Sept. 13, 2024

5 EXTRAÑAS EXPERIENCIAS DE MILITARES

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Inframundo Relatos De Terror
5 EXTRAÑAS EXPERIENCIAS DE MILITARES

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0:02 Los fallecidos, confesión por el ex militar macario F relatos de soldados durante mucho tiempo hasta que me jubilé, fui parte del ejército mexicano, lo digo con mucho orgullo porque siempre me encanto cumplir con mi deber para mi país. Pero eso no quita que en el ejército en mis años pasaron cosas muy extrañas, no sé por qué, pero parece que los espacios sin gente, esas zonas salvajes de las que hay muchas en el país, aunque no lo crean, están llenas de misterios que la mayoría de los lugareños prefiere evitar o con los que viven de forma constante. Porque no les queda de otra.

1:02 Lo que les voy a contar me pasó cuando estaba de servicio en una zona montañosa en la sierra de Oaxaca. Ahí acaba de pasar una desgracia. Un río se desbordó, dejando a varios pueblecillos incomunicados y montones de destrozos, además de muertos. Como parte de las fuerzas armadas de México, no nada más estamos capacitados para irnos a los madrazos, sino que gran parte de nuestra chamba es auxiliar en los desastres naturales, en esa ocasión nos tocó ir a desazolvar los caminos, recolectar los cuerpos y preparar todo lo que las otras unidades pudieran pasar para reparar las carreteras.

1:54 Al igual que comenzar con las labores de reubicación de la gente, además de llevarles alimento, agua, cobijas, todo lo necesario para que no murieran en el frío mortal de la sierra, que no perdona a nadie. Teníamos que trabajar a todas horas, a mí me tocaban los turnos de la noche y descansar unas horas en el día, eso es por suerte. Así que no tenía más que aguantar vara para que mis compañeros avanzaran lo más rápido que se pudiera. Las personas a nuestro alrededor nos comentaban que no trabajáramos de noche o los espíritus se nos aparecería, les dábamos las gracias, pero pues ni modo de dejarlos ahí muriendo de frío por una superstición. ¿Eso era parte de lo que me gustaba de trabajar de noche como sea, con la actividad física, como que no te entretenías en sentir lo helado de la oscuridad, al contrario, sudabas como loco y mi Suéter te querías poner? Mi cuadrilla se encontraba dándole a la pelea de escombros cuando uno de ellos gritó en la oscuridad. Enseguida fuimos con las linternas para checar que estaba pasando, nos dimos cuenta de que

3:26 había encontrado los restos de una familia, eran los integrantes completos, 3 niños mayores pero que no pasaban de los 7 años, una mujer con un bebé en brazos y que se notaba embarazada. Un hombre que estaba extendiendo los brazos para tomarlos a todos. De hecho, el cuerpo estaba tan duro que aunque tratamos de liberar a los otros, tuvimos que cortar las articulaciones para que los soltara. Era una escena lamentablemente triste. Como que el jefe de la familia pensó que la casa de madera y barro sería suficiente para parar el flujo del río embravecido.

4:19 Cuando se dio cuenta de que no trató de que su familia no fuera llevada por las aguas lodosas que se comían todo a su alrededor sin perdonar alma alguna, los rostros estaban cubiertos de barro espeso. Amoratados por el ahogamiento, uno de los soldados vomitó de la impresión. Yo fui el que se animó a mover los cuerpos. Nadie quería. Los demás siguieron desazolvando el resto del camino mientras me dejaron esa macabra tarea a mí solo. No era cosa demasiado pesada.

5:03 Lamentablemente, en esa parte de la Sierra la gente tiende a ser muy pequeña y delgada, porque no hay demasiado que comer, de forma que los cuerpos eran ligeros como para encargarme de eso a solas empecé por los pequeños, que eran los que me causaban más pesar. Los tomé en brazos. Aunque mi uniforme se llenara de lodo y los dejé en la zona donde estaban los otros cuerpos para que los pudieran identificar, en cuanto movía el primero noté un sollozo entre las matas.

5:45 Estaba oscuro, así que pensé que sería algún habitante lamentándose por todas las desgracias que pasaban. Tampoco eran raros esos sonidos en esa situación continué con mi tarea, pero enseguida noté que el llanto estaba gestándose al lado de los cuerpos con mi lámpara. Hice una barrida de reconocimiento para ver de dónde venía el sonido, pero no encontré nada. Continué con el siguiente cuerpecito y de nuevo los lamentos comenzaron a sonar. Era la voz de un hombre sin dudas. Lloraba desconsolado, murmurando cosas que no se entendían. Tejé al pequeño en el punto, mis compañeros trabajaban limpiando los cuerpos.

6:44 Me regresé y ahora sí, busqué a conciencia en la zona. Cuando la lámpara pasó por unas matas, pude notar los ojos brillantes de un ser que me vieron asustados. Entre esa oscuridad, un rostro transparente se notaba y desaparecía, le susurré para preguntarle su nombre, a lo que el ser se acercó. Preguntó de forma poco agraciada, como si su voz no sirviera si podían dejarlos juntos a todos. Se estaba refiriendo a los fallecidos. Lo interrogué con curiosidad.

7:29 Pregunté qué le estaba pasando. El ente, que se notaba que no estaba vivo decía que había tratado por todos los medios de protegerlos, pero no pudo. Que quiso que al menos el agua no los perdiera. Quería que los enterraran en el cementerio, en Camposanto no podía quedarse vagando por esa selva. Me suplicó que lo sepultaran en Tierra Santa. Me tomó del brazo y ahí sí sentí el hielo de la muerte, llegarme hasta las tripas. Le dije que sí. Lo que fuera con tal de que me soltara, me hizo prometerlo. Indicó que si lo hacía y le rezaba una oración a las ánimas, iba a traer toda la suerte que pudiera. A sentido más.

8:26 La verdad es que pensaba hacerlo desde el principio por decencia humana, cuando tocó el turno de mover al hombre del lugar. Me confirmó lo que ya tenía. Por cierto, el rostro de ese ser coincidía con el lente que había visto entre los matorrales. Hice, como dijo, el fantasma y creo que cumplió su promesa, porque soy de los militares que ha llegado a viejo sin una bala en la carne ni demasiadas heridas que lamentar. Espero mi relato les haya gustado.

9:08 Enfrentamientos basado en una experiencia real de Ricardo Flores, relatos de militares. Quiero contarles una cosa muy rara que me pasó mientras andaba de patrulla por unos cerros en Tamaulipas, ya saben, pues uno se la tiene que rifar por todas las brechas. Buscando a los de la delincuencia organizada. No es que nos guste, ni mucho menos. Después de todo, podríamos ser nosotros mismos los que andaríamos por ahí de no ser por una mano samaritana que nos lanzara para el lado del ejército. Era ya de noche.

9:59 Los convoys usualmente no transitan en la oscuridad. Pero nos agarró la velada a media montaña porque el canijo del conductor se perdió. Así que íbamos todos con los pelos de punta buscando la menor señal de que los otros nos estaban poniendo un cuatro. Porque así es la cosa. Cuando andas de servicio a veces lo que hace que te mate es la oportunidad de meterte una bala en la frente. Íbamos con las luces bajas para no llamar tanto la atención entre los cerros. El motor hacía bastante ruido, pero al menos no sería tan fácil encontrarnos.

10:49 La verdad. La noche estaba muy bonita. Es lo único bueno de esos cerros. ¿Ves todas las estrellas formadas en las alturas? Incluso como una especie de cinta que parte en el cielo en 2, la Luna, algunas nubes. Por ahí, el canto de los animales, de los sitios medio desérticos. Si no fuera por el peligro de muerte, les juro que disfrutaba esos escenarios. Teníamos la adrenalina a tope. Cada pequeña rama rota o cuando pasaba algún animal, nos ponía los pelos en la nuca de punta. Sabíamos que estábamos en un territorio enemigo. De hecho nos mandaron por eso mismo a buscar problemas. Después de unos kilómetros, a mitad del camino de regreso, escuchamos el sonido de otros motores en la distancia. Seguramente si nos iba a tocar un enfrentamiento, el conductor apagó el motor por completo.

12:05 Nos colocamos en formación para aprovechar el blindaje del auto de forma que nos protegiera de las balas enemigas, que seguramente serían de alto calibre. Respiramos profundo y colocamos los dedos en el gatillo. Como habíamos entrenado tantas veces, sentía el corazón latirme en la cabeza. Era una sensación incómoda, como que en cualquier momento el mundo se te vendría bajo y no me quedaría más opción que pelear por mi vida. Cerré los ojos por 1 minuto. Para luego darme cuenta de que al haberlos estaba frente a mí un convoy de vehículos.

12:55 Pero no cualquiera era una marcha de los muertos. Se notaba que los automóviles que circulaban en ese desfile Macabro estaban consumidos por algún fuego infernal. Sus llantas, tronadas, la estructura llena de balas. Arriba de las unidades se posaban sendos esqueletos con cuernos de chivo y demás armas, ya descontinuadas. Otros caminaban con las ropas hechas girones sobre el cuerpo. La carne consumida por entes desconocidos mucho tiempo atrás casi grito, pero uno de los mayores me tomó del brazo.

13:44 Lo apretó y eso me forzó a guardar silencio. Al parecer, no habían visto nuestro vehículo ni al de los compañeros de a dado. Creo que todos estábamos rezando por dentro porque jamás escuché a una cuadrilla de 10 hombres más callada. Ni nuestra respiración se hacía presente en ese ambiente. Los ojos de los seres eran cuencas vacías de luz o vista. Algunos tenían aún orejas, pero se notaban que eran órganos que ya no cumplían sus funciones.

14:28 Uno de los razos estaba que se lo cargaba a la fregada. Podía prácticamente escuchar cómo caía el sudor de su frente sobre la lámina del auto. Estaba a punto de hiperventilarse por el miedo que tenía el dedo le temblaba en el gatillo. Abrí mucho los ojos porque me di cuenta de que iba a pasar dentro de poco. Si ese canijo no se detenía, no se iba a delatar a todos. Llevaba la mano a medio extender cuando pasó la desgracia. El raso presionó el gatillo, alertando a la comitiva surreal de nuestro punto. Enseguida se armó el desmadre.

15:18 Los entes comenzaron a gritar y gruñir. Trataban de echar tiros en nuestra dirección, pero como nos dimos cuenta con la baja del hombre, nuestras armas no les harían nada. ¿Y las de ellos? Sí que resonaban contra el metal de los vehículos, el chofer de la unidad de avanzada donde iba yo nos gritó que nos agarráramos, inició el vehículo y con la experiencia de toda la vida le pisó al acelerador, el motor rugió partiendo la noche, el otro vehículo no siguió. Avanzamos como bólidos, pasando encima de los cuerpos que enseguida tratando de disparar en nuestra dirección. Su vehículo trató de seguirnos, pero no pudo mantener el paso de los autos nuevos.

16:18 Me estaba agarrando como garrapata a un tubo que tenía cerca mi cuerpo hecho bolita. Para evitar que pegaran los balazos que se escuchaban cómo caían sobre la parte trasera de hombre, pronto los rebotes de la camioneta nos hicieron notar que ya estábamos cerca de las brechas más transitadas, ya eran cada vez menores. El conductor no dejo de pisarle hasta que llegamos a la base en donde por fin pudimos contar las bajas y accidentes. En el casco se me atoró una bala, de otro modo me hubiese partido el cráneo.

17:02 En el cuerpo no tenía nada, pero otros de mis compañeros no fueron tan afortunados. Tuvimos una baja y 2 de los compañeros registraron heridas en los brazos y piernas. Nunca tuvimos explicación para lo que pasó, pero por la zona. Suponemos que fue un remanente de algún enfrentamiento anterior. Fantasmas que seguían vagando por el desierto buscando la menor manera de descansar. Gracias por escucharme la criatura, confesión por Ana María, el relatos de militares. Mi historia es de no creerse, así que no me gustaría que conocieran.

17:57 ¿Por qué podría significar el cese de mi posición como militar o que le hicieran daño a mis familiares? El nombre que estoy usando es ficticio. Me encontraba en una misión de exploración con otros compañeros. Debíamos buscar a un supuesto asentamiento de las fuerzas del crimen organizado, ubicado en el corazón de un sistema de cuevas de la Sierra Tarahumara, a decir del cuerpo de inteligencia, se trataba de un enclave que buscaba la manera de cavar un paso que resultaría en una súper carrera para la mercancía que traficaban.

18:45 No había manera de mandar drones a esa zona por el magnetismo del área, de forma que teníamos que ir en persona a buscar, yo manejaba las comunicaciones. De forma que me irían protegiendo de sobremanera porque sería la única persona capaz de pedir ayuda o mantenernos en contacto con los mandos que nos guiaran lo mejor que se pudiera. Caminamos tanto que ya no reconocíamos los mapas trazados por inteligencia cuando encontramos en nuestro objetivo.

19:27 Una entrada a una cueva enorme que se notaba estaba trabajada porque tenía algunos restos de equipos afuera, además de materiales de iluminación clavados por la entrada. Nos sorprendió ver el lugar vacío. Entramos con calma a la cueva, mediamos cada paso y seguimos sin ver un alma. Así que pensamos que quizá habían abandonado la misión. Pero pronto vimos marcas de sangre y de que algo había arrastrado cuerpos por la roca de la Cueva. Esto hasta el interior me comuniqué con los mandos. Nos ordenaron seguir y eso hicimos. Pronto nos encontramos en una galería enorme dentro de la cueva.

20:19 Ahí vimos a una pila de cuerpos que parecían haber sido masticados. Eran al menos unas 30 personas, todas sin ojos, lengua, cerebro o vísceras. Al parecer, el animal que los atacó solamente había dejado los músculos duros que no le gustaban. Pronto vimos de qué se trataba. Uno de los soldados. Escucho un siceo como de una serpiente gigante al frente, mandamos una luz. Y nos encontramos de frente con una criatura que parecía la cruz entre una serpiente y un ser humano. Al menos medía unos 2 m de altura. Sus ojos viperinos brillaban en la oscuridad, reflejando la luz de nuestras linternas.

21:12 Su lengua bífida nos buscaba con ansia, le ganó el miedo al efectivo e inició con la carga de disparos. A lo que seguimos los demás, pese a que nuestras balas deberían haber tocado el blanco, no le hicieron daño a la criatura que con facilidad tomó entren sus fauces al primero que le disparó el resto. Al ver como partía en 2 a nuestro compañero, emprendimos la retirada. Yo trataba de comunicarme con mis superiores de forma frenética. A mitad del camino lo logré.

21:55 Les dije unas cuantas palabras sobre el suceso que nos acechaba. Ellos dijeron que mandarían refuerzos y que no intentáramos disparar, que corrieramos por nuestras vidas. Tenía el comunicador en voz alta, de forma que todos seguimos la orden de inmediato antes de terminar nuestra huida. La bestia tomó a otro de los nuestros. No había otro sitio a donde correr, de forma que buscamos tomar nuestro terreno en las inmediaciones del lugar, pero la criatura paró justo antes de salir por completo. Al parecer, no quería que la luz lo tocara. Pasaron apenas unos minutos cuando recibí otra comunicación que decía que despejáramos la zona. Iba a aterrizar una aeronave.

22:54 La criatura aún nos amenazaba, pero un f 35 negro que ni siquiera sabía que pudiera comprar México, llegó con un trueno de barrera sónica. El piloto bajó con un equipo de drones y entró sin dirigirnos palabra a darle lucha a la criatura. No sabemos qué pasó exactamente. Porque el ser al verlo retrocediendo y lo único que alcanzamos a distinguir fue el sonido de disparos de armas potentes más que las nuestras y estallidos de luz que congelaban de momento la vista, el hombre misterioso salió de ahí con solamente 2 de los 5 drones con los que entró, nos dijo que no tocáramos nada. Un equipo de limpieza venía en camino y otra unidad por nosotros para regresarnos a casa, nos felicitó por un buen trabajo y se retiró en su nave.

24:00 Obedecimos la orden y efectivamente, en menos de 1 hora llegaron 2 unidades en helicópteros, una para recolección de los cadáveres, otra de transporte para los que quedamos del equipo. Una vez de regreso en la civilización, nos pidieron dar un informe completo, como notaron que no teníamos información de verdad relevante, nos dejaron ir. Solamente quisieron reubicarnos en diferentes unidades y nos comentaron que debíamos guardar el secreto de lo que había pasado, pero tampoco se preocuparon mucho si las cosas se sabían después de todo.

24:44 ¿Quién podría creer este tipo de sucesos tan extraños? Incluso yo, que los viví a veces me cuestiono si realmente existieron o solamente fueron una alucinación causada por algún estupefaciente que los criminales quizás guardaban en ese sistema de cuevas. Quién sabe, este ha sido mi relato. Muy buenas noches a todos. Voces en la selva, confesión por el elemento ve Mendoza, relatos de militares. Prefiero no decir mi nombre completo porque aún soy efectivo en servicio, pero lo que sí quiero es platicarles de las cosas que nos pasaron estando entre las brechas de la selva Chiapaneca.

25:43 Como agentes de la milicia tenemos que rifárnosla para mantener los caminos vigilados y eso que como se darán cuenta, a veces nos gana la delincuencia, nada más por el número de efectivos a disparar que hay gente entre ambos bandos. En esa ocasión era por ahí del mediodía. Un momento donde nadie piensa que vaya a pasar nada. Estaba haciendo un calor de la fregada, como suele pasar en esas zonas del país. Parecía que estábamos metidos en una vaporera mientras avanzaba el vehículo por la selva.

26:28 Notamos que además del coro normal de animales, había voces extrañas. Como de personas que en medio de la nada decían cosas que no se les alcanzaban a entender. Era un suceso raro, así que estábamos al pendiente de lo que pasaba esperando el FILO de nuestros asientos por alguna señal de que las cosas iban a pasar de mal en peor. Lo primero que se nos ocurrió fue que quizá eso era resultado de que los miembros de la delincuencia estaban hablando por la radio en forma poco discreta, pero de a poco distinguimos que las palabras que decían eran los nombres de los integrantes de esa cuadrilla junto los que íbamos montados en el convoy. Eran cosas que raramente se mencionan en el ejército. Por lo general nos conocemos por los apellidos, por los nombres completos.

27:38 Creo que ni los que nos inscribimos nos lo sabemos, de forma que ninguno de nosotros había mencionado a los demás por su apellido y onomásticos. Como esas malditas voces susurrantes en medio de la nada lo hacían, eran sonidos invitantes. En ocasiones sonaban como mujeres entonando palabras sugerentes simplemente con la entonación de las sílabas. En otros momentos eran amenazantes o incluso suplicantes agudas, como las de los niños. Cuando lo que sea que nos estaba llamando se dio cuenta de que no íbamos a caer en ninguna manera.

28:29 Cambiaron su estrategia. Ahora nos llamaban con las voces de nuestros familiares, que por medio de los nombres no suplicaban con lamentos, que fuéramos por ellos, que estaban capturados, que les estaban haciendo mucho daño. Confundidos en medio de esa selva sin piedad, uno de los más jóvenes casi se lanza del vehículo en movimiento para ir al encuentro de esas vocalizaciones dijo que era su hermana menor la que le llamaba de entre las plantas tupidas, pidiendo que la rescatara que alejara a los hombres malos.

29:15 El sargento a cargo lo tuvo que someter del cuello para calmarlo con cara de seriedad. Nos dijo que no saliéramos del vehículo y menos del camino. Los que seguían esos cantos de sirenas en las profundidades de la selva jamás regresaban. Si acaso encontraban días después los restos de los uniformes ensangrentados y uno que otro jirón de piel en ellos. Eso no nos calmó, pero al menos pudimos soportar mejor el fenómeno que duró hasta que salimos de las brechas y llegamos a la carretera. Fue un fenómeno bastante extraño. Espero les haya gustado el huracán. Confesión por Guadalupe, relatos de militares. Buenas noches a todos.

30:18 Mi nombre es Guadalupe. Soy una de las primeras mujeres en mi familia en comenzar a servir en las fuerzas armadas. Mi padre y hermano ya lo han hecho. Digamos que vengo de una familia militar. En mi caso particular, casi siempre me mandan operar en sitios donde. Ha habido desastres naturales. Una ocasión que hubo un huracán que tocó Tierra en Baja California mandaron a las fuerzas militares junto a los vehículos de soporte. Uno de ellos es en el que yo me desenvuelvo como operaria de cocina.

31:05 Aunque no lo crean, de entrada esta labor es de las más importantes en el desarrollo de una emergencia. Tenemos que asegurarnos de que haya disponibilidad de agua potable, raciones de alimentos seguras y en general raciones para los soldados que van a ayudar sin este tipo de soporte de líquidos y capacidad para generar raciones. Podríamos hacer muy poco. En emergencias extendidas me tocaba el turno de la noche, donde preparaba junto a otros compañeros las raciones para los operarios que se dedicaban a desazolvar los caminos, ayudar a los heridos y demás.

31:53 De igual modo, nos dedicamos a desalinizar y sanitizar agua para uso potable. Mientras los cocineros preparaban la comida, una pequeña cuadrilla en la que iba incluida, teníamos que extender las tuberías portátiles a una zona marítima para de ahí tomar el líquido. Estábamos en plena instalación cuando noté que en la playa había una persona tirada. Sin meditarlo mucho, le dije a mis compañeros que iba a revisar lo que parecía ser un cuerpo. Me acerqué con la linterna en el casco.

32:36 Llamé a gritos por si la persona estaba consciente, pero simplemente no respondía. Mis compañeros fueron por otros efectivos de apoyo. Al llegar al punto donde se encontraba la persona vi que solamente. Eran 3/4 partes de su cuerpo, pero no se trataba de un ser humano. Parecía tener escamas, cola de pez. El cabello era más parecido a una membrana que se enredaba en algas marinas. Las manos tenían apéndices palmeados que luego daban paso a unas uñas largas de apariencia ponzoñosa.

33:24 Contuve un grito de horror. No quise tocar a esa cosa. En pocos segundos llegaron otros efectivos que al ver de qué se trataba, se comunicaron por radio. No me podía mover mientras los soldados volteaban al ser que tenía un rostro horrendo comido por montones de cangrejos que se habían reunido para un festín. Los ojos ya eran cuencas vacías, además de que los músculos parecían flácidos al tacto, como si fuera uno de esos peces de las profundidades que al sacarlos a la superficie se disuelven por la falta de presión. Pasaron unos 30 minutos.

34:12 Ya me había retirado a la cocina. Cuando escuchamos el ruido de un helicóptero que bajaba era demasiado potente. Como para hacer del escuadrón normal de rescate, se trataba de una aeronave negra de la cual bajaron efectivos vestidos del mismo color, tuvieron una plática sucinta con los encargados de la operación y después se llevaron al cuerpo. No hubo más información al respecto, pero. Aún ahora me pregunto qué seres habitan las profundidades marítimas tan poco exploradas.

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