Feb. 14, 2026

3 EXPERIENCIAS PARANORMALES OCURRIDAS EN MOTELES DE CARRETERA

3 EXPERIENCIAS PARANORMALES OCURRIDAS EN MOTELES DE CARRETERA
3 EXPERIENCIAS PARANORMALES OCURRIDAS EN MOTELES DE CARRETERA
Inframundo Relatos De Terror
3 EXPERIENCIAS PARANORMALES OCURRIDAS EN MOTELES DE CARRETERA

Muy buenos días a los madrugadores y buenas noches a los trasnochadores del Inframundo.
En este episodio escucharás tres relatos aterradores sucedidos en moteles perdidos a lo largo de carreteras mexicanas, lugares donde el descanso se convierte en una pesadilla y donde muchos jamás vuelven a dormir igual. Acompáñame a recorrer estos cuartos marcados por el horror.

#MotelesMalditos #TerrorReal #Carreteras #HistoriasDeMiedo #Inframundo #Paranormal #RelatosOscuros

0:00 Buenos días madrugadores, les saluda Alejandro a todos los repartidores que ya están en moto o van cargando pedidos. Espero que este episodio los acompañe bien, sin más. Arrancamos buenas noches. Inframundo, mi nombre es Marta Soto. Esto me sucedió una noche que nos hospedamos en un pequeño motel en el estado de coahuila. En ese tiempo era una niña, si acaso contaba con unos 8 años, todavía no tenía hermanos, entonces era muy consentida.

0:43 Nos quedamos ahí porque el auto en el que viajábamos se abrió apenas unos metros de la entrada de ese motel. Mi papá consiguió un mecánico que se lo arreglara, pero quedaría listo hasta el día siguiente por la mañana. Aunque para mis papás fue todo un drama, yo me sentía contenta de dormir. Fuera de mi casa comimos unos tacos que compró mi padre, mirábamos un rato la televisión, luego nos acostamos temprano mis papás en una cama y yo en el suelo sobre una manta. Mi mamá es una de esas personas que ronca cuando duerme. Me acuerdo que no habían pasado ni 15 minutos cuando después de estar todo en completo silencio, comenzaron los ronquidos. Entonces también cerré los ojos dispuesta a dormir. Me movía para un lado, luego para el otro, por más que intentaba, no me ganaba el sueño. De rato abrí los ojos porque me sentí extraña. Así estuve mirando el techo por unos minutos. Lo cerré de nuevo, pero escuché algo raro. A pesar de los ronquidos de mi mamá, podía escuchar una respiración muy extraña.

2:08 Era como si alguien se estuviera ahogando pensando que pudiera ser mi papá. De nuevo abrí los ojos. De pronto, entre lo oscuro del cuarto, mire a una mujer encorvada. Parada muy cerca de la puerta del baño, se tapó la boca y comenzó a reírse despacio. Volteé a la cama, no era mi mamá, ella estaba profundamente dormida. La vi de nuevo, no supe como se había metido a nuestra habitación. Esa mujer no dejaba de verme. Luego comenzó a caminar por todo el cuarto. Me acuerdo que podía escuchar el sonido de sus Pies Descalzos. Todavía no lograba entender lo que estaba sucediendo cuando una mujer más apareció.

2:59 También respiraba muy fuerte y arrastraba los pies al caminar, aunque se encontraba encorvada como la otra esta. Estaba un poco más alta. Las 2, con su cabello largo y suelto vestidas totalmente de negro, se veían horribles por sus movimientos lentos. Era evidente que eran ancianas, a veces volteaban a verme, por eso puedo asegurar que les brillaban los ojos. Siendo una niña de 8 años, no entendía lo que estaba sucediendo.

3:39 Llegó un momento que quise levantarme para hablarle a mis papás, pero me sentía tullida. Tampoco podía gritar porque tenía trabada la quijada, solo la seguía con los ojos. De pronto se hicieron 3, luego ya eran cuatro ancianas encorvadas, todas caminaban por sin ningún rumbo. Lo hacían tan torpemente que chocaban unas con las otras. Se incrementaron tanto que ya no cabían en la habitación. Yo me encontraba aterrada más porque no me podía mover. Comenzaron a caminar tan cerca de mí que algunas incluso me brincaban. Otras me llegaron a pisar, pero ellas seguían caminando como si no se dieran cuenta que me estaban lastimando. No habían pasado muchos minutos y el olor que despedían esas mujeres se volvió irrespirable.

4:42 No era simple sudor en serio que olían muy mal como animal muerto, algo en descomposición de nueva cuenta. Intenté levantarme, pero no pude. Ya no podía con el miedo. Algunas de esas mujeres se reían, otras lloraban además. Escuchaba su respiración y el sonido de sus pisadas. Algunas de ellas se fueron frente a la cama de mis papás y los veían con curiosidad. También se escuchaban muchos rezos. Muchas cosas pasaban en mi mente de lo que podían ser esas ancianas. Podían ser ánimas, espíritus, almas muertas o tal vez eran Brujas.

5:30 Lo que fueran me tenían horrorizada. Me espanté más cuando todas comenzaron a aullar como si fueran perros. Primero lo hicieron unas cuantas, después todas. El sonido pronto se hizo ensordecedor. Lo extraño era que mis papás parecían no escucharlas porque ni se movían. Hasta mi mamá seguía roncando plácidamente cuando parecía que nada podía ser peor. Sentí que me pellizcaron. Lo hizo una mujer, después otra. En ocasiones se acercaban tanto a mí que podía oler su aliento nauseabundo.

6:13 Así me estuvieron agretiendo por un rato. Me pellizcaban en los brazos y en las piernas. De pronto me jalaron de un pie. Entonces comencé a respirar de manera agitada. Pronto supe que tenía la intención de llevarme. Porque me jalaron de nuevo. Unas me pellizcaban mientras otras me jalaban. Así me iban arrastrando poco a poco. Luego me agarraron de los cabellos de las manos de las piernas y me estiraron. Lo hicieron tantas veces que me vi muy cerca de la puerta. Cuando estaban a punto de sacarme de la habitación. No supe cómo le hice.

6:57 Pero solté un grito que hizo desaparecer a esas mujeres y de paso desperté a mis papás. Encendieron el foco y me ayudaron porque estaba enredada entre las mantas. Les dije llorando todo lo que había visto mientras mi mamá trataba de calmarme. Mi papá revisó todo el cuarto. Lo miré que le hizo una seña mi mamá para decirle que no había nada. Entonces me dijeron que había tenido una pesadilla. Les dije muchas veces que no, pero la verdad no tenía cómo demostrarlo. En el piso no había ninguna huella y en el ambiente no había quedado nada de ese olor putrefacto que tanto asco me daba. Al paso de unos minutos logré calmarme, aunque nunca habíamos en la cama me acosté con ellos.

7:52 Todavía faltaba para amanecer. Estuve temerosa, no sé por cuánto tiempo, pero por fin me quedé dormida. A la mañana siguiente, cuando me iba a cambiar, me miré los brazos y las piernas. Tenía moretones y marcas de los pellizcos. Lo dudé un poco, pero me decidí. Fui con mi mamá a mostrárselos. Entonces me miró sorprendida, luego me creyó. En ese momento juntamos nuestras cosas y no salimos de ahí. Nos fuimos fuera de los límites del motel a esperar a mi papá que había ido por el auto.

8:36 Como a la hora llegó. Se sorprendió de vernos afuera con las maletas. Subimos las cosas y nos fuimos de ahí a toda prisa. Esa noche en casa no pude dormir porque apenas cerraba los ojos, me transportaba. Al cuarto de ese motel y me veía rodeada de las ancianas. Aquellas hasta llegué a sentir los pellizcos y que me estiraban los cabellos. También me llegue a vomitar al volver a oler aquella pestilencia, mirando que cada día me ponía peor. Mi mamá me llevo con una señora que le recomendaron, ella me barrió con unas hierbas.

9:17 Entonces, todo lo que sentía, sobre todo por las noches, comenzó a desaparecer. Fue necesario ir 3 veces con aquella señora para poder curarme del susto por esa terrible experiencia, por un tiempo viví con miedo a estar sola y en la oscuridad, no tolero los olores fuertes. Además, hasta la fecha le tengo miedo a las mujeres ancianas. Me dan escalofríos las risas, que no son comunes y no soporto el llanto de nadie desde ese día. Nunca, jamás me he vuelto a dormir fuera de casa, mucho menos en un motel. Muy buenas noches, Inframundo, aunque mi nombre no aporta nada importante a la historia, como quiera lo doy. Me llamo Iván Sánchez una noche regresábamos de visitar a unos parientes, iba manejando mi camioneta ya con un poco de sueño, llevábamos más de 5 horas seguidas en carretera. Mi esposa venía dormida con la cabeza recargada en la ventana. Mis 2 hijos, uno de 6 y otro de cuatro, venían callados con caras de aburridos.

10:48 El último tramo para llegar a nuestra ciudad se me estaba haciendo eterno. Me dolían los ojos, las piernas y espalda. Mi esposa se despertó con un movimiento del auto y me dijo que mejor buscáramos un lugar para dormir. Faltaban como 50 km, quizás un poco más para llegar. No faltaba mucho. En eso vi un letrero viejo que decía, motel río Seco tenía una flecha señalando una entrada de terracería a la derecha, sin pensarlo mucho me metí el camino, era angosto, con la grava suelta un tanto dispareja. Después de unos minutos apareció un portón de Fierro que se encontraba abierto.

11:40 El motel era de un solo piso, con unos 10/4 solamente me bajé a tocar a la recepción. Como no había nadie, iba a regresarme a la camioneta, pero en eso salió un señor flaco y bastante serio. Me dijo con una voz bastante gruesa que sí había cuartos disponibles. Me dio la llave de la habitación número 5, entonces fui por mi familia. El cuarto tenía 2 camas, un ventilador de techo, una mesa con 2 sillas y una televisión antigua que al parecer no servía. Había algunas cucarachas muertas en las esquinas.

12:23 Además el baño olía mal, pero creo que el cansancio me ganó. Creo que a todos y nos metimos. Mis hijos se acostaron en una cama, mi esposa y yo en la otra. Ella se quedó dormida rápido. Yo en cambio estuve viendo el ventilador dando vueltas. Ya hace rato me acomodé y cerré los ojos. No había pasado mucho. Cuando escuché un golpeteo pensé que era el motor del ventilador, pero no se escuchaba afuera junto a la puerta. Me levanté, miré por la ventana y vi algo raro que se movía arrastrándose por la Tierra.

13:08 Me acerqué un poco más a la ventana porque me costó entender lo que veía. Había algo parecido a un niño. Metí hacia acaso 1 M. Tenía las piernas cortas y los brazos más largos que los de una persona normal. Entonces le arrastraban mucho. La piel era gris, pero con partes negras como costras. No tenía ropa. Se movía muy extraño porque tenía el cuerpo torcido y ya mirando bien. No era uno, había 3 de esas cosas, estaban juntos viendo hacia la puerta, uno se subió a la banqueta y tocó la madera. Así fue como empezó el golpeteo que había escuchado por más que miraba.

13:58 No tenía idea de que eran caminaron un poco más a nuestra habitación. Sentí que se me fue la sangre a los talones. Desperté a mi esposa, le dije que había algo raro afuera. Necesitaba que ella también los viera para saber que no me los estaba imaginando. Ella se levantó, fue a la ventana, miró y se quedó callada. Dió unos pasos para atrás. Luego me dijo Asustada que cerrara las cortinas porque eso era cosa del diablo. La verdad no sabía que hacer. Me senté nervioso, al FILO de la cama, con el control remoto en la mano, aunque la televisión ni funcionaba, los ruidos seguían, pero ya no sólo eran golpes, se oía que corrían en el techo.

14:51 Mi hijo más grande se despertó, me dijo que había algo en la ventana. Me acerque otra vez. Uno de esos seres estaba parado, justo al frente del vidrio. Tan cerca que se le veían los ojos, pero no eran ojos normales, eran negros y estaban hundidos con un brillo extraño. No parpadeaba ni hacía ningún movimiento. Se quedó así viéndome mucho rato. De pronto se fue corriendo a cuatro patas y ya no lo vi. Mi esposa me dijo que no quería quedarse ni 1 minuto más en ese motel. Agarramos las cosas sin meterlas a las mochilas. Cargué a uno de los niños y ella al otro y salimos exponiéndonos a toparnos con esas criaturas.

15:45 No había nadie en la recepción. Por suerte la camioneta estaba tal y como lo habíamos dejado. Nos subimos de prisa. En cuanto encendí el motor vi uno de esos seres parado entre unos arbustos. Viéndonos con una horrenda mueca había otro arriba del techo. Uno de mis hijos gritó que algo como un animal extraño se nos acercaba. Entonces arrancamos sin mirar atrás. Llegamos a la ciudad a las 3:00 de la mañana y dormimos en casa de un primo que se encontraba a la entrada. No le contamos todo, solo le dijimos que nos habían espantado en la carretera. Al día siguiente me di cuenta que no traía mi cartera. Entonces tenía que volver a ese motel. La verdad, me daba miedo hacerlo. Solo entonces le pedí a mi primo que me acompañara por el camino. Le conté la realidad de lo que había sucedido. Seguramente no me creyó del todo porque se quedó en silencio. Me metí al camino para buscar el motel otra vez. Manejé con cuidado siguiendo la misma ruta. Pero el portón ya no estaba.

17:02 El terreno donde se suponía que estaba el motel se encontraba lleno de maleza, como si nadie lo hubiera pisado. En años busqué por un rato, pero no encontré rastros de nada. Pregunté en una gasolinera cercana y nadie conocía un lugar con ese nombre. Volví a regresar. Busqué de nuevo, pero con el mismo resultado. Después de 3 horas tuve que regresar. No sé qué era ese lugar ni qué eran esas cosas, tal vez seres, criaturas o demonios, pero yo las vi. Mi esposa también lo hizo y mis hijos se lo recuerdan.

17:44 De hecho, se siguen tapando la cara cada vez que pasamos de noche por un motel. Por más que le doy vueltas, no encuentro una explicación que resulte lógica. Solo sé que nosotros estuvimos ahí y que esas cosas no eran animales. Lo raro era que no se escondían por alguna razón se dejaban ver, pero lo peor de todo era pensar que tenían mi cartera con toda mi información. Y eso es lo que hasta la fecha me da más miedo.

18:30 Al compartir esta historia, mi intención no es hablar mal de una creencia o religión. No tengo motivos para eso. Solamente pretendo narrar algo que me sucedió y decir que ha sido lo más terrible que me ha tocado vivir. Mis respetos para todas las creencias, cualquiera que sea mi nombre es Fermín Montiel en el año 2010. Tuve un viaje de negocios donde cerraría un trato muy importante para la compañía donde trabajaba por algunas cuestiones. No alcancé a llegar a horas de oficina. Entonces por la noche me hospedé en un motel que se encontraba en la entrada de la ciudad. Pedí estar en el tercer piso para que no hubiera mucho movimiento y así poder descansar de la manejada. Me dieron una habitación silenciosa, la número 33 al entrar.

19:31 Lo primero que vi al voltear fue que había un libro de pasta negra sobre la cama. Usé las maletas en el armario y agarré el libro para Hojearlo. Ya en otros moteles me había tocado encontrar biblias. Si era un libro religioso, pero no era católico, por lo mismo no me interesó. Abrí el cajón del Buró y ahí lo dejé. Todavía era temprano, tal vez como las 8:30, pero nada más. Al recargarme me quedé dormido, seguramente por lo cansado del viaje, 1:30. Después me desperté, me acuerdo que me dolía mucho el cuerpo, me enderecé y miré que el cajón del Buró estaba abierto. Leí las letras que tenía el libro y cerré el cajón de nuevo. No le di mayor importancia, aunque no recordaba que lo hubiese dejado abierto, según yo ya estaba cerrado. Me bajé a un soñoliento, fui a recepción para preguntar dónde podía comprar algo para cenar.

20:44 Me recomendaron una fonda que cerraba ya tarde quedaba a unos cuantos metros del motel. Decidir porque tenía bastante hambre. Fui y cené tranquilo, muy a gusto. Serían pasadas las 11:00 de la noche, cuando regresé caminaba por el estacionamiento cuando no sé por qué razón volteé a ver mi cuarto. El foco estaba prendido, pero además había alguien parado en la ventana, mirando hacia fuera. Subí de prisa las escaleras con el pendiente de que alguien se hubiera metido. Al llegar a mi habitación, el foco ya se encontraba apagado.

21:27 Caminé un poco por el pasillo para saber si estaba otro cuarto con la luz prendida y que me hubiera confundido, pero no de hecho. Las habitaciones de todo el tercer piso estaban apagadas. Me paré frente a mi habitación, abrí la puerta y encendí la luz. Todo estaba en orden excepto por una cosa. El cajón de mi buró estaba abierto otra vez y es el libro de pasta negra con letras amarillas o doradas. Se encontraba sobre mi cama, aunque eso ya era raro y para ponerse a pensar lo agarré y lo metí en una cómoda frente a la cama donde estaba la televisión por precaución. Revisé todo el cuarto e incluso debajo de la cama, pero no había nadie.

22:23 Me acosté tratando de no pensar en todas esas cosas extrañas que me habían sucedido. Seguramente tendrían una explicación lógica, aunque en ese momento no se me ocurría ninguna. En plena madrugada me desperté porque escuché un sonido. Era la estática de la televisión, la cual se había encendido sin motivo aparente. Encendí la lámpara, comprobé que no había nadie. En el cuarto me levanté y apagué la televisión. Me recosté con esa sensación de que estaban sucediendo cosas extrañas, cosas sin ninguna explicación.

23:06 Yo nunca había sido una persona miedosa, por eso no iba a salir corriendo de ahí. De nueva cuenta cerré los ojos, pero apenas lois. Escuché unos golpes. Fue como si tocaran, pero no en la puerta. Me quedé en silencio para ver si volvía a suceder. Entonces lo hicieron de nuevo. Lo extraño fue que se escuchó frente a mí. Entonces me enderecé en la ventana. No podía ser porque estaba muy retirada. Al parecer, el sonido venía de la cómoda. Ahí donde había metido ese libro cuando se escuchó por tercera vez.

23:48 Entonces me levanté y me paré frente a ese mueble. ¿Tal vez estaba cayendo en paranoia, pero me dirigí al libro, le pegué al cajón con la mano y le pregunté qué quería de mí, por qué me hacía eso? Obviamente nadie me contestó. Como ya nada se escuchó, me volví a acostar, miré el reloj. Eran las 3:00 de la mañana cerrato cerré los ojos, la verdad, ya me urgía que amaneciera para salir de ahí. A partir de ese momento me sentí incómodo porque sentía una presencia, algo que no podía ver, no lo puedo negar, ya estaba sintiendo miedo, por eso mejor prendí la luz, tal vez así se pasó 1 hora. Entonces de nuevo cerré los ojos. Rápido los abrí porque sentí que se sentaron a un lado de la cama.

24:45 Me levanté muy asustado, pero al hacerlo me di cuenta que habían apagado la luz. Lo único que se me ocurrió fue hablar a recepción para que se llevaran ese Libro Negro, porque yo estaba seguro que él era el culpable de todo. A los 5 minutos llegó un empleado. Le permití pasar porque yo no quería ver ni tocar el libro. No le di explicaciones, solo le dije que lo retirara sin hacer preguntas. Lo hizo y se retiró. Cerré la puerta esperando que todo lo extraño que sentía se acabará, por increíble que se escuche.

25:28 Así fue. Se acabaron todas las manifestaciones y también se dejó de sentir aquella pesadez, no tuve conciencia. ¿A qué horas me quedé dormido? Desperté porque tocaron la puerta. Me acuerdo que hasta me espanté, iban a dar las 11:00 de la mañana, ya se me estaba acabando el tiempo. Antes de irme pasé a recepción. Les pregunté porque habían dejado ese libro en mi habitación, pero no supieron explicarlo. Al parecer alguien lo había olvidado ahí, tal vez la persona anterior ya mejor no pregunté más. Esa noche dormí en mi casa, aunque no escuché nada. Me sentí temeroso por todo lo que me había sucedido en ese motel.

26:19 En una oportunidad que tuve, investigué un poco sobre ese libro. Lo más raro que encontré fue saber que la palabra infierno se menciona 33 veces, el mismo número que tenía mi habitación aquella noche. No fue La Última Vez que me hospedé en un motel, pero jamás me volvió a pasar. Nada extraño para no afectar a nadie. Es que un mito el nombre de la ciudad, así como el del motel, también quiero volver a decirlo. Mi intención no es hablar mal de ninguna creencia. Alejandro, aquí te mando el nombre del libro por si quieres publicarlo o alguien sabe algo al respecto.

27:03 El nombre es la Biblia del Mormón. Esta fue mi historia, muchas gracias por escucharme. Cuéntame en la caja de comentarios. ¿Cuál de estas historias de motel te aterró más? Déjame leerte y así conocernos un poco más. Te invito a que te suscribas si eres nuevo y si te gustó el video, no olvides compartir con algún amigo o alguna amiga. Me despido y nos vemos en otra entrega máste. Relatos del Inframundo, les deseo, dulces, pesadillas.