Dec. 11, 2025

3 Historias de terror del Metro de CDMX - Madrugadores - Inframundo Relatos

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Inframundo Relatos De Terror
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0:00 Bienvenidos a todos los madrugadores. Este es el ritual de las 6:00 de la mañana, relatos de terror que marcan el inicio del día. Un saludo especial a quienes ya están despiertos y buscando algo más que café sin más comenzamos. Nos vemos en punto de las 9:00 de la mañana con nuevos relatos. Saludos. Espero que les guste mi relato. Ésto me pasó cuando recién me había mudado a la Ciudad de México. Soy de Hidalgo, así que todo era nuevo para mí y no tenía idea de por qué la gente prefiere no usar este transporte en las últimas horas de sus recorridos.

0:50 Hace un par de semanas experimenté algo realmente aterrador mientras viajaba en el metro. Como muchas tardes en esta ciudad, la lluvia cubría todo y el día era bastante gris, haciendo que pareciera que la noche se había adelantado. Apenas eran las 7:00 de la tarde, pero todo estaba ya a oscuras. El tráfico era terrible por lo mismo, pero noté que el metro estaba más o menos vacío, así que entre a los andenes. A esperar, junto a un montón de gente bastante mojada a que pasara el vagón. Todos teníamos cara de que preferíamos ya llegar a nuestras casas.

1:34 Así que cuando llegó el transporte, inmediatamente nos subimos, alcancé a tomar un asiento. Los sonidos al interior de ese lugar eran una cacofonía de todo tipo de voces y ruidos que no me dejaban concentrarme correctamente. El metro se adentró en el oscuro túnel que nos llevaría a la siguiente estación y pronto todo se volvió silencioso, excepto por el monótono sonido de los rieles. Al principio no lo noté del todo, pero comencé a darme cuenta del miedo que me causaba cuando el tren se detuvo y supe porque las personas preferían no tomarlo cuando llovía. Enseguida una voz nos anunció que el tren tenía problemas técnicos de forma que fuéramos pacientes. Las luces parpadearon un par de veces más antes de dejarnos en casi completa oscuridad, solo interrumpida por las luces del teléfono celular de los presentes, que para sentirse un tanto más seguros las habían encendido. Me sentía cansado después de un largo día de trabajo. Y estaba absorto en mis pensamientos cuando de repente escuché un extraño susurro que parecía venir de la nada. Al principio pensé que era sólo mi imaginación jugándome una mala pasada, pero como estábamos

3:07 en las sombras, esperando con ansiedad que todo se moviera de nueva cuenta, no pude separarme de esa sensación de que había algo más que seres humanos en ese sitio. Me giré para buscar su origen, pero no había nadie que estuviera hablando en el vagón. De hecho, en ese momento supe que no podía ser mi imaginación la que estaba jugando. Las personas a mi alrededor parecían también percibir lo que estaba pasando. Comencé a sentir un escalofrío que recorría mi espalda, pero decidí ignorarlo y atribuirlo al aire acondicionado. O cualquier otra explicación lógica. Pero entonces, a lo lejos, pude distinguir una figura borrosa en la oscuridad.

3:59 Al principio no podía verla claramente, pero a medida que se acercaba pude distinguir la forma de una mujer. Lo inquietante era que no tenía cabeza. Creo que me puse pálido, pero no podría decirlo a ciencia cierta porque. No había superficie alguna donde reflejarse. Sin embargo, cuando algunas personas que estaban a mi lado se dieron cuenta de mi expresión, voltearon al mismo lugar para, con horror, gritar al ver a la figura caminando en nuestra dirección. Lo peor de todo es que no había manera de salir de ahí.

4:39 Estábamos atrapados con la criatura porque el metro aún no avanzaba. Mi corazón se acelero y un sudor frío me cubrió la frente. La mujer, sin cabeza, estaba vestida de blanco. Sus manos colgaban a los lados, oscilando de manera inquietante con cada paso que daba, como si no tuviera control sobre lo que hacía. Entonces. Las luces del vagón se encendieron de nuevo y se anunció que la marcha se reiniciaría. Todo el tren pareció volver a la vida. Y empezó a andar. Eso solamente logró que el pánico corriera aún más entre la gente, que al ver a la figura corrieron en dirección contraria a la que ella avanzaba para ni por error dejarse tocar por ese ente maligno. Mientras el metro se detenía en la siguiente estación, la mujer sin cabeza se acercó rápidamente hacia donde yo estaba sentado. No me había podido mover 1 cm por el terror que me causaba. Pude observar de cerca que sus manos se encontraban maltratadas como si se tratara de una persona que hubiera luchado mucho por salir de un sitio mientras estaba enterrada. Tenía las uñas rotas, los dedos en carne viva. La piel que era visible se encontraba muy maltratada y de su cuello.

6:10 Surgían borbotones de líquido de color oscuro y aroma pestilente. Parecía que se derramaba cada latido de un corazón que seguramente había dejado de latir realmente hacía mucho tiempo. La mujer sin cabeza se movía de manera anti natural caminando con pesadez. Sin poder colocar correctamente los pies sobre el vagón y balanceándose como a punto de caer por la falta de equilibrio que le daba no tener oído que le indicara la relación de su cuerpo con el resto del mundo, su presencia llenó el vagón con una atmósfera pesada y opresiva. Cada vez que intentaba apartar la mirada sentía como si algo me atrajera hacia ella.

7:01 Como si su presencia fuera irresistible por el terror que finalmente hizo que me orinara los pantalones. Finalmente el metro llegó a la siguiente estación y las puertas se abrieron sin pensarlo 2 veces. Me levanté de un salto y salí corriendo del vagón junto con todos los que estábamos en el carro. Los policías que vigilaban la estación se quedaron un tanto extrañados. Pero no dijeron cosa alguna. Miré hacia atrás mientras las puertas se cerraban y vi a la mujer sin cabeza, desvaneciéndose lentamente en la oscuridad. Desde aquel día evito viajar en el metro, especialmente durante las horas en que la lluvia hace de las suyas en la ciudad. La imagen de esa mujer sin cabeza sigue atormentando mis sueños y me hace cuestionar mi propia cordura. Pero de nuevo sé que no lo imaginé porque al menos unas 10 personas reaccionamos a su presencia. Quién sabe dónde se encuentren ellos ahora, pero me gustaría verlos de nuevo para saber qué experimentaron durante esa aparición.

8:26 Era tarde en la noche cuando subía al vagón del metro. El tren estaba prácticamente vacío, lo cual era bastante común a esas horas, así que me acomodé en uno de los asientos sintiendo una ligera sensación de incomodidad. No podía evitar sentirme observada como si algo estuviera acechando en la oscuridad. Al principio pensé que quizá era solamente el hecho de que algún tipo seguramente me estaría observando de forma insistente como era mi pan de cada día. Por eso había tratado sin éxito de cambiar mi horario de trabajo varias veces, sin resultado alguno.

9:11 Así que simplemente me quise aislar de esos pensamientos y mejor me fui al vagón de mujeres. Que estaba al principio de la plataforma. Por desgracia, este era uno de esos trenes que tienen todos los vagones abiertos que le dan más espacio y mejor vista a la instalación. Pero a veces eso resulta en que también corras un tipo de peligro diferente al que tendrías en un caso como el mío a medida que el tren avanzaba por el túnel. Los ruidos del exterior se desvanecían gradualmente, sumiéndome en un silencio inquietante. Mis ojos vagaban por los asientos vacíos y las ventanas empañadas mientras mi mente comenzaba a jugar conmigo. Empecé a escuchar susurros tenues, como si alguien estuviera diciendo mi nombre desde las sombras, de forma que volteaba nerviosamente en todas direcciones. En ese momento me di cuenta que en el fondo de esa larga línea de metros de mole en movimiento había algo dando muestras de vida, como moviéndose de un sitio al otro de los vagones, llegando cada vez más cerca.

10:33 Trate de ignorar las voces en mi cabeza y mantener la calma. Me decía a mí misma que era imposible que alguien avanzara tan rápido que no lo pudiera notar con el tiempo suficiente como para defenderme o planear algo que me ayudara en esa situación. Pero entonces ocurrió algo que heló mi sangre. Un escalofrío recorrió mi columna vertebral mientras noté un movimiento sutil en la esquina del vagón. Mis ojos se enfocaron en la oscuridad. Y allí, sentado en un asiento, vi un esqueleto que parecía sacado de una clase de anatomía por la forma en que sus partes se unían entre sí, sin que hubiera nada aparente que lo estuviera sosteniendo.

11:23 Su presencia era irracional y aterradora. No había carne ni músculos en su cuerpo, sólo huesos descarnado y uno que otro con pedazos de cuero colgando. Sus órbitas vacías me miraban fijamente y sentí que estaba siendo juzgado por algo más allá de la muerte. Mi corazón latía con fuerza, llenandome de un miedo indescriptible. Enseguida todos mis músculos se activaron para salir huyendo de ahí. Por desgracia, aún faltaban unos minutos para llegar a la siguiente estación, de forma que tenía que buscar otra manera de salir de ese problema. Vi la palanca de emergencia a medio camino entre la aparición y yo, de forma que pensé que sería pan comido llegar a ella y jalarla con la fuerza suficiente como para que me diera tiempo de alertar a las autoridades de que algo malo pasaba con el tiempo suficiente como para que se supiera que estaba en peligro y necesitaba que cualquiera me echará la mano. O al menos me ayudara a saber si lo que estaba presenciando era cosa de otro mundo o simplemente mi imaginación exaltada por las horas de estrés y presión en la oficina. El ser no se movía, su sola presencia causaba miedo. Sentía su mirada clavada en mí,

12:54 como si esperara una reacción de mi parte de sus cuentas solamente se veían 2 puntos de luz. Enterrados en el fondo de su cabeza, tenía una especie de sonrisa tanto como puede sonreír, un cráneo desdentada y un semblante en general que parecía esperar a que hiciera algo antes de actuar. Estaba inmóvil en su asiento. Observando, sentí que era como cuando un depredador ve a una presa antes de decidir que es lo que hará. A continuación vi que se encendían las luces que indicaban. Que pronto se abriría el vagón para dejarme salir de la plataforma.

13:36 Pero el metro pasó de largo la estación y con ello mi esperanza se fue al suelo. Nadie podría entrar ni yo salir de ese lugar a menos que tocara la palanca de emergencia. Intenté mantener la compostura, pero el terror se apoderó de mí y un grito se atascó en mi garganta. Esa sombra de la muerte me estaba aterrorizando. Sentí como el sudor me corría por toda la espalda, que mi cuerpo se atenazaba esforzándose para poder hacer un esfuerzo y tocar la palanca. Pero el esqueleto avanzó.

14:16 Cuando yo moví mi pie, al parecer me estaba esperando a mí. Estaba imitando mi velocidad para cacharme en un momento desprevenido. Como si todo lo que él pudiera hacer estuviera basado en mi presencia. Entonces supe que lo que hiciera tendría que ser determinante. Mis músculos inmediatamente se tensaron. Sentí que el aire se espesaba por la forma profunda en la que comencé a respirar y mi visión se agudizó en ese ir y venir de luces que comenzaba a marearme. Tomé una bocanada de aire y como si mi vida dependiera de eso, que finalmente, para lo que sabía, lo más probable era que si me lancé de un salto al frente contra la palanca de emergencia, entre el movimiento del vagón, el mío y el del esqueleto, parecía que estábamos en una danza demencial orquestada por la música clásica que salía de las bocinas del metro. Aderezada con los crujidos de ese montón de huesos y mi grito desesperado que hacía las veces de advertencia, liberación de adrenalina y última voluntad de un cuerpo tan tenso, que de haberme dado con una cuchillada, creo que no me habría atravesado.

15:43 Estiré las manos lo más que pude y por pura suerte, el esqueleto falló por unos milímetros en tocarme los dedos. Creo que fue por un pequeño brinco que dio el vagón al pasar por una imperfección en las vías. Eso nos mandó a los 2 en diferentes direcciones, pero la mía fue directamente a la palanca de emergencia. Con un cierre de manos. Tomé las esquinas del pequeño metal rojo y enseguida lo jalé en mi dirección. Haciendo que se activara el sistema de alerta del metro y que comenzara a frenar de forma tan violenta que a mí me hizo caer el suelo y al lente lo mandó a unos metros de distancia. Acto seguido por el comunicador se indicaba que dijera cuál era mi emergencia.

16:37 Para proceder tuve que mentir diciendo que había un ladrón que me estaba amenazando, cuando en realidad. Ese montón de restos óseos había perdido toda forma que lo identificara como tal y parecía irse perdiendo en la oscuridad. El metro siguió avanzando hasta que llegamos a una estación donde me esperaban unos oficiales que pidieron mi declaración. Les dije que la persona que me había amenazado había huido al final del metro y no la había visto más. Fue afortunado que las cámaras de ese tren en particular hubieran fallado por falta de mantenimiento, así que no pudieron descubrir que realmente eran causas sobrenaturales. Finalmente, y salí de la estación con prisa, sintiendo alivio al dejar atrás esa pesadilla, pero incluso después de abandonarlo, el recuerdo del esqueleto me persiguió. Me hizo preguntarme si fue real o sólo fruto de mi imaginación, aunque mi corazón cree que lo fue. Porque una de las personas que salió del metro a declarar de las 10:00 que íbamos en las distintas partes del carro tenía un ataque de histeria y no dejaba de repetir que un ente, un esqueleto, se había llevado a su acompañante gritando en la oscuridad.

18:07 Atendieron a la mujer de la mejor forma que pudieron. Pero de nuevo no había manera de saber si es que estaba diciendo la verdad o era una simple alucinación lo que estábamos viviendo. Por supuesto, eso me dio una pista sobre las intenciones del ser, que seguramente, de haberme tocado, me habría llevado a quién sabe qué sitio, justo como lo ejecutó con esa persona inocente desde aquel día. Evito subir al último viaje del metro, prefiriendo rodearme de la compañía de otros pasajeros. De hecho dejé mi trabajo y aunque le sufrí un poco, encontré otro que me permite salir a buena hora y jamás acepto horas extra a menos que me paguen el taxi a mi casa o que haya la posibilidad de irme en el auto de un compañero, pero en las noches más oscuras.

19:09 Cuando el silencio cae y el miedo se apodera de mí, no puedo evitar recordar aquel esqueleto solitario en el último vagón, acechando en las sombras. Saludos. Quiero contarles un relato que le sucedió a una amiga mía mientras viajaba en el tren ligero de la ciudad de Guadalajara. Ahora cubre muchas más zonas que antes, así que ella en un principio siempre traía auto, pero como trabajaba cerca del centro de la ciudad, pensó que era mejor simplemente irse en ese tipo de transporte para ahorrarse lo del estacionamiento.

19:56 Además, salía muy temprano de trabajar, de manera que podía confiar en no irse apretada entre la multitud. El problema era ese mismo, que iba demasiado de madrugada a la estación, por lo regular mucho antes de que saliera el sol y que todos los trenes estuvieran funcionando a cabalidad. ¿En una de esas tantas ocasiones, mirna, cómo se llama mi amiga? Se fué derechito a la estación saliendo de su casa. Su esposo la acompañaba hasta la puerta del tren y luego se regresaba a la casa a terminar de atender a los niños, llevarlos a la escuela e irse a su respectivo trabajo en un puesto de venta de artículos en San Juan de Dios ella entró como todos los días al andén y esperó paciente el paso de los primeros trenes.

20:53 En esos momentos no parecía haber ningún pasajero a la vista, pero en un parpadeo, de pronto había 2 al fondo del andén. Eran una pareja. Al parecer ella les dejó de prestar atención y se concentró en darle seguimiento a todos sus pendientes en el celular. Quería llegar bien fresca al trabajo y empezar lo más pronto posible para terminar también antes de que su marido saliera. Y alcanzar a hacerle la comida a todos los de la casa. Se estaba decidiendo entre hacer tinga de pollo o mejor, una sopa de fideos. Después de todo, eran más o menos los mismos ingredientes. Cuando sintió que alguien la veía por instinto, giró la cabeza en dirección del punto donde sentía la mirada. Se dió cuenta de que la pareja la estaba viendo fijamente. Pero la curiosidad le duró 1 segundo, ya que el tren llegó y se subió enseguida.

21:57 ¿Había algo que le decía a mirna que no entrara, pero necia cómo es? Siguió con su plan al momento de sentarse en el vagón, tenía la sensación aún más intensa de que alguien la estaba observando. Eran los mismos solamente que ahora, bajo las luces pálidas de los vagones. Y con el ruido suave de la maquinaria se le antojaban amenazadores. Eran un par de seres que tenían una cualidad desconocida que les decía que no eran humanos. Ella pasó saliva, estaba muy lejos de donde se encontraba sentada y seguramente cuando subieran más pasajeros se le iría esa sensación. Fue entonces que en un parpadeo del tren. De esos que se dan seguido cuando va avanzando. ¿Sintió a los entes aún más cerca? Ellos ahora estaban a unos metros de distancia, unos asientos mucho más cerca que en la ocasión pasada, que se habían sentado casi a 2 vagones de separación. Su corazón empezó a latir muy fuerte, el sudor caía perlas por la nuca.

23:10 Escurriendo a la espalda en un hilo torturante que le anunciaba que sus músculos estaban preparando para luchar. Era una respuesta animal por completo. Apretó con fuerza la pequeña bolsa donde llevaba sus cosas y tupper con el desayuno. Su respiración se hizo entrecortada y luego vio por fin que le estaba causando. Es ansiedad pese a que. A la distancia parecían personas normales de cerca, no podía observar sus ojos ni sus pocas. Tenían las zonas determinadas para esos órganos oscurecidas, consalientes y depresiones que hacían que los juegos de las luces a la distancia los disfrazaran de verdaderos rostros. Pero solamente en esa piel, que parecía una goma pálida, se encontraba una nariz puntiaguda.

24:06 Mirna gritó a todo pulmón. Ambos seres separaron. Eran altos a comparación de un ser humano normal, vestidos con largos trajes negros de cuello blanco que simulaban ser un traje elegante. Pero al igual que sus ojos, solamente eran una caricatura de lo que podría ser la ropa real, el cabello de ambos era negro, les caía a los lados del rostro vacío. Mirna les arrojó la bolsa de la que salieron sus llaves, cartera, la comida. Todo voló en dirección de los entes, les pegó de lleno en la cara, sin inmutarlos. Estaban en medio de un camino de estación con estación, así que al ver que no les hacía nada y ellos parecían querer avanzar en su dirección.

24:57 Dio un salto que ni un atleta olímpico habría hecho de forma tan perfecta y tomó la palanca de emergencia con desesperación. La jalo con todo lo que tenía cuando los entes ya tenían una mano casi encima de ella y el tren se detuvo por completo por la fuerza del freno. Ambos se fueron de espaldas. Mientras que miren, al tener un punto de agarre mucho mejor, alcanzó a quedar de pie. Después se fue corriendo entre los andenes a todo lo que daba. Ya veía como uno de los conductores salía de la cabina para ver qué estaba pasando.

25:41 No quería voltear a la espalda, solo sentía esas presencias horribles. Y que su mente le decía que se moviera más rápido. Cuando finalmente llegó a donde estaba el agente de seguridad le contó todo lo que había pasado. El hombre estaba voceando a los policías. Al llegar a la zona donde estaba el bolso de mi amiga. No encontraron nada más que sus pertenencias en el piso y el desayuno que su marido le había preparado derramado en los asientos. Ella estaba llorando y en la histeria, así que la detuvieron hasta ver qué había pasado realmente. Mirna dice que estuvo en la estación con los policías hasta que ellos pudieron ver la cinta de seguridad, momento en el cual la dejaron ir a casa con sus cosas y sin mayor explicación a la fecha.

26:38 No sabemos que eran esos entes.