May 8, 2025

AMOR DE MADRE: Un Relato que Nadie se Atreve a Contar│ INFRAMUNDO RELATOS

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Inframundo Relatos De Terror
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0:00 Nuestras madres siempre nos van a proteger, a cuidar, van a hacer todo lo posible para que crezcamos en un ambiente feliz y de paz. Que seamos personas de bien, pero en ocasiones el dolor les nubla la mente y toman decisiones erráticas. Horrigas como la que estás a punto de escuchar. Ponte cómoda o cómodo y apaga la pequeña luz de tu habitación. Feliz Día de la Madre aquí. Comenzamos muy buenas noches. Alejandro, tengo algún tiempo siguiéndolos y me gustaría compartir mi historia.

0:42 Han pasado años desde esta aterradora y trágica experiencia que estoy apunto de contar. La verdad, espero tener el valor para compartirles los detalles más específicos de lo que sucedió. Jamás creí que mi vida atravesaría un dolor tan grande como aquel. Mis decisiones solo lo empeoraron todo. Me negué a aceptar las cosas y por eso quise alterar el orden de todo. Estaba dispuesta a hacerlo todo por mi hijo y lo que hice fue desgraciarme la vida, incapaz de conseguir alegría incluso en los mejores momentos.

1:25 Privándome del sueño cada noche gracias a las pesadillas que me dejó. Sé que muchas como madres me entenderán, pero eso no justifica lo que hice y lo acepto. Mi nombre es Jessica Quirós y esto fue lo que paso. Quiero comenzar con que el día en que llegó al mundo, el que se convirtió en el ser más importante de mi vida, mi hijo Nicolás. Tenía 19 años cuando dí a luz de él. Mis padres en un principio me dijeron que ese era el fin de mi sueño de ser ingeniera en sistemas y programadora.

2:07 Les contestaba de la manera más cerca posible, declarando que después del nacimiento de mi bebé haría lo posible para que mis ambiciones y metas se llevarán a cabo. Apenas lo tuve en mis brazos. Todo cambió. Mis padres lo amaron incondicionalmente y ese amor los impulsó a seguir apoyándome como lo hacían antes. 3 meses después retomé las clases, me tocaba viajar desde el pueblo hasta la ciudad todos los días, dejando a mi bebé al cuidado de mis padres y una tía que vivía con nosotros. Las cosas se volvieron más difíciles.

2:48 No lo voy a negar al regresar a casa. No podía ponerme a hacer tareas inmediatamente porque debía calmar el llanto de mi hijo, Consolarlo y luego dormirlo. Las horas de sueño que tenía eran muy pocas, pero cada noche me repetía que tendría un futuro, que sería una profesional y que a mi bebé le daría todo. El padre de Nicolás me abandonó cuando apenas llevaba 2 meses de embarazo. Nunca más volví a saber de él. Algunos me dijeron que se fue del país y la verdad era que no me importaba. Me sentía autosuficiente como para salir adelante con mi hijo sin la ayuda de ese cobarde.

3:35 Claro que mis padres fueron una parte muy fundamental en todo el proceso. Cuando me gradué fue una alegría inmensa. Mi hijo tenía ya 3 años. Mi felicidad solo era comparable con la de él y la de mis padres, orgullosos de que su hija cumpliera lo que prometió. ¿Les debo la vida a ellos? Es algo que nunca voy a olvidar. La vida me sonrío después de que me dieron mi diploma y mi título. Conseguí un trabajo con una buena empresa de software. Y lo mejor es que era desde casa. No tenía la necesidad de viajar todo el tiempo y así me ahorraba algo de dinero.

4:22 La paga era increíblemente buena, ayudaba a mis padres y a mi hijo, le daba todo lo que se merecía o se le antojaba. Era mi rey, yo solo vivía para complacerlo. Cuando cumplió los 7 años nos fuimos de la casa de mis padres. Y nos mudamos a la ciudad. Compré una casa muy linda después de años de estar ahorrando la de Corea a mi gusto, así como hice con la habitación de Nicolás, aún recuerdo la fiesta de 8 años. Muchos me decían que todo debió haberme costado un ojo de la cara, pero la verdad es que no lo sentía porque me relajaba. Gracias a mi sueldo tenía auto propio y todo. Nicolás estudiaba en un colegio privado y tenía su transporte privado.

5:15 También un carro particular conducido por un chofer que llevaba a otros 2 niños amigos del mío. Mejor no podíamos estar. Le daba gracias a Dios por todo lo que nos daba y fue entonces cuando llegó aquel suceso que lo cambió todo. Eran las 10:00 de la mañana. Me hallaba sentada en la sala de la Casa, trabajando. Había acomodado un espacio donde metí una mesa de escritorio con una silla ergonómica. Muy cómoda. Era mi lugar de trabajo. Al rato llegaron unos policías a mi casa. Me sorprendió verlos.

5:59 No tenía la menor idea de qué hacían ahí sus caras, reflejaban tristezas y se notaba que ninguno quería hablarme. Finalmente me dieron la noticia de que el conductor del transporte de mi hijo, a él le habían quitado la vida unos malditos desconocidos y que a Nicolás le privaron de la libertad junto con los otros 2 pequeños. Mi alma abandonó mi cuerpo, mis piernas perdieron la fuerza para sostenerme y uno de los oficiales tuvo que intervenir para que no me cayera por completo al piso.

6:40 No sentía que respiraba, pero lo hacía porque no me moría. Mi mente apenas podía contemplar la idea de que mi hijo había sido privado de la libertad y que su paradero era un completo misterio. De inmediato se organizó una búsqueda exhaustiva, pero yo ya había visto en los noticieros que cuando algo así pasaba nunca hallaban al secuestrado. O al menos no con vida. La idea de que en algún momento me dijeran que lo encontraron sin vida me partía el alma, no pasaba ni 1 hora cuando ya estaba llorando de nuevo en el trabajo, me dieron una semana libre y pagada para que pudiera asimilar la situación, algo que hasta el sol de hoy no he podido lograr. Así pasó un mes en que no encontraba ni rastro de mi hijo. Las autoridades ya me decían que lo mejor era que empezar a asimilar que no lo iban a encontrar con vida y que ya lo que buscaban sería un cuerpo desaté mi furia contra Dios porque no podía entender cómo pudo permitir que algo como eso le sucediera a mi hijo.

7:59 Era solo un niño. Me llené de tantas emociones que no pude controlarlas. Quería que mi vida se acabará y pasaron días en los que consideré seriamente en quitarme la vida para poder reunirme de nuevo con el ser más importante de toda mi vida. Mis padres fueron a mi casa por un tiempo para ayudarme con el dolor, pero luego me dejaron sola nuevamente porque tenían cosas que atender en el pueblo. Además, me volví insoportable. Y no quería ese ambiente para ellos. No se lo merecían.

8:41 Fue entonces cuando recibí la visita de una amiga, quien, al verme mal, de inmediato me dijo que conocí a una curandera que podía sanar el corazón a base de sesiones espirituales y que tenía fama de ser muy buena. Me dejó su número y lo consideré por Dias. Hasta que decidí que ya no quería sentirme así. No me resigné a perder a mi hijo, pero en verdad estaba mal y eso se reflejaba en mi salud. Me enfermaba y eso afectaba mi rendimiento en el trabajo. Lo peor que me podía pasar en ese momento era que me despidieran y no quise permitirlo.

9:28 Acudí con aquella señora finalmente y le conté mi situación. Vi la empatía en su mirada y en su tono de voz confesándome que ella pasó por lo mismo con su hija, a quien también privaron de la libertad cuando salía de la escuela y ni siquiera su cuerpo fue hallado. Debido a eso, me dijo que me cobraría menos y que haría las mejores sesiones. Preparó un té especial y me recostó sobre una cama muy cómoda. Pero estrecha para una sola persona. Practicamos la meditación y otras cosas más que para ser honesta, si me hicieron sentir mejor el dolor por mi perdida no se me iría, pero al menos controlaba mis emociones y lloraba sin tener mis ataques de ansiedad.

10:25 La segunda sesión a la semana siguiente fue todavía mejor porque. Me quedé conversando con ella hasta el final y quedamos en que saldríamos a almorzar un día de esos. No tenía palabras para agradecerle por lo que hacía por mí y estaba a punto de recuperar la fe en Dios y pedirle que sanara mi corazón. Pero para la quinta sesión me entró una curiosidad enorme. Pensé que si esa señora tenía el don para sanar de esa manera. Entonces, podría tener habilidad para poder hallar a mi hijo o al menos para recuperar su cuerpo. Como les mencioné antes, nunca perdí la esperanza de volverlo a ver.

11:14 Se lo comenté y se quedó callada, mirándome fijamente, no sé qué pasaba por su mente, pero con unos ojos fijos puestos en los míos, me preguntó si de verdad estaba dispuesta. Hacer todo por mi hijo y le dije que sí, sin vacilar, esperando que me dijera algo que le devolviera la vida a mi alma. Salió de la habitación y buscó en otra hasta que regresó con un pergamino en sus manos. Dijo que lo que ahí estaba escrito contenía unas instrucciones para invocar a un ente demoníaco muy poderoso que me concedería.

11:56 Todo lo que yo quisiera, sin importar lo que fuera, pero de inmediato me advirtió que el precio que pagaría por eso era demasiado caro para cualquier persona, incluso para una madre desesperada como yo. Nunca me había relacionado con algo como eso y dudando de mí misma, extendí la mano para agarrar el pergamino y apretarlo con fuerza. Tenía un pequeño sello que se quitaba y se volvía a poner uno muy moderno. Retomé la conversación con la señora, quien me dijo que si me lo llevaba, entonces las sesiones llegarían a su fin. Estuve de acuerdo con eso, le di las gracias y me fui de ahí muy nerviosa.

12:48 Me preguntaba si sería capaz de hacer algo como eso para encontrar a Nicolás. Pasar un día en los que pasaba de todo y al final terminé escuchándome en la idea de que una madre debía hacer hasta lo imposible por sus hijos. Me mortificaba todas las noches pensando en los buenos recuerdos y momentos felices que compartí con mi hijo y que aún faltaba mucho para que se convirtiera en un hombre. No pude aguantar más y una mañana desperté decidida aquí haría todo lo que el pergamino decía.

13:32 Lo había leído tantas veces que ya me sabía todo el procedimiento de memoria, el cual no voy a mencionar para evitar que a cualquiera se le ocurre intentarlo. Lo hice después de terminar de trabajar a eso de las 5:00 de la tarde. Desde hace días tenía todas las cosas necesarias. Me senté en la sala y preparé todo para luego recitar las palabras en orden y pronunciación correctos. Tarde unos 15 minutos en terminar, pero luego no sucedió nada. Pensé que había hecho algo mal, así que lo repetí, pero no obtuve un resultado diferente. Fue cuando pensé que todo era una pérdida de tiempo, así que recogí las cosas y las metí en una gaveta de un mueble en la sala.

14:28 Al día siguiente me desperté con las mismas ganas del día anterior en querer volver a intentar el procedimiento, intentando invocar a aquella entidad demoníaca para pedirle que me trajera a mi hijo de vuelta. Tampoco pasó nada cuando terminé. Y la situación ya empezaba a obstinarme. No me detuve ahí, así que seguí haciéndolo todos los días hasta que una semana después obtuve los primeros resultados. Me di cuenta momentos antes de quedarme dormida. Me hallaba acostada en mi cuarto, cuando de repente escuche pasos desde el otro lado de la puerta.

15:13 En el pasillo me incorporé. Y me quedé mirando fijamente a la parte de abajo del marco. Por costumbre, siempre dejaba encendida la luz de la sala y el reflejo se podía apreciar. Veía una sombra que pasaba de un lado a otro y cuando preguntaba quién estaba ahí de inmediato se iba como si se asustara. Me sentía nerviosa, pero con el miedo que esperaba. Creo que repetí tantas veces el procedimiento que mi mente se sugestionó con la idea de que pronto vería a una entidad demoníaca. Y eso significaba en parte tener contacto con actividades paranormales y siniestras como la de esa noche. Aunque fue muy leve, eso siguió pasando por 3 noches seguidas, pero a la cuarta fue diferente.

16:15 En lugar de pasos, lo que escuché fueron voces de muchas personas hablando al mismo tiempo que me decían que sabían dónde estaba mi hijo y que si el lo quería, me lo podían devolver yo con miedo, pero al mismo tiempo, entusiasmada, preguntaba al aire a quién se referían, pero no hacían más que reírse, como si se estuviesen burlando de mí. Eso me desesperaba, pero al menos me daba cuenta de que lo que hacía cada tarde estaba funcionando lento pero con resultados. Eso me dio a entender que en cualquier momento haría el famoso pacto y de ser así, entonces Nicolás volvería estar entre mis brazos, aunque no sabía si estaría vivo o sin vida.

17:14 Esas voces duraron unos 5 días hasta que de repente se esfumaron y las noches fueron aparentemente normales, a pesar de que intentaba la invocación del lente demoníaco todas las tardes nada pasaba hasta que llegó aquella noche en que finalmente lo vi, o al menos en una de sus formas, dormía tranquilamente cuando. De un momento a otro me desperté inquieta. Abrí los ojos y al lado de la cama posaba de pie un espectro hecho como de humo negro en forma humana, mirándome sin rostro, sin piel ni nada, quedé impactada sintiendo un frío tremendo segundos después.

18:05 Habló con la voz más gruesa del mundo para decirme que dejara de invocarlo y luego desapareció como si el polvo se disipara. Jamás en mi vida había visto algo similar y por sus palabras de Duque, que ese era el ente demoníaco con el que quería hacer el Pacto, no sabía que pensar. Me estaba metiendo de lleno con algo que no comprendía por mucho que indagar. Leer no era lo mismo que experimentar, pero la esperanza de volver a ver a mi hijo era lo único que me mantenía de pie. Egoístamente, decreté que Dios no hizo nada para devolvérmelo. Entonces acudiría con los entes necesarios, que si lo harían. Suena feo, cruel y todo, pero era lo que pensaba en ese momento.

19:05 Las lecciones con aquella señora no me hicieron olvidar el dolor, sino que me dieron fuerzas para tratar de sobrellevarlo. Ahora que escribo estas palabras, pienso que ojalá le hubiera pedido que me hiciera olvidar o al menos no haber tomado la decisión de acudir a ella. Porque de ese modo no me habría dado el pergamino. Recuerdo que la mañana siguiente fue cuando finalmente es en cielo, que por semanas había estado buscando. Me hallaba sentada en mi escritorio, en la sala, trabajando. Cuando me entraron fuertes ganas de ir al baño lo hice y al regresar me di cuenta de que no estaba sola en la casa. En aquella silla ergonómica, se hallaba sentado un chico rubio con un traje elegante pero muy delgado, mirando mi computadora fijamente, como si no entendiera nada de lo que veía. Volteó a verme y se puso de pie, dando pasos hacia mí. Cada centímetro que se acercaba hacía que se me estremeciera el cuerpo, la mente, todo.

20:24 Estaba claro quién era, pero asimilarlo no era cosa fácil. Se detuvo a 1 m de mí y me dijo que me admiraba por haber intentado invocarlo tantas veces y con mucha insistencia. No podía apreciar su belleza por 2 cosas, era exageradamente flaco y además sabía que venía del infierno, así que un ser bueno no era. Aunque tenía la impresión de que conocía mis intenciones, de todos modos me preguntó qué era lo que quería. Le dije que me devolviera a mi hijo sano y salvo. Se echó a reír y me rodeó caminando, tocando mi cuerpo con sus dedos suavemente.

21:17 Con una mirada morbosa y un tono de voz incómodo, me preguntó si era capaz de pagar el precio tan elevado por semejante exigencia. Le pregunté que era y de nuevo se burló, declarando que ocultarlo era lo que para él lo hacía interesante. Al no recibir respuesta, se puso delante de mí nuevamente y me pidió que me pusiera de rodillas porque solo así me lo concedería. No lo dude, ni por 1 segundo. Hasta bajé la mirada y le repetí mi petición con una fuerza tremenda y con una sola mano me levantó como si no pesara nada estando de pie otra vez. Me tocó el hombro, me guiñó el ojo y pasó hacia mi espalda. Me dio mucho miedo, así que voltée rápidamente, pero este ya no se encontraba.

22:18 Desapareció sin dejar rastro alguno. Caí de rodillas nuevamente, pero fue porque me sentía demasiado cansada. Mi corazón comenzó a acelerarse sin razón y tosía sin parar. Algo se me atoraba en la garganta y minutos después tuve la sensación de haberlo expulsado, pero no vi nada. Todo fue muy raro. Me preparé una bebida para aliviar el dolor y luego continué con mi trabajo. Me quedaba mirando hacia la puerta principal, esperando que se abriera y entrara mi hijo, haciendo como si no llevara meses desaparecido.

23:01 O que la policía me llamara para decirme que lo habían encontrado sano y salvo y que acudiera a la estación para recogerlo, tomarle la declaración junto con el testimonio. Nada de eso pasó. Ni siquiera comí por quedarme en los muebles esperando a que el milagro tan esperado sucediera. Me fui a la cama como si hubiera perdido a mi hijo ese mismo día. Tenía un nudo en la garganta y me sentía más vacía que nunca. Miré fijamente con las piernas encogidas y con las sábanas del pecho. Cuando el reloj marcó las 2:00, comencé a escuchar una voz nuevamente, pero no era cualquiera. Era la de mi hijo del otro lado de la puerta que me llamaba. Me pedía que fuera por él.

23:57 Que estaba asustado y que no quería sentirse solo. No lo dudé ni por 1 segundo y salí corriendo. Abrí la puerta y entonces vi su silueta correr por el pasillo hasta cruzar hacia la sala. Lo perseguí, pero no fui capaz de alcanzarlo. Entonces su voz pareció multiplicarse y ya no estaba en una dirección, sino en todas partes. Reía, lloraba, disfrutaba, me llamaba y a veces me pedía ayuda. Esa fue la peor tortura para mí y fue cuando grité con todas mis fuerzas que lo quería de vuelta, que me lo regresaran sin importar cuál fuera el precio. Lo último que escuché de él fue que me dijo que nos volveríamos a ver y segundos después las voces cesaron. Dejando toda la casa en silencio, mientras me sumí en un dolor que creí haber olvidado, caminé de nuevo hasta mi cuarto con una gran decepción.

25:04 Todo lo del pacto parecía un engaño y me quedé dormida mientras las lágrimas se secaban en mis mejillas. Al día siguiente me despertó un ruido a eso de las 6:00 de la mañana era el televisor de la sala que estaba encendido. Reconocí el canal de inmediato. Era el que ponía mi hijo para ver sus caricaturas. Antes de irse al colegio. Me levanté corriendo sin saber lo que me esperaría y ahí lo vi sentado en la alfombra, con las piernas cruzadas y a poco más de 1 M de la gran pantalla concentrado.

25:46 Tenía su ropa favorita puesta y cuando volteó a verme corrió con una gran emoción gritando mamá, cuando lo pude tocar y abrazar, caí de rodillas frente a él mientras lo apretaba con semejante fuerza que terminó quejándose y luego me disculpé. Por eso me preguntó porque lloraba y solo pude responderle que porque estaba feliz de verlo. Él no tenía recuerdos de haber sido privado de la libertad ni nada parecido. Era mi hijo y nada más me importaba. Corrió por toda la casa como acostumbraba. Le hice el desayuno.

26:31 Luego volvió a ver la televisión mientras yo trabajaba. Encontró con que entretenerse mientras yo pensaba cómo iba a ser para revelarle a todos que había regresado. Pensé en mis padres, en lo que dirían y luego en la policía, quienes lo interrogarían para intentar saber qué pasó con los otros 2 niños, y eso se hubiera convertido en una noticia muy famosa. Así que decidí mantener todo en secreto, aunque no tanto. Solo no le conté a nadie, pero si salía con él por la calle, sin responderle preguntas a la gente sobre si era mi hijo o no. Así pasó una semana en que todo iba bien hasta que decidimos ir a un parque donde me quedé sentada en la grama mientras él corría con otros niños ahí.

27:32 Llegó aquella señora que me hacía las sesiones espirituales y me entregó el pergamino. Primero me dijo que me veía muy feliz y rápidamente corrí para abrazarla y agradecerle por todo lo que hizo por mí. Sin embargo, no me correspondió la alegría y susurrando, me dijo que ese de ahí no era mi hijo, mucho menos 1 niño, y me advirtió que tuviera cuidado. Porque pronto llegaría el momento en que tendría que pagarle a la entidad demoníaca. Se fue y no la volví a ver más. Nunca en la vida he de confesar que sé el nombre del ente que invoqué y con él que hice el pacto.

28:20 Pero no lo quiero mencionar para evitar quienes escuchen esta historia, decidan indagar sobre cómo hacer lo que yo hice. Cuando mi hijo regresó me preguntó Quién era aquella señora y qué hacía hablando conmigo. Le molestó que se me acercara y nunca encontré el motivo, aunque tuve ciertas sospechas de que era porque me estaba ayudando a superar el dolor de su pérdida. Sin embargo, en ese momento Nicolás no tenía manera de saber lo que sucedía en su ausencia. Y ese fue el primer indicio que tuve de que algo raro pasaba.

29:03 Pero he de confesar que estar con él me hacía olvidar todo, incluso aquello de lo que debía preocuparme, que era el precio de que tocaría pagarle al lente demoníaco por haberme regresado a mi hijo tal y como se lo pedí 2 días después llegaría aquella noche. En la que mis pequeñas sospechas crecían a punto de incomodarme. Me hallaba durmiendo con una tranquilidad tremenda. En mi cuarto tenía meses que no me sentía así, pero no perdía la mala costumbre de despertar en la madrugada, ya sea por sed o ganas de ir al baño, abrí los ojos y me asustó la presencia de mi hijo de pie al lado de la cama, mirándome fijamente. Como si estuviese impresionado o paranoico. Quizás retrocedí de inmediato y cuando me di cuenta de que era él le pregunté qué le pasaba.

30:07 Totalmente preocupada, no me dio respuesta. Solo seguía ahí, viéndome sin parpadear y sin moverse. Era como estar frente a una estatua cuando toqué sus manos. Estaban heladas. Como si de un muro de hielo se tratase, me puse de pie y lo agarré por los hombros con la intención de guiarlo hasta su cuarto. Quise creer que era sonámbulo, pero no dejaba de preocuparme su temperatura corporal. Tuve miedo, no voy a decir que no, y fue por eso que me negué a tomar un termómetro y ponérselo en la axila. No quise llevarme una impresión fuera de lo normal. Caminó con mi ayuda, solo me faltaba empujarlo suavemente y se dejaba guiar.

30:58 Lo acosté en su cama y lo arropé, pero la noche no terminó ahí. Cuando me acerque para darle un beso de buenas noches, me dijo que tenía miedo y que se sentía muy asustado. Lo consolé diciéndole que no tenía que temerle a nada porque. Yo no iba a permitir que algo malo le sucediera. Luego me confesó de que estaba en un lugar caluroso, rodeado de cosas que le querían hacer daño. Me hablaba todavía sin mirarme, con los ojos abiertos como campanas y sin parpadear. En esa ocasión no sabía que responderle, así que le dije que se acostará y durmiera, porque al despertar se sentiría mejor. Me sentí aterrada porque mi mente vagó tanto que llegué a pensar que me estaba describiendo el infierno, un lugar aparecido cuando cerró sus ojos. Salí del cuarto y lo dejé descansar, contando con que eso era solo una secuela de lo que sea que le pasó cuando no estaba, algo que no tenía ni las mínimas intenciones de saber. Al día siguiente seguía negándome a que saliera a la calle por sí solo.

32:21 Por más que me lo pidiera, no se lo iba a conceder y tuve que regañarlo fuertemente para que se le quitara la idea. A eso de las 11:00 de la mañana decidí poner en pausa mi trabajo para cocinar. El almuerzo. Era demasiado buena en lo que hacía, tanto que mi ausencia. Debía ser reportada y no me daba problemas por el trabajo de 8 horas, lo podía hacer en tan solo cuatro. Estaba en la cocina esperando a que el aceite se calentará lo suficiente cuando de repente todos los sartenes, platos y vasos salieron disparados por los aires como si estuviésemos dentro de un huracán por 2 segundos.

33:09 O como si la casa se hubiese sacudido violentamente aparentando ser de juguete. El aceite me cayó en el brazo y ese dolor fue insoportable. Tanto que me caí al piso y tuvimos que llamar a la ambulancia por la fuerte quemadura. Fue una suerte que me permitieran que mi hijo me acompañara y les dije que no me iba a quedar internada toda la noche porque no tenía con quién dejarlo. Al ser un hospital privado me tomaron como prioridad y a las 7:00 de la noche me dieron de alta bajo extremo cuidado y con la indicación de que no hiciera movimientos bruscos con lo sucedido, puedo decir que era consciente de que mi hijo no había regresado solo, y las palabras de aquella señora que me dio el pergamino resonaban en toda mi cabeza, sin embargo. No dejaba de verlo como mi pequeño hijo, ese era mi niño, nada ni nadie me haría ver lo contrario, o al menos eso creía. Al día siguiente estaba trabajando apenas como podía y entonces tocaron a la puerta.

34:27 Ya Nicolás estaba precavido, así que se encerró en su cuarto de inmediato, mientras yo atendía, eran 2 agentes de policía. Los mismos que me dieron la noticia de que a mi hijo lo habían privado de su libertad, llegaron para decirme que finalmente hallaron el cuerpo en la otra ciudad en Estado de descomposición, a las orillas de una playa rocosa. Los análisis arrojaron los resultados concretos. Era mi hijo y aún llevaba su uniforme del Colegio. Les dije que eso era imposible. Y por más que me pidieron que fuera a reconocer el cuerpo, les dije que no, que no era mi pequeño hijo y que se largaran. Me puse histérica.

35:17 No quería aceptar que el verdadero no se hallaba en mi casa, sino en una morgue o algo parecido se fueron con una mirada muy triste mientras yo secaba las lágrimas de la impotencia porque seguía con las ganas de querer devolver el tiempo. E impedir que Nicolás asistiera ese día a clases. Al rato salió y me preguntó si todo estaba bien, le mentí y luego siguió viendo televisión en la sala mientras yo pedía comida a domicilio. Ante mi dificultad para cocinar, apenas podía tocar el teclado de la computadora. Sentí que los días se alargaban y que el tiempo con mi hijo me hacía pensar que todo lo que hice había sido mala idea. Me despejó todo al acudir a mi diciéndome que quería un perro de mascota para no sentirse tan solo en casa. Recordándome que era mala por no permitirle asistir a la escuela. Ese capricho sí se lo complací.

36:28 Los 2 fuimos a una tienda de mascotas y escogió el que le terminó gustando verlo feliz. Era lo único que me importaba, era algo que solo una madre puede comprender. Cuando mis padres llamaron preguntándome cómo me sentía, les dije que bien, con una felicidad que no era fingida, aunque sí cuestionada. Quisieron visitarme, pero les dije que no de todas las maneras posibles, hasta que los convencí de que se quedaran en el pueblo y que sería yo quien iría en un día. De esos se tranquilizaron cuando cambié el tema y tuve que despedirme rápidamente porque Nicolás quería hablar con ellos, explicarle porque no podía.

37:19 Fue difícil, pero logré que se le quitará la idea. 2 días después ocurrió aquello finalmente que me abrió los ojos. Vi a mi propio hijo en el patio quitándole la vida a su perro con un cuchillo. Le propinó varias cuchilladas alegando a que se había portado mal y necesitaba ser corregido. Ambos lo sepultamos y no le dije nada porque tenía miedo. Me sentía aterrada. Mi auténtico niño no sería capaz de una cosa de esas y con verlo ya no sentía felicidad, sino tristeza y el horror al darme cuenta de que no sabía quién o qué era lo que vivía conmigo.

38:09 La historia llegó a su fin 2 noches después, cuando no podía dormir, y Nicolás entró de repente al cuarto con un cuchillo en la mano, histérico y paranoico, lanzándose sobre mí. Intentando clavar el FILO en mi piel, ambos forcejeamos, pero era evidente que la fuerza de un niño no se podía comparar con la mía. Con lágrimas en los ojos le pedí que se detuviera, que yo era su madre. Pero su voz ya no era dulce, sino se asemejaba a la de aquellos espectros que escuché antes de que el lente demoníaco apareciera. Mi propio hijo me hizo cortadas.

38:51 Que me dieron a entender que no se detendría hasta quitarme la vida. Así que le quité el cuchillo y terminé con el trabajo. Lo vi tendido en el piso, sin respirar, para luego partir en llanto de rodillas, sin poder gritar, porque no quería que nadie me escuchara y acudiera de repente a la casa, lo lleve al patio. Y ahí lo enterré al lado del perro. A 2 m de mí apareció aquel chico rubio y Delgado, riéndose y burlándose, declarando que la deuda había sido saldada. El pago por el regreso de mi hijo era que yo misma tendría que matarlo. Una vez que terminé de sepultarlo, el ente desapareció y no volví a verlo nunca más.

39:46 Quedé peor que cuando a Nicolás se lo llevaron. Mi vida no fue la misma y terminé reclamando el verdadero cuerpo y a ese le hicimos un sepelio digno con toda mi familia ya llegados presentes. No he vuelto a encontrar alegría ni felicidad en ninguna de mis experiencias y creo que seguiré así hasta el final de mis días. Hoy han pasado ya 6 años desde entonces nadie conoce la verdad, solo yo el demonio y ahora ustedes todas las noches escucho pasos en la sala, Risas Infantiles que no pertenecen a este mundo.

40:31 Tal vez no se fue mi hijo del todo o lo que yo creía que era lo único que sé que en el jardín donde descansan 2 cuerpos. Nada ha vuelto a crecer y por las madrugadas toca la puerta de mi habitación, pero no me animo a ver quién es. Me despido y espero que les guste mi historia porque como saben, el amor de una madre no tiene límites y hacemos lo imposible por nuestros hijos. ¿Qué te pareció esta triste historia titulada Amor de madre como lo escuchaste?

41:18 Nuestras madres siempre salen adelante y más cuando son mamás solteras y quieren darle lo mejor Asus hijos. Realmente, pues esta historia no tuvo un final feliz al cometer el error de ir del lado oscuro del innombrable, porque yo sé que. ¿El dolor de una madre? Pues como les comenté al inicio del vídeo, desnuda la mente y se cometen errores, pero todo se hace por estar al lado de tu ser querido, de tu hijo, por favor, cuéntame en la caja de comentarios. ¿Qué opinas? ¿Qué hubieses hecho tú? Me despido no sin antes desearles dulces pesadillas, buenas noches y hasta la próxima.