4 RELATOS ATERRADORES DEL METRO DE CDMX - VOL. 3 | INFRAMUNDO RELATOS
👉🏻SIGUEME EN MI PODCAST OSCURO INFRAMUNDO: 🟢 SPOTIFY: https://spotify.openinapp.co/pjxa3📍🚇 Bajo la Ciudad, algo se mueve entre los túneles...Cada día, millones de personas viajan en el metro sin imaginar lo que ocurre cuando las luces parpadean y los vagones se detienen entre estaciones. Susurros, sombras, y presencias que parecen observar desde el otro lado del andén. Estas son historias reales y aterradoras que han ocurrido en las profundidades del metro de la Ciudad de México, donde el tiempo se detiene y lo desconocido toma forma.Prepárate para adentrarte en los Relatos del Metro CDMX, narraciones que te harán pensar dos veces antes de tomar el último tren de la noche.
Descripción
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0:02 ¿Hoy, en pleno siglo 21, qué pensaría usted, querido impre escucha, si le digo que en el metro de la Ciudad de México espantan, o sea, parecen personas no vivas? Quizás piense que estoy loco, pero no es así. Entre los túneles y vacones viajan miles de personas cada día, pero también viajan cosas que no deberían estar allí. Las estaciones esconden cosas entre sus pasillos y andenes. Hoy te contaré sólo algunos de los relatos más escalofriantes ocurridos en lo más profundo del sistema del transporte más temido de Latinoamérica. Apaga la luz, ponte audífonos y no te pierdas de vista lo que hay junto a TI.
0:52 Esto es Inframundo. El sin rastro alguno, basado en una anécdota verídica compartida por el señor Mario Ricardo. Relatos del metro. No hay nada más extraño e increíble que desaparecer sin dejar rastro en medio de una multitud de personas. Eso exactamente me tocó ver en el metro de la Ciudad de México. Desgraciadamente se trataba de mi mejor amigo. Muy buenas noches, comunidad.
1:45 Esta es mi anécdota. Serían como las 6:00 de la mañana de un lunes. Acompañado de mi amigo Ernesto, con las mochilas en nuestras espaldas, llegamos a una estación del metro en la línea 3 con rumbo a ciudad universitaria. Como íbamos a muy buen tiempo, muy quitados de la pena, platicábamos de lo que habíamos hecho el fin de semana. Reíamos de todo y sin preocupaciones. Todo apuntaba que sería un día normal. De pronto sucedió algo extraño. Ernesto, así de la nada, comenzó a comportarse muy inquieto. Hasta me pareció que se encontraba asustado, tratando de cubrirse con mi cuerpo. Me acuerdo que respiraba agitado, me aseguro que alguien lo veía con insistencia, un tanto desconcertado. Voltee para todas partes, porque a esas horas el vagón iba bastante lleno.
2:47 La verdad, yo no noté nada raro. Además, no entendía por qué una cosa tan común lo tenía así. Con tanta gente en el metro era normal que lo miraran. Al preguntarle quién de las personas era el que lo estaba viendo así me dijo algo que hasta el día de hoy, cuando lo recuerdo, me produce un escalofrío. Me miró a los ojos. Luego me murmuró al oído lo que está aquí. No es humano. Le pregunté por qué me decía eso. Mi amigo veía aterrado hacia un rincón, fue lo único que me pudo decir, y eso, con voz temblorosa, fue quien me mira, es un demonio.
3:38 Voltee despacio de nuevo a ver a las personas imaginándome algo espantoso por lo que me habías dicho, pero todas tenían un aspecto normal. Mi amigo Ernesto no acostumbraba a hacerme bromas ni a actuar de esa manera. Le pregunté de nuevo qué le pasaba. Ernesto me tomó del brazo, me dijo Suplicante, Ayúdame, porque me va a llevar. Me apretó con fuerza. Luego me soltó, por más que traté de ver aquello que asustaba tanto a mi amigo. No había absolutamente nada. Llegué a pensar que quizás una persona tenía puesta una máscara de esas que se ven bastante reales, y Ernesto se había asustado con ella, pero no era así.
4:30 Luego voltee a verlo para tratar de calmarlo, pero para mi sorpresa ya no estaba a mi lado. Lo busqué con la mirada por todas partes e incluso en el suelo no estaba. Lo comencé a llamar por su nombre, pero no obtuvo respuesta. Solo escuchaba el bullicio de la gente. Un poco más allá, hacia uno de mis costados, estaba su mochila tirada. No entendí que había pasado, solo había volteado unos cuantos segundos. Ya nervioso, le pregunte a las personas por él, pero ninguno sabía qué contestarme empujando a cuantos pude. Busqué por el vagón, no estaba por ninguna parte ni nadie lo había visto.
5:17 Era obvio que no se podía bajar porque el metro estaba en movimiento. No sé si esto era normal, pero yo seguía sintiendo su presencia. Por eso estaba seguro que aún se encontraba dentro de ese vagón, aunque no sabía dónde. Entonces, por segunda ocasión lo volví a buscar, esta vez incluso hasta debajo de los asientos. Al no encontrarlo, me llené de temor al pensar que eso que me decía fuera cierto y el demonio, por alguna razón, se lo hubiera llevado dentro de mí. Comencé a rezar y a pedirle a Dios que, por favor, no le sucediera nada malo.
6:02 Llegamos a nuestro destino en la estación copilco se abrieron las puertas y comenzó a salir la gente con la prisa habitual hasta quedar unas cuantas personas en el vagón. Al no mirar a mi amigo, salí y comencé a buscarlo en el andén. Al encontrarme solo con rostros desconocidos e indiferentes, busqué la ayuda de un policía auxiliar. Por mucho rato la buscamos, pero no tuvimos suerte. Me fui para la universidad porque el policía me vendió la idea que tal vez mi amigo me había jugado una broma y seguramente ahí lo encontraría sano y salvo.
6:45 Aún sabiendo que eso era difícil, me fui y eso no sucedió. No estaba por ningún lado, nadie lo había visto. Entonces no me di por vencido acompañado de otros compañeros. Regresamos a la estación para buscarlo. No podía dejarlo y ya era mi amigo, pero por desgracia no encontramos nada, ni siquiera un rastro de él. Fue una cosa terrible darle la noticia a su familia, quienes en lugar de cuestionarme lo sucedido, me acompañaron a buscarlo. Lo buscamos un día, una semana, un mes.
7:27 Así se pasó un año y Ernesto nunca apareció. Perder a mi amigo de esa manera fue algo que me marcó todavía hasta el día de hoy, cada vez que me subo al metro sin importar la estación. Lo busco entre la gente porque siento su presencia como si su espíritu invisible vacara en los vagones del metro incansablemente. Durante años mucha gente ha desaparecido así frente a cientos de ojos sin dejar un rastro. Y nadie hasta hoy tiene una respuesta. Quizás es cierto lo que me dijo mi amigo Ernesto y lo que se lleva a las personas en el metro de la Ciudad de México.
8:13 Es un demonio. Estación fantasma basado en la anécdota de Fabricio Espinoza. Relatos del metro. Muy buenas noches, Inframundo y a toda la Comunidad. Mi nombre es Fabricio Espinoza. La historia que voy a compartir me sucedió hace algunos años en una estación del metro de la Ciudad de México. Esa noche caminaba de prisa porque estaba por salir el último tren de taxqueña en coyoacán, a cuatro caminos. Si lo perdía tenía que regresar en taxi a mi casa y eso era muy caro.
9:01 Esto claro, comparado con los 5 pesos que pagaba en el metro, para mi buena suerte lo alcancé, quizás por la hora que era el vagón estaba a mínima capacidad, eso siempre es mejor. Había tenido un día muy extenuante por lo mismo no supe cuando me quedé dormido. Lo que sí recuerdo es haber abierto los ojos en la estación Revolución. Como todavía me faltaban varias estaciones por pasar, los volví a cerrar para descansar otro rato vagamente. Recuerdo escuchar voces muy a lo lejos y arrollarme con el movimiento cuando sentí que el vagón se detuvo y se abrieron las puertas. Entonces desperté.
9:52 Me quedé mirando porque la estación se encontraba prácticamente a oscuras. Solamente con 2 focos que poco alumbraban. Además, había un silencio total. Las luces del interior del metro segundos después también se apagaron. No sabía cuánto tiempo había transcurrido. El caso era que me encontraba solo. La primera reacción que tuve fue la de salir de ahí. Tal vez ya se había ido todo el personal y como me encontraba en los últimos vagones, seguramente nadie se había dado cuenta que yo seguía adentro, pero algo sucedía poco a poco. Desconocí el lugar.
10:42 Esa no era la estación, cuatro caminos donde había bajado tantas veces. Era un lugar totalmente desolado. Pensé que tal vez ya habían guardado ese tren. O quizás estaba estacionado ahí, en ese lugar desconocido para hacerle la limpieza y mantenimiento de rutina, me acerqué a la puerta pensando en encontrar la salida. Todo olía a húmedo. En eso, una sombra o tal vez una figura por demás oscura, pasó corriendo de lado a lado, aunque tenía forma humanoide.
11:23 Lo raro es que se desplazaba en cuatro patas como un perro e incluso podía escuchar que bramaba por inercia. Me detuve, retrocedí y comencé a buscar con la vista por todo el andén. Solitario, oscuro. Me fui al final del vagón y estuve observando por las ventanas. Si acaso pasaron unos 2 minutos cuando aquella extraña figura volvió a pasar. En esta ocasión, un poco más pegado a los vagones del metro. Fue tanto así que se escucharon sus pesados pasos al pasar frente a mí lo que vi me dejó helado, aunque estaba oscuro.
12:09 Pude distinguir a ese ser. Lo llamo así porque parecía un horrible perro, pero con rasgos humanos. Esto no lo puedo asegurar, pero. Me parecía que sus ojos tenían un color rojo que brillaban en medio de la oscuridad. Corría apoyando sus cuatro extremidades mientras volteaba para todos lados buscando algo. Segundos después pasó nuevamente frente a mí, pero esta vez se detuvo metros más adelante. Luego se puso a oler el ambiente como si me hubiera detectado.
12:49 Como suele suceder en ese momento, todos mis instintos se pusieron en alerta. Sentí que una corriente eléctrica recorría todo mi cuerpo. Entonces me escondí de prisa entre los asientos. Me acuerdo que hasta contuve el aliento. Cuando comencé a escuchar que alguien entró al vagón y comenzó a avanzar despacio, no tuve el valor de asomarme para ver quién era. No sabía qué podría ser aquello, pero emitía un terrible olor casi irrespirable. Además, gruñía como un feroz animal. Ahí pasé minutos verdaderamente angustiantes para mi buena fortuna. Aquellos pasos nunca llegaron hasta donde yo me encontraba agazapado cuando me di cuenta que todo estaba en silencio y ese olor había desaparecido.
13:45 Se cerraron las puertas y el metro se movió. Después de unos minutos llegamos a donde había luz. De hecho, de nuevo se encendieron las luces internas, se detuvo el metro y se abrieron las puertas. Aún nervioso, me levanté, ahí sí conocí, era la estación, cuatro caminos. Al bajarme me di cuenta de algo por demás extraño. Muchas personas estaban bajando de los primeros vagones e incluso algunas lo hicieron del vagón donde me encontraba. Yo me quedé pasmado, viéndolas preguntándome de dónde habían salido.
14:31 Caminé rodeado de personas que actuaban como si nada hubiese sucedido. Salí muy confundido de la estación. Todo eso había sido tan increíble que preferí guardarlo como un secreto. Hasta la fecha nunca he sabido qué sucedió esa noche. De lo que sí estoy seguro es que no fue un sueño ni me imaginé esa horrenda criatura. Hasta el día de hoy. Sigo usando esa línea del metro y me bajo ahí en cuatro caminos, pero nunca más he vuelto a entrar en ese desconocido lugar.
15:18 Apariciones en el metro, basado en una experiencia real escrito y adoptado por gato negro. Soy guardia de seguridad, la historia que estoy por compartirles la cuento con todo respeto. Además, evitaré las palabras fuertes para narrar lo que sucedía muy a Menudo cuando trabajé. En las instalaciones del metro, aquí en la Ciudad de México, aclaro de nuevo, mi intención es solo contar mi historia, no es cuestionar el proceder de nadie, no soy quien para juzgar a las personas.
16:02 El primer turno que me presenté a laborar, quienes iban a ser mis compañeros me preguntaron entre sonrisas sospechosas que si creía inaparecidos y todas esas cosas. Relacionadas con lo paranormal, yo sin titubear, haciéndome El Fuerte, les contesté al momento que no. Entonces uno de ellos, el más grande de edad, un señor como de 50 años, apuntando hacia los riales por donde corría el metro, me aseguro que a partir de esa noche iba a creer en fantasmas, a lo que solamente le sonreí incrédulo.
16:43 Así comencé recorriendo de arriba a abajo los sucios pasillos solitarios de aquella estación de la línea 2. Era obvio que no estábamos totalmente solos. Las personas de limpieza hacían su trabajo por lo mismo. No me asusté al escuchar risas y Murmullos que habían por todas partes. Llegué a escuchar pasos y que alguien corría. Como esa noche no sucedió nada de lo que me habían dicho mis compañeros con respecto a las apariciones, pensé que el tratar de asustarme era parte de la bienvenida. Por lo mismo, no iba a dejar que eso sucediera y así evitaría algunas burlas.
17:31 Mi labor empezaba al cerrarse la estación. Por suerte, nunca trabajé solo. A veces éramos 2 y en contadas ocasiones 3 guardias. El trabajo era sencillo, vigilar y estar al pendiente de algunos trabajadores nocturnos dedicados sobre todo a la limpieza. Lo más difícil para mí era aguantar el desvelo y el frío porque no estaba acostumbrado a ese tipo de trabajo. Todas las noches, sin excepción, sacábamos a los borrachos y personas en situaciones de calle que buscaban un refugio para pasar la noche, sobre todo cuando arreciaba más el frío. Algunos se escondían desde muy temprano en el baño, otros se metían a los oscuros túneles por donde corría el metro y se acurrucaban a un costado de los rieles. Hubo ocasiones que me daba tristeza hacerlo porque se trataba de menores de edad, pero ni modo. Era parte de mi trabajo.
18:40 Cuando daban las 2:00 de la mañana nos tocaba nuestro primer descanso de 15 minutos. Entonces ahí nos enterábamos de los incidentes que habían pasado durante el día. Generalmente eran riñas entre los usuarios, robos que nunca faltaban. Y lo más extraño es siniestro, personas que a la vista de todos se quitaban la vida entre pláticas con los compañeros. Supe que las apariciones eran de personas que se habían arrojado a las ruedas del tren, obviamente con desastrosas y lamentables consecuencias, en su gran mayoría hombres alrededor de 30 años.
19:25 Al personal que trabajaban en horarios de servicio del metro que les tocaba ver esas escenas, contaban que eran traumatizantes por la impresión. Muchos renunciaban. Después de ver que alguien se quitaba la vida escuchando esas historias, se fueron pasando las semanas. En una ocasión serían como las 4:00 de la mañana. Recorría el vacío, anden algo aburrido y cansado, mirando para todas partes. Como era una estación subterránea, vi que una persona, un hombre encorvado para ser más exactos, venía saliendo caminando sobre las vías.
20:12 Recuerdo que traía un bastón, un sombrero de paja y una lámpara antigua, de esas que usan gas para encender. A esas horas ya no había nadie de mantenimiento. Entonces le pregunté quién era y que estaba haciendo, porque era evidente que no era un trabajador. El señor ni siquiera volteó a verme. Se dio la media vuelta y comenzó a caminar y a perderse de nuevo en la oscuridad. Revisé mi reloj. Faltarían unos minutos para que llegara el primer tren entonces. Pensando en que pudiera ser arrollado, me bajé a los rieles y comencé a caminar deprisa detrás de él, explicándole la situación y lo que podría sucederle.
21:02 Caminé deprisa porque, por más que me esforzaba, no lograba alcanzarlo. Entonces me vi obligado a encender mi linterna porque cada vez nos tragaba mal la oscuridad. Cuando estaba a punto de alcanzarlo, se apagó la lámpara y ya no lo vi así de 1 segundo al otro había desaparecido. Lo comencé a buscar con la luz de mi linterna, pero no se encontraba por ninguna parte. Sabiendo que ya había avanzado demasiados metros, me detuve. Busqué a ese hombre por última vez. Luego me di la vuelta y comencé a regresar a cada paso que daba.
21:45 Sentía que alguien venía detrás de mí. Fueron tantos los nervios y los escalofríos que corrí los últimos metros para llegar a donde había luz y así sentirme seguro al mirarme. Los compañeros comprendieron de inmediato que había visto algo paranormal porque incluso me dijeron que me encontraba muy pálido como pude. Les conté lo que había visto. Me dijeron que ese señor. Era una aparición recurrente y ya muchos lo habían visto según su historia. Ese hombre, por alguna razón, se había quitado la vida arrojándose a las ruedas del metro. Esto 2 años atrás, pero todas las noches deambulaba entre la oscuridad.
22:35 Según se creía. Era el espíritu buscando su cuerpo. Esa no fue La Última Vez que lo vi ni la única aparición. Fueron tantas que una noche decidí que dejaría ese trabajo por un tiempo. Dejé de usar el metro, pero viviendo en Ciudad de México es muy necesario, pero eso sí, nunca viajo solo y menos de noche. Realidad alterna en el metro de la Ciudad de México. Muy buenas noches comunidad.
23:21 Mi nombre es Lucía caceres. Esta historia que les comparto en sí no es de terror, pero para mí fue tan impactante y aterradora que logró cambiar mi vida para siempre. Es por eso que la envío a este canal, además de que hay muchas formas de terror. No solamente lo paranormal. Me sucedió hace ya más de 20 años, cuando era un adolescente descarriada y rebelde. En ese tiempo me la pasaba en la calle juntándome con las malas compañías que no me dejaban nada bueno. Había abandonado la escuela y empezaba a delinquir por lo mismo, buscando un lugar concurrido. Llegamos hasta la estación del metro más cerca que nos encontrábamos, porque en las horas pico había un mar de gente.
24:16 Eso se convertía en una gran oportunidad para obtener cosas de valor sin ningún esfuerzo. Nuestras habilidades pronto dieron resultado. Entre todas las cosas que obtuvimos, mi amiga llamada Sandra y yo había unas pastillas de diferentes colores. A pesar de que ella me dijo que las tirara, por curiosidad, más que por otra cosa, decidí consumirlas sin que ella me viera. Segundos después de ingresar cuatro de aquellas pastillas, me sentí extraña. No le dije nada a Sandra, pero escuchaba un fuerte zumbido. Además de eso, comencé a ver todo borroso. Extrañamente, las personas empezaron a moverse en cámara lenta y tanto sus voces como sus Risas tenían un eco bastante raro e inquietante tratando de sobreponerme a eso. Pero me era imposible.
25:15 Muy a lo lejos escuchaba que me gritaban por mi nombre. Poco a poco sentí que me quedé tu llida escuchaba todo aquello que me aturdía estando así, sin voluntad propia. La misma gente me fue empujando al interior de un vagón del metro sin que yo pudiera poner resistencia alguna. Cuando la puerta se cerró fue como despertar. En medio de una terrible pesadilla. Las personas voltearon a verme y no me quitaban su mirada de encima. De pronto y ante mis ojos, empezaron a transformarse en horribles criaturas.
25:56 Algunas de ellas me miraban con hambre, otras con odio. Lentamente la escena se volvió aterradora. Les crecieron las orejas, los ojos y los dientes. Escuché que comenzaron a gritar, otras a ladrar como si fueran perros e incluso algunas aullaban. La mayoría de las personas me enseñaban los dientes mientras jadeaban. Haciendo un esfuerzo comencé a retroceder porque todavía me sentía como si fuera de piedra. Además, había tanta gente dentro del vagón que mover un solo pie resultaba muy difícil. Me acuerdo que lo único que podía mover con facilidad eran los ojos.
26:43 Para donde mirara había bestias horribles. Di unos pasos más hasta pegar en la puerta. Puse mis manos atrás e intenté abrirlas. No me importaba que corriera el metro, me tenía que bajar de ahí, pero hacerlo me resultaba imposible. No dejaba de mirar a esos monstruos y temblaba de miedo. Sabía que de un momento a otro me iban a atacar soportando aquel sonido ensordecedor. Así se pasaron los minutos. Sentí un alivio cuando por fin se detuvo el metro, se abrieron las puertas a mi espalda. Entonces no esperé más de un solo movimiento. Me di la vuelta pensando en escapar. Me quedé intrincada de nuevo al toparme de frente, con cientos de criaturas extrañas deformes, todas con enormes ojos. Quise retroceder, pero los que tenía detrás de mí me empujaron hacia fuera.
27:48 Entonces, de pronto me miré en medio de toda clase de criaturas, haciendo sonidos insoportables. Al primer roce que tuve me puse a gritar y a tirar golpes. Sentí que me jalaron la ropa, los cabellos e incluso recibí algunos empujones. Si hubieran sido de gente normal no pasaría nada, pero siendo de animales como esos me pareció aterrador. Corrí por donde pude, esquivando todas las manos que intentaban detenerme. De pronto no supe nada de mí, se me nubló la vista y caí al suelo vagamente. Recuerdo que me rodearon con mis últimas fuerzas. Intenté defenderme, pero seguramente perdí el conocimiento porque ya no supe de mí. Sentí como caí en un pozo profundo e interminable. No sé cuánto tiempo pasó.
28:46 Pero antes de recobrar la conciencia, sentía que me rasguñaban. Entonces me temblaba todo el cuerpo sin mirarlo. Sabía que eran esos seres. Cuando desperté me encontraba en un hospital sintiéndome terriblemente mal. Las enfermeras me dijeron que había estado a punto de sufrir una sobredosis. Minutos después llegaron mis padres y regresé a casa. Como dije en un principio, aunque mi caso no es paranormal, para mí ha sido lo más aterrador. Fue tanto el susto que me llevé, que por meses tuve que asistir a terapia para recuperarme. Les aseguro que nunca más he vuelto a consumir algo prohibido.
29:35 Gracias por escucharme, querida Comunidad. Espero que esta entrega les haya gustado. Es un honor para mí pasar un buen rato con ustedes. Muchas gracias por abrirme la puerta de su hogar. Por favor, no olviden dejarme sus comentarios. Esto nos ayuda a seguir trayendo mejor contenido. Me encanta leer sus experiencias y conocernos un poco más. Si el video les gustó, por favor, no duden en compartirlo con sus amigos. Esto nos ayuda a llegar a más personas y que la Comunidad siga creciendo.
30:16 Un abrazo muy fuerte. Nos vemos en una próxima entrega. Esto fue Inframundo, relatos.
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