July 27, 2024

Amor de MADRE - 4 Relatos en la CARRETERA

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Inframundo Relatos De Terror
Amor de MADRE - 4 Relatos en la CARRETERA

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0:00 Esperando se encuentren muy bien del otro lado de la pantalla. Los relatos del día de hoy son sobre carreteras, apariciones y fenómenos extraños y paranormales que ocurren en estos caminos que transitamos día con día, mayormente de noche. Te invito a quedarte hasta el final. Apaga la pequeña luz de tu habitación. Comenzamos. Amor de madre, confesión por Carla corrales, relatos de carreteras. Les quiero contar una historia que mi abuelito nos decía cada rato mientras vivía.

0:54 Él era taxista, pero como vivimos en un pueblo. Por acá es común que tengan que hacer viajes foráneos todo el tiempo de una Comunidad a otra. En una de esas vueltas se encontró con lo sobrenatural. Mi abuelo se llamaba Jacinto, decía aquel día que se le aparecieron en el camino de amatlán. Era una mañana bastante normal. Había quedado a llevar una señora de madrugada a ese pueblo. Ahí se iba a casar su hija y quería estar desde temprano allá.

1:35 Pero como era medio especial, no quiso pasar la noche con los parientes del novio. Se tuvo que levantar bien temprano para estar a las 4:00 de la mañana en la Casa de la anciana. Y hasta eso. Ella estaba puntual esperando en el portal de su hogar. Su marido había muerto hacía ya un rato. No se quiso casar de nuevo ni mucho menos. Era una señora muy de las de antes y como tal era bien exigente con mi abuelito. Enseguida se subió, se fueron en friega a la carretera la mujer. Era tan estricta que no quería que Jacinto ni siquiera pusiera música con ese silencio absoluto. Cuando iban a mitad de la carretera, ambos pudieron escuchar los gritos de una dama.

2:34 Estaba pidiendo ayuda a todo pulmón. En pocos minutos pudieron darse cuenta de que había una persona corriendo en su dirección desde el cerro de la carretera. La anciana le pidió a Jacinto que se parará. Enseguida. La mujer llegó al auto. Los faros iluminaron a una dama cubierta de sangre. Tenía el cabello revuelto. Los ojos desorbitados. Gritaba que por favor la ayudaran, que su hijo había sufrido un accidente. Enseguida mi abuelo salió del auto. Le dijo a la anciana que regresaría enseguida que por cualquier cosa dejara las puertas cerradas y le dejó la llave.

3:27 No es que supiera manejar, pero al menos él se sintió más seguro. De esa forma corrió detrás de la señora que pedía ayuda. El cabello largo lleno de hierba, se le agitaba con el viento frío de la madrugada. Tenía los Pies Descalzos, la ropa hecha trizas por algún accidente desafortunado. Pronto pasaron de la carretera a una brecha de Tierra. Los arbustos alrededor del camino estaban demasiado crecidos. De forma que no había manera de ver el auto volcado.

4:07 A unos metros solamente se podía sentir el aroma del aceite derramado. Cuando llegó a la altura de donde se encontraba el aceite, apenas pudo notar un neumático dando vueltas de cabeza. Ya ni se fijó dónde se encontraba a la mujer se apuró a ver qué había pasado. En el accidente encontró a 2 personas, un hombre estaba fuera del auto con la volcadura, había salido disparado dentro, encontró a una persona enrollada sobre su vientre, al tratar de moverla se dio cuenta de que era la misma persona que lo había guiado allí corriendo. Estaba muy sorprendido.

4:59 Pero fue poco el tiempo que le quedó esa sensación. Ella ya había fallecido de forma que apartó los brazos sin mucha ceremonia. Era un bebé envuelto en mantas para darle calor. Estaba relativamente bien. Al parecer, su madre había recibido todos los golpes del auto. Su cuerpo se encontraba muy maltratado, pero El Niño apenas tenía unos pocos moretones y rasguños. Jacinto enseguida se llevó al bebé. De vuelta al taxi, se lo dejó a cuidar a la anciana. Tomaron nota de donde estaba el accidente y condujeron a amatlan lo más rápido posible.

5:57 En cuanto llegaron, la señora le dijo que fuera primero a la comisaría para comunicar las cosas antes de dejarla en casa de los novios. Pese a ser una mujer especialmente malhumorada la mayor parte del tiempo, sabía que hay cosas que tienen prioridad en la vida. Y hay que recordar que en esos años no había tantas posibilidades de comunicación como tenemos hoy en día. Llegaron a la estación, comunicaron lo que encontraron y mejor la anciana pidió el teléfono para llamar a su hija, dejaron a mi abuelito al cuidado del bebé esperando a que pudieran recogerlo los familiares si es que los encontraban. Cuando encontraron el accidente se dieron cuenta de que era un matrimonio joven que apenas se había mudado a una ranchería en las cercanías de donde los encontraron. Lamentablemente no podían encontrar Asus parientes, de forma que mi abuelito acabó adoptando al bebé que cuando creció se convirtió en mi padre.

7:14 Jacinto siempre decía. Que simplemente no pudo dejar al bebé a su suerte luego de haberlo rescatado de esa manera. Mi abuelita lo aceptó sin mucha resistencia, ya que ellos mismos tuvieron muchos trabajos para poder tener a mi tío su primer hijo y siempre quisieron que él tuviera un hermanito, cosa que habían tratado por muchos años sin éxito, por como se han dado las cosas. Creo con el corazón que lo que me dijo mi Abuelito es real. Espero les haya gustado mi historia en el aventón.

8:08 Confesión por Jonathan Gutiérrez, relatos de carretera. Quisiera contarles un relato que me pasó hace unos años mientras llevaba a mis hijos de vacaciones con mis tíos en el estado de México. Yo soy de la Ciudad de México. Como cada verano, una vez que los niños están fuera de la escuela, los llevo al rancho de uno de mis tíos para que se diviertan fuera de la ciudad. El camino siempre es sencillo. Pero como yo usualmente tengo que trabajar, casi siempre me regreso el mismo día. La cosa es que en esa ocasión mis tíos estaban de fiesta por el cumpleaños de una de mis primas y me invitaron. No me pude resistir a la deliciosa carne asada que estaban comiendo, de forma que me quedé hasta que anocheció se me fue el tiempo rápido.

9:15 Mis familiares me invitaron a quedarme en la noche, pero como apenas había oscurecido y la ciudad no estaba tan lejos, les dije que no porque tenía que regresar a trabajar a la mañana siguiente, de forma que me regresé solo por la carretera sin saber que me estaba esperando. Avancé entre los árboles enormes. Había un aroma fuerte a pino anoche, aire helado y libre. Estaba disfrutando mucho el silencio del viaje antes de sumergirme de nueva cuenta en el ruido de la ciudad, llevaba la radio prendida escuchando música para hacerme las horas más cortas, cuando de pronto, por la radio comenzó a reproducir estática. Lo tuve que apagar porque todas las estaciones estaban el mismo ruido horrendo.

10:18 Pensé que quizás se había descompuesto. El aparato seguía avanzando y a los pocos metros de esa sensación opresiva me encontré con una persona pidiendo un aventón. Era apenas un muchacho adolescente, tenía las ropas sucias de Tierra. El rostro, ya sin esperanza, me paré a preguntar qué le pasaba. Enseguida se me acercó por la ventana que bajé. Me platicó que había perdido su bicicleta de montaña y celular en una caída a poca distancia de la carretera.

11:00 No tenía forma de regresar. Me dijo que si podía llevarlo a la ciudad me agradecería mucho. Su tono era, quedó, se tocaba los brazos constantemente, no tenía un suéter ni nada parecido, así que supuse que tendría frío de estar en la intreperie y era poco probable que alguien más avanzara por ese sitio un sábado en la tarde. En ese momento el tráfico era más por el otro lado le abrí la puerta. Le dije que lo llevaría hasta su casa.

11:40 Le sonreí de forma amistosa. Todos hemos sido jóvenes y jodidos y me gustaría que si mis hijos alguna vez tuvieran un problema, existiera alguien cerca para ayudarlos. El chico subió al auto y se arrebujó contra el asiento. Encendí la calefacción en cuanto entró a la cabina. Se sentía un frío sepulcral que entraba con lo que pensaba. Era el aire exterior, le ofrecía agua o cualquier otra cosa. El muchacho no tomo nada, solamente se veía muy triste, golpeado, se quedó en y pensé en que quizás lo mejor era eso minutos después. Mientras veían el retrovisor y los laterales para asegurarme que todo iba bien.

12:39 Soy un conductor responsable. Noté que el chico tenía un hilo de sangre corriendo por el cuello desde la nuca. Le pregunté si se sentía bien, estaba sangrando, como su respuesta fue solamente un asentimiento de la cabeza y ya lo observaba viendo más pálido. Me detuve. Le indique que era necesario revisarlo para ver si teníamos que llamar a emergencias. Estábamos más o menos cerca de una caseta, pero si se sentía muy mal podíamos llamar emergencia para que desde ahí lo llevarán a una ambulancia.

13:24 El jovencito se retorcía contra el asiento sin querer que lo revisara. Tuve que entrar en modo papá y le insistí en que teníamos que revisar esa herida. Tenía un pequeño botiquín en el auto y no habría demasiado tema si era una herida que pudiéramos curar. En ese momento alargué la mano para tocar el brazo del joven, pero me arrepentí de hacerlo. En ese instante noté que era él. El que estaba normalmente frío, como si estuviera hecho de hielo y no de carne. El tono de su piel se tornó aún más mortecino. Unas ojeras enormes llenaron su rostro, además de venas oscuras que corrían en todas direcciones. Comenzó a llorar lágrimas sanguinolentas de un par de ojos del tono blanco.

14:28 Que adquieren las retinas muertas. No pude resistir el impulso de quitar mi mano de su alcance. Casi salgo corriendo del auto. Si no es porque la aparición comenzó a degradarse mientras lloraba repitiendo una y otra vez. Nunca podría volver a casa, que jamás podría ver a su madre. La carne del espectro se convertía en polvo ante mis ojos hasta que no quedó rostro de él. Más que el frío de la noche, me quedé temblando en el auto tan fuerte que tuve que descansar un rato antes de emprender la marcha, cuando estaba a punto de irme del sitio donde había estacionado. Decidí llamarle a los servicios de emergencia. Al principio no sabía qué decir, pero luego se me ocurrió comentarles que había visto algo sospechoso al lado de la carretera, en el kilómetro que me paré a ayudar al muchacho. Mentí diciendo que había una bicicleta abollada, tirada lo que parecía ser el cuerpo de una persona. Colgué y me fui a casa.

15:51 Poco tiempo después vi en las noticias que encontraron los restos óseos de un muchacho al lado de la carretera. No sabían cómo había muerto, pero por la evidencia pensaban que quizás podría haber sido un suicidio. Pensé que quizás esa pobre alma tendría descanso. Luego de eso no lo puedo saber. Nunca lo he vuelto a ver ni quiero hacerlo. Muy buenas noches y gracias por escucharme. Las mujeres de la carretera, confesión por Miguel Sierra, basado en una anécdota real, muy buenas noches, Inframundo. Mi nombre es Miguel, tengo 25 años de edad, esta es mi historia, espero que les agrade y pueda narrarla vivo por la huasteca de Tamaulipas, por acá hay amplios terrenos donde por kilómetros no puedes ver un alma, de forma que es frecuente que se encuentren fosas clandestinas por los puntos más desolados.

17:17 Una noche iba de regreso a mi casa después de entregar una carga de quesos. Mi familia se dedica al ganado y como producto adicional tenemos grandes cantidades de leche que convertimos en diferentes productos lácteos. Era ya algo tarde, porque esa jornada en particular había sido bastante larga y para completar todos los pedidos tuve que trabajar horas extra. Me gusta viajar en la quietud de la oscuridad, pero no crean como están las cosas en el país. Luego, si da miedito, tenerse que mover luego de que el Sol se pone. No era un trayecto largo el que tenía que recorrer, así que pensé que estaría bien.

18:06 Cuando faltaban unos 30 km para llegar a mi rancho, divisé a un grupo de mujeres al lado de la carretera. Se abrazaban unas a otras, noté que no tenían mucha ropa encima y esa hora en el desierto es especialmente fría. Así que contra todo lo que había pensado horas antes sobre tener precaución de no pararme por nada del mundo, y pese a que podría ser una trampa de algún grupo de sicarios, paré junto a ellas. Les pregunté desde el lado del conductor que si estaban bien. Una de ellas, la que se veía un poco mejor, me respondió que necesitaban ayuda.

18:56 Eso podría notarlo enseguida. Así que saqué mi teléfono y les comenté que iba a marcar a emergencias para que mandaran a alguien cuanto antes. La que habló tenía el cabello revuelto enmarañado. Con una sustancia pegajosa que no alcanzaba a ver bien en la noche, las otras estaban muy asustadas. Eran al menos unas 6 personas cuando una se acercó más. No pude evitar que un escalofrío me recorriera toda la espalda. Estaba escuchando los tonos del marcador del 911. La luz de los faros de mi camioneta alcanzó a lundar el rostro que se acercaba a mí a pasos tímidos. Tenía el cabello lleno de sangre seca, lo que creí que era despeinado.

19:52 En un principio se trataban de pedazos de su cráneo que sobresalían de entre los restos de la cabellera. Sus ropas no solamente eran escasas, sino que estaban rasgadas. Al igual que la piel de su cuerpo, especialmente la del rostro, que parecía navajeada con saña cuando la operadora contestó, yo ya me encontraba gritando como el otro, diciendo que había una mujer herida en la carretera, no podía coordinar bien mis palabras, así que la operadora me dijo que por favor siguiera en el teléfono.

20:34 Que buscara un lugar seguro donde no me pasara nada, que estarían localizando mi ubicación, no me dijo 2 veces eso antes de que estuviera casi dentro de los asientos en la camioneta, tenía el corazón latiendo como loco, no podía coordinar correctamente mi respiración, estaba sudando como si me hubieran echado un balde de agua. El resto de las personas comenzaron a caminar también al vehículo. Era una colección de cuerpos mutilados, los que podía haber. Tuve que cerrar los ojos.

21:19 Creo que la operadora creyó que me estaban matando por los gritos que estaba pegando hasta que el teléfono se me había caído y no podía colgarlo. Ya estaba en un mar de lágrimas cuando llegaron las patrullas a verme hecho un ovillo en mi vehículo. Al no ver a nadie me preguntaron qué sucedió. Traté de explicarles lo mejor que pude. Estaban a punto de ficharme de loco. Cuando vieron huellas pintadas en la Tierra árida alrededor de la carretera se les ocurrió seguirlas. A menos de 500 m de donde nos encontrábamos pudieron dar con una fosa clandestina, me tomaron la declaración como estaba en mal estado, tuve que esperar por los paramédicos para que me dejaran irme a mi casa, mientras llegaba la ambulancia, uno de los federales se quedó conmigo platicando un rato. Él me confesó que no era la primera vez que una cosa como ésta pasaba, sino que de cuando en cuando, sobre todo por los caminos abandonados, podían encontrar a las víctimas vagando, buscando que al menos sus tumbas fueran encontradas en la inmensidad de las tierras que

22:49 son tumba de tantos. Esta ha sido mi historia. Buenas noches. Las sombras del camino, confesión por Elías Orizaba, relatos en la carretera hola a todos los infra escuchas. Soy de Durango y les quiero contar algo que me pasó mientras iba de camino para Zacatecas.

23:30 A mí nunca se me aparecen cosas así que me las daba de Juan sin miedo. Cuando me dijeron que no podría pasar por la carretera de madrugada sin que algo se me apareciera, pensé que eran bromas de ancianas. Era primavera, así que de día iba a ser un calor. Y un sol de los de 1000 demonios que prefería mejor saltarme. Me fui de noche y por ahí de las 3:00 de la madrugada, mientras estaba bien a gusto escuchando unas norteñas, pude ver frente a mí a una especie de figura de sombra, pasando a los laterales de la carretera. Al principio pensé que quizás ya tenía la vista cansada. Y me había pasado de la extenuación física al correr a esas horas en el camino, pero poco a poco noté que no era solo interferencia en lo que podía haber creada por mi mente, sino que se trataba de entes que estaban corriendo a los lados de mi auto, camuflados por la oscuridad de la que parecieran ser parte, la única cosa que los delataba. Era el tono amarillento de los ojos que se reflejaban cada vez que algo se adelantaba el tiempo suficiente para notar que eran una especie de siluetas de

25:03 personas, pero no parecían del todo humanas. No había forma de que alguien me ayudara en ese momento, así que con la mejor de mis habilidades al volante. Comencé a acelerar y a maniobrar por la carretera para librarme de esa persecución infernal. Pese a la música que estaba sonando estridente, podía escuchar los jadeos incorpóreos de esas criaturas al Casarme por el camino. Me parecía que sus intenciones estaban claras conforme avanzaba a mayor velocidad. Ese torrente sobrenatural hacía todo lo posible por seguirme los pasos.

25:49 Incluso llegó el momento donde sentí un estremecimiento en el auto y noté que una llanta estaba pinchada. Afortunadamente era una de las traseras, de forma que podía seguir con la velocidad, pero tendría que tener cuidado para no volcarme. Me tenían prácticamente a su merced debido al neumático averiado, que por el roce del asfalto ya estaba echando humo y consumiendo el metal. Tuve que detenerme de forma abrupta. Pensé que ese sería mi final hasta que se me ocurrió prender toda la parrilla de las luces altas que tenía en el auto con el aumento súbito de la luz. Los entes sintieron que perdían la ventaja y pude tener, aunque fuera un círculo seguro.

26:50 Ellos estaban alrededor esperando. Yo rezaba porque no fuera a acabarse la batería del motor. Llamé a emergencias para reportar que me había quedado varado. Tardaron algunos minutos en llegar porque no me encontraba tan lejos de la población. Así que al llegar las patrullas y verse frente a más personas, aquellos entes desaparecieron por completo. ¿Espero que el programa del día de hoy haya sido de tu agrado, por favor, dime qué opinas al respecto de estas aterradoras historias? En la carretera me despido no sin antes enviar algunos saludos.

27:38 Saludos para Laura Yoa lisbeth S Carmen Usía Berrio, saludos para Alexander, saludos para Natalia Vera, Omar Ortega, Brenda salvadora, Carmen Gavarrete. Saludos para Carla Ayala. Si quieres un próximo saludo, házmelo saber en los comentarios me despido no sin antes desearles. Dulces pesadillas.