7 Historias de Terror de Taxistas en México | Relatos Reales con Inframundo
Relatos de Terror Reales por Inframundo Relatos
Historias mexicanas de apariciones, carreteras, brujas, traileros y sucesos paranormales basados en testimonios reales.
Este episodio es una recopilación profunda y oscura narrada con estilo cinematográfico y ambientación realista, diseñada para provocar tensión, miedo y ansiedad nocturna. Prepárate para vivir experiencias que marcaron para siempre a quienes las enfrentaron.
📽️ CAPÍTULOS:00:00 INTRO 00:45 SUSTO EN EL TAXI 09:30 LA VIEJA APESTOSA 17:14 CHARLANDO CON UN ASESINO 25:29 EL BULTO BLANCO 31:55 SINIESTRO 10 DE MAYO 38:37 PASAJERO FANTASMA 45:02 LA DESPEDIDA 50:58 CIERRE
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🔎 Temas de este episodio
Historias paranormales reales
Relatos de terror en México
Relatos de carretera
Relatos de traileros
Brujas reales en México
Terror narrado en primera persona
Relatos para no dormir
Misterio y sucesos inexplicables
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0:07 Esta noche los llevaré a recorrer las calles más oscuras de alguna ciudad a bordo de 7 taxis cargados de historias aterradoras. Cada relato proviene de taxistas que, en la soledad de sus turnos nocturnos, enfrentaron sucesos imposibles de explicar. Pasajeros fantasmas, apariciones de personas que no deberían de estar aquí. Prepárese, querido espectador, ha sido amante de los relatos de taxistas para sentir el pulso acelerado mientras conoce el miedo, tal como lo vivieron quienes aceptaron subir Asus pasajeros desconocidos. Susto en el taxi, historia de terror basada en hechos reales, escrita por Ramiro Contreras.
1:05 Buenas noches Alejandro y a toda la Comunidad del Canal. Mi nombre es Agustín Leija, soy chofer de taxi desde hace 15 años. Generalmente manejo por las noches porque pagan mejor y hay menos tráfico. A pesar de que es un trabajo donde uno se expone porque se sube toda clase de gente, nunca en todos esos años de estar detrás de un volante me había sucedido algo paranormal. Una noche viví mi primer susto. No fue cosa de borrachos ni de malandros. Lo hubiera preferido. Lo que viví no lo puedo explicar bien, con simples palabras, pero me resultó tan perturbador que. Me acuerdo de todo, como si hubiera pasado. Ayer empecé la jornada normal a las 8:00. Como siempre, esa noche hubo poco movimiento porque amenazaba la lluvia.
2:04 Además hacía un poco de frío. Ya eran como las 11:00 de la noche cuando agarré pasaje por la Colonia. Doctores era una señora con un niño. Desde que se subieron sentí algo extraño en ellos. ¿Tenían una mala vibra o algo raro? Con una voz rasposa, El Niño me pidió que los llevara a la Colonia Industrial, me dio la dirección exacta. Después se quedaron callados completamente. Minutos después, cuando apenas habíamos avanzado unas cuantas cuadras, tanto la señora como El Niño comenzaron a reír sin motivo aparente. Aunque no me pareció normal, no dije nada. Solo voltee por el retrovisor.
2:50 Cuando los mire, tenían un aspecto siniestro. Desconcertado, regresé mi vista al frente. Cada vez reían más fuerte hasta carcajearse de manera escandalosa. Lo hacían mientras se golpeaban contra los sillones. No sabía lo que estaba pasando en más de una ocasión. Les pedí que dejaran de hacer eso, pero no tenían intenciones de parar. En la primera oportunidad que tuve ya un poco molesto, me orillé y volteé para advertirles que si seguían con su escándalo los tendría que bajar y lo haría a la fuerza si era necesario, sin importar que se tratara de una mujer y un menor.
3:36 Para mi sorpresa, al Voltear ya no había nadie. Sentí un fuerte escalofrío porque era la primera vez que me sucedía algo así. Me bajé del taxi. Abrí la puerta trasera para revisar y nada mire para la calle. Entonces alcancé a ver que, como a una cuadra, la mujer y El Niño iban corriendo hasta perderse en la obscuridad. No entendía cómo es que había sucedido eso, porque las puertas del taxi nunca se habían abierto. Agarré un poco de aire para calmarme porque confieso que si me había asustado de ese lugar. Me encontraba muy lejos de casa. Aún así decidí que me iría y si durante el trayecto me saliera una carrera, la tomaría.
4:24 Si no, ya trabajaría al siguiente día. Por ahí de la medianoche y ya yendo a medio camino, me empecé a sentir raro, como si me faltara un poco el aire. Además traía un zumbido en la cabeza. Primero me dio comezón, después dolor detrás de los ojos. Pensé que era por hambre, pero luego empecé a oír la risa de un niño. No era clara, ni siquiera podía asegurar que la escuchaba dentro del taxi, pero ahí estaba. Lo primero que hice fue mirar por el espejo retrovisor. Para mi sorpresa, me topé con unos ojos. Parecía que alguien iba en el asiento de atrás e intentaba decir mi nombre. Me paré en una esquina de verdad, nervioso y revise de nuevo el carro.
5:14 Pero no llevaba a nadie. Sabía que algo andaba mal. Seguí manejando, me faltaría como una media hora para llegar a mi casa. Intenté mantenerme en calma, pero la voz volvió. Luego no fue una, ahora también se escuchaba la de una mujer. Entendí que eran aquellos los que se acababan de bajar. Lo que no sabía era porque hacían eso en mi taxi. Luego comenzaron otra vez las Risas. Primero lo hacían bajito, pero iban subiendo la intensidad. Se comportaban como si estuvieran encerrados y pretendían salir del taxi a como diera lugar. Sentía que golpeaban los sillones y empujaban las puertas, pero yo volteaba y no miraba a nadie. Sabía que estaban ahí, lo podía sentir, no sé cómo explicarlo. Ya desesperado, me estacioné frente a una tienda que miré abierta y las risas Pararon.
6:16 Iba a salir corriendo, pero me contuve. Abrí todas las puertas para que se saliera lo malo. No se me ocurrió otra cosa. Mientras tanto, aproveché para comprar algo para tomar, a ver si lograba calmarme un poco. Ya me iba a convencer de que estaba imaginando cosas, pero cuando regresé al taxi. El estéreo se había prendido solo y el sonido se iba incrementando poco a poco. Sólo salía una grabación de una mujer cantando despacito, sin música, con voz como desgarrada. Lo apagué y me puse a rezar lo poco que me sabía. Encendí el taxi y acelere porque ya me urgía llegar. Luego se escuchó un golpe en el maletero, uno solo, seco, fuerte, después otro.
7:08 Y otro más, como si alguien desde dentro quisiera salir ahí sí me asusté de verdad, aceleré un poco más. Tomé un rumbo sin pensarlo. Las voces empezaron otra vez, decían cosas que no entendía, algunas de ellas parecían como si fueran de niños y otras como de gente vieja. Esas voces parecían que nunca iban a parar, sonaban a dentro del taxi y de mi cabeza. Cada vez que pasaba por una calle con poca luz se hacían más claras, como si tomaran fuerzas. Ya no sabía ni a dónde iba, sólo manejaba, me ardían los ojos, me dolían los dientes, aunque no miraba a nadie.
7:53 Había algo más en el taxi que me estaba metiendo ideas que no eran mías, como si alguien se hubiera subido a mi lado. Pero sin un cuerpo pasé por una calle angosta. Creo que era la allende al Fondo vi una iglesia, algo me dijo que ahí tenía que parar. Me estacioné frente al Atrio, apenas el carro dejó de moverse, todo se detuvo, no hubo más voces, ni golpes ni risas. El carro se sintió como siempre me bajé del auto y me quedé parado un buen rato viendo la iglesia, rezando en voz alta, preguntándole a Dios que.
8:34 Era todo eso. Además, le pedí que me ayudara. Me acuerdo que me persigné muchas veces. Después de unos 10 minutos me Subí todavía nervioso y arranqué todo estaba tranquilo, lo único era que sentía el cuerpo cansado, como si hubiera manejado todo el día sin parar. Ya no hubo sensaciones extrañas ni sonidos esa noche. Por suerte, no trabajé más. Me fui directo a casa y me acosté todavía con algo de temor, pero dormí muy bien, sin tener pesadillas o escuchar aquellas risas. Todo transcurrió normal. Al día siguiente les platique a mis compañeros lo que me había sucedido, aunque ninguno me pudo decir exactamente lo que pudo haber sido.
9:23 Estuvimos de acuerdo que sólo fue una mala experiencia y que tenía que seguir hasta el día de hoy. Gracias a Dios jamás me volvió a ocurrir una cosa tan macabra como esa, la vieja apestosa basado en hechos reales. Para contar esta historia solamente puedo dar mi nombre, me llamo Sixto. Esto me sucedió cuando ya tenía como 3 años manejando un taxi. Por lo regular lo hacía después de las 6:00 de la tarde y paraba siendo la una o 2 de la mañana si tenía la necesidad de trabajar como todos.
10:10 Pero tampoco me gustaba exponerme tanto porque uno nunca sabe total, ni más rico ni más pobre. Una noche como a eso de las 9:00, pasaba por el panteón municipal de mi ciudad. Entonces un hombre me hizo la parada, me detuve. El señor me hizo una seña para que le diera hasta el portón principal. Casi a vuelta de rueda llegué y detuve el auto. 1 minuto después salió de ahí una señora de muy mal aspecto. Antes de subirse algo se escondió en el pecho. Luego revisó al auto, quizás para ver qué número tenía. Se subió a mi taxi y con voz fuerte me ordenó que la llevara a cierta dirección. Era la primera vez que me tocaba levantar pasaje, que saliera de un panteón.
11:00 Esto claro. A esas horas de la noche traté de no prestarle más importancia de la que en realidad tenía. Era un pasaje como cualquier otro, pero segundos después no pude evitar taparme la nariz porque la señora de verdad que olía muy feo. Era como si llevara consigo un animal muerto o una cosa así. En una ocasión que volteé a verla por el espejo retrovisor, entendí que se había dado cuenta de mi reacción a causa de su fuerte olor. Las siguientes veces que volví a Voltear tenía su cara de disgusto viéndome fijamente, me miraba sin parpadear e incluso sentía que su mirada traspasaba el asiento porque la mujer iba detrás de mí como si fuera adrede.
11:52 Ese olor se intensificó al grado que me ardían los ojos. Obviamente no le decía nada a la señora, pero para mis adentros pensaba, como podía haber gente tan sucia y tan cochina. Así con esos pensamientos me fui todo el camino. Por suerte llegamos a la dirección porque estaba a punto de vomitar. Me pago, se bajó y me retiré de ahí con una cara de asco. Me acuerdo que más adelante me detuve. Abrí todas las ventanas y le bajé casi todo el frasco de desodorante para ver si se quitaba aquel olor fétido que se había quedado impregnado en la parte de atrás del taxi. La verdad no dejaba de hablar mal de la señora e incluso lo hice.
12:42 Cada se subía un pasaje, le pedía una disculpa si olía feo y les contaba que había subido a esa señora. Mal vestida y mal oliente. Así lo hice hasta las 2:00 de la mañana, cuando decidí ya irme a descansar. Cuando manejaba de regreso algo empujó mi asiento. Fue lo suficiente fuerte para moverme. Bajé la velocidad y volteé a la parte de atrás, pero no había nadie. Pensé que quizás había caído en un bache y me había confundido. Volví a acelerar y me volvieron a empujar esta vez. Ya no me podía haber equivocado.
13:23 Detuve el taxi, revise el asiento pensando que quizá se había quebrado. Todo estaba bien, me Subí porque no podía estar mucho tiempo ahí. Sabía que era una colonia peligrosa para mi mala suerte. Cuando intenté darle marcha al motor, éste no encendió. Le estuve intentando varias veces hasta que me di por vencido. Todo eso era muy extraño porque. Mi auto se encontraba en perfectas condiciones, no podía nada más bajarme e irme porque le podía hablar a un compañero, pero no iba a dejar mi auto en esa Colonia. Encendí un cigarro e intenté calmarme un poco. Estaba pensando qué hacer cuando me volvieron a empujar el asiento.
14:12 Me acuerdo que del susto aventé el cigarro. Eso ya no era normal. Comencé a sospechar que esa mujer a la que había levantado en el panteón era una bruja, tal vez por todo lo que había hablado mal. Ella tenía que ver con lo que me estaba pasando. Todavía me volvieron a empujar 2 veces más, como a las 4:00 de la mañana. El taxi encendió entonces fallando y todo, pero logré llegar a mi casa. Le conté a mi esposa lo que me había sucedido y lo que pensaba. Pero me dijo que esas cosas no existían. Esa madrugada se escuchaban ruidos afuera de mi casa, golpes y cosas extrañas. Cuando me asomé, el auto se estaba moviendo solo, se mecía de un lado al otro.
15:04 Eso ya era cosa del diablo. Al siguiente día batallé un poco para prenderlo y así me fui a trabajar esa noche. Extrañamente no tuve ningún pasaje. Además me sentí muy mal. Me dolía la cabeza y me sentía aturdido por 2 días. Fué así, lleve el auto a cuatro talleres mecánicos, pero en ninguno le encontraban la falla. Entonces tome la decisión de mandarlo a la báscula porque ya era pura pérdida de dinero. Un día antes de hacerlo, un compadre me dijo que el auto tenía una maldición o le habían puesto un mal. Me sugirió revisarlo, pero a profundidad algo tenía que salir como todavía olía.
15:52 Muy feo lo lleve a un lavado de autos. Les pedí que lo limpiaran muy bien por dentro, a ver si se le quitaba ese feo olor. Después de mucho rato me entregaron una bolsa con lo que encontraron, sobre todo entre los sillones. Por curiosidad abrí la bolsa, me acuerdo que me hice para atrás porque de ahí. Salió la pestilencia, entonces vacié su contenido en la Tierra y para mi sorpresa, además de lápices, monedas y un anillo de fantasía, apareció un mono hecho con una tela negra. Tenía cosidas patas de un sapo y cabello.
16:32 ¿Sabrá Dios de quién supe al instante que se trataba de brujería? Sin tocarlo, lo regresé a la bolsa con una manta vieja que encontré. La envolví y la metí a la cajuela. Pareciera mentira, pero a partir de ese día el auto ya no falló e incluso de camino a casa tuve 2 pasajes. Hasta a mí se me quitó el dolor de cabeza el mono, ese se lo llevé una señora que curaba. Ella me confirmó que eso era el culpable de todo lo que pasaba y se deshizo de él. Esta fue la única situación extraña que me tocó vivir por esta experiencia. Aprendí a elegir bien a quien subía a mi taxi, pero sobre todo también a no faltarle el respeto a las personas charlando con un asesino.
17:28 Relatos de taxistas aunque esta historia no se trata de terror, para mí ha sido lo peor que me ha sucedido. La comparto para que sepan un poco a lo que nos exponemos los taxistas, quienes trabajamos llevando a distintas partes a todo tipo de personas y ni siquiera nos permiten traer algo con que defendernos en caso de ser necesario. Lo incómodo es que cuando uno cuenta este tipo de situaciones nunca falta el que se burle o te juzgue de mentiroso. Ya me ha pasado aún así, sabiendo eso.
18:11 Aquí les dejo mi relato. Un día a media mañana conducía mi taxi por algunas colonias buscando pasaje. Al pasar por enfrente de un penal, un hombre corpulento me hizo la parada, se subió y se sentó exactamente detrás de mí. Me dió una dirección bastante lejos, allá, casi al otro lado de la ciudad. Lo miré por el retrovisor. Me pareció que ya pasaba de los 60 años. Me dijo con voz Alegre que estaba muy cambiada la ciudad. Solamente le sonreí. No le dije nada, la verdad. A mí me parecía que todo estaba normal, como siempre, pero no le iba a llevar la contraria. Luego de unos minutos entendí porque todo le parecía nuevo. Me dijo que acababa de salir después de estar 40 largos años en la cárcel.
19:06 En ese momento caí en cuenta que había subido a mí taxi a un ex presidiario. Yo no acostumbraba a hacerle plática al pasaje sin que yo se lo pidiera. A ese hombre me comenzó a contar su historia, según me dijo una noche que ya había consumido en exceso de todo lo prohibido. Entonces entró a una casa abandonada y ahí frente a una figura del diablo que. Se había robado, comenzó a invocar al maligno, le pidió muchas cosas, sobre todo dinero, y le aseguró que estaba dispuesto a todo para su sorpresa. Ese ser le respondió, escuchó su voz, pero lo hizo dentro de su cabeza, el diablo.
19:53 Según me dijo, el pasajero le ofreció todo lo que quisiera a manos llenas, pero tendría que cumplir con 3 cosas que le pediría. Él, todavía pensando que no podía ser cierto aquello estuvo de acuerdo. Entonces el demonio le pidió la primera cosa, tenía que asaltar a una persona. Si no lo hacía, lo castigaría horriblemente. A esas horas salió desesperado y al primer transeúnte que encontró lo agredió con extrema violencia. Luego lo despojó de todas sus pertenencias. No se conformó con hacer eso. Para demostrarle al diablo que estaba dispuesto a todo, asaltó a 2 personas más, a las cuales agredió con un arma punzocortante. Además lo había hecho porque lo estaba disfrutando. Después de eso el diablo se mostró complacido. Entonces le pidió la segunda cosa, tenía que atacar a un familiar.
20:55 Sin pensarlo mucho se fue a su casa y con un bate. Golpeó Asus padres de una manera despiadada, de paso a todos los miembros de su familia que ahí se encontraban en ese momento, al igual que lo había hecho momentos antes. No se conformó con eso. Se metió a la casa de enseguida, donde hizo lo mismo con los vecinos. Los gritos se escuchaban por todo el vecindario, a pesar del alboroto que se formó. También entró en la casa de enfrente, donde arremetió con adultos mayores, jóvenes e incluso niños. Me contó este señor que escuchaba las carcajadas del diablo mientras los golpeaba y eso los llenaba de satisfacción. Al saber que estaba cumpliendo, corrió de nuevo ante la presencia de aquella figura.
21:50 Por último, el demonio le pidió que desviviera a alguien. Eso era lo más importante. Sin pensarlo se fue a un parque, caminó por varios minutos de un lado a otro y a la primera persona que encontró se le fue encima. Lo atacó sin piedad, como lo haría un animal rabioso. Me describió todos los sonidos que escuchó, incluyendo los gritos de piedad y de dolor de la víctima. ¿Me dijo que se sorprendió de cuánta sangre puede tener un ser humano? También de la gran satisfacción que experimento, como ya lo buscaba la policía por lo que había hecho. No tuvo tiempo de acabar con 2 vidas más, lo detuvieron y lo sentenciaron a 20 años.
22:40 Todavía hay dentro de la cárcel queriendo cumplirle al diablo sin ninguna piedad. También le quitó la vida a su compañero de celda. Por ese otro crimen le dieron otros 20 años. Y para que no volviera a cometer otra atrocidad como esa, lo mantuvieron bajo estrecha vigilancia, además de tenerlo aislado por mucho tiempo. Intento de todo y bajo todos los medios por cometer el otro crimen, pero le fue imposible. Mientras tanto, durante todos esos años el demonio le hablaba al oído, le decía que lo estaba esperando, que nada más que cumpliera tendría todo lo que quisiera. Ya no era mucho lo que le faltaba. Muchas veces se llegó a desesperar e intentó fugarse, pero nunca lo pudo conseguir.
23:34 Así se fueron pasando los años hasta que por fin se llegó el día de hoy. Así concluyó de contarme aquel señor que llevaba prácticamente detrás de mi espalda. De verdad que no pude dejar de sentir un fuerte escalofrío que me recorrió de los pies hasta la nuca. Pero trate de mostrarme tranquilo. Más aún me asusté porque acercándose a mi oído me aseguró que en ese momento el demonio les estaba gritando que de una vez cumpliera con lo que le faltaba. Luego me preguntó si no me daba miedo tenerlo cerca de mí. Mentiría si dijera que no me asusté.
24:16 Al contrario, apenas pude responderle que yo no le había hecho nada. Me estremecí cuando soltó una carcajada. Estiró su mano, agarró mis cabellos y moviendo mi cabeza, me dijo que todo era una broma. Me aseguró que ahí, en la cárcel, se había entregado a Cristo y que ahora era un hombre nuevo. Ni siquiera pude sonreír. Toda la sangre se me había ido a los talones por unos minutos. Ese señor no podía contener su risa después que lo dejé en la dirección que me había dado. Ni volteé a verlo por lo mismo ni le cobré. Me fui a mi casa a Cambiarme porque sin pena les digo que del miedo mojé mis pantalones. Desde ese momento dejé de ser taxista. Mucho tiempo viví temeroso, estuve sin salir a la calle y no soportaba que me hablaran al oído, pero además tuve que ir a terapias psicológicas del tremendo susto que me llevé hasta el día de hoy.
25:20 Por suerte, ya no he pasado por otra situación tan terrorífica como esa gracias por escuchar mi anécdota. Saludos a todos los que trabajan como taxistas y a la Comunidad. Buenas noches, el bulto blanco, historia de terror escrita y adaptada por Ramiro Contreras. Buenas noches, Inframundo. Ojalá al contar esta historia se pueda emitir mi nombre. Este suceso me ocurrió en el 2014. En ese año trabajaba como taxista en mi ciudad, aunque algunas veces me había tocado pasar por situaciones extrañas.
26:08 Nada como esto, una noche, estando casi por terminar mi turno nocturno, un hombre me pidió una carrera, me dio una dirección bastante lejana. Y estuve de acuerdo en llevarlo, pero sería mi último viaje. Después me iría a casa. Era mi costumbre hacerle un poco de plática al pasaje. Lo hice, pero como no me respondió con duje en silencio, no me pareció raro ni descortés de su parte. Tal vez sólo era una de esas personas que les gusta ir sumidos en su pensamiento. A medio camino, el hombre cambió su actitud. Me pidió de manera amable que me desviara unas cuantas cuadras porque iba a recoger un encargo.
26:54 Me aseguró que no se iba a demorar, voltee a verlo por el espejo retrovisor y le dije que estaba bien. Después de unos cuantos minutos pasábamos a un costado del panteón. Entonces me pidió que me detuviera. Un momento me extrañó un poco porque donde nos detuvimos no había casas además. Era un tramo obscuro bajo del auto por el retrovisor. Miré que una persona salió por un hoyo de la pared. Luego que hablaron un momento, ese señor se volvió a meter al Panteón y mi pasajero se vino directo a hablar conmigo.
27:34 Me pidió que abriera la cajuela porque iba a subir su encargo, aunque lo pensé unos segundos. Al final estuve de acuerdo y lo hice. Lo malo fue que al levantar la cajuela no me permitió ver que subirían. Reaccioné y miré por el espejo lateral, alcancé a ver cómo entre los 2 hombres con dificultad sacaron por el agujero de la cerca un bulto blanco, lo aventaron adentro de la cajuela, así literalmente luego se subieron los 2 al asiento trasero del taxi. Me dijo que prosiguiera a la dirección que me había dicho la verdad.
28:15 Yo me puse muy nervioso porque lo primero que pensé fue que habían echado un cadáver en la cajuela. ¿Qué otra cosa hubieran podido sacar del Panteón? Conduje nervioso. Sabía que si me paraba alguna patrulla me vería involucrado en un grave delito. Por otra parte, detrás de mí llevaba a 2 hombres que actuaban de manera sospechosa, pero que además. No dejaban de mirarme. Después de unas cuantas cuadras comenzaron a dar fuertes golpes en la cajuela. Me acuerdo que frene desconcertado, pero aquellos hombres me ordenaron casi al mismo tiempo que no me detuviera. Volteé a verlos, casi me ordenaron que siguiera. Me puse todavía más nervioso porque quién venía encerrado en la cajuela comenzó a gritar pidiendo auxilio. Ya no sabía que pensar si lo que llevábamos atrás era un cadáver, como diablos podía emitir esos sonidos, y si no era un muerto, entonces cabía la posibilidad que se tratara de un secuestro. Manejé de verdad muy preocupado.
29:29 La dirección a la que nos dirigíamos se encontraba en una colonia muy alejada, prácticamente a las orillas de la ciudad. Después de conducir por calles polvorientas y llenas de baches, nos detuvimos frente a una vivienda bastante extraña. Se bajaron aquellas personas. Abrí la cajuela, pero no tocaron el bulto blanco. Yo había pensado que bajándolo me iría sin cobrarles más. Valía mi seguridad que cualquier cifra de dinero, pero con el bulto ahí tenía que esperarme. No me lo iba a llevar. Salió un señor de esa casa. Entonces comenzaron a hacer una especie de ritual por cómo se movía el auto.
30:14 Parecía que la persona o lo que fuera ese bulto temblaba o ponía resistencia. Cada que decían aquellas oraciones en mi mente fabrique muchas teorías. Ese señor tenía la pinta de brujo. Entonces podían ser varias cosas, tal vez. Lo que transportaba en mi cajuela era un cadáver poseído y lo llevaron para que ese señor le quitara al maligno o quizás el bulto blanco. Era una persona que llevaron a embrujar. Estuvimos alrededor de 15 minutos, de pronto cerraron la cajuela, se subieron al taxi y me pidieron que los regresara al Panteón.
30:57 No tenía caso negarme. Les dije que ahí los dejaría porque ya había terminado mi turno. Sólo movieron la cabeza para decir que sí. Cuando llegamos al panteón me estacioné en el mismo lugar, me pagaron el pasaje, se bajaron como pudieron entre los 2, bajaron el bulto y se metieron por el agujero de la cerca. Así, con la cajuela abierta, me alejé lo más rápido que pude en el primer pozo, que caí sola, se cerró. Llegué a mi casa de verdad, espantado antes de meterme. Decidí revisar la cajuela para ver si no se había quedado algo raro ahí. Al abrirle, me pegó un terrible olor de verdad nauseabundo. Ya no tuve duda que aquel bulto era un cadáver. Hasta el día de hoy.
31:49 No tengo respuestas para eso. Lo único que puedo decir es que a partir de esa ocasión. Nunca más manejé mi taxi durante la noche. Siniestro 10 de mayo. Historia de terror basada en hechos reales. Mi nombre es Arturo Montemayor. Esta historia es lo más insólito que me tocó vivir en una época que me desempeñé como chofer de taxi. Lo recuerdo bien. Era un 10 de mayo por la fecha. Ese día había estado muy movido.
32:32 Desde muy temprano había llevado muchos pasajeros, sobre todo a familias y parejas para distintas partes, a pequeño, restaurantes, parques y plazas. Todo era festejo para las madrecitas, quienes la gran mayoría lucían radiantes. Serían como a las 9:00 de la noche, cuando ya había bajado un poco el pasaje, todavía salía uno que otro. Pero se podía sentir que eran los últimos. Había sido un excelente día, pero también muy agotador. Después de dejar un viaje en una colonia alejada del centro, me hizo la parada una joven señora. Generalmente nunca me fijaba en el aspecto de las personas, pero hubo algo en ella que me llamó la atención. No fueron sus vestimentas, que en verdad eran humildes. Fué la expresión de su cara, la cual reflejaba mucha tristeza, muy diferente a todas las madres que había visto durante el día con una voz bastante apagada.
33:36 Me preguntó si la podía llevar a una dirección donde miraría a su hija por unos minutos. Luego había que traerla de regreso. Le dije que estaba bien y abordó el taxi. Desde que se subió la comencé a notar rara. Tenía la mirada perdida. Y murmuraba muchas cosas que poco o nada se le podían entender. Luego de unos minutos comenzó a Sollozar como chofer, no me tocaba inmiscuirme en problemas ajenos. Sin embargo, en esa ocasión le pregunté a la mujer si se sentía bien mirándola por el retrovisor. Me di cuenta que volteó a verme.
34:17 Su mirada cambió en 1 segundo, tenía un extraño brillo, toda su cara en sí cambió. Aquella señora triste se había transformado en alguien llena de odio. Entonces me vi obligado a pedir una disculpa y me dediqué a manejar. Después de conducir unos minutos reconocí la ruta. La dirección que me había dado era la de un viejo panteón municipal. Preferí no preguntar nada para no molestarla de nuevo. Total, yo sabía que solo serían unos minutos. Me estacioné frente a la entrada principal. Parecía que el panteonero ya la estaba esperando porque al ver nos abrió el portón. Mi pasajera sólo abrió la ventanilla y el viejo se acercó a reconocerla.
35:08 De paso me observó a mí también por unos segundos. Pidió que lo esperara unos minutos y de nueva cuenta se metió al panteón. Después que se retiró aquel señor, Volteé a ver a mi pasajera. Cuidando las palabras le pregunté si se iba a bajar, me contestó que no. Me dijo que le traerían a su hija para que la abrazara unos momentos porque quería sentirse mamá, aunque fuera por un rato. Después nos iríamos, sólo moví mi cabeza a manera de aceptación. Quizás habían pasado unos 4 minutos cuando apareció una mujer vestida de negro. E incluso tenía un velo que no dejaba ver. Su rostro traía cargando algo entre sus brazos, la verdad, se veía bastante macabra.
36:01 Abrió la portezuela, metió medio cuerpo y se lo entregó a mi pasajera, a quien lo abrazó con desesperación mientras rompía en llanto. Pronto un nauseabundo olor invadió todo el interior del taxi. Eso no le importó a la joven mujer que con todo su amor. Lo lleno de besos, la mujer de negro se dirigió a mí y con una voz cavernosa me ordenó que me volteara para otra parte, sin decir nada, la obedecí. De pronto aquel olor cambió y un delicioso olor a rosas llegó hasta mi nariz. Nada más escuchaba los sollozos de mi joven pasajera, pero luego la niña comenzó a llorar por el sonido de su llanto.
36:48 ¿Podría decir que era una bebé recién nacida? La señora Le agradeció a su hija por convertirla en madre. No puedo asegurar lo que ocurrió en los pocos minutos que transcurrieron. La joven mujer, mi pasajera, no cabía de la felicidad. Así pasaron otros cuantos minutos más donde aquella bebé fue cubierta de arrumacos y caricias. Además de palabras de ternura y amor que sólo una madre puede expresar, de pronto regresó aquel pétido olor. La anciana, vestida de negro, le pidió que le regresara a la niña porque el tiempo se había agotado. Mi pasajera obedeció sin resistirse y se despidió de su hija, asegurándole que el próximo 10 de mayo regresaría para abrazarla.
37:41 Con un llanto incontrolable, la joven mamá miró sin hacer nada, como aquella extraña mujer vestida de negro se llevaba a su hija hasta perderse entre las obscuras tumbas de aquel viejo panteón. Después respiró hondo haciendo un esfuerzo. Me dijo con una voz serena que si la podía regresar a su casa. No le dije nada porque la verdad, no tenía palabras. Solo encendí el auto y manejé despacio. Cuando la dejé en su domicilio, respiré aliviado. Me acuerdo que me temblaban las manos y tenía la garganta reseca porque nunca había vivido una cosa tan extraña como esa. De esto que me tocó ver solo me queda una enseñanza. Una madre es capaz de muchas cosas. Algunas inimaginables con tal de tener entre sus manos a uno de sus hijos, sobre todo el 10 de mayo, pasajero fantasma, historia de terror de taxistas, saludos a toda la audiencia de Inframundo.
38:59 Empiezo contando que en 1998. Comencé a trabajar como taxista en la ciudad de Monterrey, tan sólo fueron unos meses, pero me dejaron muchas historias por contar. Entre todas ellas. Esta que estoy por compartir es la que a mí me parece la más siniestra. Era cerca de medio día cuando al pasar por una escuela, una señora junto con un muchachito de aproximadamente 9 años abordo mi taxi. Los primeros minutos transcurrieron con normalidad, iban platicando e incluso reían la dirección. ¿A dónde los llevaría?
39:39 No quedaba muy lejos. Por unos momentos todo quedó en. De pronto la señora comenzó a hablarle al niño de manera desesperada. Luego comenzó a gritar, Volteé a ver qué estaba sucediendo. El Niño estaba pálido, parecía dormido, tenía sus ojos cerrados, no se movía. Y al parecer no estaba respirando. La señora me pidió ayuda mientras lo movía, tratando de hacerlo reaccionar. La verdad. Son momentos en que uno se bloquea. Por suerte, nos encontrábamos cerca de un hospital aceleré y antes de 5 minutos ya lo estaban atendiendo de rato.
40:21 Por los comentarios de las enfermeras y algunas personas, me enteré que El Niño ya había fallecido. No lo podía creer porque nunca me había sucedido una cosa así. Me quedé unos minutos afuera del hospital por si necesitaban hablar conmigo. Eso no sucedió. Entonces me retiré y seguí trabajando todo el día. Estuve pensando en lo sucedido. No me podía quitar la imagen de ese niño de mi memoria, como a eso de las 8:00 de la noche. Me comencé a sentir inquieto. Volteaba constantemente al asiento de atrás porque sentía una presencia.
41:03 Era como si llevara pasaje, pero el asiento trasero estaba vacío. Fueron muchas veces las que volteé. Como no me sentí a gusto, decidí irme para mi casa. De pronto, al mirar el espejo retrovisor, me topé con los ojos de alguien frené porque lo reconocí. Era aquel niño que había fallecido horas antes. Haciendo algunos malabares, detuve el auto voltee creyendo que lo había imaginado. Pero para mi asombro, ahí estaba ese niño mirándome fijamente mientras me sonreía. Nunca se me olvida ese momento. Abrí y cerré los ojos para ver si desaparecía. Fueron momentos aterradores durante los cuales me quedé paralizado.
41:50 Lo único que salió de mi boca fue decir, Ave María Purísima. Después de eso, aquel espectro, si es que se le puede llamar así, se fue desapareciendo hasta verme de nuevo solo en el taxi. En serio, nervioso, llegue a casa y le platique a mi esposa, que había visto a un fantasma. Ella trató de convencerme que seguramente lo había imaginado, quizás por el cansancio o el estrés del trabajo. Pero yo sabía que no era así. Y eso lo comprobé al día siguiente, cuando al ir manejando volvía a sentir aquella presencia.
42:31 Eso ya no era su gestión. Al voltear ahí estaba de nuevo ese niño. En esa ocasión tenía una sonrisa tan marcada que parecía que me estaba enseñando los dientes. En ese momento mi reacción fue salir corriendo del auto las personas que pasaban por ahí. Se me quedaban mirando extrañadas porque en el auto no había nadie. Después de mucho rato me pude subir de nuevo al taxi. Esto me ocurrió por 2 días más. Me puse a analizar las cosas. El Niño se me aparecía prácticamente a la misma hora. Entonces, cuando creía que se iba a aparecer, me estacionaba en cualquier parte, me bajaba y después de un rato me volvía a subir. Y continuaba trabajando.
43:22 Lo que ya no pude soportar fue cuando una noche me desperté porque tuve la misma sensación que sentía en el taxi. Al enderezarme miré la figura de un niño que me daba la espalda sin quitarle la vista de encima, estiré la mano para despertar a mi esposa. Aquel niño comenzó a darse la vuelta hasta que logré verle la cara. A pesar de la obscuridad, pude ver sus facciones. Era el mismo niño que, al igual que lo hacía en el taxi, me sonreía de una manera que me provocaba escalofríos. Le quité la vista de encima unos segundos, moví a mi esposa y despertó al voltear de nuevo, aquel niño ya había desaparecido. Esa noche no dormí a pesar que ya no mire nada extraño. Estuve muy nervioso, no quise pasar otra noche igual, nada más amaneciendo me fui.
44:19 A la Iglesia para que me bendijeran el taxi. Después de Bendecirlo se dejó de aparecer, pero en mi casa seguían las manifestaciones, mirábamos sombras y escuchábamos algunos sonidos inquietantes. Entonces le pedí al sacerdote que bendijera la casa y jamás se volvió a aparecer. Eso sí, los meses que trabajé de taxista sentía esa presencia detrás de mí. Era tan inquietante sentir aquello que terminé por vender el taxi y dedicarme a otra cosa hasta la fecha. Cada vez que cuento esta historia, donde aseguro que el fantasma de un niño me perturbó por varios días, no solo no me creen.
45:04 Algunos me juzgan de loco la despedida. Basado en hechos reales, escrito y adaptado por Ramiro Contreras, esta historia comienza un lunes. Como a eso de las 6:00 de la tarde. Cuando me hicieron la parada a las afueras de un panteón, me detuve y abordaron una joven mujer acompañada de un señor de traje y corbata roja, ya muy entrado en años. Se acomodaron. Y me dijeron su destino. La joven traía aun sus ojos llorosos. Era evidente que habían asistido a un funeral por el espejo retrovisor.
45:52 Miré al señor con su mirada perdida. No recuerdo cómo inicie una plática con aquella joven. Supe así que venía del entierro de su abuelo, quien era muy querido por todos, especialmente por ella, aún con lágrimas en sus ojos. Me dijo que iba a extrañar mucho a su abuelo porque por mucho tiempo se había criado con él. Fué de esas pocas veces que se dió la plática con un pasajero. Varias veces volteé por el retrovisor y aquel señor seguía con su mirada perdida. Como a los 20 minutos llegamos a su destino. Antes de que se bajaran les di el pésame. La joven se despidió y se dispuso a abrir el portón de su casa.
46:39 Pero me di cuenta de algo extraño. El señor Seguía en el asiento de atrás, parecía no tener la intención de bajarse. Volteé a verlo y con suma amabilidad le dije que ya habíamos llegado. El señor no hizo ningún movimiento, ni siquiera me miró. Ya se iba a meter a su casa la mujer, y entonces le hablé. Le dije que faltaba su acompañante. O que si lo iba a llevar a otra dirección. Me hizo una cara de extrañeza que presentí que algo no estaba bien desde adentro de su terreno. Me preguntó de qué le hablaba. La miré a los ojos por unos segundos después, apuntando con mi dedo a aquel señor.
47:26 Le dije que de su acompañante o si lo iba a llevar a otro lugar que me dieran. La dirección abrió el portón. Y se asomó por la ventanilla al asiento trasero unos segundos. Sentí un tremendo escalofrío cuando me preguntó cuál acompañante me aseguró que ella se había subido sola al taxi, Voltee al asiento de atrás y ahí estaba ese hombre. Entonces ya lo miré un poco más a detalle. Seguía con su mirada perdida y extrañamente no parpadeaba. Le pedí a la joven que no jugará conmigo. Ella, desconcertada por lo que le estaba diciendo, me pidió que se lo describiera todavía sin saber si se trataba de una broma o no. Le describía al señor como de 80 años. Estaba pálido, con un poco de ojeras. Tenía un lunar en su mejilla derecha muy delgado. Asustada, abrió los ojos.
48:28 Le volví a decir que no jugara conmigo. Pero entonces ella también me dijo lo mismo, que no jugará con una cosa así, porque a la persona que le estaba describiendo era a su abuelo, que acababan de enterrar. Ya en tono más serio, le pedí que no bromeara conmigo. Me preguntó cómo estaba vestido, le dije, con traje negro no me dejó terminar. Me dijo que con una corbata roja, ya de verdad asustado, le dije que sí. ¿En serio? Sorprendida, me dijo que era él su abuelo. Entonces se subió de nuevo al taxi, Cerro la puerta y entre sollozos comenzó a hablar con él. Dirigiéndose a este señor como abuelo le pidió que no se preocupara, le aseguro que ella iba a estar bien. Era una situación tan rara, tan extraña, que yo no sabía qué hacer si aquello era verdad, porque ella no podía verlo y yo sí.
49:30 De vez en cuando me preguntaba la mujer si aquel señor seguía ahí de verdad. Nervioso, le contestaba que sí. Así estuvieron un poco más de 10 minutos y yo escuchándola, cuando la joven le dijo que descansara en paz, aquel señor se fue desvaneciendo. Mirar eso para mí fue impactante. Con voz temblorosa se lo hice saber a la joven mujer muchas veces. Le dio las gracias a su abuelo por haberla cuidado y le prometió que nunca lo iba a olvidar. Después de unos segundos se bajó de mi taxi y me pidió que no tuviera miedo porque su abuelo había sido en vida una buena persona. Me pidió amablemente que al día siguiente fuera por ella para llevar flores al panteón a la tumba de su abuelo, aunque le dije que si eso no lo iba a hacer. No me da pena decirlo.
50:29 De verdad que tenía miedo volver a ver a ese señor. Por fin nos despedimos. Ni siquiera me acuerdo el nombre de esa muchacha. Ella se metió a su casa y yo me alejé en mi taxi. Y aunque a mí me quedó aquella extraña sensación de haber visto a un muerto, nunca más volví a ver a ese señor hasta la fecha. No entiendo porque me sucedió algo así. No es necesario decirlo. Nunca jamás volví a pasar por ese panteón. Así concluyen estos 7 recorridos nocturnos donde cada taxista enfrentó el miedo en cada esquina.
51:16 Si las historias resonaron en lo más profundo de sus sentidos, no olviden darle like, suscribirse y activar la campanita. Para seguir explorando los rincones más oscuros del Inframundo hasta la próxima, donde nuevos destinos aguardan en la penumbra.
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