algo que no le perdonaron sus hijos. Como te comenté, nadie se quiso hacer cargo de él hasta que Abigail lo acogió en su casa. El marido de mi hermana viaja constantemente y ella se quedaba con sus 2 hijos. Emanuel, el mayor, y el pequeño Lucas, como ya estaba al tanto del comportamiento del abuelo, eran pocas las veces que sus hijos convivían con este cosa que él le recriminó, pero eso a mi hermana no era algo que quisiera ser el abuelo, tener algún acercamiento con sus hijos.
3:26 Eso no le interesaba. Él solo quería tener a toda la casa su mando. Mi hermana se hacía la sorda cada vez que él iniciaba alguna discusión. La situación, hasta cierto punto, era tolerante, pero todo eso cambió cuando comenzó la pandemia. Verás el abuelo. Se pasaba casi todo el día fuera de la casa con su Grupo de amigos que se reunían a tomar café, jugar ajedrez y esas cosas. Pero todo eso cambió cuando se suscitó la pandemia en 2020 y el no salir de casa llevó a otros extremos.
4:13 La tolerancia con él exigía que lo visitaran. Y como todos se negaron con el miedo a ser contagiados. Eso molestó mucho al hombre, cosa que lo amargó aún más. Y como varios, él hizo caso omiso de quedarse en casa. Fue cuando mi cuñado Raúl le hizo ver la situación a que los estaba arriesgando con sus salidas y que por su terquedad todos se iban a contagiar. Él explicaba que no saliera ya que era un anciano y al igual que sus hijos eran los más vulnerables, todos terminarían contagiándose.
5:00 Ya sabrán cómo se puso la situación, ya que no fue razonable. En eso. El más agresivo fue el abuelo, tanto que quiso llegar a los golpes, pero por la edad del señor se retiró. Acción que encabritó más al hombre y lo insultó hasta más no poder. Poco a poco todo aquello se fue complicando, ya que mi cuñado Raúl estuvo por más de 2 meses en casa. Lo poco que tenían comenzó a escasear. Solo él salía de la Casa para comprar los suministros. Pero ya te imaginarás que mi abuelo no se privó de nada, como tampoco hizo caso de no salir.
5:50 Ya sabrás en que terminó esto. El abuelo se infectó llevando la enfermedad a casa de mi hermana Raúl y los niños se contagiaron también. Ni con un pie dentro de la tumba cambiaba su comportamiento. Peor aún, echándole la culpa a los demás por haberse contagiado y por eso él iba a morir. Mi hermana nos contó que aquella enfermedad lo hizo sufrir mucho, pues sus pulmones colapsaron y no alcanzaba a respirar ni aunque estuviera con oxígeno. Él hacía un sonido muy extraño.
6:32 Cada vez que intentaba respirar, abría y cerraba la boca. Como si de un pez fuera del agua sufrió mucho, quizás por la mala persona que fue en vida. Debo aclarar que si les hizo la vida de cuadritos a todos después de muerto siguió la tortura. Esto no sucedió rápidamente. Fue después del primer aniversario luctuoso que comenzaron a suceder. Situaciones que hasta el día de hoy se siguen dando en esa casa. Una noche alrededor de las 10:00, Abigail comenzó a sentir el ambiente en su casa, muy fría y silenciosa. Ni los perros en la calle ladraban. Se levantó para revisar las ventanas y que ninguna estuviese abierta.
7:32 Todas se encontraban cerradas, así que regresó a su recámara dormir, pero esa noche le fue imposible. Durante un buen rato sentía como la observaban y eso le intranquilizó a tal grado que tuvo ganas de llorar y tuvo que encender la luz. Pero en la habitación no había nadie. Tuvo que dormir con la luz encendida, pues el miedo que tuvo me comentó que es algo que no podría describir. Al día siguiente me llamó para contarme lo que había sucedido y que casi no pudo dormir por unos días. Trató de no pensar en ello.
8:21 Pues tampoco sucedió lo mismo, pero al cabo de unos días noto que Lucas tenía unas marcas en uno de sus bracitos, eran unos moretes. Al preguntarle dónde se había lastimado, Lucas le dijo que por las noches alguien lo jalaba y lo sacaba de la cama. Eso puso en alerta Abigail esa noche. Se llevó a dormir a los niños con ella, pues su esposo estaba de viaje. Fue cuando nuevamente sintió frío y fue en esos momentos en que encendió la lámpara que vio parado junto al Clóset la silueta del abuelo Juan Luis. Eso no le dio miedo a pesar de que se veía traslúcido. Mi hermana notó la piel grisácea, pero a medida que lo iba observando.
9:20 Comenzó a sentir miedo, pues parecía que aquella aparición del abuelo transmitía que el sentimiento de mala persona que fue en la vida el abuelo era un alma en pena en su casa y tenía que buscar ayuda para que este se fuera a la luz OA donde fuera que fueran esas almas. Al día siguiente acompañé a mi hermana en la iglesia para que el cura fuera a bendecir la casa y tratar de que el abuelo se fuera de ahí. Al explicarle al sacerdote, este nos miraba serio y no comentaba nada. Cuando abril le comentó que había fallecido durante la pandemia fue cuando el sacerdote le contestó que iría a hacer oración en su casa.
10:15 Cuando el padre hizo oración y echo agua bendita en toda la casa, la aparición dejó de hacerse presente. Se sentía paz y tranquilidad en todo el lugar. Una paz que duró muy poco, porque las apariciones del abuelo se comenzaron a hacer más constantes. Ya no solo era por las noches, ya en cualquier hora del día fue cuando al regresar su marido. Le explicó lo que estaba sucediendo la madre de Raúl. Ella sabía de brujería y todo eso, pero como él no quiso seguir los pasos de su madre, se alejó de la familia. Abigail sabía que tarde o temprano la señora tendría que ayudarles.
11:07 Una tarde, Emmanuel le dijo a su padre que le ardía la espalda. Raúl le levantó la playera al niño y este tenía unos arañazos en su espalda. Eso lo molestó mucho y fue cuando decidió ir a buscar a su madre mientras dormía. Mi hermana comenzó a escuchar cómo jadeaban tratando de respirar, así como lo hacía el abuelo. Mi hermana comenzó a rezar. Y fue en ese momento que sintió un fuerte jalón que la hizo caer de la cama. Pero eso no la detuvo a seguir rezando.
11:49 El miedo que sentía casi la hizo llorar y fue cuando miró al abuelo en su rostro. Se notaba el odio y fue cuando ella le ordenó que se largara de ahí. Pero este solo le sonrió y mi hermana supo que nunca los dejaría tranquilos y no se iría de su casa. El día en que la madre de Raúl fue a la casa de ellos, ahí me encontraba yo por si ocupaban ayuda con las oraciones. Rápidamente la madre de Raúl se dio cuenta de que aquello no era más que llegar y sacar aquel espíritu enojado.
12:36 Nos dijo que como no había recibido los santos óleos durante la enfermedad, como tampoco ninguno de nosotros había rezado alguna oración para su eterno descanso, ni tampoco lo llevamos a la Iglesia para que le hicieran misa de cuerpo presente, como ustedes saben eso, en esos días no se podía, ya que las iglesias se mantuvieron cerradas. Quizás por sus pecados y su mal comportamiento en vida no lo deja descansar. Ya han pasado 2 años en que el abuelo Juan Luis falleció. Aún sigue en casa de mi hermana manifestándose ni con oraciones limpias ni nada lo han hecho irse al lugar que corresponde. Lo que les puedo decir yo es que. En ocasiones pienso que aquello ya no es el espíritu del abuelo manifestándose.
13:38 A veces he llegado a creer que es algún demonio que tomó la forma del abuelo. Espero que esta historia les haya gustado muy buenas noches y saludos a todos. Las almas de los abuelos confesión por Marta Leiva, Buenas noches para todos. Mi nombre es Marta Radico en Chula vista, Estados Unidos desde hace ya más de 15 años nací en el Estado de Oaxaca, México.
14:27 Ahí todavía radican mis hermanos y mi madre. Pero antes de venirme a este país sucedió algo que hasta el día de hoy mi familia dice que aún ocurre. Durante toda su vida, el abuelo fue un hombre trabajador y adoraba a su familia. Él durante su juventud, fue haciéndose de tierras de siembra. Eso acrecentó el patrimonio para todos. Mis tíos, al igual que mis padres, tuvieron estudios y cada uno también formó su familia. La tía Claudia quedó viuda desde muy joven. Mis abuelos le dieron una parte del terreno para que construyera, así que ella era la única que vivía en el terreno de mis abuelos.
15:22 Construyó una casa y allí estaba con sus hijos. Los fines de semana nos íbamos a su casa y las reuniones eran de lo más agradable. Todos lo disfrutábamos excepto la tía Lupe, la esposa del Tío Plutarco. Ella era una mujer indígena, cosa que nadie le hacía algún desaire porque los abuelos la querían mucho, ya que para ellos era una hija más. Debo aclarar esto porque cuando transcurrieron los años todo se destruyó.
16:03 Con el paso del tiempo, el abuelo se enfermó repentinamente. Era extraño verlo en la cama. Su salud fue empeorando y tuvo que ser trasladado a un hospital. Todos lo cuidaban excepto la tía Lupe, que solo iba de visita para saber cómo se encontraba. Esa misma actitud tomó el Tío Plutarco en la noche en que a mi padre le tocó cuidar a mi abuelo en el hospital. Al verlo, el abuelo le hizo señas para que no hablara. Le comenzó a preguntar por todos en la casa y mi padre le contestaba Asus preguntas, pero no entendía por qué el abuelo le preguntaba en ocasiones lo mismo.
16:54 Fue entonces que mi abuelo le hizo señas de que alguien estaba detrás de la cortina que dividía. Miro en el otro lado de esta, se veían unos pies. Mi padre recorrió la cortina y ahí estaba mi tía Lupe. Mi padre, muy molesto, le preguntó qué demonios hacía ahí. Ella le dijo que estaba esperando a Plutarco. Fue cuando mi padre le dijo que lo esperara abajo. El enojo de la tía Lupe fue evidente, pero aún así se retiró. Mi padre nos explicaba porque estaba ahí, pues Plutarco estaba trabajando y no le tocaba cuidar al abuelo. Además, cada uno ya sabía qué día le tocaba cuidarlo. El abuelo nunca mejoró y una noche falleció a causa de un infarto.
17:56 Como ya se imaginarán, la familia quedó devastada. Apenas terminaron los novenarios y comenzaron las disputas por los terrenos. Eso lo ocasionó el Tío Plutarco, pero como hubo testamento, no pudo impugnar. La tía LUPE le llevaba documentos a la abuela para que los firmara, ya que como su marido era ingeniero agrónomo, él era el único indicado para el manejo de las parcelas. Mi abuela se negaba a firmar aquellos documentos, eso se lo dijo Asus hijos cuando los reunió en la casa, a todos los llamó excepto a Plutarco. No supieron quién le chifló para la reunión y llegaron todos acalorados y echando en cara que le querían quitar sus partes, que por eso se habían reunido.
19:00 Todo aquello fue un caos de dimes y diretes entre los hermanos y sus mujeres. Aquello no llevo a nada. A partir de eso comenzaron a suceder cosas extrañas en casa de la abuela. Esto que les diré fue lo que vivió la abuela y la tía Claudia después de que el pleito la abuela comenzó a enfermar cansados todos porque al igual que el abuelo, no le encontraban el motivo de su enfermedad. Fue cuando su hija Claudia, sin que nadie se enterara, la llevó con una curandera. Esta, al verla le dijo a mi tía sin que la abuela pudiera escucharla.
19:49 Ya la traes muy tarde, ya no tiene remedio. Hace tiempo que está dañada, trae con ella la muerte y también a un muerto. El muerto que acompaña a la abuela era su esposo. La curandera le dijo a la tía Claudia que aquello era un embrujo y que la persona no se detendría hasta que ella falleciera y les quitara a todos lo que por su derecho les había dado a cada uno. Eso eran las tierras. La tía, asustada, le preguntó si le podía decir quién les había hecho el daño.
20:34 La curandera les dijo que era un hijo de la abuela. Este estaba siendo ayudado por su mujer, una mujer indígena que sabía de brujería, ya que esta viajaba muy seguido a su pueblo y de ahí estaba enterrando todos los trabajos que había hecho para los abuelos. Otros se encontraban en los terrenos de siembra y en la casa, pero cada vez que intentarán sacarlos las cosas empeorarían para todos. Aparte que el abuelo no tenía descanso y estaba atado a este lado, sufriendo y pensando porque aún no era su momento.
21:19 De partir al cabo de unos días, la salud de la abuela empeoró. Cuando mi madre la cuidaba, la abuela le decía que ya su esposo había ido con ella. En otras ocasiones ella lloraba, pues sentía miedo del hombre que se reía de ella. La abuela señalaba al techo diciendo, ahí ahí está, nosotros volteábamos a donde nos decía, pero no había nadie. El mal que tenía era para que muriera. Y nunca se iba a recuperar. La abuela no duró mucho tiempo, pero antes de su partida llamó al notario y cambió el testamento, dejando al Tío Plutarco sin las hectáreas que le correspondían. Solo unas cuantas ya sabrán la trifulca que se armó cuando se enteró de ello.
22:23 La casa grande se cerró, pues mi tía Claudia, hasta el día de hoy no quiso habitarla, pues ella asegura que los abuelos están aún en ella. Los mira en las ventanas y por las noches las luces de la casa se encienden solas. Lamentos y sollozos de una mujer se dejan escuchar. Es la abuela, aseguran todos. Cada uno de mis tíos y mi padre no han podido recuperar las tierras que el abuelo les dejo Asus hijos. Algunos de los tíos quedaron completamente en la ruina. Algunos no.
23:05 En eso descarto a mi padre, pues él comenzó a rentar las tierras y por su necedad las ha ido vendiendo sin obtener ganancia alguna, cosa que hasta hoy ya sé. Cada cierto tiempo va el curandero y se pasea por las parcelas en busca de algún trabajo de brujería, cosa que hasta el día de hoy no ha encontrado, aunque mi madre le dice que ya debería de dejar de hacer eso, pues ni mis hermanos ni yo pretendemos sembrar en ellas. Yo ya me casé y como te dije en un inicio vivo en el país del Norte y no pienso regresar a donde la maldita de la Lupe, con sus brujerías, desgració a la familia y con ellas murieron los abuelos que aún merodean la casa que habitaron en vida.
24:06 Si el vídeo les gustó, no olviden suscribirse y activar la campanita de notificaciones. Espero su opinión. En la caja de comentarios nos vemos en otra emisión más de historias de horror con Inframundo, relatos muy buenas noches.
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