4 Historias de Terror de TRAILEROS │ LA MUJER DE LAS VIAS - INFRAMUNDO RELATOS DE TERROR
Historias de Terror, Leyendas Espantosas y Relatos Paranormales: Esta noche te comparto 4 Historias de Traileros espantosas donde lo paranormal, el misterio y lo desconocido relucen cuando la oscuridad inunda las carreteras de todo México.Los Relatos de Esta noche incluyen: LA MUJER DE LAS VIAS | 4 Historias de Traileros Aterradoras🎧 Disfruta de:00:00 HISTORIAS DE TRAILEROS01:14 EL ESPANTO11:12 LA MUJER DE LAS VIAS21:12 EL ÚLTIMO VIAJE28:27 LA BRUJA DE LA CARRETERALos relatos de esta ocasión están relacionados con:Historias de Terror de Traileros, relatos de terror de traileros, historias de traileros, relatos de traileros, historias de terror en carreteras, historias para carreteras, relatos para carreteras, cuentos para carreteras, traileros, camioneros, carreteras.#terror #históriasdeterror #traileros #misterio #carreteras
0:08 Muy buenas noches a todos los infra escuchas. Gracias por sintonizarnos. Una noche más los saluda a su amigo Alejandro. ¿Quizás vas rumbo al trabajo, era su área de seguridad o vas manejando un taxi? Precisamente estos relatos son para usted. Historias acontecidas en las carreteras más solitarias y peligrosas de México. El día de hoy te voy a contar relatos de traileros, no todas las personas o figuras que ves en la carretera están vivos, quizás te piden un aventón y al subirse simplemente desaparecen. Ponte y cómodo para escuchar estas historias en compañía de toda tu familia, en la radio o en tu dispositivo, donde quiera que nos escuches sin más.
1:05 Aquí comenzamos. Conduzco desde hace más de 20 años. Y he visto de todo en la carretera. Choques, tráilers, volteados, autobuses destrozados y cuerpos cubiertos con mantas esperando a que llegue la autoridad. Uno aprende a endurecerse, a mirar de frente y seguir manejando a auxiliar cuando es posible, y pasar de largo cuando no hay nada que hacer.
1:49 Mi nombre es Osvaldo Gallardo y lo que les voy a contar lo estuve cargando por mucho tiempo. La primera vez que sentí que algo se me subía al tráiler fue en la carretera que cruza el desierto rumbo a la frontera. Lo tome como cansancio por los viajes y la atención, por llegar a tiempo a entregar la carga. Aquella noche no había más luces que las mías y las estrellas. La cabina iluminada con unas luces neón que había instalado para no estar en completa oscuridad. En mis viajes nocturnos la radio apenas murmuraba una canción vieja y yo luchaba contra el cansancio. Fue entonces cuando sentí un peso en estribor, como si alguien estuviera saltando al costado del camión. Mire por los espejos laterales y al no haber visto nada. Pensé que era el viento en cierta zona sopla con tal fuerza que hace crujir la caja, pero aquello no era una ráfaga. El tráiler se la dio levemente, como si algo realmente estuviera colgando.
3:06 Vi por el espejo lateral y nada, solo la oscuridad del camino que quedaba atrás. Seguí manejando y a los pocos minutos el aire dentro de la cabina cambió. Se volvió denso, pesado, con un olor desagradable que se me revolvió el estómago. Sentí un escalofrío recorrerme la espalda. No era miedo todavía, pero era una sensación de compañía no deseada y el asiento del copiloto vacío. Segundo antes, comenzó a hundirse lentamente. No vi algún cuerpo. Pero el cojín cedía como si alguien muy alto se acomodará y yo mantenía la vista fija al frente con los dedos aferrados al volante. No quería mirar del lado porque sabía que si lo hacía iba a haber algo que no podía olvidar.
4:05 El volante se volvió más pesado. Me costaba mantenerme sobre el asfalto. Los latidos de mi corazón iban en aumento y los oídos me zumbaban. Fue justamente en ese momento cuando escuché un grito horrible al lado mío. Me espanté y casi me salgo del camino. El camión se fue del lado de manera alarmante y pensé que ya me había cargado la muerte. El olor a muerto se fue disipando. Cuando me pude detener, lo primero que hice fue bajarme del tráiler y vomitar. La verdad es que me puse a llorar. La neta me dio mucho miedo y sentía como mis piernas me temblaban.
4:51 De hecho, todo mi cuerpo lo sentía pesado, pero temblaba de miedo. Sin embargo, al volver a subir el asiento del copiloto estaba ligeramente inclinado hacia atrás. Como si alguien se hubiera recostado. Me persigné y eché a andar el tráiler. Aunque sentía miedo, no me quedó de otra que seguir adelante. Terminé el viaje sin más incidentes, pero algo se quedó conmigo. Pasó el tiempo y yo no me había dado cuenta que comencé a adelgazar. No fue de golpe, sino de poco a poco. Mi esposa notó primero que los pantalones me quedaban flojos. Después mis mejillas se hundieron y mis ojos se rodearon de Ojeras profundas.
5:42 Yo comía lo mismo de siempre, incluso hasta más, porque el cuerpo me pedía alimento, pero era como si alguien más se estuviera nutriendo de mí. Sin embargo, al volver a subir el asiento del copiloto estaba ligeramente inclinado hacia atrás, como si alguien se hubiera recostado cada vez que salía carretera. Tenía miedo de no tener la fuerza suficiente para poder maniobrar el tráiler. Comencé a recordar escenas que había guardado solo para mí. No se las contaba ni a mi esposa. Porque no quería mortificarla con lo que veía en las carreteras, autobuses de pasajeros volcados en alguna curva o invadiendo el otro carril, porque el chofer se había quedado dormido. Hubo uno que marcó mi vida.
6:37 Yo fui de los primeros en detenerme. Ayudé a sacar heridos. Vi cuerpos que ya no respondían entre el olor a diesel. Levanté la vista. Y a unos metros del camión creí ver una figura inmóvil observando el desastre. No era un rescatista ni un policía, porque a kilómetros de alguna ciudad tardan. No era un rescatista ni un policía, porque a kilómetros de alguna ciudad tardan en llegar. Aquella figura permanecía quieta, era oscura y alta. Nunca me pasó por la mente en que aquel ser era la misma muerte.
7:18 En otra ocasión presencié un choque múltiple bajo la lluvia. Un automóvil quedó prensado bajo un tráiler. Yo bajé con la lámpara en la mano, pero supe de inmediato que no había nada que hacer. Desde entonces, una presencia detrás de mí aparecía y no la podía ver, pero sabía que estaba allí. Mi esposa, asustada por mi aspecto, decidió llevarme con un curandero del pueblo vecino. Yo nunca había sido creyente de esas cosas, pero estaba tan débil que acepté también porque mis compañeros me decían que parecía un esqueleto caminando y otros me preguntaban si estaba enfermo. Pero lo peor era que un idiota comenzó a decir que la tacha me estaba consumiendo.
8:09 Ese día me miré al espejo antes de salir y apenas me reconocí. Parecía más alto porque había perdido tanta carne que la ropa me colgaba, mis pómulos sobresalían y la piel se me pegaba a los huesos. Me veía realmente mal. El curandero me recibió en 1/4 de imágenes de santos y veladoras encendidas. No hubo necesidad de explicarle demasiado porque apenas me observo. Dijo que yo traía varios espantos encima. Aseguró que no era uno solo, sino varios que se habían ido pegando con los años, pues ya había sido testigo de muchos accidentes. Me hizo pasar al centro del cuarto y comenzó las barridas con ramas y huevo.
9:02 Sentí como me recorría la espalda y los brazos, como si arrastrara algo invisible fuera de mi cuerpo. Yo cerré los ojos y Por Primera Vez en semanas. Sentí un ligero alivio, como si el aire entrara con menos dificultad a mis pulmones. Después me dio a beber un agua amarga, preparada con hierbas. El sabor era fuerte, casi insoportable. Me dijo que debía tomarla todos los días sin falta. Aquello serviría para alejar a las almas que se quedan en la carretera, las que buscan compañía para no seguir solas. También sobó mi cuerpo para devolverme la fuerza. Sus manos presionaron mis hombros y mi espalda en cada punto donde apretaba.
9:54 Yo sentía un dolor muy fuerte. A medida que avanzaba. Tuve la sensación de que algo se desprendía, pero no por completo. Me dijo que por esa ocasión era todo. Los espantos no se quitan de un día para otro. Hay que sacarlos poco a poco. Me hizo unos manojos de hierbas amargas y me dijo que estos los tenía que colgar a los lados de las puertas por dentro, no por fuera, porque el viento las iba a arrancar y de nada serviría la protección. Poco a poco comencé a recuperarme. Mi cuerpo gano peso y ya no era el centro de atención de los demás.
10:38 Desde entonces que trato de no volver a detenerme en los accidentes, aunque no niego que en ocasiones siento que mi conciencia no está tranquila por no haberme detenido, pero con eso de la delincuencia uno ya no sabe si es un accidente o un bloqueo para asaltar a los que se detienen. Muchas gracias y les envío un cordial saludo a todos los que nos escuchan y a todos mis compañeros. Traileros mi nombre es alma carvajal, soy originaria del Estado de Chiapas, mi padre se llama Santiago y por más de 30 años viajó por gran parte de varios Estados de este bendecido país. Recorrió casi todas las carreteras del norte y hubo un tiempo en que le decía a mi madre que si por él fuera nos hubiésemos ido a vivir para allá. Pero nuestras raíces están aquí.
11:48 Mi papá decía que la carretera enseña a ser fuerte, pero también obliga a cargar con recuerdos que no del todo se olvidan. Hay algunos que lo marcan a uno y otros se olvidan con el paso del tiempo. Entre todos esos recuerdos había uno que siempre lo contaba con cierta melancolía, el encuentro con el alma en pena de que se aparece en las cruces de las vías del ferrocarril. Ese tramo era conocido entre los campesinos. No tenía nada especial a simple vista, solo un cruce ferroviario. Sin pluma automática que bajará para que los autos no pasarán porque el tren se acercaba.
12:35 Contaba que las señales eran viejas y el pavimento estaba agrietado por el peso de la locomotora, jalando los vagones, algunos con pasajeros, otros vagones, cargando semillas, chatarra, etcétera. A un costado se levantaba una cruz oxidada. Aún quedaba un poco de pintura, ramas secas, que el viento movía. Muchos pasaban sin darle importancia, pero quienes conocían la historia reducían la velocidad, incluso si no había tren a la vista. Mi padre supo del lugar cuando apenas empezaba en el oficio por los lejanos años de 1990.
13:18 Los traileros más antiguos contaban de una mujer que hacía la parada justo antes de las vías, sobre todo a los conductores de camiones de carga. Decían que en vida se llamó Martina y que su esposo también fue trailero. La mujer tenía amoríos con aquellos que aceptaban el coqueteo de esta. El marido ausente por semanas o por meses. Pero la tragedia ocurrió en ese mismo cruce. Una noche en que cuentan que el marido la descubrió bajándose del tráiler del Compadre, que este ya lo sabía y pensaba llevarse Asus hijos sin que Martina lo supiera.
14:02 Pero la tragedia se adelantó a los planes del marido porque ocurrió que en ese mismo cruce. Una noche en la que el tren apareció sin previo aviso y el tráiler quedó atrapado entre los rieles. El impacto fue brutal. El compadre murió ahí mismo y Martina, que viajaba con él, sobrevivió unas horas antes de fallecer en el hospital. Desde entonces, según contaban, ella regresaba al cruce buscando a quien le ayudara a cruzar las vías para llegar al pueblo donde estaban sus hijos. Pero ya no había ni hijos ni marido en el pueblo se fueron de allí y la casa se quedó sola y con los años esta yacía en ruinas para mi padre, que no creía en esas historias. Siempre decía que la mayoría de los accidentes tenían explicación y que los relatos se agrandaban con el tiempo desfigurándolos porque nadie tiene la verdad de lo acontecido durante años.
15:09 Cruzó por ahí sin que nada sucediera. Tocaba el claxon, miraba a ambos lados y seguía su camino. Pero el que busca encuentra. Porque pasó 2 veces por esa vía y comenzó a pensar en aquella mujer. Para mi papá todo cambió una madrugada, cuando el frío era intenso y la neblina cubría los caminos. Él regresaba con una caja casi vacía y el cansancio le pesaba en los párpados. Al aproximarse al cruce vio una figura a un costado del camino. Era una mujer de pie.
15:51 Con un vestido claro que parecía moverse con el viento frío, levantaba el brazo haciendo la señal para pedir aventón. Mi padre pensó que era extraño encontrar a alguien ahí a esa hora, pero también sintió compasión por la mujer. Recordó que muchas veces él mismo necesitó ayuda en la carretera y las veces que lo dejaron allí esperando a que alguien se compadeciera y le diera un aventón. Redujo la velocidad y detuvo el tráiler unos metros antes de las vías. La mujer camino hacia el tráiler con paso lento. Cabe aclarar que el la veía como cualquier persona viva no notó nada fuera de lo normal en su rostro ni en su andar. Mi papá le preguntó para dónde iba. La mujer le dijo que al primer pueblo después de cruzar las vías.
16:46 Entonces mi padre le dijo que se subiera. La mujer apenas simusito un gracias. Mi padre siempre describía con mucho detalle esa parte de la historia porque fue lo primero que le hizo sentir una incomodidad difícil de explicar. Aún así, cerró la puerta y arrancó. Dijo que la mujer permanecía quieta mirando al frente. No parecía nerviosa, ni mucho menos. Pero apenas avanzaron unos metros sobre los rieles. El tráiler se apagó hacía 1 hora, había cargado de combustible y no comprendía que estaba sucediendo. El motor encendió y apenas si cruzó al otro lado, nuevamente se apagó.
17:33 Notó un olor a putrefacción y a carne quemada, le revolvió el estómago. De inmediato intentó abrir la ventana, pero. Ni aun así el aire que entraba no se disipaba nada. El olor parecía provenir del asiento del copiloto y fue entonces cuando decidió mirar a la mujer. La piel parecía descompuesta, los ojos hundidos y la boca torcida en una expresión de horror. Tenía una parte de la cabeza y el rostro destrozado, con metal incrustado en la piel. La ropa estaba manchada. Él supo de inmediato de quien se trataba con voz autoritaria. Mi padre le ordenó que se bajara, que no la llevaría a ninguna parte, que lo dejara continuar con su camino, que él, a su regreso, le pondría unas flores y una veladora para que le diera a luz.
18:32 Pero aquella aparición comenzó a gemir. Era un lamento largo. Toda la cabina se impregnó de tristeza y fue cuando mi padre comenzó a orar. Desvió la mirada de aquel fantasma y recargó su rostro en el volante. Mientras rezaba, escuchó a lejos que el tren se acercaba y le dijo que se bajará porque a él lo estaban esperando sus hijos. El grito que dio la mujer lo hizo llevarse las manos a los oídos y cerrar fuertemente los ojos. Estuvo así sin saber cuánto tiempo, pero el sonar del tren lo sacó de ese trance de miedo que tenía y volvió a intentar echar andar el motor del camión.
19:16 El motor hizo el sonido para arrancar el tráiler. Mi padre decía que apenas se había alejado unos 5 M de la vía cuando escuchó como el tren pasaba sin detenerse. El sonido de los vagones, pasando detrás de el silbido, anunciando que iba alejándose entre la neblina y el frío, tomó un poco de agua para seguir su camino. A pesar de que le temblaban las manos, no se detuvo. Entre la neblina se veían las luces del pueblo donde vivió Martina. Mi papá se presionó y después de 2 horas llegó a su destino. Regresó al día siguiente y en esa Comunidad. Compré un ramo de flores y la veladora justo como se lo había prometido a Martina.
20:04 Mi papá decía que otro en su lugar se hubiera ido por otro camino y no le lleva a lo prometido. Pero como él iba a estar pasando por ese cruce de vías en sus viajes, pagó lo prometido a la muerte ya no la volvió a ver y eso fue algo que siempre agradeció, como bien saben. Las historias en carretera son sumamente aterradoras. ¿Usted que nos escucha quizás es trailero chofer, conductor de Uber, taxi o quizás del tren? Uno nunca sabe quién lo escucha.
20:44 Yo le agradezco de antemano por escuchar estas historias en esta cálida noche. ¿Por otro lado, le pregunto usted que haría si viera a la muerte de frente? Precisamente el relato que estás por escuchar habla de esto y de todo lo raro y paranormal que ocurre en nuestras carreteras de México. Sin más seguimos con los relatos. He pasado la mitad de mi vida en un tráiler. Saludos a todos, me presento.
21:24 Mi nombre es Roberto Rojas. Y he recorrido carreteras desde el estado de Chiapas hasta baja California. Tuve un compañero hace algunos años, su nombre era Ernesto y les aseguro que ni esto me ha impedido seguir viajando, pues uno viaja con la muerte como copiloto. Ernesto era un hombre joven, tenía tan solo 27 años. Había empezado a trabajar para la empresa cervecera desde muy chamaco. Él contaba que su padre también había sido camionero, que a él le gustaba acompañarlo en sus viajes y fue ahí cuando aprendió a manejar este tipo de vehículos. Pero por desgracia, el padre de Ernesto falleció en un accidente.
22:13 Eso lo afectó mucho y algo de la conversación que teníamos siempre decía que su temor más grande era terminar como su papá en un accidente. Tenía esposa, 2 hijos pequeños y una madre a la que visitaba cada vez que podía. Siempre hablaba de ellos mostrando fotos Arrugadas que guardaba en la cartera. Era responsable, prudente al volante y de esos conductores que prefieren llegar tarde antes de arriesgarse. Yo había escuchado historias de que un familiar siempre se hace presente cuando uno va a fallecer o quiere darle un mensaje de algo que dejó pendiente. En una ocasión, Ernesto me comentó que comenzó a ver a su padre en sueños, cuando se detenía en alguna gasolinera. Parecía verlo y confundirlo con otra persona. Algo que llamó su atención era que su padre en los sueños. Siempre le preguntaba por su mamá. El creía que posiblemente su padre le estaba anunciando la muerte de su madre, que debía prepararse para cuando esto sucediera.
23:28 Así que empezó a visitar a su mamá. Más seguido le llamaba por donde estuviera. Siempre se despedía de ella emotivamente. Cuando llegábamos a encontrarnos en alguna cachimba o tienda de conveniencia, pensé que se trataba del cansians. Pues para Ernesto era su madre la que estaba por fallecer unas semanas antes de su muerte. Noté que algo en él había cambiado. No era algo evidente para todos, pero yo lo conocía bien. Su mirada estaba más apagada y sus silencios se alargaban cuando compartíamos café en las madrugadas. Cuando llegábamos a encontrarnos en alguna cachimba o tienda de conveniencia, pensé que se trataba del cansancio acumulado o de alguna preocupación económica, como nos pasa a todos.
24:24 Sin embargo, un día me confesó lo que les acabo de contar. Me dejó inquieto. Me aseguro que ese sería el último viaje largo. Quería estar con su madre y su familia, ya que no estuviera la señora. Entonces retomaría nuevamente su trabajo. Yo le deseaba buena suerte y que a su regreso nos tomaríamos unas chelas. Y eso sería en mi casa, ya que mi esposa preparaba el marisco de una manera explícita. Lo abracé y sentí algo extraño. Me dio la corazonada de que ya no lo volvería a ver, no con vida.
25:06 Su camino era una ruta con tramos de montañas y descensos pronunciados. Yo salí unas horas después que él, con destino distinto, yo regresaba a casa. Él se alejaba de su hogar. Recuerdo en haber pensado en llamarlo por radio cuando llegara a mi casa, pero no lo hice. Horas más tarde, por la mañana, un compañero llegó con el rostro pálido y la voz quebrada. Estábamos desayunando en el comedor de la empresa cuando nos avisó que el camión de Ernesto se había quedado sin frenos. En una bajada intentó maniobrar para evitar otros vehículos, pero el peso de la carga lo arrastró hasta que el tráiler terminó volcado al fondo de un barranco.
25:53 Ernesto murió en el acto. Sentí que el suelo se abría debajo de mí. Asistía al Velorio con el corazón hecho pedazos, su esposa estaba devastada, sus hijos no entendían del todo la pérdida y su madre lloraba en como si hubiera presenciado también ese final. Yo, al igual que varios compañeros, permanecimos junto a la taut largo rato. No estaba abierto, pues mi amigo había quedado horriblemente desfigurado por los golpes y los cortes que le hicieron el metal retorcido a uno como trailero.
26:34 La muerte de un compañero lo afecta de una manera que hasta nos llegamos a preguntar si seríamos los siguientes. Ya han pasado 13 años de aquel siniestro y cuando tengo oportunidad de ir al cementerio lo hago solo. Pues uno no pierde a un compañero, sino a un hermano. Le llevo su cerveza, esa que quedamos de tomarnos juntos cuando regresara del viaje. Le compro un tráiler de juguete y se lo dejo sobre la tumba. A veces me gustaría que el canijo se me apareciera, que me dijera que está bien y que su padre está a su lado. Pero ni por la empresa se aparece ni tampoco por la carretera en que perdió la vida.
27:21 Siempre averiguo si alguien lo ve penando por ahí, si su alma se manifiesta. Pero ahí no hay fantasma alguno. Tiempo después le conté a mi esposa lo que Ernesto me había dicho y los deseos de verlo. Ella me confortó diciendo que mi compañero se fue en paz, que por eso se le había aparecido su padre para que fuera arreglando sus asuntos y no dejara nada pendiente. Que a veces las apariciones no son malas, que estas son para irnos despidiendo de las personas que amamos y estimamos. Yo le pido a Dios que si me toca ni momento, no sea en algún accidente, que me quede en casa rodeado de mi familia. Pero uno lo desea y el de arriba es quien decide. Compañeros van y vienen, pero ninguno llena el vacío del que partió de esa manera.
28:17 Saludos a todos y gracias por contar esta experiencia. Los saluda su amigo y servidor Roberto Rojas. Saludos a Alejandro y a toda la comunidad de Inframundo. Mi nombre es Pedro Medina. Soy trailero. Un oficio que desde hace ya varios años y en el que me siento bendecido porque con el llevo lo que mi familia necesita, esto que les contaré sucedió hace años por allá del lejano ya a 2006, mis viajes por la Sierra Potosina eran de una o 2 veces a la semana, todo dependiendo de los pedidos que hacían a la abarrotera. La caja del Tráiler estaba adaptada de manera que pudiera maniobrar las curvas de esos caminos estrechos y cerrados. Antes de comenzar a subir a las comunidades que ahí se encuentran.
29:22 Llegaba a la gasolinera a cargar combustible, entraba la tienda de conveniencia mientras don Juanito, el despachador, cargaba el diesel. El hombre ya era una persona mayor. Pero sólo era una fachada, pues se notaba que a pesar de sus 63 años, era muy tranquilo a la hora de conversar. Había sido boxeador en su juventud, pero el que lo representaba le robó todo el dinero y lo dejó con una mano adelante y la otra atrás. Lo contaba como quien cuenta una mala experiencia que le sirvió para ser más cauteloso y no confiar en ese tipo de personas.
30:05 Cada vez que llegaba a la gasolinera veía a una señora parada en el terreno adyacente a la estación de servicio. Era alta, siempre la veía con el mismo vestido negro. Estaba cubierta desde la cabeza hasta los pies. Sujetaba un muñeco de plástico de esos que ya no se fabrican. Pensé que era una loca. Le pregunté a don Juanito quién era esa señora. Que siempre que pasaba por allí la veía don Juanito, me comenzó a contar que esa señora era una bruja, se llamaba Magdalena, busca un trailero este debe una vida, la del hijo de la bruja. El chamaco tenía como 16 años estaba enfermo, de esos que la gente que están locos, pero no era un loco. El chico tenía retraso, el muchacho vendía cocadas. Siempre venía a ofrecerle a los viajeros. Todos le comprábamos.
31:08 A veces su madre lo acompañaba, excepto el fatídico día. Don Juanito me contó que esa semana le había tocado trabajar el turno de noche, así que a él no le consta lo que contaban sus compañeros, que había sido un trailero. Todos lo conocían, pero el tipo ya no volvió por estos lugares. A don Juanito se le llenaron los ojos de lágrimas. Me describió lo que le contaron sus compañeros, la manera en que había dejado aquel desgraciado. Al chico le avisaron a la bruja y para ellos ver a la pobre señora desgarrada por el dolor de ver a su hijo fue muy doloroso.
31:57 ¿Bruja o no? La doña era respetada por esa gente. Buscaron a ese desgraciado, pero parecía que se lo hubiera tragado la Tierra. Algunos aseguran que la empresa en la que trabajaba lo escondió, otros que dejó el tráiler abandonado y se fugó para el vecino país. Pero eran solo historias que la gente contaba de ese chofer. En esos llamaron a don Juanito y yo me despedí. Sentí compasión por la bruja, la observe por unos momentos, se veía cansada y enferma, pero se le notaba que estaba 100% segura que aquel desgraciado regresaría. Después regresé 3 viajes más y ahí seguía la bruja parada, como soldadito, haciéndole guardia al camionero. Por momentos pensé que era tiempo perdido de la bruja esperar al que le arrebató la vida a su hijo. Ese ya no vuelve.
32:59 Me dije, pero creo que la señora me escuchó porque volteó a verme su mirada de cansancio. Me afirmó que si lo haría pasaron varios meses. No volví por esos rumbos, porque me cambiaron la ruta. Pero uno de los compañeros tuvo un accidente, así que tuve que llevar yo mismo la carga cuando estaba acercándome a la gasolinera. Lo primero que hice fue buscar a la bruja, pero en el mismo lugar donde siempre la VI, no estaba tampoco don Juanito. Entré a la tienda de conveniencia y me dispuse a tomar un café antes de retomar el viaje.
33:41 Tardé como unos 10 minutos platicando con los chicos de la tienda. Pero no quise preguntar por la bruja. No quise ser imprudente. Cuando iba rumbo al camión estaba don Juanito, estaba despachando un transporte y mientras se llenaba el tanque, lo saludé como siempre y nos pusimos a contarnos los pormenores hasta que se fue el transporte. Le pregunté por la señora si aún venía a esperar al trailero. Don Juanito me dijo que la bruja se había ido. Me sorprendió, pero a la vez me reí. Le pregunté a don Juanito si la pobre mujer ya se había dado por vencida. De esperar al que despidió a su hijo, don Juanito me dijo que al contrario que me iba a contar lo que había sucedido en el tiempo que yo no anduve por esos lugares, la bruja ya había vengado la muerte de su hijo.
34:40 La neta es que sentí como si el suelo se me hubiera movido. No lo podía creer que la vida o el diablo le ayudará. De esa manera un trailero se compadeció de la señora, Se vengó del tipo y se vengó la bruja. Ese camionero conocía al chofer del accidente, el tipo lo contaba como se cuenta un chiste. Hacía a los ademanes y la manera en cómo caminaba y hablaba el pobre muchacho. Siempre lo hacía cuando estaba estúpido de borracho. Pero no solo eso, ese camionero ya debía varias. Le echaba el tráiler a lo que se moviera en la carretera perros, coyotes, lo que se le atravesara. Varios traían bronca con el fulano ese y por su culpa despidieron a uno de los choferes. El viejo ya estaba a punto de pensionarse, pero el problema escaló hasta el dueño y lo despidieron de una manera que a nadie le gustaría.
35:47 El señor vino a buscar a la bruja y le dio santo y seña. ¿Dónde podría encontrar al chofer que tanto ella buscaba? Obviamente, con lo que le llevó el hombre fue más que suficiente para que el trailero tuviera un horrible accidente y no quedara nada de el ni un rastro de su desagradable humanidad, justo como había dejado al hijo de la bruja. Pero lo extraño es que algunos dicen que la bruja ya había fallecido unos meses después de su hijo. La tristeza la hizo terminar ella misma con su vida y lo que nosotros veíamos era una aparición, un alma penando por no haber cuidado a su hijo. Ese día no juzgo a las personas, pero aquel mal compañero se merecía la manera en que la bruja se vengó de su hijo, esos que atropellan a los animales.
36:44 Sólo por gusto alguien más cobra lo que mal hacen. Aún sigo llegando a la gasolinera, don Juanito ya se pensionó y hay chavos nuevos, los he escuchado cuchichear que ahí está la bruja, volteo, pero hay veces que la veo y otras no. No me atrevo a decirles que eso es un fantasma, es mejor no andar espantando gente porque ellos no saben o quizá si lo que pasó con el hijo de la bruja en la carretera. ¿Y bien, querida familia, qué les parecieron los relatos que acaban de escuchar? ¿Como ya es costumbre, le hago la siguiente pregunta, usted que haría si estuviera en los zapatos de nuestros protagonistas, choferes de tráilers de estas enormes bestias de acero, si de pronto se le apareciera? Algo, alguien, un fantasma, una persona no viva. ¿Qué haría usted?
37:52 Lo leo en la caja de comentarios y lo invito a que se suscriba y comparta con algún amigo o alguna amiga. Así, cuando suba vídeo nuevo, las notificaciones le llegarán de inmediato. Le deseo dulces pesadillas y nos vemos en otra emisión más de Inframundo hasta la próxima.
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