April 2, 2026

6 HISTORIAS DE TERROR DE TAXISTAS (Basado en Hechos Reales) │ INFRAMUNDO RELATOS

6 HISTORIAS DE TERROR DE TAXISTAS (Basado en Hechos Reales) │ INFRAMUNDO RELATOS
6 HISTORIAS DE TERROR DE TAXISTAS (Basado en Hechos Reales) │ INFRAMUNDO RELATOS
Inframundo Relatos De Terror
6 HISTORIAS DE TERROR DE TAXISTAS (Basado en Hechos Reales) │ INFRAMUNDO RELATOS

🔻ESTO ES...🔻6 HISTORIAS DE TERROR DE TAXISTAS │ INFRAMUNDO RELATOS🔥CAPITULOS00:00 INTRO01:15 Claudio Zúñiga - CARA DE CABALLO08:38 VICTORIA RABAZA - SONRISA MACABRA 16:42 DILAN SOLIS - LA MUJER DE BLANCO24:31 YAMIN LUNA - LA MUJER DE NEGRO32:57 PAULINO DOMINGUEZ – LA CHICA DEL DEPORTIVO40:52 ROGELIO NAVARRETA - LA IRA DE LA BRUJA📨 Comparte tu Relato en: inframundorelatos@gmail.comEl Contenido Audio Visual va dirigido al entretenimiento de los Peques...

El episodio de esta noche incluye: Historias de terror de taxistas basadas en hechos que parecen imposibles, pero que dejaron marcas profundas en quienes las vivieron. Calles vacías, pasajeros extraños y destinos donde algo no estaba bien.

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0:07 Buenos días, noches o madrugadas, hoy les contaremos sobre uno de los temas favoritos de esta Comunidad, las experiencias paranormales de los taxistas que día con día suben a diferentes pasajeros Asus vehículos, aunque. Algunos de estos taxistas ya tienen sus clientes habituales. Sin embargo, hoy nos centramos en historias fuera de la realidad, de la incredulidad, donde las apariciones en las carreteras pueden ser muy distintas.

0:48 De un pueblo a las de una ciudad querido infrescucha lo invito a que se distraiga un poco de la monotonía. De esa rapidez con la que siempre nos trae la vida cotidiana, lo invito a escuchar estas historias de taxistas, esto es Inframundo y aquí comenzamos.

1:29 Soy Claudio Zúñiga, trabajo como taxista en Minatal, Culiacán, Sinaloa y lo que voy a contar les ocurrió hace ya varios años. Esa noche había sido especialmente concurrida. Las fiestas patronales del pueblo cercano atraían a mucha gente y mi taxi no paraba de llevar y traer clientes. Apenas entraba a la ciudad y ya había clientes esperando. Algunos llevábamos a personas que en su vida se habían visto, pero las fiestas en los ejidos unía a las personas en el camino y claro, para repartirse el pago del taxi.

2:12 Ya iban a ser las 11:00 de la noche cuando recogía un hombre que quería ir a las festividades. Era un viaje de unos 40 minutos desde la ciudad. Y aunque el hombre no era muy conversador, el trayecto se hizo bastante ameno con la música de la radio y el brillo de las luces festivas. Al llegar al pueblo dejé al cliente cerca de la plaza principal, donde las calles estaban adornadas las risas y la música con la tambora. Era una invitación a quedarse. El ambiente era festivo, pero yo tenía que regresar a la ciudad para buscar más clientes o ese sería el último de ser así. Mi pensamiento era volver para disfrutar del baile que ya había iniciado.

3:03 Enfilé el taxi de vuelta por la carretera solitaria que conectaba el pueblo con la ciudad. La noche era clara y la carretera se extendía frente a mí. Los faros de mi taxi iluminaban el asfalto. Y lo que se encontrara a la orilla de la carretera iba pensando en lo tranquilo que sería llegar a casa y descansar un poco o regresarme, porque ya encaminado a la ciudad y no encontrar algún cliente me dio flojera. Regresarme estaba tan metido en mis propios pensamientos cuando a un costado de la carretera vi una figura solitaria. Era una mujer.

3:47 A pesar de la tenue luz en la carretera, los autos que pasaban la iluminaban. Pude distinguir que tenía un cuerpo de ensueño. Llevaba un vestido blanco que se ceñía sus curvas de manera hipnotizante. Reduje la velocidad y me acerqué. No pude evitar lanzar un par de piropos, algo que a veces hacía por mera costumbre. La mujer se detuvo y, sin decir palabra, abrió la puerta del taxi y se subió al asiento trasero por el retrovisor. Traté de verle el rostro, pero parecía que la sombra del techo lo cubría por completo.

4:32 Aún así, la curiosidad me picaba y quise iniciar una conversación. Le pregunté su nombre y de dónde era, pero la mujer permaneció en silencio. Trate de hacerla hablar de nuevo, pero cada intento era una pérdida de tiempo. Le dije de lo divertido que se la estaban pasando las personas en El Ejido, pero nada, no me respondió. Comenzaba a sentirme incómodo y repentinamente la carretera estaba vacía y la única compañía era aquella pasajera. Decidí mirar por el retrovisor una vez más, intentando captar algo de su expresión, verles su rostro si eran tan bello como su cuerpo.

5:20 Pero en cambio, lo que vi me dejó sin aliento. En lugar del rostro de una mujer, vi el hocico alargado y los ojos oscuros de un caballo grite del susto. Un grito que resonó en la cabina del taxi. Giré el volante bruscamente en un intento desesperado por detenerme, pero el coche derrapó y perdí el control, estrellándose contra el guardarraíl de un puente. El impacto fue brutal. El dolor me atravesó el cuerpo. Cuando mi cabeza golpeó contra el volante. Sentí la sangre caliente corriendo por mi frente.

6:00 En medio del pánico y el dolor. Abrí la puerta y me arrastré fuera del taxi. Tenía que alejarme de esa cosa de la mujer con cara de caballo. No entendía lo que había visto. Pensé que había sido una ilusión. Me puse de pie, tambaleándome con el sonido del motor detrás de mí. Me lance hacia adelante corriendo por el puente con las piernas temblorosas detrás de mí. Escuché un ruido extraño, un crujido de cascos sobre el asfalto. No me atreví a mirar atrás. Sentía su presencia acercándose, como si su aliento gélido rozara mi nuca.

6:41 Corrí con todas mis fuerzas, ignorando el dolor y la fatiga. No sé cómo lo logré, pero finalmente llegué al otro lado del puente. Tropecé y caí al suelo, jadeando y sintiendo el peso del miedo. Aplastándome el pecho. Pensé que era mi fin. Mire atrás. Esperando ver la figura de la mujer con cara de caballo. Persiguiéndome. Pero no había nadie, solo el taxi destrozado. No supe qué pasó porque desperté en el hospital. Unas personas que se dirigían al baile me encontraron desmayado junto a la carretera y me llevaron hasta allí. Tuve suerte que esas buenas personas me ayudaran. Después de que fui dado de alta, les conté mi historia a mi familia y compañeros del sitio de taxi, pero nadie me creyó. Todos pensaban que había sido causado por el golpe en la cabeza.

7:48 Cuando le conté a uno de mis hermanos mi experiencia, él me contó que ese espectro, si existe, se les aparece a los hombres que son infieles Asus esposas. Los castiga de una manera que pocos viven para contarla. Yo tuve suerte de que ese espectro no me atacara. Por ese tiempo andaba de amores con una mujer joven, teniendo a mi esposa y a mis hijos. Quizás al darse cuenta de mis intenciones de seducirla, la mujer cara de caballo me quiso dar una lección que jamás olvidaría, pero con el susto que me dio fue suficiente. Desde lo acontecido trato de no hacer viajes fuera de la ciudad, menos cuando es en alguno de los ejidos y los viajes son por las noches, buenas noches a todos.

8:50 En esta maravillosa comunidad de relatos con Inframundo. Mi nombre es victoria rabasa. Soy taxista de profesión. He recorrido muchas veces las calles solitarias por las madrugadas, las cuales, sin duda alguna guardan infinidad de historias referente a lo paranormal. Nunca fui muy supersticiosa, pero lo que me ocurrió una noche cambió mi percepción para siempre. Era una noche fría y nublada, típica de finales de otoño. Ese día había tenido una jornada larga. Y las calles empezaban a vaciarse.

9:32 Decidí entonces hacer una última ronda. Antes de regresar a casa pasé por la catedral, un imponente edificio gótico que dominaba el centro de la ciudad. Hasta la fecha siempre me había parecido un lugar misterioso, especialmente por la noche. Pareciera que en cada uno de los lugares de la catedral vería alguna procesión macabra de monjas o franciscanos. Mientras me acercaba a la parada de taxis frente a la Catedral, vi a una mujer de unos 30 años, vestida con un abrigo largo y elegante. Parecía nerviosa mirando a su alrededor, como si esperara a alguien o algo. Reduje la velocidad y me detuve frente a ella. Bajé la ventanilla y le pregunté si necesitaba un taxi. La mujer asintió con una sonrisa agradecida y se subió al asiento trasero.

10:32 Noté que era muy hermosa, con un rostro sereno y unos ojos profundos. Aunque parecía algo triste, le pregunté la dirección hacia dónde se dirigía mientras encendía el taxímetro, ella me dio la dirección y me di cuenta que era hasta el otro extremo de la ciudad para ser precisa en las orillas. Empezamos el trayecto y para hacer el viaje más ameno, intenté conversar con ella, a pesar de que la mujer contestaba lo que le preguntaba. Había algo en su tono que me hizo sentir un escalofrío aparte que no se descubría su boca cuando contestaba a mis preguntas no quise incomodarla, así que decidí centrarme en la conducción a medida que avanzábamos.

11:23 La niebla se hacía más espesa, envolviendo el taxi en una bruma casi irreal para serles honesta. En mis años de taxista nunca había visto algo parecido. Parecía sacada de una película de terror. Finalmente llegamos a la dirección que me había dado la dama. Me detuve frente a la casa, algo me parecía familiar de ella, pero no le di importancia. Miré a la mujer por el retrovisor esperando que me indicara algo. Ella se inclinó hacia adelante y fue entonces cuando noté una cicatriz profunda que atravesaba su rostro desde la comisura de los labios hasta la mejilla, dándole una apariencia de sonrisa macabra. El aire en el taxi se volvió helado y un miedo se apoderó de mí.

12:21 Gracias por el viaje. Déjame darte un consejo, nunca recojas pasajeros en la parada de la catedral a mitad de la noche. Si no quieres terminar como yo me dijo con una voz que parecía espectral, me quedé paralizada. Incapaz de articular palabra alguna, la mujer abrió la puerta y salió del taxi caminando hacia un callejón cercano. La niebla la envolvió rápidamente y su silueta se desvaneció como si nunca hubiera estado allí. Sentí un golpe de pánico. Mire hacia la casa, esperando verla de nuevo, pero todo se encontraba en silencio.

13:05 Sentía que en cualquier momento me daría un infarto. Rápidamente me giré para ver si había dejado algo en el asiento trasero para mi horror. No había señales de que alguien hubiera estado allí. El asiento estaba perfectamente limpio, sin huellas, sin marcas, como si la mujer nunca hubiera existido, como si nunca se hubiera subido en la catedral. Quería sacudirme esa sensación que sentía, ese frío que calaba hasta mis huesos. La verdad, sentí que moriría. Fue cuando una pareja de ancianos se acercaron al taxi preguntándome si me encontraba bien.

13:50 Tuve que descender del taxi para así poder respirar. Se les notaba preocupados, así que estuvieron conmigo hasta sentirme mejor. Fue cuando el anciano me preguntó si había traído a su casa Mercedes. Yo no sabía de qué me hablaba y el anciano prosiguió diciendo que la dueña de esa casa. La habían asesinado hace ya varios años atrás. La señora prosiguió diciendo que la habían encontrado frente a la catedral. Le cortaron desde la comisura de sus labios hasta sus orejas, dándole un aspecto de una sonrisa macabra.

14:34 Mientras decía eso, la anciana recordé lo que me había dicho la mujer hacía unos instantes. La casa está abandonada desde hace varios años. De hecho, la entrada es por otra calle, pero cuando la mujer llegaba a altas horas de la madrugada, siempre se bajaba en ese sitio y caminaba por el estrecho callejón donde la vi desaparecer. Cuando ya me sentí bien, decidí marcharme de allí lo más rápido posible. Les di las gracias a los señores y aceleré por las calles vacías con el corazón aún palpitándome.

15:15 Rápidamente sentí miedo al pensar que quizás aquel par de ancianos también podrían haber sido fantasmas cuando llegue. Ya eran alrededor de las 12:42 de la madrugada. Esa noche no pude dormir bien, pues cada vez que cerraba los ojos. Me parecía ver el rostro deforme de la mujer con su sonrisa macabra. Por la mañana le conté a mi abuela y ella me hizo una barrida con unas hierbas para el susto. Me dijo que dejara de trabajar tan tarde. Pues eso había sido una señal de que regresara a casa y no buscara clientes por las noches. Hoy sigo conduciendo mi taxi.

16:02 Y cada vez que paso cerca de la catedral no puedo evitar mirar hacia la parada de taxis esperando no ver a esa mujer hermosa. Con una sonrisa macabra. Quise poner una veladora para que se vaya a descansar en paz. Pero mi abuela me dijo que quizás aún no ha terminado su penuria por el mundo de los vivos. Ninguno de mis compañeros ha tenido experiencia alguna con aquella aparición. Posiblemente solo se les aparezca a las mujeres para que no tengan el mismo destino que ella. Muchas gracias por contar mi experiencia. Saludos a todos desde Tijuana, México, buenas noches, Inframundo.

16:53 Mi nombre es Dylan Solis. Soy taxista desde hace más de 15 años. Radico en la ciudad de Tijuana, Baja California, he escuchado cientos de historias de mis pasajeros, desde relatos de amor hasta historias de terror, pero sobre todo de terror. En un inicio, cuando los escuchaba me daba risa, pero cuando me comenzaron a suceder ya no fue gracioso, nunca imaginé que un día viviría una de esas historias en carne propia. Este es mi relato. Un recuerdo que nunca olvidaré. Tuvo lugar en la carretera que pasa por las playas de Tijuana.

17:36 Esa noche había sido agotadora. Se sentía que el tráfico estaba más pesado de lo habitual y los pasajeros no paraban de entrar y salir del taxi. Eran ya casi las 2:00 de la madrugada cuando dejé a mi último cliente en una fiesta cerca de la playa. Me quedaban sólo unos pocos minutos de camino. Antes de regresar a casa, la carretera estaba poco transitada y la noche era fría y oscura, con una neblina espesa que hacía difícil ver más allá de unos pocos metros. A medida que avanzaba por la carretera, me vino a la mente una vieja leyenda local, la historia de la mujer de blanco. Según contaban, una joven vestida de blanco aparecía en esa carretera buscando un taxi que la llevara a su destino final.

18:31 Un destino que nunca alcanzaría porque había muerto trágicamente en un accidente hace muchos años. Siempre consideré esas historias como meras supersticiones de los conductores. Hasta esa noche manejaba lentamente debido a la poca visibilidad. También teniendo precaución de que no se me fuera a atravesar alguien que anduviera caminando por ahí. De repente vi una figura a un costado de la carretera. Era una mujer vestida con un largo vestido blanco que resplandecía en la luz de las farolas de la carretera. Sentí un escalofrío recorrer mi espalda.

19:14 Mi primera reacción fue pensar que era un posible pasajero. Alguien que andaba en alguna de las fiestas que ya habían terminado y estaba esperando taxi para regresar a la ciudad. Reduje la velocidad y me detuve junto a ella. Bajé la ventanilla y le dije que si la llevaba, que iba para Tijuana o que la dejaba hasta donde ella iba. La mujer no dijo nada, solo asintió lentamente y se subió al asiento trasero. A través del retrovisor noté que su rostro era pálido y sus ojos parecían vacíos, como si miraran a la nada. Intenté conversar, como siempre lo he hecho con mis pasajeros, pero la mujer seguía callada.

20:05 Le pregunté si estuvo buena la fiesta. Ella, con vos apenas audible, me dijo que había asistido a una boda a pesar de que la noche era fría. Dentro del taxi lo era aún más. Deseaba que más pasajeros abordarán el taxi, pero cuanto más avanzaba supe que sólo la mujer sería la última pasajera de esa noche. Le dije que si se iba a bajar en el centro o en alguna de las colonias, pero la mujer seguía callada. No supe que más decir, así que empecé a conducir esperando que eventualmente me diera una dirección. Pero la neblina parecía cerrarse a nuestro alrededor repentinamente. Algo me hizo sentir una profunda tristeza, pero también un miedo indescriptible acelere un poco.

20:58 Deseando llegar a algún lugar más iluminado, más habitado. Sentí un frío que calaba hasta los huesos. Miré de nuevo por el retrovisor y lo que vi me dejó sin aliento. La mujer había desaparecido. Giré la cabeza rápidamente para mirar al asiento trasero, pero estaba vacío. El pánico me invadió y frené de golpe en medio de la carretera. Mi respiración era entrecortada, como si el aire me faltará y mis manos temblaban sobre el volante. Mire a mi alrededor. Pero no había rastro de la mujer, ni siquiera huellas en el asiento donde se había sentado.

21:44 Me quedé ahí paralizado, intentando procesar lo que me acababa de ocurrir. Después de unos minutos decidí continuar. Quería llegar a la base y relajarme para poder manejar hasta mi hogar. Pero sólo pasaba por mi cabeza el alejarme de ese tramo carretero. Mientras avanzaba, seguía mirando nerviosamente por el retrovisor. Temiendo que la mujer reapareciera en cualquier momento, pero ya estando en la ciudad me dirigí al sitio de taxis, lo bueno es que solo había 2 carros. Me estacioné unos metros adelante del carro de mi compañero. Este me dijo que me echara hacia atrás. Le grité que ya no iba a ruletear por esa noche. La verdad, no sé cómo se me había escuchado la voz de espantado.

22:41 Porque ambos se acercaron al taxi. Fue cuando uno de ellos me pregunto qué me había pasado, si me habían asaltado, si todo estaba bien. Yo les contesté que todo estaba bien. Uno de ellos, el más joven, regreso a su taxi, pues alguien pidió de sus servicios ya un poco más tranquilo. Le dije al compañero que me acababan de espantar. Yo creí que se burlaría de mí, pero en cambio sólo me escuchó y me dijo que había corrido con suerte, pues la mujer de blanco ha hecho que varios conductores pierdan el control de sus vehículos y tengan la desgracia de sufrir un accidente dejando heridos o muertos a quienes la ven.

23:31 La noche en que mi compañero la vio Por Primera Vez fue una noche con lluvia. Y la vio exactamente en el mismo lugar donde ella abordó mi taxi. Pero uno de los pasajeros que iba sentado a su lado le dijo que no se detuviera. Pensó que era un señuelo para un asalto y sólo aceleró para alejarse de allí. Ya se había bajado la mayoría de los pasajeros cuando el joven que iba a su lado le dijo que aquello que habían visto era una aparición. Y si se hubiese detenido, no estuvieran allí para contarlo. Esa noche me fui a casa, le conté a mi esposa lo sucedido y desde entonces ella me acompaña todas las noches hasta que termina mi turno e irnos a casa. Gracias a Dios ya no le he vuelto a ver. Sé que ahí anda todavía, pero a mí ya no se me ha aparecido. Espero.

24:33 Y más adelante poder compartirles experiencias de un servidor y de lo que cuentan mis pasajeros. Me llamo Yamil Luna, soy taxista y esta es mi historia. Cada noche al terminar con mi jornada transitaba por las calles de la colonia más antigua de la ciudad. No me gusta manejar de noche por ese sitio. Pues con su escaso alumbrado público y casas de otra época, pareciera que ahí habitan solo fantasmas. Aquella noche no parecía diferente a las demás, pero lo fue. Conduje mi taxi, ya era tarde y comenzaba a hacer frío. Manejaba pensando en la calidez de mi hogar y la cena que me esperaba.

25:24 Las luces amarillentas de los faroles apenas iluminaban las calles. Hice la parada en una esquina y sentí un leve escalofrío, como si alguien o algo me observara. Volteé para todos lados esperando que fuera un cliente, pero sólo se miraba uno que otro perro caminar por la banqueta. De pronto la vi, estaba a un lado de la calle una figura envuelta en un manto negro, algo en su postura y en la forma en que se movía. La hace aparecer la muerte misma. El instinto me decía que acelerara y me alejara de allí. Pero la curiosidad insana me obligaron a manejar despacio el taxi, acercándome a esa mujer misteriosa. La figura.

26:15 Levanto una mano delgada y pálida pidiendo un aventón. Abrí la puerta del taxi y esperé. La mujer se deslizó dentro sin decir una sola palabra. Y un frío gélido llenó el vehículo. El vehículo no hizo movimiento alguno, como normalmente lo haría al subirse una persona en él. Fue en esos momentos que comencé a sentirme nervioso. Miré por el espejo retrovisor y la VI sentada con su rostro oculto bajo un velo negro. Respiré hondo y pregunté a dónde se dirigía. Pero no hubo respuesta.

26:57 Giré mi mirada hacia adelante, tratando de concentrarme en el camino, pero la sensación de ser observado era ineludible. Decidí conducir esperando que ella hablara. Eventualmente, mientras conducía, recordé las historias que había escuchado sobre la mujer de negro, pero yo también, por curioso, permití que ella subiera al taxi. Aunque debo aclarar que para ese momento descarté que era una aparición. Mi compadre decía que era un espectro, el alma de una mujer traicionada que vagaba por las calles buscando venganza o redención.

27:37 Traté de sacudir esos pensamientos de mi mente, pero el silencio y el frío dentro del taxi eran aterradores. Además se contaba que en esa Colonia había una mujer. Que al ser traicionada por el marido, ella misma se quitó la vida, se ahorcó dentro de su casa. Pero al no volver el marido, los vecinos dieron parte del mal olor que salía de la casa de aquella pareja. Se decía que por eso el alma de la mujer de negro andaba por esas calles buscando al marido infiel. Observé el reloj del tablero. Ya marcaba la medianoche, cuando la figura comenzó a moverse inquietamente en el asiento trasero. Una sensación de pánico se apoderó de mí y los dedos de mis manos se tensaron alrededor del volante. Sin previo aviso, la mujer dejó escapar un susurro que resonó en mi mente como un grito.

28:40 Frené bruscamente y el taxi se detuvo en medio de la calle. Giré la cabeza lentamente hacia atrás, pero el asiento trasero estaba vacío. Mi corazón latía desbocado y un sudor frío corría por mi frente. Cuando miré de reojo, la mujer estaba en la banqueta, observándome de una manera que casi me orino en mis pantalones. Su velo se levantó lentamente, revelando un rostro cadavérico y unos ojos vacíos. Que parecían absorber toda la luz a su alrededor. Le quise dar marcha al taxi, pero por el terror que sentía me había paralizado completamente. De repente la mujer se desvaneció. Yo en ese momento estaba respirando con dificultad. Me incorporé lentamente, tratando de procesar lo que acababa de suceder.

29:39 Sabía que no podía quedarme allí. Puse en marcha el taxi para alejarme de esa maldita colonia con las manos temblorosas. Conduje tan rápido como pude, sin mirar atrás. No sabía cuánto tiempo había pasado, pero finalmente llegué a una zona más iluminada y poblada de la ciudad. Me detuve en una estación de servicio y salí del taxi incapaz de seguir conduciendo. Las piernas me temblaban y me dije a mí mismo que yo me lo había buscado. Si ya sabía de lo que se decía de esa Colonia y cuando la VI debí alejarme y no mirarla.

30:22 Esa noche, cuando regresé a casa, me derrumbe en la cama, sumido en una fiebre intensa que duró varios días. Mi madre me contó más tarde que cada vez que abría los ojos fijaba la mirada en un punto específico. Como si viera a un fantasma. El terror que sentía era evidente en mi rostro. La verdad es que no recuerdo nada después de que llegué a casa, cuando tuve esa experiencia con la mujer de negro, pasaron días antes de que pudiera volver a trabajar. Cada vez que cerraba los ojos veía el rostro de la mujer de negro y sentía su fría presencia a mi alrededor. Mis compañeros fueron los únicos que creyeron en lo que me había sucedido, pues ellos también han tenido experiencias con lo sobrenatural.

31:16 Algunos me sugirieron que buscara ayuda en la Iglesia, que algún sacerdote bendijera el taxi por si esa aparición había dejado una mala vibra y no fuera la de malas y tuviera algún accidente. O, lo que es peor, perder la vida. La verdad es que el simple acto de conducir por la noche se convirtió en una tortura psicológica. Eventualmente tuve que abandonar mi trabajo, pues la paranoia y el miedo se habían arraigado profundamente en mi ser. Pasaron alrededor de 6 meses. Cuando regresé a mi empleo, mi jefe me dijo que trabajará solo de día y cuando me sintiera seguro podía trabajar de noche.

32:06 Son pocas las veces que trabajo hasta altas horas. Cuando oscurece me retiro temprano, pues no fue nada agradable lo que me sucedió. Mi madre fue con una curandera para que me ayudara. La señora me mandaba con mi madre unas hierbas que las colocaba en el taxi. Esto era para que se alejaran los malos espíritus, acto que le agradezco mucho. Esta fue mi experiencia con la mujer de negro. Les aconsejo que no subestimen las historias que los demás les cuentan. Si les dicen que no anden por esa calle porque les puede salir la llorona, mejor retírense no vaya a ser la de malas y se lleven un buen susto, como yo lo tuve todo por querer saber si era verdad que la mujer de negro se aparecía por esas calles.

33:07 Me llamo Paulino Domínguez, soy taxista, lo que les contaré es lo que viví y es absolutamente cierto. Soy del estado de México y recuerdo esa noche con una claridad que con solo recordarlo me atormenta, pero me han dicho que es mejor sacarlo que guardarlo para uno mismo, pues uno como hombre. No nos gusta que nos tachen de miedosos. Cerca de donde vive, una de mis hermanas había escuchado historias sobre la mujer del parque deportivo, un espectro que, según se decía, aparecía en la oscuridad para hacer señales a los conductores, pues se lanzaba sobre el auto y el conductor perdía el control de este y ocasionaba algún accidente o la muerte del infortunado. La mayoría de mis colegas taxistas compartían estos relatos con un tono de voz más bajo, como si temieran que al mencionarla la convocaran.

34:12 Yo siempre había sido escéptico hasta que me tocó vivir mi propio encuentro con ese ser. Para mí era una noche común, el tipo de noche que me hacía sentir agradecido por tener un trabajo que me mantenía despierto y en movimiento. Mi hermana había estado en casa de mi madre y me llamaron para llevarla a su casa. Me quedé un rato en la charla con mi hermana y después me despedí para seguir trabajando. Las calles estaban desiertas y el parque deportivo se veía oscuro, más de lo normal, pues el cielo estaba nublado.

34:54 Las luces del estadio estaban apagadas. Y el lugar parecía abandonado y desolado. Conduje lentamente por la calle principal que bordeaba el parque cuando de pronto mi atención fue captada por una figura en la cera, iluminada brevemente por los faros de mi taxi. Se trataba de una mujer que me estaba haciendo la parada, pero algo en su postura, en la forma en que se mantenía casi inmóvil, me resultaba extraño. Pero aún así me comencé a orillar para que la mujer abordara el taxi frene junto a ella y durante unos instantes me pareció ver un rostro cadavérico en la clienta. Pero pensé que había sido el reflejo de los faros del automóvil que pasó a mi lado.

35:47 Abrí la puerta trasera y la mujer se deslizó dentro sin pronunciar palabra, y sentí un escalofrío recorrer mi espina dorsal. En el espejo retrovisor apenas pude distinguir su rostro cubierto en parte por el cabello y la oscuridad. Sus manos pálidas y delgadas se aferraban al asiento delantero. El ambiente en el taxi se tornó un poco asfixiante, como si el aire mismo se hubiera congelado. Conduje sin rumbo fijo, esperando que ella indicara su destino, pero la mujer permaneció en silencio. Y la atención en el vehículo aumentaba con cada segundo.

36:30 Intenté concentrarme en la carretera, pero la pasajera no me daba indicación alguna de su destino. Apenas había conducido 2 cuadras. Cuando recordé lo que se decía de aquella aparición, comencé a reducir la velocidad para detenerme unos metros más adelante con mi corazón latiendo, como si me fuera a dar un infarto. Me tuve que armar de valor, no mire por el espejo retrovisor, hasta que se detuviera el taxi por completo. De repente, un movimiento en el asiento trasero me hizo dar un respingo. La mujer se inclinó hacia delante y por un momento vi su rostro reflejado en el espejo retrovisor.

37:19 Fue una visión fugaz, pero suficiente para que me helara la sangre. Lo que pensé que había sido por las luces de aquel auto era cierto. Su rostro era cadavérico, los ojos vacíos y oscuros como pozos sin fondo. Y el horror que comencé a sentir en ese instante fue indescriptible. Sin poder evitarlo, solté un grito ahogado y pisé el acelerador. El taxi rugió mientras avanzaba a toda velocidad por las calles vacías. La figura en el asiento trasero permanecía inmóvil. Su sola presencia era aterradora.

38:00 El pánico me invadió completamente y mis manos temblaban al volante. Un auto que pasó a mi lado sonando la bocina me hizo reaccionar. Estuve a punto de estrellarme contra un camión que estaba estacionado frente a mí, en un intento desesperado por calmarme. Decidí tomar una ruta más transitada con la esperanza de encontrar algún tipo de alivio en compañía de otras personas. Pero cuanto más conducía, más parecía alejarme de cualquier señal de vida. La ciudad misma parecía haberse desvanecido, dejándome con mi miedo que se acrecentaba. Finalmente vi luces a lo lejos.

38:45 Conduje hacia ellas. Mi única intención era llegar a algún lugar donde no estuviera solo frené bruscamente frente a una tienda de conveniencia aún en servicio. Salí del taxi de un salto, entré a la tienda, tomé una botella de agua y empecé a beberla antes de pagarla. Me temblaban tanto las manos que el joven de la caja no me llamó la atención por beberla antes de pagarla. Con voz relajada me dijo que mejor me llevara a otra por si me hacía falta para el susto. Lo miré cuando me dijo eso.

39:26 Entonces voltea los espejos que tienen en el techo para ver a los que andan llevándose cosas sin pagarlas. Me di cuenta que estaba pálido. De hecho, ni yo me reconocía porque mi rostro estaba desfigurado por el miedo. Respiré profundamente. Tratando de calmar mi agitado corazón, mis piernas temblaban y me sentí a punto de colapsar. Los empleados me miraban con curiosidad, pero no tenía fuerzas para explicar lo que me había sucedido. Me deje caer en una de las bancas, exhausto y aterrorizado.

40:08 Cuando ya me comencé a sentir mejor, me levanté y pagué lo que había consumido el joven. Aún me veía. Y cuando me entregó el cambio me preguntó que si me habían querido asaltar. Yo le dije que no, me preguntó que había visto para haber estado así. Yo le contesté un fantasma. Él no se burló, sólo movió su cabeza en señal de aprobación y dijo que eso lo explicaba todo. En el taxi ya no estaba la mujer que se había subido en el deportivo, pero una cosa sí me quedo muy claro. ¿Que es verdad que esa aparición hace que los conductores pierdan el control de sus vehículos para ocasionar un accidente o la muerte de estos? Muy buenas noches Alejandro y a toda la comunidad soy rogelio Navarrete, fui taxista por alrededor de 30 años y esto es lo que le sucedió a varios compañeros y a un servidor. Por aquellos años de 1989, siempre supe que la base donde esperábamos a los clientes tenía una historia oscura. Los rumores decían que el dueño había hecho un trato con una bruja para asegurar la prosperidad de su negocio, pero nunca pensé que fuera cierta.

41:36 Sin embargo, una vez que alcanzó la riqueza, se negó a cumplir con su parte del acuerdo. Provocando la IRA de la bruja y una maldición sobre el lugar. La primera experiencia extraña que tuve en esa base ocurrió una noche lluviosa. La lluvia caía con mucha fuerza, no daba tregua y apenas había clientes en las calles. Me encontraba sentado en mi taxi, escuchando el golpeteo constante de las gotas contra el techo del coche. Cuando noté una figura oscura cerca de la entrada de la base, era una mujer, o al menos eso parecía. Estaba completamente empapada, pero no se movía ni 1 cm. Sentí una extraña sensación de inquietud, como si algo no estuviera bien.

42:30 Sin embargo, el cansancio y la monotonía de la noche me hicieron apartar la mirada y concentrarme en el libro que estaba leyendo. Unos minutos más tarde sentí una presencia dentro del coche. Giré la cabeza y vi a la misma mujer sentada en el asiento trasero. Les juro que no había escuchado la puerta abrirse ni cerrarse el aire. Dentro del taxi se volvió frío y un escalofrío recorrió mi cuerpo. La mujer estaba inmóvil, con la cabeza un poco ladeada, como estudiando la fachada del sitio de taxis. Sus cabellos mojados cubrían una parte de su rostro.

43:12 Le pregunté a dónde sería su destino. Ella me dio la dirección con una voz ronca. Conduje a través de las calles desiertas, con la lluvia golpeando furiosamente las ventanas. La mujer no se movía ni decía nada. Finalmente, después de un par de cuadras. Mire por el espejo retrovisor y noté que seguía en la misma posición. Su casa no estaba lejos, hasta caminando lo hubiese hecho, pero por la lluvia los viajes cortos o largos no debían de despreciarse. La señora se bajó del taxi, la casa era bonita a pesar de estar oscura. Les comento esto porque la ciudad en esos años no tenía muchos habitantes.

44:01 La mujer me dio las gracias y me pagó. Antes de soltar el billete me dijo que ese sería el último año, que ese sitio de taxis estuviera ahí, pues el dueño lo cerraría y más me valía buscar trabajo. Por otro lado, pues ni me indemnizaría. Le di las gracias y me alejé de ahí. La verdad es que si le creía a la señora, pues. Desde hacía buen tiempo el patrón ya traía problemas muy fuertes de dinero y si se descomponía algún taxi, el viejo tacaño no lo arreglaba, pero uno no iba a andar poniendo de su bolsillo porque ese dinero no lo recuperábamos.

44:47 La segunda experiencia ocurrió unas semanas más tarde, durante una noche tranquila y sin lluvia. Estaba esperando en la base. Charlando con otros taxistas, cuando de repente las luces parpadearon y se apagaron, nos quedamos en completa oscuridad, solo iluminados por la luz de la Luna. De repente, una extraña sensación de opresión y malestar se dejó sentir. Miré alrededor y vi sombras moviéndose entre los coches estacionados. Al principio pensé que eran mis colegas jugando una broma, pero pronto me di cuenta de que no había risas ni sonidos de pasos. Uno de mis colegas me hizo señas desde su coche. Me acerqué, pero cuando llegué VI que estaba solo, con los ojos abiertos y una expresión de terror congelada en su rostro. No respondía a mis llamados ni reaccionaba de ninguna manera. Intenté sacudirlo, pero era como si estuviera en trance. Entonces vi una figura oscura al borde del estacionamiento. Era la misma mujer que había visto aquella noche lluviosa. Esta vez estaba seca y sus ojos brillaban con una luz antinatural.

46:14 Supe inmediatamente que era la bruja que había hecho el trato con el patrón. La figura de la bruja comenzó a moverse hacia el otro extremo de la calle y con cada paso que daba mi miedo se intensificaba. Quería correr, pero mis piernas no respondían. Cuando estaba a unos pocos metros de distancia, la bruja levantó su mano y me dijo adiós. Se perdió por el callejón oscuro y fue cuando mi compañero al fin reaccionó. Los demás empezaron a murmurar sobre lo ocurrido. Algunos salieron de sus coches y mirando alrededor, confundidos por lo sucedido.

46:58 Nadie había tenido tan vivida experiencia con la bruja. El colega que había estado en trance finalmente despertó, pero no recordaba nada de lo sucedido desde esa noche. La base de taxis nunca fue la misma para mí. Evité quedarme allí más de lo necesario y siempre me mantuve alerta, esperando quizás otro encuentro con la bruja. Las historias continuaron circulando cada vez con más detalles. Algunos taxistas renunciaron, incapaces de soportar la presión psicológica de trabajar en un lugar maldito. ¿Sus experiencias eran más horribles que las mías? Pues ellos.

47:45 Ya habían tenido agresiones físicas con seres que no se podían ver con el tiempo. Me di cuenta de que la maldición de la bruja no sólo afectaba el lugar, sino también a quienes trabajaban allí. La sensación de ser observado, de que algo maligno nos acechaba, fue hasta que un día le conté a mi esposa que ella, muy seria, me dijo que cuando una bruja es traicionada. Su ira no solamente va contra aquel que la traicionó, sino con los que se encuentran a su alrededor. Pero lo que más me hizo ponerme nervioso fue que me aseguró que esa ira iba también sobre las personas que se encontraban en el sitio que había maldecido.

48:32 Y eso era verdad, porque algo hizo la bruja aquella noche de lluvia. Los asaltos en la oficina se hicieron frecuentes. No se podía estar allí, ni siquiera estacionado. De hecho, hasta la falta de clientes se hizo evidente. Yo renuncié justo como me había dicho la bruja, ni las gracias se me dieron hasta me querían dar un documento a firmar donde no les haría demanda alguna. Obviamente que no lo firmé, aunque me costó mucho conseguir empleo. Lo hice hasta que el sitio de taxis cerró. Y el viejo falleció por unos años más. Trabajé hasta que por desgracia tuve un accidente que me incapacitó para seguir trabajando de taxista o de lo que fuera.

49:24 Muchas gracias por contar mis experiencias. Espero y más adelante poder compartirles otras.