Oct. 10, 2025

3 Historias de Terror en TERMINALES - Relatos De Horror

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Inframundo Relatos De Terror
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0:01 Aeropuertos, centrales de autobús y paradas de colectivos son lugares donde lo paranormal se hace presente. Algunos fantasmas intentan prevenir situaciones que les gustaron la vida, mientras que otros protegen lo que consideran sus propiedades. Estos sitios que en décadas pasadas recibieron a miles de viajeros. También fueron el último destino de muchos las almas inquietantes de aquellos que perecieron en estos lugares. Saúl rondan, recordándonos sus historias y tragedias, interactuando con los vivos en un intento de encontrar paz o advertirnos de los peligros inminentes.

0:48 Sus presencias son un eco del pasado, marcando eternamente estos puntos de tránsito. Le invito, querida comunidad, a quedarse a presenciar las aterradoras experiencias ocurridas en terminales sin más. Apague la pequeña luz de su habitación. Aquí comenzamos. Mi trabajo como velador en una vieja central de autobuses había comenzado como una oportunidad tranquila y bien pagada.

1:36 La central, que en su día fue un bullicio punto de tránsito, ahora se encuentra en un estado de abandono y desolación. La mayoría de las personas ni siquiera recordaban que alguna vez existió. Hoy se encuentra sumida en el olvido. Y la maleza que ha crecido a su alrededor. Mi nombre es Miguel Juárez, trabajo desde hace 35 años como velador en una construcción que al parecer no tienen deseos de remodelar, derrumbar y construir, aunque sea uno de esos centros comerciales que se atiborran de personas que no hayan en que gastar su dinero.

2:25 A finales de los años de 1950, hasta su cierre en 1994, la central de autobuses fue una de las más concurridas en el día. La cafetería recibía los viajeros para echarse un taco antes de continuar los taxis a la orden. Aquellos que llegaban y los llevaban Asus domicilios, familias enteras recibiendo o despidiendo Asus familiares, que. Felizmente tomaban uno de los tantos autobuses que se iban y venían por algún Estado del Norte. En ese tiempo yo tenía como 7 años trabajando en la terminal de autobuses antes de su cierre definitivo para no quedarme sin empleo.

3:12 Acepte el trabajo como velador para andar cuidando ahí que los vagos no hicieran de las suyas. Mis noches allí al inicio eran solitarias. La rutina consistía en recorrer los oscuros pasillos y las plataformas desiertas, asegurándome que nadie se colara por el recinto. La estructura, a pesar de su deterioro, es una de esas estructuras antiguas de años en olvido. La primera noche que algo extraño ocurrió fue un miércoles. Hacía frío y caminaba por la zona de boletería cuando. De repente escuché un suave murmullo que provenía de una de las ventanillas.

4:01 Me acerqué lentamente y, para mi sorpresa, vi a una mujer de aspecto antiguo, vestida con un uniforme de boletera, trabajando meticulosamente detrás del mostrador. Parpadee varias veces convencido de que estaba imaginando cosas, pero allí estaba. Como si estuviera atendiendo a una bila de personas que simplemente no existía. Sus manos se movían de manera automática, como si repitiera su rutina. Me acerque aún más intentando hablarle, pero mi voz se ahogó en mi garganta.

4:43 La mujer levantó la vista y sus ojos vacíos se encontraron con los míos. Un escalofrío recorrió mi espina dorsal sin previo aviso. Toda la escena desapareció, Dejándome solo frente a lo que fue una de las boleterías. Decidí no contarle a nadie lo que había visto, pues nadie me creería y pensaría en que me estaba volviendo loco. Sin embargo, las experiencias sobrenaturales no se detuvieron ahí. Note sombras que se alargaban y retorcían bajo la tenue luz de mi linterna las noches de lluvia. El viento entraba a través de las ventanas rotas, produciendo sonidos que hacían eco en los vastos espacios vacíos. Esa noche, mientras patrullaba las plataformas, escuche el sonido inconfundible de un autobús acercandose. Las luces delanteras atravesaron una niebla que envolvía el autobús.

5:49 El vehículo se detuvo con un chirrido de frenos. Observé atemorizado cómo del autobús comenzaban a descender. Pasajeros. Parecían personas normales, pero había algo en su apariencia que resultaba antinatural. Sus rostros eran pálidos y sus miradas vacías caminaban en silencio. Atravesando la plataforma, sin hacer ruido, como si flotaran, tragué saliva y me mantuve oculto. Observando cómo desaparecían uno a uno en la oscuridad del edificio, le conté a mi esposa lo que había visto esa noche. Ella me escuchó sin quitarme los ojos de encima. Cuando terminé, me dijo que posiblemente ese autobús. Se accidentó en su arribo a esta ciudad y sea como sea, de alguna u otra forma llega a su destino una y otra vez. Esa noche, antes de irme a trabajar, me entregó un ramo de hierbas atados con un listón rojo, así como un Rosario. Me dijo que antes de que saliera de trabajar, antes de que llegara mi relevo, las quemara.

7:09 Ella me daría un manojo de hierbas cada noche. Así estuve por mucho tiempo, hasta que poco a poco me fui acostumbrando a los sonidos nocturnos de la central. Hay veces que escucho el rechinito de los diablillos que transportaban los equipajes o los bultos que llegaban o mandaban de una ciudad a otra. Mis encuentros con estos viajeros fantasmales se hicieron frecuentes. Cada vez que veía uno de esos autobuses sabía que estaría acompañado de una sensación de frío penetrante y 1 hora de tristeza que siempre manaba de las figuras espectrales.

7:54 Algunos de ellos se sentaban en los bancos de espera mirando fijamente al vacío, como si esperaran un autobús que nunca llegaría. Otros deambulaban sin rumbo. Perdidos en el tiempo y espacio que ya no les pertenecía. Una noche, mientras revisaba las oficinas administrativas, escuché claramente el sonido de una conversación animada. Me acerque con cautela y desde la puerta entreabierta vi una escena que parecía sacada de décadas pasadas.

8:35 Un grupo de personas charlaba y reían. Vestidos con ropas de los años 61, mujer con un peinado alto y un hombre con un traje elegante discutían acaloradamente. Pero al notar mi presencia, toda la habitación quedó en silencio y las figuras se desvanecieron en el aire. Al menos ellos también notaban que yo me encontraba ahí. Lo bueno es que ninguno de esos fantasmas me ha atacado. Sólo me miran y sigue en su andar, otros sólo se desvanecen. Hay ocasiones que vuelvo a tener ese encuentro que ya había tenido. Fue cuando uno de mis hijos me dijo que eso se le llaman bucles repetitivos para ellos, pero para mí no, porque yo estoy con vida.

9:31 A veces esas experiencias de una u otra forma parecían afectarme profundamente. No podía dormir bien durante el día y mis noches estaban a la espera de visiones y sonidos de otra época. Cada rincón de la central parecía estar habitada por fantasmas del pasado, atrapados en una eterna espera, pero. Una de las noches más aterradoras ocurrió durante una tormenta eléctrica. Los relámpagos iluminaban brevemente la central. Yo me encontraba en la sala de espera principal. Cuando escuché sonido de pasos apresurados.

10:12 Me giré y vi a un hombre corriendo desesperadamente hacia la salida, como si algo lo persiguiera, grite para detenerlo. Pero él ni siquiera se inmutó. Cuando llegó a la puerta, un relámpago iluminó su rostro y pude ver la expresión de terror congelada en su semblante. La siguiente ráfaga de luz reveló que había desaparecido sin dejar rastro. Pensé en renunciar. Busqué otro trabajo en otro lugar, pero sin estudios, sólo hasta la secundaria. Y eso me limitó hasta cierto punto. Había noches tranquilas donde sólo se escuchaban murmullos que parecían conversaciones fragmentadas, Risas lejanas y a veces gritos sofocados.

11:09 Me obligaba a seguir mi rutina recorriendo cada rincón. De lo que si me di cuenta es que cuando entraba algún vago salía huyendo, gritando como loco. Al menos los fantasmas ahuyentaban a los amantes de lo ajeno. Las apariciones no han cesado. La central de autobuses abandonada se quedó en silencio por los vivos, pero por las apariciones no. A veces, cuando paso cerca de la vieja central de día, me detengo y observo desde lejos, pensando que 7 día también se manifiestan. Pero ninguno de los guardias que cuidan de día han comentado sobre algún suceso de apariciones, voces de ultratumba o sombras que intentan ocultarse en los alrededores.

12:04 Esta fue mi historia. Muchas gracias por escucharla. Muy buenas noches a toda la Comunidad. Mi nombre es viridiana, pero me dicen Viri, la experiencia que les quiero contar me sucedió hace alrededor de 9 años. Cursaba mi último semestre en la universidad, un periodo cargado de estrés y posibilidades buenas para mi futuro.

12:48 La terminal de autobuses se encontraba a unos 15 minutos a pie del campus. Esa noche, como de costumbre, emprendí el camino hacia la parada de autobuses. El aire fresco de la noche era como un aviso de que en cualquier momento llovería. Esa noche era particularmente tranquila. Las luces de las farolas parpadeaban ocasionalmente, sobre todo una que siempre terminaba por apagarse. Parecía que solo esperaba que yo pasara por ahí para dejarme en plena oscuridad.

13:28 Caminaba sumida en mis pensamientos, repasando mentalmente los apuntes del día. Cuando comencé a escuchar unos murmullos extraños detrás de mí, parecía el sonido de varias personas hablando. Al mismo tiempo, sus voces se entremezclaban como si hubiese varias personas por el lugar. Me detuve y giré sobre mis talones esperando ver a alguien. Pero el camino estaba desierto. Una sensación de incomodidad se intensificó mientras avanzaba. Los murmullos persistían y cada vez que me detenía y miraba hacia atrás buscando a los dueños de esas voces, no había nadie.

14:17 Eso me asustó aún más y apresuré el paso. Mi corazón latiendo más rápido, intentando ignorar el escalofrío que recorría mi espalda. Esto porque una sensación de que una mano invisible me agarraba de uno de mis hombros. Pero al llegar a la terminal y estar unos minutos sola, la sensación de estar acompañada no se desvaneció. Las voces parecían haberse multiplicado. Pero a la vez parecían comenzar a alejarse de donde yo me encontraba y aunque no veía a nadie, podía sentir la presencia de algo o alguien a mi alrededor.

15:03 Cuando por fin el autobús apareció, me Subí rápidamente. El chofer se quedó por unos minutos esperando si alguien más lo iba a abordar. Mientras tanto, yo intentaba encontrar. A las personas que había escuchado hace unos momentos, pero por ninguna parte se veían así, como tampoco después de mí alguien más abordó el autobús. Esa noche dormí poco y segura por lo que pasaría al día siguiente en la universidad y un poco perturbada por lo ocurrido al día siguiente después de las 2:00 clases que tuve.

15:45 Busqué una de mis profesoras, la cual siempre me inspiró confianza. Decidí contarle mi experiencia del día anterior. La maestra Carolina tenía años dando clases en el campus, sabía y conocí a la historia de varios de sus alumnos. Al escuchar mi experiencia de la noche anterior, su expresión se tornó seria y me miró fijamente a los ojos. Me relató que en la década de los 71, serie de lluvias torrenciales azotó la región causando graves inundaciones. El río cercano a la universidad se desbordó, arrastrando con todo a su paso varias casas que estaban cercanas al río, muchos estudiantes atrapados en su camino a casa o de regreso a la universidad.

16:41 Perecieron en la corriente furiosa, pero en la década de los años 90 circulaba una leyenda urbana en la que se decía que las almas de esos jóvenes aún rondaba el área, incapaces de encontrar paz. Las voces que había escuchado eran, según se contaba, los lamentos de aquellos que murieron trágicamente o en su caso. Como yo los había escuchado aquellos que se retiraban del campus. Esto sucedía en tiempos de fuertes lluvias, pero lo más feo pasaba en la terminal del autobús, pues fue ahí donde más alumnos se encontraban.

17:27 La profesora Carolina me dijo que había un tipo de monumento a los alumnos de esa tragedia, justamente cerca de donde la farola se apagaba. Mi profesora me aconsejó no volver a caminar sola por la noche, que era mejor en Grupo de amigos durante las siguientes semanas. No pude quitarme de la cabeza lo que había sucedido. Decidí investigar un poco sobre lo que había ocurrido en aquellos años, las historias que decían coincidían las lluvias. Las inundaciones y las trágicas muertes de muchos estudiantes.

18:09 La conexión con mi experiencia era innegable y aterradora. Durante el fin de semana le pedí a uno de mis hermanos que me prestara una de sus grabadoras de voz, pues él ya había terminado la carrera de periodismo. A la siguiente semana, después de clases, esperé a que el espacio quedara solo. Pues no quería que la charla de los alumnos se grabara con lo que yo buscaba exactamente. Caminé lentamente y justo cuando había sentido el mismo aire fresco y escuchado el lejano murmullo, el silencio se hizo abrumador y de pronto las voces se regresaron.

18:53 Eran más claras esta vez. Con un eco persistente, el corazón me latía fuerte y entusiasmada, esperando capturar algo que pudiera analizar. Después el murmullo se intensificó y una sensación de tristeza se apoderó de mí. Pero fue en la terminal del autobús donde claramente se escuchaban voces y gritos pidiendo ayuda. Era un sonido inigualable cuando el agua arrastra todo a su paso. Gritos de ayuda, llantos y gemidos de dolor. Me quedé petrificada, incapaz de moverme, mientras las voces crecían en intensidad. Pero así como iniciaron, así se acallaron la parada de autobuses estaba sola, sin ninguna persona. Repentinamente el estallido de un relámpago a lo lejos me saco de mi estupor.

19:54 Comenzaría a llover en poco tiempo y el autobús no se miraba por ningún lado. Esperé alrededor de 15 minutos cuando arribó. En el tiempo que estuve allí nunca me sentí sola. Tenía sentimientos encontrados, pero cuando ya estaba arriba del autobús miré hacia la parada de este y les puedo jurar por mi vida que ahí había varias personas o más bien sus fantasmas. El conductor me dijo que se venía una fuerte lluvia, que a él no le gustaba conducir por esa Colonia. Cuando llovía fue cuando me contó lo mismo que la profesora Carolina. Hubo muchos desaparecidos arrastrados por el agua y sepultados bajo el lodo.

20:44 Esa noche llovió mucho, pero afortunadamente no como aquellos años. En el poco tiempo que me quedaba en la universidad, intenté no retirarme tan tarde. Por desgracia, mi hermano eliminó lo que había grabado esa noche en la terminal de autobús. Muchas gracias por escuchar mi anécdota. El aeropuerto donde trabajaba fue en una zona de remodelación. La expansión y modernización de la terminal había sido un proyecto largamente esperado y todos estábamos emocionados por ser parte de ello.

21:41 Sin embargo, ese emoción rápidamente se transformó en miedo. Mi nombre es Orlando sepúlveda, no solamente yo tuve experiencias en esa terminal. Desde el primer día hubo indicios de que algo no estaba bien en ese lado del aeropuerto. Las herramientas de trabajo desaparecían sin explicación alguna, sólo para ser encontradas en lugares imposibles. Al principio lo atribuíamos al cansancio y al estrés. Trabajábamos largas horas. Y era fácil pensar que simplemente estábamos olvidando cosas donde las dejábamos anteriormente. Una tarde, mientras revisaba los planos y organizaba el equipo para el día siguiente, sentí un escalofrío inexplicable. El aire se volvió frío de repente y apareció una extraña sensación en todo el lugar.

22:42 Al mirar alrededor noté que mis compañeros también parecían incómodos. Algunos veían sobre sus hombros buscando el motivo del origen. A medida que la jornada avanzaba, la atmósfera se volvía cada vez más pesada. El primer gran incidente ocurrió una noche, cuando nos quedamos hasta tarde, terminando una sección crucial de la remodelación. Pues muy temprano por la mañana vendrían los jefes y los directivos del aeropuerto para ver los avances. Estaba concentrado en mi trabajo cuando de repente escuché un ruido detrás de mí.

23:24 Me giré y vi a un hombre mayor vestido con ropa que parecía sacada de los años 40. Su mirada era intensa y furiosa. Y antes de que pudiera reaccionar, comenzó a gritarme que me largara de su propiedad. Me quedé paralizado. Incapaz de procesar lo que estaba viendo, el anciano seguía gritando su voz. Resonaba en el vacío del aeropuerto. Cuando finalmente pude moverme, retrocedí unos pasos y parpadeé, pero el hombre ya había desaparecido. La sensación de frío y opresión se quedó conmigo. Voltee para todos lados, pero el anciano no se veía por ningún lado.

24:15 Decidí no mencionar nada a los demás, pensando que tal vez había sido una alucinación provocada por el cansancio y el estrés. Sin embargo, al día siguiente uno de mis compañeros llegó al trabajo visiblemente perturbado. Me comentó sobre un suceso similar a lo que me había sucedido, pero en su caso había visto siluetas fantasmales moviéndose por el área de la terminal en remodelación. Todos se movían de una forma errónea, como si flotarán. Las semanas siguientes fueron un infierno.

24:57 Las herramientas seguían desapareciendo y apareciendo en lugares improbables. Las cámaras de seguridad solo grababan rayas, ya saben, cuando pierden la señal y luego cuando regresa todo seguía como si no hubiese ocurrido nada. Los ruidos inexplicables eran constantes pasos, susurros y en ocasiones risas lejanas que lavan la sangre. La figura del anciano se aparecía en varias veces. Siempre con la misma furia gritando que nos fuéramos. Su aparición era predecida por una bajada abrupta de temperatura y una sensación de pesadez en el aire.

25:44 Una noche, mientras trabajaba solo en una de las secciones más alejadas de la terminal, sentí nuevamente esa opresión familiar. Levanté la vista y vi a través del vidrio polvoriento, una silueta. Era una figura indistinta pero claramente humana, que parecía observarme. Me acerqué lentamente intentando mantener la calma, pero cuando llegué al lugar donde había estado no había nadie. El aire estaba helado y recordé que uno de los trabajadores dijo haber visto un niño por ese lado del vidrio. Estos encuentros comenzaron a afectar nuestra capacidad de trabajar.

26:31 Los rumores de que el área estaba embrujada se extendieron rápidamente y algunos trabajadores se negaron entrar en ciertas partes del edificio, así como trabajar por las madrugadas. La administración trato de calmar los ánimos asegurando que todo tenía una explicación lógica. Pero nosotros sabíamos que había algo más en ese lugar. Decidí investigar la historia del aeropuerto esperando encontrar alguna explicación para lo que estábamos viviendo. Fue cuando descubrí en Internet que allá en los años 40, el lugar había sido una base militar antes de convertirse en un aeropuerto civil.

27:18 Hubo numerosos informes de accidentes y muertes trágicas durante ese periodo. Y parecía que algunas de esas almas no habían encontrado descanso, accidentes después de que intentaran aterrizar. Estos fueron los más frecuentes. Esa madrugada me quedé allí esperando algo, cualquier cosa. Pero nada sucedió esa noche. Don Mario, un hombre mayor que había sido un vago en su juventud. Y regenerado. Después de haber encontrado a Dios en su camino, hizo una oración en el área de la terminal del aeropuerto, pidiendo permiso de que nos permitieran continuar con nuestro trabajo, ya que en ningún momento nuestra intención había sido perturbar sus descansos. Eso los tranquilizó por un tiempo, pero después se volvieron a hacer presentes.

28:18 Aunque nunca entendimos completamente lo que había sucedido, sabíamos que habíamos hecho lo correcto. La remodelación del aeropuerto continuó con uno que otro incidente, pero el recuerdo de aquellas noches extrañas y aterradoras permanecieron con nosotros. Cada vez que pasaba por esa terminal sentía una conexión especial con el lugar. Recordando aquellos que alguna vez habían llamado hogar a ese espacio o aquellos viajeros que encontraron el final de sus vidas a pesar del miedo y la inseguridad, habíamos encontrado una manera de coexistir con los fantasmas del pasado, respetando sus historias y buscando un futuro en paz. Aún sigo trabajando en la construcción de grandes edificios.

29:12 Empresas y desde luego, la remodelación de lugares con mucha historia. Y créanme que hay apariciones que son muy agresivas cuando uno perturba su eterno descanso o invade lo que para ellos sigue siendo sus hogares. Pero esas son historias para otra ocasión. Me despido de ustedes deseándoles el mejor día de sus vidas, querido escucha. ¿Qué opina al respecto de estas anécdotas ocurridas en terminales, ya sean de autobús o de aeropuertos? Los leo en la caja de comentarios recuerden que si el video les gustó pueden compartirlo con algún amigo o alguna amiga.

29:59 Muchas gracias, les deseo dulces pesadillas.