8 Historias de Personas de OJOS NEGROS
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0:03 La aparición del niño cuando tenía 17 años, allá por el año 2005, cursaba una carrera de informática en una escuela en el centro de la ciudad. Era horario nocturno, así que a veces la media noche me sorprendía al llegar a casa, pero una vez fue diferente, pues algo estremecedor ocurrió desde la escuela, tenía que caminar 3 cuadras para poder tomar el autobús que me llevaba a mi Colonia.
0:45 En el camino había un edificio que sobresalía de todos porque este tenía un cuidado jardín al costado del estacionamiento. Estaba pasando por ahí cuando la silueta de un niño se dibujó entre las penumbras. Era un pequeño, la noche era fresca y él parecía desabrigado. Siempre fui de ayudar a los demás con lo que tuviera mi alcance, por lo que me detuve y lo llamé en tanto sacaba mi cartera para darle algo de dinero. Entonces el pequeño habló, pero lo que escuché me obligó a observarlo con pavor.
1:26 Me dijo que no quería mi dinero, pero a cambio de mi buen gesto el se llevaría mi alma. Con pasos lentos, caminó hacia mí hasta quedar expuesto a la luz. No recuerdo sus facciones ni su cuerpo porque fueron sus ojos los que me petrificaron. Estos tenían un color negro exuberante. Era como si solo los usará para provocar estupor como el que me estaba haciendo sentir a mí. Casi por instinto, volteé y seguí caminando. El Niño me siguió por unos minutos, podía escuchar sus pasos detrás de mí. Cuando llegue a la parada sentí que ya estaba solo. Así conocí lo que son los llamados niños de ojos negros. Para muchos son simples alucinaciones o leyendas urbanas.
2:23 Para mí, una realidad que todavía me congela la sangre cuando lo recuerdo. Un amigo me contó que estos seres en realidad son demonios y que fui afortunado al haber tenido un encuentro con uno y seguir viviendo. Por cierto, no sé si lo que les contaré a continuación estará relacionado a la aparición, pero tiempo después supe que en ese edificio fallecieron 5 personas en un periodo de apenas un mes. Eso lo dejo a su criterio, el desconocido, soy de un pueblo perteneciente a Toluca, lo que les voy a narrar es un hecho verídico del cual yo fui testigo directo.
3:22 Por más que mi hijo estuvo involucrado, por suerte a él no le pasó nada. Mi nombre es Fernanda. Esto apenas fue hace unos 6 años. Mi hijo contaba con 5 años, solía llevar Asus amigos a jugar a casa. Esa tarde no fue la excepción, ya que lo vi entrar corriendo hacia el patio, jugando con un niño al lado. Yo conocía a todos sus compañeros de juego, por eso me resultó un poco extraño. Cuando vi la fisionomía del acompañante. Esta vez hago mención de esto porque ese niño parecía ser mayor que mi hijo cubría su cabeza con una capucha.
4:09 Aunque el clima era bastante caluroso, estaba arrodillado al lado de mi hijo, dándome la espalda. Mientras movían unos carros de juguetes en un montículo de arena, me acerque y les pregunté que hacían esto para entrar en diálogo, pero solo mi hijo, me respondió. El otro niño se puso rígido y tomo una actitud bastante extraña, como cuando alguien se siente descubierto. Ellos continuaron su juego, pero yo no quise dejarlo todo así. Cuando entendí que El Niño no me prestaría atención decidir yo misma a saludarlo, quería saber quién era él.
4:54 Cuando escuchó que me acercaba, el volvió a ponerse rígido. Mi hijo dejó de jugar para observarme. Estaba a punto de llegar a su lado cuando pronuncié la primera palabra y el pequeño me enmudeció al voltear y mostrarme su rostro. Puedo decir que eso no era un ser humano. Tenía todos los rasgos propios de uno, pero sus ojos eran extremadamente espeluznantes, eran negros, muy negros, no tenían pupilas ni pestañas. Parecía ser un ser de otro mundo. ¿Quedé inmovilizada? Apenas lo vi.
5:37 El Niño se puso de pie. Y contempló mi mirada horrorizada por unos segundos. Después de sentir que me dejó casi sin aliento, comenzó a caminar en dirección. A la salida. Mi hijo se quedó pasmado hasta que ese ser se alejó de nosotros. Me informé sobre los niños de ojos negros. Mi hijo cuenta que cuando lo conoció en la calle, este le pidió que lo invitara a pasar a su casa y jugar. Pero en esos momentos parecía un niño normal. Gracias a Dios no nos pasó nada y es la única experiencia que tuvimos. Así espero que mi historia haya sido de su agrado. Muchas gracias por compartir la niña del parque. Mi nombre es Mercedes hurtado, soy de Poza Rica, México. Soy madre de una pequeña que hoy tiene 7 años, pero lo que les quiero contar ocurrió cuando ella apenas tenía cuatro. A una cuadra de nuestra casa hay un parque donde los padres se acostumbraban a llevar Asus niños a jugar, en tanto ellos se divierten, los mayores platican
7:08 entre sí. Para hacer más amena la tarde, esa ocasión yo compartía con una vecina mientras nuestras niñas jugaban en la arena. No sé en qué momento apareció ni de dónde salió, simplemente la VI cerca del juego de nuestras hijas. Se trataba de una pequeña más o menos de la misma edad, sólo que ella parecía ser tímida, pues no se acercaba mucho a las otras 2. Se puso de cuclillas a unos escasos metros y con su vestido blanco se cubría los pies. Lo llamativo fue que pareciera que las niñas no se habían percatado de su presencia. Ni siquiera la miraban.
7:57 Cuando le pregunté a mi vecina si conocía la extraña niña, ella se quedó desconcertada como yo. Cabe remarcar que nosotras la vimos siempre de perfil. Y fue la misma niña a quien volteó para vernos, dejando a la vista ese horripilante detalle en sus ojos. Estos eran negros, profundos, sin párpados enormes y aterradores. La seguridad de nuestras hijas fue mayor que el temor que sentimos en ese instante, pues ambas corrimos para tomar a las pequeñas y sacarlas del lugar. Ese ser desconocido se quedó parado, contemplando como nosotras nos alejábamos de allí.
8:42 Pronto nuestra experiencia llegó a oídos de todos los vecinos. Uno de ellos nos habló sobre los niños de ojos negros, creyendo que se trataba de uno de estos, lo que nosotros vimos aquella tarde. Desde esa vez el parque quedó vacío por unos meses. Y los que se atrevían a pasar tiempo en ese lugar terminaban adquiriendo alguna enfermedad. Hasta un sacerdote en la Colonia fue a bendecir todo el parque y con el tiempo todo recuperó la tranquilidad. No obstante, yo no he vuelto a llevar a mi niña a este sitio y después de saber lo que yo vi, ella tampoco desea ir.
9:33 Los ojos brillantes de la oscuridad. Mi nombre es Jaime Dávalos, soy de Veracruz, México. Lo que les voy a contar nos pasó a un grupo de amigos y a mí cuando rondábamos los 20 años en una salida de pesca que solíamos hacer cada fin de mes, éramos 3 en total, todos con experiencia. Tanto que conocíamos el lugar como la palma de nuestras manos. El río estaba custodiado de monte en la parte trasera, mientras al frente había un verde campo que en unos meses más sería utilizado para cosechar los elotes.
10:20 La hora predilecta era por la noche. Llevábamos algo para preparar una cena rápida y comenzar la pesca. Cuando pasó 1 hora más o menos, el silencio era rotundo, la Luna se reflejaba en el río, en tanto permanecíamos atentos a las cañas de pescar. Uno de los muchachos rompió el silencio al preguntarnos, casi murmurando si lográbamos ver lo que él estaba viendo. Cuando señaló con su dedo, divisamos el brillo de unos ojos entre unas malezas. Que teníamos al frente. Todos coincidimos que se trataba de algún animal, pero no sabíamos que era y eso nos hacía vulnerables.
11:10 Como esa cosa no dejaba de Observarnos, estábamos analizando la posibilidad de retirarnos urgentemente de allí. Estábamos en eso cuando un ruido proveniente desde el mismo lugar nos estremeció. Entre las malezas salió un niño. Suena increíble, pero es verdad, era un pequeño y los ojos de este eran completamente negros y brillaban bastante. Teníamos estacionado nuestro carro a una distancia aproximada de 1 km. Sólo nos quedaba a correr para huir de allí. O quedarnos a enfrentar a lo que aparentaba ser un pequeño, pero de pronto El Niño nos habló y el terror nos invadió con una voz cavernosa nos dijo que se hallaba perdido, que por favor lo lleváramos a nuestra casa con nosotros. Una especie de trance por poco nos domina, pero el instinto de supervivencia fue más fuerte.
12:15 Corrimos sin detenernos ni 1 segundo. Una vez dentro del auto, salimos del lugar sintiendo todavía el pavor en nosotros. Hoy en día me informé de los niños de los ojos negros. Estoy seguro que eso fue lo que vimos aquella noche. De vez en cuando seguimos yendo al mismo lugar a pescar, solo que ahora nunca vamos de noche. El pasajero de atrás me llamo Ernesto Moreno en esta noche quisiera compartirles un relato que viví hace algunos años cuando me trasladaba del pueblo hasta mi rancho, como en muchas partes de mi país, tenemos de costumbre tomar un vehículo compartido. El cual consiste en un carro que lleva la cantidad de pasajeros que completen todos los asientos. Cada uno viajaba a un pueblo en particular. Cuando yo me Subí a ese coche, el chofer, una muchacha que viajaba a su lado, yo iba en el asiento de atrás y a mi lado estaba ese pequeño que creí sería el hijo de la mujer. Todo estaba en orden.
13:42 Por momentos me uní a la conversación que la pareja tenía y por ratos empezaba a dormitar. El viaje duraba unos 30 minutos, por lo que considere como vano intentar descansar un poco, motivo por el cual quise mantenerme distraído observando el paisaje a través de la ventanilla. Después noté que El Niño a quien en ningún momento mire su rostro, ahora me estaba observando lentamente. Volteé para verlo bien, como si supiera lo que me encontraría. Sin embargo, cuando vi su cara supero toda imaginación, tenía sus ojos totalmente negros, resaltaban de la palidez de su faz. Sentí miedo y pavor.
14:35 Pues sin parpadear, me transmitía una sensación de maldad indescriptible. A partir de esos momentos, no sé muy bien que pasó. Solo recuerdo llegar al destino y bajarme del auto. Los pasajeros siguieron su camino. El Niño continuaba viéndome desde el asiento trasero a través de la ventana. Nunca había tenido conocimiento de esa clase de niños. Fue gracias a mi hermana que supe de los llamados niños de ojos negros y que de ellos nada bueno puede salir.
15:15 Pasados unos días pensé en buscar a ese chofer para preguntarle si él estaba consciente de que llevaba a ese chiquillo en el carro. Pero no pude hacerlo ni tampoco podré. La pareja tuvo un accidente esa misma noche en que yo viajé con ellos del niño nadie mencionó nada, como si no hubiera ido en el asiento de atrás El Niño del patio. Seguramente ustedes como aficionados al terror, habrán escuchado hablar de los niños de ojos negros, esos extraños infantes que al parecer traen desgracias para quienes entran en contacto con ellos, o mejor dicho, a quienes ellos eligen. También tengo entendido que le atribuyen esto a los lugares y a una época determinada.
16:24 Sin embargo, hoy les quiero compartir un relato que echa por Tierra esa teoría, pues ocurrió en pleno campo en la década de los 60. La vivió mi propio abuelo, mi nombre es Facundo Navarrete, actualmente vivo en Colima, México, mi abuelo se llama clemente. El tenía 7 años cuando le pasó eso, así que calculen su edad. Según él, todavía lo recuerda como si hubiera ocurrido ayer, jugaba en el fondo de su Casa todas las tardes, a veces acompañado de sus amigos y en otras ocasiones sólo aquella vez estaba en soledad, como sus carritos de juguete, cuando de un momento a otro, un niño pequeño apareció de la nada caminando frente a él. Mi abuelo cuenta que no lo conocía. Cuando El Niño estuvo frente a él, notó que sus ojos eran completamente negros.
17:30 No se asustó, ya que en su inocencia pensó que tenía alguna enfermedad o algo más. Es por eso que aceptó jugar con él, calculando que pasó más de 30 minutos, cuando de pronto se convenció de que el pequeño al parecer también era mudo porque. No pronunciaba palabra alguna, sólo se limitaba a estar a su lado contemplando como mi abuelo jugaba, procurando llegar a que le tomara confianza. Se acercó para poner un juguete en sus manos. Dice que cuando sintió el tacto con su piel sintió un miedo tremendo.
18:13 Fue como si recién y comprendiera que ese niño no era normal. Soltó sus juguetes y entró corriendo a la casa. Luego de contarle a su madre, salieron para el patio, pero El Niño ya no estaba. Sus huellas quedaron marcadas sobre la Tierra húmeda, algo que perduró allí por un mes. Nadie más vio al niño. Tampoco se le volvió a aparecer a mi abuelo, pero cuenta que cuando se cumplió la semana de ese encuentro. El rancho de unos vecinos se incendió de manera inexplicable.
18:55 En dicho acontecimiento perdió la vida uno de los niños del matrimonio, los pequeños del camino, cuando vi aparecer la silueta. Creí que era un ladrón, nunca me había pasado, pero sabía que ese trayecto era peligroso. Luego aparecieron los demás y encomendé mi vida a Dios. Mi nombre es Juan López, soy de Puebla.
19:35 Permítanme contarles lo que me pasó hace algunos años. El pedido lo había realizado una familia que vivía en una colonia casi al final de la ciudad. Como era muy lejos, no me quedó otra opción que tomar un atajo. Este era un camino de terracería sin iluminación. Sé que fui imprudente, pero en esos momentos sólo deseaba entregar el pedido y salir de allí. La imagen que vi era la de un niño. Estaba parado al costado del camino. Con las luces de la motocicleta iba iluminando el camino. Mientras más me acercaba, más sentía miedo. Debí regresar.
20:20 Apenas lo vi, pero ese ser hizo algo en mí. Apenas percibí esos desorbitados ojos negros. Dejé de acelerar mi transporte hasta quedar quieto en medio del camino con ese niño a un lado. Entretanto, quedé perturbado. Ese ente se acercó hasta mí. Por detrás de él y de las mismas sombras surgieron otros más. Eran quizás en total, 52 o 3 niñas y algunos varones. Todos tenían esos malditos ojos negros. Me acuerdo que comencé a balbucear, les juro que experimenté un horror inimaginable. Quería hablar suplicarles a esos demonios que me dejaran ir, pero me tuve que conformar con mostrarles que estaba desecho de espanto.
21:17 No sé qué pasó. Luego, la última imagen que tengo en mi cabeza es ver el brillo de esos ojos negros mezclarse con la oscuridad. Cuando reaccioné, yo iba en la moto a toda velocidad. Me di la media vuelta y regresé al lugar del trabajo. Aparte de despedirme, se burlaron de mí al escuchar mi historia. No les importó que yo temblará mientras describía a esos pequeños desde esa vez oculté mi experiencia hasta ahora que se las comparto a ustedes. Dicen que nadie sabe de dónde son esos niños ni qué quieren, pero todos coinciden que provocan que aún no se les congele el alma.
22:06 Eso yo lo viví en carne propia. Entre tanto les recomiendo que tengan cuidado. Ellos no son una leyenda, son reales y dudo que alguien pueda llevar una vida normal después de encontrarse con hechos. El Niño de la ventana me llamo Juan Agustín Morales, lo que les quiero contar me pasó el año pasado cuando me quedé solo en casa mientras mi familia se iba a un velorio. Les prometo que es 100% real, aunque no tengo evidencia para probarlo más que mi palabra y por supuesto, el miedo que siento al recordarlo.
23:01 Mi casa está ubicada frente a una plaza, por lo que es común ver personas cruzando la vereda. Pero cuando vi la figura de un niño pasar justo al otro lado de la ventana, me desconcerte. Me acerqué para asomar. Pero ya no vi nada. No obstante, sabía que él había ingresado, pero tampoco me asuste. Después de todo, era solo un niño. Regresé a la sala y encendí la televisión. Apenas hice eso. Alguien golpeó el vidrio de la ventana. Desde ese lugar pude ver que era un niño y tal vez sería el mismo que vi cruzar minutos antes. En tanto me acercaba, comenzaba a ver en él esos ojos negros. Una vez frente a él sentí un pánico indescriptible. Fue como si ese niño me dominara, no podía moverme. Me sentía preso de un Estado en el cual yo no tenía control. Él no hacía ni decía nada.
24:12 Con sus ojos perforaba mis sentidos, ese color negro que oscurecía toda mi mente. Por un momento creí que perdería la vida a manos de ese maldito demonio. Recupere el conocimiento estando tendido en el suelo, justo debajo de la ventana. A duras penas logré ponerme de pie. No sentía mis pies. Ese ente ya no estaba. Cuando llegaron mis padres les conté lo que había visto. Finalmente me llevaron al hospital esa madrugada porque no paraba de vomitar. Me deshidraté y perdí las energías.
24:55 Estuve 3 días internado, pero los médicos jamás supieron qué me pasaba. Lentamente me recuperé. Ya tenía conocimiento de los niños de ojos negros, pero no sabía lo que estos te hacían. Yo sentí que me robó no sólo las energías, sino que también dejó un trauma inmenso que todavía no puedo superar.
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