Jan. 23, 2026

9 HISTORIAS de TERROR de TAXISTAS (Recopilación) - INFRAMUNDO RELATOS DE TERROR

9 HISTORIAS de TERROR de TAXISTAS (Recopilación) - INFRAMUNDO RELATOS DE TERROR
9 HISTORIAS de TERROR de TAXISTAS (Recopilación) - INFRAMUNDO RELATOS DE TERROR
Inframundo Relatos De Terror
9 HISTORIAS de TERROR de TAXISTAS (Recopilación) - INFRAMUNDO RELATOS DE TERROR

🎙️ Relatos de Terror Reales por Inframundo Relatos

Historias mexicanas de apariciones, carreteras, brujas, traileros y sucesos paranormales basados en testimonios reales.

Este episodio es una recopilación profunda y oscura narrada con estilo cinematográfico y ambientación realista, diseñada para provocar tensión, miedo y ansiedad nocturna. Prepárate para vivir experiencias que marcaron para siempre a quienes las enfrentaron.

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🔎 Temas de este episodio

  • Historias paranormales reales

  • Relatos de terror en México

  • Relatos de carretera

  • Relatos de traileros

  • Brujas reales en México

  • Terror narrado en primera persona

  • Relatos para no dormir

  • Misterio y sucesos inexplicables

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0:06 Muy buenas noches, comunidad de Inframundo. He conducido por las calles de mi Natal Guadalajara durante años y en todo este tiempo al volante había visto de todo, desde pasajeros borrachos hasta parejas discutiendo, pero lo que más recuerdo. Son aquellos encuentros inexplicables, los que desafiaban toda lógica y dejan un escalofrío recorrer desde mi nuca hasta mi espalda cada vez que los recuerdo. Mi nombre es Marcelo Escobedo. He sido taxista por 40 años, oficio que me ha dado la manera de llevar alimento a mi hogar. A mis hijos estudios para que hicieran una carrera y no terminaran de choferes como yo.

1:02 No es que tenga nada de malo, sólo que uno como padre. Ver Asus hijos superarse es una gran satisfacción. Éste es un trabajo del cual me enorgullece, aunque muchos lo vean como poca. Cosa. Mis hijos ya son adultos y con el tiempo me ayudaron a hacer de 3 vehículos, los cuales en ocasiones hasta ellos mismos los trabajan cuando se les dificulta algo y ocupan más dinero. El primer taxi que manejé me lo vendió su antiguo dueño, acto que agradezco enormemente y aún conservo, pues estos autos ya son de colección, por así decirlo.

1:47 Aún tengo algunos clientes desde mis inicios y otros se han ido con el tiempo. Algunos se me han adelantado en el camino y cuando eso sucede también los acompañé en su último viaje. Quizás ya no estoy tan activo en manejar con tanta prisa como en mis años de juventud, pues con la edad y la experiencia, navegar con precaución por este mar de asfalto es la mejor manera. También se han despedido muchos de mis compañeros taxistas, algunos por enfermedad o porque sus familiares ya no desean que trabajen, otros porque la pelona se los lleva.

2:34 Esa pasajera no se le niega el viaje al que pide que las lleves y las acompañes. Mi querida Guadalajara ha crecido demasiado. Ya no tiene esos lugares que tenía hace varias décadas. La ciudad ha cambiado, así como su gente. Ya no recorro la ciudad en busca de clientes. ¿Llego a las 7:00 de la mañana en punto y me quedo en el sitio de taxis haciendo base, pero en los viajes qué hago si me hacen la parada con gusto? Los llevo Asus destinos por esas calles pavimentadas.

3:16 O por aquellas que aún no lo están aquí en el sitio. Conocí a Conchita en ese tiempo tendría como unos 30 años. Siempre la acompañaba su pequeña hija, Susanita. Yo las llevaba todos los días al Colegio de la Niña. Estaba enterado de que el padre de la pequeña pasaba puntual por ellas cuando esta salía así era todos los. Días. Recuerdo las conversaciones entre madre e hija, la risa de la niña por sus ocurrencias, inundaban la alegría en el taxi todas las mañanas, pero por desgracia, esa bella risa matutina en 3 años de ser mis clientes se apagó. Nunca supe con exactitud lo que le sucedió a la pequeña, pues repentinamente falleció en el colegio. Duraron alrededor de casi 2 meses que no iban al sitio de taxis.

4:20 Como cada mañana. Pensé que el padre la llevaba, sino que hasta tiempo después conchita comenzó a ir al sitio para que la llevara al cementerio, esto porque le llevaba flores a su hija. Cuando le pregunté por susanita me arrepentí de haberlo hecho, pues conchita comenzó a llorar. Y me dijo que iba al cementerio a visitarla. Mi pequeña cliente fue la primera en irse y cuando tengo la oportunidad la visitó ya. Conchita es una mujer ya mayor como yo y necesita ayuda para subir y bajar del taxi.

5:03 Así que como cada domingo yo paso por ella a su casa para llevarla a visitar a Susanita, mi esposa comenzó a notar que. Alguien se encontraba en el taxi todas las tardes que regresaba a casa. Ella me decía que se miraba la cabecita de un pequeño asomarse por la ventana. Yo en un inicio le decía que le estaba figurando cosas, pero con el paso de los días yo también comencé a verla. Mi esposa fue a la iglesia y roció el taxi con agua bendita. Y ni aún así se iba. Mis hijos, que en ese tiempo eran aún niños, también la veían.

5:49 Fue hasta que valdemar me describió a la pequeña. Era susanita. Una mañana, antes de irme al sitio, me dirigía al cementerio y frente a este le dije con voz tranquila, aunque con un poquito de miedo, que esta era su casita. Ella no podía andar conmigo en el taxi. No sé. Me sentí por momentos muy estúpido, pero creo que eso sirvió para que ella ya no se apareciera en el taxi. Sé que ella se quedó ahí, pues antes de irme escuché esa gran risa que me estuvo acompañando por algún tiempo en mis viajes.

6:36 Las almas de los niños no deben de quedarse aquí. Ellos tienen que trascender, es lo que mi esposa siempre ha dicho. Después tuve una experiencia que también quiero compartirles. Esa noche parecía que comenzaba a llover en cualquier momento solo habíamos 2 taxis parqueados en el sitio, a lo lejos veía un cliente que se aproximaba con paso lento al sitio. La calle no estaba tan iluminada en esa noche. Lo extraño es que parecía que a medida que se acercaba, aquel hombre dejaba una estela de oscuridad absoluta. Lo estuve observando por unos momentos hasta que llegó al sitio.

7:26 Este era muy alto. Traía puesta una gabardina oscura. En esos años no era extraño que los caballeros las usaran. El hombre habló y su voz era ronca. Noté que el mango de su bastón tenía la cabeza de algún animal, pero no se apreciaba bien. Lo que sí se veía es que éste brillaba con la poca luz de la farola. Al prestar más atención noté que estaba hecha de oro. El hombre me dio la dirección a donde se dirigía, pero para mi mala suerte. El taxi no quiso encender rápidamente, el otro compañero se ofreció a llevarlo, ese iba a ser mi primer viaje y se me fue porque el auto no pudo prender antes de retirarse.

8:19 Note la sonrisa de burla de mi compañero. En fin, no me tocaba, pensé diciéndome a mí mismo en voz baja. Estuve así casi por 2 horas sin pasaje. Cuando llegó una pareja que se dirigían a misa de gallo, extrañamente el taxi encendió. A la primera. Los invité a que se subieran y amablemente estos comenzaron a hacer conversación. Cuando llegamos a la iglesia sentí una extraña sensación de entrar y presionarme con agua bendita, así que lo hice y pensé que era porque me iría bien esa noche y así sucedió.

9:04 Mi compañero no regresó por el resto de la noche. Pensé que le había ido bien con el pago de aquel catrín que prefirió irse a descansar. Verán, por alrededor de casi 2 semanas, mi compañero estuvo desaparecido. Ni en su casa ni en ninguna cantina de burdel lo encontraron. Su familia aseguraba que no había regresado. Yo creí que quizás. Le habían quitado la vida para quitarle el poco, mucho dinero que traía. Fue una tarde en que él sólito llegó a la parada de taxi. Estaba todo sucio y harapiento, apestaba horrible, parecía un indigente cuando lo vimos llegar los compañeros y hacían preguntas, pero él no respondía.

9:56 Se dirigió hasta donde me encontraba y me pidió que sí. Por favor, lo llevaba a su casa. A lo que le dije que sí. Los compañeros no permitían que avanzáramos, pues seguían con las preguntas de que a dónde se había dirigido y toda clase de burlas. Pero él a ninguno le contestó. Mientras manejaba le pregunte que le había ocurrido. Él, con voz temblorosa, me dijo de la que te salváste Marcelo, mi compañero me contó que. Mientras manejaba al lugar que le habían dicho el tipo sentado en el asiento trasero, cada vez que le daba indicaciones le señalaba la ruta con el bastón.

10:44 Este se dio cuenta de que era una serpiente hecha de oro y los ojos eran unas grandes gemas. Pensó que si traía ese bastón con oro, también la chequera. A rebosar de billetes. Mañosamente intentó atracar al catrín, hizo una pausa y con voz temblorosa, mi compañero aseguró que este era el mismo diablo en persona que al darse cuenta de sus intenciones, el catrín comenzó a decirle las riquezas que tendría en un futuro. Este, creyendo lo que él estaba ofreciendo, se dejó llevar por el catrín a un sitio fuera de la ciudad, mi compañero aseguró.

11:30 Que al estar en aquel lugar que no era una gran mansión, pues era un baldío, el catrín lo azotó con el bastón por la codicia y los malos pensamientos que tuvo por matarlo para despojarlo del bastón. Yo en un inicio pensé que me estaba jugando una broma, pero cuando llegamos a su casa se quitó lo que le quedaba de camisa. En su espalda tenía unos rascuños y unas marcas que el juraba eran las pezuñas del innombrable. Aunque vi aquellas heridas, no estaba seguro de lo que él había contado, pero la verdad es que en esos tiempos el diablo, de alguno u otro modo, se presentaba a las personas.

12:21 Ahora hasta en eso han cambiado las cosas. Esa vez fue cuando el diablo, en forma de catrine, se nos hizo presentes a mí y a mi compañero. A él le fue peor. Pues su cabello en pocos días se le puso completamente blanco. Por desgracia, falleció a las pocas semanas. También he tenido la mala fortuna de que han abordado el taxi, almas en pena que tratan de regresar Asus hogares, quizás sin conseguirlo. O uno los lleva a los lugares que solicitan y estos los encuentran de una manera diferente de cómo eran cuando ellos vivían.

13:05 Hay situaciones diferentes y otras que son iguales, pero sin importar eso, lo que uno siente en esos momentos es lo que importa. Verán los sábados por las noches. Los jóvenes visitaban lo que antes se llamaba discoteca. Lo que conocen ahora como Antros, esos sitios los cerraban alrededor de las 2:00 o 3 de la madrugada. Todo dependía del ambiente del lugar. Recuerdo que eran los años 80 y el bullicio de ese mes de septiembre y después de las Fiestas Patrias se iban a estos lugares.

13:48 Había trabajo en esas horas de la madrugada y más los fines de semana. Me abordaron el taxi 3 jóvenes, 2 hombres y una mujer no mayor a los 18 años dijeron ser hermanos y que iban al mismo domicilio. Cuando les pregunté la dirección no me gustó nadita andar por ese lado de la ciudad, pero no había de otra tarde alrededor de 45 minutos en llegar. He de confesarles que sentía cierta intranquilidad al llevar a esos jóvenes de pasajeros. El aspecto de los 3 era un poco raro. Ninguno pronunciaba palabra alguna y sus rostros permanecían en la oscuridad a pesar de que las calles estaban bien iluminadas.

14:40 Me encontraba siendo alto en un semáforo cuando les pregunté si se ponía agradable el ambiente en esa discoteca. Pero ninguno me contestaba así que mire hacia atrás y ninguno de los pasajeros se encontraba en el taxi. No había hecho parada alguna. No pudieron haberse bajado sin que yo me hubiese dado cuenta. Una sensación extraña se sentía en el interior del vehículo. Veía para todos lados, pero en la calle eran pocos los carros que transitaban. Y no había personas caminando por las banquetas.

15:21 Así que di la vuelta y me dirigí a mi casa cuando le conté a mi esposa. Ella fue a misa el domingo en la mañana y por la tarde regreso de la Iglesia con un Rosario que le había bendecido el sacerdote. Esa era mi protección por mucho tiempo y cuando este se ponía de un color o apariencia extraña. Mi mujer colocaba otro en el espejo retrovisor del taxi. Como aún trabajaba con patrón, escogió un lugar donde se abrirían varios centros comerciales. Estos estaban apenas en construcción, pero frente a este había otros locales y los empleados o personas que iban a hacer sus compras comenzaron a pedir el servicio.

16:11 Apenas éramos todos los taxistas. Mi compañero se llamaba Juan de Dios, era un señor de provincia que por cosas de la vida tuvo una mala racha en su pueblo y tuvo que huir de éste. Él fue el que se dio cuenta de que nadie quería estar ahí. Después del anochecer, la base de taxis estaba situada en una calle estrecha y poco transitada durante la noche. Este sitio daba la apariencia de un aire de abandono que la hacía aún más extraña. Había 3 farolas y antes de llegar a las 11:00 de la noche las luces parpadeaban intermitentemente que yo pensaba que en cualquier momento de plano dejarían de funcionar y nos quedaríamos a oscuras. No era buena señal, pues esto atraía a los rateros que andarían por ese barrio.

17:14 Lo bueno es que llegada la medianoche nos retirábamos de ese sitio, pero noche con noche, esa sensación de que uno no debería de estar ahí no se podía pasar desapercibida. Serían como las 10:30 cuando una cliente de nombre Magdalena. Una joven estudiante universitaria solicitó mi servicio para que la llevara a su domicilio. Ya habíamos recorrido algunas calles. Cuando me preguntó si no me daba miedo estar en ese lugar, yo le contesté que no, pues solo estaba por unas horas, pero que esa zona no me daba mucha confianza.

17:59 Ella me contestó que había escuchado unas historias de lo que hacía años le sucedieron. A unas personas exactamente ahí, pues nunca les dio importancia. Había oído los rumores sobre apariciones de almas en pena, pero pensando que eran cuentos para asustar a niños, yo solo le contesté que prestaría más atención al momento de estar ahí. Nunca he sido miedoso, pero como ya me había sucedido ciertas cosas extrañas. Era mejor no dejar a un lado cualquier cosa que me contaran referente a lo que pasaba ahí.

18:40 A la noche siguiente, mis compañeros taxistas estaban reunidos, no sé si era por broma o por qué motivo, pero estaban diciendo que esa tarde, al oscurecer, a uno de ellos se le había subido un muerto. Comentó que sólo los clientes lo observaban y que nadie quiso abordar el taxi. A Juan de Dios le había sucedido algo similar cuando recién habíamos llegado a esa base, esa noche fue diferente. Pareciera que el sitio de taxi no estuviera ahí ni un solo pasaje. Juan de Dios se fue temprano y yo me quedé un rato más a la espera de que quizás los que trabajaban en la pizzería solicitaran mis servicios.

19:33 Estaba leyendo una de las revistas cuando levanté mi cabeza, pues de reojo había visto que algo se acercaba al taxi. Mejor no lo hubiese hecho. El miedo se apoderó de mí cuando pude ver claramente un espectro. Era una mujer de apariencia cadavérica con la. Ropa hecha jirones y el rostro desfigurado. Por el dolor, sus ojos vacíos parecían buscar algo, aunque sus movimientos eran lentos y parecía flotar. En vez de caminar. Intenté moverme, pero no podía.

20:15 Ese era un miedo que paralizaba y aunque quisiera salir corriendo, no podía. El espectro de la mujer avanzaba lentamente frente al taxi. Y al momento en que las farolas comenzaban a parpadear, fue cuando aquel espectro desapareció. Permaneció en el interior del taxi, aún recordando la inquietante aparición de hacía unos minutos sin previo aviso, escuché un ruido metálico. Las palancas de las 4:00 puertas del coche se agitaban violentamente, como si alguien intentara entrar a la fuerza.

21:00 Al mismo tiempo, golpes sordos resonaban bajo el chasis, como si algo o alguien estuviera golpeando desde abajo. El aire dentro del taxi se volvió denso y pesado, cargado de una energía extraña y perturbadora. Sentí un escalofrío recorrer mi espalda y una sensación de peligro inminente se apoderaba cada minuto que transcurría mi respiración agitada y el miedo que comenzaba a nublar mi juicio. Recordé lo que uno de los compañeros me había recomendado. Después de lo sucedido con aquel catrín, comencé a gritarles con voz llena de desesperación.

21:49 Mientras se les lanzaba una ráfaga de groserías, esperaba que al no mostrarles miedo sería suficiente para ahuyentar a lo que fuera que me acechaba. Poco a poco. Los ruidos comenzaron a cesar. Lo único que escuchaba era mi propia respiración entrecortada. Decidí ya jamás volverme a parquear en ese sitio ahora con las historias que han circulado de apariciones y esas cosas. Me enteré que ahí habían dejado los cuerpos de unas personas sin vida en el lugar. También comentaron que el lugar tiene una mala vibra, ya que muchos les colocan veladoras negras y hacen rituales, esto porque se cuenta que les quitaron la vida de una manera muy cruel y salvaje. Ya no quise estar en ese lugar, a pesar de que hoy en día es una zona muy transitada.

22:47 Tanto por vehículos como peatones en el lugar donde estaba la base de taxis. Ahora es una zona muy iluminada. No hay parada de camiones ni de taxis. En ocasiones me detengo por unos minutos tratando de ver o sentir, pero ya no es lo mismo. Quizás aquellas almas en pena ya se fueron a su lugar de descanso. ¿O es tanto el movimiento de día o de noche que ya no se perciben? La ciudad ha crecido bastante en población, ya no es lo mismo que hacía varias décadas, aunque hay lugares donde pareciera que el tiempo se detuvo y sus inmuebles siguen iguales. Personas van y vienen.

23:39 Y cada una de ellas tienen historias por contar, aunque estas no sean del tema paranormal. Espero y pronto contarles experiencias que me sucedieron. Y no sólo a mí, sino a mis compañeros taxistas. Muchas gracias a Inframundo y a toda la Comunidad por permitirme contar mis experiencias. Les deseo buenas. Noches. A veces no pensamos bien en la clase de amigos que tenemos y por eso dejamos de pasar por alto un montón de cosas que no se deberían ignorar.

24:29 Se debe escoger. Bien, con quien nos relacionamos y en quienes confiamos. El ser débil en eso me produjo consecuencias atroces que me obligaron a tomar decisiones que hasta hoy en día me atormentan. Mi nombre es Alejandro Rodríguez y esta es mi historia. Era taxista para ese entonces vivía con mi madre y con mi hija, la cual estaba enferma desde hace unos años atrás. El diagnóstico era complicado y las medicinas caras. Para ese momento ya me encontraba endeudado con bancos, prestamistas y demás.

25:14 Lo que ganaba tarde o temprano ya no me iba a alcanzar para cubrir todo y a eso le temía. Yo tenía un amigo que siempre me incitaba a vender estupefacientes. Era taxista también. Pero gracias a esas sustancias ilícitas e ilegales doblaba lo que ganaba y en ocasiones me daba envidia. No me atrevía. Era cierto que lo necesitaba, pero todavía podíamos sobrevivir con lo que me ganaba por día. Me metí en la cabeza la idea de que con una mejor organización y distribución del dinero me iría mucho mejor. Y para eso le pedí ayuda a mi madre. Era una mujer muy organizada y por unas semanas me funcionó. La cosa es que cada mes mi hija necesitaba más medicamentos y se veía que en un futuro no tan lejano yo sería incapaz de costearlas cada que manejaba el taxi. Me estresaba mucho pensando en eso. Y lo peor fue que de repente comenzaron a llegarme mensajes amenazantes diciéndome que me tenían vigilado y que tendría que hacer todo lo que me pidieran. O de lo contrario, las consecuencias serían entonces irremediables.

26:45 Me los tomé a broma. Yo no me metía con nadie, no me gustaba el problema y no hacía nada malo a la gente. Sólo me dedicaba a trabajar y darle a mi familia lo que necesitaran. Eso era todo. Eran tantas cosas que me estresaban que a veces ni siquiera podía mantener una conversación con los pasajeros que llevaba. Me perdía en mis pensamientos y los ignoraba a veces sin siquiera darme cuenta. Un día se subió un pastor y noto que tenía la mente en otro lado. Me preguntó qué pasaba y fue la única vez en la que me animé a contarle las cosas a alguien. Me dijo que Dios me mostraría el camino que me ayudaría y nunca me dejaría.

27:37 Solo le confesé que mi fe era puesta en duda. Cada día que pasaba ya ni siquiera iba a misa. Dejé de orarle al Dios cuando mi esposa murió en el parto de mi hija. Me pareció lo más cruel del mundo el que permitiera que ella me abandonara de esa manera en el momento en que más la necesitaba. El pastor me dijo que nada en esta vida era al azar y que si pasó así era porque el señor tenía algún propósito glorioso para mí y que por eso era importante que siguiera haciendo el bien. Apartandome del mal y expresando amor me parecieron lindas palabras que me motivaron, pero solo por ese día la escasez de dinero me hacía pensar que Dios no iba a bajar del cielo a solucionarme los problemas y que por eso debía arreglármelas como pudiera.

28:44 Aquellos mensajes eran cada vez más fuertes e insistentes. Y siempre desde números diferentes. Ya me desesperaban al punto en que de verdad comencé a creer que me vigilaban y que si serían capaces de hacerme daño a mí o a mi familia, miraba a mi hija cada noche que dormía pensando en que por ella daría la vida y daría todo sin pensarlo 2 veces. Aquel amigo seguía insistiéndome. Cada que me veía cabizbajo, yo me mantenía firme diciéndole que no, que era imposible para mí el aceptar eso.

29:30 Él me persuadía diciéndome que debía hacerlo por mi hija y que de ese modo le compraría los medicamentos sin ningún estrés. Eso estuvo a punto de convencerme, pero seguí negándome hasta el final. Pensaba en las consecuencias que eso traería y me negaba a terminar en la cárcel por una tontería como esa. Si eso pasaba, nadie ayudaría a mi hija ni a mi madre. Estarían perdidas sin mí y ese era un lujo que no me podía dar. Un día recogía un hombre parado en la acera que me estiró el brazo para que me lo llevara.

30:16 Me dijo la dirección del lugar. Le dije el precio de ese viaje y aceptó sin dudarlo. Íbamos andando y se le notaban las ganas de querer tener una conversación conmigo. Me hablaba de fútbol, del clima, de las noticias. Al final accedí a tener la conversación. Era alguien bastante amigable, me transmitía una confianza considerable. Nadie había logrado hacer que hablara tanto como él. Me contó entonces que estaba en contra de la venta de estupefacientes, en especial a menores. Decía que comenzó a pensar así desde que su hermano menor murió a causa de una sobredosis de un estupefaciente que un hombre le vendía cuando salía del Colegio.

31:11 Nunca se dio cuenta de eso. Y cuando lo hizo. Ya fue demasiado tarde. Me comentó que la policía logró atraparlo y se arrepentía de no haberlo hallado antes que ellos. Le pregunté qué le hubiese hecho y se quedó callado. Mirando al frente, con la vista muy seria, era evidente cuál era su respuesta, pero no se atrevería a decírmela. Yo haría lo mismo si alguien adentrara en ese mundo. A mi hija, sin dudarlo, le compartí que yo también estaba en contra de eso, pero mis palabras eran hipócritas debido a mi amigo. Nunca lo delaté y deduje que para tener dinero debía venderle a todo el mundo sin importarle la edad ni nada. Eso me hizo sentir mal.

32:09 Era la primera vez que lo veía en ese mundo y todo gracias a ese hombre que estaba sentado en el asiento de copiloto. Finalmente checamos a donde me dijo y entonces recibió una llamada. La contestó dentro del taxi sin decir una sola palabra. Al colgar me pidió disculpas y me dijo que lo llevara a otro lugar que había surgido una emergencia. Aseguró que me pagaría los 2 viajes sin problemas y accedí. Me dio la nueva dirección y entonces emprendimos el rumbo hacia allá.

32:52 Esa vez nos quedamos callados. Noté que comenzó a mirar mucho hacia los lados y hacia atrás, como si estuviera nervioso y eso me hacía sentir a mí de la misma manera. Rezaba para que llegáramos rápido. Me estaba poniendo nervioso y entonces aumenté un poco la velocidad. El tráfico estaba muy tranquilo. Eran casi las 10:00 de la noche. El hombre me dijo que me calmara, que no había tanta prisa y entonces me preocupé más. Se suponía que recibió una llamada donde le dijeron que era una emergencia.

33:36 Debía estar apurado y ansioso por llegar, pero no se veía así. Algo pasaba, era evidente. Llegamos a la nueva dirección. Era una casa vieja, ni siquiera tenía las luces encendidas y le dije cuánto era. Y entonces sacó un arma y la apuntó hacia mí me insultó incontables veces. Diciendo que no tenía derecho de decir que estaba en contra de los estupefacientes. Cuando me relacionaba con alguien que estaba dentro de ese negocio y no hacía nada, le pedí que se calmara. Su mano estaba temblorosa.

34:20 Me dijo que apagara el auto y así lo hice. Me quitó las llaves y entonces se bajó al hacerlo. Llegó hasta mi asiento y me obligó a hacerlo. También en contra de mi voluntad y con el arma apuntándome desde la espalda, hizo que entrara en esa casa aparentemente abandonada. Cuando entramos encendió las luces y cerró la puerta. Me dijo que era un tonto si creía que los mensajes que me llegaban eran una broma y que si no tomaba la situación en serio. Perdería más de lo que imaginaba. Supe entonces que mi vida estaba en peligro, aunque el arma apuntándome dejaba eso muy en claro. De todos modos, le pregunté por qué me tenían ahí si yo no había hecho nada malo.

35:16 En ese entonces llegaron varios hombres que, al parecer, estaban adentro, escondidos u ocultos. Uno de ellos tenía un traje elegante y fue el único al que le buscaron una silla para que se sentara de duje, que era el que mandaba. Fumaba un tabaco de marca fina y sus zapatos relucían, al igual que su. Traje. Los otros hombres buscaron una silla también para mí y me pusieron cara a cara contra él. Me dijo que se dedicaban a vender estupefacientes, pero desde hace rato venían rondando un tema que les inquietaba. Me confesó que si era de llenar a Estados Unidos con lo que ellos traficaban, no tenía problemas. Era lo que le daba dinero, pero que no toleraba que eso mismo le sucediera a su país y menos a los menores. Me contó que aquel que se subió al taxi y me metió en esa casa era su hermano y ambos estaban en contra de la venta de estupefacientes a menores.

36:31 Me dijeron que tenían mi casa vigilada y que la única manera de que ellos se olvidaran de mí y de mi familia era que entregara a aquel amigo mío que se dedicaba a lo que ellos aborrecían. Primero me negué. Y le dije que no lo conocía, pero ese hombre se notaba con poca paciencia y afirmó que daría la orden de que le arrebataran la vida a mi madre para persuadirme de inmediato le dije que no, que por favor la dejaran en paz y entonces lo confesé todo. Se echaron a reír y el hombre que me llevó hasta ahí me dijo que eso era sencillo.

37:17 Y que era tonto resistirse cuando se trataba de la vida de mi familia. No dude en preguntar qué tenía mi amigo en especial porque no simplemente iban por él. Me revelaron que ese amigo mío era el cómplice de aquel hombre que la policía atrapó, el que le vendía estupefacientes al hermano menor de estos y por eso falleció. Comprendí que se trataba de algo muy personal para ellos y lo mejor era mantenerme al margen, haciendo lo que sea necesario para garantizar la supervivencia de mi familia.

37:58 Dijeron que podía irme, pero que si revelaba algo sobre ellos, la que lo pagaría sería mi hija. Me entregaron un sobre con dinero. Según ellos, por haberles colaborado sin tanto problema, me fui corriendo, Subí a mi taxi y me dirigí a casa inmediatamente. Al llegar entré al cuarto de mi hija y la abracé con fuerza, llorando. Creí que nunca la volvería a ver y pensar en eso. Me partía el corazón en 2 días. Después me enteré de la muerte de aquel amigo.

38:39 Y todos comenzaron a decir que se lo merecía, ya que tenía la costumbre de vender esas cosas afuera de los colegios sin ningún tipo de vergüenza. Por dentro supe qué era lo mejor y desde entonces me aparté de todas esas cosas ilícitas e ilegales. No las toleraba desde ese día. Comencé a valorar lo que tenía y era mejor el tener a mi familia viva que cualquier otra cosa, incluso una amistad.

39:22 Aquella experiencia marco mi vida, pero no tanto como me hubiese gustado, es cierto que me ayudó a aborrecer los actos ilegales. Pero la vida se encargaría de ponerme a prueba de ese modo. Comprendí porque algunos escogían ese camino tan peligroso y entonces dejé de juzgarlos. Esto pasó meses después de la muerte de aquel amigo. Cada mañana me sentía bendecido por un día más de vida y comencé a hacerle caso a las palabras del pastor. Pensé que si Dios. Me había permitido salir con vida de aquello era porque cosas buenas estaban por llegar a mi familia.

40:07 Ojalá alguien me hubiera dicho que la espera iba a ser eterna o que al menos mi hija se sanaría. Tarde o temprano sentía que caminaba a ciegas. Los medicamentos solo frenaban los síntomas, pero no afectaban la enfermedad. La cual seguía creciendo y creciendo, destruyendo su cuerpo por dentro. Lentamente trataban de convencerme diciéndome que el proceso sería largo, pero seguro y que mi niña era muy fuerte. Yo por las noches sólo podía pensar en que mi mundo se vendría bajo si ella falleciera.

40:51 Fue entonces cuando pasó lo inevitable. Le cambiaron la mayoría de sus medicamentos por otros más caros y lo que yo ganaba no alcanzaba el dinero que me dieron aquellos delincuentes. Me sirvió de mucho, pero a fin de cuentas era cuestión de tiempo para que se acabará. Mi trabajo no era suficiente y entonces yo mismo comencé a ver cómo eso afectaba a mi hija. A veces ni siquiera comía y adelgazaba. Los médicos me dijeron que tenía que comprarle los medicamentos pronto o entonces llegaría a un punto en el que ni siquiera con ellos podría seguir teniendo una vida tranquila. Los daños serían irreparables y eso me torturaba. Esperaba que la solución me mostrara adiós, pero estoy seguro de que no fue él quien la envió. Fue un día que me encontraba bebiendo, lo necesitaba yo sólo en un bar y entonces se me acercó alguien me preguntó si yo era el dueño del taxi de afuera y toda la cosa. Cuando le dije que sí, me propuso algo que me daría mucho dinero, pero moralmente no era correcto. Me dijo que si quería llenarme los bolsillos con billetes tenía que trabajar para gente

42:21 poderosa. Transportando chicas ebrias de un lugar a otro donde nunca más volvían a aparecer. Eso lo haría sólo los fines de semana y si era constante, me iría más que bien en la vida. Ese hombre me había hecho seguimiento porque me dijo que ese dinero me serviría para el tratamiento de mi hija. Me quise molestar o rechazarlo. Pero la situación era desesperante. Decidí que no me podía quedar sentado a esperar las señales de un Dios sin ayuda. Debió haber llegado desde hace tiempo, pero en vez de eso solo me dejaba sufrir y desesperarme.

43:11 Pensé que si la vida era injusta conmigo, también podría hacerlo con otros u otras. Así que acepté el fin de semana siguiente. Me llamaron, me dijeron de una fiesta y me dieron la dirección del lugar. Al parecer, sus contactos eran otras chicas que vendían a otras y por eso también recibían mucho dinero. Me dieron el número de la que organizaba todo y ella fue quien me llamó cuando ya debía ir al lugar para recoger a la paciente, como ella los llamaba al llegar.

43:52 Subió a una chica que estaba no solo ebria, sino con estupefacientes encima y me dio la dirección de a dónde tenía que llevarla. Era un motel en todo el camino. Esa chica no dejaba de llamarme por otro nombre diciendo que me quería y toda la cosa ni siquiera me conocía y no tenía idea de a dónde la iba a llevar. Eso lo hacía más fácil para mí. No me arrepentía, tenía en mi mente a mi hija y era lo que me impulsaba hacer eso que hice. Entré al motel que me dijeron y me abrieron las puertas sin ningún problema.

44:39 Llegué hasta una de las habitaciones más exclusivas y ahí encontré el taxi. La chica se había quedado dormida. Varios hombres llegaron después. La sacaron del auto y la cargaron para llevársela. Me entregaron el dinero que prometieron diciéndome que esperara la llamada la próxima semana y entonces me fui. Se sintió increíblemente incómodo y sucio el hacer eso, pero tenía dinero era más que suficiente para los medicamentos de mi hija. Esa cantidad yo me la ganaba en varios meses. Era abrumador.

45:21 Al día siguiente le compré todo a mi pequeña, junto con ropa y unos juguetes que me había dicho que quería. Nosotros teníamos una televisión vieja, así que le compré una nueva y mucho más grande. Su felicidad se llenó por completo. Antes de que llegara el siguiente fin de semana. Presentó mejorías en su salud. Los síntomas se estaban yendo y esa fue la motivación que me hizo quedarme en ese negocio. Pasaron los meses y ahí seguía yo, pasando por una fiesta cada vez que María, la chica que me informaba y conseguía a las pacientes, me llamaba el dinero que me sobraba. Lo iba guardando por si algo llegase a pasar y pronto me di cuenta de que fue una buena elección. Llegó el fin de semana en el que María nunca me llamó ni ella ni el que siempre me esperaba.

46:23 En el motel se hicieron las 3:00 de la madrugada y entonces decidí regresar mejor a casa. Al día siguiente tampoco recibí ni siquiera un mensaje. Eso era extraño, algo había pasado. No tenía la menor duda sobre eso. El martes recibí una llamada de un número desconocido. Me dijeron que a mis jefes y contactos les habían quitado la vida y que yo seguía vivo únicamente porque querían que hiciera algo por ellos. Les pregunté quiénes eran, pero se negaron a responder de una manera contundente y amenazante. Me dijeron que tenían un último trabajo para mí y que si me negaba, le iban a hacer a mi hija aquello que mis antiguos jefes.

47:15 Les hacían a las chicas que yo les llevaba al motel. El cuerpo se me puso frío y mis manos sudorosas. Comencé a temblar al mismo tiempo en que la respiración se me aceleraba. No tuve más opción que decir que sí. Pensé que si ellos fueron capaces de quitarle la vida a gente poderosa, entonces eran más poderosos. Tener los enemigos no me iban a servir de nada. Era evidente. Para el viernes me volvieron a llamar y me dijeron que nos veríamos en el estacionamiento de un burdel.

47:55 Ahí estuve y el hombre que se acercó vino acompañado de otros 2 de casi 2 m de altura. Me entregó una foto con papeles, con direcciones y horas escritas. Me dijeron que la chica de la fotografía. Era a la que tenía que subir al taxi y llevar a un restaurante. Esa dirección también estaba anotada. Los detalles eran claros y precisos. Tenían la rutina de la chica cada día de la semana. Me ordenaron llevar eso a cabo para el siguiente día, muy pronto, pero no me pude negar. Me fui pensando en que esa vez.

48:40 Iba a ser muy diferente. Ya no estaba María para que la emborrachara le diera algún estupefaciente o convenciera. Tenía que esperar a que ella necesitara un taxi y ahí aprovechara. Cuando el momento llegó, me di cuenta de que la chica estaba en casa de unos amigos. Me estacioné unas casas antes para estar pendiente de cuando saliera. Esperé horas. Pero finalmente lo hizo, pero acompañada de un chico. No tuve más opción que acercarme. Tenía un arma en el auto. De todos modos, una que me fue entregada por mis antiguos jefes.

49:24 Me acerqué y fue el chico quien me extendió la mano. Me dio una dirección, le dije un precio sumamente barato y entonces me di cuenta de que conté con suerte. Porque solo se iba a subir ella sin él. Se despidieron, entró y arrancamos. Estaba tomada, pero no tan ebria. Tenía los 5 sentidos bien activos y tuve miedo de que eso me lo complicaría todo. Ella era muy amable y sociable. Comenzamos a hablar y me dijo que se llamaba Devany.

50:05 Era increíblemente linda. Tuve ganas de coquetearle, pero eso sólo me iba a hacer sentir peor al momento de hacer lo que tuviera que hacer para llevarla a que lugar sin fallar. Y esa era la presión. No se permitían errores. Si no la llevaba a ese lugar, entonces mi hija pagaría el precio y yo no tenía fuerzas. Dinero. ¿Poder o contactos para hacerle frente a esa gente peligrosa y poderosa? Hablamos también que en un semáforo ella me dijo que se iba a pasar para el asiento del copiloto. Esperaba que saliera para hacerlo, pero lo hizo desde adentro del auto, pasando de atrás hacia adelante. Se sintió con confianza, aunque después se disculpó por el atrevimiento.

51:01 Su amabilidad me apuñalaba el corazón en serio consideraba el dejarla ir. Mientras hablábamos le dije que tenía una hija y eso la emocionó. Le mostré una foto de ella en mi celular y no dejaba de decir lo linda que era. No podía creer que estaba a punto de arruinarle la vida o quitársela a una chica como esa. Finalmente llegamos a su casa. Pero en vez de detenerme aceleré a fondo excediendo los 100 km/h, ella se alteró y me preguntó qué pasaba. Fue cuando desde mi asiento le puse el seguro a las puertas para impedir que se saliera.

51:46 De todos modos, íbamos muy rápido. La caída la mataría a esa velocidad. Comenzó a gritar, A Golpearme desesperadamente. Incluso hizo girar el volante en 2 ocasiones. Fue una fortuna que recuperara el equilibrio del auto. No tuve más opción que frenar bruscamente y hacer que se golpeara. Después de eso lo hice con mis propias manos hasta dejarla desmayada. Así la llevé al restaurante. Su cabeza expulsaba el líquido rojo ligeramente, pero sabía que no era nada grave.

52:26 Ella seguía respirando, estaba viva. Y así era como la querían. En lo que quedaba de camino me puse a pensar en lo que estaba a punto de hacer. Estaba a tiempo de Soltarla o dejarla en su casa y nada malo le pasaría. Pero no podía decir lo mismo de mi hija. Tal vez no me daba tiempo de regresar a casa y llegar antes que esos matones. Tenía miedo y ese pensamiento me consumía. La única opción era entregarla. Definitivamente, y así lo hice. Llegué al restaurante en la puerta. Me esperaban unos hombres armados que apenas me vieron, se acercaron y cuando detuve el auto sacaron a débani del asiento de copiloto. No me dieron dinero, solo dijeron que había salvado la vida de mi hija y también la mía. Temía que alguno de ellos se devolviera y me propinará algunos balazos, así que apenas entraron de nuevo. Me fui de ahí por todo el camino de regreso a casa. Mi cuerpo temblaba.

53:39 Quería que cosas así dejaran de pasar. Ya no me quería sentir en peligro ni en la necesidad de hacer cosas atroces para proteger a mi hija. Dios nunca me respondería, pero al menos había. Que ella sí sería bien recibida en el Reino de los cielos cuando llegase el momento. Mi alma no tenía salvación de ninguna manera. Y eso no me molestaba. Pues me lo merecía tantas tragedias, tantos crímenes cometidos. No solo para llenarme los bolsillos con dinero, sino también para garantizar la vida de mi hija. Me perturbaban por las noches.

54:34 A veces no podía dormir sin importar lo cansado que me encontrara y pasaba horas viendo a mi hija descansar. El verla respirar era lo que me daba fuerzas para despertarme cada mañana. Trabajar y vivir conmigo mismo. Después de todo lo que hice en las noticias ya había salido lo de la desaparición de devany y esa chica fue la que alertó en extremo no sólo a la Comunidad, sino también a la policía. Hacían requisas por doquier. Los retenes se vieron aumentados en gran cantidad. Y comenzaron a supervisar intensamente los hoteles, moteles, restaurantes y todos esos negocios. La gente estaba revuelta y exigían que apareciera. Me llevé una sorpresa cuando tocaron la puerta de mi casa. Era domingo.

55:37 Decidí que ese día descansaría y me la pasaría con mi hija. Los oficiales me preguntaron. Que me encontraba haciendo la noche en la que deban y desapareció y entonces les dije que iba de taxista pero que no tuve ningún pasajero y por eso regrese a casa. 1 hora después dije eso porque si me atreví a decir que llevaba alguien, eran capaces de ir a su casa y entonces se darían cuenta de que estaba mintiendo. Como pude hice que me creyeran y se fueron con una mirada muy seria. No tenían pruebas de nada, pero algo era muy seguro. No llegaron a mi casa por casualidad. Alguien debió haberme visto y pensé en aquel chico que estaba con debany al momento en que ella se subió al taxi, ese que estiró la mano para llamarme y pedirme el servicio. Ese mismo día lo descarté por completo. Por la tarde salió en las noticias, hallaron su cuerpo en un parque, recibió más de 12 cortes en su pecho con un objeto corto punzante, que le quitó la vida de inmediato. Nadie vio nada, las cámaras del lugar no funcionaban o eso decían.

57:05 Era evidente que ese caso quedaría en el olvido. Pero yo sabía que aquellos que me dijeron que la privara de la libertad tenían algo que ver. En eso no podía ser nadie más. Un día después comencé a recibir llamadas de un hombre que me decía que se iba a vengar, que yo iba a pagar lo que le hice a su hija y que mi sufrimiento sería eterno, como el suyo. Siempre le preguntaba quién era. Y solo me respondía que era un padre dolido por la desaparición de su hija y que de un modo u otro se las iba a cobrar sin piedad.

57:47 Sonaba muy serio, pero no podía deducir nada de tantas chicas que llevé en el taxi. Era difícil en ese entonces la sensación del momento. Era el caos de. Devany y ese hombre a mí no me había visto. Recordé entonces que. Yo pasé por la casa de ella y las ventanas estaban abajo, sino me vio la placa del auto. Entonces vio mi rostro en algún lado, me debió reconocer y tal vez me acusó con la policía, pero no tenía pruebas de nada.

58:28 Deduje que pronto ese mismo hombre me estaba persiguiendo y debía estar alerta. Lo pensé durante todo el día. Incluso teniendo pasajeros ahí a mi lado. Así que tomé la decisión de irnos finalmente de la ciudad. Desafortunadamente no podíamos irnos. Ese mismo día la policía acababa de estar en mi casa. El irme iba a levantar muchas sospechas y entonces se la dejaría fácil a aquel hombre, ya que sabría dónde me mudaría. Decidí que esperaría una semana, pero no más.

59:10 Después de eso nos íbamos para apartarnos de todo, empezar una nueva vida. Estaba seguro que mi madre no iba a decir que no y podíamos seguir con el tratamiento de mi hija. Donde fuera. Pasaron 2 días y las llamadas eran más intensas. El estrés aumentaba porque el hombre me decía que iba a saber dónde vivía y esa sería mi ruina. Yo todavía conservaba mucho dinero del negocio de aquellas chicas. Demasiado, diría yo. No necesitaba seguir trabajando como taxista, pero la policía me vigilaba. No podía permitir que tuvieran más sospechas sobre mí. Buscarían cualquier excusa para catalogarme como es sospechoso de lo que le pasó a debany.

1:00:01 Y si aquellas personas peligrosas se enterarán. Quizás me arrebatarían la vida. Primero transitaba por la calle y ni siquiera agarraba pasajeros que me estiraran la mano. No quería hablar ni relacionarme con nadie. Nadie me seguía ninguna patrulla ni nada. Todo estaba bien mientras solo fingiera trabajar. Ese mismo día me llegó la peor noticia que pudiera recibir en toda mi vida. El mareo me estaba matando. Decidí que lo mejor era regresar a casa y entonces mi madre me llamó llorando, desesperada a decirme que a mi hija se la habían llevado al momento en que iban llegando a nuestra casa.

1:00:53 Sentí que mi corazón se detuvo por momentos y tuve que estacionarme para procesar lo que estaba escuchando. Poco después recibí la llamada de aquel hombre. Estaba agitado y en el fondo escuchaba a mi hija gritar y llorar. Me dijo que yo no iba a tener el placer de esperar o de tener esperanza. Gruñendo me dijo que si él aceptó, que su hija nunca más iba a aparecer, entonces yo también haría lo mismo. Colgó. Ni siquiera pude decirle nada. Jamás confirmé de quién era el padre. Llegué a casa y vi a mi madre llorar desesperadamente arrodillada. Yo ni siquiera tuve el valor de acudir con la policía. Se estaban vengando de lo que le había hecho a su hija e indirectamente lo que le hice a todas. Me arrodillé en mi cama y le grité a Dios que descargará toda su furia contra mí, pero que perdonara la vida de mi hija inocente.

1:02:03 Pensaba en que había llegado la hora en la que le tocaba uno de sus medicamentos y eso me partía el alma. Llame varias veces a ese número, pero nadie contestaba. Golpeaba desesperadamente la pared, la cama. Rompí muchas cosas descargando mi furia conmigo mismo. Había sido un cobarde por haberme metido en un negocio que implicaba quitarle la vida a chicas inocentes. Yo era parte de toda la maldad que rodeaba el mundo, el peor lado de un ser humano, demostrando en lo que aparentemente era un simple. Taxista, no dormí en toda la noche sin darme cuenta se hicieron las 9:00 de la mañana.

1:02:55 Y entonces la policía tocó nuestra puerta. Salí corriendo a abrirla. Me preguntaron si yo era el padre de Andrea Rodríguez, a lo que dije que sí. Pregunté si la habían encontrado y entonces los oficiales se miraron las caras. Me dijeron que por la madrugada un hombre llegó a la estación de policía con el cuerpo de mi hija sin vida, confesando todo lo que hizo. Y que se lo hizo a alguien que se lo merecía. Me hicieron preguntas y luego me llevaron con el cuerpecito de mi pequeña. Mi mundo se vino abajo, murió por asfixia. De ese infeliz lo condenaron por más de 20 años y entonces yo fui visto como un delincuente.

1:03:47 En verdad lo era, pero no me condenaron. No tenía las pruebas por ningún lado. He pasado los días considerando en quitarme la vida. Mi hija ya no está conmigo. Murió por mis malas decisiones y acciones y todo el esfuerzo que hice para mantenerla con vida no sirvió para nada. No soy nadie para dar algún consejo, pues ya ven cómo está mi vida. Solo quería desahogarme de todo lo malo que he hecho en esta vida. Muchas gracias por escucharme.

1:04:35 Un saludo a toda la audiencia de Inframundo. Viendo y escuchando sus escalofriantes historias. Surgió mi interés en compartir la mía y desde la sala de mi casa les escribo este relato. De parte de Miguel González. El nombre que mi amada madre me dio al nacer había sido un buen día del 2012 en el Estado de Chiapas. El taxi lo había tanqueado por la mañana y recogía pasajeros constantemente. Amo esos días en los que me va más que bien logro sacar dinero no solo para mis clases virtuales. Sino también para ayudar a veces a mi madre cuando el salario no le alcanza para llegar a fin de mes. Me gusta conversar con los pasajeros. No soy amante de quedarme callado en todo el viaje. Sé que son personas que probablemente no vuelva a ver en mi vida.

1:05:38 Pero interactuar un poco con personas diferentes a veces funciona como un tipo muy efectivo de terapia y el impulso de hacerlo es ese. Que no nos volveremos a ver. Es como si pudieras desahogar algo que tienes ahí atorado, tanto en la mente como en la garganta. Y ese espacio era el indicado para escupirlo. Después del mediodía, una pareja quería ir al aeropuerto, me reservo el nombre de la ciudad por discreción. Tampoco quiero que piensen mal del lugar. Es una de las más hermosas de México.

1:06:19 Y en este relato no es tan importante. La pareja no parecían del país, se notaba que les costaba expresarse en español y en mi mente surgió un pensamiento un poco perverso de querer cobrarles de más. Pero no, no era ética ni moralmente correcto. Soy muy devoto a Dios, así que de ninguna manera lo haría. La chica me preguntó de dónde era y le conté sobre el municipio en el que había nacido. Luego, sobre la carrera que cursaba y como tuve que recurrir a mis labores de taxista para generar algo de ingresos por la gran tasa de desempleo, ella reputó diciéndome que por qué no me iba al exterior, a Europa o a algún otro lado.

1:07:09 Mucha gente se estaba yendo tanto a Estados Unidos como a España, pero yo no quería. Le había prometido a mi madre que ejercería mi profesión en mi país Natal y eso nadie me lo quitaba de la cabeza. Sin embargo, reconocí que era una buena idea y al momento de cambiar de tema le pregunté que le había llamado la atención de la ciudad y que era lo que más le había gustado. Fue entonces cuando me contó que un día de playa. Su pareja y ella socializaron con un grupo de chicos y con ellos compartieron el resto del día. Les revelaron que, en efecto, eran turistas y toda la cosa. La cuestión fue que les llamó la atención lo que para ellos no era más que una leyenda urbana, donde a veces por las carreteras de la ciudad aparecía una mujer necesitada pidiendo ayuda. Pero en realidad no era una persona, sino un espectro y pronto te hacía verla a ella en lugares diferentes mientras al mismo tiempo la tenías al lado.

1:08:21 Al escuchar eso no pude reírme tal y como ella y su pareja lo hacían, porque también había escuchado eso muy recientemente. Mi sonrisa fue muy fingida y guardé un poco de silencio por unas cuantas calles más. Después cambié el tema y les pregunté de dónde eran. ¿Provenían de Alemania? Parecía que les iba más que bien y eso que aparentaban ser menores, que yo los dejé en el aeropuerto, les dije el precio justo y me dieron una buena propina por no permanecer callado en todo el viaje, alegando a qué así les había pasado con otros. Se despidieron con una pequeña advertencia en forma de broma sobre el cuento que me habían contado, lo que para ellos no era más que algo absurdo, como si se los hubieran dicho para asustarlos, cosa que no funcionó. Mi tía continuó, y vaya que me fue muy bien. Había almorzado una buena comida que me compré en uno de mis restaurantes favoritos, aunque.

1:09:37 La degusté ahí mismo en mi auto. Cuando la noche llegó, pensé que iría a casa temprano, pero no dejaba de subir pasajeros. No quise irme a dormir pensando que tal vez pude haber sacado más provecho, así que me compré un buen café, luego algo de chocolate y seguí con mi labor. Ya era más de media noche. Y una mujer con vestido azul cielo me estiró la mano parada sobre el acera. Estaba un poco cansado, así que decidí que ella iba a ser mi última pasajera. Me dio la dirección de a dónde se dirigía.

1:10:20 Era muy lejos del otro lado de la ciudad, pero antes de decirle que la tarifa sería un poco elevada, ella me interrumpió diciéndome cuánto me iba a pagar. Y fue entonces cuando guardé silencio y solo asentí era más de lo que yo le iba a cobrar. Inicialmente la música de mi reproductor estaba sonando, la vi un poco distraída y miraba por toda la ventana cerrada, así que le bajé el volumen. No quería incomodarla con mis gustos musicales y de todos modos me haría bien tener una conversación. Así evitaba un microsueño o algo parecido.

1:11:04 Lo primero que se me ocurrió fue preguntarle de un modo un poco entrometido de mi parte si la fiesta había estado buena. Casi no daba la impresión de que estuviera en una, pero era un buen inicio. Dijo que no en medio de una sonrisa. Luego explicó que se iba a ver con un chico en donde yo la había recogido. Pero la dejó plantada. Mi mente trató de buscar palabras para ayudarla en lo que quedaba de viaje, así que mi única opción fue hablarle un poco mal de ese chico y resaltar lo linda que era en ese momento. Algo extraño pasó.

1:11:49 No sabía si era un efecto del sueño y el cansancio, pues ese día trabajé como ningún otro, pero en la acera. A unos cuantos metros delante de nosotros, volví a verla a ella, a la pasajera, pero en vez de un vestido llevaba un jeans con una blusa blanca, estirándome la mano de nueva cuenta, como si no pudiera ver que el asiento del copiloto estaba ocupado por ella misma. Seguí de largo y no dije una sola palabra. Sentí tanto frío en ese momento que ni siquiera se me pasó por la mente el voltear a ver a mi pasajera. Supe entonces que era un poco raro que se subiera adelante conmigo y no atrás.

1:12:44 Había sido muy descuidado porque lo normal era haberle pedido amablemente que se pasara para los asientos traseros. Poco después de eso fue ella quien rompió en silencio. Sus palabras me dejaron helado, haciendo que mi piel se erizara y para evitar un accidente por la sensación reduje la velocidad. ¿Por qué no te detuviste para subir a esa chica que te estiró la mano? No podía creerlo. Ella sí había logrado ver a la chica, pero como era posible tenía su mismo rostro.

1:13:24 ¿Acaso era yo el que la veía así? Pensé que el sueño y cansancio debilitaban mis 5 sentidos para hacerme sentir un poco mejor. Me dije a mí mismo que tal vez la chica era tan linda que veía su rostro en todas partes, pero el efecto de tranquilidad apenas me duró unos segundos. No podía ignorar por completo eso que había escuchado. Así que le dije que no me quería comprometer con 2 pasajeras con destinos diferentes, a lo que ella me respondió que como sabía yo que iban para lugares distintos, era obvio que debía ser así. Estábamos lejos de donde la había recogido a ella. Pero esa última pregunta puso en duda lo que si en verdad era una chica diferente o la misma.

1:14:23 Reviví el recuerdo del cuento que la pasajera de Alemania me había contado y luego las otras veces que había escuchado algo similar, me negaba a creer que en verdad era ella, pero muchos advertían que no había manera de identificar a simple vista si era o no un espectro. Su mirada seria cambió. Y entonces se notó un poco más alegre. Sin ninguna razón. Pensé que, sea o no el espectro del que todos hablaban, debía tener una conversación con ella y no demostrar el miedo que me estaba costando ocultar.

1:15:09 Le pregunté si estudiaba o trabajaba y entonces su personalidad cambió por completo, al igual que la manera de expresarse. Todo lo que decía era en tiempo pasado. Primero dijo que trabajaba en una fábrica de costura y que todo se vino abajo. Cuando eso pasó, guardé silencio en vista de que seguía hablando. Y prosiguió, me contó que tenía planeado estudiar psicología en un futuro, pero sus planes se vieron frustrados. Cuando eso pasó, estaba claro que algo le había pasado. Pero mi mente se limitaba a pensar que tal vez la habían despedido y que eso era lo que había frustrado sus planes de estudiar lo que quería por dentro.

1:15:58 Pensaba otra cosa. Era como si cada segundo que pasaba me daba cuenta de que ella en verdad era un espectro, un fantasma o algo parecido. Mi mente casi colapsa cuando más adelante la volví a ver. Con ropa diferente y nuevamente estirando la mano de pie sobre la acera con la esperanza de que yo me detuviera. Pero no, no lo iba a hacer por nada del mundo, ella nuevamente me preguntó Por qué no me detuve y le di la misma respuesta que antes. La noté un poco molesta, como si le hubiera rechazado el servicio a alguien importante para ella. Luego me dijo que tal vez me hubiera pagado bien, pero antes de poder decirle algo, frené en seco las llantas patinaron por el asfalto en la carretera.

1:16:57 La razón de tan brusco y repentino acto era que delante de mí, en medio de la carretera, estaba ella misma de pie, estirando la mano hacia el taxi con un vestido negro. Pasé mi mirada entre ambas. Eran la misma persona. El miedo se apoderó de mí. No pude disimular mi respiración agitada y comencé a hiperventilar sobre el retrovisor. Había un crucifijo de plata que mi madre me había regalado. Lo acarré y me puse a rezar todas las oraciones que sabía. Ella me miró y me dijo que eso de nada me iba a servir, pero que si me servía de algo.

1:17:45 Lo mejor era que por ningún motivo me bajará del auto. Desde mi asiento le puse el seguro a todas las puertas presionando un botón y cuando miré al frente, esa chica igual a ella se acercaba. No notaba sus pisadas, era como si solo caminara cuando dejaba de verla. Sin más que hacer, le dije que por favor no me hiciera nada, que no le había hecho nada malo a nadie. Mi pasajera, quien había tenido la mirada al frente clavada desde que me detuve, me dijo que ella sabía que no era mala persona. Pero eso no era la razón para que yo fuese inmune al mal que habitaba en el mundo.

1:18:32 Cuando miré al frente ya su otra presencia no estaba. En un intento por encontrarla, me di cuenta de que estaba a mi lado parada al lado de la puerta, con una sonrisa de oreja a Oreja. Volví la mirada hacia la pasajera y su vestido había cambiado de azul cielo a negro penetrante. Me dijo que todo iba a pasar muy rápido y que ojalá Dios salvara mi. Alma. Cerré mis ojos, apreté con fuerza el crucifijo y. Encogí mis piernas, subiéndolas al asiento, temblaba de miedo. Entonces un ruido de algo golpeando el vidrio hizo que me espantara, pero me negaba a abrir los ojos. Siguieron golpeando con fuerza hasta que escuche el balbuceo de 2 personas.

1:19:28 Abrí los ojos y vi que una luz me alumbraba. Era un oficial de policía con una linterna. Su compañero intentaba verme por el parabrisas. ¿Las 2 chicas habían desaparecido, me bajaron y me hicieron varias preguntas referentes a por qué me había detenido en medio de la carretera? No les dije la verdad y mi excusa fue que el auto se había pagado repentinamente. Bromeé diciendo que al día siguiente lo llevaría al taller. Y después de una contundente advertencia, me dejaron ir antes de abrir la puerta para hablar con ellos. Tuve que secarme una lágrima que se me había escapado por la desesperación.

1:20:20 Gracias a Dios sé que sano y salvo a casa. Pero esa espantosa experiencia se quedó grabada en mi mente, tal vez para siempre. Por eso se las hago llegar a ustedes. Con el mensaje de que a veces el ser buena persona no te libra del mal. A veces pienso que eso sucedió por pensamientos de cobrarle de más a aquella pasajera, pero trato de superarlo. Muchas gracias por escucharme y buenas noches. Muy buenas noches a toda la audiencia de Inframundo.

1:21:02 Un saludo a todos los alteños de Jalisco. Quedé por acá, es de donde les mando mi historia de arandas querido. En fin, lo que me pasó fue hace algunos años. Tengo una buena temporada trabajando como taxista en el pueblo y de acá seguido llevo a las personas a visitar, Asus parientes, a las comunidades vecinas. He hecho eso durante varios años. De hecho, hasta me gusta viajar por la carretera. En la noche tienes una tranquilidad que no se puede lograr en otros puntos del día.

1:21:43 Es como si durante esas horas de oscuridad el mundo se callara dejando que solamente la noche, el viento entre las hierbas y los insectos que merodean puedan hablar. Perdonen si me pongo muy místico. Pero siempre me han gustado este tipo de cosas. Siento que hay mucho más en nuestra realidad de lo que se podría mostrar solamente con los ojos. En la ocasión que me encontré con lo impresionante, con un ente que va más allá de mi razonamiento, me encontraba llevando a una señora ya anciana y a su hija con dirección a lagos de Moreno. No era un viaje demasiado largo.

1:22:32 Iban en esa dirección para acudir a un funeral, de manera que el recorrido iba a ser nocturno, ya que apenas se habían enterado de la muerte de su familiar. Como eran clientes de hacía mucho tiempo. Les perdone la tarifa nocturna, quedamos en el costo del viaje. Y que las dejaría allá porque seguramente les iban a dar posada Asus familiares, ya que después del Rosario y otros retos era seguro que terminarían hasta las cuatro o 5 de la mañana. Emprendimos el trayecto. Desde que se subieron noté que estaban algo inquietas, pero no quise decirles nada porque sabía que era una situación nada cómoda la que iban a ir de camino.

1:23:22 Les ayudé a colocar sus maletas pequeñas en la cajuela y que la anciana subiera cómodamente a su asiento. Inmediatamente partimos. Les ofrecí poner música para el recorrido, pero ellas prefirieron que no asentí e iniciamos la marcha en un silencio casi total. Conforme las calles del pueblo dejaban de ser y la carretera se abría camino en dirección a nuestro destino, decidí disfrutar de la brisa fresca. Al frente se extendían parajes enormes en mi México querido, donde las estrellas brillaban con más intensidad que en los puntos civilizados.

1:24:09 La belleza salvaje de esos caminos rodeados de hierba y kilómetros de oscuridad, en lugar de traerme sensaciones de zozobra, me contagiaban de su paz eterna. Después de unos minutos de escuchar solamente el ronroneo del auto, noté que la anciana brincaba en su asiento al ver las luces de un auto que pasaba en dirección contraria al nuestro. La vida nerviosa que no pude evitar preguntarle si se sentía bien a eso. Su hija estaba a punto de decir algo, seguramente alguna cuestión relacionada a que estaba en perfectas condiciones, pero su madre se adelantó y comenzó a contarme la historia del charro que se aparecía por esa carretera con la voz cascada por la edad. ¿Y los ojos abiertos?

1:25:07 Viendo a la oscuridad de los cerros, me contó que cuando era niña se decía que por esas partes se aparecía un hombre que había muerto de forma violenta, sobre todo a los viajantes nocturnos, como era común en esas épocas en las que la ley era una palabra lejana guardada para los ambientes citadinos. Había una banda de ladrones que asaltaban a la gente mientras viajaban de un sitio a otro. Nadie sabía exactamente cuántos eran, pero habían sido responsables no solamente de quitarle las cosas a una buena cantidad de personas, sino que también habían terminado con la vida de varias.

1:25:57 Se dice que no hay mal que dure 100 años. Y en el caso del líder de esa banda, que con el dinero que había ganado se vestía con las ropas más finas de un charro para presumir, le llegó el momento de pagarlas todas, muchos dicen que fue resultado de un lío de faldas, otros más de que el hombre no quería dar por ningún motivo la ubicación del punto donde guardaba la parte del dinero. Sea como fuere, en un pleito entre los integrantes de su Grupo, le arrebataron la vida de un disparo en la nuca a sangre fría y sin miramientos. Dejaron el cuerpo sin botas ni arma en el camino. El caballo que tenía también fue ajusticiado porque solamente lo podía montar.

1:26:56 Era una bestia brava que. Al ver a su amo sin vida, comenzó a dar patadas a todos los que quisieran acercarse a él y decidieron mejor acabarlo para llevarse las cosas que tenía encima. Un viajante se dio cuenta de los cuerpos varios días después, cuando los cuerpos ya estaban muy hinchados por los gases propios de la putrefacción, llenos de moscas al por mayor y con un olor repulsivo. Se decía que ese hombre volteó el cuerpo del charro para identificar si se trataba de alguien conocido, y lo que le espantó, más que verle el rostro tumefacto por la putrefacción, fue darse cuenta de que los ojos aún los tenía rojos encendidos en un odio que ni la muerte pudo apagar.

1:27:53 El viajero de forma inmediata se fue corriendo de ahí y avisó a los policías del pueblo al que llegó. Ellos se encargaron de ir por los restos y les dieron sepultura al lado del camino, sin que ningún párroco se preocupara por bendecir el terreno tiempo. Después de eso. Los pocos transeúntes que tenían esas veredas por la noche. Comenzaron a reportar que podían ver a un ser en el camino. Era un ente montado en un caballo de gran tamaño, tan oscuro que apenas lo podías ver por la falta de la luz solar. Pero tanto jinete como animal se podían identificar porque tenía los ojos rojos como carbón encendido. Las llamas de esas miradas penetraban hasta el alma dejándola seca.

1:28:49 A decir de algunas personas, las pocas que se escaparon de ellos, los entes los perseguían por el camino, corriendo con furia, soltando gritos de júbilo al alcanzar a la víctima y espuma por la boca en el del Jamego. Era tal la excitación de ambos de tener una víctima más de los pocos que quedaron bien. Porque de las otras personas no se supo nada más. Indicaron que por pura inercia del miedo que se les provocaba, le mostraron una medalla de San Benito o de la Virgen, y con ese el ente retrocedía a las sombras, no sin antes dejarlos con el Jesús en la boca, resultado de la vista de ese ente más allá de cualquier lógica humana.

1:29:45 Sentía escalofríos por el relato de la anciana para calmarla. Le mostré el Rosario que llevaba en la guantera del auto. Era un regalo de mi madre, hecho de plata pura. Lo colgué en el espejo para que se sintiera mejor. Y parecía funcionar, porque entonces la anciana sonrió aliviada y se durmió el resto del camino. La hija iba leyendo algo en su teléfono. El camino llegó a su fin y las dejé en la casa, que me indicaron después para no perder tiempo. Y como aún era algo temprano, por ahí de las 12:00 de la noche decidí regresarme a casa. El tránsito había sido tranquilo. No nos encontramos a ningún grupo extraño en el lugar, de forma que pensé que lo mejor sería aprovechar mi suerte. Guardé el Rosario de nuevo en la guantera. Usualmente no lo sacaba porque al ser un material valioso no quería que llamará la atención de forma negativa y que las cosas se complicarán.

1:30:58 Si alguien me lo trataba de robar. En ese momento sí puse la música de regreso. Iba escuchando las viejitas clásicas. Mientras el asfalto se hacía cada vez más ligero ante la expectativa de regresar a mi cama al lado de mi esposa, en la inmensidad de los cerros no se veía ninguna señal de peligro y la Luna llena daba bastante luz como para seguir sin mayor problema. Pensé que ese sería uno de mis días de suerte hasta que vi. En medio de la carretera, la silueta de un hombre montando a un caballo, un escalofrío me recorrió el cuerpo por completo. Era imposible no pensar en las palabras que me había dicho la anciana en ese ser que se manifestaba por los caminos de los altos de Jalisco.

1:32:00 No bajé la velocidad. Pensé que si fuera un ser de carne se tendría que quitar. Mis faros iluminaron a ambos seres y entonces no. Solamente sentí un escalofrío. Todo mi cuerpo se convulsionó por el miedo. Enseguida el sudor me baño la frente, casi me orino en el asiento y los ojos se me abrieron tanto que pensé que se me iban a salir. Lo primero que vi fue a la bestia que llevaba por montura. El animal se encontraba cadavérico del Hocico le salía una espuma que caía como pus al camino. Los dientes los tenía salidos porque ya no tenía piel sobre la mandíbula.

1:32:51 La carne de la cara se encontraba carcomida por el tiempo. Las patas estaban rotas a pedazos. Solamente sostenidas de forma imposible por jirones de tendones. No podía ver los cuartos traseros bien, pero el abdomen se notaba reventado a la altura de la mitad del cuerpo, como si algo le hubiera hecho explotar por la presión. Lo único que daba señales de estar activo eran los ojos de ese ser que, como brasas furiosas, miraban mi vehículo de forma horrenda. El hombre que iba encima me daba aún más terror. Tenía el cuerpo envuelto en lo que alguna vez fue un traje de charro lujoso.

1:33:42 Los botones de plata de la chaqueta no se encontraban por ningún sitio. De hecho, uno pensaría que los habían arrancado, al igual que los pedazos del pantalón. Llevaba los Pies Descalzos en esos dedos. Podías notar la putrefacción que escondía la tela, había dedos faltantes. La piel que se alcanzaba a divisar tenía el tono verde del agua estancada con las manos secas por el sol abrazador que sujetaba una rienda. El pecho le sobresalía lleno de agujeros, de donde pequeños insectos que no alcanzaba a ver correctamente, se movían con prisa. Sobre los hombros no llevaba nada más que un sombrero que flotaba fuera completamente de toda lógica y un par de ojos que iluminaban la noche.

1:34:44 Mi corazón comenzó a latir tan rápido que sentía que se me salía. Apreté el acelerador sin pensar mucho en lo que iba a pasar. Simplemente quería irme de ahí. Moverme a cualquier sitio menos a ese punto, pasé como un bólido al lado del ente que enseguida comenzó a perseguirme con tal saña y velocidad que le sacaban chispas a los cascos furiosos del caballo contra aquel maldito pavimento. Era una persecución terrible donde pese a que yo tenía un auto, llevaba todas las de perder.

1:35:28 Me alcanzó en menos tiempo de lo que pensaba. Su gamelgo chocaba contra la retaguardia del taxi, movía la caja como si no pesara 1 G, quería acelerar aún más Perú, ya iba todo lo que daba mi pobre tsuru, el hombre me gritaba que me detuviera, no sabía cómo si no tenía una boca, pero emitía el sonido de forma muy cultural. Como si hablara desde un hueco en la garganta después de unos metros. Así sentí que los cristales de la parte trasera del auto se rompían en pedazos. El lente acababa de dar golpes con sus manos. Cadavéricas en ese punto los reventó sin ningún problema. Me asombró la capacidad del ente. Era como si la muerte misma le hubiera dado la capacidad de acabar conmigo.

1:36:28 En unos instantes. El horror me llenó el alma y no pude evitar orinarme de forma inconsciente. Me di cuenta de lo que pasaba hasta que un chorro tibio me recorrió por el muslo. Era una pesadilla en toda ley. La cabeza me daba vueltas y por más que quería pensar en alguna manera de zafarme del destino que seguramente me esperaba, no la encontraba. En ese momento pensé en mi señora en que la iba a dejar sola con nuestros 3 hijos pequeños, la más grande llamada Yadira, apenas tenía 10 años, tenía que sobrevivir de alguna manera, pero mi experiencia era mínima. Recordé las palabras de la anciana, así que alargué la mano a la guantera para tomar el Rosario de plata de mi madre y mostrarlo al lente.

1:37:29 Seguramente con eso podría deshacerme de su presencia. Creo que lo presintió porque inmediatamente hizo que el caballo chocara de lleno contra el lateral del vehículo. Sentí el golpe antes de escuchar el sonido del metal crujir. Bajó el peso. Y la fuerza del ente, el grito triunfal de ambos seres me adelantó que mi destino seguramente ya estaba sellado y cerca. Debido a la velocidad del vehículo y mi distracción, el auto terminó por volcarse al lado del arroyo vehicular, quedó de cabeza. Vi como en cámara lenta la acción como giraba todo a mi alrededor.

1:38:17 Sin que pudiera hacer nada más que agarrarme con fuerza del cinturón de seguridad que tenía puesto. Sentía el Rosario perforarme la mano con las puntas de la cruz, pero en ese momento no me importaba el dolor. Solamente quería mantenerme vivo por unos minutos más, por fortuna que tenía puesto el cinturón de seguridad. Cosa que hizo que no me matara en esa acción. Pero el contenido de todos los cubículos del vehículo quedó revuelto. En el interior podía oler el lacre de la gasolina al derramarse fuera.

1:38:59 No sabía si iba a morir por el espectro o por algún accidente, intoxicado o calcinado. En mi propio auto me dolía todo. Sentía que el oído se me estaba yendo de a poco hasta que noté que al lado de mi cabeza había un par de brasas rojas brillando en esa noche profunda, brevemente interrumpida por las luces que parpadeaban del auto a medio terminar de funcionar. Seguramente la batería y el motor habían quedado arruinados. Sentí que una mano me calaba del interior del vehículo al fresco nocturno. Me arrancaba con fuerza brutal del cinturón de seguridad y enseguida me mandaba a la hierba salvaje al lado de la carretera. Una de mis piernas estaba rota, simplemente no podía ponerme de pie.

1:40:00 El lente me tenía su merced. Estaba por darme lo que yo pensé que sería el golpe final a mi cara. Creo que me quería quitar los ojos o alguna cosa similar, ya que dirigía sus manos en esa dirección cuando de pronto retrocedió de un salto. Parecía que algo le estaba haciendo daño. Como me encontraba a punto de quedarme inconsciente, no me di cuenta en ese momento de lo que me pasaba, pero al menos la entidad. Desapareció de mi vista antes de que me desmayara por el dolor.

1:40:42 Gracias a Dios me encontraron. Los federales pensaron que ya estaba muerto por la temperatura en que había quedado mi cuerpo para cuando dieron conmigo, pero al notar que respiraba llamaron a la ambulancia. En poco tiempo me trasladaron a un hospital regional y luego tuvieron que llevarme hasta Guadalajara. Ya que mis heridas eran muy graves, nadie se explica cómo es que logré sobrevivir, pero creo que lo hice porque si no, mi esposa me hubiera traído del infierno mismo solamente para matarme con sus propias manos. Ella me ama con locura, pero sobra decir que no le parece ni tantito la idea de quedarse sola con la vida que lleva.

1:41:32 Dice mi esposa que me la pasé 3 días en coma en el hospital, que no encontraban como despertarme hasta que ella fue a tomarme la mano y me regañó, es de esas mujeres bravas de rancho, aún me da risa. Cuando me lo cuenta, dice que entró a la sala donde estaba dormido y ya estaba tan desesperada que ante la vista atónita de los médicos. Me metió una cachetada que resonó en todas las salas y luego me empezó a gritar porque la iba a dejar sola con los niños. Me reclamó tanto y con tantas groserías que eso fue lo que me hizo abrir los ojos.

1:42:20 Recuerdo perfectamente ese momento, pero a diferencia de mi esposa, yo sentí que estaba viendo a un Ángel bastante enojado. Pero uno, a final de cuentas, me tuve que quedar un rato más. Ahí me quitaron los tubos, me dejaron una férula por un rato hasta que la pierna sano y finalmente me di cuenta de que lo que me salvó fue la medallita de mi madre, ya que pese a que nunca la encontraron entre el montón de ruinas que dejó el auto. ¿Si vieron que tenía marcado el Rosario de San Benito en el brazo? Al parecer, con el choque la cadena se pegó a mi brazo y cuando caí sobre el me hirió tanto que se quedó medio grabada en la piel.

1:43:12 A la fecha llevo una pequeña cicatriz de eso. Aún no puedo creer la suerte que tuve para que ese ser no me tomara la vida. Sobra decir que a la fecha ya no hago viajes nocturnos, por mucho que sea un favor o una buena idea andar por los cerros en la noche, los vehículos uno los recupera como sea, aún tengo trabajo como taxista, gracias a que el tsuru estaba asegurado y pudimos recuperarnos de la pérdida total que significó, pero la salud esa uno nunca la puede tener de vuelta. Cada que paso por ese camino todavía me duele la pierna y el brazo del trancazo que me metió ese ente y en las ocasiones que me toca ver charros vestidos de negro o caballos de ese color, es imposible que un escalofrío no me recorra la columna completamente.

1:44:22 Mi nombre es Roberto, desde niño me llamó la atención ser chofer de taxi, porque mi papá a eso se dedicaba. En este tiempo vivíamos en la Ciudad de México. Recuerdo muy bien que manejaba un chevrolet impala de los llamados cocodrilos y ese auto me encantaba, por eso apenas pude sacar mi licencia de manejo. Conseguí trabajo como taxista, empecé a recorrer las calles del centro de la ciudad principalmente, lo hacía de noche. Siempre me gustó más ese ambiente. Trabajé por 3 años en Ciudad de México, como se le llama ahora, pero tuve problemas con una de las pandillas de aquellos tiempos que me amenazaron de muerte. Cuando se enteraron en mi familia se asustaron y mi papá me mandó a casa de uno de sus hermanos. Aquí en la frontera.

1:45:24 Desde que llegué, busque por todos los medios de agarrar un taxi. Era a lo que estaba acostumbrado a hacer hasta que con la ayuda de mis primos lo pude lograr. Así, conforme a la marcha, conocí la ciudad mejor que ninguno. Sabía dónde meterme y dónde no. Porque había lugares muy peligrosos. En una ocasión que circulaba por el centro, como a las 9:00 de la noche, me hizo una seña. Una mujer que vestía muy provocativa. Traía un vestido corto de color plateado, su cabello suelto hasta la cintura y una sonrisa de verdad fascinante. Frené de manera brusca porque había otros taxis, pero nadie me iba a ganar.

1:46:14 Abrió la puerta delantera y se sentó a mi lado. No pude evitar voltear a ver sus piernas, que eran en verdad bonitas. No tenía que adivinar nada. Era trabajadora nocturna, tenía su boca de color de rosa y sus largas pestañas de color azul. Me pidió que la llevara a la zona de tolerancia. Le sonreí. Manejé despacio para poder platicar un rato con ella. Le dije que en donde trabajaba porque yo conocía ese lugar y nunca la había visto. Me respondió que era nueva en la ciudad y que trabajaba en un cabaret llamado támico.

1:46:59 Se recargó en la puerta, cruzó las piernas y me miró cuando lo hizo. Me di cuenta de que su mirada era fría, sin brillo ni emociones. Supuse que su trabajo le exigía ser así. Le pregunté su nombre, a lo que me contestó Llamarse Yadira, Dejándome ver sus dientes blancos. Todo marchaba a la perfección. Platicamos como si fuéramos amigos de siempre, pero había un detalle, noté que no parpadeaba sus ojos cada vez que volteaba a verla. Me daba cuenta que me miraba fijamente, tenía una sonrisa, pero parecía que se habían congelado sus facciones.

1:47:44 Me acuerdo que en 2 ocasiones me pasé el semáforo en rojo por ir distraído, mirándola, pensando que pronto llegaríamos a su destino. Buscaba la manera de decirle si podía pasar por ella a la hora de su salida del trabajo. Porque en realidad me tenía fascinado con su belleza. Todavía me faltaban algunos minutos para llegar a la zona de tolerancia. Cuando sus preguntas se tornaron extrañas, dejó de sonreír y me preguntó si le tenía miedo a la muerte. Yo, extrañado, levanté los hombros para decirle que no sabía.

1:48:26 Después de eso, sonreí, pero al parecer. Eso no le causó ninguna gracia porque frunció sus cejas. Sus preguntas se hacían cada vez más incómodas. Me preguntó si alguna vez había tenido el frío que sólo la muerte da. En esa ocasión sí, le respondí diciéndole que no y que no me gustaría sentirlo, al menos no. En ese momento comencé a ponerme tenso porque. Nunca me había tocado pasar por una situación así de extraña. ¿Ella ahora parecía más interesada en mí, en mis reacciones, en lo que le fuera a contestar, se acercó un poco hacia mí para preguntarme si alguna vez había tocado la piel de una muerta, a lo que yo, un poco nervioso, le contesté que no y le dije, por qué me hacía esas preguntas?

1:49:25 Ella solamente se volvió a recargar en la puerta y me volvió a sonreír, pero esta vez de manera macabra o al menos así la veía. Yo supe que estaba por llegar a la zona porque ya circulaba por calle sin pavimento. Por lo mismo, el auto se mecía constantemente cuando volteaba a ver al frente hacia la calle. Sentía su mirada tan pesada que me hacía voltear a mirarla como si no quisiera que le quitara la vista. Cuando volví a ver sus dientes. Estos ya no eran blancos y la tersura de su piel parecía volverse rasposa. Las piernas que tanto habían llamado mi atención estaban cada vez más delgadas y su aspecto, todo en general, se fue tornando cadavérico.

1:50:21 Hasta la fecha no sé por qué no podía reaccionar, quizás tarde en sentir el miedo. Sólo recuerdo que seguí manejando hasta entrar a los terrenos de la zona. Me apuré para llegar al cabaret dentámico, que no estaba muy lejos de la puerta principal y me detuve sintiendo que me temblaba todo el cuerpo. Después de unos segundos volteé a mi lado y en el asiento del acompañante. Estaba un esqueleto vestido con andrajos y un olor que no conocía. Apestaba animal remojado pero sus ojos, sus ojos no dejaban de verme.

1:51:06 Me bajé, espantadísimo, miré que se aproximaba una patrulla y corrí para informarles que dentro de mi taxi estaba una muerta. Uno de ellos me detuvo y el otro fue a investigar. Cuando regresó nos dijo que no había nada. Mientras me preguntaba si no había tomado o usado alguna sustancia, yo le aseguraba que ahí estaban los restos de una mujer. Después de comprobar que estaba en mis 5 sentidos, me acompañaron a mi auto. Me acuerdo que iba temblando de miedo pensando en lo que iba a ver para mi sorpresa.

1:51:49 En el taxi no había nada, yo no lo podía. Creer. Revisé el auto de todas partes. Los policías me dijeron que tal vez lo había imaginado, pero yo les aseguraba que no. Después de un rato me soltaron con la condición de que me saliera del lugar, porque si me volvían a ver, entonces sí me detendrían. Por fin, después de mucho rato ya he estacionado más tranquilo. Me animé a subirme al taxi de nuevo, pero aquella sensación extraña no me abandonaba. Traía grabada en mi mente primero su esbelta figura, adornado con aquel vestido plateado. Después aparecían sus despojos haciéndome estremecer por los escalofríos que me daban a duras penas. Terminé ese turno.

1:52:45 Y me juré no volver a trabajar por la noche cuando ando por el centro. Aún en esta fecha, ya cuando cae la tarde, me parece ver a aquella muchacha que me hace una seña para que me detenga. De nueva cuenta. Me vuelven los horribles recuerdos en la noche que Subí a mi taxi, a una muerta, a un acompañante o quién sabe que era. Pero era la más bella que se puedan imaginar. Muchas gracias por escucharme. Muy buenas noches, Inframundo, mi nombre es Alejandro hasta la fecha llevo 25 años trabajando como taxista en una ciudad que no me vio nacer. Quiero compartir esta historia, me tocó vivirla en Saltillo, Coahuila, yo nací muy cerca de ahí, en arteaga. A unos 17 km para manejar un taxi se necesita cierto valor, no solo para lidiar con las personas que en ocasiones suelen ser problemáticas, también para circular en las noches por lugares verdaderamente desolados. Cuando empecé como chofer de taxi, la ciudad no estaba como ahora, con calles anchas y muchos puentes. Apenas se preparaba para hacer

1:54:18 la ciudad que es en la actualidad. Ahí, entre sus calles viejas, circulaba por las noches llevando y trayendo personas desconocidas en el asiento trasero de mi auto. Recuerdo muy bien esa ocasión me hicieron la parada 2 hombres por una calle oscura y solitaria en una colonia llamada la guayulera. Me detuve. Abrieron la puerta y sin decirme nada entre los 2, subieron apresuradamente. A otra persona se les complicó un poco porque al parecer el señor estaba pasado de copas. Se acomodaron y me dieron la dirección a dónde quería que los llevara.

1:55:01 Y así comenzamos el viaje de nuevo. No sé, porque en ese momento sentí una rara sensación que en muy pocas ocasiones había sentido. Sobre todo cuando había peligro. Me acordé que mi esposo me había pedido que ese día no trabajará. Tan tarde les pregunté a esas personas si todo estaba bien. Esto en modo de entablar una conversación así lo hacemos los taxistas, pero me respondió de manera cortante que me enfocara en mi trabajo. Manejé por unos minutos sintiéndome incómodo.

1:55:44 Seguramente sería un viaje con personas que no les gustaba platicar con gente extraña. Esto ya me había pasado antes. La primera vez que miré el retrovisor me pareció que había algo extraño en aquel hombre. Tenía sus ojos abiertos, pero su mirada parecía perdida. Estaba ligeramente inclinado hacia atrás y con la boca abierta. Sus acompañantes, quienes se encontraban a su lado, hablaban entre ellos, sin darle importancia al aspecto de ese señor, sin importar que yo los escuchara, se preguntaban qué iban a hacer con aquel hombre de manera cruda, sin esconder las palabras. Dijeron que su trabajo era dejarlo en el lugar indicado y lo demás lo que le pasara.

1:56:36 Si lo dejaban ahí para siempre o se lo comían los perros, ya no era su problema. El destino de estas personas no quedaba muy lejos. Si acaso unos 10 minutos de donde me abordaron. Quizás me llené de intriga y curiosidad por lo que hablaban. Eso me hizo volver a voltear a ver hacia atrás. Las veces que lo hice, el señor Seguía en la misma posición. Me parecía que no respiraba, por eso llegué a pensar que pudiera estar muerto. Recuerdo que pasé saliva y seguí manejando. Mire, mi reloj ya era pasada la 1:00 de la mañana y el aire estaba fresco. Por lo mismo cerramos la ventana, pero a los pocos minutos de hacerlo se me vino un ligero olor a sangre de nueva cuenta.

1:57:33 Voltee para atrás. Sólo para darme cuenta que esos hombres me estaban mirando eso, me puse en alerta y aceleré un poco más para llegar lo antes posible a su destino. Cuando faltaban unas cuadras para llegar me dijeron que ahí iban a dejar a su amigo y que a ellos los llevaría a otra parte, a lo que yo asentí con la cabeza, circulé despacio por una calle de Tierra. Iba lento porque había muchos pozos. Todo ese tramo no tenía postes de luz. Las pocas casas estaban oscuras. Voltee de nueva cuenta hacia atrás y esos hombres seguían mirando con atención. No quise darle más importancia de lo que era. Avancé hasta que ellos me pidieron que me detuviera. Cuando llegamos a la dirección, el lugar estaba abandonado. Pensé que tal vez era enseguida porque de hecho ahí era obra negra.

1:58:37 Batallaron un poco para bajar a aquella persona porque, según a mi ver, el señor ya se estaba poniendo tieso. Mirar todo eso y darme cuenta que sí era una situación anormal, ya me estaba dando miedo. Cuando lo bajaron me iba a ir sin importar el dinero del viaje. Pero de nueva cuenta, la curiosidad me hizo observar sus movimientos lo arrastraron como pudieron, entre la oscuridad hasta casi perderse de mi vista. Al parecer, le quitaron sus pertenencias, taparon su cuerpo con lo que encontraron y regresaron al taxi como si no sucediera nada malo. Abordaron el auto y me dieron una nueva dirección muy cerca de un cerro.

1:59:29 Me puse nervioso porque ahora esos hombres no me quitaban la vista de encima. Por si fuera poco, su plática se tornó macabra. Hablaban entre ellos el porque tuvieron que eliminar a ese hombre y la manera en que lo habían hecho fueron tan explícitos que no pude evitar sentir un escalofrío. Luego dijeron que los soplones siempre terminaban igual. Era obvio que lo hacían como una amenaza para que yo lo escuchara. Por más de 20 minutos fui soportando sus fuertes miradas y sus malintencionados comentarios.

2:00:10 Me daba miedo que me fueran a atacar durante el camino por lo que había visto. Así pasaron los minutos hasta que llegamos a la dirección que me habían dado. Pasaban los minutos y no se bajaban, aumentando mi preocupación. Después de un rato se bajaron y se fueron sin pagarme, pero eso no me importó. Sentí que había salido con bien de una situación de mucho peligro. Decidí ya no trabajar por esa noche y me fui rumbo a mi casa, que quedaba al lado contrario, como a una media hora de camino. Pero lo que no me esperaba fue que me invadiera un miedo infundado, porque nadie me aseguraba que aquella persona estaba muerta.

2:01:00 Aparte de eso, esos hombres nada me habían hecho, pero yo manejaba con el corazón acelerado. Volteaba constantemente para atrás porque tenía un presentimiento de que algo espantoso en cualquier momento se iba a aparecer. Quizá era su gestión, pero en varias ocasiones me pareció ver aquel hombre con su mirada perdida, sentado en el asiento de atrás. Recuerdo que detuve el taxi, me bajé nervioso, busqué una y otra vez con la mirada en el asiento, pero estaba vacío. Me Subí al auto y traté de manejar tranquilo.

2:01:41 Cuando por fin llegue a mi casa, me volvió el alma el cuerpo. Casi eran las 4:00 de la mañana. A esa hora me metí a bañar. Le hablé a mi esposa para contarle lo sucedido. Mi señora se alegró de verme porque me dijo que tenía horas teniendo un mal presentimiento. Por eso se le había pasado rezando a esos hombres. Por suerte, jamás los volví a ver por algún tiempo. No volví a trabajar hasta muy tarde, aunque muchas otras cosas me sucedieron. Esta ha sido la peor de todas. Quizás este relato no es paranormal, pero creo que es un terror diferente que muchos taxistas hemos vivido. Esta historia me sucedió en Nuevo León, Tamaulipas. Fue tan inquietante que hasta la fecha es cosa que no la he podido olvidar.

2:02:45 En 1978 me dedicaba a ser taxista ruleteaba después de las 4:00 de la tarde. Hasta después de la medianoche. En este trabajo me tocó ver de todo, peleas entre parejas, regaños, reclamos. En fin, tantas cosas que no terminaría de contar. Pero esta historia que les comparto es diferente. La viví una noche oscura y fría. Recuerdo que era principios de enero. Aquí en esta ciudad es el mes más frío. Oscilando entre los cero y menos 2°, serían como las 10:00 de la noche. Cuando llamaron a la base solicitando un taxi de urgencia, le tocaba a otro compañero el viaje, pero se negó a hacerlo alegando que tenía mucho frío.

2:03:42 Como seguía mi turno, me enfilé rumbo a esa dirección. Era en una colonia algo lejos, muy cerca de unas ladrilleras. Ese rumbo era bastante oscuro, se veía tenebroso, más porque tenía que cruzar un arroyo por un puente angosto y algo viejo. Pasados los 15 minutos estaba pitando afuera de una casa de madera. Salieron 3 adultos cargando a un menor como de 11 años. Uno de ellos lo llevaba envuelto en unas cobijas. Mientras el jovencito Jovencita Lloraba y Pataleaba, se juntaron los vecinos que nunca faltan para ver como las subían al taxi en la parte trasera.

2:04:31 Una señora, quizás la mamá se vino al frente, se veía visiblemente consternada. ¿Pregunté para dónde los llevaría? Me dijeron que a una iglesia que se encontraba a unas 20 cuadras de ahí la cual voy a emitir su nombre. Era extraño porque a esa hora todas las iglesias estaban cerradas. Apenas había avanzado una o 2 cuadras. Aquel menor se alteró hacia el esfuerzo por zafarse. Era tanta su fuerza que movía el taxi para ambos lados, la señora que venía enfrente. Comenzó a llorar mientras se persignaba muchas veces en el asiento de atrás iban 2 adultos y no lo podían controlar. Cuando parecía que le traían cubierta la boca, el sonido que hacía era bastante fuerte.

2:05:27 Eso hacía que se me pusiera la piel chinita pare el taxi para ver qué sucedía, porque todo aquello era muy extraño. Pero me pidieron casi a gritos que siguiera manejando. Titubeando un poco, volví a manejar. Confieso que ya me estaba poniendo nervioso cuando iba a cruzar el puente aquel que estaba sobre el arroyo. Se apagó el auto sin haber un motivo. Seguramente era algo eléctrico, porque también se apagó todo el interior. Quedamos a oscuras. Todo se quedó en silencio. Como si algo malo fuera a suceder. Solamente se podía escuchar levemente el sonido cuando corría el agua.

2:06:18 Voltee a ver a la señora que venía enfrente porque todo era muy extraño. Ella esquivó mi mirada. Intenté en varias ocasiones encender el auto, pero no hacía nada. Me bajé y abrí el cofre. Con una pequeña linterna que estaba a punto de apagarse no pude encontrar la falla voltée para todas partes. A ver si veía a alguien que pudiera auxiliarnos, pero todo en oscuridad estaba. En el momento que volví a entrar, el menor volvió a gritar, fue tan repentino que me asusté. Mire cómo temblaba su cuerpo, hasta pensé que se estaba convulsionando.

2:07:05 Intentaba ver si era hombre o mujer, pero lo traían envuelto hasta la cabeza. Ya desesperado les pedí que me ayudaran a empujar el taxi, pero no podían soltar al menor porque terminaría por soltarse y era muy difícil volver a someterlo. Cuando al fin habló, la señora me pidió que me calmara. Luego se puso a rezar muy dentro de mí. Estaba pensando que esa señora. Creía que con eso iba a arreglar todo. Cuando volvió la luz al interior del auto sin perder tiempo, giré la llave y encendí el taxi batallando para que avanzara. Logramos cruzar el puente.

2:07:51 Yo conocí a esa iglesia, solo me faltaban unas 10 cuadras para llegar, aunque se me hizo eterno. Por fin llegamos ya lo que quería era que se bajaran. Pero la señora me pidió ayuda para llevar al joven a las puertas de la Iglesia porque no podía bajarse y cuando se le pasara eso que traía encima tenía que regresarla a su casa. Traté de echarle mentiras diciendo que ya tenía otro compromiso, pero me suplicó que no los dejara ahí porque tendrían que irse caminando. Hacía mucho frío y ya eran casi las 11:00 de la noche. Bajaron al menor y en el forcejeo se descubrió la cabeza. Lo que vi me dejó helado.

2:08:41 Era un niño de aspecto cadavérico que no parecía pesar más de 40 kg. Tenía la piel blanca, estaba casi sin cabello debajo de sus grandes y desorbitados ojos. Se le marcaban profundas ojeras. En esos momentos no entendía cómo podía tener tanta fuerza, pero luego esos mismos segundos que pude verlo me bastaron para saber que estaba poseído. Di unos pasos para atrás mientras entre las 3 personas luchaban por acercarlo a las grandes puertas principales de la iglesia. Tuve la oportunidad de irme, pero quizás por la impresión no podía moverme.

2:09:27 En 2 ocasiones por los movimientos que hacía el jovencito llegó a tumbar a la señora, pero yo nunca tuve el valor de acercarme para ayudar. Cuando lograron pegarlo a las puertas de madera, el joven se fue calmando hasta quedarse tranquilo, así estuvieron por espacios de algunos 5 minutos, luego una sola persona pudo regresarlo al taxi. Se subieron, pero yo me quedé abajo. Me pidieron que por favor los regresara a su casa. Con todo mi miedo dije que sí porque no tenía otra opción y me Subí al auto. Durante el camino de regreso me contaron lo que le sucedía al muchachito 3 meses atrás, junto con unos amigos de la escuela, se metieron en la noche a una de las ladrilleras para jugar a la ouija.

2:10:25 Y a partir de ahí, sufría de horribles pesadillas y escuchaba voces. Al preguntarles Asus amigos qué era lo que había sucedido, dijeron que una sombra se le había metido. Desde entonces, cada que se ponía mal lo acercaban a la Iglesia y se quitaba por algunos días lo que traía. Le pregunté si ya lo había visto el sacerdote. Pero en ese momento llegamos a su casa y se bajaron. Al siguiente día me fui a base les platique por lo que había pasado. Me dijeron que conocían a esas personas, por eso nadie quería ir. Cuando pedían un taxi tenían miedo que el diablo se les saliera El Niño en la iglesia y se le fuera a meter. A cualquiera que estuviera cerca. No sé qué pasaría con aquel jovencito, porque nunca más me volvieron a pedir un taxi en esa dirección, pero fue tanto el miedo que me hizo sentir que desde ese día cargo un crucifijo conmigo.