3 RELATOS EN EL RANCHO
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0:00 En esta ocasión les narraremos algunas historias acontecidas en el rancho o en el campo, donde comúnmente hay más apariciones en estos lugares más alejados de la urbanización de las ciudades grandes. Esperando sean de tu agrado, sin más, te invito a quedarte hasta el final, apaga la pequeña luz de tu habitación. Comenzamos. El Niño del río, historia de terror basada en hechos reales.
0:46 Relatos en el campo. Recuerdo que en vacaciones de verano mis padres no llevaban a visitar a los abuelos a su rancho. A mí me gustaba mucho visitarlos porque. La libertad de correr y jugar en los montes, nadar en el río no era lo mismo que en la ciudad, aparte que el abuelo Santiago nos contaba sus experiencias de cuando era joven, a mí me gustaba mucho escucharlo porque. ¿Imaginaba cada lugar que visitó antes de casarse con la abuela Leticia? Mis abuelos siempre nos pedían que cuando fuéramos al río les avisáramos, que no se nos ocurriera irnos sin la compañía de un adulto.
1:38 Mi primo hermano, como era el mayor, muchas veces nos obligaba a hacer las cosas a su manera. Por él muchas veces nos regañaban o nos castigaban por hacerle caso. Ese verano de 1995 había hecho mucho calor y ni debajo de los árboles del huerto se podía estar, pues ni siquiera el viento soplaba ese día desde muy temprano. Lo que queríamos era ir a nadar al río. Pero el permiso era hasta que ayudáramos y teníamos que ir con un mayor para que nos cuidaran. Pero ellos estaban en sus cosas y nos decían que hasta que terminaran.
2:26 Creo que el calor nos hizo que nos fuéramos a pesar del regaño y el castigo. Ni Dios padre nos lo quitaría sin que se percatara. No salimos de la casa en dirección al Río. Esa mañana el agua se veía tranquila y lo bueno era que la corriente no era fuerte y podríamos nadar un poco aparte, que el río no llevaba tanta agua y algunas de las grandes rocas estaban al descubierto. Había una que sobresalía de las demás y fue cuando mi primo Omar nos puso el reto de quién llegará primero a ella.
3:08 Sabía que no ganaría, pero aún así lo intenté en una de esas veces que me detuve para ver cuánto faltaba para llegar a ella. Fue cuando lo miré. Aún no recuerdo. Su ropa era de otro tiempo rasgada y mojada. Traía varios golpes en su rostro, como en su cuerpo. Pues en uno de sus brazos se le veían rasguños hechos por las afiladas piedras. Ese era Loreto. Le reconocí por la foto que se encuentra en la sala, sus ojos sin vida, sin expresión alguna.
3:52 Pero aún así sentía su mirada. Ni mis primos ni mis hermanos se daban cuenta de su presencia, pues seguía nadando hacia la enorme roca donde se encontraba parado. Yo regresé a la orilla. No quise seguir a los demás. No me importaba lo que dijeran, pues el miedo que sentía al ver el fantasma del Tío Loreto era bastante. Cuando llegué a la orilla vi hacia la roca y él ya no se encontraba. Nunca les dije que había sucedido. Pues conociendo a mi hermano y primos no me creerían y sería la burla de todos ellos.
4:38 Años después le dije a mi madre lo sucedido en aquellas vacaciones. Ella me miró un poco sorprendida y fue cuando me contó lo que le había sucedido a su hermano Loreto. Fue el primogénito de la familia, pero por desgracia falleció ahogado en el río. Creo que el abuelo toda su vida se sintió responsable por su muerte, aunque con el tiempo nos enteramos que él no había tenido la culpa. A pesar de que tuvieron varios hijos, ninguno pudo llenar el vacío que había dejado loreto en la vida del abuelo. Cuando llegan las torrenciales de lluvia, ese río se convierte. En una muerte segura para aquellos que quieran cruzarla o nadar para llegar al otro extremo, el abuelo Santiago lo supo demasiado tarde cuando regresaban del pueblo del otro lado del río.
5:42 En el parqueadero donde se encontraba la lancha, había cuatro personas esperando al lanchero. Cuando llegaron, el abuelo y su hijo fueron los últimos en subir. Pues la lluvia y el viento estaban ya arreciando. Antes de salir, el anchero les comunicó que esa era su última corrida. La lluvia y la creciente del río era ya algo difícil de maniobrar para el lanchero. El agua entrando a la lancha ayudó para la desgracia. Que a mitad del río se volcaran.
6:24 Todos los ocupantes fueron arrastrados muchos metros y al abuelo, por desgracia loreto, se le fue de las manos por lo rápido que eran arrastrados por la corriente. El cuerpo del niño jamás se recuperó ni el del Lanchero y otra persona más que vivía en la ranchería. Hace ya varios años mis abuelos fallecieron. El abuelo está sepultado junto a la abuela. Enseguida del abuelo está una tumba pequeña con el nombre de Loreto, pero ésta se encuentra vacía el alma de rosita. Confesión por Roger Quezada, relatos de ranchos en mi familia ya es una tradición ser médico.
7:30 Mi padre lo fue al igual que mi abuelo y mi bisabuelo y ahora yo lo soy. Mi nombre es Roger Quezada, soy de Juárez, Chihuahua. Mi padre se llamaba Raymundo Quezada. Él fue un médico rural, viajaba constantemente para llevar la medicina a los pueblos rurales OA las rancherías, fue en una de ellas que tuvo una experiencia que me contó cuando yo estaba estudiando en la universidad, como médicos y hombres de ciencia, se dice que no creemos en los sucesos paranormales, a pesar que a diario los vivimos en los hospitales. Y clínicas donde trabajamos.
8:17 Mi padre fue un pueblo para aplicar la vacuna de la viruela. Eso fue en el año de 1976. En muchos de esos lugares no querían que se les vacunara. En ocasiones la ayuda para muchos llegaba tarde porque ya se encontraban enfermos. Y fue en una de las rancherías que le ofrecieron para que se quedara ahí en lo que él atendía a los enfermos del pueblo. Doña rosa era la dueña del terreno, era una mujer que hacía varios años había quedado viuda y era acompañada por su sirvienta y 2 hombres que le ayudaban Asus huertos de manzanas, pues la señora las cultivaba con ayuda de algunos del pueblo. Apenas si tenía unos días de haber llegado cuando en una noche sintió unas pequeñas manos que le acariciaban el rostro somnoliento, apenas si pudo visualizar de quién se trataba. Era una niña rubia, su piel demasiado pálida, demasiado blanca.
9:36 Esta le sonreía mientras en sus brazos sostenía una muñeca de trapo. Sus ojos eran de un hermoso azul. Cuando mi padre le pregunto quién era a la niña, esta salió de la habitación muy temprano por la mañana. Mi padre a rufina, la dama que acompañaba a doña rosa, le preguntó por la niña. Ella lo miró y sólo le dijo que ahí no había niños y dio por terminada la conversación. Eso no dejó tranquilo a mi padre, pues él la había visto y sentido esa noche.
10:18 Pero no quiso crear problemas con la dueña de la casa y dejó así las cosas. Pero continuamente en las noches se escuchaba que una niña cantaba canciones infantiles. Eran canciones que los padres cantaban Asus hijos para que se durmieran. Una tarde, cuando regresaba de uno de los poblados, cortó camino por los huertos de manzanos y fue ahí cuando la volvió a ver. Ella se ocultó entre los árboles como si estuviera jugando a las escondidas. Mi padre comenzó a seguirla y la niña soltaba una risita angelical cada vez que lo veía acercarse, pero repentinamente la niña desapareció y no supo a dónde se había ido. Mientras cenaba, mi padre le preguntó a doña rosa sobre la niña y esta solo le sonrió y le dijo que era el alma de rosita cuando.
11:26 Mi padre quiso preguntar. La señora no contestó y para él era señal de que la conversación en torno a la pequeña había terminado. Ya tenía alrededor de un mes cuando fue a otro municipio para recoger más vacunas. Doña rosa amablemente le volvió a ofrecer su casa para cuando regresara y él le agradeció el gesto. Él se marchó al día siguiente, pero antes de irse debajo de su almohada encontró la muñeca que traía. La pequeña no se la llevó, sino que la dejó sobre las almohadas y le dijo que cuando regresara jugarían a las escondidas.
12:15 Otra vez. Mi padre aseguró que la risa de la niña se dejó escuchar de nueva cuenta ya estando en la Ciudad Cuauhtémoc. Mi padre ya conocí a varios médicos del lugar. Uno de los doctores que conoció cuando estudiaron la carrera, platicaron sobre los lugares a los que llevaban las vacunas y le preguntó en dónde se encontraba él. Mi padre lo puso al tanto del lugar y su colega anteriormente había visitado aquellas rancherías. Conocí a doña Rosa y a otras personas. Su amigo le preguntó por la señora y si aún cultivaba las deliciosas manzanas.
13:03 Mi padre le contestó que sí. En eso recordó a la niña y le preguntó si sabía algo de la pequeña. Fue cuando su amigo le contó sobre la niña. Rosita era hija de la dueña de la casa donde él se hospedaba. Era una niña muy hermosa. Se le veía correr entre los manzanos o por los alrededores, lastimosamente contrajo la poliomielitis en una de sus piernas. La llevaron a la ciudad y cuando regresaron la niña ya traía un aparato en su pierna. Así permaneció por varios años hasta que lamentablemente falleció.
13:52 Esa era la razón por la cual doña rosa ayudaba a los médicos que llegaban al poblado para vacunar o atender a los enfermos. Todo era por lo que había sufrido por su hija Rosita. Quizás la señora lo hacía porque no quería ver el sufrimiento en una madre ante la pérdida de un hijo, como la había tenido ella, mi padre, quien no había creído en fantasmas. Se dio cuenta que había visto en varias ocasiones a uno en forma de niña. A los 2 días regresó a la ranchería y se terminó su labor ahí. Antes de retirarse vio por todos lados buscando el alma de Rosita, pero ya no la miró, así que tuvo que irse de ahí, no sin antes darle las gracias a doña rosa por su hospitalidad. Mi padre me confesó que cree que el alma de Rosita le hizo compañía a su madre hasta el día en que esta falleció. Es por eso que creo en las almas de aquellos que aún vagan por este mundo, algunos en busca de la luz que aún no han encontrado en lo que se quedan atados aquí por sus malas acciones. O aquellos como rosita que esperan irse acompañados por su familiar más amado.
15:26 Espero y les haya gustado mi relato. Muy buenas noches rancho en venta confesión por Martín Campoy. Relatos en el campo tengo varios años tratando de vender mi rancho, aunque con el paso del tiempo ya perdí la esperanza de que algún día llegue un comprador. Compré un rancho a uno que se hacía llamarme amigo, pero ahora mi rancho está en venta con más de 20 años trabajé en el vecino país del norte.
16:17 Le jurí a mi madre que regresaría y compraríamos un rancho para que ella pasará los últimos años en ese lugar, pero uno propone y otro dispone, ya me quedaban 2 años para regresar a mi Tierra cuando un amigo desde mi niñez se puso en contacto conmigo porque mi madre le había comunicado que ya estaba por regresarme a México. Y que ya no volvería a ir a Estados Unidos. El nombre de mi amigo era Guillermo. Mi madre le contó que entre mis planes estaba por comprar un terreno o un rancho para trabajar en él y que fuera mi patrimonio.
17:02 Él le dijo que estaba por vender unos terrenos y que de ser así, con mucho gusto él me los vendería a un buen precio. Yo gustos. Acepté la oferta porque el precio del terreno era una ganga y aparte me sobraba algo para comprar lo que me fuera haciendo falta. Cerramos el trato y yo le pondría la mitad del dinero a él y la otra mitad cuando yo estuviera en mi país. Afortunadamente las cosas se dieron bien, pero solo cuando estuve lejos. Porque al llegar tanto el terreno como el ranchito no era lo que me había dicho.
17:46 Como decimos por acá me lo pintó bonito. El terreno no tenía el costo del dinero por el que yo había pagado. De hecho, le dio un poco más de la mitad antes de pagarle todo. Él lo sabía y fue con mi madre para decirle que yo mandé con ella. Para que le entregara el resto, pero una madre no se equivoca y le dijo que éste se encontraba plazos en el banco y no podía hacer el retiro por varios días. Insistió en ello, pero mi hermana le presentó a un amigo de ella, el cual se hizo pasar por un licenciado Guillermo, al darse cuenta que no pudo hacer que mi madre le entregara el resto del dinero.
18:36 Se fue por un tiempo hasta que yo regresé al país. Le estuvimos llamando mucho para terminar de cerrar el trato, pero Guillermo nunca contestó. Nos dirigimos a la notaría y ahí nos encontraba documento alguno que avaluará la venta del rancho. Afortunadamente yo traía documento de los depósitos que le habíamos hecho. Y los trámites que mi madre y mi hermana también habían firmado. Pero algo sucedió porque todo aquello se volvió extraño. Me dijeron que podía hacer uso de en lo que daban con el paradero de Guillermo porque la persona que había atendido el caso tenía ya varios meses que había desaparecido también.
19:30 Todo se comenzó a volver más extraño porque cuando a las semanas fuimos a desmontar y descombrar lo que estaba en el rancho, éste se encontraba en pésimo estado. Había muchos árboles secos, mucha basura, pero eso no fue nada a comparación de lo que poco a poco fuimos encontrando en el. Algunas de las paredes en la sala y recámaras tenían pentagramas pintados. Era como si en el lugar hicieran rituales invocando al mismo demonio. Encontramos desde velas negras rojas y varios colores. En una de las recámaras, el pentagrama estaba cubierto de Tierra.
20:21 Mi madre me aseguró que esa Tierra era de algún cementerio. Aparte, todo apestaba horrible. No quisimos mover nada de lo que ahí se encontraba, hasta llevar a un sacerdote o un brujo que nos explicara de qué se trataba todo eso. A las afueras se encontraba un gran horno y cuando lo revisamos en él se apreciaban animales que habían sido sacrificados en esos rituales. No podíamos hacer nada, pues. Mi madre dijo que solo una persona con conocimientos de magia se podía encargar de destruir todo lo que ahí se encontraba. Buscamos brujos por los alrededores, pero cuando les decíamos el lugar o el rancho a limpiar, todos se negaron. Nadie quiso hacerlo veras.
21:17 Solo un brujo de los alrededores me aseguró que desde hacía ya varios años. Ahí se reunían varias personas para hacer sus invocaciones a su amo y señor, que el antiguo dueño estaba dentro de esa secta, pues ya tenían conocimiento de que Guillermo y su abogado hacían cosas allí, como al igual también de su repentina desaparición, el brujo me dijo que había fuerzas con las cuales no debía meterse uno yo. Para ser honesto, eso me molestó mucho, pues había trabajado tanto para quedarme sin nada.
22:00 Mi hermana fue a buscar un sacerdote que era amigo de su novio. Ella le dijo que nos estaba sucediendo y el sacerdote aceptó ir al rancho para ver las condiciones en que se encontraba. Y si en verdad había esas cosas ahí. El domingo, después de MISA, nos dirigimos con el sacerdote al rancho y este comenzó a rociar agua bendita antes de entrar a la casa, pero fue grande su impacto. Cuando miró todo lo que ahí se encontraba, comenzó a hacer lo mismo desde que se bajó del auto, pero repentinamente se detuvo. Este tenía la mirada fija en un rincón de la sala y su mano temblaba con el acetre derramando el agua sobre su mano.
22:53 Aquí habita el diablo, aseguró el sacerdote. Al momento de que cerró el bibliario, colocó el acetre en el caldero de agua bendita, se prexinó y salió del rancho sin articular palabra alguna. Solo miramos cómo el sacerdote se subía a su auto y se marchaba del rancho y jamás quiso regresar. Pero antes de salir también nosotros volteamos el lugar en el que el padrecito se detuvo, algo que no tenía forma. Nos miraba fijamente. Aquello que estaba ahí no era un ser humano, era algo con lo que el sacerdote no pudo luchar. Así que jalé a mi madre y comencé a retroceder. Mi hermana, al igual que su novio, hicieron lo mismo. Desde entonces ya no regresamos.
23:53 Compré un rancho que jamás podré habitar por todo lo que se encuentra y he llevado a varios sacerdotes y todos dicen lo mismo y se retiran sin más. Mi error fue haber confiado en quien se suponía era mi amigo. Aparte, me puse a comprar algo que ni siquiera había visto y sin saber las condiciones en que se encontraba el rancho. Muchas gracias por escucharme. Buenas noches, amigos que se encuentran del otro lado de la pantalla que opinan al respecto de estas aterradoras historias en el rancho. Déjame otra opinión en la caja de comentarios. Si el video te gustó, me ayudaría bastante a que le dieras me gusta.
24:44 Me despido, no sin antes de hacerles dulces pesadillas.
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