Aterradoras Historias de PARAMEDICOS
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0:00 El médico soy de Guerrero, mi nombre es Eduardo Neabe y soy paramédico. Hoy en día tengo 47 años de edad, pero esto me pasó cuando tenía unos 30 en una madrugada en la que tenía que cubrir guardia en la clínica donde aún trabajo pasadas las 4:00 de la mañana. Aproveché unos minutos libres para ir hasta un jardín colindante a la sala donde me encontraba, para relajarme un poco. Al llegar no había nadie pasados unos minutos y cuando me disponía a regresar al trabajo fue cuando vi a ese doctor caminando por el pasillo en dirección a una habitación. Debo aclarar que no lo vi muy bien. Por lo tanto, no podía reconocer de quién se trataba. Lo que sí me llamó la atención fue que vestía una bata de un color distinto a los que usan los médicos de la clínica y por obvias razones, eso generó desconfianza en mí. Pensando en llegar a la sala y contarle a los demás sobre el extraño, recordé que en esos momentos yo era el único hombre presente.
1:24 Las otras eran mujeres, no podía sugestionarlas contándoles. Y por otro lado, los demás hombres estaban en un piso arriba de nosotros, lejos de donde yo estaba. Así fue que me decidí en ir yo sola a inspeccionar la habitación donde lo vi entrar. Era la única manera de saber de quién se trataba una vez que llegue hasta la puerta y la abrí. Mis ojos contemplaron el terror en todo su esplendor. Allí estaba aquel sujeto extraño, como estaba sentado sobre una silla frente al escritorio. Lo pude ver muy bien.
2:05 Era el cuerpo de un difunto, parecía no tener carne en su rostro, es decir, como si tuviera únicamente la piel pegada a los huesos. Sus manos tenían la misma apariencia. Y pude constatar que su bata si era similar a la de los empleados del lugar, sólo que el que él usaba estaba percutido, añejo y sucio. Me costó un poco recuperar la cordura, pues les prometo que quedé perdido mentalmente al ver esa escena. Más aún, me invadió un horror que por poco me descompongo. De pronto se le movió la cabeza hasta abajo.
2:47 Hasta que esta se desprendió y cayó rodando sobre el suelo. Una vez que volví en mí, me alejé corriendo. De allí fui directo a donde estaba el grupo y estando frente a ellos tartamudeando, les conté lo que había visto. Estuve varios días sin querer volver a la clínica hasta que me pidieron entre la espada y la pared, pues si no retomaba mi labor podía perder el empleo. Ese mismo día en el que regresé fue que me contaron sobre ese espectro. Al parecer, ya muchos otros empleados habían visto la aparición. Se trataba del alma de un médico difunto, quien supuestamente habría fallecido en esa habitación sentado en esa silla luego de sufrir un paro cardiorrespiratorio. Sin embargo, nadie puede asegurar esa historia, pues en el lugar no hay registro de algún empleado que haya tenido esas características.
3:52 Por lo tanto, es considerado uno de los misterios más oscuros que esconde el sector. Pedido de auxilio. Mi nombre es Mario, soy paramédico. No les voy a dar más datos porque ya me cansé de que me traten de loco, mentiroso y por la misma razón, tampoco daré el nombre de mi compañero, quien estuvo a mi lado. Cuando vivimos lo que les contaré hoy, en esa fría madrugada de invierno, nos enviaron a responder un perturbador pedido de auxilio. Una mujer llamó en un claro estado de desesperación. Diciendo que estaba herida, no dijo nada más, colgó el teléfono después de gritar aterrorizada.
4:47 De inmediato dimos aviso a la policía para que también acudieran al lugar por las dudas. ¿Se presentara algo? Mientras tanto, nosotros emprendimos el viaje a toda marcha con la intención de llegar a tiempo. Todavía no comenzaba a amanecer unas oxidadas bisagras. Apenas sostenían tambaleantes las ventanas frontales del inmueble. Las sucias cortinas reflejaban el mismo abandono del jardín, entre cuyas malezas vimos caminar. Un hombre que asumimos salía de la casa, coincidimos con el cuando nos estacionamos, a la vez que nos bajábamos del la ambulancia, le preguntamos si era la casa correcta, desde donde habían llamado solicitando la atención médica.
5:37 Pero el señor No nos respondió. Ni siquiera nos miró, prosiguió caminando tranquilamente para luego perderse en la oscuridad de la esquina, que estaba sin iluminación eléctrica. La puerta de la casa quedó abierta. Al no recibir respuesta. Decidimos con mi compañero ingresar para no perder más tiempo. Encontramos a la mujer tendida sobre el suelo de la cocina sin vida. Tenía heridas de cortes en sus muñecas con un arma en sus manos. Todo indicaba que ella misma se las provocó, algo contradictorio al tener en cuenta que fue ella quien solicitó la ayuda.
6:22 Cuando arribó la policía le dimos la descripción del hombre que vimos salir de la casa cuando llegó, aunque no fue necesario saber quién era, pues en la sala había una foto donde posaba la mujer. En los brazos de aquel mismo señor, ese día supimos lo más Macabro de todo. La mujer estaba loca, el señor era su marido, sólo que este último ya había fallecido días antes. Según los rumores de los vecinos, la mujer lo torturó psicológicamente durante años hasta que finalmente éste dejó de vivir. Creo que esa noche nosotros vimos un alma vengativa haciendo justicia desde el más allá.
7:15 El otro paramédico fue desolador contemplar el lugar del accidente. Cuando llegamos había cuerpos colgados por todos lados. Los que viajaban en ambos carros perdieron la vida al instante. No obstante, había un tercer vehículo involucrado. Era un microbús que viajaba detrás de uno de los carros que chocó y por intentar esquivar el impacto terminó colisionando contra un poste de luz eléctrica. Los del tercer vehículo eran estudiantes que venían en una excursión.
7:57 Ninguno de ellos salió herido de gravedad. Sólo unos cuantos necesitaron ser trasladados al hospital para recibir las curaciones de algunos pequeños cortes, mientras mis compañeros y yo tratábamos de colaborar con retirar los restos mortales desde el interior de los carros destrozados. Otra ambulancia que llegó al lugar se ocupó de atender a los que viajaban en el microbús. Recuerdo ver a los jóvenes sentados sobre el pavimento, las muchachas lloraban a la vez que sus compañeros las consolaban, los paramédicos que los atendían eran de otro hospital.
8:38 Eran cuatro. Uno de ellos me llamó poderosamente la atención. Este tenía su uniforme pulcro, al igual que su aspecto. No se acercaba a los demás, sólo lo vi acompañar hasta la ambulancia a 3 chicos que necesitaron ir al hospital. Caminaba al lado de sus compañeros. Al día siguiente se armó el terrorífico dilema, los paramédicos de ese hospital aseguran que sólo fueron 3 los que estuvieron presentes en el lugar y se originó el misterio porque yo no fui el único que vio a ese cuarto paramédico. Otros también juran haberlo visto, entre ellos los estudiantes.
9:23 Lo tétrico es saber que esos 3 pacientes que le acompañaron hasta la ambulancia fallecieron el mismo día sin razón aparente. La camilla, muy buenas noches, Inframundo. Mi nombre es Carlos. Soy paramédico desde hace poco. Les quiero compartir una experiencia que viví hace poco en medio de esta pandemia. Seguramente los dejará aterrados. Lamentablemente la persona a quien fuimos a auxiliar falleció desangrado antes de que llegáramos. Se trataba de un señor que tuvo un accidente con su motosierra. Prácticamente se cortó el pecho en 2. Estaba usándola cuando en un determinado momento la manipuló erróneamente y la máquina se le vino directo al pecho. Una vez en el hospital, Condujimos el cuerpo hacia la morgue.
10:29 Fue allí donde sucedió todo. Colocamos el cadáver en medio de la sala. Lo dejamos cubierto con una Luna negra en su totalidad. Sentimos un tremendo susto cuando oímos un grito de dolor antes de salir. Al voltear vimos que el cuerpo ya no estaba sobre la camilla, les juro que es verdad lo que les contaré, fuimos 2 los paramédicos en ese momento, los 2 vimos lo que pasó, en ese mismo instante se apagó la luz de la habitación, quisimos salir corriendo, pero no pudimos. La figura que se formó frente a nosotros nos paralizó por el espanto que sentimos.
11:13 Era el difunto caminando pausadamente hacia nosotros. La sangre le brotaba del pecho con aquellos cortes que se provocó. Vimos como el piso se manchaba del líquido en su rostro. Se notaba el dolor que sentía. Nos miramos, el estaba consciente de que nosotros estábamos allí. Luego de eso reaccionamos y escapamos del lugar. Nuestros compañeros dicen que quizás el señor Aún estaba vivo, pero eso era imposible. Nosotros mismos corroboramos su fallecimiento. Por otro lado, nadie pudo explicar por qué cuando ingresaron a revisar, hallaron la luz encendida y el cuerpo recostado en la camilla. Pero este estaba fuera de la lona y en el piso estaban los charcos de sangre.
12:13 La anciana del accidente lo que les voy a contar es real. Nos pasó a mi compañero y a mí, pero todos los que trabajamos en esa clínica fuimos testigos. Mi nombre es marco robledo. Acudimos a un accidente de tránsito ocurrido en una zona marginal de la ciudad. Unos jóvenes alcoholizados se llevaron por delante con su carro a una mujer. Los muy cobardes huyeron dejándola tendida sobre el pavimento. Cuando llegamos, la anciana ya no mostraba signos de vida. Días después y en tanto la justicia buscaba a los culpables del hecho, unos extraños acontecimientos se fueron dando en torno a la conducta de mi compañero. Unos extraños acontecimientos se fueron dando en torno a la conducta de mi compañero, tomó distancia de todos, dejó de platicar con nosotros, estaba asustado todo el día. Con el resto del Grupo empezamos a pensar que el accidente de la anciana tuvo algo que ver, pues quedó algo traumatizado, ya que desde esa noche comenzó todo.
13:34 Sin embargo, lo peor aún no pasaba. Semanas después mi compañero comenzó a faltar al trabajo. Luego supe que fue detenido y puesto tras las rejas. Su esposa lo denunció por violencia. Cuando la policía llegó, lo encontraron a punto de quitarle la vida a su propio hijo de 5 meses. Yo mismo hablé con él, era otro horrorizado, hablaba incoherencias. Juraba que la anciana del accidente era en realidad una bruja y que no lo dejaría vivir tranquilo, pidiéndole que le entregará la vida de su hijo.
14:15 Los culpables del accidente fueron hallados uno a uno, todos sin vida, en sus respectivas casas. Pero cuando falleció el último comprendía a la perfección las palabras de mi compañero, es verdad, esa anciana era bruja. Y toda la noche se aparece en mi cuarto, me observa. Me aterra, me invita a que la siga. Desde entonces vivo en constante protección con trabajos que me realiza un curandero. Sólo de esa forma, la anciana desaparece al menos por unos días accidentado.
15:01 Yo fui uno de los paramédicos que viajaban en la ambulancia, aquella noche éramos 2 los que íbamos en la parte trasera junto al herido, un veterano que había sido encontrado desmayado al lado de la carretera cuando escuchamos los aullidos de esos animales acercándose al vehículo. Jamás imaginamos que estábamos por vivir la experiencia más sólida jamás imaginada, soy de Ecatepec y mi nombre es Bautista, esto nos pasó hace unos 6 años, la llamada fué breve, así que no supimos quién la hizo.
15:45 Cuando estuvimos en la dirección marcada encontramos al sujeto tendido en un sendero lateral de la carretera. Tal cual estaba descrita en el informe, parecía un campesino. Su olor etílico nos daba una posible razón, el porqué estaba allí. No obstante, iniciamos inmediatamente nuestro trabajo al notar una herida sangrante en su cabeza. Ya íbamos en camino hacia el hospital cuando escuchamos los murmullos. Por la zona no podían ser lobos, más aún los descartamos cuando comenzaron a gruñir. Al estar más cerca era como si corrieran al costado del vehículo siguiéndonos.
16:35 En un momento dado dirigí la mirada hacia el paciente y quedé estupefacto. Tenía los ojos abiertos. Su piel comenzó a despedir un vapor en tanto un leve temblor movía todos los músculos visibles. Fue impactante ver aquello. El cuerpo del sujeto comenzó a mutar. Le vimos crecer pelo a una velocidad increíble. Sus brazos y piernas se alargaron, sus dedos se hicieron garras, pero creo que fue el cambio que sufrió su rostro lo que más terror nos dio. Le creció una especie de hocico. Las orejas y ojos se hicieron como las de un perro, todo cubierto de un rugoso cuero color marrón oscuro, repugnante como la saliva, que comenzó a salir de sus fauces. Mientras nosotros permanecíamos aterrados en un rincón, él nos miró, se levantó de la camilla y destrozó la puerta con su mismo cuerpo.
17:38 Y lo vimos correr por el pavimento hasta desaparecer entre las malezas. Cuando llegamos al hospital, los pacientes fuimos nosotros. Estábamos temblando de miedo todavía al narrarles a los demás. Lo que vimos nos dijeron que posiblemente ese era un nahualt y que los aullidos que escuchamos eran quizás otros brujos también que seguían a aquel hombre. La parecida mi nombre es Pascual Rivera.
18:19 Soy paramédico, laboro en un hospital de mi poblado. Lo siguiente sucedió hace unos 10 años. Lo considero como un evento paranormal y es por eso que se los comparto. Fue una madrugada en la que me tocó hacer guardia, volvíamos de atender a un señor que había sufrido una descompostura que por suerte no fue nada grave, en la entrada del nosocomio hay una sala donde las personas suelen sentarse para esperar su turno, ya sea para ser atendidas o solamente para descansar. ¿Había una mujer con un bebé en sus brazos? Nada de ella era normal, sólo que desde el primer instante en el que me vio no me quitaba los ojos de encima. Me siguió con la mirada hasta que ingrese a 1/4, donde nos reunimos todos los paramédicos.
19:17 Me quedé pensando en ella, incluso me asomé hasta la puerta para ver si aún seguía allí y si estaba allí todavía, mirándome fijamente pasados unos años. Conocí a Claudia, quien actualmente es mi esposa. La primera vez que me llevó a su casa para presentarme Asus padres fue cuando volví a saber de esa muchacha que vi aquella noche en la sala de espera. Todavía me acuerdo del escalofrío que sentí. Se me congeló hasta el alma cuando terminó la cena y como es la costumbre de algunos padres. Trajeron un álbum de fotografías familiares para enseñarme. Entre las fotos estaba mi novia siendo más joven. A su lado estaba una extraña muchacha con la misma fisionomía con la que la ve.
20:14 Era su hermana mayor, quien falleció al dar a luz a su hijo. Ambos perdieron la vida ese día y en este mismo hospital en el que yo trabajo. Pero eso ocurrió meses antes de que yo la viera aquella noche. Creo que se me apareció a mí como parte del destino, como si su alma supiera que yo me convertiría en su cuñado. Me da un poco de tristeza, pero por otro lado, no puedo evitar el escalofrío al recordarla El Niño. Mi nombre es Francisco, soy del estado de México, paramédico desde hace más de 10 años.
21:03 Son varias las experiencias anormales que tengo para compartirles, pues el entorno de mi oficio se presta para este tipo de vivencias. No obstante, la que les voy a contar ocurrió en un momento aislado, es decir, ya fuera de mi horario laboral, precisamente cuando regresaba a casa. Esa noche me tocaba descanso. Eran más de las 10:00 de la noche cuando me dirigía hacia mi casa luego de salir del hospital. No había mucha distancia entre ambas direcciones, así que siempre lo hacía caminando. En el trayecto había una pequeña construcción abandonada desde hacía mucho tiempo, la cual alguna vez fue un local comercial. Estaba acercándome a este cuando logré ver a ese niño. Estaba sentado sobre el suelo cerca de la puerta de entrada. Se presionaba con ambas manos, una de sus piernas, en tanto lloraba a caudales presuroso.
22:10 Camine hasta él para prestarle mis servicios. Me dijo que un pedazo de pared había caído dentro de la casa y lo había lastimado. No me dejó atenderlo, pues me suplicó que ingresara al lugar para ayudar a su hermanita, quien había quedado atrapada bajo los escombros. Antes de ponerme de pie, decidido entrar a la casa, alcancé a tocar su pierna. Estaba tan helada como la de un cadáver. Aún no lograba llegar a la puerta cuando de pronto escuché un grito espantoso detrás de mí al voltear. Vi a una mujer que, horrorizada, señalaba con su dedo hacia el lugar donde estaba sentado El Niño, quien, por cierto, ya no encontré cuando volví a mirar hacia allí. 5 segundos después, la vieja construcción se derrumbó, quedando totalmente destrozada.
23:11 No encontré a ninguna niña como así. Tampoco hubo rastros del pequeño, pero no se invirtió tiempo en su búsqueda. Pues cuando le pregunté a la mujer que por qué gritó cuando vio al niño, ella me dio una versión escalofriante. Según ella, no vio a ningún niño, vio solamente a una especie de demonio. Esa mujer salvó mi vida esa noche. Pues si no fuera por ella, yo hubiera entrado a la casa haciéndole caso al supuesto niño. Y segundos después estaría bajo los escombros derrumbados.
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