Nov. 9, 2025

4 HISTORIAS DE TERROR DE REPARTIDORES

4 HISTORIAS DE TERROR DE REPARTIDORES
4 HISTORIAS DE TERROR DE REPARTIDORES
Inframundo Relatos De Terror
4 HISTORIAS DE TERROR DE REPARTIDORES

Querida familia de lo oscuro,bienvenidos a Oscuro Inframundo. En este Podcastescucharás las historias más perturbadoras y estremecedoras, donde el terror semezcla con la realidad. Relatos que van más allá de lo explicable, experienciassobrenaturales, misterios sin resolver, apariciones que desafían la lógica ytestimonios basados en hechos reales.

Prepárate para sumergirte en narraciones llenas de suspenso, horror ymisterio, que exploran lo desconocido:

- Historias de fantasmas

- Apariciones en carreteras y taxis

- Relatos de traileros, militares y sepultureros

- Brujas, nahuales y demonios

- Panteones embrujados y casas malditas

- Experiencias paranormales en ranchos, moteles y hospitales abandonados

Aquí encontrarás lo que nadie más se atreve a contar.

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0:05 Mi nombre es Arturo, esta historia que les comparto. Me sucedió una temporada que trabajé como repartidor de pizzas. El trabajo estaba tranquilo, aunque de vez en cuando salía un pedido a última hora y había que entregarlo. Ese es el caso de esta historia. Recuerdo esa tarde noche, ya era invierno. Faltarían escasos minutos para la hora de cerrar. Cuando llegó ese pedido, el gerente me pidió de favor que lo llevara para que no se quedara nada de producto. Para el otro día recuerdo que ya hasta habían guardado la motoneta de las entregas. Por eso me fui en mi bicicleta, porque después de entregar me iría para mi casa pedalé por calles ya obscuras. Y sin pavimentar, lamentaba mi suerte de andar a esas horas, pero era parte del trabajo, la verdad. No era la primera vez que eso sucedía. De todos modos, me apuré.

1:14 Para terminar la dirección me llevó a pararme frente a una casa muy antigua de madera. Estaba desamarrando las pizzas. Cuando miré a una señora que cruzó el patio y se paró frente a la puerta principal, voltee de nuevo a verla porque la señora tenía su vestido blanco manchado con un líquido rojo, le grité, buenas noches, pero no me contestó. Volteo a verme, pero sus ojos se notaban completamente negros en un momento que me distraje aquella persona.

1:54 Se metió a la casa. Solamente alcancé a ver como arrastraba su camisón y sin hacer ningún ruido, desapareció de mi vista. Ya con las pizzas en la mano, toque la vieja cerca de madera sin pintar. Lo iba a hacer de nuevo porque no salía nadie. En eso se asomaron 2 niños por la ventana. Apenas se distinguían sus pequeñas cabezas. Entre las obscuras y gruesas cortinas negras levanté las pizzas para que las vieran, pero ellos no mostraron ninguna reacción. Nos emocionaron como lo suelen hacer otros niños. Como no hacía ningún intento por ir a abrir, toqué de nuevo, esta vez más fuerte.

2:44 Salió un señor con muy mal aspecto. De lejos me gritó con su voz ronca que se me ofrecía. Le dije que era el repartidor de pizzas y camino sin ganas hacia mí. Cuando estaba haciendo la entrega, traté de ser agradable y les hice una seña de saludo a esos niños. El señor de la Casa Volteó a la ventana. Luego me miró extrañado. Cuando miré bien a los niños me di cuenta que estaban extraños. Sus ojos estaban en blanco y sus caras llenas de moretones. Su piel era tan blanca que parecían estar muertos.

3:28 Lo que me seguía extrañando era que no mostraban ninguna emoción. No supe qué cara pondría porque el señor me pregunto si me sentía bien. Apunté con mi dedo para decirle de los niños que miraba. Pero estos ya no estaban en la ventana. Aproveché para decirle que había visto a una señora ensangrentada entrando a su casa. El señor tomó sus pizzas muy serio. Me aseguró que se encontraba solo porque toda su familia habían salido de vacaciones.

4:08 Como le insistí con lo que había visto, me aseguró que hacía algunos años atrás. Ahí había sucedido una lamentable tragedia donde habían muerto una anciana y sus 2 pequeños nietos. Mientras me contaba esa historia, yo volteaba constantemente a la casa en verdad, asustado según el señor, sus propios vecinos le decían haber visto sombras extrañas e incluso a los muertos como se paseaban por todo el terreno. Le aseguraban también que del interior de su casa salían gritos suplicantes de dolor, sobre todo después de las 8:00 de la noche, cuando había pasado la tragedia. Pero ellos ya tenían más de 5 años viviendo en ese lugar y nunca habían visto ni escuchado nada. Terminé de hacer la entrega y ese señor se metió a su casa como si nada.

5:14 Monté en mi bicicleta de regreso. Ni siquiera volteé hacia atrás porque sentía un extraño escalofrío. Me daba miedo voltear y darme cuenta que me estuvieran mirando aquellos niños. Ya bajó la oscuridad de la noche, me retiré rápidamente de ahí. Al día siguiente conté en mi trabajo lo que había pasado. Como es obvio, no me creyeron. Al enterarse el gerente del local me platicó que al anterior repartidor le sucedió una cosa similar en esa dirección, sólo que a él después de esa noche se mostró perturbado por que la anciana y los niños se le aparecían en su casa.

6:01 Ese muchacho días después renunció al trabajo y ya no supieron nunca más de él. Escuchar eso me asustó mucho y viví temeroso algún tiempo, imaginando que aquellos difuntos me perseguirían por siempre para mi buena suerte. Eso no sucedió. De todos modos, renuncié a ese trabajo para que no me volvieran a mandar a ese horrible lugar hasta la fecha. No sé si esa casa, en realidad este maldita. O fue un invento de aquel señor, pero de ser cierto, siempre me preguntaré porque los habitantes de esa casa no pueden ver a los fantasmas de los muertos y yo sí, nunca, jamás he vuelto a pasar por ese lugar ni nunca, jamás volví a trabajar como repartidor.

7:18 Todos los trabajos tienen un riesgo, algunos más que otros. Pero lo más fuerte que a mí me ha sucedido fue cuando fui repartidor de comida rápida en el restaurante donde trabajaba. Teníamos muchos clientes. Algunos de ellos eran de llevarles pedido todos los días. En una ocasión era una mañana como cualquier otra. Me tocó llevar un platillo a una ferretería de buen tamaño, donde el dueño era amigo de mi jefe. En ese tiempo traía un Volkswagen de los llamados vochos con el que hacía mis entregas.

8:03 Llegué al negocio y antes de bajarme noté algo extraño. Un hombre encapuchado se escondió al verme me sorprendí, pero de cualquier forma me bajé. Me paré en la puerta, busqué con la mirada sin encontrar a nadie, ni al dueño ni a los 2 trabajadores que tenía. Como eso nunca me había pasado, me metí, toqué el mostrador una y otra vez sin obtener una respuesta. Insistí de nuevo porque no me podía llevar la comida de regreso, le grite al señor por su nombre. En ese momento apareció el hombre encapuchado. Me hizo una seña para preguntarme que necesitaba verlo así.

8:54 Me hizo sentir intimidado. Le dije que era el repartidor, entonces el de manera burlona me dio un envoltorio que traía en sus manos. Luego me entregó un papel con la dirección donde tenía que entregarlo. Sonreí, nervioso, le dije que era repartidor de comida. Pero ese hombre sacó un arma y me amenazó con dispararme si no hacía lo que me estaba pidiendo. Pude sentir como la sangre se me fue para los talones. Como no me movía, me apuntó directo a la cabeza. Solo pude hacer un movimiento para decir que lo haría. Me quitó mi identificación donde venían todos mis datos. Según él, al regresar me la entregaría. Cuando me Subí al Vocho tuve la intención de huir, pero un hombre se subió al lado del copiloto. Me dijo que me acompañaría para que todo saliera bien. Maneje por algunas calles.

9:58 Antes de llegar al domicilio indicado estaba un retén de militares revisando todos los vehículos. Quién me acompañaba me pidió que no me pusiera nervioso. Los soldados me preguntaron a qué me dedicaba al decirles que era repartidor de comida. Me dejaron pasar sin siquiera revisarme. A 2 cuadras estaba una lujosa casa, nos abrieron el portón y nos recibieron hombres armados. La persona que me acompañaba me dijo que no los mirara a la cara, de preferencia que no hablara.

10:39 Nos llevaron por un largo pasillo donde había muchas puertas de su interior salían gritos, quejidos y llantos de personas que al parecer estaban siendo torturadas. Caminamos un poco más sin voltear a ningún lado. Entramos a una habitación bastante grande donde tenían un altar. En medio había una calavera llena de veladoras. Algunos hombres se encontraban arrodillados, al parecer rezándole a esa entidad. De pronto llegó un hombre bastante grande y encapuchado.

11:22 Se nos paró enfrente. Los 2 bajamos la cabeza en señal de sumisión. Después de mirarnos por unos segundos, estiró su mano y le entregué el envoltorio sin mirarlo a los ojos. Lo tomo con su mano llena de tatuajes de horribles demonios. Luego comenzó a abrirlo frente a nosotros. Vació su contenido sobre una mesa. Me sorprendí cuando cayeron 2 fajos gruesos de billetes, pero además con horror. Mire que también le habían llevado una mano humana.

12:03 El hombre sonrió de manera burlona, dijo algo entre dientes, tomó la mano y la colocó a los pies de aquella huesuda imagen. En el altar había otras partes de personas que prefiero no mencionar porque me producen escalofríos. Ahí estuvo arrodillado unos segundos. Luego regresó de nuevo frente a nosotros. Nos miró por largo rato sin decir nada. Cuando le dio la gana nos hizo una seña para que nos retiráramos. Caminamos de nuevo por aquel pasillo en medio de sonidos aterradores de personas lastimadas.

12:46 Siempre traté de ocultar mi nerviosismo. Ya en el patio caminamos sintiéndonos amenazados por aquellos hombres que nos apuntaban con sus armas. Nos abrieron el portón y salimos. Sentí que la había librado de regreso a la ferretería. No hablamos ni media palabra. Cuando llegamos al negocio. Quien me acompañaba se bajó, según él, para traerme mi identificación. En ese momento recordé que en esa credencial no traía los datos actualizados. De hecho, traía otra dirección de cuando, siendo soltero, vivía en otra delegación. Miré que me hicieron una seña desde el interior de la ferretería para que me bajara mejor. Aceleré y me fui de ahí a toda prisa. Está demás decir que renuncié a ese trabajo tiempo después que me encontré al dueño de la ferretería. Noté que le faltaba su mano derecha, aquella que yo había ido a entregar, aunque en la actualidad sigo trabajando como repartidor, nunca me volvió a pasar algo tan terrible como eso.

14:27 Mi nombre es Manuel. Esta historia me remonta a los años sesentas, cuando trabajaba en una carnicería en una comunidad rural. Del dueño se decían muchas cosas. Para algunos era una excelente persona, para otros era déspota y altanero. Lo que más se rumoreaba por los alrededores era que en realidad no se sabía de dónde sacaba los animales para surtir a tanta gente. Tenía la costumbre de vender carne por pedidos a otros ranchos y yo era el encargado de entregar los encargos los jueves y los sábados.

15:08 A eso me dedicaba todo. Hasta aquí parece normal. Si no fuera por este detalle, muy cerca de un rancho llamado la chora vivía una anciana a la que el patrón le regalaba todos los restos de los animales. Incluidos los huesos. Me incomodaba mucho entregarle su pedido porque era una persona muy extraña, empezando con su casa. Metros antes de llegar a su propiedad tenía clavadas 3 cabezas de cerdos y en las paredes de su humilde vivienda había muchos cuernos, todos de diferentes animales.

15:53 De adentro de su vieja casa salía humo, como si siempre estuviera cocinando, además de fuertes olores a hierbas e incienso con los cuales quizá trataba de disimular la terrible pestilencia a putrefacción que tenía. Por si eso fuera poco, su forma de mirarme me daba pendiente su mirada. Era tan pesada que me calaba por eso. Le entregaba su pedido, que regularmente consistía en 3 costales de restos y salía prácticamente corriendo de ahí, eso sí, sin demostrarle miedo.

16:38 En una ocasión había tantos pedidos que se me hizo. Un poco tarde me apuré para que no me agarrara la noche en la última entrega, que era el de esa mujer, no sé si decirlo así. Para mi fortuna o mi mala suerte me encontré a esa anciana por el camino iba acompañada de otra mujer, tanto o más extraña que ella. Al verme me pidió de favor que le dejara su pedido adentro de su casa. Luego se perdió entre las veredas del monte, pase las 3 cabezas de cerdo y me detuve frente a su puerta.

17:18 Me di cuenta que no había perro como en todos los ranchos. Entré deje sobre la mesa el primer costal. Entonces miré que la vivienda era extraña, con aves disecadas y veladoras encendidas, mechones de cabellos colgando del techo y muchas cosas más como frascos con insectos adentro. Antes de salirme, detuve porque escuché un gruñido. Venía de la parte de atrás de la casa, me asomé, pero no había nada. Metí el siguiente costal, luego el último. Al escuchar de nuevo ese sonido malamente, me fui a asomar que clase de animal era porque se escuchaba raro. Salí al patio, caminé un poco y muy al final había un pozo burdamente oculto.

18:16 Con unas cuantas ramas secas que apenas lo cubrían, escuché que de ahí salía ese gruñido. Al fijarme bien en su interior estaba un enorme animal que al verme hizo el intento de salirse. Pude darme cuenta así que estaba encadenado. Era negro, con grandes ojos y orejas largas. No se parecía a ningún otro animal. Su gruñido era tan fuerte que. Me hizo suponer que todos los restos que le llevaba a esa señora eran para alimentarlo a él. Me miraba como si fuera una presa a punto de devorar.

19:00 De pronto reaccioné y salí corriendo de ahí esa noche, como nunca lo hacía. Hablé con mi abuelo de lo que había visto. Supe por él que esa señora. Era una bruja que tenía capturado a un nagual todas las noches. Lo soltaba para que cazara animales que luego entregaba la carnicería y como pago el dueño le regalaba todos los restos. Me dijo que eran cosas que se decían por los alrededores. Por último me advirtió que no le comentara nada a mi patrón porque esa señora era su mamá.

19:43 El jueves siguiente se presentó aquella mujer en la carnicería y le pidió al patrón que me mandara en la noche porque no iba a estar durante el día. Yo me imaginé muchas cosas. La peor de ellas era que me quería aventar a ese pozo por haber descubierto lo que ahí tenía, escondido, sabiendo que mi patrón era el hijo de esa señora. Supuse que estaría de acuerdo con sus planes por miedo. Ese mismo día me fui a vivir a otro rancho bastante lejano, esperando que esa mujer nunca me encontrara.

20:24 Por buena suerte, así fue. Con el tiempo supe que los rurales habían entrado a la Casa de la bruja de la Chora. Como le decían, habían capturado y matado aquel animal extraño. A partir de ahí, aquella carnicería donde yo trabajaba como repartidor de carne se fue acabando porque ya no tuvo surtidor de animales. Hasta la fecha la carnicería existe, ahora el dueño es el hijo del patrón, pero nunca ha logrado ser el negocio que era cuando según dicen las historias de aquel lugar. Su mamá lo surtía de animales que cazaba el nahual. Siempre me han gustado las motos al no tener suficientes recursos para comprarme una.

21:30 No es de extrañarse que mis primeros trabajos fueron como repartidor, ahí me daba el gusto de pasear en motocicleta por toda la ciudad y de paso ganarme unos pesos. El último trabajo que tuve fue en una pizzería. Donde hacía mis entregas hasta las 9:00 de la noche. Sólo cuando había alguna festividad en la ciudad, trabajaba un poco más tarde. Yo nací en Nuevo Laredo, en Tamaulipas, aquí el 31 de octubre se celebra el Halloween, una noche donde la gran mayoría se disfraza y salen a la calle a pedir dulces, aunque cabe mencionar que unos cuantos.

22:15 Lo aprovechan para asustar a las personas o para delinquir aprovechando que se cubren el rostro con máscaras. Recuerdo esa noche como si fuera ayer ese 31 de octubre había tantos pedidos como nunca. De hecho éramos 3 los repartidores y ni aún así nos dábamos abasto, mientras la mayoría de la gente se divertía en fiestas. Disfrazada generalmente de personajes de terror, yo recorría las calles de Nuevo Laredo trabajando en los barrios, así como en las principales avenidas. Miré desfilar vampiros, payasos, marcianos, demonios y un sinfín de personajes tétricos dignos de una película de terror.

23:06 Y claro, no puedo negarlo. También hermosas mujeres con minifaldas y escotes pronunciados. Que deleitaban a más de uno con su presencia. Por fin, muy cerca de las 10:00 de la noche. Salí de la pizzería con los últimos pedidos. Eran 8 pizzas a direcciones, retiradas unas de otras. Suponía que terminaría de entregar casi a las 11:00. Después me iría a mi casa a mirar una película de miedo, o al menos ese era mi plan. A las 10:30 ya había entregado 6 pizzas sin ningún contratiempo. Le aceleré a la moto para entregar lo más rápido posible y terminar con el trabajo.

23:54 Cuando llegué al domicilio que buscaba, miré que parado a unos cuantos metros de la puerta estaba alguien disfrazado con una máscara de calavera. El tipo se veía imponente, tenía una gran altura y vestía de negro. Con la pizza en la mano me acerqué y le dije que traía un pedido. La persona sólo me miraba así, estuvo por unos segundos. Después movió su cabeza para decir que no y con su dedo apuntó hacia la casa. Entendí que el no vivía ahí. Me encaminé mientras esa calavera me siguió con su mirada.

24:34 No pude evitar sentir un escalofrío. Me paré en la puerta porque no se nos está permitido entrar a las casas y grite, buenas noches. Como no salía nadie, volteé a ver a la persona que estaba ahí parada para preguntarle si conocía al dueño, solo que ahora eran 2 las calaveras que estaban mirándome fijamente. Secreteándose entre ellos, llegué a pensar que tal vez me había equivocado de dirección. De todas maneras, gritaría una vez más pensando que si no salían me iría. De ahí me descontarían solo un producto.

25:17 No pasaba nada. En ese momento se apagaron todas las luces, quedando todo en completa obscuridad. De adentro de la casa salió una voz que me pedía que le pasara lo que obviamente no iba a hacer. Aquella voz volvió a insistir en que entrara, di unos pasos para atrás. En ese momento me agarraron de los brazos intentando meterme aquella vivienda con horror. Mire que eran las calaveras las que me estaban forzando. Luché con todas mis fuerzas de adentro de la casa salió una calavera más para ayudarles entre los 3.

25:59 Estaban a punto de lograrlo, decidido a que eso no pasara. Comencé a tirar patadas y manotazos. No supe como pero logre zafarme y correr a donde fuera. De pronto me miré en un gran patio, en medio de casas abandonadas. Escuchaba como aquellas personas enmascaradas me andaban buscando e incluso me decían, Repartidor, no tengas miedo. Luego reían desde donde me escondía. Podía ver como aquellas horribles calaveras me andaban buscando con palos y tubos en las manos. Nunca había sentido tanto terror. No me da pena decir que mojé mi ropa. Me armé de valor y corrí con la intención de llegar hasta la moto.

26:52 Mientras lo hacía, escuchaba como aquellas calaveras. Venía detrás de mí, gritándome que me detuviera. Corrí por unos minutos sin encontrar la salida. En mi loca carrera tropecé varias veces, pero logré levantarme para mi buena suerte. Encontré la motocicleta que ya se encontraba escondida en otro lugar. Me monté en ella. Gracias a Dios, encendió y salí de ahí. Ahora sí que como alma que lleva el diablo. Estuve a punto de caerme, pero no dejé de acelerar. Cuando llegué a la pizzería me informaron que estuvieron llamando de esa dirección preguntando por mi nombre. Nunca supe si todo fue una broma de esas personas o en realidad pretendían hacerme un daño.

27:46 Lo que si les puedo asegurar es que me lleve el susto de mi vida. Fue algo tan espantoso que hasta ahora. No lo he podido superar. Jamás he vuelto a trabajar repartiendo nada. De hecho, ya no he montado en motocicleta últimamente. Cuando se llega el tan esperado 31 de octubre, día del Halloween, y la gente se disfraza de cosas terroríficas, yo me quedo encerrado en mi cuarto por temor a volverme a encontrar con esas calaveras.