Aterradoras HISTORIAS DE NAHUALES
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0:01 Nahuales bolas de fuego, historia de terror escrita por cofradía. Don Amanicio era un viejito que vivía en una parcela que le habían prestado. Eran como 10 hectáreas donde había sembrado maíz. Todas las noches veía que en el cielo pasaban unas bolas de lumbre que caían cerca de su parcela. Cierta noche, una de esas bolas cayó dentro del terreno donde vivía. De momento pensó que se trataba de una estrella fugaz. Eso ocurría todas las noches y en una de tantas sintió mucha curiosidad por saber lo que caía. Entonces observó y se dio cuenta que era un animal grande. Asombrado, dejó que siguiera su camino y regresó a su casa. Al día siguiente, su nuera dio a luz. Al caer la noche, nuevamente cayeron las bolas del lumbre, pero ahora don Amanicio siguió al animal y vio que entró a su casa y se acercó al bebé.
1:25 Trató de golpearlo, pero el animal desapareció. El animal aparecía los martes y los viernes. Don Amanicio no se quedó con la duda y le preguntó a otros campesinos si sabían de ese animal. Ellos le respondieron que era el nahualt que se quería llevar a su nieto. Le dijeron que fuera a consultar con un curandero para que le curara el rifle. El señor fue y rociaron su rifle con un preparado de agua bendita y mostaza molida. Luego, el día en el que el animal tenía que caer, don amaniso y su hijo lo esperaron hasta que de repente cayó. El animal estaba sobre el techo de su casa. En unos instantes apareció dentro y don amanicio entró corriendo y vio que el animal estaba olfateando al bebé. Don Amanicio y su hijo lo acorralaron hacia la puerta y le dispararon, pero no le dieron.
2:33 El animal salió huyendo, ellos lo persiguieron y lo encontraron arriba de un árbol. De nuevo le dispararon y le dieron en lo que parecía ser un ala. El animal, a pesar de haber sido herido, se fue volando, pero no llevaba muy buen equilibrio. Al siguiente día se enteraron que ese nahual era un señor que era brujo y se transformaba en animal. A partir de entonces el animal no volvió. Tiempo después, don Amanicio murió. Dicen que le pisó la sombra al nahual que valientemente había enfrentado los ancianos nahuales historia de terror escrita por cofradía.
3:35 En una popular colonia de esta ciudad habitan unos viejecitos muy peculiares. Siempre estaban solos, nadie los visitaba. Esto extrañaba mucho a los vecinos. Los niños siempre contaban cosas de espanto que ocurrían alrededor de este par de ancianos y fue hasta que cacilda. Esperando la llegada de su tercer hijo, tuvo que abandonar su casa para asistir al hospital donde fue a dar a luz cuando en el camino se le acercó la viejita y le dijo que ya era hora que trajera carne fresca al vecindario.
4:20 Esto puso en qué pensar a casilda y pidió a su esposo que no dejara solos Asus hijos. Porque ya le habían comentado que el viejito se convertía en pájaro de mal agüero. Cuando porfirio regresó de dejar a su mujer en el hospital, le preguntaron los vecinos que para cuándo era el nacimiento. ¿Él contestó que probablemente al día siguiente el viejito comentó muy enojado, pero cómo es posible? Ya estaba todo preparado para hoy. A porfirio le extrañó tanto porque todavía no tenía nada para recibir al bebé, según sus costumbres.
5:06 Al otro día, muy temprano, la vecina gritó, ahí va el pájaro mátenlo porque es un nagual. El pájaro pasó volando muy cerca de la casa de la señora y con sus enormes alas reposó sobre don Miquel y lo tumbó. Al seguirlo se dieron cuenta que su vuelo terminó en casa del viejito muy temprano. Al otro día don Porfirio acudió al hospital donde había nacido su hija. A su regreso todos los vecinos le preguntaron que cómo estaba su esposa y la criatura.
5:47 Él estaba muy contento y en el camino se detuvo a platicar con la maestra rosita, vecina del lugar. Le comentaba que solo se daría un baño y regresaría porque ya le iban a entregar a su mujer y a su niña, pero la maestra le dijo, antes de que vayas a otro lado, llévamela para curarla del mal. Don Porfirio pensó que por su vejez, la señora Desvariaba, pero la maestra Rosita le dijo que tuviera mucho cuidado, porque se rumoreaba que aquellos ancianos eran nahuales, se despidieron y don Porfirio se encaminó a su casa. En eso se apareció la Viejita detrás de él y le dijo lo mismo que llevara a la pequeña para curarla. Este le contestó que ni loco la llevaría a su jakal porque eran nahuales.
6:50 Cuando porfirio llegó a su casa, se fue directamente al baño mientras su hermana le preparaba la comida en el brasero. El baño no estaba lejos de ahí y todavía Marta, la hermana de porfirio, lo vio entrar a bañarse. Cuando de pronto escuchó un golpe muy fuerte que provenía de donde él estaba, volteó para ver qué pasaba y advirtió que había una lagartija enorme sobre la cabeza de su hermano. Corrió pidiendo auxilio a los vecinos, quienes llegaron al momento, siendo también testigos del tamaño enorme del animal.
7:34 Le hablaron a porfirio y no respondió. Entonces entraron al baño y lo encontraron sin vida, tirado en el suelo. El diagnóstico médico fue que se desnucó al caer, mas todos sabían que había sido la lagartija. A su funeral asistieron los viejitos, se cuchicheaban y se reían. Nadie les dijo nada por temor, pero al día siguiente del entierro de don Porfirio. Se fueron de allí, dejaron el jacal tan abandonado como si nunca lo hubiesen habitado.
8:15 Cuenta la gente del lugar que los viejitos tuvieron que quitarle la vida, porfirio, porque no lograron llevar a cabo el ritual del nahual, ya que lo tenían todo preparado para sacrificar a la pequeña y como este descubrió sus planes, se negó a llevar a su pequeña. Le quitaron la vida y se fueron porque los nahuales cuando sienten el peligro, huyen. Los vecinos ya pensaban en Lincharlos por brujos, la niña perseguida por una nahual. Historia de terror escrita por cofradía. Esta historia me la contó la madre de la niña, que era perseguida por el nahual.
9:15 Todo sucedió hace muchos años, cuando apenas tenía unos meses de nacida. La pequeñita lloraba mucho, casi todas las noches. Estaba inquieta, pero lo raro era que sólo ocurría cuando había Luna llena. Así transcurrió el tiempo y la niña seguía con los mismos síntomas. Cada vez que lloraba, sus padres pensaban que estaba enferma o que tenía cólicos, hasta que platicando con una persona mayor les aclaró que la niña podía estar acechada por un nagual. Los padres de la pequeña comentaron a esta persona que ya les habían hecho una observación parecida. Habían optado por untar ajo en toda la casa, en ventanas, puertas y paredes, pero el malestar de la niña seguía. Ante esto, la señora les comentó que seguramente el lugar por donde la molestaba era el techo, ya que era de lámina de zinc y ahí no había podido untar el ajo. Le recomendó que tuvieran cuidado. Porque los nahuales seguían a la niña y podían chuparle la sangre por medio de un hilito de baba que sueltan y que éste a su vez le sirve como popote para succionar, que cuando esto sucediera con unas tijeras
10:48 cortara dicho hilito, pero como no se ve, solo se hiciera como si le cortara en el aire por encima de toda la superficie de la cuna. Donde dormía la pequeña infante paso el tiempo, al menos el indicado para el cambio de Luna. A los padres de la niña les había quedado muy claro lo que les recomendaron. Cuando la niña volvió a llorar por la noche, la madre se levanto y tomo las tijeras. Comenzó a cortar tal como se lo habían dicho. Pasaban de las 12:00 de la noche cuando hacían el ritual de las tijeras. De pronto se escuchó que algo pesado había caído arriba del caballete en dirección a la cuna de la niña. Los padres brincaron del susto en tanto que encima de la lámina se escuchaba como se iban arrastrando unas uñas muy largas.
11:54 Hasta encontrar el vacío. Entonces algo cayó al suelo y el golpe se escuchó seco y fuerte. Al otro día los padres salieron a ver muy temprano qué era lo que había caído. Pero no había nada. Solo se distinguía en el suelo una silueta como de un envoltorio del tamaño de un guajolote. La Tierra estaba quemada. Y nunca más volvió a crecer la hierba en ese pedazo de suelo donde cayó el animal. Tampoco volvió a molestar a la niña. La marrana, historia de terror escrita por cofradía. En una comunidad muy cercana de aquí la gente vivía alarmada porque decían que había una puerca muy grande que salía de noche y que rondaba por las calles del lugar, haciendo destrozos, rompiendo cercos o destruyendo plantíos. Toda la gente estaba asustada hasta que una vez. Los señores de la Comunidad se organizaron para espiar al animal y seguirlo para encontrar su guarida, y así lo hicieron. Cuando una noche apareció la
13:29 marrana, la siguieron y lograron dar cuenta que llegaba hasta las puertas del cementerio y allí desaparecía. Así pasaron noche tras noche los señores les espiaban con machete en mano. Hasta que en una noche de tormenta le dieron alcance y un señor logró pegarle con el machete en una pierna y en ese instante desapareció. Todos regresaron espantados. Al día siguiente los vecinos se dieron cuenta que una señora de la Comunidad estaba herida de la misma pierna donde le habían dado el machetazo a la marrana.
14:16 Mandaron a otra señora a preguntarle qué le había pasado y la señora Herida dijo que se había caído del tapanco de su casa y se había rasgado la pierna con un alambre de púas que tenía colgando de una viga. Los señores de la Comunidad le llevaron a un médico para que la revisara y saliera de la duda. Ya que sospechaban que se trataba de una nahuala y así fue. El diagnóstico del médico fue que era una cortada con arma blanca, muy filosa como un machete. De ahí sacaron la conclusión que la señora era la nahuala que se convertía en marrana.
15:06 De eso hace ya algún tiempo. Probablemente todavía existan los nahuales. En algunas comunidades lejanas y poco transitadas. Pero aquí ya no, porque está ya todo poblado. El lugar, el nahual de 7 Palmas, historia de terror escrita por cofradía. En un lugar llamado 7 Palmas había un señor que se convertía en náhuatl. Se decía que salía por las noches a chupar la sangre de los animales o de las personas.
15:55 En esa Comunidad había también una familia que se llevaba muy bien con el señor, al grado de dejarlo dormir en su casa. La primera noche que se quedó a dormir ahí, El Niño de la casa se quedó solo en su cama y al otro día amaneció Chupado. Solo se le veían los huesos. Entonces el abuelo materno del niño, que era curandero, hizo un conjuro para que quien hubiera asesinado a su pequeño nieto muriera. Pasaron 2 días. Y entonces se enteraron de que alguien en la Comunidad se había muerto en circunstancias extrañas, y resultó que el difunto era el señor que habían alojado en su casa. Fue así como dieron cuenta de que él era el nahual que por las noches salía, pero no con la fisionomía de un ser humano, sino como animal sediento de sangre. La bestia del zoológico, historia de terror escrita por Jesús Guzmán.
17:19 Muy buenas noches, mi nombre es José Ramírez, soy del estado de México, pero lo que les contaré esta noche me pasó cuando trabajé en el zoológico. Se me eriza la piel pensar que cuando vuelvan a abrir, alguien puede encontrarse con ese ser. Trabajé allí como guardia de seguridad. Éramos un pequeño grupito de 5 jóvenes, entre ellos un señor ya mayor, Carlos de cabellos, canosos y rostro cortido. Contagiaba sus buenos ánimos en cada plática que realizaba.
18:02 Prácticamente era él quien representaba la alegría del Grupo laboral en esa primera semana de trabajo. A mí me tocó vigilar la parte donde estaban los leones y tigres, es allí donde tuve esta macabra experiencia. Ten cuidado, José. La vez pasada se escapó un tigre. Las jaulas están viejas y aún no le dieron mantenimiento. Cualquier cosa, tú grita, me aconsejó uno de los muchachos antes de comenzar mi ronda. Obviamente lo consideré como una broma.
18:43 Creo que nadie se arriesgaría a trabajar en un lugar así con ese riesgo, más su mirada seria, la cual tenía al decírmelo como que me dejó un poco preocupado. Solo estaban encendidas las luces permitidas. El resto eran lugares oscuros. Terminaba de cruzar las jaulas de los leones. Cuando se me apareció ese felino por su silueta, vi que era un tigre, estaba en plena oscuridad, fuera de su jaula. Me quedé turbado, paralizado. Comencé a temblar.
19:25 Cuando di pasos hacia atrás, ese animal obligó a detenerme. Porque él también dio un paso adelante, como anunciando que si intentaba huir, él me alcanzaría. Fueron los segundos más terroríficos que viví. Me resultaron eternos tartamudeando murmullos, tomé la radio y comunique a quien cuidaba la oficina de monitoreo lo que tenía frente a mí. No obtuve respuesta. El animal avanzó hasta quedar expuesto a la luz y vi lo que era realmente una bestia negra, cuerpo de animal, pero cabeza de humano. Les juro que eso tenía la cara de un hombre al cual me pareció conocido.
20:17 Por cierto, se parecía mucho a Don Carlos. Tome valor y corrí hasta llegar a la oficina. Por supuesto que nadie creyó mi historia. Aún así, llamaron a emergencias porque yo no podía salir de ese estado de pánico. A los pocos días regresé al trabajo. Me di con la triste noticia de que Carlos ya no estaba trabajando con nosotros. Sin embargo, supe algo más que eso. El viejo ya sabía que se le acaba el tiempo como empleado. Justamente me contrataron a mí como su reemplazo y otra cosa.
20:57 De donde él venía dicen que era brujo y tenía la fama de ser un nahual, la enorme bestia de la calle. Historia de terror escrita y adaptada por Jesús Guzmán. Esto sucedió hace unos años. Manejaba por las calles de la ciudad, regresaba de la oficina después de haberme quedado a trabajar hasta tarde, recién iba a casa para entrar a mi Colonia. Debo atravesar un pequeño sector donde hay puros playones deportivos. Pasaba por una cancha de fútbol cuando esa cosa se me atravesó por mi calle.
21:50 Mi nombre es Ramón lafuente. No había mucha luz, pero si la suficiente como para ver que se trató de un animal. Un perro creí, aunque de tamaño exagerado. Cuando cruzó nos distanciaban varios metros. Lo vi perderse entre unos arbustos que estaban al costado del camino. Por impulso, mermé la velocidad y seguí manejando a esa misma. Pasé despacio por el lugar donde el animal desapareció cuando de pronto saltó desde la oscuridad para quedar parado sobre el capote.
22:32 Mi carro no era un perro, era un demonio, un animal parado en 2 patas. Tuve que asomar mi cabeza al parabrisas para alcanzar a ver su rostro. Esa cosa medía más de 2 M y estaba parado sobre mi carro. Veía su cuerpo cubierto de pelo negro y mugre. Lentamente, la bestia se inclinó hacia el parabrisas hasta dejar su cabeza frente a la mía, separada solo por el vidrio, el cual no fue impedimento para escuchar claramente cuando me habló para decirme esas escalofriantes palabras engomadas con odio. Me gusta tu carro, acelere sin siquiera pensarlo, pasmado y fuera de mi.
23:27 Vi a esa bestia saltar sobre un costado para inmediatamente comenzar a perseguirme mientras yo estaba ahí, mientras yo escapaba de allí. Una vez llegando a la esquina y estando más iluminada la zona, el ser desapareció. Pero el horror de su rostro se quedó en mi cabeza por días. Es de conocimiento público que en esa zona frecuentan delincuentes para robar a las personas, pero jamás imaginé que también hubiese de esos brujos llamados nahuales, quiénes sin ningún pudor, utilizan su abominable imagen para provocar el miedo suficiente para atacar Asus víctimas.
24:17 Algo de lo que me salvé aquella noche. El primo nagual, historia de terror escrita por Jesús Guzmán. En noviembre del año 2015 fui invitado a una fiesta de cumpleaños de un amigo. Lo conozco de toda la vida, pues prácticamente crecimos juntos. De igual modo, nuestras familias también mantienen una buena relación de amistad.
25:03 El problema se dio cuando días antes de la fiesta llegaron sus familiares de visita, a quien al menos yo no conocía y me tocó hacerlo de la manera más perturbadora. Mi nombre es Martín Gutiérrez y soy de Puebla, México. Los parientes provenían de un pueblo perteneciente a otro Estado. Según mi amigo, ya habían pasado más de 10 años que no recibía sus noticias y quizás por eso yo no los recordaba. Sus primos eran de unos 20 años aproximadamente, o sea, 2 o 3 años más grandes que nosotros.
25:48 Parecían buenas personas. Hasta que esa noche del cumpleaños ocurrió un evento que quedará en mis pesadillas para siempre. Mis padres se retiraron de la fiesta pasada la medianoche, en tanto los padres y tíos de mi amigo hicieron lo mismo 1 hora después. Cabe mencionar que la fiesta se realizó en una casa de campo perteneciente a la familia de mi amigo también. Por lo que estábamos rodeados de densa vegetación. Eran las 3:00 de la mañana. Cuando estábamos solos. Nosotros vi a uno de los primos de mi amigo dirigirse hacia el monte. Al cuestionar sobre eso nadie quiso decirme nada. Minutos después comenzaron los gritos. Eran los chillidos de un cerdo.
26:43 Apenas comenzaba a intentar comprender lo que estaría sucediendo. Cuando uno de los muchachos lanzó una frase sin titubear, ya agarró a uno. Acto seguido todos se pusieron de pie y comenzaron a correr en dirección al monte. Yo corrí junto a ellos esperando encontrar a ese primo, quién con mucha destreza y habilidad habría cazado a un cerdo salvaje. En cambio, vi algo muy diferente, aterrador y siniestro. El cerdo estaba en el lugar, pero en ese justo momento una bestia enorme le arrancaba la cabeza. Era como la mutación de un felino deforma y monstruoso. Su pelaje brillaba, al igual que sus ojos, por el reflejo de la luz de la Luna.
27:40 De su hocico chorreaba la sangre del cerdo que aún movía sus patas, desesperado, como anunciando sus últimos signos de vida, salí corriendo de allí. El miedo fue tan grande que no me importó que los demás se quedaran allí. Entre ellos mi amigo. Este me llamó al día siguiente, avergonzado. Me pidió disculpas por lo sucedido esa noche. Yo no entendía nada. En cambio, le pregunté cómo habían escapado de ese animal salvaje, a lo cual terminó confesándome una espeluznante verdad. Esa bestia nunca les podría haber hecho daño, pues en realidad no era un animal salvaje. Más bien era un nagual, su primo mayor, para ser más preciso. Quién, sabiendo que pronto se regresarían a su pueblo, no quiso aprovechar la oportunidad de cazar un cerdo del monte para darse un festín de despedida.
28:49 Mi amigo y yo mantenemos la amistad, pero desde esa vez ya no me esconde secretos como aquel que tuve que presenciar sumergido en un terror inmensurable.
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