Oct. 7, 2022

6 Aterradoras Historias En El SUBTERRANEO

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Inframundo Relatos De Terror
6 Aterradoras Historias En El SUBTERRANEO

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0:02 La mujer del subterráneo. Escuchaba el sonido de mis zapatos pisando sobre el frío piso del andén mientras caminaba el vagón llegaría dentro de poco, por lo que me apresuré a Alistarme. No había nadie más allí conmigo, solo había un señor extraño. Mirando minuciosamente hacia el oscuro túnel del subterráneo, en tanto su compañera estaba parada a su lado. Mi nombre es Adán Mendoza, soy de México. Lo siguiente me pasó hace unos años, me llamó la atención la mujer.

0:49 El vestido floreado que traía puesto marcaba su ejemplar figura muy joven para ser la pareja del señor. Por lo que imaginé ese y a su hija o a alguna pariente, ella estaba tranquila, únicamente se limitaba a acompañar a su padre. Era él quien se comportaba de manera extraña, no dejaba de espiar hacia el túnel, parecía que buscaba algo. Ya se había cumplido el horario de llegada de mi transporte cuando aquel señor se arrimó para interactuar conmigo. De bigote prolijo y mirada calmada, comenzó a platicarme sobre el clima típico para comenzar un diálogo.

1:37 Me dije a mí mismo, su hija se quedó en el mismo lugar y desde allí nos observaba. Luego de intercambiar opiniones sobre la rudeza de la jornada, el hombre hizo silencio. Y volvió a mirar hacia el túnel que espiaba con tanta insistencia. Minutos antes, al voltear, me miró con una expresión de confusión. Estaba a punto de preguntarle qué es lo que pasaba, por qué miraba tanto al túnel y por qué su hija permanecía allí sola. Sin embargo, él se adelantó haciéndome un comentario que me descolocó totalmente y a la vez me estremeció el alma de terror.

2:24 El señor me contó que antes que yo llegara, él se encontraba parado cerca de las vías, cuando de pronto tuvo la sensación de que alguien lo observaba. Cuando volteo, alcanzó a ver a una mujer dentro del túnel. Como caminando hacia él, sin embargo, desapareció al instante. Era eso lo que él tanto miraba porque estaba seguro de haberla visto y no comprendía lo que había pasado. Se podría decir que hasta ahí todo iba normal, pero cuando me dijo cómo era la muchacha fue que caí en es inmenso estupor.

3:10 La mujer era joven y usaba un vestido floreado. De inmediato miré hacia esa dirección y quien yo creí que era su hija ya no estaba. Mientras viajaba sentado dentro del vagón, me preguntaba a mí mismo porque no me atrevía a decirle al hombre lo que yo había visto. ¿Pero cómo hacerlo? ¿Cómo decirle que a quien vio quizás se trataba de un mente o un alma errante y que ésta estuvo parada justo a su lado mientras él la buscaba dentro del túnel? Esa noche el señor viajó sentado a mi lado. Tuve todo el trayecto para contárselo, pero finalmente preferí no ocasionarle un susto innecesario. Por otro lado, escuché varios relatos de personas que vieron la misma aparición, la silueta de una mujer usando un vestido floreado que desaparece de repente. Pero yo sé la verdad, ella no desaparece, simplemente dejas de verla y te acompaña hasta que sales de ese subterráneo. La criatura del vagón.

4:37 Me llamo Luisa, soy una persona mayor, quisiera contarles una anécdota que viví el año pasado en una ocasión en la que cometí el error de entrar a ese infernal subterráneo sola. Venía a visitar a mi hija. Normalmente siempre me acompañaba mi nieto mayor, pero ese día me tocó ir sola. Ella me rogó para que esperara hasta que llegara mi yerno y él me trajera a casa en su carro. Pero no quise molestar. Casi a regañadientes me dejó retirarme prometiendole que me tomaría un taxi. Algo que mentí, pues finalmente terminé en ese subterráneo. Apenas comenzaba a anochecer cuando se lanzó esa tormenta. El vagón me dejaría en mi Colonia en pocos minutos, por lo que iba tranquila.

5:39 Me acuerdo que lo primero que vi cuando bajaba las escaleras fue un pequeño, un niño. Él subía cuando pasó a mi lado y le toqué la cabeza en gesto de cariño. A lo cual él me agradeció sonriendo. Estaba recorriendo ya el andén cuando vi los ojos desorbitados de aquel guardia de seguridad, caminando a mi dirección, mantuvo ese semblante hasta cruzarme. Volteé preocupada pensando que quizás lo conocía y no lo saludé, pero no recordaba a nadie que ejerciera ese oficio.

6:19 Me senté a esperar. Las personas iban y venían perdidas en su propio mundo, solo que no tardé en darme cuenta que alguien aún estaba en conexión conmigo. Era ese guardia de seguridad quien, parado a una determinada distancia, me miraba sin escrúpulos. Me asusté cuando lo vi acercarse. Peor me puse cuando llegó y se sentó a mi lado, justo cuando ya no había nadie más cerca nuestro. Con tono serio, le pregunté qué es lo que quería, a lo que él me respondió casi murmurando aquellas palabras que aún no puedo olvidar. Haga silencio, por favor, no grite, yo la protegeré. Pero creo que algo la está siguiendo. No comprendí mucho aquella petición. Sin embargo, miré hacia un costado lateral que el guardia intentaba ocultarme con su cuerpo celosamente, pero aún así lo pude ver.

7:30 Detrás de la había alguien era quien me estaría siguiendo. Sentí un terror que en todos mis años de vida jamás había sentido. Era El Niño a quien yo había cruzado en las escaleras él mismo, a quien toqué su cabeza con mis manos como una muestra de cariño, pero en realidad se trataba de otra cosa. Sus ojos tiernos estaban puestos en los míos, pero todo lo demás en el representaba mismísimo Innombrable. Pues ahora sólo era su cabeza, la de un niño. El resto de su cuerpo era como el de una cabra. El guardia se quedó conmigo hasta que no sé cómo desperté, rodeada de personas que me asistían. Lo digo porque perdí el conocimiento. Después de ver a ese horrendo ser un muchacho tuvo la amabilidad de acompañarme hasta mi casa. Donde permanecí encerrada por varios días por el susto que viví.

8:37 Aún no entiendo qué fue esa experiencia. El acuario inbursa. Mi nombre es Alberto nieva. Lo que les contaré esta noche ocurrió en un museo acuático. El acuario inbursa es uno de los lugares subterráneos más turísticos de mi ciudad. Había muchas personas presentes, pero ninguno confirmó haber visto lo mismo que yo. Esto pasó hace poco y por las dudas no pienso volver a ese lugar. Por ahora aclaro que visité ese lugar con anterioridad muchas veces.

9:27 Jamás había notado algo raro, ni mucho menos de esa clase de fenómeno, pero como dicen, siempre hay una primera vez en todo. Ya llevaba 1 hora recorriendo el lugar. Pensaba dejar pasar un poco más de tiempo para recién regresar a casa. Esos días estaban siendo un tanto complicados y quería despejarme un poco. Me detuve frente al acuario a contemplar el interior y en medio de todo eso, vi lo que uno nunca espera ver en el reflejo del agua. Lentamente, mis ojos comenzaron a divisar la de una persona, formarse allí, pero por supuesto que no estaba dentro del estanque. Era su reflejo lo que yo veía pasados unos segundos. Y a medida que la imagen se iba plasmando frente a mí, noté que era una niña, una inusual niña parada. Justo detrás de mí.

10:32 Hice la de mandé voltear para mirarla. Pero de pronto algo aterrador sucedió cuando la imagen terminó de formarse y se hizo clara, percibí que no era una niña, era más bien una anciana de baja estatura y horripilante aspecto. No sé si tenía ojos, ya que yo solo veía 2 esferas negras. Su cara tenía un color azulado como amoldándose al color que aparentaba el agua que yacía en el estanque, veía sus cabellos expandirse zigzagueantes, como si flotaran en el aire.

11:13 Ella me miraba y lo hacía con total naturalidad, como si su meta sería simplemente hacerse notar cuando me di cuenta de las personas que pasaban por mi lado, incluso mirando hacia el estanque, no se inmutaban. Fue más espeluznante todavía porque estaba claro que solo la veía yo. Poco a poco la imagen se fue distorsionando, desapareció de la nada tal cual vino. Sin embargo, antes de irse me dejó la pavida sensación de sentir su presencia detrás de mí, macabra sensación que solo con visitas a chamanes pudieron quitarme. Me dijeron que eso fue un alma en pena. ¿Quién sabe de qué persona?

12:04 La pregunta es. ¿Qué hacía en ese lugar y por qué solo la VI yo? Pues nunca había visto a esa anciana antes plaza. Garden. Esto me pasó en Plaza Garden Santa fe, centro comercial Subterráneo de México en aquella oportunidad. Recibimos la visita de mis suegros, que venían de otra ciudad, por lo que decidimos salir a recorrer el centro, que es cómo llegamos a ese lugar turístico.

12:47 Mi nombre es Feliciano Domínguez. Esa noche, junto a mi esposa, nos dimos el susto más grande de nuestras vidas. Había mucha gente, eso lo recuerdo muy bien. Pues soy de esos padres que suelen ser muy precavidos al momento de visitar esos lugares con sus hijos. Raúl tenía 6 años en ese entonces, caminaba a mi lado, tomándome de la mano, en tanto mi esposa Platicaba con sus padres. Unos metros más adelante, mi niño iba en silencio, pero de un momento a otro lo escuché reír al bajar mi mirada.

13:31 Vi que un extraño niño caminaba a su lado tomándolo de la otra mano. Se miraban entre ellos y reían como si fueran jugando. Ante la sorpresa, me di la media vuelta para ver de dónde había salido el nuevo pequeño. Atrás de nosotros caminaba una mujer de rasgos pacíficos que pensé era quien lo acompañaba. Por lo que me quedé tranquilo y continué caminando sin cuidado. Por ratos escuchaba las risotadas de los infantes aludiendo lo bien que la estaban pasando con su plática. Cada vez que los miraba veía lo mismo el pequeño tomando la mano de Raúl, en tanto ponía su mirada en mí, misma que noté que comenzó a modificarse al paso de unos minutos. Pues cada vez que volteaba su sonrisa comenzaba a desaparecer. Luego un momento en el que escuchaba solo reír a Raúl. En esa ocasión el otro pequeño ya tenía la cara seria. Parecía molesto y era como si me mirara con IRA. Fue en cuestión de segundos cuando realicé esa acción. Dirigí mi mirada al frente para hablar a mi esposa. Y al regresar los ojos hacia ese pequeño, quedé paralizado. El Niño ya no era igual.

15:03 Tenía la cara deformada, no tenía apariencia humana. Trozos de carne ensangrentada componían una masa deshecha de que antes podía haber sido su rostro. Estaba como cuando alguien sufre un accidente y se destroza la cabeza. Pues podía haber su cráneo partido por partes. Mi reacción fue levantar a mi hijo en brazos de un solo jalón hasta abrazarlo sobre mi pecho. Mi mujer también lo vio porque gritó y como se trataba de una maldita ilusión, ese ser desapareció.

15:46 Esto pasó frente a un montón de personas. Pero solo mi esposa, mi hijo y yo vimos a ese niño, quien muchos aseguran que tal vez se trató de un espectro disfrazado rondando por aquel lugar. El bar subterráneo. El bar bechamel, de restaurante Jules. Es uno de los lugares subterráneos que solíamos frecuentar antes que comenzara la pandemia. Íbamos con mis compañeros de oficina a relajarnos un poco y por supuesto para platicar de los asuntos laborales del día.

16:33 Precisamente esto ocurrió La Última Vez que fuimos la razón los cuatro que estuvimos presentes. Fuimos testigos de lo que llamamos la primera y única experiencia paranormal de nuestras vidas. Mi nombre es Pablo Vega. Sólo les comparto mi experiencia con el fin de colaborar con mi grano de arena al momento de narrar la historia de terror. No pretendo que usar pánico hacia el mencionado lugar, ni mucho menos. Que por mi culpa dejen de visitarlo. Esto nos pasó a nosotros por una razón especial.

17:15 Nadie más aparte lo vivió. Mis compañeros tomaban sus tragos mientras yo hacía cálculos usando mi celular. El lugar estaba lleno, como normalmente sucedía. Sin quitar mis ojos del teléfono, escuché cuando uno de los jóvenes se levantó sin decir nada. Pensé que iría al baño, así que. Seguí en lo mío, en tanto los otros 2 se quedaron conmigo en la mesa. Al pasar el tiempo y ver que mi compañero no regresaba, uno de los muchachos fue a buscarlo. No lo encontró ni en el baño ni en ningún lugar dentro del subterráneo. 5 minutos después sonó mi celular, era mi jefe, preguntando justamente por el empleado que acababa de desaparecer.

18:06 Su mujer la había llamado preocupada porque no respondía el teléfono. En cierto modo, nos sentimos responsables por él, así que salimos del lugar para buscarlo fuera. Fuimos al estacionamiento y su carro no estaba. En ese mismo instante volvió a llamar mi jefe. Nos contó que nuestro compañero había tenido un accidente 1 hora antes. Perdió la vida camino al hospital. Esa noche nuestro compañero se adelantó al bar por el tema de la reservación. Ese rol siempre lo cumplía él. No prestamos atención si su carro estuvo estacionado o no.

18:49 Cuando llegamos al lugar, ciegos y ocupados en distraernos, ingresamos sin ni siquiera sospechar lo que pasaría. Según las pericias, él nunca llegó al bar. Ya que tuvo el accidente durante el trayecto, es decir, que esa noche fue imposible que haya estado con nosotros. Todavía nos cuesta creerlo, nosotros lo vimos sentado allí, platicó como normalmente lo hacía hasta que se puso de pie y ya no regresó más. Cuando pase la pandemia pensamos seguir frecuentando el lugar. Principalmente para conmemorar esos minutos que compartimos con su alma y con un poco de temor, imaginamos verlo esperándonos cuando lleguemos sentado en esa mesa como solía hacerlo. La loca del subterráneo.

20:02 Indudablemente, los subterráneos más concurridos por todos son los metros. Yo solía ser usuario permanente, pero una noche me pasó algo que originó un miedo terrible a esos lugares bajo Tierra. Mi nombre es Isabel Chávez, tengo 27 años y soy del estado de México. Cuando ingresé a la estación me encontré algo desolada, 2 señores con trajes negros caminaban apresurados hacia la salida. Una pareja de jóvenes enamorados apretaban sus manos mientras se juraban amor con sus miradas y relucientes sonrisas pasaron por mi lado sin ni siquiera darme una señal de que se habían percatado de mi presencia.

20:55 Ella guiaba los pasos de su amado, quien la seguía ciego de amor. La escena sentimental me provocó un poco de nostalgia, sentimiento que cambio bruscamente cuando metros adelante ya me sentí sola. Quedé rodeada de afiches publicitarios semi rotos que colgaban desprendidos a la interperie en esas sucias paredes. Mientras mis pasos resonaban haciendo eco en ese subterráneo, miré un bulto gris vendido sobre un asiento cerca de una columna. Cuando crucé por su lado, vi que era una anciana durmiendo, probablemente una mujer de la calle. Caminé hasta el siguiente banco y allí me senté a esperar. Miraba con insistencia la hora en mi celular. No tenía ningún compromiso.

21:56 Luego de eso no tenía ningún compromiso luego de eso, pero mi conducta se debió al repentino escalofrío que comencé a sentir al notar que esa mujer ahora estaba sentada y no dejaba de verme en ningún momento. Voltea a mirarla con el rabillo del ojo era. Con el rabillo del ojo era suficiente para ver su cara en dirección a la mía. Por momentos levantaba sus manos y hacía gestos como si estuviera danzando. Parecía que estaba loca, algo que me incomodó más todavía. Una vez que llegó al vagón, me levanté e ingrese. Me senté al lado de la ventanilla y cuando nos pusimos en movimiento.

22:49 Recién voltee a mirar a la anciana, esta me veía sonriendo, tétrica e irónica. Su mano me decía adiós y se mantuvo haciendo eso hasta que desapareció de mi vista. Al día siguiente fue que decidí dejar de usar el metro, pues vi en la televisión a esa misma anciana que se me apareció en la noche. La noticia hablaba de su fallecimiento recostada en ese banco, donde yo la vi solo que la encontraron sin vida. 2 noches antes una de mis amigas vino a verme, 2 meses después trajo consigo unas fotos que se tomaron justo a otra amiga en común en esa estación del metro, donde fue a despedirla. Estaba en el mismo lugar donde yo estuve sentada aquella noche. En la imagen también se ve el asiento contigo y en él aparece quien yo creo es el alma de esa macabra anciana.