Dec. 15, 2025

3 RELATOS DE COCA - COLA / HISTORIAS DE TERROR CON INFRAMUNDO

3 RELATOS DE COCA - COLA / HISTORIAS DE TERROR CON INFRAMUNDO
3 RELATOS DE COCA - COLA / HISTORIAS DE TERROR CON INFRAMUNDO
Inframundo Relatos De Terror
3 RELATOS DE COCA - COLA / HISTORIAS DE TERROR CON INFRAMUNDO

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🎙️ Relatos de Terror Reales por Inframundo Relatos

Historias mexicanas de apariciones, carreteras, brujas, traileros y sucesos paranormales basados en testimonios reales.

Este episodio es una recopilación profunda y oscura narrada con estilo cinematográfico y ambientación realista, diseñada para provocar tensión, miedo y ansiedad nocturna. Prepárate para vivir experiencias que marcaron para siempre a quienes las enfrentaron.

🎧 Usa audífonos para una experiencia inmersiva.

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🔎 Temas de este episodio

  • Historias paranormales reales

  • Relatos de terror en México

  • Relatos de carretera

  • Relatos de traileros

  • Brujas reales en México

  • Terror narrado en primera persona

  • Relatos para no dormir

  • Misterio y sucesos inexplicables

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0:00 No olvides seguirnos y dejarnos 5 estrellitas para más contenido. A lo largo del tiempo nos han estado llegando anécdotas, historias de fábricas, precisamente de mejor dicho, especialmente de Coca Cola, donde han ocurrido fenómenos. Paranormales que ven los empleados de este lugar de esta refresquera y me gustaría invitarlo a que se quede a escuchar estas historias. Querido espectador, amante asido de este canal de terror, mi nombre es Alejandro y esto es Inframundo.

1:03 Trabajo en la empresa de Coca Cola desde hace algunos años siempre he sido de los que no creía en las historias de miedo, apariciones y ese tipo de temas que son para asustar a las personas, pero cuando uno tiene una experiencia con lo paranormal, todo cambia. Muy buenas noches a toda la Comunidad. Inframundo, mi nombre es Néstor y lo que les voy a contar aún sucede en esa fábrica. Desde que ingresé a trabajar en este lugar se cuenta que esa mancha negra en el piso de concreto de una parte del almacén ya estaba desde su inauguración.

1:45 No era de agua, ni aceite, ni ninguno de los productos con los que trabajamos. Era negra, pegajosa y parecía parte del cemento. Cada vez que la limpiaban volvía a aparecer como si el mismo cemento la escupiera. Nadie prestaba mucha atención en ella, pero en la sala de seguridad los guardias decían que algo estaba pasando, asegurando que de esa mancha salía una figura. Yo trabajo en el área del almacén y en mi turno nocturno. Siempre converso con los guardias, cuando ellos comenzaron a contarme lo que se veía en las cámaras o lo que se sentía por esos pasillos, pensé que eran historias inventadas para hacer más interesante el turno, hasta que vi las grabaciones que uno de ellos me mostró.

2:40 No era un error de la Cámara. Claramente se podía ver algo emergiendo del suelo, algo que tomaba la forma de un hombre y caminaba por el pasillo que lleva el túnel de entrada del personal. La imagen era borrosa, parecía una niebla negra y espesa, pero aún así se podía notar su silueta moverse. En varias ocasiones los guardias intentaron bloquear la mancha. Pues aplicaron cajas, colocaron estantes hasta marcar la zona como fuera de servicio. Pero nada de eso importaba, ya que en cada grabación la figura oscura seguía apareciendo atravesando los objetos como si no existieran. Y no sólo eso, porque empezaron a suceder cosas más extrañas. Los pasillos que se encuentran cerca de la bodega comenzaron a sentirse fríos.

3:39 Tan helados que uno mismo podía ver el aliento saliendo de su boca. Cada vez que pasaba por ahí, un escalofrío me recorría el cuerpo haciéndome sentir que no estaba solo. La cafetería, ubicada cerca del cuarto de seguridad, era el segundo punto donde ocurrían cosas inexplicables. Cada noche los guardias escuchaban gritos de desesperación. Como si alguien estuviera atrapado entre las paredes, aunque salían a revisar en el sitio no había nadie. Pero no solo eso, pues las sillas se movían solas, los vasos caían al suelo y las luces parpadeaban.

4:26 Aún así, yo creía que esto tenía una explicación lógica, pues es el lado donde nos encontrábamos, en la parte más antigua de la embotelladora. Además que les comenté que tal vez eran problemas eléctricos, llegué a decirles que quizás era una broma de alguien que disfrutaba asustar a los demás. En un fin de semana largo, por cuestiones de desinfectar las máquinas, nos presentó todo el personal de turno, solo unos cuantos, así que me atreví a entrar con el permiso de mi amigo. Debo aclarar que no sé si fue por curiosidad o simple terquedad para comprobar que ahí no sucedía nada de apariciones y que esa mancha oscura era de aceite únicamente. Así que caminé por ese pasillo sintiendo como la temperatura descendía con cada paso.

5:27 Sentí deseos de girar sobre mis talones y salir de ahí, pero como sabía que me estaban mirando por los monitores. Y que no me llamaran gallina. Seguí avanzando. Sólo quería ver si la Mancha estaba ahí, como les comenté. Algo me decía que no debía hacerlo, pero cuando estuve en el punto exacto doblé por el pasillo para entrar en la pequeña bodega. Fue en este punto cuando sentí erizarse mi piel como si no estuviera solo. Encendí la lámpara y camine hacia uno de los estantes que dividía la entrada en el sitio donde estaba la mancha oscura.

6:09 La mancha estaba justo debajo, donde me dijeron me incliné sobre ella para verla con detenimiento. La observaba con atención y no era ni aceite ni nada que se le pudiera comprar. No tiene ni siquiera forma alguna. Estaba tan absurdo en ello. Cuando comencé a sentir mucho frío, me puse de pie rápidamente. Al momento de hacerlo sentí un mareo, pues les aseguro que sentí como si algo que no se puede ver. Me atravesó el cuerpo. Tenía ganas de vomitar, pues el sitio se llenó de un olor a cloaca y el frío cada vez más me calaba hasta los huesos.

6:57 En menos de unos 5 minutos llegó mi amigo preguntándome si me encontraba bien. Le conté que me sentía un poco mareado y fue cuando me dijo que lo siguiera el área de monitores. Ahí estaba Mónica, quien me recibió con una sonrisa de burla y complicidad con mi amigo. Yo comencé a decirle que era un mentiroso, pues no se me había manifestado nada. Fue entonces que me dijo que mejor me sentara porque me mostrarían algo. Miré hacia la pantalla. Allí estaba yo observado y repentinamente algo surgió de la Mancha en sí.

7:37 No parecía ser una sombra. Era una especie de niebla que poco a poco tomaba una forma humana, borrosa pero no inconfundible. Me levanté de la silla y quise correr, pero mis piernas no respondieron. Estaba atónito viendo como la figura se acercó y me traspasó como si yo no estuviera ahí frente a ella. Estaba asustado porque jamás había tenido una experiencia como la de esa noche. Mónica me dijo que eso no había sido nada. A ellos les avientan objetos que hay en el pasillo. El olor insoportable a carne podrida se sentía en el ambiente por un buen rato y ni siquiera con incienso o algún aromatizante se disuelven esos olores fétidos les mueven las sillas e incluso han sentido que los empujan. Los gritos y el llanto se pierden como eco por los pasillos desde esa madrugada.

8:39 Mi perspectiva de lo paranormal existe. Además que nunca le conté a nadie lo que vi y sentí, pues si lo hacía sabría que me tomarían por loco o peor aún, que me despedirían por haber estado en una bodega que está prohibido su acceso. Además que no pondría en evidencia en ese tiempo a Mónica ni a mi amigo, aunque ellos ya no están en la fábrica de Coca Cola. Una de las leyendas que se dice de aquella mancha oscura es que se trata del cuerpo de alguno de los albañiles que estuvieron en la construcción del lugar, otros que se trata de alguien que sabía mucho y que lo ocultaron bajo el concreto, pero nadie sabe la verdad del porque esa mancha nunca se ha podido quitar, aunque le hayan echado varias capas de cemento en los últimos 10 años. Fui trabajador de Coca Cola por alrededor de 7 años. Durante ese tiempo fui repartidor, pero con la experiencia que tuve solo duré trabajando para esa empresa un año más.

10:03 Mi nombre es Iñaki Suárez. Soy del Estado de Sinaloa, aquí como en todo el país, hay muchos ejidos, muchas comunidades a las cuales empresas como éstas llevan sus productos. Esto siempre me pareció una labor sencilla. Había ocasiones en que la rutina se repetía cada día, cargar, conducir, descargar y regresar. Mis compañeros Isaac y Francisco. Eran mi única compañía en esos largos trayectos. Francisco era el chofer, tenía una habilidad única para manejar en cualquier terreno y su experiencia nos daba seguridad. Hasta puedo decir que nos podíamos echar un coyotito en lo que llegábamos a nuestro destino, pero eso cambió unos años después.

10:56 En uno de los viajes a un pueblo que se encuentra cerca del Estado que colinda con Durango, Francisco comenzó a hablar de un sueño recurrente. Ya tenía casi un mes soñando con un accidente en el que el camión terminaba destrozado en la carretera. Al principio lo tomamos como una broma, un tema para ir pasando el rato en la carretera, algo sin importancia. Pero él insistía en que era demasiado vívido para ser ignorado. Realmente nos reíamos de su preocupación y seguimos con nuestra rutina sin prestarle la atención que realmente requería.

11:38 Así pasaron 3 semanas y parecía que lo del sueño había quedado atrás como un mal sueño. Simplemente, sin embargo, una tarde en la que volvíamos a la ciudad, algo extraño pasó. Nosotros no lo vimos, pero Francisco, si tomamos una carretera secundaria más directa pero menos transitada y el sol ya se comenzaba a ocultar y la temperatura descendía lentamente, teníamos la radio encendida y comenzó a tener estática. Y fue entonces cuando Francisco vio algo que lo dejó helado, tanto que comenzó a desacelerar el camión. En sentido contrario, un camión de la empresa se acercaba hasta ahí nada fuera de lo común.

12:29 Sin embargo, cuando ambos vehículos quedaron frente a frente, su rostro perdió todo el color. Pensamos que le estaba dando un infarto, pues miró fijamente la cabina del otro camión y sin decir nada, frenó de golpe, causando que nos sacudiéramos en nuestros asientos. Isaac y yo lo miramos preguntando si se sentía bien, qué era lo que estaba pasando. Francisco tardó unos segundos en reaccionar y luego, sin una palabra, siguió conduciendo. Al cabo de unos minutos, la radio se comenzó a escuchar bien. Yo notaba que mi compañero veía por el espejo lateral. No fue hasta días después que nos contó lo que había visto. Aquel camión llevaba en el volante a alguien idéntico a él. Juraba que no era un reflejo ni una ilusión. Francisco se había visto así mismo conduciendo el otro vehículo.

13:32 No pasó mucho tiempo antes de que el sueño de mi compañero se hiciera realidad en una de nuestras rutas. El camión derrapó en una curva peligrosa. Francisco perdió el control. Y salimos del camino estrechándonos contra la maleza al borde de la carretera. El golpe fue fuerte, pero milagrosamente nadie resultó herido. Cuando salimos de la cabina y vimos los daños comprendimos que teníamos un chingo de suerte. Esperamos por alrededor de 3 horas para que llegara la aseguradora la grúa. Y otro camión para poder transportar lo que quedó en las botellas y latas de refresco de vuelta a la empresa. Mientras revisaban el camión, uno de los compañeros se nos acercó con una expresión seria, nos habló en voz baja, isaki. A mí, como si no quisiera que alguien más lo escuchara, nos contó que ese mismo camión había estado involucrado en otro accidente tiempo atrás.

14:40 Así, alrededor de 5 años los choferes lo llamaban el camión maldito, era un camión que había sido reparado en múltiples ocasiones, pero cada vez que lo ponían en servicio, algo malo ocurría, desde pequeños incidentes, fallas mecánicas, accidentes sin razón aparente, afortunadamente hasta ese momento sin pérdidas que lamentar. No pude evitar pensar en lo que Francisco había visto aquella tarde en la carretera, si en verdad se había visto a sí mismo conduciendo aquel camión, si había sido una advertencia de los sueños recurrentes y lo que había visto aquella tarde.

15:26 Cuando llegue a casa, le conté a mi esposa y ella me dijo que mejor pidiera cambio con otro chofer. Pues ese había sido un mal presagio. Y si la muerte venía por él, que se lo llevara. Pero no a mí. Yo no creí que fuera necesario cambiar de compañero, pues como les comenté le teníamos mucha confianza como chofer. Creo que la empresa ya cansada de los constantes problemas, había dejado de intentar arreglar el camión, pues eran puras pérdidas económicas ahora. Forma parte de un grupo de camiones abandonados en la fila del terreno, todos con partes de otros vehículos que también habían tenido finales trágicos, pero al dejarlo al final del terreno no terminó allí el suceso, ya que los guardias por las noches escuchan sonidos provenientes de ese camión, en específico 3 sombras en la cabina del camión oscuras como la misma noche. Al alumbrar con sus lámparas aquellas sombras se desvanecen por algún tiempo.

16:35 Cada que pasábamos cerca de la zona donde descansaban los camiones fuera de servicio, evitaba mirar demasiado tiempo, pues no quería ver lo que los veladores contaban, pues tenía el temor de que nosotros hubiésemos sido alguno de esos fantasmas que se aparecen después de haber perecido en algún trágico accidente. Trabajé por unos años más hasta que decidí poner mi propio negocio. Isaac se fue a vivir al norte del país y Francisco ya tiene unos años que se pensionó. Ya no tuvo aquel sueño recurrente. Quizás fue un aviso, una premonición de lo que podía pasar si seguía el maldito camión circulando por esos caminos a los pueblos lejanos.

17:26 Esta cito mi anécdota. Muchas gracias por escucharla. Mi nombre es Jonathan Téllez. Trabajo en una embotelladora desde hace varios años con el paso del tiempo. Ya me acostumbré al ruido constante de las máquinas, al olor del azúcar y los químicos con los que se elabora este refresco, así como también al frío del almacén. Todo en esta fábrica tiene ya una rutina, algo que se repite día tras día sin mucha diferencia.

18:12 Vemos a los mismos compañeros traileros proveedores, como les digo. Todo se vuelve rutinario, excepto el turno nocturno, que es el que la mayoría no desea trabajar, lo que hasta el día de hoy sucede en el almacén de la empresa Coca Cola. Cuentan que desde que se inauguró comenzaron a pasar sucesos extraños, desde sombras, algo o alguien que observa desde algún punto del almacén, desde sonidos o ruidos que. Nadie tiene que ver con los que estamos familiarizados, pero escuchar voces, aunque tengamos puestos los tapones, eso sí que nos causa escalofríos.

19:00 Esto sucede en el almacén de producto terminado más que en el lugar de la fábrica. El almacén es un espacio enorme, con estantes metálicos que llegan casi al techo. Los pasillos son estrechos, donde las luces titilan de vez en cuando, creando una sensación que hace que uno mire hacia arriba. Es un lugar donde nadie quiere quedarse solo demasiado tiempo. Terminando el trabajo nos reunimos a la entrada del almacén, pues nadie quiere estar dentro de este una noche mientras acomodaba algunas cajas de latas en uno de los estantes del almacén.

19:44 Sentí que alguien hablaba acerca de mí. No le di importancia al principio porque en esa ocasión había un compañero moviéndose por ese pasillo, cargando, ajustando para colocar más tarimas con latas de refresco. Pero cuando de nueva cuenta la voz se volvió a escuchar, ya sentí miedo. Esto porque me encontraba en la parte más alta del estante. Además, estaba demasiado cerca y cuando miré hacia abajo ya no había nadie más. En ese, un escalofrío me recorrió la espalda y los pelos de mi nuca, se me erizaron. Me quedé inmóvil unos segundos escuchando con atención, hasta que me quité uno de los tapones y me di cuenta que eran conversaciones confusas, como si un grupo de personas hablara la distancia.

20:40 Pero al voltear hacia todos lados no había absolutamente nadie sacudí mi cabeza tratando de no darle importancia. Tal vez eran ruidos que venían de otro lado. Sin embargo, con el tiempo me di cuenta de que no era el único que lo notaba, ya que varios compañeros me confesaron que habían escuchado lo mismo voces que aparecían de la nada cerca de ellos. Pero sin que hubiera alguien a la vista. Uno de ellos incluso probó usar tapones para los oídos mientras trabajaba en el almacén. Pero aún así, al igual que yo las escuchaba para mí dejó muy claro que no eran ruidos normales y que algo pasaba en ese almacén entre nosotros. Eran solo comentarios, pero esos rumores traspasaron las puertas que dividen el almacén con el área de producción. Pronto se comenzó a decir que en ese almacén espantan que desde hace años ya venían ocurriendo cosas extrañas. Ahí no sé cuántas historias inventaron, pero lo que todos coincidíamos es que solo eran esas voces. Nada más, pues ante nosotros nada se había materializado. Pero todo eso cambió cuando nuestro supervisor en turno comenzó a cambiar.

22:04 El jefe era un hombre serio, de carácter fuerte, siempre enfocado en el trabajo y que las cosas se hicieran bien. Pero un día notamos que algo en él no estaba bien. Se le veía cansado y distraído y con el tiempo empezó a adelgazar. Unas ojeras muy pronunciadas bajo sus ojos le daban la apariencia de que estaba enfermo, aunque él insistía en que estaba bien. Pero fue hasta una noche que confesó que había visto algo en el almacén. En un inicio no quiso dar detalles, pero poco a poco nos enteramos de que había visto un joven en uno de los pasillos. Lo siguió pensando que era uno de nosotros hasta que se dio cuenta de que esa persona no tenía el uniforme ni un rostro definido.

22:59 La cabeza del joven se veía extraña, pues. Tenía la apariencia que estuviera aplastada. Le dijo que no podía estar en el almacén cuando este se detuvo y se giró hacia el supervisor. En cuanto lo vio, sintió una presión en el pecho, un miedo que no le permitió moverse. El rostro de aquel joven estaba deforme. Su ojo colgaba de la cuenca, su nariz aplastada y de esta salía el líquido vital, así como de su boca. Su deformidad era tan horrenda que cuando al fin pudo reaccionar, miró como la figura se alejaba de él, traspasando la pared como si no estuviese allí. Después de ese incidente, comenzó a tener problemas para dormir.

23:47 Decía que sentía una presencia siguiéndolo incluso hasta fuera de la empresa. Se veía cada vez más delgado, como si se estuviera consumiendo poco a poco. Fue su madre quien al notar su Estado, decidió llevarlo con una persona que sabía cómo curar esos miedos que no son normales, a los que muchos los conocemos como curar de espanto. Después de una limpieza y algunas oraciones, le entregaron una medalla de San Benito y le dijeron que la llevara siempre con él. A partir de ese día dejó de escuchar las voces y nunca más volvió a ver aquella aparición.

24:29 Pero la impresión no solo le causó aquel susto, sino que le trajo problemas de salud porque a los meses le diagnosticaron diabetes tipo 2. Nosotros, en cambio, seguimos igual escuchando las conversaciones que surgen de la nada, esas voces sin origen, sin cuerpo alguno, que parecen estar justo detrás de nosotros, no sabemos quiénes son ni qué quieren, solo que están ahí siempre. No piden ayuda, ni siquiera dan muestra alguna de que necesiten algo. Eso es lo más extraño de esto. Muchas gracias por escuchar esta historia.

25:11 Saludos desde Monterrey. Buenas noches antes de retirarme, me gustaría leerlos en los comentarios y me digan qué opinan al respecto de estas extrañas historias ocurridas en Coca Cola. Sin más quiero enviarles. Saludos para Elvira carreno, 2272 para Evaristo Vergara, saludos para Rosana, saludos para José Mauricio, saludos también para Cristina Maraonada, saludos para Mariana Escamilla López, 3703, saludos para flora revir también.

25:52 Saludos muy especialmente para Lucy López. Saludos para Sailor Moon 4525, saludos para Emanuel Morales, saludos también para Araceli Ramírez, Mauruk, 5318, saludos para Micaela García, 6224 y por último, pero no menos importante, saludos para pescador. 101. Si deseas que te salude en un próximo vídeo, házmelo saber en la caja de comentarios, mi nombre es Alejandro. Y esto fue Inframundo.