Sept. 9, 2024

3 Historias de la SANTA MUERTE

3 Historias de la SANTA MUERTE
3 Historias de la SANTA MUERTE
Inframundo Relatos De Terror
3 Historias de la SANTA MUERTE

❌ SIGUEME EN YOUTUBE, INFRAMUNDO RELATOS: https://goo.gl/MjkWjbO
❌ VIDEOS DE HORROR: https://www.facebook.com/inframundorelatos/
❌ HISTORIAS DE HORROR: https://www.youtube.com/c/INFRAMUNDORELATOS

❌ SIGUEME EN YOUTUBE, INFRAMUNDO RELATOS: https://goo.gl/MjkWjbO
❌ VIDEOS DE HORROR: https://www.facebook.com/inframundorelatos/
❌ HISTORIAS DE HORROR: https://www.youtube.com/c/INFRAMUNDORELATOS

Conviértete en un seguidor de este podcast: https://www.spreaker.com/podcast/relatos-de-terror--5605088/support.

0:02 La Santa me avisó, basado en la experiencia real de aranza su carnero, buenas noches a todo el canal de Inframundo y a la audiencia. Me pueden decir Aranza, tengo 20 años de edad y aunque yo no creo en la santa Muerte, mi mamá sí. Es muy fanática de hacer rituales y diferentes cosas con tal de que me proteja a mí y a mi padre, al igual que a mis hermanos, ellos son soldados, así que tienen una profesión bastante arriesgada que necesita de toda la suerte y protección que se les pueda dar. Lo que me sucedió fue en una ocasión en que me fui de viaje a visitar a mi abuela.

1:00 Mi madre no quiso asistir porque a mi padre casi lo sacaban del cuartel y ella quería recibirlo, pero mi abuelita necesitaba a alguien que la atendiera porque se había caído y como eran mis vacaciones de la universidad, me ofrecí hacerlo pese a que inicié el viaje en la mañana. Se me hizo noche en el camino. Por desgracia era un fin de semana largo, así que había mucho tráfico en la carretera y lo que normalmente serían unas 8 horas de camino, se convirtieron en casi 12.

1:45 Así que la oscuridad y la lluvia me alcanzaron mientras conducía por una carretera solitaria que tomé como opción al camino principal. Una vez que me aburrí del tráfico, la visibilidad era escasa debido a la densa niebla que además rodeaba el área. Era el colmo de todas las cosas horribles que me podrían estar pasando en esos momentos, pero no podía hacer nada al respecto. Sentía un ligero nerviosismo debido a las condiciones climáticas, pero no podía imaginar lo que estaba a punto de suceder.

2:33 Mientras me acercaba a una curva cerrada, vi una figura sombría parada al costado de la carretera. Mi corazón se acelero. Mientras frené bruscamente para evitar golpearla, sentí los latidos en la sien. Como si el mundo entero se me fuera a desvanecer. En pocos minutos era la Santa Muerte vestida con una túnica negra y sosteniendo su guadaña siniestra. Pese a que estaba familiarizada con la imagen, el terror se apoderó de mí, pero antes de que pudiera reaccionar, la santa se acercó a mi ventana. Y extendió una mano huesuda hacia mí, aunque temblaba del nerviosismo que me causaba.

3:28 No parecía ser un ente violento, así que eso me calmó un poco. Tocó el vidrio de la ventana un par de veces, dejando detrás de su toque un Halo frío. Como si afuera estuviera haciendo un frío horrendo, cosa contrastante debido a que el calor lograba que las gotas de agua cayeran tibias. Suspiré profundamente y con toda la valentía que pude bajé el vidrio de mi puerta. Enseguida un viento helado entró en el auto junto con un pequeño montón de copos de nieve.

4:14 Su voz era una mezcla de susurros y suspiros, cargada de una presencia sobrenatural. Me dijo que había un peligro inminente más adelante en la carretera, un accidente fatal que me esperabas y seguía adelante. Insistió en que diera la vuelta y buscará una ruta alternativa para evitar mi destino trágico. Su rostro era tan benevolente como podría ser el de una aparición. Mi corazón estaba muy agitado. Me sentía como esos pajarillos a los que quieren salvar, pero se asustan más que si un depredador los tomara por sorpresa. El pánico se apoderó de mí mientras asimilaba sus palabras. Como podía ser posible que la santa Muerte me estuviera advirtiendo, sin embargo, la intensidad en su mirada y la urgencia en su voz me convenció de que debía tomar en serio sus palabras.

5:29 Sin dudarlo, di la vuelta y retrocedí por el camino que había recorrido. La niebla se espesaba a mi alrededor como si el mundo estuviera confabulado en mi contra. A medida que me alejaba, la figura de la santa se desvanecía en la oscuridad, dejándome con una sensación de gratitud mezclada con un escalofrío de lo desconocido. Estaba temblando tanto que apenas podía conducir. Pero al menos tenía la seguridad de que no me atacaría un ser desconocido.

6:14 Una vez que me incorporé de nueva cuenta al camino principal, noté que una gran cantidad de ambulancias iba de camino por la carretera que acababa de dejar de tomar, además que los oficiales de policía federal estaban mandando el tráfico por un solo carril. Para evitar que los autos cerraran el paso de las ambulancias. Con el tiempo llegué a una intersección donde vi los destellos de luces de emergencia y los destrozos de un accidente automovilístico. Estaba muy a la distancia, pero parecía que un tráiler había derrapado contra un camión lleno de pasajeros. Y en el impacto se había llevado también un pequeño vehículo que quedó hecho trizas.

7:08 No podía saber exactamente que era lo que había pasado, pero se notaba que era una desgracia en toda norma. Era el destino que me aguardaba. Si no hubiera seguido la advertencia de la santa, un escalofrío recorrió mi espalda. Mientras pensaba en lo cerca que estuve de enfrentar, una vez que llegué con mi abuela, llamé a mi madre, que no era muy buena con los electrónicos, así que no tenía celular porque no le gustaba. Ella me comentó que había pasado algo raro en la casa mientras ella estaba rezando a la santa.

7:55 De pronto sintió un aroma fuerte a tabaco y ron. Que eran 2 de las cosas que más le gustaban a ese ser. Después de lo que hubo una especie de destello y se sintió muy tranquila. Fué entonces que le conté todo lo que me había pasado. Ella se quedó impactada y lloró por teléfono. Tuve que consolarla una y otra vez hasta que finalmente colgamos desde aquel encuentro sobrenatural. Mi vida cambió para siempre. Nunca puedo olvidar la sensación de la fría mano de la santa y su advertencia salvadora. Ahora vivo cada día con una aparición renovada por la vida y una profunda inquietud por el poder de lo desconocido. Terminal basado en la experiencia real de. Ricardo Martínez era una noche sombría y temerosa cuando me encontraba ingresando en el hospital luchando contra una enfermedad desconocida que debilitaba mi cuerpo y agotaba mi espíritu.

9:17 Llevaba varios meses luchando contra un cáncer en la sangre. Leucemia. Y era tan agotador por lo agresivo de la enfermedad que apenas podía llevar mi vida cotidiana. Todo se agravó cuando la pandemia llegó y de pronto me vi enfermo de ese horrible virus porque mi sistema inmunológico estaba totalmente devastado. Tuvieron que dejarme en una habitación estéril con un respirador aislado de todas las personas. Ese lugar estaba lleno de un silencio opresivo, solo interrumpido por los monitores que marcaban mi pulso débil.

10:04 De repente, la puerta se abrió lentamente y una figura alta y encapuchada, intro o sigilosamente en la habitación, como si flotara, apenas me percaté del movimiento, ya que estaba medio dormido. Lo que realmente me despertó fue un escalofrío que recorrió mi cuerpo mientras reconocía la presencia macabra. Era la santa Muerte. Su túnica negra flotaba a su alrededor. Sus ojos sin rostro parecían penetrar mi alma. Era imposible no reconocerla. Después de todo, tenía un tatuaje de la misma en mi brazo derecho.

10:49 Como agradecimiento por haber salvado a mi mamá de la misma enfermedad que ahora me asolaba. El miedo se apoderó de mí, pero estaba demasiado débil para oír o gritar por ayuda, además de que presentía que seguramente venía por su pago. Yo no había prometido mi salud a cambio de que mi madre se mejorará, pero supuse que ese era un pago justo. Por haberla curado, la santa se acercó lentamente a mi cama y cada paso resonaba como un eco siniestro en la habitación.

11:31 Su presencia era abrumadora y pude sentir la inminencia de mi propio destino con una voz fría y susurrante. Esta habló, me dijo que era mi momento. Su voz llenando la habitación con un tono inquietante. Sentí un nudo en el estómago mientras sus palabras se hundían en mi mente. Sabía que estaba al borde del abismo, a punto de ser arrastrado hacia la oscuridad eterna. Pero justo cuando pensé que todo estaba perdido, un destello de luz iluminó el cuarto como si los focos hubieran explotado. Mentalmente me despedí de mi madre, de mi familia y amigos. En ese momento apenas tenía 20 años. Los monitores se volvieron locos emitiendo pitidos agudos y los médicos interrumpieron en la habitación en un frenesí de actividad.

12:34 Yo sentí que caí de espaldas y mis ojos se entrecerraron. No sin antes ver que la niña retrocedía con una sonrisa. O eso es lo que percibí, pues la veía bastante borrosa. Inmediatamente los médicos determinaron que era necesario llevarme a cirugía mientras estaba en la mesa de operaciones mirando la luz brillante del quirófano. Supe que había tenido un encuentro cercano con la santa y que por su voluntad, que me había devuelto a la vida por algún motivo inexplicable. Después de esa cirugía, que al parecer fue provocada por un trombo, mis pulmones poco a poco se recuperaron de forma espontánea.

13:28 El cáncer entró en mi remisión total. Y de pronto, en lugar de encontrarme en la antesala del más allá, estaba de vuelta en los brazos de mi madre, celebrando el cumpleaños de uno de mis hermanos. Todo ese proceso lo viví con una sensación constante de inquietud y terror. Sabía que la muerte había estado tan cerca, acechándome en las sombras del hospital. Ahora cada día es un recordatorio de mi encuentro con lo sobrenatural y la fragilidad de la existencia.

14:08 Le pregunté a mi madre si había hecho alguna cosa con la santa, a lo que ella me dijo que solamente junto a la Comunidad habían rezado por mí y ofrecido algunas cosas. No quiso añadir nada más, pero eso sí. Todos los días le daba un vaso de ron a su santa Muerte y me contó que si por algo faltaba en algún momento que me ocupara de eso sin que un solo día pasara de que esa esfinge tuviera su trago, se ha vuelto una tradición extraña dentro de la casa. Finalmente, creo que todo surgió a raíz de que ella seguramente le había prometido eso a la niña. Y por algún motivo que desconozco, ella quiso aceptar. Nos dio una segunda oportunidad solamente por un vaso de ron de aquí a que la familia dejara de existir. Me pregunto si algún día volveré a encontrarme con la muerte, si seré llevado al más allá o si habrá un destino diferente para mí.

15:26 Pero hasta entonces. Vivo con una apreciación renovada por la vida y una profunda curiosidad sobre lo que yace más allá de la frontera entre la vida y lo que haya en la oscuridad. Espero y este relato les haya gustado. La niña blanca me salvó. Historia basada en hechos reales por Mariano Dávila. Quisiera hablarles de una ocasión en que la santa Muerte me salvó de un levantón, o al menos eso era lo que yo creía que estaba pasando. Soy muy creyente de la niña blanca. En mi caso, ella me ayudó mucho a soportar el tiempo que estuve en la cárcel luego de que me torcieron robando un camión del transporte público.

16:27 Como dicen, ella es una de las pocas santas que no me espanta con las cosas que hacemos los mortales, como que le entiende y sabe que no podemos ser ni remotamente perfectos, así que rezarle como que me hacía mantenerme en el buen camino hasta que salí de la cárcel. Total, que le seguí rezando y poco a poco obtuve una que otra chamba hasta que me conseguí un carrito y ahora ando haciendo reparto de paquetes para una empresa de ventas por Internet. Para hacerlo tengo que ir a la bodega que se encuentra a las afueras de la ciudad.

17:14 Hay que tomar un tramo de la carretera y ya llegas al centro de reparto. Era un día soleado. Y me encontraba conduciendo por la autopista concurrida. Estaba distraído, perdido en mis pensamientos, mientras escuchaba música a todo volumen. Cuando de repente vi una figura sombría parada en medio de la carretera. Mi corazón se detuvo por un momento al darme cuenta de que era la santa estaba cubierta por un manto blanco. Como la que tenía en casa y sus facciones se encontraban cubiertas por una capa delgada de carne que la hacía parecer una mujer hermosa, aunque algo demacrada, el terror se apoderó de mí. Mientras mis manos se aferraban al volante, mi mente luchaba por comprender lo que estaba viendo, pese a que soy creyente. Verla en persona es algo que te hace cuestionar tu cordura. Pero efectivamente, era ella bella, inquietante y aterradora. A medida que me acercaba a la figura, un escalofrío recorrió mi espina dorsal.

18:38 La muerte extendió una mano pálida y huesuda, señalando hacia un camino lateral cercano su voz. Fría, como el hielo resonó en mi cabeza, susurró que girara a la derecha por unos momentos. Me pregunté él porque ya que ese camino me iba a sacar varios kilómetros de mi destino, pero la niña me lo estaba diciendo seguramente, y sería por algo, sentí una extraña conexión con la muerte en ese momento. Como si supiera que tenía que seguir sus instrucciones sin pensarlo 2 veces, giré el volante y tomé la salida indicada. No entendía por qué la muerte me estaba guiando, pero algo en su presencia me decía que confiara en ella. A medida que avanzaba por el camino secundario, vi en la distancia una camioneta de lujo.

19:43 De esas placosas que salía en friega de entre el cerro por las brechas, seguida de otras 2, se notaba que los hombres dentro estaban armados, se colocaron a los lados de algunos vehículos y a punta de arma de fuego, hicieron bajar a las personas y las subieron a las camionetas para pronto perderse en el cerro de nueva cuenta. O sin antes dejar los autos llenos de hoyos de bala. Me quedé boquiabierto y tuve que pisar el acelerador para irme de allí. El pánico que me causó esa visión no era poco, ya que uno de los autos afectados era el lugar que yo había dejado minutos antes. Pronto los servicios de emergencia llegaron a auxiliar a los conductores.

20:40 Y examinar los restos de los autos destrozados. Un escalofrío recorrió mi cuerpo al darme cuenta de que, de no haber seguido las indicaciones de la muerte, podía haber estado involucrado en ese terrible suceso. El alivio y el miedo se mezclaron en mi interior. Mire por el retrovisor, pero la figura de la muerte ya había desaparecido. Preferí no dejar de conducir y simplemente seguir con mi camino hasta llegar a mi casa. En cuanto me encontré en mi hogar, fui directamente a mi altar y le recé una media hora. No me importó perder un día completo de labores. Solamente quería agradecer a la niña por su oportuno aviso y que cuida de todos, incluso si somos personas que cometieron errores. Y ahora estamos en recuperación.