Oct. 5, 2025

3 Relatos de Sicari0s - Historias de Terror

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Inframundo Relatos De Terror
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0:12 Para contar esta historia no me atrevo a dar mi nombre, sólo puedo decir que entre mis amigos me decían, Moreno, esto por mi tono de piel, desde que tenía 10 años andaba en la calle. Juntandome con quién no debía y metiéndome en problemas cada vez más serios, tanto así que era un dolor de cabeza para mis papás. En el 2007 ya contaba con 14 años y nada me había cambiado, al menos no para bien. Una mañana uno de mis amigos llegó con un radio de frecuencia a todo volumen, muy altanero. Me dijo que ya pertenecía a un grupo delictivo y me enseñó que portaba un arma. Yo estaba fascinado porque eso siempre me había llamado la atención.

0:58 Le pedí que me contactará con sus jefes para entrar, pero se negó alegando que no podía recomendar a nadie. Y así quedó la cosa. Aunque me quedé con esa espinita, al paso de los días me enteré que 5 de mis amigos ya andaban con él muy emocionados. Me decían que les iban a pagar solamente por estar en una esquina vigilando. Busqué a ese amigo en vez de reclamarle. De nueva cuenta le insistí porque de verdad que pertenecer a la compañía era mi sueño total para no hacer la historia tan larga. No habían pasado ni 15 días y ya todo el Grupo de amigos estábamos involucrados. No había mejor vida que esa. Cuando queríamos entrábamos a las tiendas, solamente enseñábamos el radio y nos llevábamos lo que quisiéramos. Nadie nos decía nada por el miedo que nos tenían. Todo iba bien.

1:53 Cada quincena nos pagaban sin falta. Cuando no llegaba nuestro pago a tiempo, los encargados nos daban permiso de robar o de hacer cualquier cosa para conseguir algo de dinero. Pero con el tiempo algo cambió. Empezaron las persecuciones y los enfrentamientos. Por lo mismo, comenzaron a reclutar más y más jóvenes porque las bajas eran muchas. A los nuevos los pusieron de halcones. Y a nosotros sin preguntarnos nada, nos subieron a sicarios. Después de unos meses andábamos en las camionetas de reciente modelo recorriendo la ciudad, ya con armas y máscaras. Cada vez nos acercábamos más al peligro. En una ocasión, acompañando a uno de los encargados, noté que traía un collar con una calavera. Ese mismo collar ya se lo había visto a otros. Especialmente a los encargados de conducir las camionetas. Le pregunté en dónde compraban ese adorno. Volteó a mirarme por unos segundos. Me dijo en tono muy serio que no era un adorno, sino parte de un pacto que tenía con la Patrona, pero que además no cualquiera lo tenía.

3:08 Como me miró ignorante pero interesado, comentó que a él no lo podían matar las balas de los guachos porque la santa Muerte lo cuidaba. Le pedí que me ayudará para conseguir una protección como esa, porque así como íbamos, pronto me mandarían a la guerra. Al principio se negó y me volvió a decir que no cualquiera soportaba tener un pacto. Después de mucho insistir, él estuvo de acuerdo y me dijo que ya por la tarde me llevaría al santuario. Como a las 8:00 de la noche me buscó, me trepé a la camioneta y nos fuimos por un rumbo desconocido. Como a la media hora, llegamos a un barrio con calles sin pavimentar, circulamos por algunas cuadras y al dar la primera vuelta ahí en la calle, había muchachos bailando frente a un altar, se estacionó y nos bajamos.

4:02 Confieso que no podía creer lo que estaba mirando. A la vista de todo se encontraba una imagen grande de una muerte. Tal vez eran mis nervios, pero desde que la vi de cerca sentí su potente mirada. Pero lo extraño era que esa figura no tenía ojos. Era la primera vez que miraba una cosa como esa. Solamente hicimos una reverencia y pasamos a una casa en su interior. Había gente armada, nos saludaron y pedimos permiso para entrar a otro cuarto. Adentro parecía una iglesia. Había un enorme altar decorado con grandes cortinas y flores, rodeada de veladoras encendidas. Se encontraba la figura de la muerte vestida de negro, tenía la altura de más de 2 M con una guadaña en su mano derecha. Parecía estar dispuesta a acortar la vida como lo hace un campesino con el trigo.

4:58 El solo hecho de estar parado frente a ella sentía lo poderosa que era. Nos sentamos frente al altar y mi amigo primero me preguntó si estaba seguro de lo que quería, a lo que yo le respondí que sí. Casi en tono amenazante me dijo que el pacto era para siempre. Luego me explicó lo que haría. Primero encendimos unas veladoras y nos hincamos a los pies de aquella imagen. Me pidió que repitiera esta oración, te pido, señora, si tienen ojos, que no me vean, si manos tienen, que no me agarren, si pies tienen que no me alcancen. No permitas que mi sangre sea derramada ni que las balas me arranquen la vida.

5:41 Mi santa muerte, que así sea, entre otras cosas que no puedo revelar, le ofrecí a cambio de su protección todos los días, rezarle y ponerle una ofrenda en su mano izquierda. Tenía una balanza de ahí adentro. Mi amigo sacó un collar como el suyo y me lo puso en el cuello. No tengo palabras para describir lo que sentí en ese momento confiado en el poder de la santa. Esperé con ansias que me mandarán a los enfrentamientos. Hasta que ese día llegó una tarde, tuvimos un topón con los militares, la balacera fue dentro de la ciudad, duró aproximadamente 30 minutos. De las 2:00 camionetas involucradas solamente logramos escapar 3, los únicos que portábamos aquella protección, todos los demás 9 en total fueron bajas. Así fue por mucho tiempo miré como perdían la vida muchos jovencitos.

6:40 Que desde los 13 años ya andaban en las camionetas sin ninguna protección. Un día le pregunté a mi amigo porque no todos hacían un pacto. Me hizo saber que también era necesario que otros murieran. Ese día me recordó que nunca dejara de serle fiel a la Patrona. Por cuatro o 5 años, patrullé por muchas ciudades de mi Estado, estuve en muchos enfrentamientos con grupos enemigos y militares. Pero siempre logré salir con bien. Antes de que terminara el 2012. ¿Hubo cambio de Presidente en mi país? Quizá hubo algunos acuerdos porque los enfrentamientos disminuyeron. Por fin en el 2017 me retiré de todo eso. Bueno, no de todo.

7:27 Mi culto a la muerte siguió porque era para siempre. Ya en mi casa puse un altar donde todos los días le rezo a la Patrona y le ofrezco mis ofrendas. Claro que mis peticiones han cambiado. Ahora le pido salud y que me vaya bien en la vida. Obviamente esta historia la conocen en mi casa y todos han aprendido a respetar a la santa sin hacerle ningún daño a nadie por mi parte. Ahora, con 31 años todavía Porto mi protección, que algunos ignorantes llaman macabra, siempre le agradeceré que me libró de caer en manos enemigas y de no derramar mi sangre en mi Estado.

8:08 Tamaulipas. Mi nombre es Antonio, en la actualidad cuento con 60 años. Lo que les voy a narrar me sucedió hace algunos años atrás, cuando el poder de la delincuencia organizada apenas comenzaba. Yo entré a las filas del cartel en turno por decisión propia, porque me gustaba el desmadre. Me tocó ir a desmantelar casas de las personas que se negaban a pagar una cuota por ser dueños de un negocio. Nada nos detenía, tumbábamos portones y puertas para saquear los inmuebles.

8:55 Acepto que muchas de las cosas que me gustaban a escondidas me las llevaba para mi casa. Así estuve por largo tiempo hasta que me dieron la noticia que me iría de sicario a otra ciudad. Yo estuve de acuerdo. Sólo tenía que terminar un último trabajo. En esa ocasión fuimos a desvalijar una casa en una de las mejores colonias de mi ciudad. Sentí que era mi última oportunidad para hacerme de cosas de valor. Por eso, aparte de los 2 vehículos del cártel, me fui en una camioneta de mi propiedad para aprovechar al máximo todo lo que se pudiera. Me sobe las manos cuando llegamos y me di cuenta de que era una mansión. Seguramente las cosas valiosas abundarían como siempre, llegamos con lujo de violencia y a los pocos minutos ya estábamos adentro.

9:45 Por lo regular las casas siempre estaban vacías, nos fuimos levantando todo lo que encontrábamos, llenamos la primera camioneta con cosas grandes y se fué porque se iba a necesitar dar otra vuelta. Yo iba recorriendo las habitaciones buscando cosas para mí. Entré a la recámara principal, a la de los niños y si en cada una encontraba algo de mi agrado, se iban rumbo a mi camioneta. Ya al final de la casa, justo al lado de la cocina, había una puerta cerrada con algunos candados. Me quedé a verla unos segundos porque me parecía rara, imaginando que ahí escondían las mejores cosas.

10:29 Golpeé los candados con un hacha hasta volarlos. Luego con una patada abrí la puerta. Ese cuarto no tenía ventanas, por lo mismo se encontraba en completa obscuridad. Sin temor entré, pero al poner un pie adentro tuve una extraña sensación. Busque el interruptor para prender el foco, pero no lo encontré. Con la poca luz que entraba por la puerta pude darme cuenta que las paredes estaban pintadas de negro y que en ellas había escrito algunos nombres bastante extraños. Los leí con dificultad y cuando vi el nombre de Lucifer con letras rojas, supe que todos los demás nombres eran de demonios. Yo no creía en esas cosas ni conocía el miedo, pero al leer eso sentí un escalofrío de otra cosa que me di cuenta fue que adentro de ese cuarto el silencio era muy marcado, a pesar de todo el ruido que hacían al cargar las cosas sin ningún cuidado.

11:31 Adentro nada se escuchaba. Haciéndome El Fuerte, caminé hasta el fondo del cuarto, donde ya no alcanzaba a llegar la luz. Espere unos momentos hasta que me fui acostumbrando a la obscuridad. Entonces me di cuenta que frente a mí estaba la imagen de un horrible demonio. Era como de 1 m, totalmente negro y con grandes cuernos. Tenía una posición como si esperara un abrazo. Sentí que esa cosa me miraba y que poco a poco me iba envolviendo la obscuridad. Estaba a punto de salir corriendo porque los escalofríos no me dejaban. Además, podía sentir la presencia de alguien más allá dentro. Mi mente me gritaba que ese diablo estaba vivo. No sé cuánto tiempo estuve ahí, pero si fue lo suficiente para sentir que algo como una sensación o un miedo entró en mí.

12:27 Caminé sintiendo que lo hacía en cámara lenta, hasta que por fin logré salir de ese lugar. Ni siquiera terminé de recolectar las cosas para mí. Me Subí a la camioneta y ahí espere, temeroso a que terminaran. Entregué ese trabajo y a los pocos días ya era sicario en otra ciudad. Sabía que cualquier día podría ser el último de mi existencia. Al contrario de lo que se cree, me mantenía sobrio y no escatimaba en precauciones. Así pasaron los días, pero una noche que dormíamos en una casa de seguridad, sentí aquel miedo y la misma sensación extraña que tuve al estar frente a la figura del diablo en aquel cuarto negro. Esa sensación me hizo recordar todos los nombres de los demonios.

13:18 Me levanté sintiéndome observado como aquella vez. Caminé con las luces apagadas, sin hacer ruido. Revisé 1/4 y luego otro chequeé los baños y no había nada. Cuando entré a la última habitación me llevé una gran impresión. Era el mismo cuarto de aquella mansión donde estaba la figura del diablo. Algo me había llevado de vuelta a ese lugar. Me quedé paralizado. Intentaba retroceder, pero había algo como una fuerza invisible que me lo impedía. Escuchaba ruidos por toda la casa y voces desconocidas. Un instinto hizo que buscara mi arma para defenderme.

13:59 Cuando salí de ese cuarto, corrí para agarrar la pistola porque miraba sombras grotescas que saltaba de lado a lado. Algunos de los que estaban ahí se dieron cuenta que algo pasaba e intentaron preguntarme, pero recuerdo que yo los miraba con caras horribles, voces roncas y tenebrosas. Tanto así fue que estuve a punto de dispararles. No sé por cuánto tiempo perdí el control, solo recuerdo que cuando reaccioné me tenían agarrado. Esa noche me lograron someter, pero durante la semana me volvió a ocurrir en 2 ocasiones más, hasta que me regresaron a mi ciudad porque representaba un peligro para todos.

14:41 De nueva cuenta me fui a las casas, pero cometía muchos errores. Después estuve de halcón. En ninguna cosa me querían porque desconocía a mi propia gente y siempre teníamos problemas, hasta que un día me tiraron en mi casa, así como cualquier cosa inservible que se desecha. Mi familia, gracias a Dios no me rechazó, aunque también ahí representaba un peligro. Mi abuela, que ya era muy grande de edad, me curó de espanto. Primero me barrió con unas hierbas. Luego me dio a beber un té que sabía espantoso. Me pidió que me acercara a la Iglesia. Lo hice, aunque tardé mucho para tomar esa decisión.

15:24 Por algunas noches seguí sintiendo esa sensación extraña hasta que un día desapareció. No puedo asegurar con exactitud lo que fue todo aquello, pero lo más acertado es decir que se me metió el diablo. Sé que a las personas no les gusta la gente como yo. Y también sé que lo que hice nunca lo podré borrar, pero ahora estoy alejado de todo eso y jamás volveré a pertenecer a ningún cartel. Hoy en día puedo decir sin temor que muchos años atrás fui sicario de un grupo armado, aunque a mí no me reclutaron para eso, junto con una amiga que estudiábamos enfermería.

16:15 Un día, al salir de clase, nos interceptó una señora de buen aspecto. Nos dijo que andaba buscando a una persona para que atendiera a su mamá, que se encontraba enferma y ella no podía cuidarla. Dudamos un poco, pero nos convenció diciendo que sólo era un fin de semana. Además podríamos ir los 2 y la paga era buena, por eso aceptamos siendo estudiantes foráneos, no tuvimos que pedir permiso en nuestras casas, quedó de pasar por nosotros al día siguiente a la misma hora. Así sucedió. Recuerdo que ese día me fui con lo necesario, mis papás además de pagar la colegiatura y el hospedaje, me habían comprado termómetro y un tomador de presión. Mi amiga también llevaba sus cosas, como a las 2:00 de la tarde ya íbamos en una camioneta de lujo, me comencé a preocupar porque aquella señora salió de la ciudad y agarro una carretera a mucha velocidad.

17:14 En ese momento hice la pregunta que debimos hacer desde un principio. ¿En dónde era? Sentí que estábamos en problemas. Cuando la señora No nos contestó, ni siquiera volteó a verme arrastrando un poco las palabras, le pregunté a dónde nos llevaba. Me contestó que en 15 minutos estaríamos en un rancho de su propiedad. Ahí estaba la persona que tendríamos que cuidar. A partir de ahí ya no hicimos ningún tipo de preguntas. Cuando llegamos al rancho nos recibieron personas armadas, nos bajaron. Y nos llevaron a la parte de atrás de la casa. En ese lugar se encontraba un viejo granero de madera. Tal vez medía unos 10 m de largo, tal vez un poco más. Antes de entrar nos dieron muchas instrucciones que teníamos que seguir mientras estuviéramos frente a ella. Entre ellas que no le hiciéramos mucho caso a la señora porque ya deliraba y que no nos acercáramos más de lo necesario. En lo que uno de los muchachos abría el candado, el otro se retiró apresurado.

18:22 Entró primero mi amiga cuando lo iba a hacer yo. Ese muchacho me dijo que tuviéramos mucho cuidado porque a quien íbamos a cuidar era una bruja. No me dio tiempo de preguntar nada. También me dijo que a un lado de la cama había una carabina. Si era necesario usarla contra ella, lo hiciera. Al fin esa señora ya estaba en las últimas entré y cerró por fuera con candado. El lugar estaba casi en penumbras, al fondo había un viejo catre, ahí estaba recostada una señora. Cuando nos acercamos volteó a vernos, hizo el intento de agarrarnos.

19:04 Entonces nos dimos cuenta que estaba encadenada, nos hicimos para atrás porque el aspecto de esa mujer era terrible. Su cabello blanco y largo estaba muy desmarañado, como si tuviera semanas acostada. Además, estaba llena de arrugas muy marcadas. Abría tanto los ojos que parecía que se saldrían de sus cuencas en la frente y en las muñecas de sus manos. Tenía dibujado unos signos extraños. Respiraba muy agitada. De todas maneras me comenzó a maldecir. Asegurándome que nunca me liberaría de su mirada y a través de mis sueños escucharía su voz resonar en mi cabeza una y otra vez. Cuando le explicamos que solamente éramos estudiantes de enfermería, se calmó un poco.

19:52 Entonces, con voz tranquila y suave, nos pidió un poco de agua. Mi compañera la sirvió, pero yo me ofrecí a dársela. Esto no lo digo de manera despectiva, la señora Olía horrible. Como si entre sus ropas escondiera algunos animales muertos. Yo buscaba el momento para decirle a mi compañera lo que era esa mujer, pero no fue necesario. Cuando oscureció encendimos unas velas. Entonces ella nos dijo que era una bruja. Según su historia, ella le ayudaba a un grupo rival, por eso estos la habían secuestrado y en venganza la habían envenenado. Le pidieron que les diera protección para perdonarla y así lo hizo. Pero no cumplieron, como ya no les servía, la estaban dejando morir, como todos tenían miedo de estar con ella, por eso habían conseguido otras personas, o sea nosotros, para que presenciáramos su último aliento por 2 días. Estuvo delirando la señora, aunque gritaba cosas espantosas, nosotros hicimos cuanto pudimos por ella. Una noche antes de morir me pidió que me acercara a su mano como pudo.

21:02 Me hizo una seña en la frente. Me aseguró que por un tiempo sería inmune a cualquier cosa. A mi amiga también la marcó, como a las 3:30 de la madrugada se apagaron las velas y ya no quisieron encender. Sospechamos entonces que la señora había muerto cuando amaneció. Confirmamos nuestras sospechas, gritamos por horas hasta que nos abrieron aquellos hombres nos hicieron cavar un pozo donde enterramos a la señora. Después de eso a mi amiga se la llevaron y a mí me obligaron a trabajar con ellos durante un año para poder dejarme libre. A pesar de no saber nada de armas, me mandaron con los sicarios en los enfrentamientos, quizá esperaban que pronto muriera, pero no fue así.

21:54 Contrario a eso agarré experiencia en el uso de las armas. Me hice muy cercano al jefe de plaza y por un tiempo estuve al frente de un grupo encargado de hacer trabajos especiales, de los cuales prefiero no entrar en detalles. Pero si les digo que me gané el respeto de muchos, obviamente nunca les dije que la bruja me había marcado y por lo mismo siempre salía bien librado de cualquier situación. El tiempo pasó pronto, pasó el año que me dieron para trabajar con ellos. Pero era de suponerse, no tenían intenciones de dejarme libre. Por eso, en la primera oportunidad que tuve escape, me fui de pueblo en pueblo, hasta que llegué a mi casa y me escondí. Me gustaría decir que la historia aquí termina, pero no es así.

22:45 Un día comencé a sentir la mirada de la bruja. A veces era en las personas, otra veces en los animales, sobre todo en los gatos. También comenzaron las pesadillas. Y muy en lo profundo de mi ser escuchaba la voz de aquella señora. Entonces recordé que me había maldecido y antes de morir se le olvidó retirar su maldición. Aunque he visitado curanderas y chamanes, nunca me he podido liberar del todo, pero eso sí, he aprendido a vivir con eso. Nunca me llegué a recibir de enfermero, mucho menos volví a ser sicario. Con respecto a mi amiga, nunca supe de ella la protección que me dio la bruja. Desconozco si todavía la tengo.

23:33 Espero que este relato haya sido de su agrado. Gracias por escuchar querida audiencia. ¿Qué opinan al respecto de estas 3 aterradoras historias ocurridas a secas? Los leo en los comentarios. Me despido no sin antes desearles dulces pesadillas.