4 Historias de Objetos Embrujados - Madrugadores - Inframundo Relatos
Muy buena madrugada, oyente del terror. Tú eres de los primeros en escuchar estas historias cuando el mundo apenas abre los ojos. Quédate… porque el miedo sabe cuándo alguien está despierto. Bienvenido a Inframundo.
0:00 La maceta desde que mis abuelos se casaron, el abuelo era un hombre al que le gustaba mucho la naturaleza, que cultivaba todo tipo de Rosales o plantas para su jardín. Él mantenía todas las plantas de su casa hermosamente cuidadas, pero todo su jardín cambió en poco tiempo. Mi abuelo se levantaba desde muy temprano. Él ya estaba pensionado en ese tiempo, así que hacía lo que más le gustaba. Esa tarde iba a la nevería de la esquina, cuando debajo de un árbol estaba una maceta de la que contenía unas flores de petunias.
0:50 Una de las vecinas le informó que alguien la había dejado, pues no era de ella. Ni tampoco de los habitantes. Así que el abuelo optó por llevársela para ponerla en su jardinera. La colocó casi al final del patio, pero sin saberlo estaba enterrando brujería en este. La salud de mi abuelo poco a poco se vio mermada al grado de no quererse levantar de la cama. Ya no era el viejito activo de antes. Y esto comenzó a preocupar a la familia. El abuelo comenzó a ver una luz blanca, la cual se desplazaba desde la entrada de la casa hasta el final del jardín desvaneciéndose, en donde se encontraba la maceta que había traído el abuelo con las petunias. Rápidamente comenzó a explicar lo que había visto. Mi abuela y él se dirigieron a donde había visto el abuelo que se desapareció aquella luz.
1:56 Por alguna extraña razón. La abuela reconoció aquella maceta, pero no recordaba que en casa de las vecinas la había visto así. Pasaron unos días y el abuelo seguía mirando aquella luz blanca. Doña Clement era amiga de mis abuelos desde hacía más de 50 años. Una noche llegó a su casa para decirles algo que los pondría intranquilos. Doña Emma y su hija le preguntaron si sabía quién se había llevado la maceta que estaba debajo del árbol. Clement le dijo que el carro recolector de la basura lo había hecho. Madre e hija se miraron en complicidad. Su rostro reflejaban gozo.
2:46 Pero como doña Clement fue a decirles a los abuelos de ese suceso, que para ellas se le hizo bastante extraño, fue cuando le contaron lo que estaba mirando el abuelo y que desde hacía unos días se comenzó a sentir enfermo, así que los abuelos tuvieron que buscar ayuda para sacar lo que estaba en el jardín. Ya que se sabía que la hija de Doña Emma le gustaba andar en eso de las lecturas de cartas, para saber de su fortuna, buscaron ayuda. Con la recomendación de una de mis tías los atendió un señor de nombre eulalio. Mi tía los acompañaba.
3:30 Ese día mi abuelo le explicó lo que se miraba desde la entrada hasta el jardín. Eulalio le preguntó desde cuándo lo miraba, pero antes de que mi abuelo le contestará, él dijo que ya había encontrado lo que buscaba. Mis abuelos no entendían a que se refería para esclarecer la duda que tenían respecto a la interrupción. Por su parte, en la maceta que el abuelo había llevado a la casa se encontraba un trabajo de brujería. ¿Y cuál a la persona que se lo realizó lo hizo mal? No lo hizo con las instrucciones que la bruja le indicó.
4:13 La hija de Doña Emma agregó un elemento más que no debería de haber colocado. Lamentablemente la mujer sólo sacó su porquería para que un inocente se llevará y cargara el daño. Ese fue mi abuelo, ya estaba perjudicando también la casa. Y faltaba poco para que a mi abuela también la afectara. A la mañana siguiente fue el señor Eulalio a la casa de mis abuelos. Ellos lo llevaron a donde se encontraba la maceta. El señor se puso de rodillas y comenzó a escarbar en esta no sacó lo que en ella había. Al contrario, le agregó un morral con un ritual preparado y sonriendo les dijo con algo más.
5:05 Ya por la noche, el señor Eulalio regresó. Él y otra persona sacaron la maceta de la casa. Cosa extraña, comentó mi abuela. Eran las 8:00 de la noche y a esa hora siempre había niños o personas en las banquetas platicando. Mi abuelo acompañó a los hombres a la Casa de Doña Emma, ahí le dejaron la maseta. Don Eulalio puso la mano derecha sobre la maceta y con la izquierda dijo, Aquí te regreso lo que tu estupidez hizo. No debes hacer pagar tus tonterías en gente inocente. Sin mirar atrás se retiraron. Ya por la mañana llegó clemen con mis abuelos para decirles algo.
5:54 Doña EMA y su hija tuvieron fuertes discusiones por la noche. La madre le decía que se llevara su porquería a otro lado. Su hija le contestaba que era imposible que regresara eso a su vida nuevamente. Por alguna extraña razón, ahí estuvo la maceta. Ni el más fuerte ni con varios hombres podían levantar la maceta. Curiosamente desapareció y nadie supo quién se la había llevado, pero en esta ocasión el ritual ya no tenía efectos sobre la persona que se lo llevara, pues la hija de Emma ya cargaba en sus hombros lo que hizo.
6:37 Así pasó bastante tiempo hasta que se fue de la colonia. Mi abuelo siguió cuidando y cultivando sus plantitas. Ahora sus hijos le llevaban de los viveros para que ya no anduviera levantando lo que se encontraba en las calles. Esto fue lo que les pasó a los abuelos. Todo por el amor de la naturaleza de las plantas. Ya hace algunos años fallecieron los abuelos por causas naturales. Su jardín sigue hermoso, como él lo tenía, bajo los cuidados de la que oyes. Mi esposa, el Suéter, mi hija Estefanía tenía la edad de 14 años cuando enfermó su piel. Me llamo Marisol Carrillo.
7:39 Esto que te voy a contar le sucedió a mi hija cuando ella era adolescente. Cursaba el tercer año de secundaria. En ese año le permitimos mi esposo y yo acudir a las tardeadas en su escuela. Estas eran organizadas por alumnos y maestros del plantel. Una de las veces que fue llegó muy contenta a casa. En su brazo traía una prenda de color rosa. Pensé que era de alguna de sus compañeras. A lo que no era raro que le dieran a guardar sus pertenencias. Al día siguiente mi hija me pidió que le lavara la prenda, a lo que pregunté de quién era ella. Me respondió que el día anterior que venía para la casa, se encontró el suéter en una de las bancas de la Plazuela. Cuando ellas pasaron por ese lugar no se encontraba ninguna persona.
8:38 Así que ella lo tomó porque le había gustado. Al principio no me pareció buena idea, pero ellas preguntaron si alguien se les había extraviado. Así pasó un mes y la dueña del suéter no apareció. Un día se lo puso así, anduvo con el suéter hasta que ya por la tarde dijo que se sentía mal. Esa noche mi hija comenzó a sentir que la piel le ardía. La mandamos a que se diera un baño para que se le quitara. Solo fue por un momento. La irritación en su piel era muy evidente, se le miraba urticaria por todo el cuerpo.
9:24 Al día siguiente la llevamos con el médico. Este le recetó una pomada que se la pondría en la piel durante unos días. Medicamentos que para nada le sirvió, pues con los días le comenzó a salir unas erupciones que, como toda madre, para mí eran alarmantes, unos granos con pus amarillenta y con mal olor. Me daba tanta pena ver a mi hija llorar por todo lo que le estaba pasando mi esposo, le comentó a una de sus compañeras de trabajo. Por lo que estaba pasando la niña, ella le recomendó una señora. La cual hacía trabajo de limpias a las personas que no encontraban alivio a las enfermedades, pues la ciencia no encontraba solución.
10:13 Éramos escépticos ante esas cosas, pero con lo de estefanía tuvimos que creer y respetar en ese tipo de situaciones que como en la nuestra, estaba fuera de nuestro entendimiento. Llevamos a nuestra hija con la señora Jacaranda. La cual cuando la revisó le dijo que la causa de su padecimiento era un suéter que ella había encontrado. Nos describió que esa prenda la había dejado una mujer a la cual la persona que la estaba ayudando en su mal le dijo que la abandonara en alguna parte para que otra persona lo tomara.
10:55 Lamentablemente estefanía lo tomó. ¿Pero como en sí el daño no era dirigido a ella, se lo quitaría? ¿Haría algo más? Esto sería para que aprendiera tanto la bruja como la dueña de la prenda, que no sólo es abandonar los trabajos que se les hacen. Esto también tiene que ser destruido, al igual que las prendas. Tardamos más de 6 meses para que estefanía se le quitara ese trabajo. Al igual que las secuelas que quedaron en su cuerpo, aún son visibles algunas cicatrices por donde supuraba sangre y pus maloliente, algo que llamó mucho la atención y que afortunadamente no llegó tan lejos a aquel daño.
11:46 Es que la señora Jacaranda nos comentó que en ocasiones. Las personas son tan perversas que piden sus trabajos con daños en ocasiones irreversibles. Así es que si encontramos algún objeto que aún así esté en su paquete, lo dejamos en la mitad de la calle. Pues aprendimos no andar levantando objetos por más bonitos que estén. El moño de la muñeca, un día mi hermana fue por su hija al preescolar. De regreso a su casa, a la mitad de la calle se encontraron un moño.
12:37 Era muy bonito, lo levantó para después lavarlo y ponérselo a romina, su hija pequeña. Realmente el moño se miraba lindo en su cabello. Se lo puso un sábado que fuimos a una fiesta. Estando en uno de los Juegos, Romina llegó y me pidió que por favor le quitara el moño porque le dolía la cabeza. Al quitárselo le dije que se fuera a jugar esta noche. La niña tuvo náuseas, dolor fuerte de cabeza y temperatura. Mi sobrina se agarraba su cabecita del dolor que sentía, mi hermana pensó que había comido algo más en la fiesta, así estuvo por 2 días la pequeña, hasta que la suegra de mi hermana le dijo que eso que tenía la niña no era algo normal.
13:30 Mi hermana molesta. Le dijo a mi cuñado que su madre ya estaba con sus cosas de brujería, que no se fuera meter con su hija. El tomó a la niña diciéndole que por algo su madre lo decía y la llevaría con una persona que el conocía. La actitud de mi hermana era un tanto extraña hasta el grado de ser ridícula. Ella siempre se había llevado bien con su suegra, pero algo pasaba para el comportamiento. Con ella. Se llevaron a la niña aún con la temperatura en su cuerpo muy alta, ya no solo con náuseas, sino con vómito y diarrea.
14:12 Serían como las 5:00 de la tarde cuando Roberto regresó, pero no con la niña, cosa que alteró a mi hermana. Él le pedía un moño de color rosa que le había puesto a la niña. Mi hermana no recordaba lo del Moño hasta que intervine y le dije que el moño que le había puesto para la fiesta, él me pidió que se lo entregara. Se llevó todos los moños que tenía en una bolsa. Lo acompañamos hasta donde se encontraba la niña, no estaba en casa de su suegra, era en una la cual jamás habíamos visitado hasta ese momento dentro de la casa.
14:55 Se encontraba una anciana, esta le ponía un aceite en la cabecita a la niña mientras la suegra le daba una bebida. El semblante de Romina era tranquilo, a pesar de las ojeras que tenía bajo sus ojos. Mi cuñado al llegar le entregó a la señora la Bolsa con los moños de tela. Está la vació y cuando salió el moño al tomarlo dijo, Este es. El moñito que mi hermana levantó en aquella ocasión era el de una muñeca, la cual tenía un trabajo de brujería. Alguien que fue dañado se deshizo de la muñeca.
15:37 Al deshacerlo el moño se le desprendió del juguete y mi hermana lo levantó. Romina fue la que recibió toda aquella descarga en su cabecita. Aunque mi hermana no salió inmune, ya que se estaba volviendo agresiva hacia los demás, por fortuna aquello se destruyó cuando romina mejoró, al igual que mi hermana. Es por eso que no se deben de levantar objetos desechados por las personas, pues uno no sabe lo que ellos han depositado y quizás no llegues a contarlo.
16:22 Las monedas, el terreno baldío cerca de mi casa ya tiene bastantes años abandonado. Los vecinos de la cuadra han colocado anuncios de no tirar basura o escombros, cosa que a pocos les importa las personas de otras calles. Iban a dejar sus miserias hasta costales de desechos y algo más. Éramos unos niños cuando tuvimos noción de lo que hacen algunas personas, jugábamos mi amigo Jacobo y yo, todos los aterdeceres en ese baldío. Ya era de tarde ese día cuando un trapo rojo nos llamó la atención, ya que anteriormente que jugábamos no lo habíamos visto.
17:14 Se encontraba debajo de algunos escombros. Quien haya querido ocultar no hizo bien su trabajo. Ambos queríamos saber de qué se trataba, levantamos entre los 2, el pedazo de concreto que me dio lo cubría para poder sacarlo. Estuvimos batallando un poco hasta que logramos voltearlo y ver lo que ocultaba. Era una bolsa, una especie de morral atado, con un listón negro. Al abrirlo nos dio un aroma muy desagradable, pero aún así lo seguimos abriendo. Para ver su interior se encontraban varios objetos en él, despojos de cera de veladoras, unos líquidos de varios colores puestos en unos brascos pequeños, estos con olores bastante desagradables.
18:11 Pues abrimos los frascos para olerlos. Entre todo aquello encontramos varias monedas. Eso fue lo que más nos llamó la atención. Vaciamos todo el contenido para seguir buscando más monedas. Queríamos comprar todo tipo de golosinas. Con ellas entramos corriendo a Casa de Jacobo para lavarlas. No le comentamos a nadie lo que habíamos encontrado. Algunas tenían desde cera de las veladoras hasta Tierra y quién sabe cuánta porquería más felices y contentos nos fuimos a la tienda de don Lico se le hizo extraño que compráramos tanta chuchería. Sonriendo nos preguntó, si habíamos encontrado un tesoro, sólo sonreímos.
19:04 Días después, algunas de las vecinas habían visto a unas mujeres entrar en el barrio en plena madrugada. El lugar se prestaba para ese tipo de personas que fueran y dejaran sus brujerías. Hasta era sabido quién era el brujo que los mandaba a ese terreno. Algunos decían que sus antiguos dueños tenían una hija. La cual el hombre quiso cortejar, pero la opción de los padres y la negativa de ella, este los desterró de la colonia, llevándoles a la ruina total. Es por eso que allí depositan los trabajos que le mandaban hacer el brujo y este seguía vengándose de alguna manera, pues el terreno jamás se ha podido vender. Aunque aquello no iba dirigido hacia nosotros, sí tuvimos consecuencias no tan fuertes como las de otras personas. Lo único que veíamos eran 2 sombras. Siempre nos perseguían todo el tiempo, tanto a mi amigo como a mí.
20:13 Hasta que tuvimos que ir con un chamán a que nos curara. Quizá esto te haga pensar en no tomar monedas en los rituales de brujería que las personas tiran en cualquier parte.
Apple Podcasts
Spotify
Castro
RSS Feed