3 Historias De Día De Muertos
🔥MÁS CONTENIDO EN YOUTUBE: https://www.youtube.com/@Inframundorelatosdeterror 💀FACEBOOK: https://www.facebook.com/inframundorelatosdeterror 🔴CANAL SECUNDARIO: https://www.youtube.com/c/INFRAMUNDORELATOS
🔥MÁS CONTENIDO EN YOUTUBE: https://www.youtube.com/@Inframundorelatosdeterror
💀FACEBOOK: https://www.facebook.com/inframundorelatosdeterror
🔴CANAL SECUNDARIO: https://www.youtube.com/c/INFRAMUNDORELATOS
Conviértete en un seguidor de este podcast: https://www.spreaker.com/podcast/inframundo-relatos-de-terror--5605088/support.
0:03 DÃa de Muertos, una celebración a la memoria y un ritual que recuerda a aquellos seres queridos que ya no están con nosotros, aquellos que se adelantaron en el camino. En la visión indÃgena, el DÃa de Muertos marca el regreso temporal de las almas al mundo de los vivos. los difuntos visitan a sus seres queridos atraÃdos por las ofrendas dispuestas en altares ahà se alimentan de la esencia de lo que degustaban en vida compartiendo un momento fugaz entre ambos mundos en un acto de memoria y reverencia donde lo terrenal con lo espiritual coexiste en un delicado equilibrio querido espectador espero que estos relatos de dÃa de muertos sean de su agrado los invito a ponerse audÃfonos y acomodarse en sus asientos para escuchar estos relatos de terror aquà comenzamos Siempre supe que la muerte era algo inevitable.
1:35 pero nunca la habÃa sentido tan cerca como ahora. Mi nombre es DarÃo Peña. Quizás mi historia no es de miedo, pero mientras se las cuente, quizás sà les dé cierto temor. Mi vida es frágil. Lo supe el dÃa que me dijeron que mi enfermedad no tenÃa cura, pero extrañamente esa noticia no me llenó de miedo. habÃa pasado tanto tiempo en hospitales tanto tiempo tratando de luchar que cuando finalmente acepté mi destino sentà paz ahora este 2023 mientras preparó el altar de muertos siento una gran conexión con los que ya no están he puesto altares en otras ocasiones pero esta vez es diferente Sé que es la última vez que lo haré, la última vez que podré honrar a mis seres queridos antes de unirme con ellos. El próximo año, cuando este altar vuelva a ser colocado, una nueva foto se añadirá. La mÃa. Y aunque la idea de la muerte solÃa ser aterradora, ahora solo me parece una extensión de la vida misma. Un ciclo que yo ya estoy listo para cerrar. Los cempasúchil que he colocado en el altar parecen más coloridos que de costumbre. Su color ilumina
3:09 la pequeña mesa que he puesto. una mesa que pronto será visitada por aquellos que ya han cruzado al otro lado recuerdo a mi abuela a mi padre a los amigos que partieron antes de tiempo y me pregunto cómo será verlos de nueva cuenta la tradición dice que en la noche del 2 de noviembre los muertos caminan entre nosotros guiados por el aroma de las flores y la luz de las velas. En el 2022, mi salud hizo estragos en mi cuerpo. Análisis, todo tipo de estudios y la espera por saber los resultados, hizo que adelgazara bastante. Aparte que los resultados no llegaron en su momento. Esto por la pandemia.
3:59 Perdà varios amigos y familiares. Ese año puse el altar. No tan elaborado como en otras ocasiones. Con el tiempo, habÃa aprendido a convivir con mi enfermedad. No habÃa otra opción. Después de todo, los dÃas eran más cortos para mÃ, y los dolores más intensos. Pero me aferraba a la idea de que la muerte no era algo que debÃa temer. La muerte era simplemente el siguiente paso, una transición que todos enfrentarÃamos tarde o temprano. Y en ese año, al preparar el altar, tuve la certeza de que esa transición estaba más cerca de lo que nunca antes habÃa sentido.
4:49 ese noviembre del 2023 no fue diferente al principio compré las flores de cempasúchil y lo colorido del altar contrastando con todo mi estado de ánimo el aroma del incienso llenaba el vestÃbulo donde coloque el altar asà que cualquiera que llegara las veÃa pero algo se sentÃa distinto en el ambiente comencé a sentir mucho sueño y por el agotamiento me quedé dormido en ese sueño vi a mis familiares y amigos fallecidos todos se veÃan contentos un extraño sentimiento me hizo darme cuenta que era como si me estuvieran recibiendo fue en ese instante en que desperté muy asustado al ver el altar me di cuenta que aún no estaba terminado Asà que encendà la primera vela y coloqué las ofrendas. La presencia de mis familiares fallecidos se sentÃa más que en otras ocasiones. Tuve que serenarme, pues si me exaltaba no era bueno para mÃ, ya que me tenÃan que medicar y no estarÃa en todos mis sentidos para el dÃa de los fieles difuntos. El 2 de noviembre llegó mi hermana Eva. Ella traÃa el pan de muerto y los dulces que le encantaban al abuelo. Ella me
6:19 preguntó si me sucedÃa algo. Le conté lo que habÃa soñado. Su hija Mónica me escuchaba atenta, pero en ese momento dijo algo que tenÃa lógica para lo que yo habÃa soñado y lo que sentÃa que estaba en casa. A finales de septiembre falleció uno de mis cuñados en un accidente. Una de mis tÃas, la más anciana de todos los hermanos de mi padre, también habÃa fallecido. Mónica dijo que siempre se van tres. Eva le dijo que se callara, que no le hiciera caso a esas cosas, que eran supersticiones.
7:02 Asà quedó por unos momentos, pero el ambiente se sentÃa extraño. El altar también se veÃa raro. No era para menos, pues mi cuñado dejó muchos asuntos pendientes. A pesar de la edad de mi tÃa, ella falleció sola en su casa, sin la compañÃa de alguno de sus hijos o de algún familiar. Eva lo sentÃa, Mónica y yo también. Mi hermana nerviosa quitó las fotos de las dos últimas personas que habÃan fallecido. Las colocó dentro de una caja. Pensarán que no deberÃamos de haber hecho eso, pues ellos también como fallecidos deberÃan tener sus fotos en el altar, pero...
7:49 Todo el ambiente en la casa se sintió diferente. Ya no habÃa esa pesadez. Al contrario, las llamas de las veladoras tomaron fuerza y brillaban con más luz. El altar se veÃa diferente, no opaco como hacÃa unos momentos. ninguno de los tres dijo algo pero lo pensamos el morir en la forma que lo hicieron era como negarse ir a la luz todo el resto del dÃa y parte de la noche en que velamos a nuestros muertos nos llenó de tranquilidad al saber que estaban con nosotros para mà esa fue la última visita de un dÃa de muertos les dije que me gustarÃa que me pusieran en el altar qué fotografÃa colocaran para que me recordaran era como si me preparara para mi partida que está próxima ambas lloraron pues se niegan a ello pero como les comenté yo no tengo miedo cuando ella se retiraron coloque mi foto entre todos mis familiares Se siente extraño verla, pero ese fue mi último altar de DÃa de Muertos.
9:07 Quizás para cuando estén escuchando esta anécdota, yo ya no esté en este mundo. Muchas gracias. Los saludo desde el más allá. crecà en una casa vieja de esas que parecen haber resistido a todo tipo de inclemencias por los años los muros son gruesos y frÃos y por las noches de viento y lluvia los árboles viejos del patio se mecen en un vaivén el crujir de las ramas siempre me ha ocasionado cierto miedo pues es como si esos ruidos trajeran malas noticias Mi nombre es Dolores Rivera.
10:06 Soy del estado de Guerrero. Actualmente tengo 55 años y, hasta hoy en dÃa, sigo poniendo el altar a los fieles difuntos, puesto que crecà al lado de mi abuela Maribel. Mis padres se fueron a los Estados Unidos en busca del sueño americano, pero jamás volvimos a saber de ellos, ni noticias buenas o malas. mi abuela era la mujer más sabia que jamás conocà pero también la más supersticiosa para ella el dÃa de muertos no era sólo una tradición era negarse a que sus seres queridos quedaran en el olvido cada año a medida que se acercaba el 2 de noviembre la casa se llenaba de un aire distinto más pesado como si algo o alguien estuviera esperando pacientemente a ser recibido era mi abuela quien siempre me recordaba la importancia de poner el altar la veÃa ir y venir por la casa buscando las fotografÃas antiguas de los familiares que ya no estaban encendiendo las velas casi de una manera religiosa colocando las flores de cempasúchil el camino perfecto y dejando pan dulces y otras ofrendas cuidadosamente seleccionadas pero lo que más me inquietaba eran sus silencios especialmente cuando
11:42 hablaba de las otras almas las que No tenÃan un lugar en ningún altar. Nunca hizo falta que lo dijera con palabras claras. Lo entendÃa en su mirada. A veces sentÃa que cada vez que colocábamos el altar antes del 2 de noviembre... Era como si los vivos tuviéramos una responsabilidad para con nuestros difuntos. Desde que era una niña, observé que cada vez que ella hablaba de las almas en penitencia, su tono cambiaba, a veces con tristeza, en otras como si a lo largo de su vida hubiesen fallecido muchas personas que conoció. Y no hubo quienes hicieran una oración por ellos. Otra de sus conversaciones era que,« Gente como mis padres que fallecen quién sabe dónde, y no habÃa una cruz o una tumba donde llorarles». HabÃa algo en ese término que me perturbaba profundamente. Eran almas que no encontraban descanso, decÃa, atrapadas en el limbo, entre el mundo de los vivos y los muertos. Pero no era algo que se discutiera abiertamente. era un tema del que sólo ella se permitÃa hablar y sólo en momentos muy especÃficos como si temiera que invocar las demasiado fuera peligroso una
13:16 noche justo antes del dÃa de muertos algo cambió mi abuela estaba en el proceso habitual de montar el altar recuerdo que el viento que normalmente movÃa los árboles del patio era muy frÃo yo estaba sentada en la mesa observando sus movimientos cuando algo en su rostro me hizo sentir miedo parecÃa más preocupada que de costumbre esa noche sin que nadie me lo pidiera comencé a ayudarla colocamos las velas las flores y al final algo nuevo un rincón de altar dedicado a las almas en penitencia me estremecà cuando me di cuenta que era la primera vez que mi abuela hacÃa algo asà no habÃa fotos no habÃa nombres sólo una ofrenda general un espacio vacÃo destinado a aquellos que habÃan sido olvidados aquellos que no tenÃan quien rezara por ellos por unos instantes me estremecà pues de por sà tener tantas almas en casa y aún la abuela maribel invitaba a más ella se quedó en silencio y en ese momento sentà una presencia no puedo explicarlo de otra manera pero no era visible el sonido de las ramas de los árboles también se escuchaba diferente
14:49 Me di cuenta de que las almas en penitencia no eran como las demás. No eran familiares que venÃan a visitarnos con cariño, sino seres atrapados, algunos por sus propios pecados, otros por el olvido, otros que buscaban respuestas a sus muertes. Y lo que más temÃa mi abuela era que, si no rezábamos por ellos, podrÃan encontrar otra forma de manifestarse. Pues también decÃa que las almas que no se iban el dÃa en que retornaban a su lugar, éstas se quedaban a torturar a los seres vivos, tomando la forma de aquellos que amábamos. Para ella, no era raro. Que estas almas buscaran desesperadamente a alguien que las recordara, y en su desespero, podÃan volverse peligrosas. El altar se terminó esa noche. Aquella extraña sensación en el ambiente no desapareció.
15:53 Durante los dÃas que siguieron, noté cosas que antes no me habÃan parecido importantes. Velas que se apagaban sin razón aparente. Sombras que parecÃan moverse más rápido de lo normal. Susurros que creà escuchar. No me atrevà a hablar con nadie, pues sabÃa que mi abuela estaba al tanto de lo que estaba sucediendo en casa. El 2 de noviembre llegó, y con él una sensación extraña, como si el mundo entre los vivos y los muertos se unieran. Mi abuela, sin embargo, estaba tranquila, no se veÃa desesperada ni nada, como los dÃas anteriores. Esa mañana se levantó temprano, vistió de negro y encendió las velas en el altar. Luego me llamó para que la acompañara con el rosario. El dÃa transcurrió con normalidad. Fuimos al panteón a llevar flores al abuelo y a sus padres, a mi tÃo Juan que tenÃa poco de haber fallecido, y antes de retirarnos dejó un ramo de flores en la cruz del perdón. Esa noche fui incapaz de conciliar el sueño. El silencio en la casa era como si las velas encendidas no hubiesen calmado a aquellas almas en penitencia. Me levanté discretamente y fui
17:25 hacia el altar. Las velas aún estaban encendidas y el olor de las flores llenaba la sala. Todo parecÃa normal, hasta que sentà una corriente de aire frÃo, tan intenso que me hizo estremecer. lo siguiente que vi fue una sombra al pie del altar era una figura alta más oscura que la noche misma no se movÃa pero su presencia era opresora sentà un miedo de esos que te paralizan y no pude apartar la vista Esa era una de ellas. Una de esas almas atrapadas entre el mundo de los vivos y los muertos. Mi abuela tenÃa razón.
18:14 No todas las almas encontraban descanso y algunas eran incapaces de aceptar su destino. Permanecà inmóvil, sintiendo como el aire a mi alrededor se volvÃa cada vez más pesado. La figura no se acercó, pero tampoco desapareció. No sé cuánto tiempo pasó, pero, de alguna forma, el rezo de mi abuela resonó en mi mente, y con un esfuerzo sobrenatural, murmuré las palabras que ella me habÃa enseñado. Sentà como el frÃo comenzaba a retirarse, lentamente hasta que la figura se desvaneció. Al dÃa siguiente le conté a la abuela lo sucedido. Ella me comentó que el altar habÃa cumplido su propósito, al igual que el ramo de flores que dejó en el cementerio junto a la cruz del perdón.
19:07 mi abuela maribel tiene muchos años que falleció aún pongo el altar de muertos cada dÃa 2 de noviembre espero la venida de mis seres queridos y las almas en penitencia que cada vez que pasa el tiempo son más que la primera vez que mi abuela maribel colocaba el altar de muertos desde que yo era pequeña El DÃa de Muertos no solo se trata de honrar a nuestros seres queridos, sino también de recordar a aquellos que no tienen quien los recuerde. Porque, al final, todos necesitamos ser recordados para encontrar la paz. Siempre he sentido que en mi familia la muerte nunca está lejos, porque mi madre siempre tiene una veladora encendida en el altar de la Virgen de Guadalupe.
20:15 Esto porque desde la muerte de mi padre, ella siempre le pone esa veladora para que no le falte luz en su camino. Mi nombre es Edna Preciado. El DÃa de Muertos para nosotros los mexicanos es sagrado. Desde pequeña mi madre me enseñó a ayudarle a colocar el altar con devoción, a recordar con aquel amor a aquellos que ya no están. pero que cada año nos visitan sin embargo ese año del 2021 cuando empecé a prepararlo unos dÃas antes del 2 de noviembre algo extraño se hizo presente en casa al principio todo fue normal hice lo que cada año hago para preparar todo para el altar compré las flores de cempasúchil las velas y el incienso y desempolvé las fotografÃas de mis abuelos mis tÃos amigos cercanos todas aquellas personas que de una forma u otra dejaron una huella en mi vida antes de partir colocar sus fotos en el altar siempre habÃa sido un consuelo para mà una manera de sentir que aún estaban cerca como si nunca se hubiesen ido observándonos desde el otro lado la primera noche encendà una vela para ellos una ofrenda temprana
21:50 un llamado para que supieran que pronto serÃan bienvenidos esa misma noche escuché el primer susurro era un murmullo suave apenas perceptible esa noche estaba sola en casa y pensé que tal vez se trataba solo de mi imaginación pero la sensación que algo estaba cerca del altar me dejó un poco intranquila pues nunca habÃa experimentado algo asà No era miedo lo que sentà en ese momento, pero hasta cierto punto me sentà nerviosa, quizás porque estaba sola en casa, pero no quise sugestionarme, asà que me puse a preparar lo que llevarÃa al cementerio en unos dÃas. Las tres noches siguientes, los susurros se hicieron más claros. SabÃa que venÃan del altar, de las velas que permanecÃan encendidas toda la noche, pues es luz para ellos en su camino hacia el altar. Empecé a reconocer algunas voces, una risa suave que me recordó a mi abuelo, la voz dulce de mi tÃa Edelmira, que siempre decÃa mi nombre con cariño.
23:13 Eran ellos, estaba completamente segura. sin embargo junto a esos murmullos familiares habÃa uno más uno que no reconocÃa desde el principio supe que no pertenecÃa a ninguno de mis seres queridos aquel susurro era más grave más insistente que los demás no decÃa mi nombre como los otros pero cada vez que lo escuchaba una sensación de frÃo me recorrÃa a la espalda al principio traté de ignorarlo pensando que tal vez era mi mente jugándome una broma sin embargo a medida que se acercaba el 2 de noviembre ese susurro se volvÃa más fuerte opacando a los demás No podÃa entender las palabras exactas, pero su tono era lo suficientemente claro. No era bienvenido. No pertenecÃa al mundo de los muertos queridos. ese susurro no solamente yo lo escuchaba sino que mi hija de tan solo seis años me dijo que alguien le llamaba desde el altar yo le pedà que me señalara hacia las fotografÃas para ver si alguien de allà era ella negó con la cabeza y me señaló que le llamaban debajo del altar le dije que no hiciera caso que no se acercara al altar
24:44 si no habÃa alguien más con ella A partir de ese dÃa me comencé a sentir inquieta. En ocasiones, mientras caminaba por la casa o pasaba cerca del altar, lo escuchaba en el fondo. no importaba cuánto intentara distraerme la presencia detrás de esa voz se volvÃa más intensa pero lo peor fue la noche en que sus palabras finalmente se aclararon aquella noche me quedé en la sala y me acosté en el sillón la luz de las velas aún titilando me adormecÃa el susurro se volvió nÃtido tan claro como si alguien estuviera junto a mà Ya no era solo un murmullo. No habÃa palabras agradables ni afecto en esa voz. Comenzó a recordarme cosas que yo creÃa enterradas y que a nadie le habÃa contado. Cosas que nadie más conocÃa. Con una frialdad aterradora, esa voz empezó a hablar de mis pecados, de los errores que habÃa cometido durante mi vida. Sentà como la sangre me helaba.
25:56 Era imposible que alguien, ni siquiera mis familiares muertos supieran esas cosas. no eran eventos agradables o públicos sino aquellos que habÃa guardado en el rincón más oscuro de mi mente pecados que me atormentaban en los momentos de mayor vulnerabilidad aquel susurro comenzó a desenterrar los uno a uno secretos decisiones egoÃstas las veces que habÃa lastimado a otros por conveniencia cada palabra era una daga clavándose en mi pecho conforme continuaba la voz se volvÃa más cruel burlona como si disfrutara recordarme mis errores el peso de mi pecho creció tanto que apenas podÃa respirar comencé a temer que lo que habÃa traÃdo a mi casa no era un alma en paz sino algo mucho peor ese cero lo que fuera no estaba ahà para visitarme ni buscar la luz sino para arrastrarme hacia la oscuridad por un momento comencé a dudar de mà misma de mis recuerdos por esos momentos el miedo se convirtió en mi única compañÃa comencé a rezar y eso pareció tranquilizarme y no escuchaba ese susurro que tanto me atormentaba ya querÃa que
27:27 llegara el dÃa de los fieles difuntos para quitar el altar no lo estaba disfrutando como otros años cuando terminé de hacer oración los susurros se callaron y comencé a llorar fue en esos momentos que mi esposo y los niños llegaron ellos pensaron que era porque extrañaba a mis familiares fallecidos me sentÃa muy mal emocionalmente eso que estaba en el altar de muertos me estaba haciendo mucho daño tanto que dejé de encender las velas por la noche pero eso no detuvo los susurros incluso cuando no habÃa luz en el altar cuando todo estaba en silencio la noche del primero de noviembre la presencia detrás de aquellos susurros se materializó estaba frente al altar antes del dÃa de muertos sentà un frÃo helado detrás de mà no me atrevà a girar la cabeza el susurro esta vez no fue suave ni lejano Lo escuché directamente en mi oÃdo y las palabras me hicieron sentir más miedo. Aquel ser tenÃa el tamaño de un niño. De hecho fue tomando la forma de este. Recordé que los demonios toman la forma de la inocencia para confundirnos. Recordé las palabras de mi madre. Una oración para protegernos de los espÃritus
29:01 malignos que se disfrazan para engañarnos. con todo el coraje que pude reunir me alejé del altar dejando las velas encendidas no era un alma que venÃa a buscar consuelo era algo más oscuro algo que se alimenta del arrepentimiento y del miedo en mi recámara siempre tengo agua bendita y comencé a rociar toda la casa y terminando con el altar echando el agua Abrà la puerta y con voz autoritaria le ordené que se fuera, que esa luz era para los que la necesitaran, pero que él no era bienvenido. Los susurros por ese momento ya no se escucharon.
29:48 Pero déjenme decirles que aunque decreté e hice lo que para mà estaba en mi derecho de echar eso que estaba en mi casa, aún asà tuve que buscar ayuda, porque no siempre uno tiene la autoridad de sacar ese tipo de seres que entran a nuestro hogar sin ser invitados. Al año siguiente ya no hubo susurros en mi altar de muertos, pues eso que habÃa entrado a mi hogar se hizo pasar por mi abuelo y mi tÃa, pues hasta hoy no se han vuelto a escuchar. Y bien, querido Infraescucha, querida comunidad,¿ qué le parecieron los relatos del DÃa de Muertos? Que, aunque no sabemos a ciencia cierta, si es verdad que los muertos nos visitan el dÃa 2 de noviembre. Pero es una creencia que todos los mexicanos tenemos bien arraigada. Muchas gracias por escucharnos. Los leo en la caja de comentarios. Me despido no sin antes desearles dulces pesadillas. Buenas noches y hasta la próxima.
Apple Podcasts
Spotify
Castro
RSS Feed