Oct. 15, 2025

3 Historias De Día De Muertos

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Inframundo Relatos De Terror
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0:03 Día de Muertos, una celebración a la memoria y un ritual que recuerda a aquellos seres queridos que ya no están con nosotros, aquellos que se adelantaron en el camino. En la visión indígena, el Día de Muertos marca el regreso temporal de las almas al mundo de los vivos. los difuntos visitan a sus seres queridos atraídos por las ofrendas dispuestas en altares ahí se alimentan de la esencia de lo que degustaban en vida compartiendo un momento fugaz entre ambos mundos en un acto de memoria y reverencia donde lo terrenal con lo espiritual coexiste en un delicado equilibrio querido espectador espero que estos relatos de día de muertos sean de su agrado los invito a ponerse audífonos y acomodarse en sus asientos para escuchar estos relatos de terror aquí comenzamos Siempre supe que la muerte era algo inevitable.

1:35 pero nunca la había sentido tan cerca como ahora. Mi nombre es Darío Peña. Quizás mi historia no es de miedo, pero mientras se las cuente, quizás sí les dé cierto temor. Mi vida es frágil. Lo supe el día que me dijeron que mi enfermedad no tenía cura, pero extrañamente esa noticia no me llenó de miedo. había pasado tanto tiempo en hospitales tanto tiempo tratando de luchar que cuando finalmente acepté mi destino sentí paz ahora este 2023 mientras preparó el altar de muertos siento una gran conexión con los que ya no están he puesto altares en otras ocasiones pero esta vez es diferente Sé que es la última vez que lo haré, la última vez que podré honrar a mis seres queridos antes de unirme con ellos. El próximo año, cuando este altar vuelva a ser colocado, una nueva foto se añadirá. La mía. Y aunque la idea de la muerte solía ser aterradora, ahora solo me parece una extensión de la vida misma. Un ciclo que yo ya estoy listo para cerrar. Los cempasúchil que he colocado en el altar parecen más coloridos que de costumbre. Su color ilumina

3:09 la pequeña mesa que he puesto. una mesa que pronto será visitada por aquellos que ya han cruzado al otro lado recuerdo a mi abuela a mi padre a los amigos que partieron antes de tiempo y me pregunto cómo será verlos de nueva cuenta la tradición dice que en la noche del 2 de noviembre los muertos caminan entre nosotros guiados por el aroma de las flores y la luz de las velas. En el 2022, mi salud hizo estragos en mi cuerpo. Análisis, todo tipo de estudios y la espera por saber los resultados, hizo que adelgazara bastante. Aparte que los resultados no llegaron en su momento. Esto por la pandemia.

3:59 Perdí varios amigos y familiares. Ese año puse el altar. No tan elaborado como en otras ocasiones. Con el tiempo, había aprendido a convivir con mi enfermedad. No había otra opción. Después de todo, los días eran más cortos para mí, y los dolores más intensos. Pero me aferraba a la idea de que la muerte no era algo que debía temer. La muerte era simplemente el siguiente paso, una transición que todos enfrentaríamos tarde o temprano. Y en ese año, al preparar el altar, tuve la certeza de que esa transición estaba más cerca de lo que nunca antes había sentido.

4:49 ese noviembre del 2023 no fue diferente al principio compré las flores de cempasúchil y lo colorido del altar contrastando con todo mi estado de ánimo el aroma del incienso llenaba el vestíbulo donde coloque el altar así que cualquiera que llegara las veía pero algo se sentía distinto en el ambiente comencé a sentir mucho sueño y por el agotamiento me quedé dormido en ese sueño vi a mis familiares y amigos fallecidos todos se veían contentos un extraño sentimiento me hizo darme cuenta que era como si me estuvieran recibiendo fue en ese instante en que desperté muy asustado al ver el altar me di cuenta que aún no estaba terminado Así que encendí la primera vela y coloqué las ofrendas. La presencia de mis familiares fallecidos se sentía más que en otras ocasiones. Tuve que serenarme, pues si me exaltaba no era bueno para mí, ya que me tenían que medicar y no estaría en todos mis sentidos para el día de los fieles difuntos. El 2 de noviembre llegó mi hermana Eva. Ella traía el pan de muerto y los dulces que le encantaban al abuelo. Ella me

6:19 preguntó si me sucedía algo. Le conté lo que había soñado. Su hija Mónica me escuchaba atenta, pero en ese momento dijo algo que tenía lógica para lo que yo había soñado y lo que sentía que estaba en casa. A finales de septiembre falleció uno de mis cuñados en un accidente. Una de mis tías, la más anciana de todos los hermanos de mi padre, también había fallecido. Mónica dijo que siempre se van tres. Eva le dijo que se callara, que no le hiciera caso a esas cosas, que eran supersticiones.

7:02 Así quedó por unos momentos, pero el ambiente se sentía extraño. El altar también se veía raro. No era para menos, pues mi cuñado dejó muchos asuntos pendientes. A pesar de la edad de mi tía, ella falleció sola en su casa, sin la compañía de alguno de sus hijos o de algún familiar. Eva lo sentía, Mónica y yo también. Mi hermana nerviosa quitó las fotos de las dos últimas personas que habían fallecido. Las colocó dentro de una caja. Pensarán que no deberíamos de haber hecho eso, pues ellos también como fallecidos deberían tener sus fotos en el altar, pero...

7:49 Todo el ambiente en la casa se sintió diferente. Ya no había esa pesadez. Al contrario, las llamas de las veladoras tomaron fuerza y brillaban con más luz. El altar se veía diferente, no opaco como hacía unos momentos. ninguno de los tres dijo algo pero lo pensamos el morir en la forma que lo hicieron era como negarse ir a la luz todo el resto del día y parte de la noche en que velamos a nuestros muertos nos llenó de tranquilidad al saber que estaban con nosotros para mí esa fue la última visita de un día de muertos les dije que me gustaría que me pusieran en el altar qué fotografía colocaran para que me recordaran era como si me preparara para mi partida que está próxima ambas lloraron pues se niegan a ello pero como les comenté yo no tengo miedo cuando ella se retiraron coloque mi foto entre todos mis familiares Se siente extraño verla, pero ese fue mi último altar de Día de Muertos.

9:07 Quizás para cuando estén escuchando esta anécdota, yo ya no esté en este mundo. Muchas gracias. Los saludo desde el más allá. crecí en una casa vieja de esas que parecen haber resistido a todo tipo de inclemencias por los años los muros son gruesos y fríos y por las noches de viento y lluvia los árboles viejos del patio se mecen en un vaivén el crujir de las ramas siempre me ha ocasionado cierto miedo pues es como si esos ruidos trajeran malas noticias Mi nombre es Dolores Rivera.

10:06 Soy del estado de Guerrero. Actualmente tengo 55 años y, hasta hoy en día, sigo poniendo el altar a los fieles difuntos, puesto que crecí al lado de mi abuela Maribel. Mis padres se fueron a los Estados Unidos en busca del sueño americano, pero jamás volvimos a saber de ellos, ni noticias buenas o malas. mi abuela era la mujer más sabia que jamás conocí pero también la más supersticiosa para ella el día de muertos no era sólo una tradición era negarse a que sus seres queridos quedaran en el olvido cada año a medida que se acercaba el 2 de noviembre la casa se llenaba de un aire distinto más pesado como si algo o alguien estuviera esperando pacientemente a ser recibido era mi abuela quien siempre me recordaba la importancia de poner el altar la veía ir y venir por la casa buscando las fotografías antiguas de los familiares que ya no estaban encendiendo las velas casi de una manera religiosa colocando las flores de cempasúchil el camino perfecto y dejando pan dulces y otras ofrendas cuidadosamente seleccionadas pero lo que más me inquietaba eran sus silencios especialmente cuando

11:42 hablaba de las otras almas las que No tenían un lugar en ningún altar. Nunca hizo falta que lo dijera con palabras claras. Lo entendía en su mirada. A veces sentía que cada vez que colocábamos el altar antes del 2 de noviembre... Era como si los vivos tuviéramos una responsabilidad para con nuestros difuntos. Desde que era una niña, observé que cada vez que ella hablaba de las almas en penitencia, su tono cambiaba, a veces con tristeza, en otras como si a lo largo de su vida hubiesen fallecido muchas personas que conoció. Y no hubo quienes hicieran una oración por ellos. Otra de sus conversaciones era que,« Gente como mis padres que fallecen quién sabe dónde, y no había una cruz o una tumba donde llorarles». Había algo en ese término que me perturbaba profundamente. Eran almas que no encontraban descanso, decía, atrapadas en el limbo, entre el mundo de los vivos y los muertos. Pero no era algo que se discutiera abiertamente. era un tema del que sólo ella se permitía hablar y sólo en momentos muy específicos como si temiera que invocar las demasiado fuera peligroso una

13:16 noche justo antes del día de muertos algo cambió mi abuela estaba en el proceso habitual de montar el altar recuerdo que el viento que normalmente movía los árboles del patio era muy frío yo estaba sentada en la mesa observando sus movimientos cuando algo en su rostro me hizo sentir miedo parecía más preocupada que de costumbre esa noche sin que nadie me lo pidiera comencé a ayudarla colocamos las velas las flores y al final algo nuevo un rincón de altar dedicado a las almas en penitencia me estremecí cuando me di cuenta que era la primera vez que mi abuela hacía algo así no había fotos no había nombres sólo una ofrenda general un espacio vacío destinado a aquellos que habían sido olvidados aquellos que no tenían quien rezara por ellos por unos instantes me estremecí pues de por sí tener tantas almas en casa y aún la abuela maribel invitaba a más ella se quedó en silencio y en ese momento sentí una presencia no puedo explicarlo de otra manera pero no era visible el sonido de las ramas de los árboles también se escuchaba diferente

14:49 Me di cuenta de que las almas en penitencia no eran como las demás. No eran familiares que venían a visitarnos con cariño, sino seres atrapados, algunos por sus propios pecados, otros por el olvido, otros que buscaban respuestas a sus muertes. Y lo que más temía mi abuela era que, si no rezábamos por ellos, podrían encontrar otra forma de manifestarse. Pues también decía que las almas que no se iban el día en que retornaban a su lugar, éstas se quedaban a torturar a los seres vivos, tomando la forma de aquellos que amábamos. Para ella, no era raro. Que estas almas buscaran desesperadamente a alguien que las recordara, y en su desespero, podían volverse peligrosas. El altar se terminó esa noche. Aquella extraña sensación en el ambiente no desapareció.

15:53 Durante los días que siguieron, noté cosas que antes no me habían parecido importantes. Velas que se apagaban sin razón aparente. Sombras que parecían moverse más rápido de lo normal. Susurros que creí escuchar. No me atreví a hablar con nadie, pues sabía que mi abuela estaba al tanto de lo que estaba sucediendo en casa. El 2 de noviembre llegó, y con él una sensación extraña, como si el mundo entre los vivos y los muertos se unieran. Mi abuela, sin embargo, estaba tranquila, no se veía desesperada ni nada, como los días anteriores. Esa mañana se levantó temprano, vistió de negro y encendió las velas en el altar. Luego me llamó para que la acompañara con el rosario. El día transcurrió con normalidad. Fuimos al panteón a llevar flores al abuelo y a sus padres, a mi tío Juan que tenía poco de haber fallecido, y antes de retirarnos dejó un ramo de flores en la cruz del perdón. Esa noche fui incapaz de conciliar el sueño. El silencio en la casa era como si las velas encendidas no hubiesen calmado a aquellas almas en penitencia. Me levanté discretamente y fui

17:25 hacia el altar. Las velas aún estaban encendidas y el olor de las flores llenaba la sala. Todo parecía normal, hasta que sentí una corriente de aire frío, tan intenso que me hizo estremecer. lo siguiente que vi fue una sombra al pie del altar era una figura alta más oscura que la noche misma no se movía pero su presencia era opresora sentí un miedo de esos que te paralizan y no pude apartar la vista Esa era una de ellas. Una de esas almas atrapadas entre el mundo de los vivos y los muertos. Mi abuela tenía razón.

18:14 No todas las almas encontraban descanso y algunas eran incapaces de aceptar su destino. Permanecí inmóvil, sintiendo como el aire a mi alrededor se volvía cada vez más pesado. La figura no se acercó, pero tampoco desapareció. No sé cuánto tiempo pasó, pero, de alguna forma, el rezo de mi abuela resonó en mi mente, y con un esfuerzo sobrenatural, murmuré las palabras que ella me había enseñado. Sentí como el frío comenzaba a retirarse, lentamente hasta que la figura se desvaneció. Al día siguiente le conté a la abuela lo sucedido. Ella me comentó que el altar había cumplido su propósito, al igual que el ramo de flores que dejó en el cementerio junto a la cruz del perdón.

19:07 mi abuela maribel tiene muchos años que falleció aún pongo el altar de muertos cada día 2 de noviembre espero la venida de mis seres queridos y las almas en penitencia que cada vez que pasa el tiempo son más que la primera vez que mi abuela maribel colocaba el altar de muertos desde que yo era pequeña El Día de Muertos no solo se trata de honrar a nuestros seres queridos, sino también de recordar a aquellos que no tienen quien los recuerde. Porque, al final, todos necesitamos ser recordados para encontrar la paz. Siempre he sentido que en mi familia la muerte nunca está lejos, porque mi madre siempre tiene una veladora encendida en el altar de la Virgen de Guadalupe.

20:15 Esto porque desde la muerte de mi padre, ella siempre le pone esa veladora para que no le falte luz en su camino. Mi nombre es Edna Preciado. El Día de Muertos para nosotros los mexicanos es sagrado. Desde pequeña mi madre me enseñó a ayudarle a colocar el altar con devoción, a recordar con aquel amor a aquellos que ya no están. pero que cada año nos visitan sin embargo ese año del 2021 cuando empecé a prepararlo unos días antes del 2 de noviembre algo extraño se hizo presente en casa al principio todo fue normal hice lo que cada año hago para preparar todo para el altar compré las flores de cempasúchil las velas y el incienso y desempolvé las fotografías de mis abuelos mis tíos amigos cercanos todas aquellas personas que de una forma u otra dejaron una huella en mi vida antes de partir colocar sus fotos en el altar siempre había sido un consuelo para mí una manera de sentir que aún estaban cerca como si nunca se hubiesen ido observándonos desde el otro lado la primera noche encendí una vela para ellos una ofrenda temprana

21:50 un llamado para que supieran que pronto serían bienvenidos esa misma noche escuché el primer susurro era un murmullo suave apenas perceptible esa noche estaba sola en casa y pensé que tal vez se trataba solo de mi imaginación pero la sensación que algo estaba cerca del altar me dejó un poco intranquila pues nunca había experimentado algo así No era miedo lo que sentí en ese momento, pero hasta cierto punto me sentí nerviosa, quizás porque estaba sola en casa, pero no quise sugestionarme, así que me puse a preparar lo que llevaría al cementerio en unos días. Las tres noches siguientes, los susurros se hicieron más claros. Sabía que venían del altar, de las velas que permanecían encendidas toda la noche, pues es luz para ellos en su camino hacia el altar. Empecé a reconocer algunas voces, una risa suave que me recordó a mi abuelo, la voz dulce de mi tía Edelmira, que siempre decía mi nombre con cariño.

23:13 Eran ellos, estaba completamente segura. sin embargo junto a esos murmullos familiares había uno más uno que no reconocía desde el principio supe que no pertenecía a ninguno de mis seres queridos aquel susurro era más grave más insistente que los demás no decía mi nombre como los otros pero cada vez que lo escuchaba una sensación de frío me recorría a la espalda al principio traté de ignorarlo pensando que tal vez era mi mente jugándome una broma sin embargo a medida que se acercaba el 2 de noviembre ese susurro se volvía más fuerte opacando a los demás No podía entender las palabras exactas, pero su tono era lo suficientemente claro. No era bienvenido. No pertenecía al mundo de los muertos queridos. ese susurro no solamente yo lo escuchaba sino que mi hija de tan solo seis años me dijo que alguien le llamaba desde el altar yo le pedí que me señalara hacia las fotografías para ver si alguien de allí era ella negó con la cabeza y me señaló que le llamaban debajo del altar le dije que no hiciera caso que no se acercara al altar

24:44 si no había alguien más con ella A partir de ese día me comencé a sentir inquieta. En ocasiones, mientras caminaba por la casa o pasaba cerca del altar, lo escuchaba en el fondo. no importaba cuánto intentara distraerme la presencia detrás de esa voz se volvía más intensa pero lo peor fue la noche en que sus palabras finalmente se aclararon aquella noche me quedé en la sala y me acosté en el sillón la luz de las velas aún titilando me adormecía el susurro se volvió nítido tan claro como si alguien estuviera junto a mí Ya no era solo un murmullo. No había palabras agradables ni afecto en esa voz. Comenzó a recordarme cosas que yo creía enterradas y que a nadie le había contado. Cosas que nadie más conocía. Con una frialdad aterradora, esa voz empezó a hablar de mis pecados, de los errores que había cometido durante mi vida. Sentí como la sangre me helaba.

25:56 Era imposible que alguien, ni siquiera mis familiares muertos supieran esas cosas. no eran eventos agradables o públicos sino aquellos que había guardado en el rincón más oscuro de mi mente pecados que me atormentaban en los momentos de mayor vulnerabilidad aquel susurro comenzó a desenterrar los uno a uno secretos decisiones egoístas las veces que había lastimado a otros por conveniencia cada palabra era una daga clavándose en mi pecho conforme continuaba la voz se volvía más cruel burlona como si disfrutara recordarme mis errores el peso de mi pecho creció tanto que apenas podía respirar comencé a temer que lo que había traído a mi casa no era un alma en paz sino algo mucho peor ese cero lo que fuera no estaba ahí para visitarme ni buscar la luz sino para arrastrarme hacia la oscuridad por un momento comencé a dudar de mí misma de mis recuerdos por esos momentos el miedo se convirtió en mi única compañía comencé a rezar y eso pareció tranquilizarme y no escuchaba ese susurro que tanto me atormentaba ya quería que

27:27 llegara el día de los fieles difuntos para quitar el altar no lo estaba disfrutando como otros años cuando terminé de hacer oración los susurros se callaron y comencé a llorar fue en esos momentos que mi esposo y los niños llegaron ellos pensaron que era porque extrañaba a mis familiares fallecidos me sentía muy mal emocionalmente eso que estaba en el altar de muertos me estaba haciendo mucho daño tanto que dejé de encender las velas por la noche pero eso no detuvo los susurros incluso cuando no había luz en el altar cuando todo estaba en silencio la noche del primero de noviembre la presencia detrás de aquellos susurros se materializó estaba frente al altar antes del día de muertos sentí un frío helado detrás de mí no me atreví a girar la cabeza el susurro esta vez no fue suave ni lejano Lo escuché directamente en mi oído y las palabras me hicieron sentir más miedo. Aquel ser tenía el tamaño de un niño. De hecho fue tomando la forma de este. Recordé que los demonios toman la forma de la inocencia para confundirnos. Recordé las palabras de mi madre. Una oración para protegernos de los espíritus

29:01 malignos que se disfrazan para engañarnos. con todo el coraje que pude reunir me alejé del altar dejando las velas encendidas no era un alma que venía a buscar consuelo era algo más oscuro algo que se alimenta del arrepentimiento y del miedo en mi recámara siempre tengo agua bendita y comencé a rociar toda la casa y terminando con el altar echando el agua Abrí la puerta y con voz autoritaria le ordené que se fuera, que esa luz era para los que la necesitaran, pero que él no era bienvenido. Los susurros por ese momento ya no se escucharon.

29:48 Pero déjenme decirles que aunque decreté e hice lo que para mí estaba en mi derecho de echar eso que estaba en mi casa, aún así tuve que buscar ayuda, porque no siempre uno tiene la autoridad de sacar ese tipo de seres que entran a nuestro hogar sin ser invitados. Al año siguiente ya no hubo susurros en mi altar de muertos, pues eso que había entrado a mi hogar se hizo pasar por mi abuelo y mi tía, pues hasta hoy no se han vuelto a escuchar. Y bien, querido Infraescucha, querida comunidad,¿ qué le parecieron los relatos del Día de Muertos? Que, aunque no sabemos a ciencia cierta, si es verdad que los muertos nos visitan el día 2 de noviembre. Pero es una creencia que todos los mexicanos tenemos bien arraigada. Muchas gracias por escucharnos. Los leo en la caja de comentarios. Me despido no sin antes desearles dulces pesadillas. Buenas noches y hasta la próxima.