Jan. 7, 2026

4 ATERRADORAS HISTORIAS de TERROR de PUEBLOS EXTRAÑOS Vol. III / INFRAMUNDO RELATOS

4 ATERRADORAS HISTORIAS de TERROR de PUEBLOS EXTRAÑOS Vol. III / INFRAMUNDO RELATOS
4 ATERRADORAS HISTORIAS de TERROR de PUEBLOS EXTRAÑOS Vol. III / INFRAMUNDO RELATOS
Inframundo Relatos De Terror
4 ATERRADORAS HISTORIAS de TERROR de PUEBLOS EXTRAÑOS Vol. III / INFRAMUNDO RELATOS

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🎙️ Relatos de Terror Reales por Inframundo Relatos

Historias mexicanas de apariciones, carreteras, brujas, traileros y sucesos paranormales basados en testimonios reales.

Este episodio es una recopilación profunda y oscura narrada con estilo cinematográfico y ambientación realista, diseñada para provocar tensión, miedo y ansiedad nocturna. Prepárate para vivir experiencias que marcaron para siempre a quienes las enfrentaron.

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🔎 Temas de este episodio

  • Historias paranormales reales

  • Relatos de terror en México

  • Relatos de carretera

  • Relatos de traileros

  • Brujas reales en México

  • Terror narrado en primera persona

  • Relatos para no dormir

  • Misterio y sucesos inexplicables

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0:18 Siempre he querido compartir este relato, muy cerca de mi comunidad había un pequeño pueblo ya abandonado y olvidado por el tiempo, según las historias que se contaban en ese lugar, tenía que ver con fantasmas quienes desde siempre se manifestaban, sobre todo por las noches. Ahí se había quedado el eco de la gente, sus Risas, Sus gritos, el momento de su muerte. Todo. De hecho, ese era uno de los motivos por lo que se habían ido sus pobladores a otros lugares. El miedo a eso y la incertidumbre había contribuido para convertirse en un pueblo desolado de todo lo que se decía en la actualidad de ese lugar.

1:11 Lo que más llamaba la atención era la aparición de un brujo nahual que en ocasiones recorría las polvorientas calles del pueblo como el anciano que era, pero otras veces lo hacía transformado en burro o en un enorme perro negro que caminaba erguido en sus patas traseras tratando de imitar a cualquier ser humano. ¿Sabrá Dios con qué intenciones? A pesar de saber que esas cosas sucedían, eran muchos los que contaban que iban a recorrer sus calles. Según ellos, nunca habían visto nada tenebroso, poniendo en entredicho los relatos que servían de manera de alerta para que la gente curiosa no se acercara por ahí una tarde junto con 2 de mis amigos. Decidimos ir a conocer ese lugar y de paso, comprobar qué cosa era cierta y que mentira de todo aquello lo hicimos sin avisarle a nadie, prácticamente escondiéndonos de la gente, agazapandonos entre los matorrales para no ser vistos. Tomamos una vereda solitaria que serpenteaba por el medio del monte y que iba a dar precisamente en la entrada del pueblo.

2:35 La verdad era que ninguno de los 3 teníamos miedo de lo que podríamos encontrar, porque además ese pueblo no estaba a más de 40 minutos caminando. Cualquier cosa peligrosa que se presentara correríamos a nuestras casas para ponernos a salvo. Por mi parte nunca había recorrido ese tramo. Estaban tan altas las nopaleras que era difícil saber por dónde íbamos. Además de eso, para nada era un camino recto. Dimos vueltas y vueltas. Era una vereda que de verdad parecía interminable. Cerca de las 4:00 de la tarde aparecieron las primeras casas. La mayoría de ellas ya se encontraban sin puertas ni ventanas.

3:27 Pareciera mentira, pero la mejor conservada era una cabaña de madera que se miraba muy a lo lejos. Según los cuentos de la gente, en aquellos años ése era el refugio del brujo. Se creía que estaba maldita aquella casa. Por eso en la actualidad nadie entraba a ese lugar, además. Aseguraban que sí, te atrapaba el nahuatl, ahí te metía y nunca te dejaría salir. Esa fue la primera vez que supe lo que en realidad era el silencio. Apenas se escuchaba el viento. Eso sí, se podía sentir la soledad.

4:08 Caminamos por entre las casas, deterioradas por el tiempo. Lo hicimos por espacio de una media hora, como lo sospechamos. No había nada extraño por ninguna parte. Todo apuntaba a que eran mentiras lo que contaba la gente. Antes de irnos. Nos acercamos a aquella cabaña de madera. Teníamos que hacerlo, nos asomamos en su interior, revisamos un poco, pero nada más. Cuando íbamos a salir vimos que pasó corriendo un perro bastante grande de color negro. Sorprendidos intercambiamos miradas porque decían que así se manifestaba el brujo.

4:52 Como un animal con cuidado nos asomamos y pudimos ver que ese perro de verdad era grande. Se metía por aquella vereda por donde habíamos llegado, la misma que teníamos que recorrer para regresar a nuestra comunidad antes de que anocheciera no había más. Tal vez ya pasarían de las 5:30 de la tarde. Nos urgía regresar, pero si entrábamos por ese camino seguramente nos encontraríamos con el animal y no teníamos idea de cuál peligroso podría ser. Aun así nos fuimos acercando a la orilla del pueblo.

5:33 Nos trepamos sobre unas paredes de las últimas casas para ver si lográbamos ver algo. Minutos después vimos que se aproximaba aquel perro. Fue terrible darnos cuenta que venía caminando en 2 patas, pisando la Tierra del pueblo. Se comenzó a retorcer y gruñir de una manera espantosa. Así, ante nuestros ojos, poco a poco, se fue transformando en un anciano encorvado. En serio, que no lo podíamos creer. Fue una cosa tan grotesca. Caminó desnudo hasta aquella cabaña de madera. Entró y ya no lo miramos más. No dijimos nada, no había tiempo para comentarios de prisa. Nos metimos al monte y corrimos a todo lo que el cuerpo nos daba al sentirnos a salvo.

6:29 Nos pusimos de acuerdo para no decir en nuestras casas lo que habíamos visto. Una tarde, cuando le platiqué a mi familia, ya habíamos estado en el pueblo fantasma. Lo tomaron como una broma. Al final de cuentas eso fue lo mejor porque no recibí ningún reclamo por lo que hicimos hoy. Sé que las historias que se cuentan de ese lugar son ciertas. Por lo mismo, nunca jamás volvimos a regresar. Mi nombre es Antonio Marco.

7:14 Esta es la primera vez que mando una historia a este canal. 1 noche de verano manejaba junto a mi familia por una solitaria carretera rumbo al pueblo donde había nacido mi esposa. Ahí todavía vivían mis suegros y algunos otros familiares de mi señora. Para llegar a ese lugar teníamos que pasar por varias comunidades, algunas de ellas unidas. Y la más completa oscuridad, como esa era la primera vez que los visitábamos, ya como una familia, todo era desconocido para mí. Por lo mismo, no calculé el tiempo y se nos hizo de noche.

7:58 Aunque el auto en el que viajaba se encontraba en regulares condiciones, no me esperaba que a unos cuantos kilómetros antes de llegar al pueblo se nos apagara. Dejándonos varados prácticamente a mitad de un caserío, apenas había logrado orillarme. Levanté el cofre para revisar qué le había ocurrido. Para mi mala suerte, el motor se había calentado por falta de agua. Eso implicaba que teníamos que esperar unas horas a que se enfriara. Además, había que conseguir un poco más de agua porque no traía la suficiente.

8:38 La oscuridad puso nerviosa a mi mujer, que aunque ella era de esas tierras, nunca había estado por esos lugares donde además se decía que por las noches andaban sueltos ciertos seres que atacaban a los animales e incluso a las personas. Eran tantas las cosas siniestras que se contaban, de ahí que prácticamente nadie pasaba por esa carretera cuando se hacía de noche. Y mucho menos se atrevían a llegar de visita. La verdad, no estábamos en el mejor momento para ponerle atención a esos terribles cuentos. Lo mejor era pensar que la gente del pueblo los inventaba. Preferí ser positivo, sabía que si conseguía agua nos iríamos más rápido del lugar o al menos existía esa esperanza. Por eso me bajé.

9:33 Agarré 1 GAL de plástico. Le pedí a mi esposa que asegurara las puertas y comencé a caminar entre la oscuridad, buscando alguna llave o un depósito de agua. Me parecía raro que no se escuchara nada de ruido, ni siquiera el ladrido de un perro. Caminé entre las casas, pero todas parecían abandonadas. Todo estaba viejo, incluso podrido. Algunas paredes parecían ruidas por animales de gruesas uñas y en el suelo había extrañas huellas que no lograba identificar. Cuando ya me había retirado lo suficiente del auto, decidí regresar. En eso estaba cuando claramente miré que algo pequeño pasó corriendo frente a mí.

10:20 Lo que me hizo detenerme fue el hecho de que eso no tenía forma de ningún animal. Esto lo digo con todo respeto, era como la figura de un enano, pero todavía más bajita trataba de encontrarlo con la mirada cuando escuché que pasó otro detrás de mí. Luego se cayeron algunas cosas. Agarré lo primero que encontré para defenderme. En caso de ser necesario, caminé golpeando las cosas a manera de advertencia. Lo hice hasta llegar a mi auto. Al verme alterado, me preguntó mi esposa que pasaba. Con tal de no asustarla le mentí, le dije que había muchos perros sueltos y que habían intentado morderme.

11:04 Escuchamos un ruido, fue una piedra que pegó en el escape del auto. Luego de unos segundos nos golpeó otra todavía un poco más grande. Aquellos seres solo que fuera que hubiera visto, comenzaron a correr a nuestro acostado. Los escuchábamos, pero no los podía ver. Así lo hicieron por un rato. Luego se pusieron a rasguñar nuestro auto. ¿Mi esposa me preguntó Asustada, qué clase de perros eran? Pero ya no supe qué contestar. De rato se comenzaron a escuchar muchas risas por todas partes, como si un montón de niños corretearan a nuestro alrededor. Ya teníamos mucho rato escuchando eso cuando de pronto, al voltear por mi ventana, miré una pequeña cara horrible que me enseñaba los dientes, los cuales eran muy desproporcionados en comparación de su boca.

12:04 No grite, pero me llevé el susto de mi vida. Apreté el volante como reacción, le di marcha al auto y este arrancó. Primero me quedé sorprendido, tal vez no me esperaba que funcionara la primera. Al reaccionar metí el cambio y aceleré. Me incorporé a la carretera por varios metros. Esas criaturas no lanzaron piedras, de hecho una nos quebró el vidrio trasero. Manejé por alrededor de 20 minutos. Por buena suerte el auto aguanto, llegamos a la casa de mis suegros y prácticamente nos metimos corriendo. Fui hasta que les conté por lo que habíamos pasado, que mi esposa se enteró de lo que nos había agredido. Nos preguntaron el lugar donde nos habíamos estacionado al decirles donde nos aseguraron que ahí era un pueblo abandonado.

13:01 Los únicos habitantes eran duendes y otras clases de seres. Al siguiente día revisamos el carro, estaba lleno de rasguños y algunos golpes. Le arreglé el radiador y 2 días después regresamos a nuestra ciudad. Cuando pasamos por ese pueblo había un auto descompuesto, estacionado exactamente donde nos habíamos quedado nosotros. Nos hicieron algunas señas, pero la verdad no me atreví a detenerme. Tuvieron que pasar 3 años para que volviéramos a visitar a mis suegros, pero eso sí. Jamás volvimos a pasar por ese pueblo abandonado de noche.

13:57 Buenas noches, Inframundo. Mi nombre es Juan y Mendoza. En la actualidad tengo 55 años. Esto me sucedió allá por el año de 1987. En esa ocasión fui de visita al pueblo de mis abuelos, allá en el Estado de San Luis Potosí. También ahí vivían 2 tías y varios primos. Siempre que los visitábamos la pasábamos muy bien, ya fuera 5 o 15 días. Recuerdo bien esas fechas. El primer día que llegamos había un bautizo. Entonces asistimos todos a la fiesta. Como es un pueblo bastante chico, la mayoría nos fuimos a pie y así mismo nos regresaríamos.

14:42 Serían como la 1:00 de la mañana cuando decidimos regresar. En ese tiempo tendría como 17 años, 3 de mis primos tenían la misma edad que yo. Entonces siempre andábamos juntos. Esa noche no fue la excepción. Para llegar a nuestra casa había 2 caminos, mientras los autos tomaron el tramo más largo porque rodeaba el pueblo, pero era el más seguro. Nosotros agarramos el más corto, aparte que teníamos que caminar por un tramo despoblado, había que brincar un arroyo, lo digo así porque aunque no corría mucha agua, pisábamos sobre cuatro piedras separadas.

15:26 Después de Brincar el arroyo, como a unos 7 minutos, ya comenzaban las primeras casas del pueblo. Caminamos platicando. Muy quitados de la pena, sin importar que todo aquello fuera pura oscuridad. Pasando unos 10 minutos llegamos a la parte del arroyo. Nos detuvimos porque escuchamos que alguien tarareaba una melodía como una canción de cuna bastante extraña. Por cierto, lo primero que comentaron fue que quizás alguien se estaba bañando en la poca corriente de agua que corría entre las piedras. Por la oscuridad tan marcada que había, no logramos ver quién era.

16:10 Por más que nos esforzamos ayudándonos unos a otros, cruzamos el arroyo Brincando por las piedras. Cuando ya estuvimos de aquel lado, miramos que una sombra se ocultó entre los árboles precisamente por el lugar donde íbamos a pasar. No fue algo imaginario, porque todos lo vimos a pesar de la oscuridad por lo mismo. Nos quedamos parados un momento tratando de procesar aquello, alguien sugirió que le sacamos la vuelta a ese pedazo porque lo que vimos pudiera ser un animal. Sabíamos que no era así.

16:50 Sin embargo, todos estuvimos de acuerdo en tomar otra vereda. Ahora ya no platicamos ni reímos. Caminamos nerviosos volteando para todas partes porque aquel tarareo no dejaba de escucharse. Lo que más miedo me daba era que, al parecer, quien hacía ese sonido comenzó a seguirnos primero a cierta distancia. Después se nos fue acercando. Caminamos cuatro o 5 minutos escuchando los pasos de alguien quien parecía ser una mujer. Así lo pensaba porque en ocasiones se reía. Nos chispaba o se ponía a gritar muchas barbaridades y amenazas por haber pasado por el arroyo.

17:37 Caminamos por más de 7 minutos y no encontrábamos la salida del monte. Al contrario, parecía que nos adentrábamos más. Nos quedamos en silencio para ver si escuchaba el ladrar de un perro para que nos guiara hasta el pueblo. Así anduvimos un rato más. De pronto uno de mis primos se detuvo, no sé como lo hizo, pero se ubicó y nos llevó entre los arbustos y pronto encontramos la vereda que nos sacaría. De ahí. Mis otros 2 primos también reconocieron el camino. Minutos después salimos y agarramos la calle.

18:18 Pensamos que ya la habíamos librado, pero aquella mujer quien vestía de negro como una sombra. También salió del monte y comenzó a seguirnos, pero lo hizo por arriba de las casas e incluso de los árboles. Los perros comenzaron a ladrar y a aullar. Lo hacían tan feo que me daban escalofríos cuando nos faltaban unos 50 m para llegar. Entonces corrimos, pero esa mujer también lo hizo. Podíamos escuchar. Cuando brincaba de techo en techo, además gritaba de una manera por demás espantosa. Fue tanto el escándalo que se hizo que comenzaron a salir los vecinos.

19:02 Después supimos que algunos lograron verla todavía. Cuando llegamos escuchamos que esa mujer brincaba sobre los techos. Así lo hizo hasta que llegó mi abuela, quien al darse cuenta de lo que sucedía. Apoyada por mi mamá, hicieron mucho ruido y gritaron groserías, sólo así lograron espantarla. Cuando supo desde dónde nos venía siguiendo esa mujer, mi abuela nos regañó por habernos metido por el arroyo y de paso nos aseguró que lo que nos había perseguido había sido una bruja. Al día siguiente se supo en todo el pueblo lo que nos había sucedido. Durante ese día llegaron muchas personas a casa de la abuela para que les contáramos todo con detalles. Algunas de esas personas ya hasta tenían otra versión. Ésta es una de las historias que jamás se me olvidará, aunque hasta la fecha sigo yendo a ese pueblo. Nunca he vuelto a ver a esa ni a ninguna bruja. Claro que jamás volvimos a pasar por el tramo más corto, aquel que cruza el arroyo.

20:30 Fue en un pueblo del sur donde me sucedió esto, a lo que yo llamo mi peor experiencia. Mi nombre es Ramón sepúlveda. En ese tiempo trabajaba como agente farmacéutico. Por lo mismo me la pasaba viajando por ciertas zonas de la República mexicana, ya había perdido el número de pueblos que había visitado en menos de un año. Una tarde conducía mi auto rumbo a un pueblo donde tenía que entregar un pedido grande de medicamentos. Tal vez iba muy distraído porque de pronto desconocí el lugar. Pensé que tal vez solo me había metido por otra calle.

21:11 Di algunas vueltas que me condujeron. A un solitario callejón que no se le veía salida todavía me metí un poco más porque al final de esa calle sin pavimentar estaban unos matlachines bailándole a una figura. Desde ahí no podía ver qué virgen era. Me acerqué lo más que pude, si acaso unos 5 m de los danzantes. La idea era preguntarle la dirección que no lograba encontrar. Me bajé del auto. Entonces me di cuenta que muchos de los hombres que ahí se encontraban se me quedaban viendo con cierto recelo.

21:55 Poco a poco me fui dando cuenta de que era gente armada. Por lo mismo ya no me podía detener y regresar sin decir nada. Cuando me faltaban como unos 3 m 2 de ellos, me apuntaron con sus armas largas. Los saludé, pero me ordenaron guardar silencio. Quise decirles que me había equivocado de lugar, pero al instante uno de ellos me pegó en las costillas con la metralleta, haciéndome callar. Mientras me revisaban se acercaron otros hombres ya ellos fueron los encargados de interrogarme. La verdad me puse muy nervioso. Me temblaban las palabras para contestar quién era a que me dedicaba y que andaba haciendo por ahí.

22:44 Me dijeron que me llevarían frente a su comandante, quien decidiría lo que se haría conmigo. Caminé en medio de cuatro hombres. Sentí un escalofrío cuando pasamos frente a aquella figura. Con horror me di cuenta que no era ninguna virgen a la que le estaban bailando con suma devoción, sino a la imagen de la llamada santa Muerte. Nos detuvimos unos segundos y me obligaron a Hincarme. Frente a esa calavera bajé mi frente hasta tocar el suelo. Ellos también lo hicieron. Luego nos metimos a una casa mientras aquellos tambores no dejaban de resonar en mi cabeza adentro.

23:33 Todos se encontraban encapuchados y fuertemente armados. El comandante, quién se miraba todo tatuado, estaba sentado frente a una mesa donde había varios cuchillos, un machete y un hacha. Desde que entré sentí su mirada de desagrado. Todos guardaron silencio. Cuando aquel hombre habló, me amenazó diciendo que cuidara bien mis palabras, porque de eso dependía que me pudiera ir o me convertiría en animal de sacrificio para la Patrona. Entonces me comenzó a interrogar, ya que le dije que al parecer me había equivocado de pueblo. No me bajaba de pendejo cada que se refería a mí. Después de unos minutos de verdad angustiantes, me dijo que me podía ir, pero que nadie se iba liso. De ahí tenía que dejarle una buena ofrenda a la niña blanca, lo equivalente a lo que yo creía que valiera mi vida. Además, si se enteraba que yo andaba diciendo lo que había visto, me buscarían y el hombre agarró el hacha y la clavó contra la mesa con un fuerte golpe. Yo moví la cabeza de manera positiva para decirle que había entendido.

24:52 Salimos de nueva cuenta, nos arrodillamos ante aquella imagen. Después fui a mi auto, aunque todo lo que traía de valor e incluso los medicamentos, siempre con la mirada baja a manera de sumisión, puse todo a los pies de aquella imagen. Me quedé unos segundos sin caro, sintiendo la mirada de todos aquellos hombres que no dejaban de apuntarme. Me levanté, caminé hacia atrás para no dar la espalda, me Subí al auto y comencé a retroceder. A vuelta de rueda, uno de aquellos hombres comenzó a seguirme muy de cerca. Cuando salí del callejón me apuntó a la cabeza, la verdad, yo pensé que me iba a disparar dominando. Mi miedo me aleje de ahí.

25:40 Aún después que agarré la carretera, me temblaban las manos y la paranoia me hacía voltear constantemente por el retrovisor. Todo el camino fue un suplicio. Así fue por horas hasta que por fin llegué a mi ciudad. Al llegar a la oficina, mi gerente no le cayó en gracia que hubiera perdido la entrega y por más que le expliqué que mi vida había estado en juego, su preocupación era cómo le iba a pagar. Por el modo de tratarme y, sobre todo, por el susto que me había llevado, decidí renunciar a ese trabajo por mucho tiempo. Estuve teniendo pesadillas con aquella imagen descarnada. Entonces despertaba de verdad asustado. Después de una semana comprendí que de verdad estuve en peligro real y le di gracias a Dios por haberme sacado con bien de ahí. Desde entonces, la imagen de la muerte me causa escalofríos nada más de verla.

26:41 Muchas gracias por escuchar mi anécdota. Infro escucha, Cuéntame. ¿Qué te parecieron estas historias de pueblos alrededor de carreteras, cerca de lugares que no creías que existían? Te leo en los comentarios para conocernos. Un poco más. Recuerda que nos ayudas bastante dejando tu opinión compartiendo con una amiga o un amigo. Además, dejando tu like.

27:21 Muchas gracias y nos vemos en otro episodio más de Inframundo. Relatos, te deseo dulces pesadillas.