4 Relatos de Brujas Convertidas en PAJAROS - Madrugadores - Inframundo Relatos
Qué buena madrugada para escuchar lo prohibido. Afuera sólo hay silencio, pero aquí… aquí hay voces, historias y sombras que no se han ido. Gracias por conectarte una vez más a Inframundo Relatos de Terror.
0:00 Muy buenas noches, queridos amigos. Gracias por sintonizarnos una vez más a través de Spotify sin más. Por el momento te dejo con estos aterradores relatos, el crimen de la bruja pájaro. Relato 100% real. Los sucesos que les voy a compartir ocurrieron en el rancho de mis abuelos, cuando yo tenía unos 8 años de edad. Sé que es un relato difícil de creer, pero sólo me limitaré a contarles mi historia.
0:46 Al fin de cuentas, la gente solo cree en estas cosas recién cuando les suceden. Mi nombre es Abel Santos, testigo directo de este acontecimiento. El hermano de mi abuelo, llamado Rosendo, para muchos del pueblo era un sujeto hostil y despreciable por el hecho de haber estado preso, pero para nosotros era un verdadero héroe justiciero. Estuvo privado de su libertad más de una década hasta que recibió la libertad condicional. Desde entonces regresó al pueblo para alojarse en el rancho de mi abuelo, donde recién lo pude conocer en persona.
1:29 Su esposa lo abandonó cuando fue encarcelado. Su crimen fue grave, le quitó la vida a una anciana por obvias razones. Esos detalles yo los conocía recién a la edad adulta. Entre tanto, para mí él era uno más de la familia. Del cual me sentiré siempre orgulloso. Lo Macabro de esta historia sucedió cuando él llevaba ya unos días con nosotros, cuando esa noche alguien interrumpió el rancho provocando un verdadero infierno. Don Rosendo salió durante la tarde de ese día. Había recibido la oferta de trabajo por parte de un amigo de la familia, pero siendo ya las 10:00 de la noche. Aún no regresaba, preocupando así a mi abuelo recuerdo estar sentado sobre un tronco al costado de la puerta del rancho, cuando a lo lejos lo vi llegar.
2:28 Pero su Estado no era normal. Él venía corriendo desesperado, gritando maldiciones. Como loco me asusté. Al verlo así, corrí apresurado al interior de la casa. Para decirle a mi abuelo que rosendo ya venía en camino, pero que algo malo le pasaba. Mi abuelo reaccionó al instante y como si ya se esperara eso, tomó su arma para comenzar a cargarla. Un grito estremecedor retumbó en el patio, avisándonos que él ya estaba allí. Todos salieron para asistirlo mientras mi madre me ordenaba quedarme adentro, pero no. Mi condición de niño espantado, sumado al afecto que le tenía a don Rosendo, me hizo desobedecer. Salí segundos después de que mi abuelo saliera viendo con mis propios ojos la imagen que perdurará por siempre en mi memoria.
3:30 Don Rosendo estaba en medio del patio. Tenía toda su ropa cubierta con sangre, acompañado de ese ser que le revoloteaba sobre su cabeza. Esta era una enorme ave negra de Plumajes brillantes y monstruosa deformidad dotado de unas afiladas garras, las cuales clavaba sobre el cuerpo de rosendo mientras él gritaba de dolor, cubriéndose con sus brazos, tratando de protegerse con gritos. Mi abuelo le decía que se tumbara al piso para poder dispararle a la bestia, pero apenas él lo intentaba. Esa AVE se precipitaba más sobre el desbordando la IRA. Mi madre salió hasta fuera para tomarme, pero cuando quiso meterse a la casa sonó el primer disparo, dejándonos a todos paralizados.
4:26 Fue entonces cuando pude ver el rostro de esa enorme ave. Sus facciones coincidían perfectamente con la de una anciana. Tenía los ojos blancos. Boca deforme y mirada malévola. Mi madre gritó de terror mientras me abrazaba. Pero no solo por el impacto de ver a ese monstruo, sino porque yo mismo también fui testigo en cuanto don rosendo cayó arrodillado, ese ser aprovechó su descuido para apoyar sus garras sobre su rostro. Le arrancó los ojos y parte de su piel destrozándolo por completo. Mi abuelo disparó una vez más, logrando que esa ave emprendiera el vuelo, nuevamente alejándose hasta perderse en medio de la oscuridad de la noche.
5:20 Los gritos de rosendo se atenuaron. Terminó de caer al suelo mientras su rostro abierto emanaba abundante líquido rojo, haciendo movimientos bruscos pausados como alguien que agoniza su último aliento. Segundos después, su vida se apagó tal cual se apagó mi infancia, siendo ese el momento en el que comprendí que la vida misma no es más que un simple instante en donde todo lo vivido se presenta como algo único e irrepetible. Mi madre me metió a la casa mientras mi abuelo y demás familiares lloraban y maldecían. Después de eso se velo a don Rosendo y toda la gente del rancho se presentó a dar condolencias, pero todos cuchicheaban sobre una bruja.
6:16 Los días posteriores fueron de curanderos tratando de sanarme, pues desde ese día perdí el habla por unos años desarrollando una fobia hacia las aves, las cuales no puedo soportar ver con el paso de los años. Supe que el crimen que cometió don Rosendo fue un acto de justicia por mano propia. Una bruja había invadido en su casa mientras su esposa dormía junto a su bebé recién nacido, al cual le quitó la vida chupándole toda la sangre. Cuando rosendo descubrió la identidad de la bruja, no dudó en buscarla y arrebatarle la vida, siendo esa la razón de su encarcelamiento. Sin embargo, la heredera de esa mujer también resultó ser una bruja y fue quién atacó a Don Rosendo esa noche de la que fui testigo, cobrando así su venganza. Posteriormente nos dimos cuenta de quién se trató, pues en el monte se encontró una mujer herida por un disparo, el cual fue un escopetazo de mi abuelo.
7:30 Espero que mi historia les haya gustado. Les envío un gran saludo desde algún lugar en la República mexicana. La lechuza, historia basada en hechos reales. Soy Lorenzo paz. Nacido en el campo, entre montes y animales, de carácter recto, corriendo entre mis venas. Pero a diferencia de un campesino normal, no me gusta hablar de Brujas, duendes o nahuales. No los soporto.
8:14 No los tolero. La razón, un insuperable experiencia provocada por vivencias que tuve a los 11 años de edad junto a Norberto, mi tío. Él es el hermano menor de mi madre, 5 o 6 años más grande que yo. Él tenía unos 17 años cuando sucedió esto. Era de noche cuando me desperté con unos barullos. En cuanto me levanté, me encontré solo esa tarde todos los mayores se fueron a la ciudad por provisiones para regresar recién a la mañana del día siguiente. Por lo tanto, quedé solamente con mi tío Norberto, quien horas antes me pidió que me quedara en casa mientras él visitaba Asus amigos.
9:05 Salía hasta el patio, los vi a un costado del lugar que usábamos para quemar basura. Eran ellos los que gritaban, Reían, vociferaban eufóricos. Mi tío tenía algo entre sus manos. Entre tanto, los demás avivaban el fuego arrojando leña seca, saltando entre risas, Animando a mi tío a que se arrojara de una vez. Me acerqué sin que se percatase de mi presencia. Quería saber qué estaba haciendo, pero al descubrir lo experimente un vivo terror. Lo que mi tío tenía en sus manos eran 2 piernas. Las vi perfectamente, eran 2 piernas humanas, mismas que arrojó al fuego su accionar.
9:56 Logró complacer a todo el Grupo de Amigos, quienes festejaron con risas y gritos al ver arder en llamas esos miembros. Yo me quedé tieso, asombrado, no podía creer lo que estaba viendo, uno de los muchachos comenzó a regañarme al notar que yo estaba detrás de ellos. Al verme, mi tío se acercó molesto para tomarme del brazo y llevarme adentro de la casa, ordenándome que me quedara. Allí me quedé mirando detrás de la ventana. Luego de unos minutos comenzaron a irse uno a uno, hasta que finalmente mi tío también ingresó a la casa. ¿No digas nada de lo que viste, me entiendes? Me ordenó con un tono serio.
10:46 Pensando que ahí acabaría todo, ignorando que apenas era el inicio, un fuerte grito junto a un aleteo nos alertó, me acerqué a la ventana para mirar, quedando atónito al observar Posadas sobre la rama de un árbol a una enorme lechuza. Al verla, mi tío cerró la ventana con seguro pidiéndome a gritos que hiciéramos lo mismo con todas las entradas de la casa. Para ese entonces yo ya comenzaba a temblar de miedo. Le pedí entre sollozos que me dijera qué estaba pasando, pero su muda actitud me desesperó aún más. El animal gritó otra vez, solo que ahora lo escuchamos caer pesadamente sobre el techo de la casa. Los siguientes minutos fueron de pavor, gritos desesperados y mucha angustia.
11:42 Norberto tomó el arma de mi abuelo para después correr a mi lado pidiéndome que no me apartara de los golpes sobre las láminas. Se hacían cada vez más pesados hasta que estos comenzaron a hundirse. De pronto lo inminente sucedió. Aquel pájaro enorme dio un último golpe, obligando a las láminas ceder ante su peso tirando abajo gran parte del techado. El estruendo del derrumbe fue tan potente que sentí mis oídos estallar. Algunas láminas cayeron sobre nosotros, dejándonos vulnerables sobre el piso, cubiertos de polvo y hojas secas. Escuché a mi tío gritar mi nombre mientras quitaba las láminas que nos cubrían.
12:31 Me tomó de los brazos ayudándome a poner de pie para así presenciar una de las escenas más impactantes de mi existencia. A unos pocos pasos de nosotros estaba una enorme lechuza, o mejor dicho, un demonio, dejándonos a los 2 petrificados de miedo desde el instante que vimos su espectral fisionomía. Era un animal de plumaje grisáceo. Poseía unas largas garras negras en sus patas, las mismas que vimos en las terminaciones de sus alas. Sé que sonará increíble, pero esa lechuza tenía la cabeza de una mujer.
13:13 El rostro era el de una anciana deforme y nauseabundo, cubierta de arrugas con protuberantes verrugas. Indudablemente fue su mirada la más infartante de ojos profundos, más negros que la misma noche, los cuales trituraban mi cordura en cada parpadear. Primero sonrió. ¿Después mostruida, como tratando de ese modo demostrar que ella tenía el control de la situación, volvió a dar ese espeluznante aleteo para luego pronunciar esas palabras que petrificaron a mí, tío, maldito bastardo, dónde están mis piernas?
13:56 Norberto reaccionó apuntando al demonio. Escuché 2 detonaciones simultáneas al momento que ese animal se nos dejaba ir, sentí los aleteos chocando sobre todo mi cuerpo, en tanto yo me cubría con los brazos gritando el nombre de mi tío una y otra vez, pero a él solo se le escuchaba gritar, lo escuchaba mal decir, lo escuchaba suplicar perdón. El aleteo duró sólo un par de minutos, hasta que la lechuza cruzó el hueco del techo para desaparecer. A nosotros solo nos quedó el terror, sollozos, sangre, lamentos y arrepentimiento. Mi tío tenía cortes profundos en sus brazos, como así también en gran parte de su cuerpo, revolcándose sobre el suelo de dolor y sufrimiento.
14:51 Nos levantamos desesperados para encerrarnos en una habitación donde trataba de cubrir sus heridas para frenar el sangrado, permaneciendo en ese lugar hasta que minutos después algunas personas llegaron. Allí. Supimos que antes que nos atacara a nosotros aquella lechuza o lo que haya sido, atacó Asus amigos en el camino cuando se fueron de la casa. Pero a diferencia de nosotros, ellos lograron escapar del ataque, logrando dar aviso Asus padres. Fueron hecho los que llegaron corriendo para auxiliarnos. Mis abuelos regañaron a mi tío como nunca antes. Luego contaron la razón de todo.
15:34 Él y sus amigos encontraron las piernas cerca del lugar, las mismas que llevaron a casa para después incendiar. Estas le pertenecían a la lechuza que nos atacó. Quien en realidad se trataba de una bruja. Cuentan que varios días después un olor putrefacto llamó la atención de un campesino, quien al aproximarse quedó horrorizado al ver el cuerpo en descomposición de una anciana, a quien le faltaban las malditas piernas, el guajolote. Experiencia 100% real. Hace unos pocos años tuve la desgracia de estar en el lugar y momento menos indicado se podría decir que fue cosa del destino, aunque yo lo veo de una manera más providencial, pues desde esa noche comencé a creer en la existencia de esos seres, no obstante las secuelas que me dejó dicha experiencia. ¿Me consume día a día?
16:50 Pues no puedo superar el miedo que me provoca al saber que me puede volver a suceder en cualquier momento. Y por más preparado que me sienta, ni yo ni nadie, jamás estará listo para enfrentar una cosa así. Paulo es mi nombre. Con 47 años de edad. Comparto mi relato con el único fin de demostrarles que algunas viejas historias de terror. Pueden convertirse en realidad, peor aún, en tu propia pesadilla. Mi oficio de albañil era mi gran pasatiempo, pero debido a la escasez de trabajo que había en esos tiempos, me veía obligado a trabajar hasta tarde, algo que a veces me resultaba un poco tedioso. En esa ocasión fue así.
17:40 Eran las 12:00 de la noche, cuando recién regresaba a casa. Fatigado, sin ganas de hacer otra cosa más que dormir. Pero como normalmente suele suceder, el hambre pudo más, razón por la que decidí comprar algo para cenar. Durante el camino a casa pasé por un mercado donde solían atender hasta muy tarde. Yo era el único que circulaba por los ya oscuros puestos de comida, pero solo alcancé a encontrar un último puesto abierto. Al final de un largo, casi saliendo al predio, me pareció extraño. Con anterioridad había visitado ese lugar y muchos atendían hasta incluso más tarde le pregunté a quién atendía. Por qué motivo los otros puestos estaban cerrados, dándome este una respuesta aún más confusa, hoy no es cualquier día. Hoy es un día especial.
18:42 Me respondió formando una gran sonrisa en su rostro añejo. Aquel anciano había logrado llamar mi atención. Aún así, no intenté averiguar más y tomando mi pedido, me alejé del puesto para regresar a casa. Estaba abandonando el mercado cuando escuché ese graznido desde el interior de un depósito en construcción fuera del predio. Lo iba a ignorar si no fuera porque. La voz de una mujer sonó también me detuve, no por mera curiosidad, sino porque su pedido de auxilio me hizo saltar de miedo.
19:23 Seguido a eso comenzó todo, los graznidos, los alaridos, los gritos. Todo se volvió turbio. En un instante me acerqué hasta la puerta para tratar de ubicar a la mujer en medio de ese oscuro depósito. Preguntándole si se encontraba bien o necesitaba ayuda, algo que provocó un silencio rotundo. Quedé perplejo. Me percaté de una silueta y, pensando que se trataba de ella, le volví a ofrecer ayuda. Pero cuando mis ojos lograron distinguir mejor, retrocedí, espantado desde el interior, salió dando un brinco, un anciana, pero sólo su cabeza era de una mujer. El resto de su cuerpo era el de un horrendo guajolote. Caí de espaldas, preso del pavor. Unos largos cabellos blancos colgaban hasta el suelo desde su espeluznante cabeza, la cual estaba apoyada sobre un prolongado cuello cavernoso.
20:30 Su rostro arrugado mostró una maldad que ahondó cada centímetro de mi ser. Causando un espanto jamás experimentado, me levanté para comenzar a correr, desesperado, en tanto ella me perseguía entre carcajadas y maldiciones, dando brincos asomando su cabeza. Por un lado, al avanzar unos metros más, cayó frente a mí con su horripilante figura. Entonó nuevamente ese graznido para comenzar a burlarse. A la vez que yo sentía descomponerme, al parecer su pestilente olor llegó hasta unos perros callejeros que había cerca, los cuales corrieron a toda velocidad con sus ladridos para llegar al lugar, movidos quizás por su instinto animal, rodear un al guajolote intentando atacarlo, dando así lugar a un sangriento enfrentamiento.
21:32 Llámenme cobarde. ¿Pero qué hubieran hecho ustedes? En mi lugar apenas comenzó el ataque. Continué con mi huida en tanto escuchaba por detrás maldecir a aquel demonio. Los gruñidos de aquellos perros se iban silenciando de a poco. Me decían que ellos también perdían la batalla. Llegué hasta una calle iluminada para recién poder retomar el aliento. Me di la media vuelta, pero. Solo logré ver a los perros tendidos sobre el suelo. El guajolote ya no estaba. Sin embargo, como una prueba de su maldad pura que me quiso dar, percibí a ese ser pasar volando sobre mí, dejando caer a mi lado la cabeza arrancada de uno de los animales. Hoy en día reconozco que fui salvado por aquellos perros callejeros, aunque.
22:32 Hayan perdido la vida al hacerlo, pues al día siguiente supe que los encontraron a todos sin vida. Desde esa noche tuve conocimiento de la existencia de una bruja en el mercado, la cual en una noche particular elegida por ella misma, sale convertida en guajolote, provocando pánico a quien se atreva a caminar por la oscura calle de ese lugar.
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