4 Historias de Terror de la COMUNIDAD │ LA MUJER DE LA ESCALERA (HISTORIAS DE HORROR)
Historias de Terror, Relatos de la Comunidad y experiencias paranormales que podrían dejarte pensando toda la noche.Esta noche te comparto 4 relatos enviados por la comunidad, donde lo cotidiano se convierte en algo perturbador. Apariciones, sombras, presencias extrañas y encuentros que parecen imposibles, pero que alguien asegura haber vivido.⚠️ Aviso:Los relatos compartidos pertenecen a quienes los envían y se narran con fines de entretenimiento e interés cultural. Algunos detalles pueden estar dramatizados para una mejor narración.Historias de esta noche:00:00 HISTORIAS DE LA COMUNIDAD01:19 LA NIÑA DEL RECIBIDOR15:43 EL RÍO NEGRO25:12 LA SOMBRA DEL OSO33:08 EL PATIO DE LA VECINDADSi te gustan los relatos de terror, las historias reales de miedo y los casos paranormales narrados de noche, suscríbete a Inframundo Relatos de Terror.#RelatosDeTerror #InframundoRelatos #HistoriasDeMiedo #TerrorNocturnoEtiquetas para la parte de abajo de la descripción:relatos de la comunidad, historias de terror, relatos de miedo, historias paranormales, relatos reales, comunidad de terror, niña fantasma, sombra extraña, apariciones nocturnas, vecindad embrujada, río maldito, relatos mexicanos de terror, inframundo relatos, historias de horror
0:12 Buen día, tarde o noche, querida Comunidad que nos escucha día con día, noche tras noche. Muchas gracias por estar nuevamente con nosotros. El día de hoy te narraré cuatro anécdotas compartidas por ustedes la Comunidad. Como saben, este es un canal de entretenimiento. Por lo tanto, no se afirma ni se niega la veracidad de los relatos que ustedes nos envían y agradezco a todos por la paciencia, ya que son muchos los relatos que nos llegan día con día, querida familia, sin más, lo invito a que agarre una taza de café, bien calientita, le dé un sorbo y ya sea que esté a punto de irse al trabajo o de desvelarse con nosotros.
1:04 Se ponga cómodo para escuchar Inframundo, relatos, la niña del recibidor, Buenas noches, Inframundo y a toda la Comunidad que escucha este canal. Gracias por el espacio. A lo largo de mi vida han pasado varias cosas, pero hoy quiero contar una que me marcó más que todas porque fue la que me hizo entender que hay presencias que se quedan contigo, aunque cambies de casa.
1:59 De rutina y de años. Mi nombre es rogelio, soy de Guadalajara, Jalisco, y desde que tengo memoria viví con mi abuela. Eso fue lo que me contaron siempre mis papás. La casa era grande y la mayor parte del tiempo solo estábamos ella y yo. Aún así, la casa casi nunca se sentía sola porque venía familia. De fuera a visitarnos y se quedaban ahí. Para mi abuela y para algunos de mis tíos era normal escuchar o ver cosas, sobre todo en unas escaleras del patio que conectaban con el segundo piso.
2:43 Decían que seguido se veía a una mujer subiendo esas escaleras o se escuchaban ruidos en la sala cuando ya todos estábamos dormidos. Lo único que yo sabía era que había cosa raras, pero como no me tocaba de frente no les daba tanta importancia. Conforme fui creciendo y empecé a notar más cosas. Hasta entonces la única manifestación que todos mencionaban era la señora de las escaleras, pero un día entendí que no era lo único. Una tía fue de visita y nos desvelamos viendo la tele.
3:28 Eran casi las 2:00 de la madrugada cuando nos fuimos a dormir. Mi abuela se quedó en una habitación que daba al patio y yo dormí con mi tía en el cuarto, donde normalmente dormía. Mi abuela ya acostados. Pasaron apenas unos minutos cuando escuché algo que Melo desde el Closet. Alguien me chisteaba. Como cuando te llaman en voz baja para que voltees, yo estaba dando la espalda al clóset, pero y en cuando escuché eso me volteé y mi sorpresa no fue sólo el sonido, sino lo que vi. Había una persona asomándose de cabeza desde la parte de arriba del clóset, como si estuviera colgada por dentro. Tenía apariencia femenina, no era una sombra borrosa, era una figura clara en cuanto notó que yo ya le estaba viendo, ni hizo señas con la mano para que fuera, no sólo con la mano. También me hablaba como invitándome, como insistiendo. No recuerdo bien cómo reaccioné porque fue el primer susto real que tuve en la vida.
4:49 Lo que sí recuerdo es que mi tía me cambió de lugar en la cama, me abrazó y me tapó los oídos. Yo, llorando, le preguntaba si ella también había visto eso. Ella me contestó que no, que no había escuchado nada que me calmara hoy. Con la cabeza de adulto estoy casi seguro que si lo vio y me mintió para no asustarme más. Después de esa noche se calmó unos días, pero no se fue con el tiempo. Ya no era solo esa figura. Asomándose empecé a ver que se paraba en la entrada del closet y a veces se asomaban más caras detrás de ella. Caras que parecían humanas.
5:39 Pero algo en ellas se sentía torcido. Me susurraban algunas cosas, no las entendía, pero otras sí y lo que me decían era siempre lo mismo, que me acercara, que fuera con ellos y que entrara. Así como empezó de golpes, se detuvo un día. Simplemente deje de escuchar y deje de ver pasar 1 días tranquilos. Hasta que otra noche, ya de madrugada, me despertaron las ganas de ir al baño. Me senté en la cama y cuando quise voltearme vi a alguien a un lado cerca de la cama donde dormía. Mi abuela era un niño, un niño de mi edad o parecido. Yo ya tenía como 9 años, traía short y playera y un corte de pelo como de hongo.
6:35 De esos que se usaban antes. Lo que me llamó la atención fue que su ropa no se veía moderna. Se veía de otra época como si no fuera de esos años. Me quedé sin habla. Mi abuela escuchó mi reacción y me preguntó que pasaba. Yo le dije lo que estaba viendo y ella, como siempre, me contestó la frase que repetían todos. Tenle miedo a los vivos, no a los muertos, volví a mirar al niño, pero este ya no estaba, pasó el tiempo, la casa seguía siendo la misma y yo ya estaba acostumbrado a que de vez en cuando algo se dejara sentir una mañana como a las 6:00, todavía oscuro, me estaba arreglando para la escuela.
7:32 Iba a entrar a la habitación de mi abuela cuando vi a una persona muy pequeña, de una estatura que no era normal, fácil. Medía unos 50 cm. Me quedé congelado. Esa cosa estaba parada justo donde tiempo atrás vi al niño, no parpadeaba, solo me seguía con la mirada. Como si estuviera mirando cada movimiento que yo hacía y de pronto desapareció. Yo lo digo como es, ya era normal para mí ver cosas, pero no por eso dejaba de sorprenderme.
8:14 La diferencia es que muchas veces pasaban con espacio de tiempo y uno intentaba convencerse de que era solo una idea o que la luz engañaba. Pero hubo un periodo que si me dio de verdad miedo y fue cuando empezó lo de la televisión. Por esos años, a inicios de los 2000 había teles que tenían memoria para guardar capturas de pantalla y algunas traían despertador. Podías programarlas para prender ese a cierta hora con cierto canal y cierto volumen.
8:55 Nosotros teníamos un así. Lo raro es que nadie la había programado nunca y aun así una madrugada se encendió sola. La primera vez fue como a las 3:00. Yo me levanté y la apagué, pensé que fue una falla, pero al día siguiente volvió a pasar y a la otra también, siempre a la misma hora, el mismo canal, 4 días seguidos. Ya para el cuarto día me levanté enojado. Con la idea de desconectarla o moverla o algo así, lo raro fue que no estaba sonando ningún canal.
9:37 La tele estaba encendida, pero sin señal, como cuando sale la pantalla azul o la estática. Esa luz fue lo único que alumbro la sala y cuando me acerqué para apagarla, VI de reojo la silueta en el recibidor en la entrada de la casa. Al Voltear todavía me arrepiento por haberlo hecho. Había una niña parada y traía ropa antigua, como de colegio, falda larga, calcetas largas. También el cabello muy largo y oscuro tenía las manos pegadas. Como en una oración, su mirada no estaba hacia mi, estaba dirigida a la pared.
10:24 Como si estuviera viendo algo fijo, yo grité y corrí al cuarto de mi abuela. Ella se despertó y me preguntó qué pasaba. Le dije lo que había visto y la jalé a la sala para que viera conmigo. La niña seguía ahí igual, sin moverse, sin voltear a vernos, como si nosotros no existiéramos. Yo le señalé a mi abuela esperando que por fin ella también se asustara, que dijera algo y lo único que hizo fue mirarme y decirme, ahí no hay nada, apaga la tele y vete a dormir. No se si no la vio o si decidió fingir, pero yo le estaba viendo ahí claramente.
11:14 Ya en el día me di cuenta de algo justo donde estaba mirando la niña. Teníamos una imagen de la virgen de Zapopan en el Recibidor. Entonces entendí que era lo que yo veía cuando estaba con las manos juntas. La volví a ver otras noches, siempre igual. A veces yo iba al baño y ahí estaba, en la misma pose, en el mismo lugar. Nunca me siguió ni tampoco volteó a verme. Pero la presencia me daba un terror que no sabía explicar. Era un miedo que no era solo de verla, era miedo a lo que significaba que estuviera ahí, como si la casa la hubiera guardado.
12:03 El tiempo pasó y cuando tenía 11 años, mi abuela falleció. Mis papás se fueron a vivir a esa casa, la casa donde yo crecí con ella. Y lo más raro es que poco después de que ella murió, las manifestaciones se detuvieron. Así, sin más, se apagaron, como si con la muerte de mi abuela también se hubiera ido algo más. Sólo quedaron cosas pequeñas, como que en la habitación donde ella dormía siempre se fundía un foco una y otra vez, como si esa pieza tuviera algo. Años después, esa casa se vendió.
12:44 Y tengo entendido que los nuevos dueños también batallaban con eso, pero esa parte la dejó para otra historia. Yo hice mi vida, pasaron los años, crecí, tuve hijos, todo parecía normal. Yo seguía siendo perceptible. De repente soñaba cosas. O tenía sensaciones raras, pero ya nada como antes. Pensé que todo había quedado en el pasado, pero no fue así. Yo trabajaba en un negocio de brincolines, un día me tocó quedarme solo en la bodega, los demás se fueron temprano y yo me quedé cerrando, acomodando, haciendo inventario. Ya casi terminaba cuando empecé a sentir los mismos nervios que sentía de niño, como si el cuerpo te avisará antes que la mente.
13:40 Esa sensación te obliga a voltear, aunque no quieras. Voltea al fondo de la bodega y ahí estaba. Era la misma niña, la misma ropa antigua, pero esta vez no estaba viendo a la pared. Esta vez me estaba viendo a mí y en ese instante se fue la luz. Yo no lo pensé, salí de la bodega. Cerré como pude y me quedé afuera con el corazón en la garganta. Un vecino que vivía enfrente estaba ahí como si estuviera esperándome y me pregunto si todo estaba bien. Lo raro es que me dijo que había escuchado ruidos extraños.
14:23 Me habló un rato, me calmó y cuando me tranquilicé le conté lo sucedido. Volteamos hacia la bodega y la luz ya estaba encendida otra vez. El vecino se ofreció a entrar conmigo para cerrar bien y entramos. No había nada ni nadie, tampoco nada fuera de lugar, pero yo sabía lo que había visto, igual que lo supe cuando era niño. Esa fue La Última Vez que la VI. Yo tenía 24 años. Hoy tengo 33 y me han pasado más cosas. Pero esa experiencia es la que más me marcó porque no fue una vez, no fue una noche y no fue un susto aislado. Fue algo que me acompañó desde la infancia. Se quedó en una casa, se apagó con la puerta y aun así volvió años después en otro lugar, como si me hubiera reconocido. Gracias por escucharme.
15:31 Y en algún momento puedo mandar más experiencias que con gusto les compartiré buenas noches. El río negro, historia de terror basada en hechos reales de Juan Rodríguez. Buenas noches, comunidad. Mi nombre es Juan Rodríguez, soy de Guatemala, pero actualmente recibo en Orange Country, California. Esta historia se ubica entre 1980 y 1982, en una época muy oscura para mucha gente, cuando en Guatemala hubo persecuciones, violencia y masacres en varias regiones. Y lo que voy a contar no es un invento para asustar. Es un recuerdo que se fue quedando en la boca de los pueblos y que todavía hasta hoy sigue dando de qué hablar. El lugar es un pueblito entre montañas llamado rabinal y el punto exacto del que se habla en este relato es un río conocido como río Negro, nombre que muchos dicen que viene de la lengua maya achí ahí.
16:56 Ocurrió una tragedia que marcó para siempre la zona. Se cuenta que le quitaron la vida a cientos de personas, hombres y mujeres, también niños, y que después de eso el río se mancho de un color raro oscuro, como si la Tierra misma no pudiera tragarse todo lo que pasó desde entonces por años. Muchos pobladores y visitantes dijeron escuchar cosas en ese lugar. No eran ruidos normales del monte ni del agua. Hablaban de gritos lejanos, llantos de niños, voces que parecían pedir ayuda y pasos corriendo entre los árboles cuando no había nadie.
17:41 Algunos decían que eran cosas de la mente por lo que pasó, otros aseguraban que no, que ahí quedó algo atrapado, como si el lugar se hubiera quedado cargado. Yo conocí a una persona que vivió algo de eso. Y por respeto a su vida y a su familia, voy a guardar su identidad para contar esta historia. Lo llamaremos Pablo. Este me dijo que en ese entonces él tenía 10 años, era un niño de rancho, de esos que se la pasan afuera, que conocen los caminos, los animales, el agua, el silencio. Un día alrededor del medio día. Se fue a pescar al río, iba con su mochila y su caña tranquilo, sin imaginar lo que iba a ver.
18:32 El sol estaba arriba y aún así el lugar se sentía pesado. Él me lo describió como una sensación rara, como si el aire estuviera más grueso. Llegó un punto donde el agua corría más lenta y ahí fue cuando vio a un niño. Era un niño pequeño. De su tamaño, un poco menos que caminaba cerca de la orilla. Estaba llorando, pero no lloraba como cualquiera. Lloraba con desesperación, como si llevara horas ahí. Pablo me dijo que lo más fuerte era que de la cabeza del niño corría sangre como si tuviera una herida abierta. El Niño no pedía ayuda con palabras. Solo caminaba llorando como perdido. Pablo, por instinto le habló, le preguntó si estaba bien, si necesitaba ayuda, si venía con alguien. El Niño no respondió, no volteó.
19:36 Solo siguió caminando despacio, metiéndose hacia una parte donde había árboles y sombras. Pablo me dijo que aunque le dio miedo, lo siguió porque pensó que a lo mejor era real, que se había caído o que alguien lo había golpeado y estaba desorientado. Caminaron así unos metros hasta que El Niño lo llevo cerca de una zona más cerrada. Y ahí fue donde Pablo se quedó helado en la orilla del río. Entre ramas y Tierra húmeda, el alcanzó a ver cuerpos tirados, no unos sin ovarios, adultos y niños, como si el río los hubiera escupido y el monte los hubiera escondido.
20:26 Estaban inmóviles, manchados, con esa quietud que no se confunde. Pablo me dijo que lo sintió como un golpe en el pecho, como si la garganta se le hubiera cerrado. Quiso moverse. Pero no pudo. Me contó que se quedó parado con la vista clavada, sin fuerza en las piernas, como si el cuerpo se le hubiera apagado. Y mientras él estaba así, volvió a ver al niño que lo había guiado. El Niño seguía llorando, lo miró 1 segundo, no como un niño normal, sino como alguien que trae encima un dolor. Y sin decir una sola palabra, caminó hacia el agua, se metió al río despacio hasta quedar en medio y ahí desapareció, como si el agua la hubiera tragado.
21:22 En silencio. Pablo no entendía nada. Quiso volver a mirar los cuerpos para asegurarse de que no estaba imaginando, pero cuando giró la vista hacia donde los había visto, ya no estaban. No había nadie. Sólo la orilla vacía, los árboles quietos y el sonido del agua. Ahí fue cuando le ganó el terror. Pablo salió corriendo como pudo, sin voltear atrás en el camino tiró la mochila y la caña. No le importó nada, sólo quería alejarse. Me dijo que sentía que alguien lo venía siguiendo o que algo lo miraba desde el monte, aunque no escuchaba pasos.
22:09 Corrió hasta llegar al pueblo directo. A su casa llegó gritando, llorando, contando lo que había visto. Su familia no podía creerlo, lo intentaron calmar, le dieron agua, le hablaron fuerte para que reaccionara, pero él no podía. Estaba fuera de sí, temblando con la mirada ida, como si todavía estuviera viendo al niño de la orilla. Lo llevaron con el padre del pueblo. Este le dio agua bendita y rezó por él tratando de tranquilizarlo. Pero Pablo me dijo que eso no le quito el miedo seguía sintiendo el pecho apretado, seguía soñando con ese niño. Llorando, seguía despertándose con sobresaltos. Entonces un familiar recomendó buscar a un guía espiritual maya.
23:07 Un sacerdote de su tradición, alguien que supiera como hablarle a un lugar cargado y como pedir por las almas que andan inquietas, lo llevaron con esa persona y ahí le hicieron oraciones, diferentes palabras que no eran las de la Iglesia, pero que para ellos tenían fuerza, le hicieron limpias, pidieron permiso y sobre todo pidieron que esas almas lo dejaran en paz. Pablo me contó que poco a poco fue regresando. No fue de un día para otro. Le tomó casi una semana volver a sentirse normal.
23:48 Aún así, muchos no le creyeron. Decían que era un niño asustado, que se inventó todo, que fue un mal sueño, pero con el tiempo pasó algo que le dio peso a su historia. Otras personas, en ocasiones distintas, empezaron a contar cosas similares en esa zona. Gente que fue a lavar, a pescar, a cruzar por ahí y que escuchó llantos sin ver a nadie. Otros que vieron sombras corriendo entre los árboles, otros más que sintieron que alguien los llamaba desde el agua, no a diario, pero sí lo suficiente para que el rumor no muriera. ¿Hasta el día de hoy sigo diciendo que en ese río se aparecen cosas y la pregunta siempre es la misma, qué tanto de eso es miedo heredado y que tanto es algo que de verdad se quedó ahí?
24:47 Nadie lo sabe con certeza. Lo único que sí es cierto es que ese lugar vio sufrir a mucha gente. Y cuando. Un sitio carga con tanto dolor. A veces parece que la Tierra misma se niega a guardar. Muchas gracias, Alejandro, por contar mi historia. La sombra del gran oso. Historia de terror compartida por Juan Rodríguez. Mi primo Ramiro empezó a trabajar hace un par de semanas en una cabaña a orillas del lago Big Bird, en las orillas de San Bernardino, California.
25:39 Era una remodelación grande de esas que prácticamente te obligan a levantar la casa por dentro. Cocina, ventanas, paredes, piso, pintura de todo. Él se dedica a ese oficio y como la chamba era pesada, hubo noches en las que se quedó a dormir en la propiedad para avanzar más rápido. Una de esas noches, según me contó, se despertó de golpe. No fue porque escuchar un ruido fuerte ni porque alguien hablara. Fue como cuando abres los ojos y ya sientes que no estás solo. Vio hacia una de las puertas de acceso y alcanzó a ver una sombra con forma humana, parada, cerca, quieta, como si estuviera esperándolo. Al principio pensó que era alguien que se había metido, un ladrón o algún vago, pero cuando trató de enfocar bien la vista era una sombra.
26:38 Reaccionó como si supiera que ya la estaban mirando. Y fue ahí dónde se le heló la sangre, porque en lugar de salir por la puerta, esa cosa se movió rápido y salió volando por una de las ventanas. Como si no pesara, como si el vidrio no fuera un obstáculo, mi primo se quedó sentado en la cama sin saber qué hacer. No entendía si lo había soñado, si estaba medio dormido o si de verdad lo vio. Pero la sensación de miedo se le quedó pegada. Aún así, siguió trabajando porque la remodelación no se iba a hacer sola y el cliente estaba encima.
27:20 Con los tiempos días después ya no estaba solo. En esa ocasión estaba acompañado por un amigo y por el hijastro de este, un niño de unos 6 años. Esa noche se quedaron a dormir en la cabaña porque al día siguiente iban a seguir temprano. Estaban dormidos cuando El Niño se levantó, como a las 2:00 de la mañana para ir al baño. Se levantó con una naturalidad de los niños sin pensar en nada y empezó a caminar por el pasillo. Ahí fue cuando lo vio El Niño. Alcanzó a notar una figura muy alta, totalmente negra detrás de él, siguiéndolo.
28:04 No era una sombra pegada en la pared. Era más bien como alguien, una persona, pero no tenía cara, no tenía una ropa definida, parecía más bien una presencia oscura con forma humanoide. ¿El Niño, confundido, le preguntó, Eres tú, papá? Esa cosa se quedó parada sin contestar. El Niño se asustó y gritó en cuanto gritó la figura se movió de golpe. Y de igual manera que la primera vez salió corriendo, se fue por la ventana, como si la ventana fuera una puerta abierta.
28:46 Cuando El Niño gritó, los adultos se levantaron de inmediato, lo encontraron temblando, señalando hacia donde había visto la figura. Obviamente, para ese momento ya no había nadie, sólo la oscuridad de la cabaña, el aire frío de la montaña y esa sensación fea. De que algo acaba de pasar. Ellos trataron de explicarlo como pudieron, que tal vez era un ladrón que se metió y que se fue rápido, que tal vez alguien estaba merodeando por ahí y por eso esa misma noche decidieron tomar más precauciones.
29:26 Revisaron puertas, ventanas, cerraron todo bien, aseguraron lo que pudieron. Porque la idea de que alguien se estuviera metiendo a la cabaña les parecía más lógica que pensar en otra cosa. Pero lo más pesado vino después. La última ocasión. El evento fue más fuerte. Le pasó al amigo de mi primo, un trabajador al que todos conocen por el apodo y le dicen narco y tiene unos 35 años. Esa noche él se quedó solo en la propiedad. Se durmió alrededor de las 10:00 y, como a las 3:00 de la mañana, se despertó bruscamente porque sentía que le faltaba el aire.
30:17 Abrió los ojos y alcanzó a ver a una persona vestida de negro encima de él con las manos en su cuello. Ahorcándolo no era una pesadilla común porque él podía moverse. Podía sentir forcejear. El miedo no era mental, sino físico. Estaba peleando por su vida. Él dijo que en ese momento la lucha se sintió eterna, como si pasaran minutos, pero en realidad fueron segundos. Pataleo manoteó logró zafarse, tragó aire como pudo y se incorporó tratando de enfocar la vista para ver bien quién era.
30:59 Y lo que vio lo dejó peor. Esa figura, esa persona de negro, se apartó y salió volando por la misma ventana, igual que en las otras ocasiones no la abrió, estaba cerrada y tampoco estaba rota. Simplemente se fue como si el mundo normal no aplicara para esa cosa. Desde entonces mi primo andaba inquieto, no sabe qué es. No sabes si es un fantasma, una entidad, algo que se pegó al lugar o si la cabaña tiene una historia que nadie les ha contado. Lo único que saben es que ya van 3 eventos con testigos distintos y cada vez sube el nivel.
31:47 Aquí es donde entra lo personal. A mí me preocupa porque mi primo me pidió ayuda para trabajar en esa remodelación. Yo ya fui un par de veces, pero no me he quedado a dormir ahí. El problema es que en los próximos días vamos a tener que volver y probablemente si nos toque quedarnos, porque falta mucho por terminar. La verdad. Estamos asustados y por eso lo mando al canal para ver si alguien de la audiencia sabe algo de lo que pasa en esas montañas, en esa zona de San Bernardino. O si a alguien le ha ocurrido algo parecido en una cabaña, en un lago, en el bosque, donde hay lugares que se sienten cargados, no sabemos que sea esa sombra. Si es un alma en pena, si es algo malo, si es algo que se alimenta del miedo o si sólo está defendiendo un lugar, lo único que sí sabemos es que no se siente como algo normal. Muchas gracias por leer mi relato de nueva cuenta. Si alguien tiene algún consejo para lo que estamos viviendo, se los agradecería
33:23 La historia que están por escuchar no es una leyenda urbana nacida en foros de Internet. Es un testimonio que fue confiado hace décadas por una de las mentes más brillantes de la comedia hispana a un familiar muy cercano a mí. Durante años, este relato viajó de generación en generación como un susurro cargado de temor hasta llegar a mis manos. La veracidad de estos hechos quedará, como siempre, al juicio de cada uno de ustedes. Mi abuelo mantenía una amistad inquebrantable con Enrique Segoviano, el reconocido productor de la mítica serie El Chavo del 8. Eran confidentes.
34:09 Sin embargo, en una ocasión la confianza de segoviano se transformó en una confesión sombría. Entre miedos y súplicas de silencio, le reveló que la famosa vecindad no solo era un SET de grabación. Sino el escenario de actividades que desafían la moral humana. El epicentro de todo era el tercer patio, un lugar que apenas se vislumbró en la serie y que para muchos pasó desapercibido. Allí, en el departamento número 8 Segoviano confesó que se reunía periódicamente con el elenco estelar, Roberto Gómez Bolaño, Florinda Meza.
34:55 Carlos Villagrán y el resto de los icónicos actores. Lo que comenzaba como una cena pronto se transformaba en una pesadilla. Bajo un hermetismo absoluto, consumían alimentos de procedencia ilícita y prohibida para luego dar paso al uso de sustancias experimentales y estimulantes que alteraban sus sentidos hasta la pérdida total de la conciencia. En ese estado de euforia química, el grupo se entregaba encuentros colectivos y conductas afectivas descontroladas, despojándose de toda ética y pudor tras las puertas de aquel departamento.
35:40 Pero el horror no terminaba ahí. En el apartamento número 13 del mismo patio, el poder se manifestaba de forma aún más siniestra. Se dice que allí se congregaban altos mandos de la cadena televisiva, incluyendo figuras de las más altas jerarquías. Según el relato, estas personas participaban en la privación de la libertad de menores, quienes eran sometidos a vulneraciones físicas irreparables para después ser desaparecidos en las periferias de la Ciudad de México. Segoviano reveló incluso la existencia de un culto anual de una naturaleza aterradora.
36:27 En el sótano, oculto debajo del departamento 13, rodeado de primorios y objetos de artes oscuras, se erigía la efigie de una deidad antigua, mo los. El ritual anual exigía una ofrenda final. Un acto donde la vida de un recién nacido era entregada al fuego en un sacrificio que buscaba asegurar el éxito y el poder de los presentes. Los pocos testigos que vivían cerca de la zona recordaban un ambiente tenso y opresivo. Hablaban de sombras que cruzaban los pasillos y de caravanas de autos lujosos que abandonaban el lugar al amanecer. Sin embargo, el miedo al poder de esas figuras mantuvo a todos en silencio.
37:23 Tras el fallecimiento de mi abuelo y mi padre, he decidido que este secreto no puede seguir oculto. Es difícil aceptar que detrás de los personajes que marcaron nuestra infancia existiera una oscuridad tan profunda. Pero hoy les pregunto a ustedes. ¿Es el éxito masivo simplemente fruto del talento o existen dudas invisibles pagadas en las sombras del tercer patio comunidad? Hemos llegado hasta el final de estos relatos.
38:06 Cuéntame en la caja de comentarios. ¿Qué historia te impactó? ¿O te gustó más los relatos que acabas de escuchar que nos han enviado ustedes mismos el público? Sin más, por el momento me despido, no sin antes desearles dulces pesadillas, buenas noches y hasta la próxima nos vemos en otra emisión más de Inframundo.
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