9 ATERRADORAS HISTORIAS DE TAXISTAS | Recopilación de Terror
Historias de Terror, Relatos Paranormales y Cuentos Oscuros que podrían dejarte sin dormir esta noche.
En este episodio escucharás 9 aterradoras historias de taxistas, una recopilación marcada por pasajeros extraños, calles vacías, noches interminables y sucesos imposibles de explicar. Lo que parecía un viaje cualquiera terminó convirtiéndose en encuentros perturbadores, miedo constante y experiencias que dejaron huella.
Esta recopilación reúne relatos oscuros, horror paranormal y tensión nocturna dentro de taxis, avenidas solitarias y caminos donde algo parecía viajar como un pasajero más.
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0:08 La guajolota, basado en la anécdota de Martín solares, adaptada por Ramiro Contreras durante mucho tiempo, oculté esta historia, de hecho, las últimas veces que la he contado. Afirmo que le sucedió a otra persona, pero hoy comparto la verdad como algo que en realidad me pasó a mí, así tal como fue mi nombre es Martín solares, por 3 años fui taxista en el estado de Tlaxcala, allá entre 1998 y principios del 2001, fue que me tocó vivir esta situación siendo soltero y sin compromisos.
0:55 Manejaba el taxi el tiempo que yo quisiera esto durante el día, porque al hacerse de noche era una cosa muy diferente. Entonces solamente trabajaba hasta las 12 porque era bien conocido por todos los compañeros. Ruleteros que en ciertas colonias, sobre todo las más alejadas de la ciudad, sucedían cosas extrañas. Con esto me refiero a que algunos chaveres aseguraban haber subido Asus taxis fantasmas, espíritus que luego se les desaparecían o también muertos, a quienes los levantaban o los iban a dejar frente a algún panteón, altas horas de la madrugada, además de otras cosas que nadie les encontraba una explicación lógica.
1:49 Una noche que apenas el reloj marcaba las 10:30, hizo la seña un hombre todo vestido de negro, que se encontraba parado en una oscura esquina. Al detenerme, me pregunto si podía llevarlo a cierta dirección, recogeríamos a una señora para llevarla a otra colonia. No muy lejos de ahí era todo. Le dije la tarifa y estuvo de acuerdo. Entonces abordó el taxi. Manejé por unos 15 minutos rumbo a una colonia a las orillas de la ciudad. Después circulé algunas cuadras por calles sin pavimentar hasta llegar casi pegado al monte.
2:33 Era un lugar de verdad oscuro. Me estacioné porque ya no había paso. Entonces aquel señor me pidió que no me fuera. Tardaría unos minutos en ir por su mamá. Porque su casa se encontraba entre el monte. Además estaba tan anciana la señora que muy poco podía caminar. Le dije que no se preocupara. Yo ahí lo iba a esperar. El señor se bajó del auto y se internó en el espeso monte para que no se me hiciera tan larga la espera. Encendí la radio, la puse abajo volumen para no llamar la atención. Porque la verdad que el lugar se veía y sentía peligroso. Así se pasaron fácilmente unos 10 minutos hasta que llegó de regreso.
3:23 El señor me aseguró que su mamá no tardaba en llegar pensando un poco las palabras y con un tono muy serio, me dijo que se había adelantado para decirme que no me fuera asustar porque en realidad su mamá era una bruja. En el momento en que se estaba transformando en guajolote, algo le había pasado y se encontraba mitad humano y mitad animal. Entonces la llevaríamos con otra bruja para que la ayudara. Sonreí un poco. Aunque pensé que lo más seguro era que fuera una broma, sentí un curioso nerviosismo. Se fueron pasando 2 segundos, demasiado despacio hasta que de pronto.
4:11 Apareció una silueta extraña de entre la oscuridad del monte. La verdad es que no tengo palabras para definir lo que miré. Lo que se venía acercando a mi taxi era una criatura más que una persona. Era tan bajita que sus largos brazos casi le arrastraban por el suelo. Caminaba encorvada, como si le pesara la enorme cabeza que tenía. Además, ya mirándola bien, tenía pequeños cuernos u orejas puntiagudas. Conforme se acercaba venía produciendo un extraño y escalofriante sonido.
4:54 El señor que me acompañaba se apresuró a ayudarla, le abrió la puerta y la acomodó en el asiento de atrás, precisamente a mis espaldas. De todos modos, podía verla por el espejo retrovisor. Si es que era verdad que la señora era una bruja y que se estaba transformando, no podía decir en qué animal lo estaba haciendo, porque además de lo que ya mencioné, sus ojos eran como de los gatos y de su boca les sobresalían muchos dientes. Todos esos rasgos nada tenían que ver con un guajolote, como me aseguró el señor.
5:38 En la primera vez que la miré a los ojos hubiera querido salir corriendo del auto sin importar la paga, pero en realidad no sabía ciencia cierta en dónde estaba. Además, sería peligroso caminar por esas solitarias calles a esas horas, sintiendo fuertes escalofríos por lo que llevaba detrás de mí. Fui conduciendo por donde me indicaba aquel señor. Salimos de esa solitaria y ve a Colonia, pero a los pocos minutos entramos a un lugar todavía peor. Durante el camino volteaba constantemente a ver a esa señora quien no dejaba de hacer aquel ruido tan extraño que ya me tenía muy nervioso.
6:25 Además, comenzó a oler bastante feo, con callejones intransitables y sin luz eléctrica. Parecía que nos estábamos metiendo en una boca de lobo. Al final de la Colonia había un camino que nos introducía al tupido monte. Entré porque no me quedaba de otra, la verdad. Ya me urgía terminar con ese viaje y regresar a mi casa. Por fin nos detuvimos a mitad del monte, frente a una casucha oscura y de madera que parecía abandonada. Se bajó el señor y se perdió entre la oscuridad al sentirme solo en medio de la nada, encerrado con una supuesta bruja.
7:10 Era mucho para mí. Por eso me puse a rezar en como si esa mujer sintiera lo que estaba rezando. Comenzó a hacer aquel sonido más fuerte. Volteé a verla por el retrovisor y tenía los ojos en blanco de pronto. Se comenzó a construccionar mientras se golpeaba con los asientos. Ya no pude verla más. Fue tanto mi miedo que me bajé del taxi de verdad, espantado, me alejé unos cuantos metros. Desde ahí podía ver cómo se movía el auto de manera muy marcada al paso de unos cuantos minutos.
7:54 Apareció el señor acompañado de una mujer, también de aspecto extraño. Abrieron la puerta del taxi y entre los 2 sacaron a la señora, Quien se encontraba casi transformada en una horrenda ave negra que gritaba de manera espantosa. Después de meterla con dificultad a la casucha, regresó el hombre. Por suerte me dijo que ahí se quedarían. Me pagó lo acordado y me dijo que esperaba mi discreción. Yo le aseguré de muchas maneras, que nunca diría nada. Subí al taxi mientras me alejaba despacio porque no se podía de otra manera. Iba escuchando aquellos espantosos gritos que, por cierto, se quedaron grabados en mi memoria para siempre. Todavía trabajé algunos meses como taxista, pero ya nunca lo hice de noche.
8:51 Un día lo decidí así de la nada y me dediqué a otra cosa. Hasta la fecha, esa noche donde subía una bruja a mi taxi ha sido la peor que me ha tocado vivir. ¿El peligro de los taxistas? Escrita y adaptada por Ramiro Contreras, a finales de 1970 trabajaba con mucho FER de un taxi en la ciudad que es frontera de México con Estados Unidos. En ese entonces era muy común que hubiera muchos americanos que cruzaban el río para venir a divertirse del otro lado mexicano.
9:41 Eran bienvenidos porque no se medían en gastar sus dólares. Durante el día se paseaban en unas carreteras estiradas por caballos llamadas calandrias, pero por la noche usaban el servicio de taxi, sobre todo para ir a los cabarets que se encontraban en una zona retirada del centro. Una noche levanté a 3 muchachos estadounidenses. Que ya andaban muy tomados y me pidieron que los llevara una dirección casi a las afueras de la ciudad. Fue raro porque casi nadie iba para esos lugares.
10:22 Se comportaban de manera rara. Además, uno de ellos llevaba una gallina metida en una bolsa por su poco español. Casi no les entendía y yo hablaba muy poco inglés. Entonces conduje sin hacerles plática. Durante el trayecto me sentí nervioso porque aquellos muchachos no dejaban de mirarme. Luego se secreteaban para trabajar como taxista. Tanto en ese tiempo como ahora se requiere de valor porque uno nunca sabe a lo que se va a enfrentar, sin importar que sea de día o de noche.
11:02 La verdad era que yo nunca había sentido miedo, pero también era cierto que. Nunca me había pasado algo así. Llegamos a una casa en un barrio muy problemático. A la hora de pagar uno de ellos, en lugar de darme el dinero, me sacó un arma y me obligó a bajarme del auto. Entré con los 3, me amarraron sin que pudiera poner resistencia. Ya atado, me subieron al asiento de atrás y alguien manejó por un camino hacia el monte. En ese momento yo iba pensando lo peor. Cuando estuvimos en un lugar solitario, oscuro, a más no poder, se bajaron del taxi. A los pocos minutos encendieron una fogata bastante grande y se pusieron a danzar a su alrededor y empezaron a brincar sobre la lumbre, a gritar y actuar como si estuvieran fuera de la realidad, atado de manos y de pies como estaba. Aún en el asiento trasero del taxi no podía hacer otra cosa más que mirar asombrado por la ventana a su raro comportamiento.
12:16 Me acuerdo que uno de ellos sacó una navaja, se quitaron las camisetas, luego se empezaron a hacer cortes en las manos y a embarrarse unos a otros del vital líquido. Nada más de verlos, ya estaba muy nervioso. Y comencé a intentar desamarrarme. Cuando me volví a asomar para ver lo que hacían, ya habían sacado la gallina que llevaban. Entonces comenzaron a devorarla de 1:1. Lo hicieron sin piedad mientras el pobre animal revoloteaba. Minutos después escuché que estaban invocando al diablo a grito abierto.
12:59 En ese momento entendí que eran satánicos y estaban llevando a cabo un ritual o alguna cosa de esas. Se me ponían los pelos de punta al pensar que me quisieran usar de ofrenda. Sabía que tenía que escapar lo más pronto posible. Quizás por mi desesperación no podía desamarrarme. Lo intente una y otra vez. Lo que si pude hacer fue abrir una de las puertas. Y sin que se dieran cuenta, logré bajarme. Me arrastré despacio unos cuantos metros y me refugié en un árbol grande para intentar liberarme.
13:40 No tenía caso arrastrarme por entre el monte que tanto podría avanzar así. Desde ahí pude ver con horror que una figura bastante negra se manifestaba en medio de la lumbre. Supuse que era el demonio porque era esa presencia la que estaban invocando. Además, me llegó un fétido olor, así como dicen que huele cuando se parece el diablo. Los muchachos se tiraron al suelo y esa figura comenzó a dar vueltas alrededor de ellos bastante rápido, aún con las manos atadas y sin quitar la vista de encima de aquella escena.
14:25 Logré desamarrar mis pies. Entonces poco a poco me fui metiendo al monte. En realidad no sabía para donde iba, pero lo importante era alejarme lo más rápido posible. De ahí apenas me había alejado unos cuantos metros. Cuando escuché que comenzaron a Gritarme, volté y con horror miré que ya venían corriendo hacia mí. Me asusté tanto que corrí cuanto pude. Lo digo así porque a mí me parecía que lo hacía en cámara lenta, a pesar de seguir amarrado de las manos. Me pude abrir paso entre todos aquellos matorrales espinosos y pronto me miré en medio del monte, solo entre aquella terrible oscuridad. Pero eso era mejor que caer en manos de aquellos muchachos adoradores del demonio.
15:21 Como no había logrado ver por dónde habíamos llegado, caminé prácticamente a ciegas y sin ningún rumbo. Llegué escuchar sonidos que me decían que alguien me andaba rondando. Podría ser algún animal, incluso aquellos muchachos, pero la verdad, mi miedo era que lo que me perseguía era aquella figura que había surgido de la lumbre, porque yo sabía que era el diablo. Agazapandome entre los matorrales y rezando para que no me encontraran. Me amaneció aún con la luz del día. Tenía miedo de que me encontraran y por cerca de 1 hora estuve entre el Monte Escondiéndome. Cuando me encontraba más cansado de casualidad, miré a lo lejos mi taxi.
16:14 Lo pensé mucho después me acerque sigilosamente lo más que pude. Ahí estuve por mucho tiempo observando, no se veía ni se escuchaba nada. Prácticamente me arrastré hasta llegar al auto. Miré que tirada por todas partes, encontraba la ropa de aquellos locos. Entonces, de prisa, revisé los pantalones y en uno de ellos encontré las llaves del taxi. Ni siquiera revisé si esos muchachos estaban por ahí dormidos. Ni volteé a ver los restos del ritual que habían hecho. Me subí deprisa, encendí el auto y salí de ahí lo más rápido que pude.
16:59 Todo fue matorrales por unos minutos hasta que encontré una calle. Entonces me volvió el alma al cuerpo. Ese fue el. Último día que trabajé como taxista porque me quedó un trauma que me hace temerle a la gente. Y que espero un día lograr superar la verdad. Nunca me he puesto a pensar que fue de esos muchachos a dónde se irían o por qué se encontraban sus ropas tiradas. Además, así se me han pasado los años. Siempre estoy creyendo mirar entre la oscuridad, aquella figura negra. Hoy en la actualidad las cosas han cambiado, ya no vienen los gringos.
17:46 No al menos como lo hacían antes, pero ni así me animo a agarrar otro taxi u otro auto porque existe el DiDi. No lo hago porque el peligro de subir gente desconocida a tu auto hace que el miedo siempre esté latente. El. Templo de la muerte. Basado en una anécdota real, escrita y adaptada por Ramiro Contreras. Muy buenas noches, Inframundo, mi nombre voy a omitirlo porque es algo que se me ha cuestionado mucho cuando me reúno con familiares o amigos y tocamos el tema de lo paranormal. Es muy común que cuente esta historia. Lo hago porque a lo largo de mi vida es lo único que no le he encontrado.
18:44 Una explicación lógica me sucedió cuando manejaba un taxi, allá por el año 2018 en la ciudad de San Luis Potosí. Mi base era la central de autobuses, donde la afluencia de las personas era constante, sin importar el día de la semana. Por lo mismo nunca me faltaba el trabajo con alrededor de 20 viajes al día. No era raro que ya muchas veces me habían pasado cosas raras, pero nunca algo como esto. En una ocasión, ya siendo las 8:00 de la noche aproximadamente, me tocó llevar a una persona.
19:25 Era una mujer para ser más específico. Recuerdo que desde que se subió al taxi sentí algo raro. ¿Fue como si se hubiera metido un viento frío junto con ella, siendo que estábamos en pleno verano por lo mismo, volteé a verla? Su. Aspecto fue algo que al momento llamó mi atención, era demasiado blanca, con grandes y marcadas ojeras. Se notaba muy delgada, casi cadavérica. Además de tener una estatura considerable, vestida completamente de blanco, con su cabello largo y suelto, sus ojos eran tan claros que en ocasiones no se le veían.
20:12 Me dijo que la llevara al templo de la Luna. Le pedí la dirección exacta porque la verdad desconocía lo que era eso. Con un tono de voz bastante raro, me dijo que no se las sabía, pero que ella me iba a guiar. Estuve de acuerdo e iniciamos el viaje los primeros minutos. De camino no hablo. Después, cuando el interior del auto se hizo más oscuro, me comenzó a hacer preguntas extrañas, algunas más que otras. Me preguntó que era para mí la muerte. Fue tan sorpresiva esa pregunta que la verdad, no supe que contestarle. Solo la miré por el retrovisor y regresé la vista al frente. Me pidió con una voz muy serena que no me asustara porque la muerte era lo más natural del mundo. Además, era lo único que teníamos seguro en la vida. Le contesté que tenía razón.
21:18 Las cosas se comenzaron a poner incómodas cuando me dijo mi nombre completo, cosa que ni mis compañeros sabían en realidad, que me sorprendí y no supe que decir. Luego, con una seguridad que no me esperaba, me dijo que ella conocía mis necesidades. No solo eso, me podía ayudar. Si yo se lo pidiera, seguramente no me iba a arrepentir. Todo aquello era tan extraño que no me pude aguantar y le pregunté cómo sabía todo eso, porque lo que me había dicho era la verdad. No me respondió, pero me dijo algo que de verdad me puso nervioso.
22:04 Me aseguró saber el día y la hora de mi muerte. Volteé a verla otra vez y le dije que no me gustaba hablar de eso, pero la mujer no se detenía. Se me acercó casi al oído para susurrarme que todos, tarde o temprano, nos íbamos a morir. Entonces me dijo que ahí en el asiento me dejaría la fecha apuntada por si me decidí a saber. En ese momento sentí un fuerte escalofrío y comencé a pensar muchas cosas. Mejor dicho, muchos pensamientos llegaron a mi mente todos ellos. Las maneras en que podría morir y a las que tanto miedo les tenía. Seguí conduciendo y escuchando a esa mujer durante un recorrido que parecía no tener fin.
22:56 Me recordó muchas cosas de mi pasado que la verdad, algunas ya ni me acordaba y otras no quería recordar. Me dijo en repetidas ocasiones que ella me podía ayudar. Sentí un alivio cuando después de un rato. Supe que. Ya íbamos a llegar por el nombre que me había dado. Esperaba encontrar una iglesia grande o un templo bonito, pero no fue así. Era un lugar modesto casio, oculto entre las casas, pintado todo de blanco, con unas letras pequeñas, las cuales decían, templo de Luna. Me estacione de frente, aunque.
23:42 Había algunas personas afuera. Pude ver en su interior porque tenía las puertas abiertas de par en par. Al mirar la figura que veneraban metió un escalofrío. Era la imagen de la muerte. No sé si así fue, pero yo sentí que abrí los ojos de más. En ese momento entendí porque esa mujer que traía como pasajera me hablaba solo de eso. Escuché que me dijo que cuando quisiera podría visitarla. Entonces volteé a verla por el retrovisor y lo que me encontré nunca lo he podido borrar de mi mente.
24:23 Era una calavera con sus cuencas vacías y los dientes pelones que parecía sonreír burlonamente. Me quedé congelado todavía ahora, al contar esta parte de mi historia, me da un gran escalofrío. Solo fueron unos segundos los que la VI por el espejo. Por inercia giré la cabeza para ver el asiento de atrás del taxi y para mi sorpresa se encontraba vacío con el corazón acelerado a 100 por hora, volté de nuevo al retrovisor, luego al asiento. No sé cuántas veces lo hice, no había nadie de verdad, me encontraba muy asustado.
25:08 Casi temblando, me bajé del taxi sin quitarle la vista de encima al asiento trasero. La gente me miraba extrañada porque yo me asomaba con miedo al interior del taxi. Así me estuve unos minutos hasta que logré tranquilizarme. Un. Poco. Antes de subirme al auto para retirarme, voltee de nuevo a ver aquella imagen que se encontraba rodeada de flores y veladoras encendidas. No tuve ninguna duda. Era ella mi pasajera. Me alejé de ahí, todavía nervioso, sintiendo esa sensación de detrás de mí y un frío que me estaba calando hasta los huesos.
25:55 Todo el camino a casa. Me fui volteando por el espejo retrovisor, porque tal vez eran mis nervios, pero me sentía observado por aquella. Mujer. Por algunos días estuve temeroso, sin salir de casa, pensando el por qué se me había aparecido la muerte. Recordé que había apuntado la fecha de mi muerte en el asiento. Obviamente me daba terror ir a verla. Entonces, sin mirar el interior, mandé a limpiar todo en el auto por dentro. Al día siguiente se subió otra mujer muy parecida a aquella, pidiendo que la llevara al mismo lugar.
26:35 Al templo de la Luna, tratando de ocultar mi nerviosismo, puse un pretexto para no llevarla y le puse el viaje a otro compañero. Después de una semana en el auto no se quitaba una extraña sensación que había y un olor. Entonces decidí vender el taxi todavía por 5 años más. Manejé por todo San Luis. Eso sí, nunca volví a llevar a nadie a ese templo. Hasta la fecha, el templo de la Luna sigue ahí. La anciana basada en la anécdota de Maximiliano Vargas, adaptado por la tenebrosa.
27:20 Soy taxista desde hace más de 15 años y en todo este tiempo he visto y escuchado cosas que muchos no creerían. Sin embargo, lo que me ocurrió una noche de invierno, la recuerdo con tristeza y a la vez con cierto temor, muy buenas noches a toda la Comunidad, me presento, mi nombre es Maximiliano Vargas, soy oriundo de la Ciudad de México, principio diciendo que para algunos mexicanos queremos proteger a nuestros ancianos, digo algunos y es que a medida que les vaya narrando, sabrán el motivo.
28:02 Era un 10 de diciembre del año 2016. Era una noche fría y las calles estaban mojadas por la llovizna y las luces de algunos postes parpadeantes. Ya me sentía cansado y manejaba sin rumbo fijo, esperando una señal cuando vi a un grupo de personas agitadas en la acera, un par de hombres y una mujer discutiendo con vehemencia. Mientras señalaban a alguien en el suelo, me hicieron señas con urgencia. Me detuve y sin decir nada, abrieron la puerta trasera. Ninguno de ellos subió.
28:42 Sólo empujaron dentro una anciana envuelta en una manta. Sin mirarme. Lanzaron unos billetes sobre el asiento y se alejaron apresurados, perdiéndose por las calles aledañas. Aún no me caí el 20. De qué era lo que habían hecho y gire la cabeza hacia atrás. Había un bulto de una persona pequeña, con la piel pálida y marchita, como si el tiempo, la vida, la hubiese tratado con crueldad. Tenía sus ojos hundidos y brillosos, apenas parecía notar mi presencia. Su respiración era irregular. Como si le gustara tomar aire, me estremecí, pero no dudé aceleré rumbo al hospital más cercano. El trayecto se hizo eterno.
29:36 El silencio sólo era roto por el leve jadeo de la anciana. Yo solo atinaba a decirle, aguante, madrecita en cada cruce de calles sentía que no lo iba a lograr. Lo peor era cuando el semáforo en rojo nos obligaba a detenernos. Estaba a unas 2 cuadras cuando la anciana se inclinó apenas hacia adelante, su mirada se encontró con la mía en el espejo retrovisor. Me dijo que era un buen hombre, que mi bondad no pasaría desapercibida. Me estremecí al escuchar sus palabras. No supe cómo lo logré, pero llegamos al hospital. Bajé corriendo para pedir ayuda, pero cuando los enfermeros acudieron al taxi, la anciana ya no respiraba. Su cuerpo yacía inerte, con una expresión serena. Alguien se encargó de los trámites, pero yo no quise saber más.
30:40 Sentí que mi única tarea había sido llevada hasta allí y no me correspondía inmiscuirme más. Me quedé unos momentos en el taxi pensando en la pobre señora, que manera de deshacerse de ella. No lo niego. Me puse a llorar. Me embargó un sentimiento por la doña que no pude controlar cuando me tranquilicé. Conduje de vuelta a casa en silencio. Ya la ciudad estaba vacía y la quietud me calaba los huesos. Intenté olvidar el episodio, pero algo en mí había cambiado porque a partir de esa noche, cada vez que alguien abordaba mi taxi en condiciones sospechosas, sentía una presencia en el asiento trasero. No era algo visible, sino una sensación de que estaba alguien siempre conmigo, aunque no lo viera lo primero que me sucedió. Fue cuando un hombre con actitud rara subió cuando apenas despuntaba el alba.
31:52 Cuando le pregunté la dirección a donde nos dirigíamos sus ojos se esquivaban los míos. Su voz era baja y cortante. Me indicó una dirección donde es mejor no andar por esos rumbos. Y fue cuando sentí un escalofrío recorrerme la espalda, aceleré sin discutir. Pero algo llamó mi atención en el retrovisor. La silueta de la anciana se dejó ver en el asiento trasero, apenas perceptible, como una sombra tenue que se confundía con la tapicería traslúcida, como se ve en los fantasmas. Y el hombre también la vio, pues se removió incómodo. Miró hacia atrás, varias veces sudoroso. Llegamos a un semáforo y en un instante pidió bajarse antes de llegar a su destino.
32:49 Dejó el dinero en el asiento y se marchó sin decir nada más. Lo vi correr como alma que lleva el diablo y vi hacia atrás y la doñita ya no estaba. Le di las gracias y recordé que desde aquel 10 de diciembre supe que no estaba solo. No importaba la hora ni el lugar. Si había peligro por donde andaba, la sentía cerca como un Ángel silencioso. No se lo había contado a nadie y una mañana que lleve desayuno a casa de mi hermana le conté lo que me estaba pasando y ella, muy seria, me aseguró que eso era un pago inesperado por no haberla abandonado en sus últimos momentos. Pues otro en mi lugar la hubiese bajado y abandonado en la calle. Me dijo que le prendiera una veladora cada día 10 * un año y que le pidiera que se fuera a descansar. Pues no es bueno que ande penando por el mundo de los vivos.
33:54 Créanme que lo hice, pero al parecer la doña no se quiere ir aún. Me consta porque una vez iba a chocar de frente con un tipo borracho que venía en sentido contrario y sentí como me jalaron el volante. Me salí del carril antes de que me embistiera el auto. Me han querido asaltar en varias ocasiones, pero no lo han logrado. Si hay almas buenas, cuidándonos, la doña es una de ellas. No la veo, no la busco. Sólo sé que está ahí. Me paso a la Basílica y le rezo su Rosario los días de muertos.
34:36 Le dejó sus flores en la cruz del perdón. Pues no sé qué sucedió con el cuerpo de la anciana, si sus hijos la buscaron después o de plano era solita en esta vida. El brujo, historia de terror basada en la anécdota de Mario Zurita, conduzco un taxi desde hace más de 15 años he visto de todo, borrachos y parejas discutiendo jóvenes, inconscientes de los peligros de la noche. Pero lo que me ocurrió aquella madrugada jamás lo olvidaré.
35:21 Me presento. Mi nombre es Mario Zurita. No soy muy creyente de lo paranormal, pero se que no estoy exento de que tenga una experiencia con este tipo de situaciones. Eran alrededor de las 9:00 de la noche, regresaba al sitio de taxis después de haber hecho un viaje a unas cuadras antes de llegar al cementerio. Se veía un señor ya mayor, tal vez unos 65 años. Vestido de negro y con un sombrero que ocultaba parte de su rostro, me detuve junto a él y en cuanto subió al taxi, una corriente helada recorrió el interior del auto.
36:04 Subí la calefacción, pero el frío persistía. Cuando le pregunté si sentía el aire gélido, simplemente nego con la cabeza. Me pidió que lo llevará al cementerio y aunque me pareció extraño que pagará taxi estando a unas 2 cuadras, no hice preguntas, pues pasaje es pasaje. Durante el trayecto apenas habló. Yo casi no podía ver su rostro reflejado en el espejo retrovisor. Al llegar al cementerio se bajó lentamente y me pidió que lo esperara. Caminó con paso firme hasta la entrada y desapareció tras las rejas.
36:48 Yo me quedé dentro del taxi observando el lugar a través del parabrisas. La verdad, no sentí cuando el señor Regresó, pues me había quedado dormido y esos 5 minutos de sueño se volvieron la 1:00 de la madrugada ya la neblina cubría el suelo y las luces de los postes apenas iluminaban el camino. La verdad pensé que ya se me había ido el viejo sin pagarme. Estaba a punto de salir del taxi. Cuando lo vi regresar con la misma calma con la que se había ido, subió al auto y me indicó su próximo destino, el hospital. El camino hacia el hospital se sintió más largo de lo que realmente era el pasajero permaneció en completo silencio. Mientras yo trataba de ignorar la sensación de inquietud que me invadía, la temperatura dentro del taxi seguía igual de baja como la primera vez que abordó a pesar de que la calefacción estaba encendida al máximo y mi aliento se volvía visible con cada exhalación llegamos al hospital y como antes, me pidió que lo esperará.
38:07 Lo vi entrar por la puerta principal, perdiéndose en el pasillo iluminado por luces, pero esta vez no tardó mucho en regresar. Solo unos minutos y sin más explicaciones, subió de nuevo al taxi. Su última indicación fue que lo llevara a su casa. Conduje siguiendo sus instrucciones hasta llegar a un callejón estrecho y oscuro. Al final del cual se alzaba una casa antigua de fachada descuidada, el camino hasta allí fue tenso. Al llegar sacó un billete de su abrigo y lo extendió. Era mucho más de lo que le había cobrado y cuando intenté devolvérselo, sólo hizo un leve movimiento con la mano, como rechazando cualquier discusión.
39:00 Bajó del taxi con la misma calma con la que había abordado y se adentro en la casa sin mirar atrás. Me quedé unos segundos viendo la puerta cerrarse, no sé, porque, pero algo dentro de mí me impedía arrancar de inmediato. Finalmente, sacudí la cabeza tratando de olvidar la sensación de inquietud y me alejé de allí. Sin embargo, déjenme decirles que el frío. No desapareció hasta que estuve lejos de aquella casa. 3 días habían pasado y una tarde pasé justamente donde había levantado aquel señor que llevé al cementerio y me pareció verlo. Pero como venían autos detrás de mí, no pude apreciar bien para dónde se dirigía.
39:51 Hasta que una mañana, mientras tomaba mi café y leía el periódico, sentía un escalofrío. Que me recorrió toda mi espalda. En la sección de noticias locales había una fotografía que reconocí de inmediato. Era el rostro del hombre al que había llevado aquella noche. Según la nota, había fallecido la noche en que lo traslade en mi taxi. Su cuerpo había sido encontrado en el cementerio al que lo había llevado. Al parecer, el señor había sido un brujo. Y este profanaba las tumbas con sus rituales. Al anciano lo habían encontrado dentro de un mausoleo, lo habían apuñalado en varias ocasiones al pobre hombre, lo habían entregado a la deidad que estaba invocando. Al parecer era un grupo delictivo que se dedicaba a andar con la maña y si es que buscaron al Grupo para que les hiciera la protección.
40:56 Estos tenían otra cosa en mente y se lo han de haber entregado a su patrón. No hay necesidad de sacar conclusiones, verás. Yo me encontraba en otra entrada del cementerio, mientras que la policía y los forenses se encontraban en la entrada principal. El brujo, cuando regresó al taxi, ya no era un ser vivo. Aquel era un alma en pena. Quizás no se había dado cuenta que le habían quitado la vida. Otra conclusión que tengo, y quizás la más aceptable, es que ya estaba en el hospital y sólo estaba recorriendo sus pasos. La verdad, no lo sé, pero ese brujo ya no tenía vida cuando regresó a mi taxi.
41:46 Desde entonces, cada vez que conduzco cerca del cementerio el brujo se me viene a la mente. No sé si a este tipo de personas que se dedican a la brujería se les pueda rezar, pero yo lo hago para que no se me aparezca mientras ando trabajando. Muchas gracias y saludos a todos los compañeros taxistas. El taxi maldito basado en la anécdota de Irineo quirós, adaptado por la tenebrosa. Conducir mi taxi ha sido mi único sustento. He sido taxista desde hace más de 35 años. Mi nombre es Ireneo Quiroz.
42:39 Después de años manejando autos ajenos, finalmente reuní el dinero suficiente para comprar mi propio. Vehículo. No era nuevo, pero estaba en buenas condiciones y listo para empezar a trabajar. Sin imaginar que aquel auto traía algo consigo, desde la primera semana noté algo extraño. Al abrir la cajuela encontré unas manchas que no estaban ahí. Cuando revisé el auto antes de comprarlo eran extrañas y parecían fijarse a través de la alfombra del maletero. Al principio no le di importancia, asumí que eran residuos o simples descuidos del anterior dueño.
43:24 Limpiarlas fue todo un desafío, pues aunque desaparecían momentáneamente al tiempo volvían a aparecer. A veces eran de un tono oscuro y espeso, como aceite viejo. En otras ocasiones eran blanquecinas y secas, como salitre acumulado. Cada intento de limpiarlas terminaban en frustración, pues siempre volvían a aparecer como si brotaran desde el mismo metal. Con el tiempo empecé a notar otras anomalías. El auto tenía un comportamiento extraño. A veces al encenderlo el motor se ahogaba sin razón aparente.
44:08 En otras ocasiones las luces interiores parpadeaban levemente. Cuando conducía de noche, pero me aterrorizaba cuando conducía por las noches y los faros delanteros se apagaban en varias ocasiones, me di buenos sustos. Más de una vez sentí un escalofrío al mirar por el retrovisor, como si algo o alguien estuviese en el asiento trasero. Al voltear no había nadie. Los clientes me decían que se escuchaban ruidos provenientes de la cajuela. Golpes sordos como si algo se moviera en su interior. Revisé una y otra vez, pero nunca encontré nada. Cierta noche.
44:53 Recogí un pasajero. Era un hombre mayor, de unos 65 años de edad, con una mirada penetrante y una expresión tranquila pero seria. Apenas subió al taxi. Pareció notar algo en el. Me observó de reojo y respiró hondo, como si evaluara el ambiente a su alrededor cuando llegamos a su destino. Antes de bajar mencionó que mi auto tenía una presencia extraña. Me recomendó hacer una limpieza espiritual, pues de no hacerlo podría traerme problemas serios. Me dio su dirección y me dijo que si en algún momento lo necesitaba, él podría ayudarme.
45:40 Lo tomé como una simple artimaña para sacarme dinero. No era la primera vez que alguien intentaba aprovecharse de la gente con historias de energías negativas y rituales. Coloqué el papel con la dirección en la guantera y por ir y venir de los días me olvidé del asunto. De hecho, no le di importancia conforme pasaban las semanas. Las manchas en la cajuela se volvieron más oscuras. Las que antes eran blancas tomaron un color marrón. No importaba lo que hiciera si lo llevaba a un lavado de autos y les decía que quitaran las manchas, estas siempre regresaban. Además, las fallas del auto se hicieron más frecuentes. En más de una ocasión el motor dejó de responder en medio de la nada el ambiente dentro del taxi. Se tornaba pesado en ciertos trayectos y algunos pasajeros llegaban a comentarlo sin que yo mencionara nada. Una sensación de inquietud comenzó a instalarse en mi mente.
46:50 Comencé a tener insomnio, un agotamiento en mi cuerpo y mente. Sólo quería estar dormido. Mi mujer me dijo que estaba muy delgado y me aconsejó que fuéramos a ver a un médico. Pero para ir a verlo necesitaba dinero. Así que esa noche, mientras esperaba clientes en una avenida poco transitada, escuché un sonido seco proveniente de la cajuela. Un golpe fuerte que hizo virar todo el auto. Seguido de golpes, como si lo estuviera aporreando desde el interior con una barra de metal. Bajé de inmediato y la abrí con rapidez. Estaba vacía, pero un olor a vómito y orines impregnó el aire.
47:40 Sentí un escalofrío, recorrerme la espalda y cerré la cajuela de golpe y volví al auto con el corazón acelerado. Estando en el interior del taxi, recordé al anciano y saqué el papel con la dirección. Un olor a carne en descomposición impregnó el taxi y ese fue el punto en el que decidí acudir al hombre que me había ofrecido su ayuda. Sabía bien su dirección y a mi mente se vino su advertencia, pero tuve que regresar a casa, pues el olor no se iba. Aunque llevaba bajo todos los vidrios de las ventanas, tuve que apagar el letrero que el taxi estaba libre.
48:24 El olor no se dispersó y cuando llegue a casa le dije a mi esposa lo que había estado ocurriendo y del señor que me había ofrecido su ayuda. Mi hija me dijo que le echara agua bendita, pero mi esposa atinó a decir que eso solamente empeoraría la situación. Que mejor fuéramos con el hombre para que nos ayudara. Si en verdad el taxi traía algo, madrugamos para ir con el anciano y este nos recibió con tranquilidad, como si supiera que tarde o temprano acudiría a el. Me hizo preguntas sobre el auto, sobre cómo lo había conseguido y sobre lo que había experimentado. Luego, sin dudarlo, me dijo que ese taxi tenía una historia tétrica.
49:15 Que alguien había encontrado su final ahí y su energía se había quedado atrapado en él. Realizó un ritual de limpieza y me aconsejó que debió estar atento a cualquier situación extraña y lo que los clientes me dijeran. Durante el proceso, el ambiente pareció cambiar. El aire se tornó más ligero y Por Primera Vez en meses sentí que podía respirar sin esa sensación de angustia que me acompañaba en cada trayecto, pero me recomendó deshacerme del auto si los signos continuaban. Yo quería creer que el problema estaba resuelto. El anciano no me cobró nada, pero cuando necesitara que lo moviera a los mercados me llamaría. Los siguientes días fueron tranquilos. Y las manchas en la cajuela dejaron de aparecer. El motor funcionaba sin fallas y la sensación de inquietud dentro del taxi desapareció.
50:18 Pensé que todo había terminado, que aquella alma se había ido a descansar. Sin embargo, una noche, mientras revisaba el auto antes de empezar mi jornada, noté algo que me dejó paralizado en la cajuela. Justo en el mismo sitio donde antes aparecían las manchas había un pequeño rastro de humedad. No era grande, pero estaba allí. El problema se estaba manifestando de nueva cuenta. Cerré la cajuela con fuerza y no quise trabajar ese día. No quería pensar en ello, pero en el fondo supe que, aunque la limpieza había ayudado por algún tiempo, aquella presencia seguía allí.
51:06 No me quedó de otra que venderlo y con ese dinero compré otro taxi, pero en esta ocasión el anciano me acompañó. ¿Más vale prevenir que lamentar? Buenas noches Alejandro, mi nombre es Eliot Santana, soy conductora de Uber. He tenido varias experiencias con lo paranormal, pero esta que les comparto. Me sucedió en el 2022. Esa noche no estaba muy oscura cuando me encontraba manejando por el desierto de los leones. Para los que no son de México o no conocen, este lugar es una zona boscosa conocida por sus historias de apariciones fantasmales.
51:55 Había recogido a un pasajero que iba hacia un pequeño poblado llamado Tetelpan. El viaje transcurrió sin incidentes. Hasta que dejé al hombre en la dirección que me indicaba el dispositivo. Con un suspiro de alivio me dispuse a regresar a la ciudad deseando terminar mi turno. El camino de regreso, sin embargo, no sería tan sencillo como lo había sido hacía unos momentos, pues mientras avanzaba por la carretera sinuosa y desolada, una de las llantas de mi coche se ponchó de repente, frustrada. Me detuve a un lado del camino y salí del vehículo para inspeccionar la llanta pinchada.
52:41 El aire frío de la noche se sentía pesado y la oscuridad del bosque a mi alrededor era opresiva. Sabía que tenía que cambiar la llanta lo más rápido posible, así que me puse manos a la obra mientras luchaba con la llanta. No pude evitar sentir que algo o alguien me observaba desde los árboles. Los ruidos que provenían del bosque eran inquietantes, crujidos de ramas, el viento helado y soplando en ocasiones fuerte de mis mismos nervios. Sentía que parecía escuchar voces y el ocasional aullido de algún animal nocturno. Recordé las historias que se contaban sobre esta carretera, sobre las apariciones y las presencias fantasmales. Que acechaban a los visitantes desprevenidos. El miedo comenzó a apoderarse de mí, pero trate de mantener la calma y seguir trabajando en la llanta. Finalmente logré cambiarla y rápidamente subí de nuevo al coche, ansiosa por dejar ese lugar mientras manejaba despacio por la carretera.
53:56 La sensación de ser observada no desaparecía, de hecho. Se intensificaba con cada kilómetro que avanzaba. Fue entonces cuando sentí un peso extraño en el coche, como si algo se hubiera subido a bordo sin que yo lo hubiera notado. No podía ver nada, pero la presencia era innegable. La sensación de inquietud se convirtió en pánico silencioso con el corazón acelerado. Llegué a una llantera para que me ayudarán a colocar bien la llanta. Mientras los trabajadores revisaban el coche, noté algo que me heló la sangre.
54:37 En el interior del vehículo se veía una silueta oscura. No podía distinguir sus rasgos, pero su presencia era claramente visible. Intenté mantener la compostura mientras ellos terminaban su trabajo y cuando finalmente pude irme, me sentía completamente agotada al llegar a casa. Sentí que me faltaba energía en el cuerpo y tenía un sueño abrumador. Me desplomé en la cama y dormí casi todo el día siguiente, pero mis sueños estaban llenos de pesadillas. Soñaba con aquel ser que se había subido al coche esa noche. Una entidad oscura que parecía alimentarse de mi miedo me despertaba sudando y con el corazón latiendo a 1000 por hora.
55:27 Solo para volver a caer en un sueño igualmente perturbador. Los días siguientes fueron un tormento para mí, pues comencé a tener malos momentos porque cada vez que llegaba por los pasajeros que habían pedido mi servicio, cancelaban el viaje. En cuanto me veían decían que había otro sujeto conmigo en el coche, algo que no era cierto la entidad que me había acompañado aquella noche. Seguía presente, invisible para mí, pero claramente perceptible para los demás. Me sentía impotente y asustada, sin saber qué hacer.
56:11 Perdí clientes y eso me trajo consecuencias porque tuve que pedirle dinero prestado a mi hermano para pagar la mensualidad del Uber, Prometiéndole que se lo devolvería lo más pronto que pudiera. Pero la situación seguía siendo la misma. Fue hasta que finalmente, desesperada, busqué ayuda con mi tía, una mujer que se dedica a las artes esotéricas. Ella es conocida por ser una buena bruja. Al contarle lo sucedido, me dijo que había tenido un encuentro nocturno con una entidad oscura que se había aferrado a mi coche, según ella. Estos seres podían seguir a las personas que encontraban en momentos de vulnerabilidad, alimentándose de su energía y miedo.
57:02 Mi tía me ayudó a realizar un ritual de limpieza para expulsar a la entidad de mi vida. Preparamos una serie de elementos y realizamos el ritual en el coche invocando fuerzas protectoras y pidiendo que el ser oscuro se fuera. La experiencia fue agotadora. Pero al final sentí un gran alivio. Además, era como si una carga enorme se hubiera levantado de mis hombros. A pesar de esto, me tomó unos días más sentirme realmente libre de la presencia. Ambas fuimos al mismo lugar donde se me había ponchado la llanta.
57:42 Mi tía comenzó a gritar que se quedara ahí, pues nadie lo había invitado a que me acompañara. La verdad, no sé qué discusión hubo entre mi tía la bruja y aquella cosa, pues ella comenzó a decir desmán y medio con palabras vulgares, le dijo que no lo queríamos en nuestras vidas. Así estuvo por alrededor de 1 hora, hasta que muy satisfecha me dijo que ya todo estaba listo. Yo me sentí libre. En esos momentos el Uber se sentía limpio. Como si esa carga negativa se hubiera quedado en el mismo sitio donde se subió.
58:23 Aquella noche. Volví a trabajar lentamente, siempre con un ojo en el retrovisor y una oración en los labios. Las cancelaciones cesaron y los pasajeros ya no veían a ningún acompañante extraño en el coche. Sin embargo, la experiencia que tuve hasta el día de hoy no he podido olvidar a veces. Cuando manejo de noche por carreteras solitarias, todavía siento una punzada de miedo, pero con el miedo esas entidades se alimentan. Fue lo que me dijo mi tía, el encuentro nocturno con deidades no trae nada bueno a la vida de uno.
59:05 Pues si no se desalojaba del Uber, como mi tía me dijo, eso podría haberme ocasionado algún accidente y no estaría contándoles mi experiencia. Me despido deseándoles, se encuentren bien y gracias a la Comunidad por este espacio. Buenas noches comunidad. Esto que les contaré no es una experiencia paranormal, pero sí es aterradora. Mi nombre no importa y quiero quedar en el anonimato. Sé que entenderán al momento que les cuente mi experiencia.
59:45 Así que sólo me haré llamar solo Ana. Mi historia no es muy larga, pues estoy compartiendo lo más esencial de mi experiencia. Siempre había usado la aplicación de Uber. Los viajes para ese momento eran seguros para mí. Siempre compartía mis viajes con mis amigos. Después de alguna fiesta o reunión, también lo hacía con mi familia. Pues yo me encontraba en el estado de México cuando esto sucedió, yo tenía mi Grupo de Amigos Marta, Adrián y Cuauhtémoc, o al menos 1 de ellos. Pensé que lo era. Era la temporada de diciembre y la posada del trabajo terminó como alrededor de las 2:00 de la madrugada. Adrián me dijo que él me llevaba, pero no acepté. Pues tenía que recorrer gran parte de la ciudad y luego regresarse para su domicilio.
1:00:44 Ya habían llegado por Marta y me pidió que mejor me fuera con ella y su hermano a su casa, pues ya era tarde y era mejor dormir con ellos temprano. Si yo quisiera, me fuera a casa. Pero nuevamente decliné su ofrecimiento. Después de unos minutos, un conductor aceptó el viaje. Y me notificó que llegaría pronto. Así que mis amigos se fueron cada quien a su hogar y yo les envié la información de mi viaje. Tomé una captura de los datos del conductor, todo con la intención de ir prevenida, esto porque ya era muy tarde, no sé porqué, pero me dio por mandarle la información a mi madre a pesar de que ella estaba en una ciudad de otro Estado.
1:01:33 Ella me contestó diciéndome que estaría pendiente de mi trayecto. El auto llegó finalmente y yo Subí. La conductora me saludó y preguntó si estaba lista para empezar el viaje. Asentí mientras activaba mi aplicación de mapas para trazar la ruta y asegurarme de que el auto no se desviara sin razón aparente. El trayecto fue muy agradable con la chica del Uber. Ella tenía 2 pequeños hijos y realmente su charla fue como si tuviéramos una conexión, como si hubiésemos sido unas amigas que se tienen confianza y se cuentan todo. Repentinamente la conductora recibió una llamada, ella decía a todo, sí, por unos momentos se quedaba callada y se escuchaba que la voz del otro lado le gritó si la estaba escuchando, a lo que ella contestó que sí.
1:02:33 Por unos momentos la conductora se puso nerviosa y cuando menos lo esperé se orilló y me dijo que me bajará. Yo le pregunté el motivo, ella me dijo que 2 calles más adelante me estaban esperando, que le habían dado santo y seña de lo que yo vestía y mi nombre le dijeron que me debía bajar en cierta parte y que ella se fuera cuando me bajaran. Me puse nerviosa y tomé mis cosas. Antes de bajarme me dijo que apagara el celular y que Dios me bendijera. La conductora del Uber se fue, no quise ver hacia dónde, pues lo que importaba era ocultarme, mire una fundita que estaban cerrando y ahí me metí.
1:03:21 Había una señora con 2 muchachos los cuales estaba por cerrar. Al verme la mujer les dijo que bajaran la Cortina de Acero. Yo me solté llorando y le rogué me ayudara. La señora me dijo que me tranquilizara, que estaba a salvo. Le conté lo sucedido y el celular no dejaba de sonar, a lo que la señora me dijo que no lo contestará. Yo lo silencié, pues no dejaba de sonar. Ella le llamó a uno de sus hijos y esperamos dentro del local hasta que llegara. Esos minutos fueron los más espeluznantes de mi vida.
1:04:02 Finalmente llegó el hijo de la señora, quien me daba otra taza de té para que me calmara. Tan confundido como yo el joven me veía fue cuando le dijo a su madre que era mejor que no me fuera a mi departamento, pues no sabíamos lo que pudiera suceder. El celular sonaba y sonaba insistente, así que con la mirada del joven. Supe que era mejor apagarlo, pero antes de hacerlo le llamé a mi madre para medio explicarle las cosas y que no contestara el celular, pues lo más probable era que trataran de contactarla. Afortunadamente eso hasta el día de hoy no ha sucedido. Me preguntó la señora si no tenía algún familiar en la ciudad y yo negué, pero su hijo la interrumpió. Le dijo que era mejor no hablar con nadie, pues la situación era extraña.
1:05:02 Me preguntó si alguien más sabía si había subido a ese Uber. Le conté que les había avisado a mis amigos y a mi madre. Entonces la señora dijo que piensa mal y acertarás, pues alguno de ellos era el cómplice de esas personas. Por momentos me negaba aceptar eso, pero por desgracia eso era verdad. El resto de la noche la pasé con esas buenas personas. Ya por la mañana me llevaron a recoger mis pertenencias. No se veía nada extraño, pero no me iba a quedar a averiguar. Cuando encendí mi celular tenía muchas llamadas perdidas, así como mensajes de WhatsApp de números que tenía de contactos. Ya se imaginarán lo que en ellos decían. Pero uno de los más insistentes era de Adrián, que insistía en que le diera la ubicación donde me encontraba para ir a buscarme del eran, como más de 50 mensajes, muy insistente en ello.
1:06:08 Y sí, él fue uno de los que me quiso privar de la libertad. La señora y su hijo me llevaron al aeropuerto y compré mi boleto para irme de la ciudad y hasta la fecha nunca regresé. Les agradecía aquella señora y su hijo por haberme ayudado, borré todas mis cuentas en todas las redes sociales que tenía, cambié mi número de celular y ya no quise tener contacto ni con Marta ni Cuauhtémoc, pues ellos le darían mi paradero a Adrián. Con los únicos que tuve contacto por un tiempo fue con la señora y su hijo, pero con lo que me enteré también corté contacto con ellos. Pues fue lo mejor.
1:06:53 El muchacho me contó que en un basurero encontraron el cuerpo de una mujer, una conductora de Uber que tenía varias semanas de desaparecida. Era mi conductora de esa noche. La culpa me deprimió por mucho tiempo. La depresión casi me hizo que yo misma arremetiera contra mi vida, pero con el tiempo tuve que salir adelante. También me enteré que Adrián estaba vinculado. Con un grupo de extorsionadores y yo era su presa. Esa noche espero y mi experiencia les ayude en algo. La experiencia fue aterradora y para mí fue peor que ver un fantasma. Muy buenas noches a toda la comunidad de Inframundo. Me presento, me llamo Heriberto Osuna. Lo que te voy a contar me sucedió el año pasado. Para ser exactos, en vísperas de Halloween yo nací en Tijuana, México, y desde siempre he vivido en esta ciudad fronteriza, trabajo en mi propio Uber desde hace ya 4 años he tenido varias experiencias con lo paranormal y las personas que viajan en mi auto también han comentado de este tema, pero en esta ocasión no es un tema de fantasmas o ese tipo de apariciones.
1:08:23 Más bien es una experiencia de a lo que nos exponemos en el día a día con los pasajeros. Pueden ser casos muy aislados que probablemente sucedan una vez en la vida y espero que para mí esa haya sido la única. Esa noche sería algo movida, pues por todos lados se miraban a los niños vestidos con sus disfraces, los jóvenes a las fiestas y así se me fue pasando casi toda la noche. Dejé un pasaje en el aeropuerto de la ciudad y sería alrededor de la media noche cuando estaban solicitando un viaje, a pesar de que la espera sería de casi 20 minutos y aún así aceptaron. Cuando llegué a mi destino se encontraban 2 chicas y un joven que parecía estar algo briago, pues ellas lo sostenían para que no se les fuera a caer.
1:09:19 Ambas reían o se burlaban de él. No lo sabía en esos momentos. Lo que llamó mi atención es que una de ellas soltaba una risa de manera muy malvada y en su rostro, a pesar de la poca luz, se le miraba maldad. Aquella situación hastacierto.se sentía algo tensa. El único que no pronunciaba ni una sola palabra era el joven que parecía estar dormido. A ellas las deje. En avenida Revolución me pagaron el viaje y rápidamente ahí mismo pusieron el viaje para el joven, me pagaron. Demás y muy contenta se metieron a uno de aquellos antros de la avenida.
1:10:05 No le hice conversación al joven, pero ya faltaba poco para llegar y le comencé a decir que nos acercábamos al domicilio que habían indicado por el espejo retrovisor. Noté que el chico no se miraba bien. Le dije que ya habíamos llegado a su casa. Él se miraba extraño por unos momentos. Pensé que estaba muy borracho o con alguna sustancia ilícita en su cuerpo o, lo que es peor, muerto. Por momentos creí que iba a lidiar con esos jóvenes que se ponen pesados a la hora de terminar el viaje, pero no fue así. Repentinamente, el chico comenzó a dar unos alaridos que me pusieron nervioso cuando le pregunté qué sucedía. Él no podía ni hablar.
1:10:55 Encendí la luz del interior para ver qué le pasaba. A pesar de la botarga oscura que tenía, se miraba un líquido espeso y supe que aquello era sangre. Tuve que llamar a emergencias porque el chico se estaba desangrando. Sentí como si todo me diera vueltas. Algo le pasó a este joven y me di cuenta de ello, pues se levantó aquella botarga y volvió a lanzar un grito más horrible que el primero ver. Aquello fue de lo más grotesco y tuve que hacerme a un lado, pues mi estómago devolvió lo que había cenado esa noche.
1:11:36 Lo bueno es que había personas cerca de donde nos encontrábamos. Y al escuchar los gritos de aquel muchacho. Poco a poco. Se acercaron algunos trajeron algunas toallas para detener el sangrado. Aquella escena fue muy horrible. A los pocos minutos arribó la ambulancia. A mí me pareció que había tardado mucho. Cuando esta arribó también llegaron elementos de la policía, los cuales comenzaron a hacer sus averiguaciones. La ventaja es que los viajes son rastreables. Me tomaron mi declaración y obviamente me pidieron no salir de la ciudad. Llegué por la mañana a mi casa y les juro que tuve pesadillas. En las pocas 2 horas que dormí serían alrededor de las 3:00 de la tarde cuando llegaron por mí.
1:12:31 Para hacer mi declaración nuevamente de lo sucedido esa noche, me pidieron identificar a las chicas. Y afortunadamente traían aún sus botargas. Le dije al policía que si podía hacer que se rieran, pues de esa manera podría identificarlas mejor. Se rehusaron, pero lo hicieron. Una de ellas era la reconocí por su risa maquiavélica y era la prima del muchacho que dejaron en el Uber. El joven hizo su declaración y nada tuve que ver en lo sucedido. Pues el tiempo registrado y la distancia en la que me encontraba. En esos momentos que se hizo la petición del viaje, yo me encontraba a 20 minutos de aquella casa. Me enteré de la declaración del chico por medio de las autoridades, quienes seguían en ese caso, el muchacho declaró que no conocía ninguna de aquellas mujeres en esa fiesta. Su prima, a la que llamó dulce, fue la que lo invitó. Él juró que le echaron algo en su bebida porque se sintió mareado.
1:13:42 No sabes si fue por lo que ingirió, que miró a varias mujeres vestidas de negro. Una se le acercó y comenzó a tocarlo. Sintió como si le hubieran hecho una herida. Miraba como todas, se reían y sintió que las fuerzas lo abandonaban y ya no supo de nada más. Fue cuando yo lo desperté y ya no supo más hasta que despertó en la cama del hospital. Aquel chico fue invitado con engaños a una supuesta fiesta de Halloween por su prima dulce, pero la verdad era otra.
1:14:22 Aquellas mujeres se supo que se estaban iniciando como brujas y para ello necesitaban ciertas cosas y a una persona para el supuesto ritual y pertenecer a esa secta. El chico de tan sólo 18 años no era del agrado de su prima y esta lo invitó sin que él se percatara de que todo era un engaño. La muy maldita lo drogó para que no se diera cuenta de lo que le estaba por suceder. Mientras hacía efecto de lo que le habían dado en su bebida, se la pasaba divirtiéndose acercándose la hora. Él ya estaba listo para hacer el ritual.
1:15:03 Lo pusieron en el lugar donde la supuesta bruja mayor les dijo y sin más, haciendo de sus cosas, la maldita mujer le cortó su miembro sin que el pobre chico pudiera darse cuenta de lo sucedido. Fue por eso que él no supo de sí mismo por tantas cosas que le metieron en su organismo, sino que hasta estar en el hospital se dio cuenta de lo que le habían hecho. La prima confesó lo sucedido. No sé hasta dónde más llegó todo aquello. Esto se lo estoy compartiendo porque a mí me llamaron como testigo. De dónde fue, que recogí al pasaje aquella mitad de la madrugada, donde las dejé y a donde llevé al chico. Todo por la aplicación del Uber.
1:15:52 Por bastante tiempo. Aquella experiencia me daba vueltas en mi cabeza. Uno va donde se pide el viaje en Uber. Sin imaginar que gente muy loca se suba a tu auto sin siquiera saberlo. Para serte sincero, espero que esa tal dulce pase mucho tiempo encerrada por lo que le hizo a un joven que apenas si tenía la vida por delante y en una fiesta en la que creyó se divertiría. Y lo que es peor, confío en un familiar que le desgració la vida en un parpadeo.
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