4 HISTORIAS DE BRUJAS REALES EN HALLOWEEN | COLABORACIÓN DE TERROR CON EL GATO | INFRAMUNDO RELATOS
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0:12 Lo que estás por escuchar son cuatro aterradoras historias de Brujas en Halloween. Relatos únicos que te pondrán los pelos de punta. Pero eso no es todo. Esta noche nos acompaña nuestro querido amigo del canal. Relatos de terror del gato. Después de terminar de escuchar estas historias, pásate a su canal, donde verás la colaboración que hicimos juntos. Abajo, en la descripción y en el comentario fijado encontrarás el enlace sin más. Por el momento comenzamos. Desde siempre tomé muy a la ligera eso de que en las noches de Halloween las Brujas hacen rituales para el señor de la oscuridad y de la maldad, pero con lo que les voy a contar no pude volver a ver esa festividad como el simple hecho de salir, disfrazarse y pedir dulces.
1:26 Mi nombre es amaira, soy de Tijuana, México, y esto que les voy a contar sucedió en el año 2017. Y disculpen si no les doy detalles del lugar exacto. Porque aquello sigue sucediendo hasta el día de hoy, un año antes. Un recuerdo que vendieron la casa que se encuentra enseguida a la nuestra. Ahí terminaría mudándose una mujer mayor. A los 60 años. Esta señora era viuda con una hija que parecía sacada de una pasarela de modas. A esta mujer le pondremos el nombre de Doña Fernanda, muy amable y muy gentil, de esas que ayudan al prójimo, que van a misa todos los domingos. Pero detrás de esa fachada dulce y tierna, aquello no era más que una pantomima de lo que en realidad era. Y es que aquí en la Colonia es conocida como la bruja Fernanda, clientes van y vienen buscando que la bruja les solucione sus problemas.
2:22 Cabe aclarar que nosotros no hemos tenido problema alguno con ella, a pesar de que sabemos lo que hace en su casa a medianoche, ya que la barda de nuestro patio nos deja ver claramente lo que ocurre en el de ella. En una ocasión, una de las vecinas con más años viviendo por esta calle tuvo problemas con esta bruja, doña Fernanda. La vecina tuvo un aparatoso accidente del cual ya no volvió a caminar. Pero como decimos muchos por aquí, si tienes los pelos en las manos, entonces actúa, si no los tienes, quédate callado. La vecina comenzaría a difamarla diciendo que doña Fernanda se robaba a los niños.
3:04 Y que por eso se mantenía joven. Pero lo que les contaré no fue algún chisme inventado por los vecinos. Yo misma fui testigo de aquel suceso. Era plena noche de Halloween y en casa de mis padres habían llevado a mis hermanos a pedir dulces. Yo me fui con mis amigos a una fiesta que terminó antes de lo pensado, así que no me quedó de otra que regresar a casa. Como me encontraba sola, me puse a ver una película de terror. Pero sería alrededor de la medianoche cuando me llegó un olor, como si alguien estuviera atizando en algún patio el olor a humo desagradable. Se sintió a pesar de que las ventanas estuvieran cerradas. Me asomé y vi que doña Fernanda estaba en su patio, le había hecho una fogata.
3:50 Los palos estaban acomodados de una manera que no había visto antes y a pesar de que eran bastantes como para una gran fogata, la lumbrada no llegaba muy alto. La señora Fernanda estaba vestida de una manera distinta. Me di cuenta que estaba haciendo una especie de ritual, así que me acomodé cerca de la ventana, de manera que no se diera cuenta que la estaba observando. La mujer se movía de un lado a otro y levantando objetos que para mí eran sus herramientas de trabajo. En una mesa tenía varios y una olla cubierta con una tela negra. Repentinamente la señora tomó esa olla. Y la colocó frente a la hoguera y comenzó a desvestirse.
4:34 El cuerpo de la señora se veía con los cueros colgando desde sus pechos hasta sus piernas. Me quedé con la boca abierta, pues ese cuerpo no parecía a una mujer de 60 años, sino alguien con mucha más edad. El cabello canoso y largo le llegaba hasta la cintura. Esta mujer comenzó a meter las manos a la olla cuando la destapó y comenzó a untarse en todo su cuerpo. Con aquel líquido oscuro que estaba dentro, lo hacía desde la cabeza hasta los pies. Yo estaba anonadada con lo que estaba haciendo esa señora, pero la cosa no terminó allí, pues les puedo asegurar que la señora Entró a la fogata y ni siquiera se le quemó el cabello.
5:17 Sentí náuseas por lo que veía. Estaba mirando un ritual de una verdadera bruja. Me sentía paralizada, no podía dejar de ver aquello. Lamentablemente no pude ver cómo terminó la situación, porque repentinamente la luz se fue en toda la Colonia, todo quedó a oscuras y eso me arrebató la visión que tenía hacia el patio trasero de doña Fernanda. Miré cómo las llamas de la fogata se fueron apagando poco a poco, pero no vi que saliera la bruja de estas si lo contaba, sabía que nadie me lo iba a creer, así que hasta no tener pruebas de eso no podía decir nada además. En ese tiempo lo único que tenía en mis manos era un smartphone de muy mala calidad. La cosa no paró ahí porque el día siguiente nos enteramos que un niño de las calles más abajo, en el barrio, había desaparecido y nadie lo encontraba.
6:12 Aquel era un bebé de tan solo 9 meses y fue aquí donde la otra vecina comenzaría a hablar de la señora Fernanda. Y es que ella aseguró haber visto a doña Fernanda entrar con un niño en brazos. Pero que lo tenía cubierto con una cobijita. Esta breve declaración, aquella otra vecina la plasmó en unos pequeños volantes impresos en los cuales andaba repartiendo en el lugar. Las autoridades, al haber recibido la denuncia de notar que era un caso que realmente necesitaba atención, se hicieron presentes en esa casa, pero no encontraron ni rastro alguno de lo que buscaban. Cabe aclarar que mi hermana me contó que miró a la mujer. Metiendo ropa en un horno que tiene en su patio. Mi hermana aseguraba que era ropita de niño, pero mi madre le dijo que se quedara callada, pues nos metería en un lío. Si eso no fuera cierto, por varios días no se le vio a doña Fernanda salir de su casa, pero cuando lo hizo era otra persona. Se le veía mucho más joven.
7:15 No caminaba encorvada como los días anteriores, ni tampoco su andar era lento, al contrario, se le notaba una piel como la de bebé. Muy rejuvenecida. En una ocasión me la encontré de frente y no le pude ni sacar la vuelta. Ella se me colocó frente, cerrándome el paso me hizo un comentario sobre mi cabello asegurando que lo tenía muy bonito y que también mi hermana era muy preciosa para mí. Sus palabras fueron una advertencia de que cerrara la boca o de lo contrario, algo malo podría pasarnos. Así es que lo he hecho desde entonces. Esto se ha quedado como un secreto en aquel barrio, pues aunque las autoridades ya investigaron, no lograron encontrar la culpable.
8:00 Han pasado alrededor de 7 años desde aquello y la vieja bruja de doña Fernanda sigue igual, no envejece. Es como si tuviera un pacto con el diablo. Aquel bebé nunca lo encontraron. Realmente me doy cuenta que en este lugar es muy fácil perderse o desaparecer en la actualidad. Yo tengo un niño de 2 años. Y siempre lo mantengo a mi lado. Y más cuando esa maldita vieja me ve con una sonrisa, como si supiera que yo la vi hacer. Aquel ritual a mis 16 años fue que vi a esa bruja hacerlo. Ya no salgo, ni me asomo en las noches previas a Halloween. Ni siquiera echo un vistazo a la ventana cuando veo que enciende su fogata en el patio.
8:42 Pues no quiero volver a ver lo mismo que presencié aquella noche, lo cual me ha dejado con un gran trauma, porque me he dado cuenta de que así como ella, seguramente hay muchas más mujeres en el mundo que conocen los secretos de la brujería, de la antigua magia negra, y que a causa de esto, muchos más seres inocentes seguirán desapareciendo.
9:24 Muy buenas noches, comunidad de Inframundo. Mi nombre es Ignacio López y lo que voy a contarles ocurrió en la víspera de Halloween del año 2003 en Puebla. Desde esa noche me convertí en un creyente absoluto de lo paranormal, porque lo que vivimos no tiene explicación lógica. Yo era paramédico en ese entonces y estaba acostumbrado a ver accidentes, muertes y emergencias de todo tipo, pero nada me preparó para lo que presenciamos esa noche maldita. Eran casi las 8:00 de la noche cuando recibimos una llamada de auxilio.
10:09 Una mujer gritaba con desesperación que su hermana embarazada se había desmayado al iniciar el trabajo de parto. La voz al otro lado de la línea se escuchaba quebrada, suplicante, rogándonos que llegáramos lo más rápido posible. Subimos a la ambulancia 3 compañeros y yo. Entre ellos, Juliana, una enfermera que había asistido partos en ocasiones anteriores. El domicilio estaba en una colonia precaria a las afueras de la ciudad, en una zona donde apenas había luz y el pavimento desaparecía entre calles de terracería.
10:55 Al llegar nos sorprendimos la soledad del lugar, la casa estaba apartada. Rodeada de campo abierto y parcelas abandonadas afuera nos esperaba una mujer joven, temblando y llorando, que nos hizo pasar de inmediato por dentro. La vivienda era pobre y oscura, apenas iluminada por una bombilla amarilla que parpadeaba en 1/4. Sobre una cama improvisada estaba la embarazada, inconsciente y con un sangrado alarmante. No había tiempo que perder. Juliana preparó lo necesario para una cesárea de urgencia mientras yo trataba de calmar a la supuesta hermana, que no dejaba de repetir que debíamos salvar al bebé.
11:48 Desde el principio noté algo extraño en su comportamiento. Su ansiedad no era normal, parecía no importarle en lo absoluto al estado crítico de la madre. Solo pedía con voz imperiosa que El Niño naciera pronto su mirada fija clavada en el vientre ensangrentado. Me helaba la sangre. Tenía los ojos abiertos de par en par, con un brillo enfermizo y a veces esbozaba una especie de sonrisa que no correspondía a la situación cuando Juliana comenzó el Corte y la sangre brotó. Aquella mujer se inclinó hacia adelante con los labios apretados, como si disfrutara del espectáculo.
12:36 Yo me coloqué frente a ella para impedir que se acercara demasiado y creo que esa decisión salvó la vida del recién nacido. Tras unos minutos de tensión insoportable, el llanto del bebé llenó la habitación. Fue un sonido puro. Desgarrador y esperanzador en medio del horror, Juliana lo levantó entre sus manos a un cubierto de sangre y en ese instante la mujer extendió los brazos para exigir que se lo entregáramos. No lo pedía, lo exigía como si El Niño le perteneciera.
13:19 Me interpuse de inmediato y le grité que se calmara. Sus facciones cambiaron de preocupación fingida a una expresión de rabia. Estaba a punto de forcejear cuando escuchamos golpes en la puerta y la voz de un hombre llamando desesperado, entró corriendo hasta la habitación y al ver a la mujer que nos había recibido su rostro se transformó en odio puro. Sacó un arma de fuego y le apuntó sin dudarlo. Los segundos siguientes fueron un infierno. Esa mujer, al verse descubierta, lanzó un alarido espantoso que nos perforó los oídos su piel.
14:05 El joven se transformó frente a nosotros en la de una anciana de crepita. Sus mejillas se hundieron sus dientes se afilaron sus cabellos negros. Se volvieron canosos en un abrir y cerrar de ojos. Un olor insoportable, como de carne podrida mezclada con azufre, invadió el cuarto, todos retrocedimos aterrados. La anciana saltó hacia la ventana y con una agilidad inhumana, salió huyendo hacia el campo en medio de la oscuridad. El silencio que quedó después fue sofocante.
14:48 El hombre bajo el arma se acercó a nosotros con lágrimas en los ojos y se presentó como el esposo de la mujer que yacía en la cama, acarició la frente de su esposa y preguntó por su estado con voz temblorosa. Juliana aún tenía el bebé en brazos y él lo recibió con delicadeza infinita, como si temiera que algo se lo arrebatara entre sus manos. Cuando pudimos recuperar el aliento, el hombre nos explicó entre sollozos la verdad. La joven que había hecho la llamada no era su cuñada. La verdadera hermana estaba inconsciente y amordazada en 1/4 trasero.
15:36 ¿Adónde fuimos? Y la encontramos tirada, débil pero con vida. La que no recibió era en realidad una bruja. Había llegado a la casa esa tarde fingiendo ser pariente y se había instalado con la excusa de ayudar en el parto. En realidad, esperaba el momento para apropiarse del recién nacido. Según el señor, esas criaturas buscan niños que nazcan en fechas como Halloween, cuando la frontera entre este mundo y el otro se vuelve más frágil. Nos quedamos en la casa casi media hora más intentando asimilar lo ocurrido.
16:21 La madre despertó y estaba llorando de felicidad mientras amamantaba a su hijo. Ajena al horror que había rondado tan cerca, nosotros temblábamos, todavía incapaces de pronunciar alguna palabra esa noche entendí algo que jamás había creído del todo. Las Brujas existen, no son cuentos de ancianas ni supersticiones del pueblo. Son reales y caminan entre nosotros disfrazados de mujeres comunes. Se alimentan de engaños y buscan momentos vulnerables para atacar.
17:01 Si no hubiera sido por la llegada oportuna del padre, esa criatura maldita quizás habría logrado su objetivo y el destino del niño había sido indescriptiblemente Macabro. Después de lo ocurrido no volvimos a hablar del tema con mis compañeros. Juliana se negó a recordarlo y el otro paramédico renunció poco después. Yo, en cambio, no puedo sacarlo de mi mente. Cada vez que escucho a un bebé llorar. Recuerdo aquella escena, los brazos huesudos de aquella anciana, extendiéndose para arrebatar lo que no era suyo.
17:43 Y los 31 de octubre siento que ella anda cerca buscando a otra víctima. Mi nombre es Ignacio López, soy paramédico y esta es mi historia de Halloween. Muy buenas noches y gracias por escucharme. Muy buenas noches, comunidad. Esto que les voy a contar sucedió hace ya varios años, fue antes de la alerta sanitaria y es que cuando quise buscar ayuda tuve que esperar a que pasara el tiempo, pues con brujo o bruja que iba era la misma respuesta.
18:38 Nadie podría ayudarme. En ese tiempo se me hacía algo ilógico, pues lo que yo quería era que me quitaran un daño, pero te vuelvo a repetir, todos se negaban a ayudarme. Me llamo José Alonso López Radico en el estado de Tamaulipas, México. Mi exnovia me hizo un trabajo de brujería que casi me manda a 3 M bajo Tierra. La muy maldita me juró que jamás volvería a andar con alguna mujer, no era porque yo anduviera de mujeriego, al contrario, nos íbamos a casar, pero nunca fui del agrado de su señora madre. Y es que con calumnias, con falsos rumores. Esa mujer se encargó de desprestigiarme y de poner incluso a su hija en mi contra.
19:23 Yo trate de buscar a mi ex novia para arreglar todo, para que ella entendiera que yo era buen hombre. Pero finalmente tuve que parar porque algo muy extraño y terrible empezó a Ocurrirme. Todo empezó cuando comencé a orinar. Sangre primero, el color en la orina no era de un rojo que diera a entender que algo malo estuviera pasando. Fue sino hasta las 3 semanas después. Además, que ya me dolía incluso ir al baño. Esto, sumado a que mi parte íntima apestaba mucho a pesar de que siempre había sido una persona muy limpia, el mal aroma y las manchas que quedaban en mi ropa interior decían otra cosa. Una mañana fui a visitar al médico, pero los estudios que me hicieron tuvieron resultados positivos. El doctor me dijo que todo en mí estaba bien. Que no se explicaba por qué estaba padeciendo eso me dijo que me daría un tratamiento, que con él esperaba que hiciera efecto y que mi situación cambiara. ¿Salí de la clínica con más preguntas, qué otra cosa? La palabra brujería pasó por mi mente y fue cuando empecé a buscar ayuda.
20:35 Mi hermana me recomendó a una señora, estuve yendo con ella, pero por desgracia la pandemia llegó en un mal momento para mí y para todos. Pues la señora que me atendía falleció en ese tiempo. Esto complicó un poco las cosas, ya que los dolores y el sangrado eran cada vez más dolorosos y hasta pensé en Desvivirme, pues me estaba volviendo loco del dolor, además que desde mi vientre hasta mis rodillas tenía un color oscuro en la piel, como si este fuera un higador. Se veía grotesco y no podía ni siquiera usar ropa interior para variar. Estaba solo en el apartamento donde vivía y los víveres que tenía para subsistir estaban por terminarse. Mi situación estaba muy muy grave, no sabía cómo aquello iba a poder solucionarlo una ocasión, incluso como pude casi arrastrándome, fui a una tienda de abarrotes que estaba casi en la esquina de la calle por donde estaba mi apartamento. Don Eleazar, el dueño de la tienda al verme me dijo que me tomaría la orden.
21:43 Y que uno de sus muchachos me llevaría lo que compré. Así estuvo por alrededor de casi 2 meses, un joven de nombre Pedro era quien me entregaba las cajas o las bolsas con mis pedidos. Una noche salí del apartamento y cuando iba pasando por uno de los callejones VI a 2 tipos que intentaban robar a una persona. No sé de dónde saqué las fuerzas, pero los enfrente, aunque adolorido lo hice y a cómo pude. Les metí unos buenos golpes para que soltaran aquel muchacho. Ahí me di cuenta de que este era Pedro, aquel muchacho que me llevaba los abarrotes. Este yacía tirado con la nariz rota y con la cara morada de los golpes. Aquel muchacho era pequeño, además que era muy joven, tenía unos 18 años, por lo que yo sabía. Él había llegado a la ciudad para estar con una tía que estaba enferma.
22:39 Le extendí la mano para ayudarlo a levantarse. Aquel chico me miró con una cara de susto que me quedé helado con lo que me reveló, de verdad. No entiendo cómo es que ese joven tenía idea de lo que me estaba pasando, pero Pedro me miró de arriba a hacia abajo, como si él pudiera ver a través de mí. Antes de decírmelo me preguntó, sí, yo creía en brujería o en cosas de magia negra. Yo le dije que no mucho, pero ahí este muchacho me dijo que yo traía un mal muy fuerte, que alguien me lo había puesto. Una persona cargada de rencor que seguramente lo que quería era sacarme del camino. Pedro me dijo que me habían puesto esa brujería para que enfermara, para que mis genitales se deteriorarán y para que finalmente falleciera.
23:27 Lo que más me dio miedo es que Pedro me dijo que si yo no me atendía, mi miembro estaría a punto de inflamarse, al grado de reventar. La verdad es que yo no entendía, pero tenía miedo y sobre todo, mucho dolor. Y es que era imposible que Pedro supiera todo aquello de mí. Esto me llevó a confiar en él y le pregunté si conocía a alguien que me pudiera ayudar. Le conté que me había dado de topes contra la pared en la búsqueda de alguien que me curara de esa maldita enfermedad. Él me aseguró que su madre era una bruja reconocida en Catemaco, Veracruz, que si yo quería el podía llevarme a visitarla. Yo no tenía ya nada que pensar.
24:09 Quedamos en salir al día siguiente y aunque Pedro tenía cosas que hacer, él se las arreglo con su patrón para poder acompañarme. Él estaba agradecido porque lo ayudé y bien, aunque eran tiempos muy difíciles de pandemia. Aún con esto decidimos emprender ese viaje. Salimos muy temprano por la mañana y llegamos al día siguiente alrededor de las 9:00. El día apenas iniciaba. Así que llegamos rápido a donde vivía aquella mujer, la cual era una persona de unos 60 años. No se le veía que fuera algo amigable. Sentí como si me estuviera escaneando, como si estuviera viendo mi cuerpo. La mujer se detuvo justamente a donde tenía la brujería, en la muy maldita vieja me dijo sin más, que ya era tarde para hacer algo por mí.
24:57 Yo no lo podía creer, yo necesitaba sentir la esperanza, casi le supliqué por su ayuda. Le dije que todas mis puertas se habían cerrado y que ya no soportaba el dolor. La mujer me miró sin inmutarse, como si no le importará. La señora me dijo que no estaba interesada en ayudarme, que su trabajo valía mucho y que yo quizá no tendría el dinero suficiente para pagarle. La verdad es que me sentí peor que nunca. Ya me habían dicho que en ese sitio había personas que cobraban muy caro sus trabajos y caí injustamente con una de ellas. Le di las gracias y me salí del Cuartucho. Me Subí al auto, estaba llorando por mi mal infortunio.
25:39 Tenía mucho miedo de morirme, estaba llorando, inconsolablemente, pero antes de arrancar el auto, repentinamente Pedro salió de la casa de su madre. Me hacía señas con la mano para que entrara nuevamente al cuchitril. Me bajé del auto y caminé hacia allá, cuando entre el semblante de la mujer era otro. Me dijo que por qué no le había dicho que le había salvado la vida a su hijo y eso para mí no era un boleto para que ella me ayudara. Le contesté, pero la bruja me aseguró que ella me ayudaría, que me quitaría el daño que traía encima. En agradecimiento por haber ayudado a Pedro, aquella señora me dijo que se trataría de un ritual muy especial, pero que no sería en ese momento, sino que sería en la noche de las Brujas. Aquella señora me aseguró.
26:28 Que a quien me hizo ese daño ni ganas les iban a quedar de haberme puesto ese maleficio. Con esto tenía que esperar un poco para que llegara la fecha del 29 de octubre. Mientras tanto, la mujer me entregó unas hierbas con las que me lavaría y apaciguaría temporalmente el sufrimiento. No lo niego que la fecha se me hizo eterna, pero créanme que valió la pena aquella noche de Halloween. Cuando la Luna se veía más grande que de costumbre, la bruja estaba vestida completamente de negro con un vestido que, según me contó su hijo en esas fechas, las Brujas se ponen sus mejores galas y otras lo hacen desnudas.
27:13 Durante el ritual había 2 mujeres más. Me metieron a una tina y con el agua que se veía de lo más turbia, me pidieron que me sentara. En un inicio sentí mucho dolor en mi entrepierna y sentí un ardor horrible. Que hasta ganas de llorar me dieron. La bruja sonrió y me dijo que así como me ardía y lloraba, esas 2 mujeres también padecerían lo mismo. El ritual inicio un par de minutos antes de la medianoche. A ellas las vi cómo se movían y las 2 mujeres jóvenes se hincaron y no levantaban sus cabezas. Sentí mucho miedo cuando la bruja comenzó a hablar en un idioma que nunca había escuchado, no era latino, algo que le pareciera.
27:56 Mientras tanto, Pedro, quien también estaba presente, encendió una hoguera que estaba preparada para dicho ritual. La bruja no paraba en decir palabras, y mientras yo estaba sentado en aquella tina desnudo, repentinamente comenzó a hacer un viento muy frío, pero éste cambió como si estuviéramos en temporada de verano. Otra cosa es que el ambiente de pronto empezó a oler mucho como a caño a azufre. No sé por qué intui que en cualquier momento se iba a manifestar el señor de la oscuridad, y así créanme que sucedió de un instante a otro, entre el movimiento de las mujeres, la tensión y toda aquella atmósfera oscura, algo enorme, emergió entre las llamas de la hoguera.
28:44 No se visualizaba bien, pues creo que ni siquiera uno es digno de ver al mismísimo Satanás presente. Ni siquiera la bruja, pues. Vi como esta bajo su cabeza, en señal de respeto hacia quien le concedía a su don para hacer aquellos trabajos de magia negra. Sé que mis palabras quizá causen duda, pero aquello que vi fue algo realmente aterrador. En esos momentos. Sí creí que las Brujas estaban pactadas con el innombrable y que hacían sus aquelarres en aquellas noches de Halloween, la noche de las Brujas, como me dijo esa mujer, no sé cuánto tiempo permaneció ese ser ahí. Pero su voz se escuchaba como si muchas almas estuvieran presentes en ese sitio.
29:27 Cuando todo terminó, la bruja me dijo que podía salir de ahí y que al caer el alba, ella revisaría, que fue lo que dejé en el agua de la tina y en base a ello, el mal se revertiría a las mujeres que me hicieron el daño. Esa noche no pude dormir, veía al diablo en mis sueños y mi miedo lo sentía como si estuviera conmigo. De estar dormido ahí cerca. Escuché los cánticos de las Brujas durante la noche, pero esa fiesta pagana no era para que yo estuviese presente, aunque créanme que sentía ganas de asomarme. Pero el miedo de que me sucediera o viera algo peor que lo que había visto momentos atrás me llevó a mantenerme en distancia.
30:13 Al día siguiente miré a la mujer concentrada, mirando el interior de la TINA. Me acerqué, pero no sabía qué podía haber ahí. Lo que sí puedo comentarles es que aquel asqueroso olor seguía ahí. Aquello era lo que me había quitado la maldición que me hicieron. Eso me lo aseguró la bruja. Ya estando más relajado me dijo que podía regresar a casa, que no le debía nada, pues el haber salvado a su hijo valía más que lo que ella cobraba por su trabajo. Lo que me recomendó es que regresara cuando tuviera noticias de las mujeres y yo le prometí que así sería. No sé cuántas semanas pasaron. Pero un día me enteré que mi exnovia estaba muy enferma, que ya tenía algunos días, que su situación se había complicado, a tal grado que le habían tenido que amputar sus 2 piernas hasta la altura de sus rodillas, pero que al parecer el daño que ella tenía ya se había esparcido por su cuerpo y esto de alguna forma la estaba condenando a la muerte. Esa noticia me llegó como un impacto. Algo que me perturbó de una manera que sentía que vivía una pesadilla.
31:23 Pero esto no era todo, porque también resulta que la mamá de mi exnovia también estaba enferma, pues estaba padeciendo algo muy similar a lo que tenía su hija. Pero aquella mujer parecía que estaba pudriéndose en vida. Decían que apestaba horrible y que incluso de su zona íntima. ¿Le brotaban gusanos? Pues por dentro ella ya estaba completamente destruida, la verdad, era difícil de creer de todo aquello que me estaba enterando, porque ahí caí en cuenta que de verdad ellas me habían puesto la brujería. Honestamente, no sé por qué, yo nunca les hice nada malo. Si aquella relación con mi exnovia terminó fue porque su madre intervino. Ella empezó a meter chismes y rumores y lo que más me dolió. ¿Es que terminó enfermando la mente de su hija al grado de haberla hecho cómplice de trabajos de brujería? En mi contra no me da alegría, al contrario, me siento triste de que ellas hayan tenido que pagar por lo que me desearon, pero al final la vida tiene que hacer justicia y si no, entonces uno debe de buscarla y de no ser por la ayuda de aquella bruja. La madre de Pedro es que yo estaría podrido y a mí es a quien me hubieran tragado los gusanos. No saben cuanto agradezco estar aquí para contarles esto, porque sé bien que el día de mañana quienes puedan ser víctimas de brujería, de envidias o de malas energías pueden ser ustedes que escuchan mi historia.
33:12 Excelente noche para todos y saludos para la Comunidad en general. Mi nombre es Carlos Fernández y lo que les voy a contar ocurrió en fechas de Halloween, pero en el año de 1993, en las afueras de Querétaro, en una finca perdida entre los cerros, han pasado 3 décadas. Y todavía no puedo dormir tranquilo cuando llega octubre. Esa noche, la peor de mi vida la viví con mis 2 mejores amigos, Julián y Mateo. Uno de ellos nunca volvió a ser el mismo. Éramos jóvenes de 19 años llenos de ganas de probar el mundo, creyendo que nada nos podía pasar. Fue Julián quien propuso el viaje. Él llevaba meses trabajando como peón en una finca dedicada a la alfalfa y nos convenció de que lo acompañáramos a pasar unos días.
34:17 Ahí decía que podríamos ayudar, ganar un poco de dinero y alejarnos de la rutina del pueblo. No lo pensamos demasiado y aceptamos. Tomamos un camión hasta donde llegaba el camino. Y después nos aventamos otras 5 horas de trayecto en una camioneta desvencijada que nos dejó en medio del monte. La finca era enorme, una casona antigua de muros gruesos y tejas carcomidas se levantaba en el centro del terreno. A un costado se extendía el campo verde de alfalfa y alrededor. Solo había cerros y maleza espesa. El dueño, don Ramiro nos recibió con gesto serio, aunque no fue grosero, nos llevó a 1/4 apartado al límite de la propiedad, donde apenas había 3 catres y un par de Cobijas. Ahí dejaríamos nuestras cosas.
35:22 El trabajo. No era complicado cortar la alfalfa con machetes. Amontonarla y dejar que se secara para luego recogerla. El sol era pesado, pero la rutina no nos asustaba. La finca estaba bien surtida de provisiones y para nuestra sorpresa, en la cocina había un refrigerador lleno de cervezas. Ese detalle bastó para que Mateo y yo nos entusiasmáramos aún más. Don Ramiro no nos prohibió beber. Pero antes de dejarnos, nos advirtió con voz firme que jamás bajo ninguna circunstancia saliéramos al campo durante la noche no dio explicaciones YY nuestra necesidad juvenil lo tomamos como una superstición de campesinos.
36:18 Esa primera jornada de trabajo terminó al caer la tarde. El cansancio se mezcló con la emoción de sentirnos lejos de casa. Apenas anocheció, Mateo sacó las cervezas y nos pusimos a beber. Julián, más reservado, apenas tomó un bar entre Risas y Platicas. Se nos fue la noche cuando se acabaron las botellas. Eran ya las 10. Decidimos acostarnos. Sin embargo, antes de dormir, yo le pregunté a Julián si sabía algo de esa advertencia del dueño. Él solo respondió que había cosas del monte, que era mejor no preguntar, y se tapó con la cobija.
37:03 No insistimos, no sé cuánto tiempo pasó cuando Mateo me sacudió el hombro. Estaba pálido y con los ojos abiertos de par en par. Me pidió que guardara silencio y escuchara afuera. Se podía escuchar claramente música. No era de radio ni de ningún aparato. Eran tambores y flautas que parecían venir desde el fondo del Cerro. Un ritmo extraño, hipnótico, que se colaba por las rendijas de la madera. El alcohol y la curiosidad hicieron lo suyo. Salimos a investigar.
37:45 Dejando a Julián dormido, la Luna llena iluminaba apenas lo suficiente para distinguir el camino entre arbustos y piedras. Seguimos el sonido durante varios minutos, avanzando cada vez más dentro del monte. Entre más nos acercábamos la música se hacía más fuerte, acompañada de voces que entonaban cánticos en lenguas que no entendíamos. De pronto, entre los árboles vimos el resplandor de un fuego. Nos escondimos detrás de unas rocas y lo que observamos nos cortó el aliento en un claro, había una fogata enorme rodeada de personas. No eran jóvenes, eran hombres y mujeres, ancianos desnudos, bailando en círculos sus cuerpos flacos y deformes. Se movían con movimientos grotescos y sus voces se unían al compás de los tambores.
38:52 Jamás había visto algo tan perturbador. Mi instinto me decía que nos fuéramos, pero antes de dar un paso atrás sentí una mano dura que me sujeto del brazo. Era Don Ramiro, acompañado de 2 hombres armados con escopetas. Su rostro estaba desencajado de furia. Nos ordenó correr de inmediato y nos jaló hacia el rancho. Apenas comenzamos a alejarnos. La música se interrumpió de golpe y en su lugar se escucharon carcajadas, unas risas Agudas y Retumbantes que se multiplicaban entre los cerros. El eco no se envolvía por todas partes. Yo quería mirar atrás, pero el dueño me gritó que no lo hiciera.
39:48 No tardé en descubrir por qué entre la maleza aparecieron figuras deformes que corrían a nuestro lado. No eran humanos. Sus pieles eran oscuras, con extremidades torcidas, garras largas y rostros que parecían máscaras de pesadillas. Reían mientras nos perseguían. Los hombres que iban con don Ramiro disparaban sin parar y cada fogonazo iluminaba por un instante a aquellas criaturas mostrándonos su aspecto espantoso.
40:28 Fue entonces cuando escuché el grito de Mateo. Me giré apenas lo suficiente para verlo. Una de esas cosas lo había atrapado del cabello y lo arrastraba hacia la oscuridad. Sus pies se agitaban en el aire hasta que desapareció entre los árboles. Quise correr hacia él, pero don Ramiro me jaló con fuerza y me obligó a seguir adelante. Sentí que en cualquier momento me alcanzaban las garras de esas cosas, pero seguí corriendo hasta que por fin llegué al rancho. Juliano se esperaba con un rifle en las manos. Pálido del miedo. Don Ramiro dejó que me quedara con él y se regresó al monte con sus hombres.
41:15 Pasó más de 1 hora. El silencio de esos minutos fue insoportable. Finalmente volvieron, traían a Mateo con ellos. Estaba desnudo, cubierto de Moretones y heridas profundas. Su cuerpo sangraba por todas partes, tenía huesos fracturados que asomaba entre la piel, apenas respiraba. Los subimos a la camioneta y salimos rumbo al hospital más cercano. Esa noche condujimos como locos, rezando por su vida. Contra todo pronóstico sobrevivió, pero quedó parapléjico para siempre. Jamás quiso hablar con detalle de lo que le pasó en ese lapso en que lo perdimos en el monte.
42:06 Sólo decía que las risas lo seguían hasta en sueños. Con los días supe la verdad. Lo que habíamos visto era un aquelarre, reuniones de brujos y Brujas en la noche de Halloween, cuando le rinden culto al innombrable, al demonio. Nadie ajeno debe presenciarlo y quienes lo hacen pagan un precio alto. Don Ramiro lo sabía, por eso nos había advertido. Cada año los cerros de esa zona se iluminaban con hogueras y tambores y cada año alguien desaparecía o era encontrado sin vida.
42:50 En circunstancias horribles. Mateo nunca volvió a ser el mismo. Su cuerpo quedó atrapado en la silla de ruedas y su mente, aunque intentaba mostrarse fuerte, siempre estaba marcada por el terror de aquella noche. Julián y yo jamás volvimos a esa finca y desde entonces, cada 31 de octubre me encierro temprano y evito mirar hacia el monte. El sonido de los tambores aún resuena en mi cabeza cuando llega Halloween. Acompañado de aquellas risas que parecían provenir de todas partes.
43:31 No sé si lo que vimos fueron personas transformadas, demonios o espíritus del monte, pero sé que lo que se reunió esa noche en aquel claro no era humano. Sé que cometimos el peor error al salir, que la advertencia estaba ahí y que por necios casi perdemos la vida. Mateo fue quien cargó con las consecuencias más terribles, pero yo también quedé marcado desde esa noche. Supe que en México, en los cerros y en los pueblos más apartados, aún existen rituales prohibidos que nadie debería presenciar.
44:14 Han pasado, como les dije, 30 años y todavía maldijo mi curiosidad. Nunca olvidaré la imagen de esas siluetas tanzando alrededor del fuego ni las carcajadas que parecían venir del mismo infierno. Muchas gracias por escucharme. Me despido y espero no anden haciendo travesuras en una noche maldita de Halloween. Cuéntame en la caja de comentarios. ¿Cuál de estas historias de Brujas te aterró más o te gustó? Agradezco a relatos de terror del gato por esta increíble colaboración. Sin más me despido o sin antes desearles dulces pesadillas, nos vemos en otra emisión más de Inframundo, relatos.
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