Sept. 20, 2024

APARICIONES DE ANCIANAS - HISTORIAS DE TERROR

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Inframundo Relatos De Terror
APARICIONES DE ANCIANAS - HISTORIAS DE TERROR

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0:00 Buenos días, tardes o noches esperando, se encuentren horridamente bien del otro lado de la pantalla. En esta ocasión les contaremos 3 anécdotas de apariciones, de espectros de ancianas. Ponte cómodo y apaga la pequeña luz de tu habitación. Comenzamos. La anciana del MULTIFAMILIAR basado en hechos reales por Isaías López. Muy buenas noches, estuve viviendo por un tiempo en uno de los multifamiliares que se encuentran por la calle 200, estoy en fovissste 2, mi nombre es Isaías, soy de los Mochis, Sinaloa.

0:56 Y estuve de residente por un poco tiempo en el Hospital General en Ciudad Obregón, Sonora. Para mi mala suerte. Esta experiencia la pase solo, pero de no haber sido por uno de los vecinos, quizás no la estaría contando. Un amigo me consiguió ese sitio para vivir en el tiempo en que estaría de residente en esa ciudad. Salía de los multifamiliares, cruzaba la calle y llegaba al hospital. Esto era todos los días. En esos tiempos aún se podía transitar por las calles sin temor a las cosas que hoy en estos días suceden. Mi familia es muy católica y antes de viajar para trasladarme a mi destino, mi madre me obsequió un crucifijo. Me aseguró que ya estaba bendecido y que no olvidará colocarlo cerca de mi cama, pero a medida que pasaba el tiempo y con el trabajo que los fines de semana se presentaban constantemente, por un tiempo estuvo guardado con los objetos que me traje.

2:16 No estoy del todo seguro de que al momento en que recordé que lo traía conmigo y lo coloqué justo sobre la cabecera de la cama, fue cuando comenzó a suceder algo bastante extraño a partir de esa tarde jamás me había sentido vigilado por algo que no podía ni ver, aparte que sentía que cuando dormía me asfixiaba. En ocasiones sentía que me cubrían la nariz o mi boca en otras, como si me colgaran algo sobre el rostro y era cuando despertaba por un tiempo. Lo atribuía el cansancio, estrés. Pero no era así.

3:05 Una de las doctoras me preguntó si me sucedía o me preocupaba algo. Yo, queriendo desahogarme un poco, le comenté hace ya varios días que algo extraño viene ocurriendo en ese apartamento donde vivo. Tengo esa sensación de que no me encuentro solo ni de día ni de noche. Siempre me siento observado cuando volteo a buscar de quién se trata. No miro a nadie, pero siento que hay alguien conmigo. Siempre sin importar la hora del día o de la noche, la doctora solo me miraba pensando que contestarme, pero por desgracia fuimos interrumpidos y ya no seguimos con el tema.

3:58 Los vecinos me comentaron que por las noches se escucha que utilizaban electrodomésticos como licuadoras funcionando. O la televisión encendida, cuando yo me encontraba trabajando por las noches, las luces, encenderse y apagarse por sí solas. Esto por momentos me hizo dudar porque dejaba todo desenchufado antes de salir al hospital, pero ya no era uno, ni 2 los vecinos que me decían eso hasta los niños cuando pasaba al lado de la puerta. O los que subían y bajaban las escaleras me decían, ahí espanta la anciana que allí vivió. A pesar de que ya eran alertas, no las tomé en cuenta. Fue hasta que uno de los vecinos me pidió que si le hacía el favor de ir a ver a su esposa, ya que tenía varios días enferma.

5:03 La señora tenía una fuerte infección en su garganta. Así que le receté unas inyecciones y la medicina adecuada. Yo por las tardes iba a su casa para suministrar el medicamento a la señora, pero en una ocasión no los encontré, así que me fui al apartamento para descansar. Estando dormido sentí mucho frío, algo extraño porque era temporada de calor, pero la habitación. Se encontraba demasiado fría, así que intenté taparme con una de las sábanas y fue en ese momento que la miré.

5:45 Era una mujer pequeña. Por más que intentaba hablar no pude. Lo más extraño era que no le podía ver el rostro. Se miraba su bata traslúcida por la luz que entraba por la ventana, su cabello blanco. Ella se me quedaba mirando por un buen rato hasta que salió del cuarto y se perdía en la oscuridad de la pequeña cocina. No sé por qué tenía la sensación de que aquel fantasma no tenía ninguna intención de largarse de allí.

6:25 Pensé que eso había sido todo, pero no fue así. Apenas me volví a recostar cuando sentí que algo me comenzó a asfixiar. Sentía algo encima de mí y yo intentaba agarrar a lo que me estaba haciendo. Eso. Pero frente a mí no había nadie. Aún así, sentía unas manos que trataban de sofocarme. Fue cuando mi vecino entró en la recámara por la poca luz que entraba. Se dio cuenta de que algo sucedía. Su hijo le dijo que algo estaba sobre mí. Fue cuando encendieron la luz y se percataron que estaba solo. El vecino comenzó a rezar el padre nuestro mientras su hijo me ayudaba a incorporarme.

7:19 Cuando pude moverme le conté lo sucedido, pero no había nadie, solo yo. Fue cuando me dijeron que ahí había vivido una anciana, la cual tenía muy mal carácter y era una mujer muy problemática. En vida no le gustaba que los vecinos tuvieran mascotas, así que cuando menos lo esperaba, los perros o gatos eran envenenados por aquella mala mujer. Si la puerta del apartamento no hubiera estado entreabierta y el vecino fuera a buscarme para el tratamiento de su esposa, quizá esto no se los estuviera contando. Muy temprano por la mañana le conté a la doctora lo que me había sucedido.

8:13 Me sugirió ir a la iglesia para que el sacerdote me diera un poco de agua bendita. Creo que eso no le gustó mucho aquella aparición, porque después de haber rociado el apartamento con él, las cosas ya no volvieron a ser las mismas. Mi amigo me ayudó a buscar una cosa en otro lugar. Lo bueno es que sólo fue unas cuadras del hospital. Lo bueno es que al año regresé a los mochis y sólo quedó todo aquello. Como una mala experiencia ya han pasado varios años y mi amigo me contó que aún suceden cosas, pero no como aquellas. Cuando yo estuve viviendo en el apartamento. La curandera que me ayudó a quitarme esa mala vibra que se me pegó en el tiempo en que estuve viviendo ahí, me contó que en las paredes de nuestros hogares. Se adhieren los sentimientos que uno mismo tiene, desde buenos hasta los malos.

9:22 Ella me recomendó pintar las paredes en tonos blancos, tonos claros para que siempre haya luz en mi hogar. Hasta el día de hoy lo hago y también duermo con una pequeña lámpara encendida sobre una mesita al lado de mi cama. Lo bueno es que ya no hay una maldita anciana que la apague mientras yo duermo la anciana y sus niños basado en un hecho real. Buenas noches a todos. Mi nombre es Úrsula Soto. Lo que les voy a contar es algo que hasta el día de hoy sigue sucediendo.

10:10 Mi hermana Karen compró un apartamento en un tercer piso. Este había sido ocupado por una anciana que lamentablemente falleció hacía unos 5 meses. En él, la compraventa se hizo en un trato directo con uno de los hijos de su antigua propietaria. Ella no se quedó con ninguno de los muebles que había sido de la difunta, ya que no estaba estipulado en la venta. Pero Karen asegura que no hay necesidad en que algún mueble se quede en el lugar porque puede quedarse cierta esencia de la señora en cada una de las paredes de aquel apartamento, cuando Karen y su novio fueron a visitar el departamento la primera vez y se encontraban mirando cada una de las habitaciones. Milton, su novio, le preguntó a la persona que se los mostraba quién era El Niño que se encontraba mirándolos desde la cocina.

11:15 Todos los presentes se asomaron en busca del chiquillo que había mirado Milton, pero no encontraron a nadie. Milton se desconcertó porque el apartamento se encontraba cerrado mientras se los mostraban. Cosas similares sucedieron cuando ya se encontraban viviendo en el apartamento. Karen no miró a un niño como había dicho Milton, sino a una niña. Verás, ni mi hermana ni su pareja le dieron importancia a pesar de que escuchaban risitas o conversaciones de niños dentro del apartamento. Esto porque pensaron que eran los hijos de alguno de los vecinos de al lado.

12:03 Así estuvieron casi por cuatro meses hasta que se encontraron en ese tercer piso no había niños. Así fue pasando el tiempo, entre Murmullos y Risitas. En un momento me contó mi hermana que había veces que por las noches, cuando llegaba al apartamento y antes de ingresar en él, ella me juró que se escuchaba las voces de varios niños. Así como la voz de una mujer anciana llamándolos por algo que no pudo entender cuando entraba y encendió la luz del Recibidor, este se encontraba solo y en silencio. Poco a poco esto le fue dando cierto temor porque cuando llegaba Milton el aseguraba que no escuchaba nada. Parecía que ya sólo Karen era la que seguía escuchando cosas, decía Milton.

13:05 Después nos contó Karen que fue Milton quien decidió llevar a un sacerdote, pues le había estado ocultando a Karen que había visto más de lo que mi hermana había escuchado. Milton tenía la creencia de que por ser hombre no debía decir que se le habían aparecido unos niños. En el apartamento, sino una anciana también una semana en que Karen estuvo fuera de la ciudad, Milton se llevó el susto de su vida. Acababa de escuchar y se dirigió a la cocina. Al entrar se horrorizó al ver a la anciana. Todos voltearon a verlo como si él fuera el intruso en ese apartamento.

13:53 Se tuvo que llevar ambas manos a su boca para acallar un grito de horror. A pesar de que sintió por un momento perder el conocimiento, se mantuvo de pie para mirar aquella anciana y Asus niños desvanecerse ante su mirada. Horrorizada, Karen me contó que Milton casi se infarta con aquellas apariciones. En ese momento salió del apartamento para asimilar lo que había visto. El vecino de al lado. Lo encontró en el corredor y ambos se pusieron a fumar. Milton le comenzó a hacer preguntas. Sí conoció a la anciana que vivió en ese apartamento. El vecino le relató que la señora duró mucho tiempo viviendo sola después de la muerte de su marido. Casi no fue visitada por sus hijos. Él le preguntó sobre si anteriormente vivían niños. Desde finales de la década de los ochentas ya no se habían admitido niños en el apartamento, ya que en 1981 hubo un accidente en ese mismo apartamento donde vivían. Eli Karen, una Navidad.

15:16 Las luces del árbol navideño hicieron corto, incendiando el apartamento. La madre solo alcanzó a sacar a un bebé de 2 meses de nacido, pero no pudo sacar Asus otros 2 hijos. Ahora el vecino le preguntó a Milton si era verdad que el apartamento estaba embrujado. Este, por un momento, dudó en decirle lo que desde el primer día que llegaron al edificio sentían, pero sólo se limitó a decirle que se escuchaban Risas y nada más. ¿Si habían muerto 2 niños en ese incendio, por qué había 1/3?

16:00 El vecino le contó que también la anciana en vida se refería Asus niños. Pensaban que eran sus nietos, pero con el tiempo se enteraron que ahí si aparecían estos pequeños que fallecieron trágicamente. Cuando regresó Karen, él le platicó lo que le había sucedido en su ausencia y que iba a traer a un sacerdote, no por miedo, sino para que esas almas descansaran que ya no estuvieran en ese sitio. Ya que no pertenecían a este lado de los vivos, por momentos, a Karen le encantó la idea de que el apartamento estuviera embrujado, las apariciones y esas cosas, pero cuando Milton le contó la apariencia que tenían los niños, la sonrisa se le borró del rostro.

16:58 Mi hermana pensaba que era como en las películas, con aspecto angelical, pero la descripción de Milton la hizo cambiar de parecer, le describió el aspecto deforme, es el mismo que acabó con sus vidas, excepto por una niña que no se sabe el por qué está ahí, a pesar de que han ido más de 3 sacerdotes al departamento. Ni la anciana ni sus niños se han marchado, cuenta Karen, que muy esporádicamente se escuchan murmullos, Risas y canciones tiernas de aquellos tiempos, así como la voz de una anciana llamándoles la anciana de las canchas basado en un hecho real. Esto me sucedió cuando era un adolescente, cuando estaba en tercero de secundaria.

18:00 Mi nombre es Julio. Yo no creía en lo que al tema de lo paranormal se refiere, pero con lo que sucedió puedo jurar que es verdad. Pasaba las noches solo en casa. Mis padres trabajaban en el turno nocturno. En ese tiempo, por las noches, a un lado de la casa vivía mi tío Juan Luis. Él estaba al pendiente de mí. Mis padres se iban a su trabajo alrededor de las 6:00 de la tarde. Ya para esas horas yo me encontraba prácticamente encerrado. No podía salir a jugar en las canchas por las noches con mis amigos, sólo los fines de semana que se encontraban mis padres en casa. Tenía las llaves de la casa por si llegara a suceder algo. Afortunadamente nunca sucedió algún siniestro que me hiciera salir.

18:58 Mis padres me tenían mucha confianza, pero por desgracia, estando en una ocasión ellos en su trabajo, me salí a altas horas de la noche de la casa. Esto porque mis amigos iban a echarse un partido de básquetbol y me invitaron. Estaba seguro que no me descubrirían, al igual que el tío Juan Luis. Así estuve alrededor de 2 semanas, pero hasta cierto punto sentí culpa por estar engañando a mis padres y romper esa confianza que me daban para el mes de marzo. Esa noche se sentía un poco de frío. Por alguna razón.

19:41 No sentía ánimos de asistir esa noche a las canchas, pero el aburrimiento me ganó, así que asistí. Esa noche todos jugamos torpemente. La verdad es que sentíamos un frío, que alguno de nosotros lo describió como extraño y calaba hasta los huesos. Les aseguro que ese frío que hacía no era para sentirlo de esa manera. Antes de regresar a casa, resbalé y me golpé la espalda. Mis amigos querían llevarme al hospital, pero me negué. Tuve mas miedo a mis padres por la tunda que me iban a dar a otra cosa como pude.

20:27 Me levanté. Me sentí algo mareado por el golpe. Me ayudaron a sentarme en una de las bancas frente a las gradas de las canchas. Estábamos esperando para que se me quitará el mareo por el golpe cuando miramos pasar a una anciana por entre las gradas de las canchas. Uno de mis amigos comentó que nunca había visto a esa señora por la Colonia. De hecho, nadie la habíamos visto antes. Tomás y David se dirigieron a donde se miraba la anciana cuando ellos, al igual que nosotros, se quedaron congelados. Ante lo que sucedió, la anciana atravesaba las gradas como si estas no estuvieran a su paso.

21:17 Todos mirábamos aterrados a la anciana. Cuando llegó a uno de los bebederos. Esta desapareció. Fue entonces que salimos de ese trance cuando la vimos desvanecerse ante todos nosotros. Salimos corriendo de las canchas hasta el dolor de la espalda se me quitó. Llegué corriendo hasta mi casa, me faltaba el aire y me costaba respirar. No sé si era por el golpe o por el movimiento que sentía. Me quedé dormido hasta muy tarde por la noche, quizás por miedo o la paranoia por lo que había visto en la noche. No lo niego.

22:05 Aquella aparición de la anciana en las canchas me causaron pesadillas por varias semanas. Al día siguiente mis padres se enteraron de que salía por las noches de casa a jugar en las canchas y en parte porque no pude disimular el dolor en mi espalda. Estuve castigado por un buen tiempo. Le conté a mis padres lo que había visto en las canchas aquella noche. Mi padre me dijo que es anciana. Ya tiene varias décadas apareciéndose ahí. Cuando ellos llegaron a vivir a esa colonia, el al igual que mis tíos eran adolescentes y conocieron a la anciana en vida, la señora vivía sola en el terreno donde justamente se encuentran las canchas.

22:57 Mi padre me comentó que algunos decían que la anciana había sido asesinada, otros que murió de forma natural por su avanzada edad. Como no tenía pariente alguno, el alcalde de ese año mandó construir las canchas en las que fuera la vivienda de la anciana. Cuando asistí a la secundaria les platiqué a mis amigos sobre la anciana. Tomás, que era el que más cerca estaba de las gradas, aseguró que aquella aparición no se le miraba sangre en su vestido. ¿Qué es lo que aparecía en caso de haber sido asesinada?

23:42 Pero sí nos juró que no se le miraban sus piernas. Era como si flotara todo lo escuchamos y yo sentía miedo de recordar la aparición. Después de aquella conversación. Creo que despertamos la curiosidad de los oyentes. Porque varios fueron a las canchas para ver aquella aparición, pero nadie la vio de nuevo excepto yo. Esto porque mi abuelo me dijo que hasta los fantasmas escogen a las personas que desean que los vean. La verdad, no sé, al tiempo que me quitaron el castigo a los meses, regresé de nuevo por 2 noches consecutivas.

24:30 La primera no sucedió nada. Pero la segunda me Subí a las gradas y cuando la pude ver, nuevamente me encontraba en la parte más alta. Cuando la anciana hizo su aparición, su aspecto era tranquilo. Su vestido se miraba traslúcido y dejaba ver un cuerpo esquelético. Sentí pena por esa pobre alma que no descansa. Y que deambula por ese sitio frío de la Colonia. A pesar de que le han hecho misas para su eterno descanso, la anciana pareciera que no quiere trascender a su eterno descanso, por lo que se aún se sigue apareciendo allí. Ya me casé y no vivo más en esa Colonia. Pero cuando visito a mis padres y amigos, los cuales vimos aquella mujer en esa aburrida noche, aseguran que algunos la han visto aparecer de vez en cuando en las canchas de la colonia.