Oct. 8, 2024

4 Historias de Terror de VAQUEROS

4 Historias de Terror de VAQUEROS
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Inframundo Relatos De Terror
4 Historias de Terror de VAQUEROS

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0:00 En los parajes silvestres solitarios, muchos ganaderos aún deben sacar a pastar Asus animales, en donde muchas historias horroríficas nacen, donde la oscuridad y la soledad nos recuerdan que hay cosas más peligrosas que los seres humanos. En esta ocasión escucharás cuatro aterradoras historias de vaqueros. Te invito a que te pongas cómodo y te olvides un poco del estrés y del día a día que nos aqueja a todos. Para escuchar estos relatos. Ponte cómodo y apaga la pequeña luz de tu habitación. Comenzamos.

0:59 Mientras cabalgaba por el oscuro y solitario cañón en una noche sin Luna, sentí que el aire se volvía más frío y denso a cada paso que daba los cascos de las cabezas de ganado que llevaba me seguían con lentitud. Solamente estábamos buscando un punto donde descansar adecuadamente. Mis perros iban atrás ayudando a los peones con la faena y nos faltaba demasiado para llegar a nuestro punto tradicional de acampada. No estaba seguro de por qué había decidido aventurarme en aquel lugar en la penumbra.

1:45 Creo que fue en parte porque. Las nubes adelantaron la caída de la oscuridad al avanzar con una tormenta, pero ya era demasiado tarde para dar media vuelta. Las sombras se alargaban a mí paso y los sonidos de la naturaleza parecían silenciarse ante mi presencia y la de los demás. Algo cambió en el ambiente. Un escalofrío recorrió mi espalda cuando percibí una extraña sensación de estar siendo observado. El siseo del viento se convirtió en un susurro inquietante y mis latidos resonaban en mis oídos como tambores de guerra.

2:32 Decidí acelerar el paso de mi caballo tratando de ignorar el miedo que crecía en mi interior. Los peones y las vacas notaron el cambio también, así que el miedo comenzó a correr a nuestro alrededor. Fue entonces cuando en la lejanía y una silueta blanca que se deslizaba entre los árboles en la cima del cañón, la figura se movía de manera sobrenatural, como si flotara por el aire sin tocar siquiera el suelo. Era una mujer vestida de blanco, con ropas largas y desgastadas que parecían hacer eco de una gracia ultraterrena de un salto que me hizo gritar porque pensé que se acababa de quitar la vida. Apareció frente a mí con el cuerpo intacto. Su rostro era una máscara de terror con ojos hundidos. Y una sonrisa retorcida que lava la sangre por su FILO de locura extrema.

3:46 Mi corazón palpitaba con furia mientras mi caballo relinchaba de miedo. Intenté controlar al animal, pero su inquietud era tal que apenas podía mantenerme en la silla. Las vacas detrás de mí estaban a punto de la estampida. Y los perros y peones se pusieron en alerta máxima. Que los animales se pusieran salvajes en ese momento resultaría mortal para todos los involucrados. La mujer fantasma se acercó lentamente, sin emitir palabra alguna, pero su presencia me resultaba opresiva y amenazante. Pero quería evitar gritar o hacer el menor ruido. En caso contrario, la situación se volvería realmente precaria. Cuando estuvo a pocos metros de distancia, extendió su brazo pálido y huesudo hacia mí como si quisiera tocarme un grito ahogado.

4:52 Se atascó en mi garganta, paralizándome por completo. Temía que si llegaba a tocarme perdería mi alma para siempre. El caballo también trataba de mantener la calma. Era un equino educado para soportar el ruido de las armas y aún así le temblaba el temple frente a ese ser. En un intento desesperado por escapar de aquella visión aterradora, azoté las riendas de mi caballo y lo hice ir en su dirección a todo galope. Sabía que si retrocedía, las vacas comenzarían con una estampida que acabaría con la vida de los peones. Así que preferí sacarle ventaja.

5:41 Como era de esperar, si el ganado comenzó a mugir y correr detrás de mi, afortunadamente el caballo era más rápido. Apenas la pudimos esquivar antes de seguir con la carrera. La criatura respondió al instante corriendo a toda velocidad en la misma dirección, pero al verse rodeada de vacunos soltó un grito que sonaba como el relíchido de un semental furioso, quién nos redobló las ganas de seguir corriendo y saltó de nuevo a la cima del cañón. Mi corazón seguía martillando con fuerza en mi pecho mientras huía de aquella aparición infernal.

6:27 No me detuve hasta que el resplandor del amanecer empezó a teñir el horizonte, disipando la oscuridad que había gobernado la noche. Solo entonces me atreví a creer que había escapado del peligro, al menos por el momento. Todos los involucrados estaban agotados, pero al menos ahora sabía que las reses no me matarían en una estampida. Reducimos la marcha y descansamos unas horas antes de seguir al rancho. Desde aquel día, cada vez que paso cerca de aquel cañón, siento como el terror regresa a mí, recordándome la presencia fantasmal que casi me arrebataba la vida. No tengo idea de que ser era, pero al menos pude salir de vida de ese encuentro.

7:34 el Sol se ponía en el horizonte tiñendo el cielo de tonos rojizos y dorados, mientras yo arriaba al ganado de vuelta al corral. La jornada había sido larga y agotadora y anhelaba llegar a casa para descansar. Sin embargo, mis planes se desvanecieron cuando entre la espesura del bosque divisé una cabaña oscura y de aspecto siniestro que sabía que no debería estar en mis tierras. Conocía de arriba abajo el rancho, a fuerza de haberlo pastoreado desde que tenía memoria y nunca había presenciado esa cosa. Un escalofrío recorrió mi espalda al ver aquella construcción solitaria y en ruinas. A pesar de la inquietud que sentía, algo me impulsó a acercarme.

8:33 Sabía que los perros pastores y las vacas ya conocían el pequeño sendero que nos separaba de ese punto. Así que mi desvío momentáneo no representaría nada para su marcha. Ate al caballo de un árbol cercano y lo acaricié. Sabía que no me tomaría demasiado tiempo revisar esa instalación, empujé la puerta que chirrió con un sonido espeluznante y entré con precaución, el rifle prestado en la lateral de mi cuerpo y el cartucho cortado para cualquier eventualidad, la oscuridad del interior. Era palpable y apenas se filtraba la luz del atardecer a través de las ventanas rotas.

9:25 Lo primero que noté fue el penetrante olor a humedad y descomposición. Entonces mis ojos se encontraron con la macabra escena que me dejó sin aliento por todas partes. Había pedazos de animales disecados y personas dispuestos en poses extrañas y grotescas. Eran grotescos ejemplos de taxidermia en los que podía observar combinaciones limpias de ambos géneros naturales. Mi corazón comenzó a latir con fuerza y un nudo se formó en mi garganta. Sentía la necesidad de huir, pero algo me mantenía ahí, atrapado por el horror que se desplegaba ante mis ojos. Retratos de miradas vacías y desfiguradas colgaban de las paredes y un frío húmedo.

10:25 Me calaba los huesos mientras avanzaba más adentro. Entonces una sombra se movió en el rincón más oscuro de la cabaña. Mi cuerpo se tensó y mis sentidos estaban alerta, preparados para enfrentar cualquier peligro. Apunté el rifle por instinto. Con el corazón en la garganta, iluminé la oscuridad con la linterna que llevaba en el cinturón. Pero no había nada, solo más trozos desmembrados de seres vivos dispuestos de manera espeluznante. El miedo se apoderó de mí y la urgencia de escapar se volvió incontrolable. Salí corriendo de la cabaña sin mirar atrás. Solo quería alejarme de aquel hogar tenebroso y maldito. Me Subí al caballo que ya estaba tan afectado como yo y salimos galopando de ahí.

11:29 Cuando finalmente llegué a mi hogar, no pude evitar contarle a todos los demás lo que había visto, pero nadie me creyó. Pensaron que solo era producto de mi cansancio y la imaginación. Sin embargo, yo sabía. Que aquella cabaña llena de horrores era real y sus imágenes seguían grabadas en mi mente, atormentándome en mis pesadillas. Cada noche quedamos de ir al día siguiente a revisar todo lo que les dije y decidir qué hacer con eso. Además de llamar a las autoridades por la invasión ilegal de la propiedad.

12:10 A primera hora de la mañana, los hombres de la casa. Mis hermanos, primos, tíos, mi papá y yo fuimos al sitio, pero solamente encontramos algunos restos de pieles y troncos caídos en distintas direcciones, como si la cabaña misma hubiera explotado por dentro. El aire fresco de la sierra soplaba suavemente mientras caminaba junto a los animales que pastaban alegremente a mi alrededor.

12:54 Era un día tranquilo y sereno y disfrutaba de la sensación de paz que me brindaba la naturaleza. Sin embargo, esa sensación se desvaneció abruptamente cuando escuché un rugido atronador que heló mi sangre. Mis ojos se posaron en la dirección del sonido y quedé paralizado, por lo que vi un ser monstruoso y aterrador. Emergió de entre los árboles. Era una criatura híbrida, como si fuera parte león de montaña y parte algo desconocido, con músculos tensos y pelagio oscuro que brillaba bajo el Sol de forma poco natural. Mis animales también sintieron el peligro y comenzaron a inquietarse.

13:45 Mugiendo reinchando de miedo. La criatura se abalanzó con una velocidad sorprendente hacia la manada de vacas y, antes de que pudiera reaccionar, agarró a una de ellas entre sus feroces mandíbulas. El terror se apoderó de mí al ver como la vaca era arrastrada hacia los árboles sin posibilidad de escapar. Hay que tomar en cuenta que son animales de casi 1 t de peso que no pueden ser movidos con facilidad. Aunque uno quiera. Solo podía imaginar la potencia de esa mandíbula.

14:31 Mis piernas temblaban, pero el instinto de proteger a los animales me impulsó a actuar. Tomé una rama gruesa y me acerque a la bestia gritando y tratando de Ahuyentarla. Sin embargo, mi valentía fue inútil. Ante semejante monstruo. La criatura se giró hacia mí y sus ojos amarillos me miraron con una intensidad amenazante. Para él solamente era una molestia pasajera y no podía disparar más estrés en el ganado, pues las haría correr como locas y no podía preocuparme de 2 frentes en ese momento mis manos que temblaban mientras intentaba defenderme, pero sabía que estaba en clara desventaja.

15:27 Aquella criatura era poderosa y letal, retrocedí lentamente sin dejar de mirarla, esperando que se alejara, pero en cambio dio un rugido ensordecedor que resonó en lo más profundo de mi ser, dejando caer a su presa, que ya estaba muerta por un momento. Luego la recuperó y se alejó con la vaca en sus fauces. Internándose de nuevo en el bosque, quedé aturdido y en shock por lo que acababa de presenciar. No podía creer que la criatura pudiera existir en la sierra, en mi hogar, que tantas veces había pastoreado. No tenía idea de si quizás la sequía lo había obligado a acercarse tanto a los humanos.

16:23 Rápidamente reunía al resto de los animales. Y los siguié de vuelta al corral con una sensación constante de inseguridad en mi espalda. Desde aquel día, el miedo se apoderó de mí cada vez que llevaba a los animales a pastar por la Sierra. Cada ruido, cada sombra, me hacía temer el regreso de aquella criatura monstruosa. Nunca supe qué era ni de dónde venía.

17:04 Era una noche despejada y estrellada cuando decidí hacer un campamento en medio de la nada, lejos de cualquier civilización, solo en compañía de mis vacas. Ellas eran ganado de pastoreo y la temporada había estado buena como para sacarlas a dar la vuelta por las numerosas hectáreas de las tierras de mi familia. Teníamos otro montón de vacas lecheras que se quedaban en los corrales, pero estas eran de carne, necesitaban ejercitar sus músculos para estar fuertes y sanas para el momento del sacrificio, además de que me gustaba que vivieran su mejor existencia antes de que les llegara el momento de dejar este mundo mientras observaba las estrellas.

18:01 Y disfrutaba de La Paz que me rodeaba. Noté algo inusual en el cielo. Luces extrañas y titilantes comenzaron a aparecer, moviéndose de manera errática y rápida. Al principio pensé que eran estrellas fugaces o aviones, pero pronto me di cuenta de que eran demasiado brillantes y ágiles para hacer eso. Las luces se acercaron rápidamente y mis vacas empezaron a ponerse nerviosas, mugiendo y moviéndose inquietas. Las que ya estaban dormidas se levantaron del piso con prisa.

18:45 Un escalofrío recorrió mi espalda, pues intuía que algo extraño y desconocido estaba ocurriendo. Sin embargo, no pude moverme. Estaba hipnotizado por aquel espectáculo en el cielo, sin previo aviso, varias de mis vacas fueron levantadas del suelo por alguna fuerza invisible que se acompañaba de un haz de luz intenso que me hacía casi cerrar los ojos por la luminosidad chillaron de angustia mugiendo en tonos que nunca había escuchado antes. Mientras eran arrastradas hacia el cielo por las misteriosas luces, intenté correr hacia ellas, pero mis piernas se negaban a moverse como si estuvieran congeladas por el terror. Mi cuerpo entero se negaba a obedecerme. Sentí un terror como nunca antes, ya que no tenía explicación para lo que estaba pasando en ese instante. Las vacas desaparecieron en la oscuridad de la noche y las luces se alejaron a toda velocidad vertiginosa, dejándome atónito y desamparado.

20:08 Las lágrimas se agolparon en mis ojos, sintiendo una mezcla de tristeza y miedo por lo que acababa de presenciar. Sé que ellas. Eran parte de las cabezas de ganado que en algún momento habría que vender, pero eso no quería decir que no les tuviera afecto. Era como si me hubieran arrancado una mascota de los brazos sin explicación alguna, solamente porque esos seres o lo que fuera de lo que se trataran las querían, trate de asimilar lo que había ocurrido. Pero todo pareció surrealista y espeluznante. No podía encontrar explicación alguna para que el suceso inexplicable habían sido secuestradas por seres de otro mundo o tal vez eran fenómenos desconocidos de la naturaleza. No lo sabía, pero la incertidumbre me atormentaba. Pasé el resto de la noche sin poder dormir. Temiendo que las luces regresarán por mí o por el resto de mis animales, no podíamos avanzar dando tumbos en la oscuridad.

21:28 Temía que a alguna de las restantes se le fuera a atorar una pata en algún agujero y ahora tendría un menos cabezas con las cuales regresar a mi hogar al amanecer. Reuní a las vacas que quedaban y abandoné el lugar a toda prisa, buscando refugio en un lugar más seguro. Ellas también estaban inquietas y temerosas. Me costó mucho trabajo convencerlas de moverse de su sitio, pero cuando se dieron cuenta de que cortábamos el viaje y ahora íbamos de regreso a casa, se movieron con velocidad. Desde entonces nunca volví a acampar en esa zona y evite hablar sobre lo que había presenciado aquella noche. Temía que nadie me creyera o que pensaría que estaba loco, pero en lo más profundo de mi ser sabía que había sido testigo de algo sobrenatural y aterrador, algo que siempre me perseguía en la oscuridad de la noche.